| Capítulo 98
Pet Protection
Baiken se llevó el vaso a los labios con aire un tanto ausente
jugando con el plástico rojo del paquete de tabaco. Se sentía
extraño estar sin Kei allí.
-¿Y tú tan solo? ¿No viene Kei esta noche?-
preguntó el camarero que solía servirles las bebidas,
dejando tres vasos de líquido azulado sobre la mesita de
cristal
-Ya ves…- Baiken lo miró con el cigarro colgando de
los labios, demasiado hastiado para ser escéptico -Me dejó
por otro- comentó, sonriendo de medio lado, fingiendo normalidad
y bromeando a medias
-Jajajaja ya- el camarero se fue tragándose su sonrisa y
siguió sirviendo las demás mesas como si nada, mientras
el modelo observaba a Tama jugando con Kotaro. ¿Para qué
se compraba a un animalito si después no era capaz de tirárselo?
- ¿Baiken? Baiken!!! – Tama lo llamó, preguntándose
por qué lo miraba tan fijamente y luego no le hacía
caso cuando lo llamaba. - ¿Puedo probar de eso? – movió
la cola señalando la sustancia azul. Le llamaba la atención
el color. Además, Baiken y Kei siempre estaban bebiendo eso.
- ¿Hum?- el moreno le preguntó por joder como si
no lo hubiera escuchado -Puedes… pero después te sentirás
mareado… ¿quieres?- cogió un vasito de un tequila
que había usado antes y vertió algo del lóquido
azul dentro ofreciéndoselo -¿Estás seguro?
Es malo …- sonrió de medio lado, sacándose el
cigarro de los labios entretenido de pronto.
- Pero si es malo.....¿por qué lo beben ustedes entonces?
¿No se sienten mal? – aceptó el vasito, oliéndolo,
arrugando la nariz y mirando a Kotaro como si fuese a darle su opinión.
-No, nosotros nos sentimos mejor...- el moreno lo miró interesado
por ver su reacción cuando lo probase –Venga, pruébalo,
que para cuando lo hagas, se va a haber evaporado...- se enderezó
un poco metiendo un dedo en el vasito y sacándolo mojado
en alcohol -...lame- le animó, sonriendo divertido.
Tama se acercó, de igual manera oliendo el dedo desconfiado
y le dio dos lamidas, echándose hacia atrás con la
nariz arrugada inmediatamente. – Sabe feo! – sacó
la lengua y se pasó la mano varias veces como queriendo limpiarse,
sin comprender por qué bebían algo tan ácido.
Baiken se rió sin poder evitarlo, dándole una calada
al cigarro y acabándose después él lo que el
gatito ni siquiera había empezado, haciéndole una
seña al camarero y entregándole después un
refresco –Toma, esto sabe dulce- le dijo pasándole
el vaso y sujetando el cigarro entre los dedos -Ya te dije que era
malo, fuiste tú quien se empeñó en probarlo-
se encogió de hombros cogiendo a Kotaro y sentándolo
en su abdomen -Deberíamos lavar a Kotaro... ¿no crees?
- Noooooooo!! – exclamó el gatito casi escupiendo
el refresco, que por cierto, sí le estaba gustando. –
A él tampoco le gusta! Y se sentirá mal!
-Nooooooooo- imitó el moreno sólo por meterse con
él -Se sentirá bien- se lo llevó a la nariz
apoyándolo después en su pecho -Huele mal... hay que
lavarlo pero para que no sufra. Lo bañarás tú
¿eh? Cuando mañana te duches, lo llevas contigo y
así no tiene miedo...- sonrió de medio lado, pensando
en si no estaría riéndose de él interiormente,
aún dudando de que esa bakez tan sublime fuera auténtica
-Mañana salgo muy pronto de casa ... ¿me vas a echar
de menos?- preguntó sólo para oír que sí.
- Vale, pero igual no le va a gustar.... – advirtió,
con cara de tragedia, abrazando al peluche contra sí, para
luego subirse sobre Baiken a cuatro patas, acariciándose
con su cara. – Sí...te voy a extrañar mucho,
¿por qué te vas? Llévame contigo!
-No hagas drama que sólo será un lavado pequeño...
- entrecerró un ojo ante las caricias, apoyando la mano en
su cintura y subiéndola bajo su camiseta -No puedo que es
por trabajo, si fueran vacaciones te llevaba...- el moreno sonrió
de medio lado apagando el cigarro en el cenicero de la mesita y
lo miró de soslayo echando el humo a un lado -¿Si
pudieras pedir un deseo cual sería, Tama?
- Humm? ....No sé.... – el gatito se sentó
hacia atrás sobre sus piernas, con el Kotaro guindando de
un brazo y rascándose una oreja. – Ya! Estar siempre
con mis amigos y que me quieran! – exclamó, casi saltando
como si fuera el mejor deseo del mundo.
