| Capítulo 95
Famous
Shai se paró delante del apartamento de Kei mirando la puerta
rojo por completo, metiendo las manos en los bolsillos de la sudadera
negra y amarilla pensándose muy bien el llamar o no a la
puerta. No había podido dejar de pensar en lo que Hoshi le
había dicho sobre que lo trataba mal, no quería tratarlo
mal, pero es que lo desquiciaba…. Suspiró, juntando
fuerzas para llamar y sobre todo para contenerse si estaba Baiken.
Llamó comenzando a morderse una uña esperando y dándole
la espalda a la puerta frunciendo el ceño con antelación.
Ese tonto de Garou había tratado de acompañarlo ¿que
no se daba cuenta de que podían verlos por la calle? Suspiró,
pasándose la mano por el pelo y volviéndose de soslayo
a ver si abrían o no. A lo mejor no había nadie en
casa.
Kei bajó las escaleras, un tanto hastiado de que llamasen
tanto. Con Baiken y Tama fuera de la casa, había pensado
en que tendría un tiempo para sí sólo, aunque
la verdad se divertía bastante con ambos, pero no quería
ver a nadie más, claro, aparte de Shai, pero dudaba mucho
que fuera a verlo sin motivo. Se rascó la cabeza, bebiendo
un poco de su trago, y abriendo sin más, sonriendo al ver
quien era, un tanto sorprendido. - ¿No podías esperar
hasta la noche? Estaba pensando en ti....
El moreno lo miró, tentado de pegarle un grito al verle
el alcohol en la mano y se limitó a fruncir el ceño
cogiéndolo y volcando el vaso en el campo -El agua es mejor
para el cutis… lo limpia de impurezas- sonrió de medio
lado, devolviéndole el vaso vacío y rascándose
la mejilla antes de acercarse y plantarle un beso en los labios
echándose atrás de nuevo con las manos en los bolsillos
-No es por nada de eso… es que tengo que hacer algo…
¿quieres acompañarme?
- Te acompaño al fin del mundo, Shai y más si me
lo pides con esa dulzura. – sonrió, sin poder evitarlo,
abrazándolo por la cintura, susurrando en su oído.
– Aunque hubiese preferido que fuera lo otro. – lo soltó
alejándose hacia el bar para dejar el vaso allí, ahora
comentando en voz alta. – Y ya sé que el agua es buena
para el cutis, pero el alcohol es mejor para el humor. ¿No
quieres un novio cascarrabias, verdad?
-Tampoco quiero uno con los riñones destrozados o el hígado…
lo que sea, el caso es que mira lo poco que te importa- el moreno
se apoyó en el marco de la puerta absteniéndose de
entrar y visionar indeseables aún rojo con el comentario
de Kei, como si ya no le llegase con haberse pasado la mañana
pensando que hoy iban a dormir juntos para que encima le viniese
con esos comentarios. Se mordió un poco el labio para distraerse
mirando al interior y comprobando que no parecía haber nadie
mas -¿Tienes que arreglarte o estás listo para salir
ya?- para él, ya se veía así perfectamente,
pero tratándose de Kei… a saber.
- ¿Por qué? ¿Qué no me veo absolutamente
precioso? – le bromeó, sonriendo con más suavidad
luego acercándosele. – Puedes dejar de mirar así,
Baiken no está. Y......si crees que no me importa lo que
pienses......que sepas que me estoy muriendo por otro trago. –
finalizó, saliendo así como estaba, y cerrando la
puerta tras de sí.
Shai se tragó lo que tenía en la punta de la lengua
pensando mejor lo que quería decir -No, te ves bien así-
dijo mirando a otro lado rojo y cogiéndolo por los hombros,
besándole la mejilla -Y nada de tragos cuando estés
conmigo, no tengo ganas de aguantar a un borracho ¿eh? Y
antes de que digas nada, no te estoy llamando borracho…- ¿o
sí? Pensó para él mismo pensando que desde
luego sí parecía tener problemas con la bebida. Claro,
que para él no era en lo único que tenía problemas
-Verás… es un secreto lo que vamos a hacer…
- Un secreto, qué interesante..... – sonrió,
besándole la mejilla y resbalando su brazos a la parte baja
de la espalda, intentando comportarse. – Entonces, ¿quieres
llevar la moto o prefieres algo más discreto, mi sexy espía?
