| Capítulo 88
Passive Agressive
Baiken se movió desnudo entre las sábanas, abrazando
a Tama rodeándolo por el pecho y pegándolo a él
y besándole la nuca, bajando por su espalda y tumbándolo
de frente sobre el colchón, recorriéndola hasta llegar
a su cola, lamiendo el nacimiento de esta y deslizando la lengua
entre sus nalgas para después acostarse sobre él aguantando
su peso en los brazos -Buenos días…- sonrió
de medio lado, hablando contra su oreja.
El gatito movió la oreja dos veces, sacudiéndola
por las cosquillas que le hacía el aliento de Baiken, sonriéndole.
– Buenos días..... – contestó, estirándose
entre sus brazos.
Sonrió al verlo estirarse, preguntándose cómo
es que aún no se habia acostado con él con lo que
le excitaba. Tal vez por no destrozar ese morbo prohibido. Lo volvió
de frente sujetándole una muñeca y besándolo
mientras colaba la rodilla entre sus piernas y subía la nariz
contra su mejilla hasta una de sus orejas mordiéndola, besándolo
una vez más y arrastrando los labios por los suyos -Tama…
me voy a ir tres días y no puedo llevarte conmigo- le dijo
sonriendo.
- Oh, no, pero.......te voy a extrañar! ¿ No me vas
a extrañas? – le preguntó por ver cómo
sonreía al decirle aquello.
-Sí…- el moreno lo miró inclinando la cara
a un lado lamiéndole el cuello -Pero te dejaré con
Shai, ¿no quieres?- Baiken lo miró a los ojos de nuevo
agachándose a besarle los labios abriéndolos con los
suyos -Vamos a pedírselo ahora. ¿Quieres?
- Sí!!!!!! – saltó con los brazos en alto y
la cola ondeando, divertido, para añadir luego – pero
algún día tendríamos que jugar todos juntos.
Nunca lo hacemos...
Baiken lo miró, arqueando una ceja, preguntándose
a qué tipo de juego se referiría y echándose
a reír a carcajadas -Sí… tal vez… tal
vez algún día- dijo riéndose y dudándolo
infinitamente.
El moreno se levantó, vistiéndose los pantalones
de cuero y poniéndose una camisa de seda plateada, subiendo
los escalones hacia la habitación de Kei, abriendo la puerta
y subiendo por la cama a cuatro patas subiéndose sobre él
y besándole el cuello lamiéndolo un poco para despertarlo
-Arriba…
Kei lo apartó, limpiándose aún con los ojos
cerrados, protestando. – Ah, no, no, ya no me lamas.....tendré
que bañarme.......
-¿Y eso por qué?- el moreno se acostó a su
lado abrazándolo y lamiéndole los labios ahora sólo
por joder -Que yo sepa, no tengo nada contagioso ¿sabes?-
le besó el cuello acercándolo un poco más y
mirándolo -Acompáñame a casa de Shai a que
le explique a ver si puede quedarse con Tama ¿Sí?
- Ah? Eres tú – le sonrió pasándose
una mano por la cara para despabilarse. – Disculpa, soñaba.........¿a
dónde vamos? – preguntó sin enterarse, casi
sin poder terminar la pregunta, antes de que Tama irrumpiese en
su habitación, saltando sobre la cama.
- Vamos a casa de Shai. Levántate! Levántate!
El pelirrojo se echó a reír, sin poder evitarlo.
– Ya voy, Tama, te he dicho que toques....Enseguida estoy
listo –le susurró a Baiken, ahora con un poco más
de energía tras la sola mención del nombre de su novio.
-Está bien… te espero en el coche…- el moreno
le besó los labios y cogió a Tama colgándoselo
al hombro y mirando a Kei antes de salir, apretando las mandíbulas
al volverse de espaldas a él, cerrando la puerta y metiéndose
con el gatito en el vehículo. Lo miró de soslayo pasando
las manos por el volante y apartando la vista de nuevo con un gesto
de pesar en el rostro -Cómo le cambio la cara al hablar de
Shai ¿no?- se apartó el flequillo de la cara colándose
un cigarro entre los labios y prendiéndolo, mirando al exterior
sacando el brazo por la ventanilla.
- No lo sé...¿le cambió? Yo se la vi igual
– respondió Tama confundido, preguntándose si
era posible que a alguien le cambiase la cara, aunque tampoco le
parecía imposible, claro. – Tal vez le gusta mucho
jugar con Shai. – ofreció como respuesta lógica
para él.
En lo que a Kei concernía, “enseguida” resultaron
ser más de 20 minutos. Por fin salió de la casa, sonriendo
y caminando como si el tiempo le obedeciera a él, y se metió
al asiento trasero del coche, prácticamente acostándose.
–¿Me extrañaron?
