| Capítulo 42- Comes With the
Job
Ryo se pasó la mano por el pelo, sintiéndolo empapado
y se lo echó hacia delante mientras bebía de un botellín
de agua. Era apenas la una pero con lo pronto que habían
llegado, era normal. De todos modos, estaba molido del partido por
no hablar de que le seguían doliendo los brazos del día
anterior. Se rió solo, pensando después en el detective
y en lo serio que había estado casi todo el tiempo y le lanzó
el botellín de agua a ver si lo atrapaba –Vamos a ducharnos.
- ¿Eh? – Hattori extendió las manos atrapándolo
por poco, ya que había estado distraído, y le sonrió
un poco. – Sanada-san.... podría haberme golpeado.
-Lo dudo…- el moreno sonrió acercándose a él
y cogiéndolo por los hombros como si fueran amigos de toda
la vida –Decía que vamos a ducharnos… - repitió
entonando como profesor de escuela, observando cómo algunos
ya se dirigían a las duchas y apretándole un hombro
antes de soltarlo cogiendo su bolsa del campo y siguiéndolos.
- Ya lo escuché antes – murmuró, enrojeciendo
un poco y tomando sus cosas también siguiéndolo. No
le agradaba ducharse enfrente de todos, y menos enfrente de él.
Pero igualmente ya estaban todos en las duchas quisiera o no el
superior de estos
-No me mires el culo eh…
-No gracias, ni siquiera tienes…- el criminólogo le
atizó en las nalgas igualmente por darle la lata y el chico
se rió, tratando de esquivarlo y resbalándose contra
el de al lado.
-Cuidado no te caigas o Ryo te hará un culo nuevo…
-Te haré una línea directa a ti… boca - mierda…
para que no engordes siquiera…
-Igual que en holocausto caníbal…- el rubio se rió
girándose y quedándose más callado que una
tumba al igual que los otros dos chicos que estaban pegados a Ryo,
sólo con ver al detective entrar en los baños.
-Igualito… podría, tengo material…- Ryo se rió
ante la cara de “sh!” que todos estaban poniendo y se
encogió de hombros.
El moreno los miró, poniéndose nervioso ante tanto
silencio, y carraspeó, acercándose al rubio, mirándolo
a los ojos. – Quiero verte en mi oficina el lunes....
- Verá señor.... – empezó a explicarse,
y el detective lo interrumpió, sonriendo un poco y suspirando.
- Es una broma. Sólo vengo a tomar una ducha, así
que relájense... – se alejó de nuevo pensando
que más nervioso estaba él. Claro que como ya lo había
hablado antes con el criminólogo, eso no lo sabían
ellos.
-Sí, relajaos… si queréis os dejo yo relajados…-
el moreno se rió frotándose el cuerpo con la pastilla
de jabón y sujetándola con la mano lanzándola
a los pies del que se había tropezado antes –Uy…
se me cayó… ¿me la recoges?- preguntó
riéndose.
-Antes muerto!- el moreno le pegó una patada a la pastilla
y esta salió volando, golpeando en la pierna de Hattori.
-Tampoco te relajes tanto… - se burló Ryo.
-Perdón, perdón…- el chico inclinó la
cabeza rojo y queriendo matar a Ryo que ahora sonreía bajando
la cara y frotándose el cabello con la mano.
- De perdón nada.... – se rió el moreno, un
poco contagiado, colocando las manos bajo el chorro de agua de tal
manera que le diera directamente al chico.
El moreno se apartó reído y Ryo bajó la vista
a la espuma que corría por el suelo agachándose a
coger el jabón.
-A ver qué haces ahí… - el rubio que tenía
al lado se tapó el paquete y Ryo se irguió de cara
a él.
-Desde luego, no mirar tu miserable armita… ¿es de
esas pistolitas de llevar en el bolso? Bueno, niñas…
ya valdrá de mojaros el culo… que tengo hambre…
-Es lo que te hace ver pollas…
-Sólo la tuya…- el moreno se la palmeó y el
otro se tapó con la mano con cara de dolor.
