| Capítulo 28- The Reasons of
a Killer
-A mí me gusta hacerlo todo sin látex de por medio…-
sonrió alzando un poco una ceja porque se alejase de él
y le sujetó la nuca con una mano aproximándolo para
besarlo quisiera que no, empujando la lengua contra él -¿Por
qué no vamos de paseo? ¿Qué te parece?- le
mordió el labio inferior con cuidado mirándolo a los
ojos -¿Por qué no me muestras un poco que hacen los
niños malos para irse a la cama tan tarde?
- Tú ya sabes lo que hacemos los niños malos, lo
que quieres es que te lo repita... – se rió, saltando
un poco y casi trepándose en él. – Anda, llévame
a pasear, y me puedes comprar un caramelo, que ya sabes cómo
me gustan.
-Te compraré una piruleta … ¿crees que a Kevin
le importe que no me cambie?- se rió saliendo con él
a horcajadas sobre su cuerpo, sujetándolo por las nalgas
sin dejar de apretárselas ni un momento y pidiéndole
al camarero su cartera de detrás de la barra –Thank
u…- le guiñó un ojo sonriendo mientras se la
guardaba en el bolsillo trasero del uniforme -¿A dónde
me sugieres ir? ¿Hum? Algún sitio vacío por
aquí cerca… creo que conozco uno…
- ¿Conoces uno? Y yo que creía que eras más
inocente que yo... – se rió, muy cómodo así
como lo llevaba, mirando a su alrededor a ver si veía a Slave
o a Ren para avisarles, pero parecían haberse marchado. –
Y no sé si a Kevin le importe, pero a mí definitivamente
no. Creo que me importaría si te cambiaras.
Ryo sonrió de medio lado -¿Te dan morbo los polis?
Creí que sería al revés… me preguntaba
si no me acuchillarían esta noche…- lo miró
a los ojos besándole el cuello después y los labios
de nuevo –Vamos a… ir a un sitio especial… ayer
por la mañana vi allí a unos polis… creo que
mataron a alguien… los polis no, claro- se rió mirando
sus ojos.
- Me confundías – se rió, mirándolo
con un poco de burla, ya imaginando a donde irían. –
Y no creo que muchos polis lleven este tipo de uniformes, tan....
apretados. Pero si los llevaran, sí me darían morbo.
-Bueno… hay polis y polis…- sonrió, dejándolo
en el suelo y pasándole el brazo por los hombros dirigiéndose
hacia el callejón que llevaba a los almacenes industriales,
echando un vistazo primero por asegurarse de que no había
nadie –Creo que fue una chica… a la que asesinaron…
- Hum.... estás muy enterado ¿no? – Dragon
se metió las manos en los bolsillos, preguntándose
si era friki de las muertes o qué.
-Puede ser… - lo empujó contra la pared, levantándole
la camiseta de golpe y subiéndosela por los brazos, sujetándoselos
con la tela para agacharse a lamerle los pezones arrastrando la
lengua por su cuello –Porque me imagino que el tío
que hizo eso… debe tener un par de cojones… para atreverse
a algo así…- se empujó contra él, golpeando
su sexo contra el suyo y besándolo, tirándole la camiseta
a un lado.
- ¿Lo... crees? – jadeó, bajando el rostro
de lado, para observarlo, sintiéndose excitado. – Tal
vez es fácil.... matar...
-¿Tú crees? Yo creo que es difícil- se abrió
el pantalón y se lo abrió a Dragón besando
de nuevo sus labios, claramente excitado y pegándose contra
su cuerpo otra vez -¿Crees que le excitaba hacerlo? ¿Escucharla
gritar?- le preguntó, observando sus ojos y jadeando contra
su piel, metiendo las manos bajo su ropa para tomarle las nalgas
alzándolo un poco contra la pared.
- Quien sabe.... tal vez es un pervertido... – se rió,
pensando que ni loco lo hubiera excitado esa tía, jadeando
también, su sexo creciendo entre ambos. - ¿Te excita
a ti? ¿Imaginarlo...?
-Sí… - se rió entre jadeos, besándolo
de nuevo mientras le quitaba los pantalones sin pensar siquiera
en si era imprudente o no, o si Dragon estaría conforme con
eso, algo le decía que no le importaba para nada –Mucho…siempre
me he preguntado cómo es… un asesino…- se empujó
dentro de él con fuerza –Ah…- le apretó
las nalgas entreabriendo los labios contra los suyos.
- Te apuesto a que son muy sexys.... – se rió, apretándolo
dentro de sí, y besándolo apasionadamente, mirándolo
a los ojos luego. – Seré tu asesino por esta noche,
si eso quieres.... – susurró, jugando con él.