-No… pero por poco tienes que traerme la rasuradora- el moreno
lo miró, tirando al suelo la octava colilla y bostezando,
encendiendo el coche de nuevo y sintiéndose un tanto incomprendido,
aunque eso le había pasado siempre desde que tenía
uso de razón, así que no le sorprendía. Miró
al pelirrojo por el retrovisor pensando que la única persona
que realmente lo hacía, comenzaba a distanciarse irremediablemente.
Tan sólo tardaron unos dieciocho minutos más en llegar
a la calle en la que vivía el moreno. Shai, en aquellos momentos,
salía de la ducha con un pantalón que le quedaba un
tanto grande de más, reposando en las caderas y la toalla
mojada colgando del cuello. Se la lanzó a Hoshi en la cabeza
como una sutil manera de despertarlo -Eh! Murciélago! Tengo
el día festivo, hagamos algo!
- Ah! Eso está mojado! – el chico se sentó
de golpe, lanzándole la toalla de vuelta, y volviendo a acostarse,
más bien por joder, aunque sí estaba algo cansado.
– No....los vampiros dormimos de día. Si quieres hacer
algo conmigo, ven a dormir. – le contestó, sonriendo
bajo las sábanas.
-No! No quiero dormir!… se duerme por las noches y tú
podrías hacerlo si mordieses a alguien y después te
pusieras a dormir ¿Qué haces? ¿Vagar por las
calles?- el moreno se metió bajo las sábanas igualmente,
subiéndose sobre él y haciéndole cosquillas
para despertarlo -Venga!! Arriba!- levantó las sábanas
destapándolo y tirándole de un tobillo para sacarlo
de la cama cuando notó que llamaban a la puerta -Vaaa…-
dijo en tono un tanto molesto abriéndola y viendo a Baiken
en el umbral cerrándola de nuevo.
-Me ama… ¿Por qué además de enseñarle
a follar no le enseñas de paso modales?- preguntó
el moreno dándole una calada al cigarro y mirando a Kei.
- Eh, ¿quién era? – preguntó Hoshi con
el cabello todo revuelto de la revolcada en la cama, confundido
de no oír voces. Observó al chico, examinando su expresión.
– Y ¿esa cara de mala hostia?
Kei le sonrió a Baiken, algo contrariado, aunque era de
esperar, y alargó una mano tocándole el cabello. –
Vamos, sé bueno, ¿sí? Estoy trabajando en eso
– bromeó, golpeando a la puerta de nuevo. – Shai!
Que soy tu amor, abre!
Shai! Shai! Shai! – el gatito lo imitó, golpeando
la puerta a su vez, divertido, como si aquello fuese un juego de
escondite, moviendo la cola de un lado a otro, sin cesar.
-Vale, ya!- Shai se volvió hacia la puerta como si ella
fuera la culpable de todos sus males y miro a Hoshi después.
Lo cierto es que no había visto a Kei, sólo a Baiken
como si fuera un letrero luminoso que no le dejara ver mas allá.
Se pasó la mano por el pelo, molesto -Es Kei… y Tama…
pero lo malo es que vienen con el otro…ven… no te quedes
ahí… hazme compañía…- le pidió,
poniendo cara lastimera y abriendo la puerta después.
Baiken lo miró a los ojos sacándose el cigarro de
los labios -¿Puedo entrar? ¿O me vas a pegar con la
puerta en la cara?
-No sé, prueba si chocas es que no podías…
- Vamos, Shai, no seas así que Baiken no te ha hecho nada.
– el pelirrojo pasó con toda la libertad del mundo,
guindándose de su cuello y acariciándole la mejilla
con la nariz. – Sé bueno por mí, ¿sí?
– alzó la vista para ver al otro chico, que se pasaba
una mano por el cabello, intentando no verse como lo que era, alguien
acabado de levantar, y lo saludó con una mano.
Hoshi le devolvió el saludo, con una expresión no
demasiado amistosa, y se fue a sentar en el sofá, tan sólo
segundos antes de que Tama entrase corriendo, saltando sobre Shai
y Kei, casi tumbándolos al piso.
-No, a mí no, pero a ti sí… seguro que tantas
veces que perdiste la cuenta- Shai se soltó como pudo, sacándose
al gato de encima y pasándose a la cocina para hacerse un
café mientras se ponía una camiseta por encima y acababa
de secarse un poco más el pelo.
-Jamás las contamos… olvidamos apuntarlo en el diario…
ya ves niño…- el moreno le pasó la mano por
el pelo a Kei y cogiendo a Tama, a él no le parecía
bien que lo tratase así a gritos y menos que le dijese esas
cosas, pero no era quien para decir nada, o no al menos en ese momento
-Tama ¿no me vas a presentar a tu otro amigo?
