| Capítulo 50- I'm Your Kitten
Dragon sonrió, totalmente cómodo en aquel colchón
suave y a la vez firme. Nunca había dormido en uno así
y no le provocaba levantarse. Se pegó más al albino,
apretándolo contra sí como si fuera un peluche, y
acurrucándose contra él.
-Dragon…- el albino se dejó apretar, aunque ya llevaba
un tiempo durmiendo y observándolo dormir, porque era muy
extraño tener a alguien en su cama. Mucho más al estar
en ropa interior -¿No tienes hambre?- le preguntó,
pasándole la mano por la espalda y atrayéndolo con
una pierna, rodeándole las nalgas con ella para pegarlo más
a él y obsequiarle con su erección adolescente, sonriendo
un poco.
El chico entreabrió un ojo, sonriendo. – Tú
sí... – se levantó un poco desperezándose
y subiendo sobre él. – No suelo levantarme tan temprano....
-Bueno… pues quedémonos un poco más en la cama…-
le pasó las manos por la espalda, metiendo las manos dentro
de su ropa interior un poco indeciso, pero decidido a no dejar que
se notase, acariciándole las nalgas y estirándose
un poco, pegándolo a él para hacer fuerza, y sonriendo
al sentir cómo su sexo se presionaba contra él -¿No
quieres ir solo conmigo después?
- ¿Adonde? Pero acepto... –sonrió, besándole
los labios con suavidad. – Me agrada estar contigo, Axl.
-A mí también…- lo miró a los ojos besándole
los labios de vuelta –No sé a dónde podemos
ir… Podemos hacer cualquier cosa… algo se me ocurrirá…
iremos a comprar cosas… todo lo que quieras…
- ¿Comprar cosas? Pero yo no tengo dinero, ¿vas a
comprarme cosas tú? – se rió, pasándole
un dedo por el pecho. - ¿Por qué harías eso?
-Porque no me importa, tengo dinero y me gustas mucho, creo que
será divertido además… - siguió el movimiento
de su dedo –No pienses que trato de chulearte… - lo
miró a los ojos de nuevo –No espero nada a cambio.
- No pensaba eso, y no te daría nada a cambio de todas maneras.
Yo doy lo que quiero, porque quiero – le aseguró, mirándolo.
– Es sólo que recuerdo lo que dijiste la otra noche.
Las cosas no caen del cielo.
-¿No acabo de decirte que me gustas?- lo miró serio
y además molesto –No sé qué me quieres
decir con eso.
- Entonces, ¿si te gusto, no se me aplican las reglas? –
sonrió aún más, malicioso, sujetándole
la quijada. – No te enfades, eres demasiado atractivo para
eso, aunque también me gusta cómo te ves así.
-Mi padre me dijo ayer que se deben aprovechar las ocasiones que
te da la vida… ¿no crees que es una frase inteligente?
Sea como sea ¿Por qué rechazar mi oferta? –
se mantuvo mirándolo a los ojos orgulloso.
- No la he rechazado. – le besó los labios de nuevo.
– Para nada....
-Haces bien…- bajó la mirada a sus labios besándolo
cada vez más profundamente, sujetando su nuca después
y manteniéndolo contra él mientras lo besaba, observando
sus ojos verdes y enrojeciendo un poco ante su mirada. Rompió
el beso mirándolo aún -¿Por qué Ren
y Slave viven en tu piso si él tiene uno?
- Ren y Slave no viven en mi piso, sólo Slave. Lo hace para
protegerlo. Sólo se quedó esa noche, porque estabas
tú. – se rió, observándolo. – Me
han invitado a vivir con ellos, cuando todo esto acabe.
-¿Y no estás incómodo?... Están siempre
a eso… y tú ahí… yo me sentiría
incómodo… y tal vez un poco solo…- observó
sus labios cuando se reía y sonrió levemente, pensando
que de hecho, él siempre se sentía solo.
- No, incómodo, no. En realidad.... incluso lo hicimos juntos
la primera vez que Ren vino con nosotros... – sonrió,
como si fuera un recuerdo tierno o algo así. – El sexo
no me pone incómodo nunca, pero... tengo que confesar que
sí me siento solo muchas veces. Pero no es su culpa.