– se rió, agregando un poco más serio luego.
– Y sí me estás llamando borracho, pero eres
demasiado adorable como para que me importe.
- Calla! Yo no te diría algo así!... y no, vamos
andando así mueves el culo que creo que tienes que pedir
cita a las piernas con semanas de antelación para hacerlo…-
frunció el ceño sin poder evitarlo –Ayer,mi
hermano se escapó…- comentó entonces con una
sonrisa, sujetándole el hombro y apretándoselo un
poco para pegarlo a él -Lo tengo en casa con Hoshi…-
sonrió de medio lado, pensando en el aspecto que ambos tenían
cuando los dejó durmiendo.
- Si quieres que mueva el culo, quedas complacido instantáneamente.
Siente. – bromeó, a pesar de la enorme pereza que le
daba el caminar y le tomó la mano, bajandola hasta su culo
para que sintiese cómo se movía, de verdad, antes
de caer en cuaenta de lo que le estaba diciendo. - ¿De veras?
– lo miró, aún sujetando su mano en aquel lugar,
y pensando un poco en que habría pagado por gusto, pero había
valido la pena sólo por ver esa sonrisa en el rostro de Shai.
– Y ¿no lo están buscando? ¿Qué
van a hacer ahora? Bueno......pueden esconderse en aquí mientras
estamos fuera, si quieres. Así Tama tampoco tendrá
que moverse de aquí.
El moreno se quedó parado, con la mano en sus nalgas mirando
abajo más rojo imposible -¿De veras?- Shai lo miró
sonriendo de pronto al oír aquello -Eso me daría tiempo
a encontrar un piso mientras tanto sin riesgo a que nos encuentre…
pero claro… ¿y dónde dormimos? Mi hermano es
un perro… deja pelos de perro en las sábanas…-
comentó, reflejando en su rostro lo mucho que le molestaban
-Aunque podemos llevar un colchón… AH! Coño!!
No hagas eso!- sacó la mano tras estar divagando un siglo
percatándose de nuevo de lo que había bajo ella y
cogiéndolo de la mano entonces -Ala, ahora vamos de la mano…
- Sí, pero ahora ya sabes cómo se mueve mi culo –
le guiñó un ojo divertido, continuando luego. –
Tenemos muchas habitaciones libres. Aunque yo prefiero que duermas
en mi cama, así te imagino..... No habrá problema
mientras no entren al cuarto de Baiken. Bueno, Tama sí puede
dormir allí, pero no creo que quiera dormir sólo.
– sonrió para sí, recordando cómo el
gatito solía subirse a su cama en las raras ocasiones en
las que el moreno se iba temprano.
-Ni falta que me hacía… - el moreno lo miró
de soslayo aún un tanto rojo -Pues mi hermano tampoco querrá
dormir sólo, así que hazte a la idea de cuatro personas
durmiendo en tu cama… ¿crees que quepan? Y con lo grande
que es mi hermano- se rió, pensando en que era una bakez.
Bastante apretados dormían ya en la suya y para eso que no
era pequeña. Se abrazó a él de pronto por la
espalda rodeándolo bajo el pecho y besándole la mejilla
-Pasemos todo el día juntos ¿quieres?
El chico sonrió, bajando la cabeza y acariciando sus brazos.
– Nada me haría más feliz – apretó
los brazos contra sí. – Pues, ni modo, ya te dije que
tenemos otras habitaciones que no usamos.
-Yo dormiré en la tuya de todos modos… así
a lo mejor no te echo tanto de menos ¿eh? ¿Me llamarás
todos los días?- preguntó, notando calor en las mejillas
y besándole el cuello, oliendo su piel y cerrando los ojos
un segundo sintiéndose bastante avergonzado -Por la noche…
para que esté en casa… bueno, será en la tuya…-
le empujó la cara con la nariz como si fuera un perro.
- Por supuesto, te llamaré hasta dos veces al día
si quieres. ¿O crees que yo no te voy a extrañar?
– sonrió, echando la cara a un lado con el empujón,
deseando que aquella sesión se hubiese dado antes de hacerse
novios.