- Sí! Él es Hoshi, vive con Shai. – explicó,
como si no fuera obvio, saltándole encima al chico para saludarlo,
sin que este pudiese reprimir una sonrisa ante el gatito a pesar
de la situación tensa. –
- Yo también me alegro de verte, Tama. – le extendió
una mano al moreno, acariciándole la cabeza al gatito que
se había instalado al lado de él, en el sofá,
moviendo la cola.
Mientras, Kei se dirigió a la cocina, siguiendo a su novio
y abrazándolo por detrás, a pesar de lo que había
dicho. - ¿Me ofreces un poco de café, o me debo conformar
con el sarcasmo? – sonrió, besándole la mejilla
con suavidad, aunque en realidad hubiese preferido algo más
fuerte que café, pero imaginaba que no se lo iban a dar.
-Si quieres…- el moreno le sirvió café en un
vaso sin mirarlo, aún demasiado cabreado -¿Por qué
has tenido que traer a ese a mi casa, Kei? Y encima sin avisar…-
miró hacia fuera viendo que estaba con Hoshi y deseando que
su hermano hubiera estado.
-Me llamo Baiken, encantado- el moreno le dio la mano y se sentó
en el sofá al lado del chico como si lo conociese de toda
la vida observándolo fijamente y sintiéndose extraño.
Le sonrió, aunque no tenía ganas -¿Qué?
¿Ya te han hablado mal de mí?
- Ya para, Shai. En primer lugar, fue él quien me trajo
a mí. Y en segundo lugar, vinimos por Tama, no expresamente
a molestarte, por más que me agrade verte. – El pelirrojo
se sentó en una silla, aceptando el café, mirando
al moreno. Se había dado cuenta de que ni siquiera quería
mirarlo. - ¿Qué vas a hacer si vivimos juntos algún
día? Baiken vendrá a visitarme.
- Más o menos. – Hoshi alzó la mirada, un poco
más serio, observándolo a los ojos. – Pero no
te conozco. No es justo que te juzgue sin conocerte, ¿o sí?
-Yo que sé… no sabemos como acabaran las cosas ¿verdad
que no?- el moreno echó azúcar en el café como
para endulzar tres tazas y se pasó la mano por el pelo apartándoselo
de la cara -Qué más da eso ahora… tengo dieciocho
años- dijo como dándole a entender que no estaba pensando
en irse a vivir con nadie.
-Yo creo que no…- Baiken miró a los ojos azules del
chico observando los extraños destellos plateados -No creo
que acostarme con alguien que lo deseaba o compartir piso con mi
mejor amigo sea un crimen ¿verdad que no?- dijo esperando
que fuera un poco más maduro y buscando un cenicero con la
mirada -¿Me das algo para la ceniza?
- Tienes razón. – le sonrió el pelirrojo, poniéndose
de pie de nuevo, con la taza en la mano, y algo dolido. Últimamente,
sus bromas tenían un sabor algo más amargo que antes.
Le pasó por detrás, deslizando un dedo por sus hombros.
– Es mejor que disfrutemos ahora, quien sabe cuanto vaya a
durar. – le susurró, antes de salir de la cocina.
- Si lo pones así, no. – le contestó el moreno
a Baiken, acariciando aún al gatito que por ahora se encontraba
en el cielo. – No tienen nada de malo, siempre y cuando no
lastimes a nadie más. – alzó la vista, cruzándola
con la del pelirrojo que regresaba, y se puso de pie, para dirigirse
él a la cocina. – Voy a buscar una taza. –
Shai lo siguió con la mirada sin levantar la cabeza, había
notado el tono en que hablaba ¿pero qué quería?
Le cabreaba demasiado y después le saltaba con cosas como
vivir juntos cuando apenas se conocían. Suspiró viendo
a Hoshi entrar y mirándolo a los ojos.
Baiken alzó la mirada para ver al pelirrojo -Eh… ¿Qué
pasa?- preguntó, sintiéndose estúpido por no
alegrarse de verlos discutir si lo que él quería,
era que Kei no se distanciase de él, pero le jodía
ver que lo lastimasen. Golpeó el sofá a su lado para
que se sentase -¿Estás bien?- preguntó casi
retóricamente porque saltaba a la vista que no. Acabó
por echarse la ceniza en un papelito mientras esperaba.
- Estás bien? – preguntó Hoshi en la cocina,
haciéndose eco de las palabras del moreno afuera. - ¿Qué
sucedió?
Kei se dejó caer a su lado, apoyando la cabeza en su hombro
melancólicamente, y dejando escapar una risa. – Estoy
perdiendo mi estilo, Baiken, eso pasa.
