| Capítulo 96
"Whether I rise to Heaven or Make my bed in Hell, behold thou
art there."
La criatura alada se removió, abriendo los ojos despacio,
después de años de mantenerlos cerrados. Por fin despertaba
de su letargo para encontrarse allí, encadenado, rodeado
de oscuridad y...sólo. Todo ese tiempo había estado
soñando con él, con aquel día, llenándose
cada vez más de furia, de odio a pesar de su naturaleza.
Pero ahora algo había cambiado, lo sentía, algo diferente,
un poder que lo llamaba, como si surgiera de sí mismo, como
si estuviesen conectados. Ajustó su vista a la oscuridad,
sin acostumbrarse aún, pero fuese lo que fuese no pensaba
desaprovecharlo.
Camadai se irguió entonces en su celda notando el enorme
poder que despertaba de pronto en los pisos altos del edificio y
abrió la puerta de su cuarto sonriendo de pronto y volviendo
al interior, pegándole un puñetazo a la cerradura
y trabando la puerta, dirigiéndose al baño y tomando
la cinta de cuero sobre el lavabo. Se miró al espejo una
sola vez antes de ceñirla con fuerza sobre sus ojos. Tenía
que admitirlo, era un buen medio de tenerlo controlado y tenía
que averiguar de donde provenía el inmenso poder.
El ángel abrió sus ojos de color aguamarina completamente
entonces, intentando desplegar sus blancas alas, algo adormecidas
por los años de inmovilidad, haciendo sonar las pesadas cadenas,
sin preocuparse por ellas por el momento. Se concentraba en sentir
aquello que lo había despertado, aunque era algo incierto,
un poder inseguro aún y él apenas regresaba a la conciencia.
Se sujetó las manos con un grillete luminoso y su cuerpo
se cubrió del haz de luz y se encogió sobre sí
mismo, cayendo al suelo de rodillas y sintiendo como su cuerpo empequeñecía
de nuevo. Dejó escapar un alarido de dolor notando cómo
el imp se separaba de él, vomitando un extraño líquido
color mercurio entre los labios. Levantó la cara riéndose
entre dientes y estallando en una carcajada incontrolada con aquel
fluido resbalando por el mentón "Jaaaaki" canturreó
mentalmente Shiryou -¿De nuevo esta puta venda? Cabrón!!-
se alzó del suelo sólo para dejarse caer atrás
contra la pared acolchada -¿Aún estoy en este puto
sitio de mierda?!!! - "Vale, vale… ya voy…"
habló de nuevo mentalmente -Venga! Lárgate y encuentra
esa mierda!
Jaki lo miró, sacándole la lengua y atravesando los
techos uno a uno lo más rápidamente posible hasta
llegar arriba del todo en la zona más alta, entrando y saliendo
de las distintas celdas hasta encontrar al ángel parándose
en una esquina.
- Te veo. – habló inmediatamente el ángel apenas
Jaki se hubo posado, sintiendo un poco extraña su voz luego
de permanecer callado tantos años. – Y sé lo
que eres, ¿qué vienes a buscar?
Jaki pisó el suelo despacito con las alas colgando a su
espalda como si le diera miedo acercarse, aunque en realidad sonreía
y se llevó las manos a las alas estirándoselas como
si fueran de goma, sentándose frente a él con las
piernas abiertas y las manos entre ellas, mirándolo fijamente
con aquellos ojos negros.
"Es peligroso Jaki… no te acerques mucho… o acércate
… siempre quise ver si podías diñarla- se rió
de pronto el moreno en la celda pasándose las manos por el
pelo.
- No llegaremos a ningún lado así. Hace mucho tiempo
hubiese tenido paciencia para descifrarte en esa forma. –
explicó con un gesto dulce en el rostro, endureciendo la
mirada nuevamente luego. – Ahora no tengo deseos ni ánimos
para juegos. Hazme saber lo que deseas o vete.