-Pero no me des en los huevos, cabrón…
-Si no los usas de todos modos…- se rió sentándose
en el banco con los otros chicos y secándose, pensando que
de veras tenía hambre, pero además le ponía
un poco incómodo
Hattori tan cerca tras haber hablado con él en el restaurante
y no tenía ganas de escuchar según qué cosas.
El detective se terminó de enjuagar, restregándose
bien el cabello y mirando de soslayo, de pronto consciente de nuevo
de donde estaba y haciendo un esfuerzo por no enrojecer, cerrando
el grifo y tomando su toalla, concentrado en secarse.
Ryo se subió los jeans pensando que estaban todos rotos
e igual no había sido muy prudente usar esos, pero igualmente
siguió mirando al detective sin poder evitar bajar la vista
a su sexo recorriendo luego su cuerpo con la mirada. La desvió,
volteándose de espaldas y poniéndose una camiseta
mientras buscaba un cigarro del bolsillo –Voy a ver si tenemos
sitio donde siempre… - se paró pensando en mejor no
dejar a Hattori solo con lo tímido que era –Casi me
espero…- se sentó de nuevo en el banco subiendo un
pie a la madera y prendiendo un cigarro
-Que aquí no se fuma!- uno de los chicos que salía,
sonrió mirando sus jeans -¿No te pagan suficiente
para toda la tela?
Hattori sonrió un poco al ver sus jeans, más relajado
ahora que se cubría y subiéndose sus propios jeans
y se sentó a su lado, poniéndose los zapatos antes
de la camiseta. - ¿No tenía hambre? – le preguntó,
pensando en privado que fumaba demasiado.
-Y la tengo… pero mi comida la tienes tú- se rió
excusándose con eso por no hacerle ver que no quería
dejarlo solo porque veía que le era difícil relajarse
–No tienes que tratarme de usted, somos amigos ¿no?-
apoyó los codos sobre las rodillas girando la cara para observarlo,
bajando la vista a su pecho sin poder contenerlo.
El moreno lo notó, apresurándose en acomodar su camiseta
por si acaso. – Claro, tiene... tienes razón. Así
que puedes llamarme por mi nombre- accedió como si no lo
hiciera ya. – Vamos a comer entonces. – se puso de pie,
esperando.
Ryo sonrió notando cómo se apresuraba en taparse,
algo desanimado, pero levantándose también, sujetándole
la mano como si necesitase el impulso y soltándosela de nuevo
–Estoy mamado…- susurró pasándole el brazo
por los hombros –Siempre vamos al mismo sitio, seguro que
algunos ya están allí…
-A ver qué haces, Ryo…- uno de los chicos que pasaba,
perfectamente consciente de su condición, le pegó
un codacito al pasar y luego los rodeó acercándose
al moreno para jorobar –Na…ka…yama-san…-
lo sujetó de la cintura por el otro lado como canturreando
-¿Va a venir siempre ahora?
- Pues... claro, ¿por qué no? – Hattori sonrió
aunque estaba levemente sonrojado, pero lo cierto es que se sentía
bien de ser bienvenido, aunque no acostumbrase a nada de eso.
-Ala… ahora lárgate por ahí… a freír
espárragos… - Ryo lo empujó apartándolo
y el rubio se rió, quitándole el cigarro y apropiándoselo
con cara de ficticio cabreo antes de adelantarse a ellos, aunque
igual se iban a sentar en el mismo lugar –Uf… qué
miedo… - el moreno sonrió y le pasó la mano
por la nuca a Hattori antes de soltarlo también, e ir a sentarse
en el campo al lado del chico que había echado.
- Y aquí tienes... – el detective se sentí
también, pasándole el recipiente que había
llevado de lasagna, pasándose la mano por el rostro luego
y observando a los demás, pensando que eran bastante agradables
fuera del trabajo, aunque se preguntaba si eso no tendría
otros efectos luego.
-Gracias… ¿veis? Me trajo la comida a mí…-
se rió el moreno que también lo había arreglado
así con ese doble propósito.
