| Capítulo 90
Freedom and the Smell of Soap
Hoshi se dio vuelta en el sofá, donde se había quedado
dormido luego de la visita y abrió los ojos, sentándose.
De pronto sentía muchos deseos de estar con Shai en vez de
invernando. Ya sabía que era un poco tonto, dada la vida
que llevaban, pero seguía pensando en lo que había
dicho Jaken acerca de no poder estar en los momentos especiales
de la gente que querías, y por algún bizarro motivo,
lo que más venía a su mente, era en si podría
o no estar cuando Shai se graduase de la escuela. Se levantó,
yendo hacia el cuarto, buscando al chico.
-¿Te has despertado? Impresionante que hayas salido de tu
letargo- dijo el moreno que se vestía con el uniforme del
equipo para salir a practicar y se colgó una toalla de los
hombros escuchando el timbre de la puerta -Vienen a buscarme, me
piro- dijo pasándole por al lado y pegándole un puñetazo
en el brazo de regalo.
- Ouch... – protestó el chico, quejándose y
acariciándose el brazo aunque en realidad, no le había
dolido nada. De pronto deseaba ir a verlo jugar, ya sentía
que se estaba volviendo loco. No, lo que estaba era mareado. –
Vale, cuídate! – se despidió un tanto desganado.
-OK, pero Keisuke está en la puerta si quieres tomarte una
tapita antes de que me vaya… no te cortes- se burló
el moreno abriendo la puerta a su amigo y quitándole la pelota
de una patada.
-Hola, Hoshi, adiós!!- dijo en vista de que se lo llevaban
a rastras por las escaleras.
- A...diós! – se despidió Hoshi, un tanto confundido
, saludando con la mano, y envidiándolos un poco. Volvió
a entrar con gesto enfurruñado, murmurando. – Baka
– tanto para sí mismo, como para el moreno y su bromita,
aunque no pudo evitar reírse luego.
.......................................
Camadai se levantó por fin del suelo de la habitación.
Ya se le había ocurrido un modo… estupendo de molestarlo
realmente, a Jaken, desde luego. Una sonrisa se dibujó en
su rostro mientras caminaba arrastrando la mano por las paredes.
Subió las escaleras, golpeteando el pasamanos metálico
con las yemas de los dedos. Apoyó la mano en la cerradura
de seguridad, cerrando los ojos e inclinando la cabeza hacia delante
tecleando los veintisiete números y abriéndola.
El moreno que estaba arrinconado en una esquina, lo miró
con sus ojos amatista prendidos por la sorpresa y levantó
un poco el labio superior gruñendo y tratando de intimidarlo
aunque notaba que era mucho más poderoso que él. No
quería que se acercase, pero el demonio cerró la puerta
a su espalda, acercándose igualmente -Soy caperucita…
¿Quién teme al lobo feroz?- se rió entre dientes
dejando escapar después una carcajada -¿Qué
crees que pasaría si rompo este cristal?
El lobo lo miró a los ojos sujetándolo de la camiseta
negra y tirándolo al suelo bajo él -No puede romperse-
Garou lo soltó de golpe, levantándose, pensando en
si en esa ocasión no sería mejor llamar a Jaken.
-¿Eso por qué?- el moreno lo miró, impaciente
porque rompiese el cristal y agachándose a cuatro patas,
tomando forma de lobo para poder huir o bien defenderse
-Tómalo como un regalo de parte de Tama- dijo el demonio
levantándose y empujando el cristal con un dedo, haciendo
que se partiese por completo y dándose la vuelta con una
sonrisa en los labios, marchando por los pasillos como si no hubiese
hecho nada y cerrando la puerta con el código de nuevo.
El lobo saltó por el cristal sobre la jaula de Aziel sin
poder creerse que estaba corriendo. Saltó al edificio siguiente
tropezándose en el borde y trepando como pudo, corriendo
de nuevo y tirando la puerta de la azotea abajo, atravesando las
escaleras y tirando con quien cogía por el medio. Se paró,
girando sobre sí mismo y gimoteando delante de la enorme
puerta metálica del exterior, alzándose en dos patas
y abriéndola, arrasando con dos hombres de negocios que parecían
querer entrar en el edificio.