Jaki se inclinó adelante sacándole la lengua, cruzando
las piernas y apoyando las manos en las rodillas. Shiryou suspiró
en su habitación riéndose un poco y negando con la
cabeza -Huy pero qué mal genio…- mumuró en su
habitación estirándose en el suelo y metiéndose
la mano bajo el pantalón y rascándose las pelotas,
como haciendo ver lo que le importaba, cediendo finalmente y contando
hasta cuatro junto con el imp que le transmitía de quién
se trataba el angel -Auriel… ¿estás mal follado?-
preguntó el haz de luz acostado en el suelo que tenía
ahora la forma de Shiryou -No te veo muy agradable… y tú
estás agarrado y yo suelto… Creí que serías
mi amigo… pero si así estás bien… pues
nada… ahí te quedas…los ángeles siempre
soys tan desagradables con nosotros… soy el continente de
Camadai… Ahora no puede ponerse pero si quieres, puedes dejarle
un mensaje después de oír la señal… PI
- Camadai......no el demonio que desearía ver... –
murmuró tristemente, sonriendo luego de manera que su rostro
tomó una expresión terriblemente inocente, el total
contrario del gesto amenazador que había llevado segundo
antes. – Todavía sigue dando vueltas...¿no se
supone que esté atrapado en algún lugar del desierto?
¿Por qué no se muestra ante mí? ¿Acaso
el gran Camadai tiene miedo de un ángel?
-No lo sé… tendrías que preguntárselo
a él ¿no crees?- Shiryou bostezó mirándolo
- No te hagas el tonto… todos sabemos que la profecía
dice que un ángel y un humano unidos matarían a Camadai
¿verdad que sí? No nos hagamos los tontos… que
está muy feo… Auriel, la ignorancia no te sienta bien…
- el moreno sonrió sentándose frente a él -¿Qué
tal? ¿Te gusta este hotel?
El ángel cambió su expresión por la anterior
inmediatamente, inclinándose un poco hacia delante. –
Eres insolente para ser tan sólo un continente. ¿Has
venido a mofarte o tienes un propósito? ¿Vas a decirme
al menos qué es este lugar y por qué estoy aquí?
– preguntó, sólo para asegurarse. De todos modos,
al final no tendría importancia.
-Hummm… no sé… no me apetece…. Ahora que
me has llamado simple continente… como si fuera un taper ware…
me siendo desmotivado…- el moreno se echo atrás contra
la pared mirándolo -Veamos… estamos en un edificio
de un rubio chiflado que colecciona niños con poderes para
meterles mano… ahm… tú estás encerrado
y te jodes ¿no era algo así?
- ¿Así que no eres un simple continente? De seguro
hablas como uno. – le sonrió de medio lado, mirándolo
intensamente y girando el rostro luego para observar las paredes
y la puerta. – No estaré encerrado por mucho tiempo.
-¿Y qué harás? Llamar a un cerrajero veinticuatro
horas? Te dejaría mi móvil pero… no tengo- se
rió entre dientes mirando al ángel -Soy el hijo de
Camadai… tener la leche de mi padre no me hace un simple continente…
¿Por qué crees que el mismo Camadai me ha atado y
vendado los ojos? Qué feo ¿no? Tiene miedo de que
le robe el poder y me adueñe de él… Ah…
me siento honrado pero dime ¿Qué hace un ángel
como tú en una celda como esta?
- El hijo de Camadai....Así que no eres un simple continente,
¿eh? Pero recuerdo que tu padre era un poco más encantador
que tú. – se burló el ángel, aún
sin tomarlo demasiado en serio, la sonrisa borrándose de
su rostro luego. – He estado aquí durante años
ya, durmiendo, desde aquel día en el que me derribaron.....¿De
veras no sabes qué hago aquí?
- Así por lo que veo… diría que limpiar el
suelo con el culo pero si lo examino profundamente… dices
que llevas años… el papi de Jaken te capturó
y él te usó para hacer un ser a partir de ti y tu
… ¿amorcito? Déjame que te diga que todos tenéis
un problema con los hombres, os gusta que os agujereen el culo…
tu … ¿hijo? Te lo hereda- sonrió pensando en
que su padre era más encantador -y no te metas conmigo, aún
aprendo a controlarme… no soy un viejo como tú…
- ¿Otro ser.....? ¿A partir de mí y de....
Samael? –dijo bajando la voz al pronunciar su nombre. Así
que eso era, ese era el poder que había sentido, un poder
como si proviniese de él mismo.