-Nada… que no me parece normal que venga aquí con
el chulo ese y encima sin avisar y que me diga como "excusa"
que él lo trajo… como si no hubiera podido llamar al
menos ¿sabes?- Shai se llevó la taza a los labios
asqueándose un poco ante la cantidad de azúcar que
se había volcado -y después me dice que si vivimos
juntos, Baiken vendrá… llevamos tres días saliendo…
-No, eso es imposible- Baiken se giró un poco dejándolo
caer contra su pecho y acariciándole la mejilla -¿Por
qué dejas que te grite y te trate así? No es normal…
me pone malo…
- Si te dice eso, debe ser que realmente le gustas... – suspiró
Hoshi, algo contrariado por hablar a su favor. - ¿Estás
seguro de que tú quieres estar con él?
– Gracias, Baiken, siempre puedo contar contigo. - El pelirrojo
sonrió contra el moreno, abrazándolo. – No lo
sé, lo quiero. Shai no es como nosotros, no comprende ciertas
cosas y..... – “y tal vez nunca lo haga” finalizó
en su mente.
-Con él sí, pero no con el otro… Se va a ir
con él, tres días, a hacer unos posados ¿sabes?
A Okinawa, por ahí en pelotas! Como si a mí no me
llegara ya con saber lo que han tenido y lo que tienen que ni sé
qué es…- dijo mirando al salón y sintiendo que
le pateaban las pelotas al verlos.
-Yo te quiero…- el moreno clavó su mirada en Shai
al decir aquello y la apartó renegando con la cabeza, debía
de ser una de las pocas veces que había dicho aquello sinceramente
-Me hace falta un trago…- dijo por lo bajo antes de pellizcarle
un pezón -¿Quieres un piercing?- preguntó,
tratando de arrancarle una sonrisa.
Hoshi le siguió la mirada, abrazándolo por detrás
y alborotándole el cabello. – Creo que lo que quieres
es la versión limpia de Kei, Shai,. Y no sé si eso
exista. – suspiró, separándose de él
y tomando una taza para llevársela al moreno, aunque aún
sin moverse de allí. – No quiero que te lastimen.
El pelirrojo se rió, apartándole la mano. –
Deja, baka, me arruinarás la carrera. Y además, no
quiero morir joven. – se rió, pensando más bien
en Shai. – También te quiero, Baiken.
- Ahhhh! Yo quiero uno! ¿Qué es un piercing?! Es
divertido? – saltó el gatito, activándose de
nuevo y haciendo sonar su cascabel.
-Es un agujero ¿ves? Como el que tengo en la ceja- dijo
mostrándole el clavito que tenía atravesado en ella
-No sé si es divertido, eh… duele- Baiken se rió,
sin poder evitarlo cogiendo al gato y sentándolo en sus piernas
–Vamos, Tama, hazle uno con esos dientes a Kei, que quiere
uno, vamos, vamos…- le animó malicioso.
Shai apartó la mirada de ellos viendo de nuevo a Hoshi -¿Y
quien esta haciendo sufrir a quien? Creo que los dos estamos sufriendo…
él tampoco me quiere a mí, quiere un yo diferente
y ese yo no existe y no sé si llegue a existir… mejor
será que salga…- el moreno se fue al salón sentándose
enfrente de ellos sintiéndose fuera de sitio en su propia
casa como si tuviese que pedir permiso para hablar. Hasta su novio
estaba siendo abrazado por otro. Sus ojos se clavaron en Kei sin
decir palabra.
- ¿De veras quieres que te muerda? – el gatito parpadeó
extrañado ante el pelirrojo que ahora no le prestaba atención,
si no, más bien al chico que estaba sentado enfrente, y Tama
volvió a mirar a Baiken sin comprender. - ¿Todavía
te duele? – le preguntó, tocando su ceja, extrañado.
El moreno sacudió la cabeza, definitivamente añorando
tiempos más simples y regresó a la sala detrás
de Shai, entregándole la taza a Baiken. – Aquí
tienes. – murmuró, sentándose junto a Shai,
por no dejarlo solo.
-No, ya no me duele… y mejor no le muerdas que tiene mal
genio aunque no lo parece… - el moreno cogió la taza,
volcando la ceniza en ella y dejando caer la colilla también
–Gracias, pero ahora ya no queda nada que echar en el interior…-
dijo alzando una ceja mirando a Hoshi y notando la tensión
-Sólo hemos venido a pedirte que te quedes con Tama esos
tres días, te voy a pagar, claro…- el moreno lo miró
a los ojos sin dejar de rodear al pelirrojo Ahora, que si quieres
convertir esto en una hora de psicología matrimonial o en
una batalla campal, también podemos…- espetó
después un poco ya tocado de moral.
-No tengo nada que discutir contigo- Shai lo miró a los
ojos rascándose entre los pectorales -Está bien, me
lo quedo, me hace falta el dinero- Shai apoyó las manos en
las rodillas aún mirándolo y apartando la vista para
ver a Kei.