-Será que la llevaba él en su coche…¿no
es así Nakayama –san?- el rubio lo miró a los
ojos atentamente.
-Será que la hizo para mí…- Ryo se rió,
abriendo una cerveza que le pasaban y pegándole un trago
notando que le sacaban el cigarro y se sentaba otro moreno con ellos
apagándolo en la hierba.
-No nos mates contigo… - protestó el chico preguntándose
si tenia que fumar a todas horas.
- Yo... hice la comida para todos. – se excusó el
detective bajando el rostro para no verse cohibido de nuevo y encontrando
con qué cubrirse al escuchar lo del cigarro. – Es cierto,
no hay necesidad de fumar mientras comes.
-Pero ayer no te importó que lo hiciese… y aún
no empezaba…- el moreno suspiró tirándose de
lado en la hierba comiendo así y mirando al rubio de soslayo
con una sonrisita maldita porque sabía que los dos se comprendían.
- Ayer estábamos solos, no es lo mismo... – comentó,
dándose cuenta de que aquello podía sonar mal, y metiéndose
un bocado a la boca antes de que le dijeran nada, casi sobresaltándose
cuando escuchó el móvil sonar. Lo sacó de su
bolsillo, respondiendo. – Aquí Nakayama... ¿Cómo?....
Sí, ya veo..... Sí... O.K. No dejen que nadie se acerque.
Voy para allá.... No, no es necesario, Sanada-san está
conmigo... – colgó, mirando al criminólogo con
un gesto completamente distinto en el rostro. - Ha habido otro asesinato,
acaban de encontrar el cadáver.
-Oh… mierda…- el moreno se levantó trabajosamente
señalando a los tres chicos que siempre recogían las
pruebas para él –Lo siento chicos… tenemos trabajo…
-Joder…- el rubio se levantó tirando el resto de lo
que se comía en el mantel.
- Vamos, parece que no lleva mucho de muerto. – recalcó
Hattori haciéndoles saber que la evidencia estaría
fresca. Se giró observando a uno de los chicos que no se
había levantado y sintiendo un poco de lástima, pero
si lo molestaba era porque confiaba en sus habilidades. –
Voy a necesitar que vengas también, y me ayudes a interrogar
a los vecinos.
El chico se levantó con obvia cara de pesar y seguramente
preguntándose si no habría otros de turno.
........................
- …Sanada ¿san?- susurró la pelirroja al pasar
por al lado de Ryo y ver sus jeans rotos y la tank blanca. En realidad,
todos iban de calle y era de lo más extraño. Sonrió
de brazos cruzados renegando un poco.
-No pensaría que vestíamos de traje para comer en
el campo…- El moreno se bajó un poco las gafas de sol
mirándola a los ojos y sonriendo, quitándoselas luego
y colgándoselas de la camiseta -¿Dónde está
nuestro amigo?
-Aquí mismo, espere… Nakayama-san…- la chica
se dirigió entonces al detective que acababa de bajarse del
coche -¿Cortamos este trozo de la calle?
Ryo observó el cadáver en el suelo a lo lejos y se
separó como siempre intrigado, acercándose para echarle
un vistazo sin poder contenerse. Así a primera vista, había
muerto de madrugada, había llovido, lo habían asesinado
con arma blanca, ¿desde arriba? ¿Lo habrían
mandado arrodillarse?… tenía musgo encima, y también…
¿trozos de metal oxidado? Alzó la vista mirando la
repisa de los neones, observando el musgo removido recientemente
así como que faltaban trozos de metal en el borde. Le tomó
una foto y se acercó al detective mientras hablaba con la
mujer –Ven a ver esto… No, antes… también
diles que suban al comercial y que nadie toque nada cerca de la
zona de neones, es importante.
- Bien, sí.... – el detective observó la foto
comprendiendo. Ya el forense les diría con cuanta fuerza
había sido el golpe seguro. - ¿Hay algún testigo
hasta ahora?
- No, nadie se ha presentado y los demás aseguran no haber
escuchado nada.
