| Capítulo 69- Shadow Boxing
Hattori se despertó, perezoso, observando al moreno a su
lado y sonriendo un poco, mientras estiraba la mano para contestar
el teléfono. Finalmente se había quedado dormido para
esto. - ¿Sí? – se quedó callado, enseriándose
y sentándose en la cama, sacudiendo a Ryo a su lado, para
que despertase. - ¿Están seguros? .... Sí,
voy enseguida.
El moreno entreabrió los ojos sujetándole la mano
e intuyendo qué venía. Enderezándose en la
cama y pasándose la mano por el pelo esperando a que colgase
-¿Qué pasa? – murmuró observando su torso
desnudo.
- Otra muerte, un incendio esta vez. – le explicó,
pensando en que así no quedaría mucha evidencia, y
apartó las sábanas, sin siquiera pensar en que estaba
desnudo, ya que había entrado en modo de trabajo. - ¿Recuerdas
ese hombre que quemaba a sus víctimas? Si me dices que esto
es casualidad, pensaré que lo haces por molestarme... -
-Es casualidad…- suspiró besándole una nalga
antes de levantarse y comenzar a vestirse el mismo mientras se reía
suavemente –Dios, no me lo puedo creer… no puedo dormir
ni una noche…¿Dónde?
- Vivía en el campo, luego del bosque. Nos espera un viaje
– suspiró, rojo porque le besara la nalga en un momento
así, y procediendo a vestirse, tan rápido como podía.
-Está bien… yo conduzco…o te juro que me duermo
en el coche…- Parecía haberle caído todo el
sueño de días en ese mismo momento. Sacó un
cigarro de la cajetilla prendiéndolo -¿O quieres que
vayamos uno en cada coche?-recordó lo mucho que le preocupaba
no verse gay delante de los demás.
- No... sí, supongo que sería lo mejor – sonrió,
de nuevo enrojeciendo un poco, cayendo en cuenta de los sospechoso
que se vería llegar en el mismo coche a aquellas horas, aunque
dudaba que nadie se estuviese fijando. – No te molesta ¿verdad?
-No… me es igual. Claro, que preferiría ir contigo…a
mí nadie me ha llamado… creo que no sería nada
raro sacar la conclusión de que tú me has venido a
buscar ¿no? Tú conduces… vamos en tu coche juntos…-
lo miró a los ojos alzando una ceja –aparcaremos un
poco más lejos…-sintió el sonido del celular
en su bolsillo -¿Diga?- sonrió mirando a Hattori –Sí…ya
voy…
- Y ahora ya no tienes excusa... – le sonrió el moreno,
susurrando en cuanto se cerró la llamada, pasando por delante
suyo, hacia su auto.
-No…- se rió un poco sujetándolo antes de que
se metiera en el coche, besándole los labios con suavidad
–Pararé a comprar un paquete de cigarros… así
te doy tiempo de no llegar juntos…- se metió en el
coche sujetando el cigarro entre los labios y pasando por su lado
con el coche.
...........................
Algún tiempo después, el detective aparcaba cerca
de la escena. Por el olor a humo que aún la rodeaba, era
inconfundible. Se bajó, caminando con cuidado hasta uno de
sus hombres, saludándolo con la mano antes de llegar.
- Detective Nakayama, la casa pertenecía a Yamada Kawa,
asesino en serie puesto en libertad hará algún tiempo
ya. No estamos seguros de que sea su cadáver en el sótano
aún, pero es lo más probable. Y no se sabe qué
causó el fuego, pero los bomberos creen que fue con gasolina.
- Gracias, buen trabajo.. – asintió el moreno, pensando
que no tenía que haberle soltado todo de una vez, no lo estaba
calificando. Igual le sonrió un poco , mirando a su alrededor.
- ¿Había alguien más en la casa? – continuó
mientras esperaba a que llegase Ryo, aún así sorteando
a través de lo que había en el suelo, sin tocar nada.
El moreno llegó al cabo de un rato observando el socavón
que había en el suelo y mirando a uno de los chicos que trabajaban
con él, esperando -¿Y esto?
-Había restos metálicos… y la gente de la zona
dice haber oído una explosión…
-¿Gas?
-Sí…
-Vale…- se fue hasta Hattori pegándose a su lado con
las manos en los bolsillos, mirando los restos por el suelo, aunque
la mayor parte de las cosas estaban calcinadas –Deberíamos
concentrarnos en el área circundante a la casa… lo
que es in situ… pertenecerá a la casa en sí…
- Y tan cerca de la explosión, probablemente no haya nada
aunque hayan dejado pistas. Podrían haberse paseado por la
casa entera sin guantes. – suspiró, pensando que era
una lástima, y echando a caminar observando el piso, concentrado.
-No encontrarás nada ahí…- el moreno se paseó
por los alrededores de la casa buscando cualquier prueba que pudiera
crear para hacerla desaparecer –Echaré un vistazo…
Hattori lo miró alejarse, volviendo a lo suyo y alejándose
un poco más del centro, como describiendo un círculo
alrededor. Así estuvo por algún tiempo, hasta que
algo le llamó la atención, y se agachó, sacando
su pañuelo para sujetar el trozo de papel, por si tenía
huellas. Era un pase de un gimnasio, no lo conocía. Claro,
podía haber volado hasta allí desde la casa, pero
no tenía ni un indicio de estar quemado. Y ya de por sí
resultaba raro en una explosión.