- Es un deseo muy...baka pero bonito...- el moreno lo miró,
riendo por los aspavientos del felino -A ti todo el mundo te quiere
¿ne? porque eres muy bueno- se levantó, cogiéndolo
en brazos y colgándoselo de uno para llevarlo por la barriga
-Vámonos a casa, quiero acostarme...- murmuró encendiendo
un nuevo cigarro -Eso no se puede comprar con dinero, es una lástima...
- ¿Tú me quieres mucho, Baiken? – le preguntó,
guindando con los brazos caídos sosteniendo a su peluche,
y sin pensar en moverse siquiera, como si aquella fuese una postura
sumamente cómoda.
-Claro que te quiero mucho...- lo miró colgando y sonrió
levemente saliendo del local y sonriendo a quien los mirase, como
si llevar un gato colgando fuera lo más normal del mundo,
y salió del local en busca del coche. Se cayó hacia
atrás al sentir un empujón en el pecho y se apoyó
con una mano en la muralla al ver a los cinco chicos tapados con
máscaras que había frente a su coche
-Las pelas, tío..- dijo uno de ellos amenazándolo
con una navaja –Venga, o te destrozamos la cara- dijo apresurado
-Qué pesados...- el moreno se metió las manos en
el bolsillo, buscando la cartera y abriéndola sin pasársele
siquiera por la cabeza, el meterse en una pelea que fuera a arruinarle
la carrera. Después de todo, ya no era la primera vez y llevaba
poco dinero encima. Sintió cómo tiraban de Tama y
lo agarró de la muñeca mirando a uno de ellos -Eh...
al chaval no ¿quieres el coche?- preguntó, ofreciéndoles
las llaves.
El gatito echó las orejas hacia atrás, gruñendo
levemente y pegándose lo más que podía a Baiken,
espelucando la cola tras de sí. No entendía qué
estaba pasando, pero se sentía amenazado y tampoco le parecían
muy amables con el moreno. Se aferró a su cuello, observando
a los enmascarados, mostrando un poco los dientes por el susto.
-El coche y el niño, ya sabemos perfectamente lo bien que
se venden estos bichos raros, el niño- insistió, tirando
del gatito. Baiken se echó hacia atrás, pegando al
gatito más contra la pared, pensando qué demonios
podía hacer. No podía perder el trabajo por una paliza
y entre cinco estaba claro que se la iban a dar, pero estaba más
claro aún que no iba a darles a Tama.
-Vas de palo, así que venga... coged el coche y largaos-
atinó a decir apartando la cara para que no se la rajasen
y notando que cortaban levemente el brazo del gatito -¿Estás
bien?- preguntó, echándose a un lado y mirando al
chico que se acercaba por el fondo de la plaza hacia ellos sonriendo.
Se echó atrás contra la pared tapando más a
Tama, cuando vio al joven de negro saltar acuclillado en el techo
del coche con los ojos vendados.
- Sí....- el gatito apenas murmuró con los ojos aguados,
y obviamente asustado, aún con la cola erizada y las orejas
hacia atrás, embolillándose contra Baiken y apretando
a Kotaro contra su pecho, deseando protegerlo como el moreno hacía
con él, y deseando también no ser tan débil.
No quería que lastimasen a Baiken tampoco.
Baiken lo abrazó contra él, reconociendo al moreno
con el que Kei había estado unas noches antes. No sabía
si eso era bueno o malo, pero se estaba riendo como un desquiciado
-Mierda…- murmuró sin saber qué demonios hacer.
Los chicos aún seguían mirando embobados al moreno
sobre el techo del deportivo y este saltó al suelo sonriendo
de medio lado -Para vuestra desgracia, a mi padre no le gusta nada
que toquen a su … cosa peluda- inclinó la cabeza un
poco adelante riéndose de nuevo -Es así de marica
el pobre- echó la cara al otro lado aún riéndose
al notar la patada de Jaki en su mejilla -Eh… puto…-
se apoyó en el coche de brazos abiertos, notando como se
acercaban sin moverse un ápice -Tenéis la desgracia
de ser humanos…
-¿Qué carajo pasa contigo? ¿Quieres que te
partamos la cabeza, payaso?
-Siii! ¿Por qué no?- se rió el moreno de nuevo.
Jaki se paró frente a él, tomando su forma y alzando
los brazos hacia arriba, atravesando el suelo con aquella extraña
materia azulada, atravesándolos de arriba abajo y dejándolos
caer al suelo inertes, entre alaridos. El imp volvió a su
forma de nuevo, flotando hacia abajo y Shiryou lo cogió en
la mano lanzándoselo a Tama, mientras Baiken seguía
mirando los cadáveres en el suelo destrozados, sin ser capaz
de moverse o articular palabra.