Echó a correr por las calles sin detenerse, oliendo los
olores de la calle, aunque en aquel momento sólo le olía
todo a libertad. Incluso el viento contra su pelo se sentía
como la libertad. Alzó el morro deteniéndose frente
a una tienda y entrando entre los roperos.
-Ah! Hay un perro enorme ahí!! Llamad a la policia! ¿de
quien es?- preguntó una mujer al ver el collar que llevaba
en el cuello con un trozo de cadena guindada de él. Garou
se giró hacia ellas, gruñendo y pasando entre la ropa,
agarrando un pantalón con los dientes y echando a correr
con ellos de nuevo a pesar de los gritos de las mujeres. Se metió
entre los callejones volviendo a su forma humana para que no pudieran
seguirlo y se puso los pantalones aunque no había acertado
con la talla y se le caían, aunque así era mejor.
Echó a correr de nuevo descalzo y semidesnudo sin mirar atrás.
Se quedó frente a la puerta del edificio notando que no
podía abrirla y llamando a todos los interfonos de un manotazo
porque no recordaba el piso.
Hoshi escuchó el interfono sonar, sin tener idea de quien
podía ser. Tal vez a Shai se le hubiese quedado algo, pero
no, muy bien sabía que él no podría bajar a
llevárselo. - ¿Sí? ¿Quién es?
– preguntó, casualmente, sin intención de ser
borde.
El moreno seguía llamando a los pisos a ver si alguien le
abría –Abre, rápido- dijo golpeando el metal
con la palma de la mano, inquieto –Rápido.
- ¿Qué....? – murmuró al chico, congelándose
por la sorpresa, al escuchar la voz de Garou. Permaneció
así por unos segundos, hasta que entró en razón,
sacudiendo la cabeza, y apretando el botón que abría
la puerta, dirigiéndose luego a abrir la puerta del propio
apartamento, ansioso.
Garou entró casi cayéndose con el aspaviento, corriendo
escaleras arriba y parándose frente a la puerta con los pantalones
colgando más abajo de las caderas, absolutamente sucio y
la lengua colgando mientras sonreía.
Apenas Hoshi abrió la puerta y lo vio allí, parado
de esa manera, no pudo evitar que se le escapase la risa, no sólo
por lo gracioso que se veía, si no por lo contento que estaba
de tenerlo de vuelta, libre. Se lanzó a sus brazos, aún
riendo y abrazándolo contra sí.
Garou lo cogió, subiéndolo encima y lamiéndole
la cara entrando en la casa y cerrando la puerta con el pie -Llegue…-
dijo como si no fuera una obviedad, resoplando aún con la
carrera -Me he escapado... - dijo riéndose -y robé
ropa- explicó, como si no fuese obvio con la etiqueta que
colgaba de su trasero girando sobre sí mismo y apoyándose
en la pared.
- Ya, ya lo noto... – replicó, el chico, que no podía
dejar de sonreír aún. - ¿Cómo lo hiciste?
¿No tienes hambre? Shai se va a poner muy feliz.....
-Alguien partió el cristal, tengo mucha hambre!! ¿Dónde
esta?- se inclinó a un lado mirando adentro de la habitación
y haciéndolos colgar a ambos -¿Se enfadó y
se fue?- preguntó como si fuera lo más normal del
mundo, mirándolo y sonriendo de nuevo, olvidándose
por el momento y llevándoselo encima a la cocina comenzando
a buscar por la nevera, bajando la cabeza al ver que no había
carne y estampándose contra uno de los estantes, notando
un bistek y mordiéndolo feliz de nuevo -No llega, hace falta
más…- dijo muy serio por si acaso alguien creía
que con eso se conformaba, metiéndoselo completamente en
la boca y masticándolo con la boca llena.
Hoshi se echó a reír de nuevo, descolgándose
del lobo, para dirigirse al congelador. – Al menos suéltame
antes de empezar a comer....lo reprendió, sacando una bolsa
con carne congelada y poniéndola sobre el lavamanos, abriendo
el chorro del agua caliente. – No hay mucha, pero es que....no
esperábamos esto. Shai está jugando al futbol con
sus amigos, acaba de irse.