-Aziel… el nombre le pega, te diré… Si buscas
que te ayude… tal vez lo haga porque es bastante angelical,
pero tiene muy mal genio y ya no sé si lo heredó de
Samael o de ti…- comenzó a reírse mirándolo
-¿Papá está muerto? No podrá ver a su
retoño…
- Calla, no eres alguien que pueda pronunciar su nombre siquiera.
– lo miró con auténtica furia en el rostro,
sintiendo una punzada de dolor en el pecho. Lo vengaría,
lo vengaría a él y a sí mismo, pero primero
tenía que contactar a ese chico, probablemente fuese capaz
de sentirlo, sí. Y seguramente lo ayudaría.
- Bien…- Shiryou se levantó, mirándolo y bostezando
de nuevo "la próxima vez vienes tú solito eh…"
le anunció al imp mentalmente -¿Quieres que lo avise
para ti?- sonrió de medio lado -aunque imagino que ya tenéis
línea directa ¿no? En fin… a ver si avisas a
Jaken que suba y que te de una ducha … te ves horrible …
- Puedo sentirlo... – murmuró como toda respuesta
el ángel, alzando la vista para observarlo luego. –
Espera, ¿qué está haciendo Camadai aquí?
¿Lo sabes? – preguntó por curiosidad, aunque
sin esperar demasiado del chico.
-Está libre… cómo no… Ha encontrado un
nuevo señor, un humano con poderes mentales y un buen culo…-
Shiryou se estiró, mirándolo -Está… tratando
de lograr que tu hijo lo mate para quedarse con su poder…
nunca lo mató un ángel… sería genial…
un semidemonio es más fuerte que un demonio puro ¿verdad?
- Así es, pero no podrá con un ángel, lo consumirá.
– sonrió de nuevo, retomando aquella actitud de inocencia,
aunque en realidad ocultaba el hecho de que estaba preocupado. El
poder que había sentido era fuerte sí, pero inseguro.
Así no podría vencer a Camadai jamás, y si
lo mataba, también coartaría sus esperanzas.
-JA! JA! JA! Nah… tú y yo lo sabemos… tsk, tsk,
tsk…. Que los ángeles mienten muy mal Auriel querido
y los demonios muy bien, no me trago esa mierda, es un pringado
y está descontrolado, así no mataria más que
humanos… Qué feo que trates de mentirme… ya no
querré ayudarte a salir… Entonces me voy ¿o
quieres algo más? ¿Una ayudita? ¿Hambre? Te
puedo dejar que me la comas… no eres mi tipo, pero haré
una excepción por Auriel… el guardián del paraíso.
Supongo que ya te habrán despedido por llegar tarde al trabajo
¿no?
El ángel empezó a reír de pronto con una risa
cristalina, aunque obviamente irritada, y se silenció, alzando
la mirada de manera amenazadora. – He mantenido a tu padre
fuera del paraíso, ¿sabes? Y tú eres tan sólo
uno de sus tantos hijos. ¿Acaso crees que puedes conmigo?
No te aconsejo que me irrites, lo recordaré cuando salga.
-Uy uy uy …. No me digas eso o papi se enfadará conmigo,
no queremos que papi se enfade eh… sobre todo no queremos
eso…- se rió sin poder evitarlo e hizo brotar un surrealista
árbol brillante en la celda materializándolo finalmente
para variar, menos las hojas que seguían brillando e iluminando
la celda con una azulada y mortecina luz -Te dejo un obsequio para
que te alimentes…- dijo cogiendo una manzana roja y lanzándosela
- Como disculpa … - hizo una reverencia desapareciendo de
la celda.
- Maldito crio insolente! – gritó, moviéndose
y haciendo sonar las cadenas, con una cara de furia que no se la
quitaba nadie, deseando poder ir tras él y tranquilizándose
luego, para caer hacia atrás, apoyando la espalda en la pared
y lanzando un suspiro que hizo mover un poco su blanco flequillo.
– Ya le daré su merecido....... – expresó
en un tono de voz melancólico súbitamente, dirigiendo
la mirada hacia la fruta, que por cierto, había rodado algo
lejos de su alcance.
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