.Novela homoerótica para mayores de edad.
 
Capítulo 6- Do you Want To Change Your Life?

- Lo lamentamos mucho, pero no es lo que buscamos ahora mismo. Le llamaremos si surge algo.

- Claro, lo comprendo. Muchas gracias por su tiempo. – el rubio le estrechó la mano al encargado de contrataciones, sonriendo agradablemente, a pesar de que a estas alturas, ni siquiera necesitaba pensar en la frase. Probablemente hubiese respondido lo mismo si le hubieran dado el trabajo, pero no tenía muchas esperanzas. Salió a la calle, revisando el plan que se había trazado, aún le quedaban tres citas antes de finalizar el día.

.................

Horas más tarde, Ren Takagi aún se encontraba desempleado y agotado. No había nada más extenuante que pasar de entrevista de trabajo a entrevista de trabajo. Especialmente cuando no tenías oportunidad de conseguir uno.

El chico suspiró, pasándose una mano por el cabello, y echándoselo hacia atrás infructuosamente, cruzando la calle. No era alguien que creyese en la suerte. O lograbas lo que deseabas o no lo lograbas, así de sencillo. Y por ahora, no lo estaba logrando. Eso se podía deber al hecho de que no lo deseaba realmente. Pero desgraciadamente, lo necesitaba. Y también desgraciadamente, no mucha gente estaba dispuesta a contratarlo a él en esos momentos. Era comprensible. Aunque tampoco había esperado que revisasen su historial tan detalladamente.

¿Tal vez estaba apuntando demasiado alto? Claro que sí. Había muchos lugares que lo contratarían sin necesidad ni de un currículum, pero prefería agotar todas las otras posibilidades primero. El prospecto de un empleo así, no era algo que le atrajese.

Sus ojos azules se dirigieron al cielo, al sentir la primera gota de lluvia caer sobre su cabeza, y se quedó esperando un momento hasta sentir la segunda, acelerando el paso entonces, y decidiendo que ya era hora de dejar el día atrás. Después de todo, no estaba demasiado preocupado y ya se hacía de noche. Para cuando llegó al bar, la lluvia había cesado y su cabello comenzaba a secarse nuevamente.

Slave se quedó mirándolo porque se había sentado en su sitio y sintió los deseos de levantarlo y sentarlo en cualquier otro lado para ocuparlo de nuevo él. Se sentó a su lado recuperando su cerveza y se apoyó un poco sobre la barra preguntándose qué hacía un chico como aquel en un bar así.

- Hola, ¿te quité tu puesto? Creí que no había nadie. – se disculpó aunque sin pensar siquiera en irse a otro lado. – Siempre me siento aquí.

-Es igual…- se encogió de hombros mirándolo de soslayo y pensando que era bonito, pero en esos momentos no es como que tuviera el valor de hablarle a nadie.

- ¿Primera vez que vienes? – le preguntó de todas maneras, mientras esperaba a que alguien lo atendiera.

-Vine con Dragon…- se giró para mirarlo de forma mas directa, bebiendo cerveza y pensando en lo que había hablado antes con el chico de pelo rosa -¿Lo conoces?

- Claro, es imposible no conocerlo. – sonrió, pensando que ni siquiera tenían tantos meseros, y para lo grande que era el bar. – Vengo casi todos los días.

-Ah… ¿y qué te parece?- insistió preguntándose si era homosexual, aunque creía poder notarlo a la perfección siempre.

- Es agradable, un poco escandaloso.... – lo miró, preguntándose a qué tanta pregunta.

Slave sonrió pensando que esa no era la respuesta que buscaba y miró al chico de pelo rosa girándose en la silla y observándolo –Yo diría más que eso… está muy bueno.

- Pues si te gusta, díselo. – contestó, sin comprender, y mirando en su dirección, notando que se acercaba.

- ¿Aún nada? – lo saludó, tomando el dinero de una mesa que acababan de desocupar y que él no había atendido y guardándoselo con toda la tranquilidad del mundo.

- Ya sabes que no.

Slave sonrió pensando que necesitaba colocarse pronto para poder mantener una conversación normal o al menos él creía que lo eran –Estás muy bueno…- le dijo a Dragon, riéndose un poco y apoyando los codos en la barra mirando de soslayo al rubio –Ya está… pero creo que ya sabía mi opinión sobre él…

- ¿De qué están hablando? – se rió el chico de cabello rosa, sentándose sobre las piernas de Slave, y metiéndole la lengua en la boca, sin preocuparse de nada.

- Parece que tu novio quiere saber si me gustas, por lo que veo. – le respondió el rubio, observándolos y sonriendo.