-Ah…- el lobo se colocó tras él, observando
la carne como si por ello fuera a descongelarse antes -¿Ya
no estás enfadado?- apoyó el mentón sobre el
hombro de Hoshi, aún mirando la comida.
- ¿Enfadado? No......¿por qué piensas eso?
– sonrió, acariciándole la cara sin girarse.
– Creo que es el día más feliz de mi vida.
-Porque se me levantó y te enfadaste y no volviste más…-
Garou apoyó la nariz en su cuello, dejándose acariciar,
abrazándolo.
- Baka, como si te fuera a abandonar por algo así. Ya te
dije que no era tu culpa, y no me enfadé. Sólo estaba
avergonzado... – se rió, bajando el rostro ante las
cosquillas que le hacía con la nariz. – Pensaba ir
a verte esta noche....
-¿Sí? Hueles bien- el moreno lo cogió en brazos,
sentándolo en la encimera, apoyándose en sus piernas
en una postura un tanto bizarra -Shai vino con su novio, pero no
le gustan los gays ¿Por qué tiene un novio?- lo miró
de pronto de soslayo sin levantarse.
- Imagino que porque vive en estado de negación. –
le sonrió, observándolo, aún sin creerse que
estuviera allí. - - Le ha dado fuerte, ¿sabes? ¿Qué
piensas?
-Que tengo hambre- dijo transmitiéndole lo que pensaba realmente
y enderezándose para mirarlo -Shai dijo que a ti no te agrada
¿Por qué? A mí me trató bien- el lobo
cerró el agua oliendo la carne y arrancando un trozo comiéndoselo.
- No es que no me agrade, es que no sé si es bueno para
Shai. No quiero que sufra, hoy mismo estuvieron peleando.... –
lo miró, preocupado por el chico, y riéndose luego
al ver cómo comía. – Deberías aprender
a usar cubiertos.
-No quiero- El lobo se volvió a comer de espaldas para que
no lo regañasen más, frunciendo el ceño pero
comiendo como si le fuera la vida en ello -¿Por qué
pelean? Yo también peleo con él, es normal, es insoportable…
- Claro que no...! – se rió Hoshi, divertido por cómo
se daba la vuelta. – Además, no peleaban por eso, si
no, por su ex amante. Shai no lo soporta y menos que viva con él,
y Kei no quiere dejarlo. Y no tienes que esconderte, sólo
era un comentario....
-Vale- Garou se volvió de nuevo, aunque un tanto pringado
de sangre con lo quedaba de la carne colgando de la boca y metiéndolo
en el interior con los dientes -Pues si Shai no lo quiere, que lo
deje y si no, que no se queje… yo lo veo así- dijo
tragándose la carne.
- Shai sí lo quiere, y mucho, al parecer. Es más
complicado que eso – contestó pensativo, aunque le
hacía gracia la forma de ver las cosas del lobo. Saltó
desde la encimera, para quedar de pie, acercándose y limpiándole
el rostro con una servilleta. – Así que...¿quién
rompió el cristal?
-Un amigo de Tama…- dijo frunciendo el ceño, apartando
la cara, lamiéndose las manos y volviéndose de espaldas
de nuevo -Dijo “soy caperucita”…- el lobo lo miró
de soslayo como haciéndole ver que le había parecido
"muy gracioso".
- Un amigo de Tama.... – repitió intentando pensar
y de pronto cayendo en cuenta que ya no tendría que ir a
la clínica él tampoco. – Ya le preguntaré,
lo importante es que estás aquí. Todo vuelve a ser
como antes – exclamó, a sabiendas de que no era totalmente
cierto, y abrazándose al lobo de nuevo.
-Quiero ver a Tama- el moreno lo cogió en brazos de nuevo
como si fuera autorreflejo según lo abrazaba -Vamos a buscar
más comida- dijo llevándoselo a la puerta de la casa.
- Noooooooo! – protestó el chico, intentando detenerlo.