- Está bien. – le hizo una seña al chico que
había venido con él, haciendo que se acercase. - ¿Ves
ese local de enfrente? Quiero que vayas a hablar con los que queden
allí. No es necesario que los interrogues oficialmente, sólo
escucha lo que te digan... – lo empujó con suavidad,
seguro de que aquel lugar no era de los que cerraban realmente de
día, y por otro lado, tampoco le parecía que se pondrían
felices si entraba un uniformado. Claro, nunca nadie se alegraba
precisamente de verlos, sólo en contadas ocasiones. –
Vamos – miró a Ryo, y echando a caminar.
-Creo que se descolgaron desde allí…- explicó
el moreno subiendo las escaleras del comercial con el detective
a paso rápido, emocionándose a cada poco -¿Llevaba
la cartera encima?- señaló a uno de los policías
uniformados que seguramente habían sido los primeros en llegar
para vigilar que no se tocase el cuerpo.
El chico miró cómo lo apuntaba con el dedo sintiéndose
como si fuera concurso –Sí… estaba tirada a un
lado pero le sacaron el dinero…
-¿Y los documentos?
-Los conservaba, estamos comprobando…
-Vale…- siguió adelante echando una carrerita y se
asomó al borde de la muralla, observando de nuevo la misma
huella de tenis en el lodo, aunque bastante estropeada por la lluvia.
Saltó sobre ella con toda la intención, aprovechando
que aún nadie llegaba y preguntándose qué demonios
hacían, escuchó el borde de la superficie crujir –Espero
no matarme… - susurró mirando desde ahí el cadáver.
- No debería ser tan descuidado – lo riñó
el detective, pensando que igual habían tenido mala suerte
de que lloviera y observando debajo desde atrás. –
Y parece que tiene razón, es el mismo metal que está
sobre la víctima. En realidad creo que lo estaban esperando.
-Probablemente… pero…- saltó a la muralla de
nuevo sujetándose con una mano –Debió ser alguien
ligero, no como yo… - le señaló cómo
estaba saliéndose una de las tuercas del cemento al haber
saltado él –Si por mi peso se ha descolgado así…
imaginemos que he de hacer la fuerza precisa para clavar un arma
blanca en el cráneo de la victima… con el impulso se
hubiera caído… Oye…- le dijo al policía
que les había informado antes –avisa abajo que aseguren
esto… puede que se caiga…
- Y tú sal de allí, si te caes, caerás sobre
la evidencia. – le comentó el detective como si fuese
todo lo que le importaba pero lo cierto es que ya lo veía
con algo roto por no prestar atención. - ¿Estás
seguro de que fue alguien más liviano que tú? ¿No
es posible que se haya ido aflojando hasta ahora?
–… podría ser, pero lo dudo mucho y aún
dudo más que vaya a caerme…- alzó una ceja caminando
por la parte superior del comercial de nuevo un poco preocupado
de más a la vez que entusiasmado, frustrado por no poder
hablar de ello con nadie. Volvió atrás asomándose
de nuevo y saltó por la muralla cayendo al suelo y haciendo
que uno de los chicos se apartase de golpe. El moreno miró
arriba pero desde abajo sí que no se podía llegar
a no ser que te agarrases a la balconada de los neones para acortar
distancia.
Se agachó frente al cadáver de nuevo usando los guantes
para mirar la herida en el cráneo.
-¿Qué hacías?
-Me preguntaba si podría haberse tirado alguien desde arriba
y clavarle el arma directamente… pero no, claro… le
habría partido el cuello…
El detective bajó por donde había subido, allí
no había nada más. Si había habido huellas,
habían sido borradas por la lluvia. Suspiró, llegando
al lado del criminólogo. - ¿Crees que se necesitó
mucha fuerza, entonces? – le preguntó por saber, mirando
a otro de los chicos. - ¿Tienes sus papeles a mano? –
extendió la mano esperando a que se los entregase si ya habían
terminado de revisar si había alguna huella aparte de las
suyas propias claro.