- Por supuesto que te gusto, soy encantador. – lo miró, casi guindándose del cuello de Slave. – Y no es mi novio, es un amigo. Slave, Ren. Ren, Slave.– los presentó, poniéndose de pie luego.

Slave lo miró salir de sus piernas sonriendo levemente –Sólo quería invitarlo de paseo…- se rió el moreno revolviéndose un poco el pelo con la mano -¿Vas a la sauna?- le preguntó de todos modos, siguiendo con aquello de dar por sentado que era gay.

- Dragon! ¿hasta cuando?! – gritó uno de los clientes en una mesa lejana y el chico frunció el ceño, devolviéndole el grito.

- Que no jodas! Ya voy! Vuelvo, ya te traigo una, Ren – le indicó, como diciendo que le importaba muy poco el chico que había estado esperando, aparte de que por gritarle, ahora se esperaba más.

- No hay apuro. – el rubio observó al moreno. , contestando luego del griterío. – No, no suelo ir por allá, la verdad.

-¿No? ¿Y sales? De pubs y eso… porque eres gay…- miró a Dragon riéndose y luego al rubio de soslayo.
- Sí, soy gay y no, no salgo... mucho. – contestó, estudiándolo un poco.

-¿Por qué no? Si eres gay… no estarás esperando que de pronto llame a tu puerta alguien…- se bebió algo más de la cerveza, lamiéndose la espuma del labio superior y mirándolo -¿O es que no conoces a nadie?

- Es sólo que....

- Ren salió de la cárcel hace poco- interrumpió Dragon como si nada, poniendo una cerveza frente al chico y brindándole otra a Slave.

- No tienes que decirlo así tampoco....- le sonrió el otro, a pesar de que Dragon ya se alejaba aún discutiendo con el chico de la otra mesa, pero ya empezando a reírse. – Por ahora sólo he estado buscando trabajo.

-No te preocupes… no es como que yo vaya a escandalizarme o salir corriendo…- lo miró en realidad preguntándose unas cuantas cosas ahora -¿Por qué te metieron?

- Me robé una gran cantidad de dinero, de la compañía en la que trabajaba. En realidad no iba a quedármelo pero bueno.... – se encogió de hombros, bebiendo de su cerveza ahora.

-¿Por qué lo robaste entonces?- preguntó intrigado en realidad pensando que él se lo hubiera quedado, desde luego.

- Sólo quería ver si podía hacerlo. Me agrada probarme a mí mismo.

Slave lo miró interesado –Pues debiste quedártelo que para el caso ya estaba hecho… ¿entonces no quieres venir con nosotros? No estaremos solos…habrá más… ¿y no lo has hecho nunca?

- ¿Ir al sauna? No... no soy realmente esa clase de persona. Pero gracias por la invitación. Y la idea no era ir a la cárcel. – le aclaró, mirándolo a los ojos.

-¿Y cómo es la cárcel? ¿Drogas? ¿Se consiguen bien?- preguntó interesado y dándolo por olvidado sólo con escuchar eso de “no soy esa clase de persona” preguntándose qué clase de persona eran ellos por quererse echar un polvo a lo grande “¿no reprimidos?” Aún así se lo ahorró.

- Es un paseo. – se rió, claramente bromeando, y contestando. – Creo que sí, yo no uso, pero no vi que nadie pasara problemas con eso. Incluso, algunos prisioneros tenían tratos con los guardias.

-Ya… seguramente acabaré allí algún día si no la palmo antes…- lo miró a los ojos mientras hablaba, explicándole en cierto modo por qué la curiosidad -¿Quieres salir con nosotros esta noche? Bueno… no sé si Dragon va a venir conmigo en realidad…
- Claro, ya me estoy aburriendo de no salir. – aceptó, asintiendo. - ¿A qué te dedicas?

-Hago luchas ilegales en un pub…- explicó por encima, mirando el fondo de la jarra de cerveza en la que aún quedaba un poco –Si quieres, puedo pedirle a alguien que te ayude a encontrar algún trabajo ¿Qué hacías antes? Si trabajabas para alguien importante… debes haber estudiado ¿no?

- Nada excitante, economía. Y sé algo de ordenadores. Por eso me fue accesible transferir el dinero. – explicó. – En ese entonces, sonaba como una buena carrera. Pero cuando sales de la cárcel....

Slave se rió sin poder evitarlo imaginando que nadie querría contratar a alguien para un puesto así con esos antecedentes –Pareces un niño bueno…y con esa carita…- sonrió levemente -¿Qué crees que harías si vieses un asesinato con tus propios ojos? ¿Lo denunciarías?