- Disculpa que no vine más rápido. Estaba un poco
ocupado, arreglando una cosa.... – respondió Hoshi,
dirigiendo su vista del moreno a Kei, y de vuelta, sujetando la
mano de Shai de pronto, mientras Tama simplemente se limitaba a
mover la cola nervioso sin comprender qué pasaba y apegándose
un tanto a Baiken.
El pelirrojo suspiró, ya hastiado de todo eso, levantándose
de pronto, para pasar hacia atrás del sofá, sonriendo
de todas maneras. – Muy bien, ya es suficiente. A ver......Shai
no soporta a Baiken, Baiken le devuelve el favor. Hoshi me detesta
e incluso mi novio me desprecia, y yo.....yo estoy feliz de que
Tama nos quiera a todos. Finalizó, abrazando al gatito por
detrás, acariciándose con sus orejas. – Ahora,
¿podemos continuar con nuestras vidas?
-¿Ves? Tú jamás pierdes tu estilo…-
Baiken se echó atrás apoyando la cabeza en el respaldo
y besándole el cuello, mirando después a Shai y sonriéndole,
desviando la vida entonces a Hoshi -Lo que le pasa a Hoshi, es que
cuida a su amigo… pero no se da cuenta de que a él
tampoco le parece normal cómo te trata y mucho menos está
de acuerdo en que Shai tenga derecho a enfadarse por lo que nosotros
hayamos mantenido antes de que él y tú fueseis novios
¿o no? Porque … eso es lo que pensaría cualquiera
con un mínimo de madurez…
-Pues a lo mejor yo no soy maduro ¿sabes?- Shai se levantó
parándose delante de Baiken.
-Eso ya todos lo notamos… pero salte, que me quitas la luz
¿o es que pretendes pegarme? Entonces hazlo ya, no lo dejes
para más tarde- Baiken subió una pierna entre las
del moreno acariciándolas y entreabriendo los labios cínico.
Shai lo miró avergonzado porque lo tratase como a un crío
–Ya, vale! Kei, hablemos esto en privado ¿quieres?!
Ya vale…
- Vale, contigo, en privado, lo que quieras. – le sonrió,
sacudiendo la cabeza. Ya se imaginaba cómo iba a ir esa conversación,
y empezaba preguntarse si siempre iban a estar dando vueltas en
el mismo círculo.
Hoshi, dejó escapar otro suspiro, mirando a Shai, sin saber
ni qué aconsejarle ya. – Estoy aquí, como siempre...
– fue todo lo que murmuró pasando de hacerle caso a
las palabras del pelirrojo o las de Baiken, simplemente dejándole
saber que no estaba solo.
-Kei… yo me voy, sinceramente no soy tan masoquista como
para quedarme en un lugar donde me detestan antes de conocerme siquiera,
lo siento…- el moreno se acercó, besándole la
frente para no aguantar gritos y cogiendo a Tama de la mano que
parecía no enterarse de nada -Si quieres que pase a buscarte,
me llamas…- levantó la mano a modo de despedida, marchándose
con el gatito. Él también quería hablar con
Kei en privado.
Shai se quedó observando cómo se iba, entrando en
su cuarto y esperando a que Kei lo siguiera para cerrar la puerta
-¿Qué vamos a hacer, Kei?- lo miró a los ojos
apoyándose en la madera -Esto no está funcionando
nada bien…
El chico se sentó sobre la cama, sonriendo sarcásticamente.
– Pero ¿de qué hablas? Si me estoy divirtiendo
más que nunca.... – dirigió su mirada a la puerta,
sintiéndose mal por Baiken, por todo lo que estaba pasando.
-Para!- el moreno golpeó la puerta a su espalda, mirándolo
a los ojos -Basta con esa actitud… estoy tratando de hablar
¿vale? Vale ya con esa superioridad… yo no puedo evitarlo…-
se apoyó la mano en la frente cerrando los ojos y mirando
al suelo -Sabía que esto iba a salir mal…
- Entonces, ¿para qué dijiste que sí? ¿Quieres
que pare, Shai? Este soy yo. ¿Para qué quieres estar
conmigo si ni siquiera te agrado? – bajó la cabeza,
ya cansado de tanto show, apoyando su rostro en sus manos. –
Lo estoy intentando. De veras lo estoy intentando. Hago todo lo
que puedo, pero nunca es suficiente. No sé qué quieres,
no sé a Quien quieres.......
Shai levantó la mirada observándolo y sintiéndose
fatal. Para ser exactos, lo que sentía era miedo, y mucho
-No es verdad, es culpa mía… tú me gustas mucho…
pero es que… no comprendo tu mundo y todo me viene grande,
no entiendo ni cómo me siento ¿comprendes? Te quiero
a ti… si tan sólo… - se cortó, pasándose
la mano por la frente.
- Si tan sólo ¿qué, Shai? – el pelirrojo
alzó la cabeza, llegando a su límite casi. - ¿Si
tan sólo fuera distinto? ¿Si tan sólo fuera
otra persona? ¿Si tan sólo no estuviera con Baiken?