-Bueno… le ha partido el cráneo… está
claro que sí, usó mucha fuerza… tal vez fue
un profesional… se aventuró a desviar la cosa de sus
pensamientos preguntándose si estaba obsesionándose
con el tema, sólo era un tenis. Cualquiera podría
usar los mismos –Este hombre está bien vestido…
lleva ropa cara…
- No creo que haya sido un profesional, los crímenes con
arma blanca, suelen ser más pasionales. Los profesionales
suelen usar armas de fuego, con un silenciador probablemente, a
menos que quieran dar una lección. Pero aún así
creo que sería más limpio el golpe.... – empezó
a comentar mientras revisaba los papeles, tan sólo meditando
para sí mismo más que nada. – Visa, Mastercard,
American Express, no tocaron sus tarjetas.... Esto... sacó
la tarjeta de una empresa, revisándola. – es su nombre,
¿no? Y esta compañía.... la conozco. Tengo
la sensación de que la he visto hace poco.
Ryo se levantó a su lado con la peor de las sensaciones
y a la vez sintiendo que el corazón se le aceleraba bastante
–Es la compañía del padre de Axl Ray…
- miró de soslayo al detective susurrando aquello –Tal
vez si lo hiciera un profesional tratando de que pensásemos
lo contrario… sólo algo… no cualquiera puede
saltar esa distancia sin dañarse… y desde luego, no
cualquiera puede clavar un cuchillo en la frente a alguien mientras
le está mirando… ¿Ves por donde entra el corte?
Si lo mató desde ahí… lo estaba mirando a los
ojos… ¿Un ajuste de cuentas?... Dos muertes tan recientes
y ambas tan cercanas a una sola familia…
- Definitivamente voy a hablar con ese chico de nuevo. –
contestó, pensativo. - ¿Un profesional haciéndolo
pasar por otro tipo de crimen? La familia del chico tiene mucho
dinero, podrían contratar a alguien si hiciese falta. Aunque
si es así, yo diría que no es muy bueno....
El moreno se rió entre dientes –No saltemos a conclusiones…
tal vez lo matase un tercero o tal vez el mismo asesino porque quiere
arruinar a la familia del chico… Por el momento, no sabemos
qué se manejaba este tipo… Su aspecto no es muy bueno
a pesar de su ropa ¿y que decir del sitio donde lo hemos
encontrado? No es que sea ideal precisamente… para un hombre
de su categoría… ¿Qué tal si pasamos
a papi esta vez…?
- Por supuesto, no saltaba a conclusiones, sólo.... proponía.
– contestó, mirándolo de soslayo. – Vendrá
conmigo, ¿entonces? Aún tengo que entrevistar a Takagi.
Podemos ir luego de eso – comentó pensando que era
un cabo suelto que lo estaba volviendo loco.
-Creo que seré de más utilidad aquí…
y en el laboratorio después… y también que tienes
a hombres más preparados que yo para un interrogatorio, que
están deseando que les propongas trabajar contigo…
Dos interrogatorios ahora… me quedaré sin tiempo…
-le señaló disimuladamente con un dedo al moreno que
antes le había quitado el cigarro de la mano, en parte siendo
sincero y en parte huyendo como fuera de revelar su tapadera con
la que tanta información conseguía para el caso y
para su propio futuro profesional. Se acercó un poco susurrando
y decidiendo poner la mano en el fuego –Además…
¿no querría quedar conmigo más tarde detective?
- Yo.... le estaba proponiendo sólo ir a ver al padre...
– le contestó, enrojeciendo un poco sacado de su concentración
con eso. – Creí que podía... tal vez notar algo...
– suspiró, mirando a la víctima de nuevo. -
¿Qué quiere decir con eso de quedar con usted?
-Vale, te acompaño… - lo miró notando que no
lo miraba a la cara e igualmente arriesgándose –Cenar
conmigo… sólo eso…- miró un momento el
cadáver pensando que hubiera preferido que lo mirase a la
cara y dejase eso, volviendo a su rostro sin insistir más,
sobre todo porque no era el lugar.