- Depende. ¿Me afecta de alguna manera? Y sí, ya sé como me veo – lo miró a los ojos, sonriendo. – Me he preguntado si sería capaz de matar. En la cárcel me lo preguntaba muchas veces.

-Todo el mundo es capaz de matar, sólo necesita el momento y el motivo apropiado… y no… no te afecta, salvo porque eres el espectador y conoces al asesino… ¿Qué harías?- preguntó, asegurándose de no meter a alguien que no mereciese la pena, en Catkill. Aquello era como su paraíso, lejos de leyes o normas.

- Hum.... nada, supongo, a menos que me importe el asesino y crea que puede meterse en problemas. – lo pensó, imaginándose aquello. - ¿Vas a matar a alguien esta noche? Y claro, está el asunto de si eres capaz de hacerlo y salir impune.

-Esta noche… no creo…- lo miró a los ojos fijamente con sus ojos negros fijándose en los azules del rubio –Cuando lucho… a veces luchamos a muerte… ellos autorizan ese riesgo…

- Pues entonces, yo no tengo nada que decir. – le sonrió, ahora comprendiendo por qué tantas preguntas. – Cuando saltas de un helicóptero o algo similar, sueles firmar un papel aceptando que corres ciertos riesgos. Es lo mismo en este caso. O al menos, eso me parece a mí.

-Tal vez… - lo miró sonriendo un poco y entrecerrando los ojos pensando que resultaba un tanto santurrón y lo mejor sería no fiarse de él demasiado. Mejor lo hablaba con Dragon después, aunque ahora no se iba a echar atrás en su invitación. Catkill tenía demasiado poder por otro lado como para que ese tío no fuera a lamentarlo en lo poco que le quedase de vida si abría la boca, pero no iba a querer aguantar luego la bronca que le iban echar -¿Quieres dinero? Fácil…

- En realidad prefiero que las cosas sean algo difíciles, pero no estoy como para exigir. – suspiró, mirando a otro lado y regresando la mirada a él. – No vas a proponerme que peleé contigo, o sí? Tampoco me siento suicida.

-No, no sería divertido tirarte de una hostia… sólo te iba a decir que podías apostar por mi esta noche… Voy a ganar…- se levantó de la silla buscando a Dragon con la mirada y pensando que parecía creerse especial por tener una carrera o algo así. Sonrió de medio lado sin mirarlo –Te vendré a buscar por la noche… a la puerta del bar, sobre las doce.

- Vale, te estaré esperando. – le hizo un gesto con la mano, preguntándose si lo habría molestado. De todos modos, tenía mucha confianza.

- ¿Buscas a alguien? – el chico de cabello rosa, se le acercó por detrás, tocándole un hombro.

Slave se giró a mirarlo –Voy a salir un rato… ¿vas a venir conmigo por la noche? Le he dicho al rubito que venga…

- O.K. ¿Tienes una pelea? – le preguntó, interesado y deseando irse ya.

-Eso espero… le he tenido que decir al tío que aunque sea, firmaré un papel por el cual me comprometo a no matar a nadie…- sonrió levemente inclinando la cabeza adelante y apoyando la frente en el hombro de Dragon acariciándose la nariz con su cuello.

- Y ¿piensas cumplir? Da igual, voy a gritarte de todas maneras. – le acarició el cabello, riéndose.

-No sé… si tú me lo mandas… no sé si podré evitarlo…- se rió cerrando los ojos y mordiéndole el cuello con suavidad, antes de separarse de él arrastrando la lengua por su piel –¿A qué hora sales? Vengo a buscarte… y hacemos tour…

- Dentro de un par de horas. Pero puedo escaparme antes – sugirió, con toda la intención de hacerlo.

-Como quieras…- se rió mirándolo a los ojos y acercando su cara a la suya hablándole al oído -¿Crees que es de fiar? Ese… Ren…

- ¿Ren? – lo miró de todos modos, antes de percatarse de que no era lo debido. – Sólo lo conozco de aquí, pero sí.... Digo, no es como que sea un santo, ¿no?

-Se va de santo… diciendo cosas como “yo no soy esa clase de persona”…- se apartó de él poco a poco, pensando que igual no era nada discreto aunque eso le había hecho gracia. Sonrió mirándolo a los ojos –Me piro… vengo en un rato…

- ¿Sabes conducir?! – le preguntó de pronto, recordando la noche anterior y echándose a reír en voz alta.
-Tú lo haces de PUTA madre!...- se rió de espaldas a él ya mientras salía.

 
 

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