- ¿Estás loco? Te van a estar buscando. Y además,
no puedes salir así, tienes que darte un baño, por
lo menos.
-Nooooooooooo- repitió el lobo soltándolo y encerrándose
en la cocina sentado en el suelo y de haber tenido orejas en aquel
momento, las hubiera bajado -No me bañaré!- replicó
con el ceño fruncido.
- No seas así, Garou, anda, te vas a sentir mejor luego
del baño. – suspiró contra la puerta, sonriendo,
imaginando lo que tendría que hacer. De todas maneras, era
muy gracioso. – Anda, yo me baño contigo, ¿quieres?
-Sin agua- dijo incomprensiblemente para casi cualquiera que no
fuera él -No quiero, me sentiré peor y oleré
mal- abrió un poco la puerta mirándolo por una rendija
-¿y no me visto?- dijo, tratando de negociar.
- Con agua. – insistió el moreno, tratando de imaginar
a qué se refería con bañarlo sin agua. –
y te pones una bata. – añadió, intentando llegar
a un punto medio.
-Unos calzoncillos- dijo aumentando la negociación y disminuyendo
la ropa -Es mi última oferta- sentenció, como si pudiera
pasarse el resto de su vida sin bañarse.
- Está bien, unos calzoncillos – accedió, imaginándose
los gritos de Shai al verlo, pero al menos, no estaría desnudo
y con lo contento que iba a estar su hermano, quizás y se
lo pasaba. - ¿Ya sales? A la noche iré a buscarte
más comida.
Garou salió de la cocina cediendo y dirigiéndose
al baño con la cabeza baja como si fuera al matadero -Voy
contigo!- dijo de pronto entusiasmado con salir a la calle.
- No creo que sea buena idea, Garou. Jaken sabe cómo encontrarme....
– murmuró, mirándolo ligeramente, y siguiéndolo
al baño, sacándose la camiseta por el camino.
-Pues nos escapamos…- el lobo lo miró, sentándose
en el suelo y cruzándose de brazos -Si no voy, no me baño-
decretó viendo entonces que Hoshi se quitaba la camiseta
y encontrando el mejor momento para desnudarse de una vez.
- Qué necio eres, Garou, de veras, intento protegerte- se
mordió un labio, frenando las ganas de reírse ante
la velocidad con la que se desnudaba, pero eso le hubiera restado
convicción a su regaño. – Ya accediste a bañarte,
luego veremos lo que opina Shai, ¿vale?
-No quiero, él siempre opina reñirme- el lobo le
bajó los pantalones y la ropa interior abrazándolo
contra su cara con gesto de mala leche apoyando la mejilla contra
su abdomen. -Voy…
- Necio – se rió Hoshi, acariciándole el cabello,
ya acostumbrado a esas cosas. – Shai te extraña mucho,
y seguro que quiere pasar tiempo contigo. No lo vas a defraudar,
¿verdad? – aún intentó convencerlo.
-Que venga- solucionó el lobo -y si le da vergüenza
que no venga, quiero salir- espetó después, volviéndose
de espaldas, frunciendo el ceño y apoyando los brazos en
el borde de la bañera observando "al enemigo".
- Vale, vale... – accedió Hoshi viendo que no había
de otra, e igual comprendía cómo debía sentirse
habiendo estado encerrado tanto tiempo, si él sólo
lo había estado por algunos meses. –Y no te preocupes
por Shai, ya no se averguenza de ti, ha madurado mucho – sonrió,
pensando que quien lo conociera ahora, no lo sabría. –
Ya, al agua! – saltó casi, salpicando al lobo, sólo
por jugar con él, y ver si lo seguía.
Garou metió la mano en el agua arrugando la nariz no muy
convencido de que fuera buena idea, aunque si al menos se bañaban
con él, no se veía tan mala. Así no era el
único en joderse y oler feo. Se metió en el agua a
regañadientes, sentándose frente a él, hundiendo
la cara y sacándola, sacudiendo la cabeza y saliendo de nuevo
-Ya está!