-No sé… tú estarás ocupado, no es lo
mismo…- lo soltó cogiéndolo por la cintura y
olvidándose del "castigo" de llevarlo de la mano
-He visto algunos pisos que no están mal… Están
cerca de tu casa- sonrió, rascándose entre los pectorales
sintiéndose un pelín baka de más -El día
que vuelves, tengo un partido, me hubiera gustado que vinieras…
pero bueno…- dijo comentando un tanto desilusionado -es mejor
así, porque no iban a dejarte en paz…y estarás
muy cansado… pero tengo que jugar, es importante.
- ¿De veras me hubieras invitado? – el pelirrojo lo
miró, algo emocionado de que no lo ocultase y se giró,
sin soltarse, pegándose un poco más a él. –
Cuando vuelva, iré a todos tus partidos! No me importa que
me molesten....
-¿Cómo no te va a importar? No digas bakeces…-
Shai desvió la mirada más rojo aún -No te hubiera
invitado… te estaba invitando disimuladamente- dijo frunciendo
el ceño porque no lo hubiera comprendido y tener que decirlo
claramente -pero si no quieres venir… es lo mismo… es
a las ocho… a lo mejor ya estas aquí … ¿no?
- Allí estaré, iré directamente con las maletas
si tengo que hacerlo. No quiero perderme eso por nada. – sonrió,
genuinamente alegre. – Y no me importa que me molesten si
es por ti. Sólo les diré que fui a ver a mi novio
y ya.
-Vale…- Shai sonrió sin poder evitarlo mordiéndose
el labio algo avergonzado por estar ilusionado con eso. Siempre
estaba sólo cuando los demás llevaban a gente, claro
que Hoshi no podía ir a esas horas y Garou… tal vez
él sí fuera, aunque más le valía que
fuera bien tapado… y tal vez acabaría saltando a morder
la pelota. No, definitivamente no era buena idea. Abrazó
al pelirrojo besándole la mejilla -Oye… si haces una
sesión en Okinawa ya será en la playa ¿no?
- Pues sí, ¿por qué? ¿Quieres imaginarme?
– lo miró sonriendo, metiéndose un poco con
él. – Puedes utilizar la piscina, y pensar que estás
conmigo. Así yo también puedo imaginarte, en vestido
de baño......en un vestido de baño muy ajustado.....
– miró hacia arriba ya de por sí imaginando.
-No!- el moreno lo miró de soslayo, caminando de nuevo y
sintiendo ganas de estrangularlo riéndose -Además
que ya me vas a ver en ropa interior ¿no te llega?- bromeó
sonriendo de medio lado y mirando abajo guardándose la otra
mano en los jeans -En realidad estaba pensando en ponerme celoso
pero como prometí que no lo haría…
Kei se giró inmediatamente, sujetándolo por las mejillas
y besándolo profundamente, antes de que pudiera protestar,
para separarse apenas un poco, rompiendo el beso, pero aún
con sus labios sobre los del moreno, mirándolo a los ojos.
– Estaré pensando en ti cuando pose. Tal y como te
prometí hace unos días... – susurró,
aunque aquello había sido en broma, pero lo ponía
contento ver que lo intentaba. – Te quiero, Shai. Y en cuanto
a lo de verte en ropa interior....he estado esperando este momento
toda mi vida. – se rió de nuevo, besándolo con
suavidad ahora.
-Imbécil…- Shai se dejó besar aunque sin contenerse
a insultarlo por meterse con él.
-¿Kei Nakahara? ¿No es ese Nakahara?- Shai se giró,
al escuchar la voz femenina y a la mujer que iba hacia ellos, sin
duda una periodista que salía del evento en el centro comercial,
se separó de golpe sorprendido sin saber como reaccionar
-Kei ¿nos puedes decir quien te acompaña? ¿Habéis
roto vuestra relación Baiken y tú?
Shai le agarró la mano tirando de él para irse y
volviéndose de espaldas cabreado sólo con oír
eso.
- Baiken y yo somos amigos, sólo eso. Y... – miró
a Shai de soslayo, in que se le escapase cómo se había
soltado apenas lo reconocieron y sonrió diplomáticamente,
aunque no tenía muchos deseos. - ..si me disculpa, estoy
algo ocupado como para dar entrevistas ahora. Ya será en
otra ocasión, gracias preciosa. – echó a andar
tan rápido como podía, con Shai de la mano, ignorando
los preguntas que seguía haciendo la mujer, contrariada porque
se hubiese ido así.
