.Novela homoerótica para mayores de edad.
 
Capítulo 97

I Want A One Night Stand That Lasts Forever

Shai miró el reloj en su muñeca. Era bastante tarde ya, habían visto varios pisos, suponía que en los tres días que Kei estaría fuera, le daría tiempo de sobra a llevar los muebles al nuevo piso, aunque ahora había algo que le preocupaba más. Una, era haber dejado a aquellos locos solos en casa y la otra… dormir con Kei. Lo miró de soslayo bastante rojo al pasársele por la cabeza aquello -¿Vamos a tu casa?- preguntó, entre otras porque ya habían cenado y aún estaban sentados en el fondo del restaurante medio ocultos.

El pelirrojo sonrió lentamente y de manera traviesa. – Pensé que nunca preguntarías - susurró, tomando su mano para besarla de manera un poco dramática.

-Saca!! ¿Crees que soy una niña?- apartó la mano, levantándosela y guardándosela en el bolsillo, rojo como un tomate y sujetando la mano de Kei con la otra, saliendo del local mirando abajo y frotándose la nariz nervioso. Es más, jamás se había pasado tanto tiempo en remojo en la bañera, seguramente se había echado desodorante para un ejercito entero. Incluso se había asegurado de que la ropa interior estuviera en perfectas condiciones. Se pasó la mano por el pelo jugando con el flequillo despeinado delante de la cara.

- No estés tan nervioso, no voy a comerte, ¿sabes? Pero sí te ves encantador con esa cara.... – le sonrió Kei apretando su mano y pidiendo un taxi. No solía andar en transporte público, pero se la habían pasado andando todo el día y por más cerca que estuvieran, no tenía deseos de dar un paso más.

-Y tú no seas tan vago…- el moreno lo miró con algo de reprobación por el taxi, subiéndose y abrazándolo contra él, besándole la mejilla y mirando por el retrovisor al conductor como queriendo sorberle los ojos con una pajita si se le ocurría decir Kei Nakahara, pero el hombre parecía querer llevarlos simplemente a la casa y apartó la mirada dirigiendo la vista a las piernas del pelirrojo y acariciándolas con una mano.

Baiken se tiró en el sofá, con una copa en la mano y miró a Tama ¿Qué siempre estaba durmiendo? -Qué bien vives…- susurró sonriendo. Si no se equivocaba, hoy Kei iba a pasar la noche con Shai y eso sólo quería decir algo, que él se iba a ir a dar una vuelta bien lejos.

- Y tú no seas exagerado, llevamos todo el día caminando... – protestó el pelirrojo que de a malas solía bajar las escaleras de la casa, colocando una mano sobre la de Shai para que lo acariciase más y besándolo.

Una vez se hubieron bajado del taxi y pagado al taxista, claro, Kei se dirigió hacia la puerta, sacando las llaves de su bolsillo, y girándose antes de entrar para mirar al moreno. - ¿Listo para tu gran aventura? - Se rió, sin poder evitar bromear.

-Ah! Cállate y abre la maldita puerta!- Shai sintió como se ponía rojo en el peor de los momentos y fue Baiken quien abrió la puerta ajustándose la cazadora de cuero amarillo y negro llevando a Tama de la mano vestido con un abrigo azul. Miró a Shai, notando que su sudadera era negra y amarilla y sonrió de medio lado viendo a Kei.

-El niño y yo tenemos los mismos gustos…- espetó, no sin segundas intenciones sin dejar de ver los ojos verdes del pelirrojo -Voy a pasar la noche fuera…- susurró mirándolo como si Shai no existiera y bajando un poco la mirada apoyándose en el marco -Pásatelo bien…- se levantó con un tanto de desgano, besándole los labios y llevándose a Tama con él. Shai ni siquiera se volteó ni lo saludó. Le había dicho que iba a comportarse, pero eso había sido demasiado.