-Pero no me mates… yo soy el que te la está clavando
a ti…- sonrió, empujándose más contra
él bajando la vista y observando su cuerpo desnudo enseriándose
excitado. Echó la cabeza atrás cerrando los ojos mientras
lo penetraba y lo miró a los ojos una vez más -¿Por
qué la mataste? Dímelo…
- Porque era... estúpida.... – jadeó, sonriendo
y lamiéndole los labios, continuando. – Y.... eso siempre
molesta.... Pero la verdadera razón...... – lo miró
a los ojos maliciosamente - .... es que era divertido.... –
y lo besó profundamente, tensando las piernas a los lados
de su cuerpo para introducirlo todo lo que podía dentro de
sí, apretando su propio sexo pulsante entre ambos. –
Tú eres más divertido vivo.... – susurró
al romper el beso.
-Ahh…- el moreno sonrió riéndose después
sin poder evitarlo -La quieres más profundo…-lo colocó
contra la pared de espaldas a él, sujetándole las
nalgas y separándoselas con las manos antes de penetrarlo
de nuevo, empujándose contra él totalmente, notando
cómo su sexo se golpeaba en su interior y separándole
las piernas con su pie, apoyándole una mano en la frente
y con la otra sujetando su sexo mientras se empujaba dentro de él,
tirando de su cuerpo y golpeándose contra sus nalgas –Cuéntame
qué sentías…
El chico sonrió, apoyándose con las manos en la pared,
y gimiendo con fuerza, antes de contestar. – Me sentía....
poderoso.... exaltado.... vivo... – se rió, dejando
que la mano del moreno le llevase el rostro hacia atrás,
estremeciéndose un poco, ante la urgencia que sentía
su sexo.
-Justo como yo me siento ahora…- se rió, jadeando
contra su cuello y le torció la cara para besarlo, mordiéndole
el labio inferior y succionándole los labios –Me voy…
a correr… no te corras… quiero que lo hagas en mi boca…-
sujetó su sexo con fuerza besándolo profundamente
de nuevo sin soltarlo, montándose un poco sobre él
y apretando las mandíbulas mordiéndole un poco la
espalda mientras se corría dentro de su cuerpo.
- Ah... – Dragon gimió al sentir cómo lo inundaba,
el líquido resbalando un poco por entre sus piernas. –
Dios..... qué arduo con el interrogatorio... oficial... –
jadeó, sintiendo que aguantaba a duras penas.
-Pórtate bien…y te dejaré marchar sin cargos-
Ryo sonrió, saliendo de su cuerpo y jadeando al sentirlo.
Se agachó volteándolo y sujetándole las nalgas
apretándolo completamente dentro de su boca, moviéndolo
para hacerlo disfrutar más, alzando la vista a su rostro.
- Oh... –el chico bajó la mirada, para observarlo
también, el rostro sonrojado por el placer, su sexo pulsando
al sentir los movimientos de la lengua del moreno. Movió
las caderas, moviéndose en su boca, la humedad, haciéndolo
estremecerse cada vez más, hasta que estaba gimiendo descontroladamente,
su sexo liberándose de todo control y derramando el semen
dentro de la boca de Ryo.
-Hm…- el moreno succionó su sexo mientras se apartaba
de él, lamiéndolo y subiendo, al tiempo que le levantaba
los pantalones cerrándoselos y empujándose contra
él mientras lo besaba –Siempre necesito leche antes
de dormir… ahora tendrás los pantalones manchados…-
le tocó la pierna notando que estaban húmedos por
su semen –Bueno… supongo que como fue mi culpa…
debería limpiarlos yo… así que… ¿Por
qué no vienes a mi casa?
- Yo creo que todo fue una excusa porque no querías estar
solito... – se rió el chico, rodeando su cuello con
los brazos y acercando sus labios a los del moreno. - ¿Te
la bebiste toda? ¿Tenía buen sabor?
-Muy bueno… sabía a ti… y sí… me
la bebí todita…- susurró contra sus labios besándoselos
con suavidad y sonriendo –No puedo dejar pasar la ocasión…
de dormir con un asesino… con el morbo que me da…
- Bueno, oficial, ojalá tenga esposas. No vaya a ser que
me escape durante la noche... – le guiñó un
ojo, soltándolo y amarrándose a su brazo luego.
-No te olvides la camiseta…- se agachó poniéndosela
de nuevo –No queremos que me detengan por corrupción
de menores… - lo sujetó por la cintura sonriendo de
medio lado –Hum… tal vez tengo esposas… quien
sabe…
- En la tele siempre se ve como la poli se lleva a la gente sin
camiseta. Ya creía que era costumbre – se rió,
exagerando y arreglándosela un poco, moviendo una mano para
reacomodar así mismo sus pulseras. – Pues a eso voy
a averiguar.
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