Ryo se giró de soslayo observando a Hattori mirar atentamente
algo que mantenía en la mano. Se acercó a él,
mirándolo desde arriba y apretando las mandíbulas
con el gesto serio al ver lo que era -¿Qué es eso?-
disimuló.
- Un pase de gimnasio en perfecto estado. ¿Te sientes fuera
de forma? – lo miró, alzando el rostro y mostrándoselo
sobre el pañuelo.
-No lo creo…¿crees que estoy en baja forma? Porque
si estándolo gano al detective Nakayama san… -susurró
por molestarlo un poco leyendo la dirección del gimnasio
–Podemos pasar por ahí ahora mismo… echar un
vistazo a ver donde es esta calle… ¿o lo sabes tú?
- No, no conozco ese lugar. Pero voy a necesitar que analicen esto,
a ver si hay huellas o algo que pudiera indicarnos a su dueño.
– se puso de pie, decidiendo ignorar lo de que le ganaba,
pero sin poder resistirse a añadir. – Sólo fue
una vez...
-Pero lo hice…- el moreno sonrió un poco frustrado
aún así de no poder llevarse la maldita tarjeta, deseando
haberla visto antes que él -¿Se la vas a entregar
ya a los chicos para que la lleven al laboratorio?... Seguramente
la trajese el viento…
- Puede ser, pero no lo sabemos. No debemos saltar a conclusiones
sobre esto tampoco... – le hizo un gesto a uno de los chicos
para que se acercase, explicándole la situación, y
observando cómo sacaba una bolsa plástica para guardarla.
Ryo la miró empaquetarse pensando que ya no había
nada que hacer, tendría que informarlos mañana cuanto
antes, pero ahora mismo no podía hacer nada más que
hacer su trabajo –Iré a esa calle a ver ese gimnasio…
¿crees que esté abierto ahora?
- No lo sé, hay muchos de estos sitios que son 24 horas
¿no? Iré contigo, sin testigos.... realmente no hay
mucho más que pueda hacer aquí. Sólo lo mismo
que hacen ellos... – se ofreció, refiriéndose
a sus hombres.
-¿Has tomado el numero de socio? ¿O tienes memoria
fotográfica?- lo miró pensando que era ridículo
ahora tener que ir ambos allí con los dos coches y luego
de nuevo a casa de él… se rió con su propio
pensamiento.
- Tomé el número de miembro por supuesto... –
lo miró un poco contrariado, preguntándose si no tenía
fe en que hiciera su trabajo de nuevo.
-No te vi hacerlo…- lo miró extrañándose
de que se pusiera a la defensiva de nuevo, aunque prefiriendo no
saber ni por qué. Se metió en su coche y cerró
la puerta –Nos vemos allí, esperemos que esté
abierto veinticuatro horas…
- Está bien, nos vemos... – se despidió, alejándose
hacia su auto antes de poder subirse intercambiando algunas palabras
con una chica, y finalmente subiéndose al coche y desapartando.
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Ryo se bajó del coche esperando al moreno y bajó
con él por los escalones, hacia la mesita del hombre que
atendía, un tío que se parecía terriblemente
a aquel viejo calvo…el entrenador de Slave. Sintió
deseos de largarse lo antes posible y se limitó a mirar cómo
el moreno extendía el numero aquel diciendo que era de la
policía.
El tipo miró el número revisando después en
su ordenador - Koji Anba, es el chico...
Hattori apuntó el nombre del chico, mirando al encargado,
serio. Era lo más cerca que estaban de descubrir algo. -
¿Sabe donde podemos encontrar al chico? ¿Tienen algún
registro de su membresía tal vez?
-No tiene casa, vive en la calle… no lo sé…
podría estar en cualquier lado… Mi hermano lo conoce…es
su entrenador… pero ahora no está en el local…
sólo por las mañanas… mi hermano… bueno,
el chico también… es luchador… - los miró
con cara de haber bebido demasiado y Ryo lo observó, sintiendo
lo mucho que se estaba complicando aquello a pasos agigantados y
más con todo lo que hablaba aquel tipo –Slave…
así es como le llaman…
- Slave... – repitió el moreno, concentrado en su
empleo. - ¿Sería posible que no mencionase nuestra
visita? Regresaremos por la mañana. Sólo queremos
hablar con él....
-Claro…- el hombre sonrió pensando que igual, seguramente
no se iba a acordar de nada en dos horas.
-Gracias…- Ryo subió las escaleras deseando que tuviesen
teléfono como todas las personas normales, bastante nervioso,
aunque pensando que con esa prueba no era suficiente para culparlo
de nada, pasándose la mano por el pelo y relajándose
poco a poco a medida que razonaba –Nos vemos en tu casa.
- Claro, al menos tenemos algo esta vez... – le sonrió,
esperanzado, alejándose hacia su auto. Tal vez no les llevaba
a nada, pero era más de lo que habían averiguado en
todo ese tiempo.
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