Kei meneó la cabeza, sonriéndose y acariciándose los labios. Ya podía haberse imaginado algo así de parte de Baiken. Le gustaba meterse con los demás casi tanto como a él. Se acercó al moreno, abrazándolo por atrás, y besándole la mejilla. - ¿Ves que no es tan difícil? Sólo no tienes que insultar. – le agradeció a su muy especial manera, inmediatamente yendo al bar como por reflejo.

Shai lo cogió por la cintura del pantalón, deteniéndolo y tirando la puerta a su espalda ahorrándose el cabreo que tenía encima, porque sincera e inteligentemente por una vez, aunque claro que era gracias a Hoshi, no tenía ganas de que Kei se fuese a pasar tres días a solas con Baiken y enfadado con él. Sería una total gilipollez, ya lo hablarían a la vuelta -¿A dónde vas? No bebas- le mandó, aún tenso por el cabreo que tenía encima aunque controlándose.

Kei sonrió, girándose y abrazándose a él de manera sumamente cariñosa. - ¿No...? ¿Ni una gotita? ¿Me vas a castigar? Anda........sólo uno ¿sí? No seas malo, Shai.... – continuó, dejando escapar una risita.

-¿De veras te hace tanta falta?- el moreno lo miró algo incómodo por aquel abrazo cuando estaba enfadado, pero de todos modos le gustaba sentirlo contra él y le pasó las manos por la espalda hasta la cintura, disfrutando al notar lo pequeño que se sentía entre sus brazos. Le hacía sentir que podía protegerlo de alguna bizarra manera, aunque no hubiera peligro alguno -Estaremos sin vernos tres días, hago el esfuerzo de no enfadarme… pero pon algo de tu parte… ¿para qué quieres beber? Venga… enseñame tu habitación, quiero verla.


- Vaaaaaaale – accedió el chico con una sonrisa, halándolo de la mano en dirección a las escaleras. – No bebo. De todos modos, sólo bromeaba, que no necesito alcohol si tú ya me intoxicas. – se rió, empezando a subir, sumamente alegre.

Shai se quedó mirando a la habitación, era enorme. Después miro a la cama, ahí cabían de sobra, sobre todo porque de todos modos, sin importar el tamaño de la cama, Garou acabaría aplastándolos a todos de igual modo -Es… muy fashion…- dijo riéndose y rascándose la mejilla un poco nervioso. Se puso a observar las fotos de Kei en las paredes, algunas de desnudos, parecía una técnica bruja para ponerlo más nervioso aún. Se metió las manos en los bolsillos y lo miró sonriendo -No te hacen falta espejos ¿eh?

Kei sonrió, abrazándolo por la espalda, colocando su barbilla en su hombro, y observando las fotos también, aliviado de haber sido previsivo por una vez en su vida y haber quitado aquellas en las que salía Baiken. – Estoy orgulloso de mi trabajo, ¿tú no? – preguntó, refiriéndose a si le gustaban las fotos.

-Sales muy bien… en todas- el moreno tragó saliva girando la cara para besarlo, cerrando los ojos nervioso sólo con estar en su cuarto. Ya no quería ni imaginarse meterse en la cama con él, aunque igual ya lo estaba imaginando -No quiero que te vayas…- murmuró necio -no te pido que no lo hagas, sólo te recuerdo que no quiero- sonrió en sus labios sintiéndose baka al límite.

- ¿Te digo un secreto? Yo tampoco quiero.... – se colocó delante, besándolo ligeramente en los labios, acariciando sus mejillas. – Bueno...sí quiero, es un buen contrato, es cierto, pero.....me hubiera gustado que fuese en otra ocasión. Aunque si no me voy, no hubieses venido a dormir conmigo, ¿verdad? – le guiñó un ojo, besándole la punta de la nariz y separándose luego en dirección al baño individual de su habitación. – Espera, y me pongo más cómodo, ¿ne?

