| Capítulo 80- No More Escaping
Reality
El moreno miró al frente escuchando hablar a Ren y apretó
las manos sobre sus piernas bajo la mesa de madera. De todos modos,
no podía dejar de mirarlo, quería levantarse e ir
junto a él. Lo siguió con la mirada cuando se retiró
del estrado y siguió con la vista a su abogado que tras escuchar
al fiscal, se estaba dedicando a contar su vida de dramática
manera, aunque a él nunca le hubiese afectado. Se giró
hacia atrás mirando a Ren de nuevo y de nuevo adelante sin
escuchar nada en realidad salvo un vacío extraño y
los latidos de su corazón acompañados de un zumbido.
No recordaba haber estado tan nervioso antes, los días habían
pasado lentos en aquella celda esperando y preparando el juicio
sin comprender casi nada de por qué debían hacerse
las cosas como le decían, pero los días del juicio
transcurrían rápidos porque veía a Ren aunque
sólo fuera un poco. Se miró el anillo en el dedo y
se apretó la mano sintiendo que caían las lágrimas
sobre la plata de este rodando por sus mejillas.
Su abogado lo miró incluso feliz como si estuviera haciendo
drama, pero aquellas lágrimas eran muy reales para él.
Quería ir con Ren, no quería que lo encerrasen donde
no pudiera verlo todos los días ni siquiera un poco.
Ren lo observó desde su asiento al moreno, con los ojos
aún rojos, no sólo por su testimonio, sino por las
mismas razones que movían a Slave. Tenerlo tan cerca y no
poder acercarse era demasiado doloroso. Sobre todo porque sabía
que tenía miedo, al igual que él.
Dragon le sujetó la mano, apretándosela, incómodo
con tanta ropa encima, pero Axl le había dicho que no lo
dejarían pasar si se vestía como siempre.
Axl sujetó la mano de Dragon a su vez como si fuese algún
tipo de conjuro extraño entre los tres. Ya no le importaba
lo que el policía quisiera pensar sobre su relación
con los asesinatos, no tenía pruebas y el final había
llegado. Ahora sólo podían esperar la sentencia.
El jurado se levantó a deliberar y Slave siguió mirando
el anillo en su dedo, sollozando un poco, el abogado le estaba hablando
y tratando de tranquilizarlo pero lo cierto es que no le estaba
haciendo ni caso. Estaba pensando en cómo había conocido
a Dragon y cómo habían conducido por la ciudad chocándose
con todo, cómo había hablado con Ren por primera vez
y como habían hecho el amor los tres, cómo lo había
tomado como su esclavo… Se giró a mirarlos y se quedó
viendo a Dragon un momento sin poder evitar sorprenderse de verlo
tan tapado y se colocó bien de nuevo porque el abogado siempre
le reñía al girarse.
Dragon apretó más la mano de Ren al ver cómo
lo miraba, sin lograr contenerse mucho, deseando con toda su alma,
salir corriendo y llevárselo de allí. Miró
a Axl a los ojos como buscando fuerzas, el rubio a su lado, tan
sólo mirando la nuca del moreno como si pudiese abrazarlo
telepáticamente, y tensándose al escuchar que el jurado
entraba de nuevo.
-Tranquilo…- Axl le apretó la mano a Dragon sonriendo
un poco, aunque no estaba tranquilo ni él por más
que lo disimulase.
-Que se levante el acusado…
El abogado le dio un poco en una pierna porque el moreno parecía
no estar en esa sala realmente, y se levantó con la vista
perdida, deseando girarse de nuevo aunque no pudiera.
-En el caso de asesinato de Akane Abe, ¿cómo declara
el jurado al acusado?
-En el caso de asesinato de Akane Abe, encontramos al acusado,
Koji Anba, culpable de homicidio involuntario.
El rubio comenzó a temblar aunque ya sabía que eso
sucedería, pero no pudo evitarlo, sentía que se le
iba a salir el corazón esperando a que el juez dictase sentencia,
pero el hombre se dedicaba a dar un discurso sobre la razón
de su decisión, cosa que a él no le interesaba. Sólo
quería que lo dijera.
- De esta manera, el acusado, Koji Anba, queda sentenciado a 3
años de cárcel, a servirse en la penitenciaría
del estado. Será trasladado inmediatamente.
Slave sólo escuchó aquello último y se giró
a mirar a Ren, después de que el abogado le dijera que podían
caerle más de diez años, eso le parecía nada,
aún así… la palabra inmediatamente, aún
resonaba en sus oídos. Axl sujetó a Ren tirando de
su mano para que se levantase, mientras los policías sujetaban
a Slave para llevárselo.