- No, no está, ven aquí! – le ordenó
el chico, aunque riendo y señalando el agua de nuevo. –
Vamos, ven, y te acaricio.
Garou se metió instantáneamente convencido, sentándose
entre sus piernas esperando las caricias, aunque tuviesen que ser
en el agua -¿Me quieres?- preguntó de pronto, echando
la espalda sobre él y levantando la cabeza para lamerle la
mejilla.
- Con toda el alma - se rió el chico, sintiéndose
un tanto incómodo pero feliz, de todas maneras, y tomando
el jabón con una mano, para restregarlo, mientras lo acariciaba
con la otra.
-Vale- el lobo echó la cabeza adelante y arrugando la nariz
de nuevo al oler el jabón -Huele mal! Huele horrible- dijo
estornudando y frotándose la nariz con una mano, echándose
agua en cada lugar por donde pasaba la esponja -El agua está
gris…
- Eso es por el sucio que llevas encima..... – explicó
Hoshi, sonriendo y pasándole el jabón por el pecho
y el abdomen. – Tal vez debería llevarte a un supermercado
a que huelas jabones, a ver si encuentras uno que te guste...
-No lo creo…- Garou le miró la mano echándose
agua de nuevo, quitándose el jabón, siguiendo la trayectoria
y separando las piernas para que lo lavara, agachándose y
lamiendo el agua de la ducha –Además, sabe horrible…
- Pues no te la bebas, que no es para eso! – Hoshi se rió,
alzándole la cabeza para que no siguiera y bajando luego
la esponja, limpiando el interior de sus muslos y luego su sexo,
con delicadeza, y enrojeciendo profundamente, mirando al techo como
intentando distraerse.
-No, porque le echas jabón asqueroso- dijo observando la
mano y volviéndose a ver a Hoshi -Se me levantará-
anunció, no fuera a ser que le cayera bronca -Te lavo- dijo,
cogiendo los botes y oliéndolos todos, decretando que todos
olían horrible y volviéndose a lamerle el pecho.
- Baka!!!! – se rió el chico, pataleando un poco,
aún rojo, intentando empujarlo de encima. – Así
no, que a mí sí me gusta el jabón. –
manoteó los botes, tumbando algunos dentro del agua y consiguiendo
por fin uno de champú, vertiendo la sustancia sobre la cabeza
de Garou y masajeando de manera juguetona su cabello.
-Pero huele mal…- el lobo cogió champú, frunciendo
la nariz mientras lo echaba en su mano y se lo ponía en el
pecho, haciendo espuma con las manos y frotándolo con ellas,
mirando arriba, pensando que no quería tener jabón
donde no lo veía y levantándolo de los hombros contra
él, pasándole las manos por las nalgas y las piernas,
deslizando una entre estas como si nada, limpiándolo de cualquier
manera -Ahora sí ya está!- dijo sacudiendo la cabeza
y mandando la espuma a volar por el cuarto.
A Hoshi se le encendió el rostro como un farol al sentir
la mano del lobo entre sus nalgas, y se quedó paralizado
por unos momentos, hasta que tuvo que cubrirse de la lluvia de espuma
que caía por todos lados. – No....no está! Tienes
que enjuagarte – se rió, levantándose para abrir
el chorro de agua desde arriba, empapando al lobo una vez más,
y sentándose inmediatamente al sentir que estaba empalmado.
-Yo no me enfado, además a mí también se me
levantó- Garou lo miró a los ojos apoyándole
un dedo en el glande bajo el agua y le cogió una pierna frotándosela
con las manos y haciendo lo mismo con la otra después, mirándole
el pie tentado y pasándole la lengua por la planta mordiéndole
un dedo y saliendo de la bañera sacudiendo la cabeza a los
lados.
- Baka!....No era porque te enfadases. – salió de
la bañera, cerrando el chorro tras enjugarse, y tomando una
toalla para secarse y de paso taparse, no creyendo que fuese posible
ponerse más rojo. Se la anudó a la cintura, tomando
otra para secar al lobo, aunque a la cabeza no le llegaba con tanta
facilidad. – Oye, Gaoru...¿te puedo preguntar algo?