-…vale- Shai se volvio a darle la espalda resoplando un poco, pensando que de haber tenido una pecera habría metido la cabeza dentro y hervido a los peces. Miró a la cama pensando en sentarse en ella a esperarlo pero igual se veía un poco… mal ¿no? -No, claro no, somos novios, es normal…- se sentó de todas maneras aunque más tieso que un palo notándolo él mismo. Se quitó la sudadera revolviéndose el pelo y la dejó apoyada en el colchón, bajando la cabeza y peinándose un poco con los carrillos una tanto hinchados. Tenía ganas de salir corriendo de la casa.

Kei cerró la puerta tras de sí, dejando escapar un suspiro. Estaba feliz, pero a la vez se notaba un poco nervioso, lo cual no era para nada usual en él. Nunca se había puesto nervioso de ir a la cama con ningún chico, y menos si era sólo para dormir, cosa que además nunca había hecho como no fuera con Baiken. Se quitó la camiseta igual, sonriendo y dejándola caer al piso, pasándose una mano por el flequillo y observándose al espejo. Estaba bien, probablemente Shai estaba mucho más nervioso que él, pero eso siempre le parecía atractivo. Minutos más tarde, salía usando sólo una bata de seda negra, con un diseño llamativo de un dragón en la espalda, y anudada descuidadamente alrededor de sus caderas. Se sentó en la cama al lado de Shai cruzando una pierna, y dejando que la tela cayera suavemente alrededor de esta. - ¿Qué? ¿Tú no te cambias? – Le sonrió, apoyándose en su hombro de pronto.

-Hm…- asintió el moreno que lo miró un momento antes de levantarse un tanto turbado. "Ahhhhh!!!" gritó internamente frotándose el pelo con ambas manos y levantándose tratando de no parecer muy nervioso, cosa que era imposible -Voy… a lavarme los dientes… sí, eso…- se encerró en el baño dejándose caer contra la puerta y resbalándose un poco por ella y respirando hondo. Debía habérsela meneado, a lo mejor y estaría más tranquilo. Se quitó la camiseta, apoyando la mano en la cintura de los vaqueros pero era totalmente incapaz de sacárselos. Salió de nuevo, sintiéndose aún más baka -Después… luego… más tarde … ya me los quito…- se quedó parado sin acercarse a la cama, pasándose una mano por el pelo de nuevo mirando a otro lado y guardándose la otra en el bolsillo.

El chico se quedó observándolo con una sonrisa juguetona en el rostro, ante su nerviosismo y su reticencia a acercarse. – No muerdo, ¿sabes? Vale, sí muerdo, pero sólo si me lo pides – bromeó, tomándole la mano y halándolo hacia él con suavidad.

-Ya sé…- respondió con cara de mal genio arrodillándose en el colchón y tirando de él un poco, cambiando las tornas y tratando de no ponerse tan nervioso con todo pero se veía realmente sexy, siempre se veía de ese modo y parecía tan seguro…

- Te quiero, Shai ...- murmuró el pelirrojo, abrazándolo, y soltándolo de pronto, comos i hubiese recordado algo, girándose para meter la mano bajo la cama, la bata abriéndose hasta su muslo. Se viró de nuevo, con un objeto en la mano, sonriendo. – Toma, es para ti, para que no me extrañes tanto. – le entregó su primer photobook, autografiado en la primera página con el mensaje Para Shai, el chico más guapo del mundo y dueño de mi corazón. Te quiero, Kei . Se modrió un labio nervioso por si le gustaba el regalo, añadiendo. – Al final puse algunas tomas que no se usaron porque.....revelaban demasiado. – se rió sin poder evitarlo.