-Baiken…- el moreno lo miró a los ojos -¿Qué
quieres que haga? ¿Que me siente a esperar? No puedo, lo
veo perfectamente, a él le gustas!… Esto no tiene que
ver contigo ni con tu modo de ser, me gusta como eres pero no que
estés con él…
- Pero no voy a dejarlo.! Te quiero a ti! ¿Cuándo
lo vas a entender? – aferró los bordes de la cama con
los puños temblando, deseando irse súbitamente. –
Te quiero a ti....pero Baiken es parte importante de mi vida. Piensa
en lo que me estás pidiendo. ¿Acaso yo te estoy pidiendo
que te alejes de Hoshi, sólo porque no gusta de mí?
-Pero Hoshi no está enamorado de mí! Para Hoshi soy
su hermano! ¿Qué eres tú para él? Su
amante, su amado… ¿Qué?!- el moreno golpeó
de nuevo con el puño la puerta a su espalda -No puedes compararlo,
así que no te atrevas a … Dios!- Shai dejó caer
la espalda contra la puerta desesperándose. Hacía
siglos que no se alteraba de ese modo.
- Por supuesto que no, ¿cómo se me ocurre comparar?
– sonrió sarcásticamente, odiando aquello, pero
sin poder detenerse. – Se me olvidaba que no somos iguales.
Todo lo mío es inmoral, feo, sucio, ¿no? ¿Cómo
se me ocurre siquiera estar enamorado de alguien como tú?
– se levantó, realmente deseando que se apartara de
la puerta. – No sé cómo explicarte lo que hay
entre Baiken y yo, pero no puedo abandonarlo y no quiero hacerlo.
Y si tú no puedes confiar en mí, yo no puedo hacer
nada al respecto.
Shai se quedó contra la puerta abriendo los brazos y apoyando
las manos en la madera como si de ese modo jamás nadie pudiera
abrirla -No te vayas… no así…- el moreno lo miró
a los ojos sin saber cómo retenerlo o para qué -Por
favor…
El chico lo miró a los ojos, sintiendo que se le aguaban
los suyos, e intentando retener las lágrimas. – Entonces,
¿cuándo, cómo? ¿Cuándo te canses
de pelear conmigo? Esto nunca va a cambiar.....
-Me da igual…- Shai apartó la mirada al suelo -Me
da igual, yo te quiero, Kei… No estaría contigo si
no fuera porque te quiero … ¿Qué hago? No te
quiero dejar ir… me duele tanto… por favor…- el
moreno lo miró sin poder contener las lágrimas que
le bajaban por las mejillas a pesar de no estar llorando y bajando
la mirada de nuevo-Dime que me quieres aún…
- Mírame.. – Kei se acercó, tomándolo
por los hombros, y agachándose un poco para que lo viera
a los ojos, a pesar de su cabeza baja. - ¿Crees que no te
quiero? ¿Qué a mí no me duele? También
tengo sentimientos, Shai.
-Sí… pero no los entiendo…- el moreno apretó
las mandíbulas levantando la cara para mirarlo -Si me quieres
a mí … ¿Por qué no te llega? ¿Es
por él? ¿Porque sabes que él te necesita o
porque tú lo necesitas a él? Ayúdame a entenderlo,
al menos…
- Es por las dos cosas, yo lo necesito y él me necesita
a mí. – Kei suspiró, seguro de que igual no
lo entendía. – Baiken ha estado conmigo desde el principio.
Él ha hecho cosas por mí, y yo por él. Y por
un largo tiempo, él fue el único que se preocupó
por mí. Y de igual manera, yo soy el único que lo
conoce y que se preocupa por él, por quien realmente es.
– se dejó caer al suelo, sentándose sobre sus
rodillas, sin levantar la mirada. – Ya sé que está
celoso de ti, eso lo sé, pero también sé que
quiere que sea feliz.
- Yo también te necesito, Kei…- Shai se dejó
caer frente a él, apoyando la cara contra sus piernas -Es
sólo que es más difícil aún de lo que
había pensado… Dame otra oportunidad … déjame
tratar de entenderlo. Esta vez lo intentaré realmente…
Kei meneó la cabeza, acariciándole el cabello y la
espalda con la otra mano. – Te quiero, Shai. De veras te quiero,
haría casi cualquier cosa por ti. Sólo....trata de
creer en mí, aunque sea un poquito.
Shai asintió con la cabeza, sin alzarla, rodeándole
la cintura con los brazos, aunque le parecía imposible conseguir
eso con Baiken de por medio, no podía evitarlo, pero no lo
diría… se limitaría a tragárselo. Tal
vez… era lo que tenía que hacer. Se apoyó con
las manos en el suelo levantando la cara para besarlo.