El gatito apenas intentó observar lo que estaba pasando,
logrando ver sólo al imp acercándose y sonriendo emocionado
a pesar de todo. – Jaki! Te extrañaba.....tenía
miedo.....- explicó, obviamente aún asustado y extendiendo
los brazos, sin salirse del abrazo de Baiken, alzando un poco la
cabeza para ver si Shiryou también había venido, ya
que estaba seguro de haber escuchado su voz, era inconfundible.
Jaki se abrazó a él trepándose hasta su pelo
y abrazándose a sus orejas, aplastando la cara con una de
ellas, mientras la rodeaba con los brazos. Baiken se giró
para verlo de soslayo, aquello era lo más delirante que había
visto en toda su vida –Vámonos, Tama…- dijo cogiéndolo
en brazos y apoyándole la cara contra el cuello para que
no viera nada
-Eh… ¿no me das las gracias?- preguntó el moreno
apoyado en la puerta de frente a Baiken a pesar de no verlo -Tama…
¿Que no me echabas de menos?- preguntó sólo
por retenerlos y joder.
El gatito alzó la cabeza mirándolo, pasando de ver
hacia atrás porque además tenía el presentimiento
de que iba a ver algo feo y prefería concentrarse en lo bonito.
– Shiryou! Ya estás bien! No Baiken.....este es Shiryou,
es mi amigo.... – explicó, pasándose el brazo
por el rostro, aún con la cortada en el mismo, y limpiándose
las lágrimas. – Es mi amigo... – movió
la orejita, jugando con Jaki a pesar de todo.
-¿Tu amigo?- Baiken lo miró, dirigiendo su vista
después a Shiryou -Pues tu amigo no me gusta mucho, así
que tenemos que irnos igual- dijo encendiendo un cigarro nuevo sólo
por tranquilizarse más que porque le apeteciese realmente.
-Bueno es natural, tú tampoco eres mi tipo- el moreno sonrió,
mirando a Tama como si nada -Jaki quería protegerte, sabía
que estabas cagado de miedo… y no, no me he curado…
Por así decirlo, me escapé… ¿es este
tu dueño?- miró a Baiken echándole una ojeada,
no lo recordaba bien, todo lo que sucedía siendo Camadai
lo recordaba borroso como un sueño.
- No seas malo, Baiken. Shiryou y Jaki eran los únicos que
querían jugar.... – protestó como si aquello
fuese sumamente importante, mirando luego al moreno de ojos vendados.
– No debiste escaparte, es malo......pero.....gracias por
venir... – bajó las orejitas, aún con el imp
guindado, sintiéndose bastante avergonzado de ser tan miedoso
y débil. – Los extrañaba y estaba preocupado
y tienes eso en los ojos de nuevo.....Y sí, es mi dueño,
Baiken. Y lo quiero mucho. No quería que le hicieran daño.
– finalizó, de manera algo confusa, abrazándose
a él.
Baiken se quedó observando, sin soltar a Tama y sin ánimo
alguno de hacerlo, mirando al imp que le echó la lengua,
agarrado a la oreja de Tama. El moreno alzó una ceja tentado
de apagarle el pitillo encima.
-Nunca me lo he quitado… memo ¿no me digas que eres
tan sumamente idiota como para no darte cuenta de que él
y yo no somos lo mismo, verdad?- suspiró, mirándolo
a los ojos -Él es Jaki y yo y yo… soy yo, déjalo,
tu microcerebro no lo comprendería… ahora me voy. Vamos
Jaki, a buscar una zorra lo sufientemente estúpida para que
se abra de piernas…- dijo haciéndole una seña
al imp, pero el pequeño se agarró a la oreja de Tama
negando y señalando el edificio. "Ah no, no pienso volver
hasta que no eche un polvo" lo miró cogiéndolo
de la oreja de Tama -Abur… que os penetréis bien y
esas cosas de
gays…- dijo haciendo un gesto un tanto obsceno con las caderas,
riéndose y llevándose al imp, quisiera o no.
El modelo abrió el coche, entrando a Tama y metiéndose
por el otro lado sin decir nada. Abrió la ventanilla, mirando
a los cadáveres en el suelo, más le valía desaparecer
de allí cuanto antes.
- Huele feo...- protestó el gatito ante el olor de la sangre,
como indicándole que cerrara la ventana, aún sin ver,
con la filosofía de que si no confirmaba, entonces podía
hacer como que no había pasado nada tan malo. – Shiryiou
está enfermito, por eso actúa así...Jaken sensei
me lo explicó, pero sí me quiere.....y Jaki es lindo!
– exclamó como dejándole saber al moreno por
qué era su amigo a pesar de que lo insultaba casi todo el
tiempo.