-Gracias…- Shai lo miró sonriendo un poco, pensando que ya podía habérselo dado en otro momento porque iba a quedar muy mal si no lo miraba y si lo miraba…. Se sentó a su lado repasando las imágenes hasta llegar al final, sabiendo cuales venían y tratando de parecer natural a pesar de estar nervioso -K…Kei… se te ve todo…- dijo viendo una de las que se habían eliminado -Demasiado no, todo!- dijo más rojo imposible pasándose la mano por la cara y mirándolas todas -Supongo que el fotógrafo se lo pasó bien ese día …- dijo tratando de no pensar en lo que veía y mucho menos en lo que pasaba bajo el pantalón y gracias a Dios, bajo el libro. Si vieran eso las de su clase fijo que morían, sonrió de medio lado tentado de asesinar a unas cuantas.

- De seguro.... – sonrió, acallándose lo que pensaba porque ya sabía que a Shai no le haría nada de gracia el saber lo verdaderamente bien que se lo había pasado luego de la sesión. – Pero....ahora sólo tú tienes esas fotos. Mi contrato especifica que me entreguen los negativos una vez que se haya hecho el trabajo. Ya sabes, para que no salgan colecciones no autorizadas o...manipulaciones amarillistas. Así que.....ahora tú eres el absoluto dueño de esas copias.
Shai pasó la mano por una de las fotos y después lo miro con una sonrisa de medio lado en los labios -También tengo al original- se quedó con el libro apoyado en las piernas y sopló el flequillo para apartárselo de la cara, y le sujetó un hombro nervioso notando que le temblaba la mano, acercándose a besarlo -Gracias, lo guardaré como un tesoro, sales precioso en todas… de veras…menos en las que sale Baiken que arruina la foto- dijo después jodiendo el discurso con sinceridad.

Kei no pudo evitar reír un poco, era de esperar. – Ya, ya...no estés celoso. Ni Baiken tiene las fotos que te dí, ¿vale? Te quiero, baka..... – susurró, besándolo con delicadeza.

-Ya sé, ya sé…- el moreno lo miró, abriendo la cama para que se metiera dentro -Venga entra…- dijo esperando que entrara y asegurándose de quitarse los pantalones y meterse bajo la sábana como el rayo. Se acostó de lado mirándolo y apoyando dos dedos en su hombro acariciándolo y bajando un poco la sábana de nuevo, deslizando la bata de seda por el hombro de Kei para verlo, poniéndose rojo por lo que hacía -¿Está bien? ¿Puedo?

- Claro que puedes. Puedes hacer.....lo que desees..... – le susurró, sonriendo, y acostándose un poco de medio lado, con el hombro sobresaliendo, sin dejar de observar al moreno.

-Ya…vale…- Shai tragó saliva mirándolo a los ojos y escapando de su mirada inmediatamente sólo para acercarse más bajando la sabana por sus caderas y buscando el nudo de la bata deshaciéndolo para abrirla y verlo mejor, aunque claro que no imaginaba tooodo lo bien que iba a verlo. Se quedó agarrando el cordón poniéndose más rojo a cada segundo hasta que reaccionó, volviéndose de espaldas y colocándose la almohada en la cabeza -No se suponía que estuvieras en pelotas!

- ¿Qué pasa? ¿No te agrada? Vas a lastimar mis sentimientos..... – dijo con un dejo de dramatismo en la voz, y sin molestarse en cerrar la bata para nada. – Y no estaba en pelotas, llevaba una bata, ¿recuerdas? Fue tu decisión el desanudarla.

-Pensaba que llevabas algo debajo! Exhibicionista ¿Que no tienes vergüenza o qué?- sacó la cabeza de debajo de la almohada con el pelo revuelto y tapándolo con la sábana "me explotarán los cojones…" pensó, cagándose en su romanticismo y tratando de relajarse y enseriarse. Se acercó un poco más de nuevo, besándolo y sujetándole el brazo con algo de fuerza, respirando agitado contra sus labios sólo por haberlo visto de ese modo.