-Sí, pero igual no lo sé- lo miró, cogiendo
la toalla por los extremos y frotándose la cabeza, dejándosela
colgada y cogiendo otra, para secarse el cuerpo mirándolo
mientras se olía el brazo con un gesto de enfado.
- No, esto sí lo sabes.... – le respondió,
un tanto cohibido y poniéndose atrás de él
para que no le viera el rostro. – La otra noche cuando te
mordí.....quería saber si eso te pasaba también
con Jaken o sólo conmigo, porque....a mí no me había
pasado. Y bueno, a otro que mordí sí se le empalmó,
pero igual a mí no. – continuó, con algo más
de confianza, pensando en que era normal después de todo,
no tenía por qué sentirse avergonzado. Igual, tomó
una toalla para secarse el cabello vigorosamente.
-No, pero sí me pasó un poco con otro doctor que
me lamió, pero no me gustaba- explicó el lobo extrañado
de hablar de esas cosas cuando parecía que siempre se lo
censuraban.
- Ah, ya veo.... – contestó, aún frotándose
el cabello, algo decepcionado sin saber por qué, y dejando
resbalar la toalla por sus hombros. – Vamos a vestirnos.
El lobo le siguió con la toalla colgando de la cabeza, sentándose
en la cama y mirándolo extrañado -¿Estás
triste?- preguntó, inclinando un poco la cabeza y bajándose
la toalla a un hombro.
- No, estoy bien, no es nada. – le sonrió, sintiéndose
un tanto expuesto, y buscando los calzoncillos que si mal no recordaba,
estaban en algún cajón de la cómoda. Los encontró
perfectamente limpios y doblados, sin poder evitar pensar en el
rostro que tendría Shai al doblarlos.
-Bueno… es mentira- el lobo cogió la ropa interior
vistiéndose y tirándose en el colchón, mirándolo
acostándose de lado y cogiéndolo por la cintura, echándolo
sobre él en la cama y abrazándolo, lamiéndole
la cara para animarlo aunque ni sabía qué le pasaba
-¿No te gusta ser vampiro?- preguntó, pensando que
a lo mejor era por eso -Yo me quedaré contigo todo el día
e iré por la noche a acompañarte. De todos modos,
la noche me gusta más…
- No es eso....- le contestó, confundido por no saber a
qué se refería con eso de que era mentira. –
Pero gracias, así no me sentiré sólo.... –
le sonrió, acariciándole la mejilla.
-No te vistas- protestó el lobo antes de que lo fuera a
hacer -Dormimos hasta la noche y entonces salimos…- expuso
lo que parecía un buen plan, lamiéndole un hombro.
- Me tengo que vestir, Garou, que me voy a resfriar. – protestó,
cayendo en cuenta entonces de que ya eso no era posible y riendo
un poco. – Vale, pero al menos me pongo una bata que no quiero
que Shai me grite.
-Vale…- el lobo lo soltó, sentándose a verlo
con las piernas cruzadas -Te gritará de todos modos por un
motivo u otro…- dijo después alzando una ceja y frunciéndolas
seguidamente -Ven- dijo llamándolo y tirándose del
revés en la cama mordiendo la esquina de la bata y tirando
de él.
- Ya voy, impaciente... – se rió, dejándose
caer con un hombro sobresaliendo de la bata ahora, gracias al lobo.
– No me gritará, estará demasiado feliz con
verte. – se abrazó a él, sonriendo. –
Yo también estoy feliz de que estés aquí. Ya
no dejaré que te lleven a ningún lado.
-Tampoco yo iba a dejarme…- replicó el lobo más
por recalcar su mala leche con Jaken que por otro motivo. Escondió
la nariz entre el cuello y el hombro de Hoshi, oliéndolo
-Olías mejor antes…- anunció -Ahora hueles a
jabón….- le bajó la bata por los brazos, abrazándolo
de nuevo por dentro de la tela -Te quiero.
- Ya oleré más como yo en un par de horas. –
sonrió, divertido por sus comentarios, acariciándole
el cabello, y abrazándolo contra sí. – Yo también
te quiero.
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