-Ya… si enfermo está…como una puta cabra…-
el moreno cerró la ventana, mirando al gatito y sintiéndose
algo culpable por haberse puesto así con él tiempo
atrás y no haberle creído que realmente era tan inocente.
Después de haber visto eso, se creía lo que fuera
-Ahora ya llegamos a casa…- dijo suspirando -pero… ¿Qué
es, Tama? ¿Qué eres tú? No es normal…-
dijo ya de camino a la casa de nuevo rogando porque hubiesen "acabado"
con lo que quisiera que hiciesen y no tener que oírlos.
- ¿Qué soy? Soy un gato, ¿no lo sabes? Mira!
– le mostró a Kotaro como si aquello lo explicara todo.
– Shiryou es.......Shiryou es.......mi aimgo....- continuó,
sin saber qué más decirle, no tenía idea de
a qué se refería. – Todos siempre dicen cosas
feas de él porque se porta mal, pero yo lo quiero. Y él
también me dijo que no era normal cuando nos conocimos, pero
luego jugó conmigo.... – se paró a su lado,
esperando que abriera la puerta y rascándose una oreja.
-Sé que es tu amigo pero no es humano…-Baiken giró
la llave en la cerradura, sintiéndose extrañamente
descansado al oír simplemente el murmullo de las luces de
la pecera en el salón. Se acercó al bar sirviéndose
un malibú y apurándoselo de un trago. Dejó
el vaso de nuevo en la mesa, mirando hacia la puerta de Kei y llevándose
a Tama de la mano hasta la cama, con la botella en la otra. Se sentó
en una esquina cogiéndole el brazo -¿Duele mucho,
Tama?
El gatito se miró la herida, acordándose de pronto
y negando con la cabeza. – No, no duele tanto... – se
llevó el brazo a la boca, lamiendo la herida para limpiársela.
El moreno sonrió sin muchas ganas, levantándose y
volviendo con un poco de alcohol en un algodón -¿Qué
tal si usamos esto?- dijo enseñándoselo y pasándoselo
por la herida. Se quedó mirando a la mariposa brillante que
Tama siempre parecía llevar en la ropa o en el lazo de su
cuello, seguramente los vigilaba.
Tama hizo un gesto de molestia, frunciendo el ceño momentáneamente.
– Eso arde..... – sonrió luego al seguir la mirada
de Baiken. – Es linda, ¿verdad? Desapareció
cuando lastimaron a Shiryou, pero ahora ya está bien. Dijo
que siempre estaba conmigo.
-¿Tú lo quieres? ¿A ese tío?- lo miró
a los ojos sujetándole el brazo y apartando el alcohol al
escuchar que le ardía.
- Sí, porque juega conmigo y me cuida – asintió,
moviendo la cola tras de sí. – aunque a veces sea malo.
-Yah…- lo miró sonriendo de medio lado y deslizó
la lengua por el corte, imitándolo, subiéndose de
rodillas en el colchón y acostándolo en la cama bajo
él, deslizando después la mano entre sus piernas y
acariciando su sexo -¿Entonces no lo quieres especialmente
o sí? ¿Lo quieres más que a mí?
El gatito movió las orejas, dejando escapar un sonidito
antes de responderle. – No, los quiero a los dos.... –
aunque no sabía a qué se refería específicamente,
ni cómo era posible medir algo así.
-Así que igual… no sé si eso sea posible…
- se dejó caer un poco sobre él, arrastrando su sexo
sobre el del chico -Vamos a dormir ¿Sí? Será
mucho mejor- o te acabaré usando de mala manera, finalizó
en su mente aunque sin levantarse de donde estaba y agachándose
para lamer una de sus orejas a pesar de sentir los pelitos contra
la lengua -Siento no haberte creído que seas así de
verdad.
- No me molesta, sólo era confuso......Te quiero, Baiken.
– sonrió, moviendo la oreja para escapar de su lengua,
entrecerrando los ojos y abrazándose a él.
-Yah…- el modelo lo abrazó, metiendo un brazo bajo
su cintura y levantándolo del colchón para pegarlo
a él. Realmente no estaba muy seguro de qué significaba
eso para Tama -Cuando vuelva y esté libre, te llevaré
a un sitio especial… que te va a gustar mucho ¿quieres?
Pero tienes que esperarme aquí y ser bueno…- se dejó
caer sobre las sábanas de medio lado, abrazándolo
mientras se apoyaba en un brazo y jugaba con su cola imaginándose
su cara cuando viese un parque de atracciones, seguro que se ponía
hiperactivo.
- Sí!!!!!!! Yo siempre me porto bien.... – añadió
confundido por la advertencia aunque claro, para él, rebuscar
en la nevera o romper cosas, no era precisamente portarse mal tampoco.
– Te voy a extrañar, así que vuelve pronto.
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