El pelirrojo cerró los ojos, devolviéndole el beso, aunque notaba la presión en su brazo, y rodeándolo con el otro brazo, girándose y pegándolo más a él. No, no sentía vergüenza. Lo que sentía era otra cosa muy distinta.

- Kei… no… nos emocionemos…- Shai le regañó, aunque en realidad se reñía también a sí mismo. Lo miró a los ojos, entrecerrando los suyos y mordiéndole el labio inferior, contrariándose bastante, sin soltarlo, mientras bajaba las manos por su espalda, sintiendo que temblaba y tratando de tranquilizarse. Soltó su labio, echando la cabeza atrás y respirando profundamente, cerrando los ojos, sintiendo el sexo del pelirrojo contra su cuerpo. Bajó una mano un poco por una de sus nalgas aunque más bien lo que tocaba era su pierna.

- No me pidas imposibles....- suspiró Kei acercándose de nuevo a sus labios, respirando sobre él, con el pulso acelerado. – Podemos detenernos, pero....no puedo estar contigo y no estar......emocionado. – finalizó, utilizando la escogencia de palabras del moreno, un tanto divertido.

-Vale… yo también estoy emocionado… pero estoy nervioso y me pones más nervioso…- subió la mano a sus nalgas mirándolo a los ojos totalmente rojo y bajando la otra también acariciándolas y empujándolo un poco hacia arriba sobre él, besando su pecho y lamiéndolo, deslizando la lengua por sus pezones sin creerse que estuviera haciendo algo así. Se veía terrible y sobre todo si pensaba que Kei estaba desnudo. Apretó sus nalgas con fuerza, respirando entrecortado contra su pecho y apoyando la frente contra él cerrando los ojos.

Kei dejó escapar un suspiro algo bullicioso, sintiendo que su sexo despertaba e intentando controlarse por Shai. Lo que deseaba era bajar, beberse un trago y tal vez..........no, lo que deseaba era a Shai. Se rió por sus propias ideas, mirándolo nervioso por cómo reaccionaría.- ¿Quieres......tocarme? No tenemos que hacer nada, sólo....Si quieres, que no te dé vergüenza.....

-Calla! Calla, calla…- le mordió el pecho nervioso, apartándose al notarlo y deslizando la mano entre sus piernas con el corazón golpeándole en el pecho a toda velocidad y pasó los dedos suavemente por sus testículos y su sexo apartando la mano -No puedo… estoy muy nervioso…

- Está bien..... – Kei lo miró, sonrojado por la excitación, obviamente respirando con dificultad, y le pasó la mano por la mejilla, bajando por su quijada, casi dibujándola. – No tienes que hacerlo, sólo deseaba que lo hicieras pero.....puedo esperar. Puedo esperar para siempre... por ti – murmuró, pensando en que lo que sí tendría que hacer era encontrar la manera de relajarse y mucho. Se sentía arder.

Shai lo miró a los ojos contagiado de su excitación y seducido por su rostro encendido pero mucho más por sus palabras, aunque no acabase de creérselas, lo rodeó por la cintura pegándolo contra su cuerpo -¿Seguro que no te enfadas?

- ¿Enfadarme? ¿Por qué? – el pelirrojo alzó la mirada de nuevo, ahora extrañado de veras. - ¿De donde sacas eso?

-Yo qué sé… no sé!- Shai escondió la cara contra su cuello -porque tú… y yo… yo no y no sé… pero me gustas y mucho!- se apresuró a asegurar inmediatamente.

Yo también te quiero mucho! – exclamó el chico sin poder resistirse a molestarlo, antes de añadir, acariciándolo contra sí. – Shai.....me pareces muy atractivo, me vuelves loco y quiero que me toques y em hagas el amor, pero no es sólo por eso que estoy contigo. Si así fuera, te hubiera dejado hace tiempo. – le separó el rostro de su cuello sólo para poder verle la cara de vergüenza, sonriendo. – No tenemos que hacer nada esta noche, basta con que estés aquí y me abraces. Es difícil pero.....no deja de ser agradable – finalizó, sonriendo más ampliamente.