El moreno se quedó haciendo fuerza con los pies contra el
suelo y mirando a Ren sin dejar que lo movieran y sin escuchar lo
que decía nadie ¿Qué iban a hacer? ¿Condenarlo
más años por no moverse? Axl lo soltó frente
al moreno quedándose atrás y retrocediendo unos pasos
mientras el moreno besaba al rubio llorando –Te amo…-
siguió mirándolo aún y cuando se lo llevaban
ahora sin resistirse ya. Le sonrió resoplando un poco y dejándose
ir.
- También te amo, te veré pronto! – le gritó
el rubio, sin querer apartar la mirada hasta lo último, sentándose
a llorar desconsoladamente sin poder evitarlo y sin pensar siquiera
en si lo veían o no.
Dragon se sentó a su lado, abrazándolo contra sí,
aunque también tenía los ojos aguados, pero sentía
más ganas de patear algo que de otra cosa.
Axl se quedó de pie mirándolos, odiándolo
todo en ese momento. Sus ojos rojizos se dirigieron a los del policía
sentado con Ryo y sonrió de medio lado, antes de agacharse
frente a Dragon y Ren. Los sujetó contra él haciendo
que se levantasen porque había que abandonar la sala y escondió
sus rostros contra su pecho saliendo con ellos.
Ryo se levantó pasándole la mano por el pelo a Dragon
cuando pasó por su lado sin poder evitarlo, nunca lo había
visto así antes.
Dragon sonrió un poco a pesar de todo, porque lo había
visto de soslayo, Ren sin poder dejar de llorar, permitiendo que
Axl lo guiara.
Hattori se puso de pie, también saliendo tras Ryo, aunque
no se sentía precisamente triunfal con todo aquello.
Axl lo apretó contra él saliendo por donde los guiaba
un guarda hacia el coche. Se metieron los tres en la parte trasera,
agradeciendo las lunas tintadas y rodeó la nuca de Dragon
acercándolo y apretando a Ren entre ellos contra su pecho,
dejándolo llorar tranquilo –Me pregunto cuanto tardará
Slave en hacerles ver quien manda en la cárcel…- susurró
como diciéndole que iba a estar bien
Ryo se asomó a la ventana viendo el coche abajo y se giró
mirando a Hattori con el gesto un tanto dolido por haber visto todo
aquello, aunque manteniéndose serio en una actitud diferente
a la suya -¿Sigues pensando que merece la cárcel después
de ver lo que le hicieron a Ren? ¿Por qué hizo lo
que hizo?
El moreno negó con la cabeza. – Es la ley, Ryo...
No era la manera. Exactamente ¿qué ganó con
matar a esa chica? ¿Hacerlo sufrir más yendo a la
cárcel? – lo miró a los ojos. – Puedo
comprender, pero no es la manera...
-Bueno… pues entonces hoy me alegraré de que la ley
sea una mierda y él sea el único al que metan en prisión…
No lo comprendes… él no podía vivir sabiendo
que ella quedaba indemne… Estoy seguro… de que en la
cárcel también se cobrará la justicia…
cuando llegue… - lo miró a los ojos y sonrió
de pronto riéndose un poco –Será mi súper
héroe… y tú… tú eres el malo…-
se acercó a él susurrando –“que siempre
son los que me dan morbo…”
- “Eres imposible...” – le sonrió, aunque
no estaba demasiado animado. – No es que me haga feliz esto,
¿lo sabes?
-¿El qué? ¿No haber archivado otro caso? ¿O
que ese chico vaya a la cárcel?-lo llevó con él
por los pasillos sintiéndose bastante hecho polvo internamente.
- Lo comprendes a él pero no me comprendes a mí.
– lo acusó, aunque sin mala intención. –
Hago mi trabajo, Ryo, no significa que me sienta feliz de ver sufrir
a la gente.
-Ya lo sé…- le besó la mejilla tanto si luego
hacía un drama por haberlo hecho en público como si
no y le apretó el hombro pensando que Slave y Ren habían
hecho sentir lástima a todo el mundo en aquel salón
–Sólo trato de llevar lo que me duele del mejor modo
para no dejarme caer…
- Lo sé, eres la persona con más empatía y
comprensión que conozco... – suspiró, un tanto
rojo porque lo hubiera besado, pero no era el momento para decir
nada. Eso hasta él lo sabía.
-Vámonos a casa… necesito estar a solas contigo…
y meterme en la cama… por una vez sólo porque necesito
un abrazo. -Se pasó la mano por la cara poniéndose
las gafas antes de salir a buscar el coche.
- No me opondré a eso... – accedió con facilidad,
pensando que realmente se había tomado ese caso a pecho.
Probablemente se había encariñado con los chicos por
vigilar sus visitas.
FIN
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