- No voy a decepcionarte... – Kei le susurró, sosteniendo
su rostro con las manos, besándolo, y echando la cabeza hacia
atrás, dejando que fuera él quien tomase el control.
-Ya lo sé…- Shai se subió a horcajadas en sus
piernas, pasándole las manos por el pelo y lamiéndole
los labios antes de besarlo de nuevo. Le cogió las manos
colocándolas sobre sus nalgas por encima del pantalón
de tela militar subiéndole la camiseta para quitársela,
mirándolo a los ojos y besándolo de nuevo, acariciándole
la espalda, sintiendo el tacto de su piel desnuda y separándose
un poco de sus labios, jadeando contra ellos mientras aún
lo besaba.
El pelirrojo le apretó el trasero, atrayéndolo hacia
él, sintiendo que le subía la temperatura, y atreviéndose
a colar una de sus manos por debajo del pantalón, para sentir
su piel, rodeándolo con el otro brazo, respirando agitadamente
contra sus labios.
Shai se estremeció al notar cómo lo tocaba de ese
modo conteniendo el deseo de apartarlo por nervios y se agachó
un poco, besándole el pecho y empujándolo con una
mano para tirarlo en el suelo, mirándolo a los ojos y besándolo
de nuevo, levantándole las caderas con una mano y bajando
un poco más, rozándose contra su sexo con el suyo.
Dejó escapar la respiración en los labios de Kei mordiéndole
el inferior y mirándolo entre su cabello sin soltarlo.
- Shai.... – murmuró el pelirrojo, con los ojos verdes,
entrecerrados, sintiendo su aliento, su cuerpo, moviéndose
bajo él para aumentar el roce con su sexo, bastante activo
ya, y enredó sus dedos por entre el cabello de su nuca, para
acercarlo, besándolo de nuevo, su lengua moviéndose
ansiosa.
-Te quiero…- el moreno lo abrazó, apretando los dientes
y mirándolo a los ojos de nuevo, bajando la mano por su pecho
acariciándolo con suavidad y subiéndola después
por su pierna, rozando su sexo levemente poniéndose aún
más rojo de inmediato, apartándola rápidamente
-Ya vale…- dijo respirando agitado, sintiéndose un
tanto descontrolado y arrodillándose rascándose un
poco el hombro por encima de la camiseta -Además…Hoshi…
Hoshi… está fuera…
Kei suspiró, conteniéndose con dificultad, y sonriéndole
luego. –Para ser sincerso, no me importa mucho eso, pero.....si
te detienes, no creo que estés listo. Y no quiero que lo
hagas porque discutimos o algo así. – Se sentó,
acariciándole la mejilla. – Te quiero, Shai. Estoy
dispuesto a intentarlo todo.
-Listo… ¿para qué?- el moreno lo miró
a los ojos sin poder evitar sonreírle cohibido -No íbamos
a eso…aún no… ¿vale?- le pasó la
camiseta recordando cómo se la había quitado y enrojeciendo
más -Yo también… lo que sea… lo siento-
dijo de nuevo levantándose y ofreciéndole la mano,
abrazándolo en cuanto se levantó y besándolo
de nuevo sin poder evitarlo -Mañana quiero dormir contigo…
en tu casa… en la mía no se puede, pero, me comportaré
con Baiken.
- Sólo sé civilizado, ¿sí? Puede que
te sorprenda, pero Baiken también tiene sentimientos. Apuesto
a que no pensabas que los modelos respirábamos, eh? –
bromeó, riendo, separándose para ponerse la camiseta
y abrazarlo de nuevo con un brazo. – Gracias, por intentarlo.
– le susurró, dándole un beso muy suave en los
labios.
-Todo lo que mi educación me lo permita….- el moreno
se apoyó en la pared observándolo con el ceño
fruncido de pronto y abrazándolo por la espalda, acompañándolo
hasta la puerta y besándole el cuello sin soltarlo aún
mientras abría -Y no.. creía que sólo respirabais
aire con aromas… - sonrió de medio lado, empujándolo
fuera –Larga.
- ¿Cómo me largas así? ¿No será
que tienes una cita? O... – se rió, acercándose
de nuevo y halándolo por una nalga para besarlo, antes de
alejarse, haciendo un gesto con la mano. – Hasta luego....
Hoshi se levantó de su posición de acostado en el
sofá, mirándolos de medio lado. Ya se imaginaba lo
que había estado sucediendo en la habitación. –
Imagino que todo bien de nuevo, ¿no?
Shai levantó la mano bajando las cejas ante la metida de
mano final -Por así decirlo…- dijo volviéndose
a verlo -todo lo bien que podrían llegar a estar… Nada
se arregla, yo trataré de ceder por mi lado y él por
el suyo… supongo que es normal… que nos cueste adaptarnos
el uno al otro…- se dejó caer en el sofá, acostándose
al lado de Hoshi y abrazándose contra él -¿No
podían ser como tú y yo?