-¿Difícil? Vale… ya… podemos… no hacer el amor…- lo miró a los ojos nervioso pasándose la mano por la cara y cerrando los ojos mientras la bajaba de nuevo bajo las sábanas. Deslizó los dedos por el contorno de su pierna de nuevo hasta su sexo, sujetándolo suavemente y moviendo la mano sobre él. Entreabrió los labios respirando fatigado y rozando la espalda contra las sábanas apretando la otra mano en el hombro de Kei, los entreabrió para verlo -Si lo hago mal…

El chico abrió los labios, respirando agitado, sintiendo que su sexo ardía con el sólo contacto de la mano de Shai, lo miró a los ojos. – No.....con que seas tú, ya lo haces bien. – le pasó la mano por la mejilla, hacia la nuca, acercándolo para que lo besara.

-Eso no es verdad…- el moreno lo besó suavemente sólo para después empujar su lengua con fuerza dentro de él, estaba que parecía que el corazón iba a reventarle en el pecho -Quiero verte…- confesó contra sus labios saliendo de debajo de él y arrodillándose -Ven… ponte contra mí… - dijo rascándose el puente de la nariz y mirando a la colcha.

- Para mí sí lo es..... – respondió Kei sinceramente, arrodillándose frente a él, sin entender muy bien lo que quería. - ¿Así? – preguntó, dejando resbalar la bata aún más por sus brazos, y acercándose a él, como para abrazarlo.

-No…no entiendes nada…- Shai se mordió un tanto el labio aguantándose el gritarle, una, porque estaba nervioso y otra, porque no lo entendía, aunque viéndolo así, no le daban muchas ganas. Se colocó a su espalda, apoyando la mano en su pecho y acariciándoselo bajando por su abdomen hasta su sexo acariciándolo de nuevo observando su cuerpo y sintiéndose cada vez más excitado. Inclinó las caderas delante, apretando su sexo entre las nalgas de Kei y rozando su abdomen contra la seda. Sintió que se agitaba nervioso y le rodeó el pecho con el otro brazo besándole el cuello.

Kei ladeó la cabeza descubriendo aún más su cuello y cayendo un poco hacia delante para apoyarse en sus manos, quedando a cuatro patas y gimiendo suavemente, sintiéndose arder de nuevo y moviendo las nalgas contra el sexo del moreno, entre deseoso y travieso.

-K…Kei…- el moreno lo miró moverse contra su cuerpo y no pudo controlar un gemido, notando su rostro arder. Le pasó las manos por los brazos, sacándole la bata totalmente y se agachó más sobre él, apretándose contra su cuerpo y apoyándose en una mano mientras seguía masajeando su sexo. Apoyó la frente contra su espalda, lamiéndole la nuca y mordiéndolo levemente -Te… quiero…

- Ah....yo también te...quiero, Shai. –le contestó, encendido y sonriendo levemente por aquella manera de dar cariño tan....dulcemente salvaje, pero igual le agradaba aquello. Era distinto a todo y a todos. Gimió con más fuerza, abriendo más las piernas, y volviendo a repetirlo entre sus gemidos. – Te....quiero........ahhh....Shaaaai ....

El moreno se apoyó por un momento en el cuerpo de Kei, bajándose la ropa interior a los muslos y apretó su sexo desnudo entre las nalgas del pelirrojo, conteniendo un gemido y rozándose entre ellas. No era que no desease hacerlo ya con él pero no quería y no era el momento, lo tenía claro. Eso, por no decir que de haberlo hecho, seguramente se habría corrido sólo con penetrarlo. Le lamió la espalda desesperado cerrando los ojos y limitándose a sentirlo y a dominarse.