-Joder!…- Shai lo miró como si tuviera la culpa sin
darse cuenta, parándose en una esquina y guardándose
las manos en los bolsillos mirándolo un poco más tranquilo,
aunque echando un vistazo afuera para asegurarse que no fueran a
seguirlos -Joder que eres famoso…
- Sí, soy muy famoso, ¿ahora te das cuenta? –
le sonrió de medio lado, contestándole un tanto sarcásticamente,
sin poder controlarlo, pero no se le olvidaba cómo había
soltado su mano al ver a la periodista, ni como acababa de mirarlo.
-Más o menos…- Shai lo miró apoyado en la muralla
-¿Qué pasa?! ¿A que viene ya el tonito ese?
- ¿No querías que supiera, cierto? Que somos novios.....
– lo miró, aún sonriendo de medio lado y pensando
por un momento que debía haberle apretado la nalga frente
a la reportera a ver si así comprendía.
-¿Qué hablas? ¿De donde sacas eso?- el moreno
lo miró completamente rojo nervioso por estar discutiendo
de nuevo y por la vergüenza que acababa de pasar -No quería
aguantar su rollo, eso es todo, por eso quería largarme ¿Que
teníamos que quedarnos a hacer una rueda de prensa?
- Soltaste mi mano y te alejaste. Cuando me llamó, te separaste
de mí. – le contestó, muy serio, dolido, y sonriendo
luego como si nada. – Da igual, supongo que tendré
que seguir conquistándote. – le pasó al lado,
para fijarse si ya podían salir del callejón.
-Ah… a mí no me vengas con esa sonrisa de pronto como
si te importase un carajo ¿crees que fue por eso? Dices que
yo no confío en ti pero tú en mí no confías
una mierda tampoco eh… imbécil.. Eso fue porque me
sorprendió, yo no estoy acostumbrado ¿Sabes?- le empujó
el pecho con un dedo saliendo del callejón y llevándoselo
arrastrado de la mano parándose en mitad del paso de cebra
cuando estaba en verde abrazándolo y besándolo profundamente,
haciendo que los coches pitasen al cambiar el semáforo sin
soltarlo -¿Ya?!
El pelirrojo se quedó, asombrado sin saber qué hacer
ni qué decir por un momento, cosa que ya de por sí
era una hazaña lograr en él, y luego se echó
a reír, cogiéndolo de la mano, y corriendo fuera de
la calle, para girarse más adelante, besándolo de
nuevo, sintiéndose feliz. – Eres la persona más
extraordinaria que he conocido, Shai. Lo siento, me siento inseguro.
Si hubieses hecho eso en cualquier momento antes de que fuésemos
novios, no me habría importado, pero ahora......ahora cualquier
tontería me duele. Pero trataré de recordad que casi
nunca sabes lo que haces, ¿vale? – le prometió,
alzando una mano y riendo.
- Valdrá…- soltó el moreno completamente rojo
por haber hecho algo así mirando a los coches y poniéndose
más rojo aún -Ahora larguémonos de aquí
y no pasaré más por esta calle hasta dentro de mil
años- se subió la capucha de la sudadera tirando de
ella hacia delante con dos dedos -Dios… qué vergüenza…
- No, no, no, siéntete orgulloso, que besaste a Kei Nakahara
en público, ¿sabes a cuantos les gustaría estar
en tu lugar ahora mismo? – le preguntó el chico tranquilamente
sin un atisbo de humildad, y dibujando luego una sonrisa traviesa.
– Yo me siento orgulloso de andar con una belleza como tú
- añadió, tocándole la capucha con dos dedos,
y deslizándosela hacia atrás en un solo gesto.
El moreno lo miró despeinado y rojo girándose a verlo
con cara de mala leche sacudiendo la cabeza para colocarse el pelo
-OK pues me siento avergonzadamente orgulloso … y pues todos
esos que sigan soñando ¿sí?- lo arrastró
de la mano por la calle hacia el edificio en el que pensaba preguntar
-Mejor ni eso.
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