- Sí, podemos ir luego del interrogatorio.... No estaría
mal – sonrió, aún mirando el cadáver
y luego alzando la vista de nuevo, como escudándose tras
el trabajo para poder aceptar.
-¿Dejas esto para el lunes?... Hoy no trabajas ¿recuerdas?
Esto fue una urgencia… y esto es un trabajo… no tu vida…-
lo miró a los ojos sabiendo que entraba en terreno aún
más resbaladizo.
- Lo sé, pero me preocupa. No pude hablar con él
ayer, y si dejamos pasar mucho tiempo.... En fin. – suspiró,
a sabiendas de que tenía razón, pero él nunca
veía su trabajo como algo que tuviese un horario fijo.
-Sé todo eso… bueno… ¿Por qué
no les dicen que intenten localizarlo e informarle? Además
de advertirle que no salga de viaje… Tampoco servirá
de nada si no te sacas esto de la cabeza… Tal vez ni siquiera
esté localizable hoy - suspiró levemente pensando
que de todos modos él tampoco iba a poder sacárselo.
- Bien, supongo que tienes razón. Te haré caso por
esta vez. – le sonrió, pasándose una mano por
el rostro y entregándole los papeles de vuelta a uno de los
que sí estaba de turno. – Quiero que me averigues todo
lo que puedas respecto a la víctima y quiero el informe en
mi escritorio el lunes. No omitas nada, por poco importante que
parezca....
-Señor…- uno de los chicos que habían estado
con ellos corrió un poco hacia allí–Nos han
dicho que Ray Tamaki, el socio de la víctima… lleva
dos semanas en viaje de negocios, llegará hoy pero no saben
la hora…-le tendió la tarjeta del padre del albino
–La encontramos entre los documentos del fallecido.
- Bien, gracias. – la aceptó el moreno, observándola.
– De viaje.... es muy conveniente. Tendrá coartada.
Y tendremos que dejarlo para otro momento. – sonrió,
preguntándose cómo es que siempre parecía salirse
con la suya.
Ryo sonrió, pasándose la mano por el pelo y revolviéndoselo
un poco captando la mirada del detective, el rubio interrumpiéndolos
-¿Nos podemos ir ya? Ahora que ya hemos acabado con las pruebas
y eso… sólo tienen que venir a por el cadáver…
Hattori carraspeó, poniéndose serio. – Claro,
no hay más que hacer, los chicos de turno se encargarán
de cuidar la zona hasta que vengan a buscarlo. Y procuren descansar,
presiento que nos espera mucho trabajo luego.... Tú también
ve a casa si ya has terminado – miró al chico que acababa
de llegar del bar de enfrente como le había mandado. –
Y recuerda....
- No se preocupe, Nakayama-san. Se lo enviaré tan rponto
lo haya escrito – asintió el chico, comprendiendo,
y preguntándose para qué siempre le explicaba lo mismo.
- Bien, eso es todo, entonces. Sanada –san... si hay algo
que se le ofrezca antes de que nos vayamos....
-Claro… ¿a qué hora quedamos?- se rió
mirándolo a los ojos y notando que parecía haberse
activado algún chip de sargento en su mente -¿Quieres
venir a mi casa?
- No sé donde queda. ¿Estará bien a las diez?
– preguntó, luego pensando que tal vez no era la hora
correcta como si hubiese alguna.
-Estará bien… la dirección viene en mi ficha
que seguro tú tienes muy bien guardadita, con una foto pegada
y todo…- sonrió poniéndose las gafas de sol
y girándose de espaldas para ir a por su coche, bajando la
cara y sonriendo aún más ampliamente, girándose
de medio lado a mirarlo antes de alejarse.
El detective hizo un gesto de contrariedad con los labios, porque
le respondiese de aquella manera.
- Entonces, ¿ya podemos irnos? – le preguntó
el chico tras de él, casi haciéndolo pegar un bote.
- Sí, claro, ya pueden irse.- Hattori carraspeó,
enseriándose más, y pensando que le iba a destruir
la reputación como siguiera así.
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