El chico se inclinó aún más hacia delante apoyándose ahora en sus codos, casi tumbándolo sobre él, aún sintiendo su lengua recorrer su espalda, y abriendo aún más sus piernas, alzando el trasero, gimiendo. Sentía las caricias cálidas y estremecedoras de Shai sobre su sexo erguido y también sentía el sexo del moreno pulsando contra sus nalgas, no comprendía qué tanto esperaba pero se mordió la lengua para no decir nada, tampoco quería espantarlo. Dejó escapar un gemido fuerte, bajando la cabeza apoyándola contra las sábanas, estremeciéndose.

Shai se echó más contra él jadeando, no lo soportaba más y tampoco soportaba el no hacerlo ¿no se suponía que aguantase más? Así no era como debía ser pero sentía la mente un tanto nublada y descendió el ritmo de sus movimientos, aún acariciando a Kei aunque incluso eso le hacía estremecerse, incluso aquellos movimientos lentos no lo alejaban del orgasmo y sin darse cuenta, volvía a moverse con urgencia contra él. Le agarró una cadera con fuerza, levantándose en las rodillas y gimiendo sin poder controlarlo más, mojando la espalda del pelirrojo y empapando sus nalgas.

Kei abrió los ojos, levantándose un tanto sorprendido ante la súbita humedad, y mordiéndose un labio para no sonreír y avergonzar más a Shai, que ya se lo imaginaba. Le sujetó la mano con fuerza, sin dejarlo escapar, moviéndola sobre su sexo, sin querer desaprovechar la oportunidad, corriéndose con un gemido fuerte sobre su mano, dejándose caer luego sobre su propio sexo, contento, y volteando el rostro para mirar al chico aún sin limpiarse.

El moreno se quedó sujetando el sexo de Kei bajo su mano, sintiendo la humedad en ella y deslizó la mano por él, empapándose en el semen del chico, demasiado avergonzado para mediar palabra. Se subió la ropa interior de nuevo, con rapidez inusitada y deslizó la mano del sexo del pelirrojo mirando su espalda y sus nalgas, sin saber muy bien si debía limpiarlo o con qué. Eso, por no hablar de lo que rondaba por su cabeza, dudaba entre meterse bajo la cama o encerrarse en el baño -Lo siento… era la primera vez yo…- se fue a llevar la mano al pelo arrepintiéndose de inmediato al verla empapada en semen a medida que se iba cabreando conforme iba pensando que seguro a Baiken eso no le pasaba.

- No te disculpes, a mí me encantó. Me encanta todo lo que haces, Shai. – le sonrió el chico sin moverse de su lugar ni limpiarse, sólo porque deseaba permanecer más tiempo así con él. Se levantó por fin, soltando un suspiro y tomando la bata con una mano, acercándose de nuevo, con una rodilla sobre la cama, para tocarle la nariz, sin poder quitarse la sonrisa del rostro. – Voy a limpiarme, no te muevas. Eres absolutamente maravilloso... – le besó suavemente los labios, dirigiéndose al baño a buscar una toalla.

Shai lo siguió con la mirada no muy de acuerdo con eso y mirándose la mano sin saber qué hacer. Desvió la vista a un lado, cogiendo uno de los calcetines del suelo y limpiándose con ellos. Se metió bajo las sábanas aun nervioso y enfadado consigo, acostándose de espaldas mirando a la puerta de la habitación y tapándose la cara con la mano.

Minutos más tarde, Kei regresaba ya con la bata puesta de nuevo, aunque anudada aún más al descuido si cabía, y con una toalla lago húmeda en la mano. - ¿Qué, no quieres limpiarte? – preguntó algo sorprendido de encontrarlo así, arrodillándose sobre la cama observando al chico, aún ofreciéndole la toalla. – Oye....¿no te dormiste, verdad?