-Yo siempre estoy solo… por eso prefiero estar ocupado en
las clases… - lo miró a los ojos siendo sincero una
de las pocas veces que en su vida decidía hacer algo así–Me
gustaría que te quedases.
- ¿A vivir contigo? – lo miró serio, acariciándole
el rostro y luego el pecho de nuevo. – Supongo que podría,
pero entonces Slave estaría solo cuando no está Ren.....
–bajó el rostro, escondiéndolo en su cuello.
-Pues que venga cuando Ren no está…- suspiró
mirando a un lado y apoyándole la mano en la cabeza revolviéndole
el pelo –Ahora Slave tendrá que ir al gimnasio a entrenar
si quiere hacerse profesional…
- Es cierto... y yo tampoco quiero quedarme solo – murmuró,
pensando que no podía estarse metiendo en la casa de Ryo
cada vez que Slave no estaba. Y más que anda, porque Ryo
parecía estar allí a horas muy específicas.
-Si tuviera que elegir entre todas las personas una sola…
te elegiría a ti… ¿sabes qué es eso?
Que deberías quedarte conmigo…
- Sí, debería, ¿no es así? –
sonrió contra su cuello, contento de que le dijese algo así.
Alzó el rostro de nuevo, mirándolo a los ojos. –
Me quedo contigo entonces, decidido. – le aseguró,
besándolo profundamente luego, y dejándose caer un
poco sobre él.
-¿Estás triste?- preguntó sin moverse un
mínimo, aunque bajando la mano a su nuca -¿Querrías
que te hubiera dicho esto otra persona?
- No..... Es sólo que nadie me había dicho algo así
antes. – le sonrió de nuevo, aunque sí estaba
algo emocional. – Y nunca me importó antes tampoco.
-A mí tampoco- se giró de lado en la cama y lo miró
a los ojos pasándole la mano por la cara y el pelo, echándoselo
más hacia atrás de lo que ya de por sí estaba
–Te prepararemos un cuarto para ti… tendrás lo
que quieras…- le besó los labios con suavidad –y
dormirás conmigo sólo cuando quieras.
- Probablemente todas las noches – se rió, remeciéndolo
un poco porque estaba alegre de nuevo. – Pero no lo hago por
tu dinero, lo sabes ¿verdad? Aunque no me quejo para nada....
-Claro que lo sé, tú haces lo que te da la gana,
ya me lo dijiste antes…- se rió sin poder evitarlo,
al sentir cómo lo remecía, aunque le estaba desesperando
que lo despeinase. Se echó el flequillo a un lado y se subió
sobre él, rozándose contra su cuerpo mientras lo besaba
profundamente –Te quiero sólo para mí…
no te lo impongo, sólo quiero que lo sepas…- se levantó
al fin porque ahora sí tenia hambre de veras.
Dragon se giró de lado mirándolo, pensativo acerca
de eso último. – Veré lo que puedo hacer en
ese aspecto.... pero aún planeas incluirme en tus fantasías,
¿no? Porque me intriga eso...
-Tengo una que sucede en la bañera…- lo miró
de soslayo vuelto de espaldas a él, mientras cogía
ropa en el armario y sonrió al voltearse mirando la ropa
de nuevo.
- Y ¿quieres tomar un baño? – se rió,
levantándose por fin tras él. – Me gusta ser
sorprendido.... eso, para que lo sepas.
- Veré lo que puedo hacer en ese aspecto…- le devolvió
el albino girando el rostro de lado y lamiéndole los labios
de ese modo, echando las manos atrás para sujetarle las nalgas
pegándolo a las suyas –Porque tengo muchas cosas en
mente que no he llevado a cabo… ya sabes… estoy en esa
edad…- se burló de sí mismo teóricamente.
- Es mi favorita... – se rió, como si él fuese
mucho mayor, y se le trepó encima de un salto, besándolo
apasionadamente.
El albino se fue hacia atrás casi, colándose en el
armario de la ropa y por suerte, chocando contra el espejo de la
puerta. Le sujetó las nalgas, pasando las manos a la parte
interior de la ropa y rozando su entrada ansiosamente con los dedos
como si ahora no pudiese dejar de aprovechar a sentir ese tacto
tanto como podía.
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