- ¿Qué? ¿Un chico criado por un lobo y un
vampiro? Si tan sólo todos pudieran ser así.... –
se rió, sin poder evitarlo, jugando con el cabello de Shai.
– Mira, ya no sé ni qué pensar. A riesgo de
que me mates, Baiken tenía algo de razón acerca de
lo que pienso, ¿sabes? Pero tampoco quiero que salgas lastimado.
Lo siento, soy egoísta cuando se trata de ti y de Garou.
-¿Estás de acuerdo con él?- Shai lo miró
como si le hubieran pegado una bofetada apartándose de golpe
-Pero no es así como él lo pone! No es así…
porque siguen viviendo juntos, ¿debería quedarme como
si nada con que mi novio viva con su ex amante? Los has visto ¿no?
Cómo actúan… él parece más su
novio que yo…
- Shai, dije que tenía “algo” de razón,
no que estaba completamente de acuerdo con ély comprendo
que estés celoso, pero...tal vez si le gritaras menos y no
lo rechazaras tanto.... Así parece que lo empujaras más
hacia él. –se rascó una mano nervioso y extrañado
de estar hablando a favor de esa relación, sonriendo levemente.
– Mira, no soy el más indicado para darte consejos.
Ahora mismo, no sé ni lo que siento respecto a mí.
Las cosas se han estado complicando cada vez más últimamente.
El moreno lo miró, sintiendo que tenía una gran razón.
Lo cierto es que cuando se habían peleado, Kei se había
refugiado en Baiken y desde luego, él lo había recibido
con los brazos abiertos -Es verdad… mierda!- se sentó
de golpe, pasándose las manos por el pelo y revolviéndose
-¿A ti qué te pasa?
- Nada, bueno...sí – lo miró, sin querer preocuparlo
pero también necesitaba hablar con alguien que lo comprendiera,
que no lo confundiese más. Bajó el rostro nervioso.
– Mira....no sé. Anoche, creo que pensé por
un momento, que tal vez podría matar a alguien. Me sentí.....no
sé, poderoso. No me di cuenta en ese momento, pero tal vez.....
– lo miró de soslayo, preocupado por lo que fuera a
pensar. – Y luego estuve hablando con Jaken, y sólo
dice cosas contradictorias, no lo comprendo. Por cierto, te traje
algo de dinero. –añadió, como variando el tema.
-Ah bien…- dijo el moreno pasando del dinero por el momento
más bien concentrado en el otro tema -Quisiste matar a alguien…
¿Que te había echo algo? O… ¿sólo
porque sí?- el moreno lo miró, buscando su mirada
y pensando en lo natural que era que dijese cosas contradictorias.
¿Qué no era lo que hacía siempre? De todos
modos no estaba asustado de él acostumbrado como estaba a
su hermano.
- No.....bueno, aún no, pero fue porque pensé que
lo merecía y porque...me sentía así, no lo
sé. El tipo es nauseabundo, pero el caso es que no está
bien, ¿no? Y además, ¿Qué tal si me
salgo de control? No sé.... – lo miró, pensando
que Shai era el único, aparte de Garou, que reaccionaría
así a lo que le estaba diciendo.
-No sé… tal vez sí está bien…si
era nauseabundo e iba a hacerte algo ¿Que debías darle
las gracias? No sé… espero que no te salgas de control
porque ¿Quién podría parar al hijo de Drácula?-
le sonrió, mirándolo fijamente -Si puedes defenderte
o incluso vengarte ¿Por qué no hacerlo?
- Eres tan increíblemente baka. – le contestó,
tumbándolo sobre el sofá, haciéndole cosquillas,
riendo por unos momentos, para continuar, más sosegado. –
No lo sé, pero no tengo por qué matar a nadie. Digo....igual
me vengué, ¿no? O qué sé yo.... –
añadió, pensando que al tío seguramente le
había gustado. – No se supone que mate gente.
-Pues no me pidas consejo si soy tan baka! Qué sé
yo! Tal vez no era gente ¿no? De todos modos, seguro que
se le quitaron las ganas de joderte de nuevo- sonrió, pensándolo
y sin preguntarle qué era lo que le había hecho. Si
hubiera querido, ya se lo habría dicho -Voy a prepararme
algo para comer… Tengo hambre, a ti te puedo dejar que me
muerdas un tobillo si quieres…- se burló desde la cocina
-No te ralles con eso, tú no eres un asesino. Aunque matases,
seguirías sin serlo.
- ¿Ves? Eso no tiene ningún sentido tampoco! Y seguiré
preguntándote, que los bakas dan buenos consejos! –
se rió, sin poder evitarlo, dejándose caer de nuevo
en el sofá.
-Que te cagues chupoptero!!
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