El moreno se volvió con la cara medio tapada por la sábana, totalmente rojo al ver la toalla -…me limpié con un pañuelo…- mintió soberanamente, mirando a otro lado y frunciendo el ceño. De todos modos, se limpió la mano mejor con la toalla y la dejó en la mesita, tirando de la mano de Kei para acostarlo con él. Se abrazó a él tapándolo con las sábanas y desabrochándole la bata de nuevo, abrazando su cuerpo desnudo, sintiéndose un tanto necio. Lo besó profundamente, apoyando la cara después en la almohada mirando su rostro sintiéndose idiota y sonriendo un poco -Lo siento…- se rió de nuevo, pensando que debía de haber quedado penoso.

- No lo sientas....les pasa a todos. Y además.....sólo demuestra lo loco que te traigo. – se rió, abrazándose a él, de veras contento. – Me encanta absolutamente todo lo que haces. Has logrado lo imposible, Shai. Tienes a Kei Nakahara de cabeza.

-Vale… pero lo de les pasa a todos sobraba ¿sabías?- lo miró a los ojos sin ocultar que eso le había cabreado -No quiero saber lo que les "pasaba", sólo lo que nos pase… - suspiró con fuerza, mirándolo y pensando que no tenía remedio, al igual que sus celos -Hay algo… que me preocupa… - el moreno lo miró desviando la vista a un lado frotándose el pelo.

- Tranquilo...sólo intentaba tranquilizarte. El que hable de mi experiencia pasada, no significa que la voy a repetir. Ni siquiera estoy comparando, me es imposible compararte con nadie. – sonrió, sin despegarse y seguro que no pasaba nada grave. - ¿Qué te preocupa?

-Hum…- Shai levantó un poco la mirada viéndolo a los ojos -Cuando hagamos el amor… a parte de que yo no sé… - se mordió el labio tremendamente serio -uno … y el otro… y yo no quiero!

El pelirrojo se levantó sobre un brazo mirándolo con cara de confusión total. – Shai...no sé qué intentas decirme. ¿No...no te gustó o algo así...?

-No!- lo miró como si lo que había dicho fuera más claro que el agua -Digo que no quiero que me petes el culo! Seguro que duele! Y además no me gusta ni pensarlo! Es horrible!- se pasó la mano por la cara sentándose en la cama de pronto sintiéndose más aliviado de haberlo dicho.

- No...en realidad es bastante agradable. Sólo duele la primera vez y luego un poquito al principio, pero después......me siento en el cielo. – se rió, sentándose también, tocándole una mejilla. – A ver si lo entiendes, Shai, te lo vengo diciendo desde el primer día. Soy pasivo. Total y absolutamente pasivo, eh? No me gusta petar culos, me gusta que me lo peten a mí, ¿ves? Comprendes, o te hago una demostración? – se rió de nuevo, poniéndose de espaldas y mostrándole el trasero, señalando su entrada con un dedo.

Shai se quedó mirando, y tragó saliva, tirándole del brazo y acostándolo de nuevo, tapándolo hasta la cabeza y encerrándolo en las sábanas -No demuestres nada! Idiota pervertido!- sonrió un poco ahora que no lo veía y se metió con él bajo ellas -Eres un cerdo…

- Pero soy TÚ cerdo y me amas..... – se rió el pelirrojo divertido por la actitud del chico.- Creo que eres el único que le diría que no a una demostración así.

-Eso es porque yo soy el único que te quiere de verdad …- Shai lo abrazó más contra él, besándole el hombro.

- Eso ya lo sé – contestó, bajando el rostro de nuevo para pegarse a su pecho, sonriendo sin ninguna malicia esta vez.

 
 

Tambien puedes dejar tus comentarios y opiniones en la sección de este fic en el foro, solo tienes que presionar en Hansa.

foro yaoi
yaoi shop, yaoi t-shirts, uke t-shirts, wings on  the back

yaoi angel angel and devil yaoi yaoi catboy yaoi lovers gay    
   
angel and devil yaoi
chibi neko yaoi
yaoi catboy
yaoi catboy