| Capítulo 85
Sweet Nothings
Kei tomó la mano de Shai nuevamente, frotándola entre
las suyas, al pegarles el aire nocturno nuevamente, aunque el que
tenía frío era él. - ¿Estás contento,
Shai?
-Sí, claro- el moreno lo miró, mordiéndose
un poco el labio inferior -No podría estar más contento-
Shai se paró, sujetándolo por la cintura y levantándolo
para cogerlo a horcajadas sobre él, besándolo profundamente
-Gracias…- dijo un momento sólo para besarlo de nuevo.
- No, gracias a ti. – le sonrió el pelirrojo sintiendo
que era él quien se ponía cada vez más contento.
– Otro.... – acercó los labios, esperando.
Shai le sonrió, besándolo lentamente y dejándolo
resbalar por sus caderas, acariciándole las nalgas rojo,
dejando escapar la respiración contra sus labios y sujetándole
después la cintura -¿Más?
- Yo siempre voy a querer más, Shai. Eso ni se pregunta...
– le respondió, mirándolo a los ojos, y chupándole
el labio inferior por unos momentos.
-O.K.…- el moreno subió una de sus manos por la espalda
del pelirrojo, sujetando sus nalgas con la otra y besándolo
una vez más, sintiéndose arder y bajando por su cuello
lamiéndolo y besándolo con los labios temblando contra
su piel y lo abrazó repentinamente cesando sus caricias y
mordiéndole el hombro levement,e aunque sin darse mucha cuenta
de que estaba haciéndolo.
Kei lo abrazó de vuelta, riendo levemente, susurrando. –
Ya sabía que eras un poquito salvaje tú también,
pero eso me gusta.... –
Shai se apartó de golpe, respirando agitado y rojo -Lo siento…-
apretó las mandíbulas pasándose la mano por
el pelo y guardándose las manos en los bolsillos, acercándose
de nuevo, y besándolo una vez más sin poder evitarlo,
sujetándole los omoplatos con las manos y apartándose
nuevamente -Vale…ya paro…- sonrió de medio lado,
aún rojo. apartando la mirada.
- Yo prefiero que no pares nunca. Y no lo sientas, que mejor lo
siento yo – sonrió de medio lado, preguntándose
cómo sería en la cama, y absteniéndose de revelarlo
en voz alta, para no enfadarlo. No le convenía en esos precisos
momentos. Bajó la cabeza, nervioso, jugando un poco con un
extremo de su cazadora. – Shai.....tengo algo que contarte....
Shai lo miró fijamente, borrando de pronto la sonrisa de
su rostro, sintiéndose preocupado por el tono de Kei. No
era muy normal en él, ponerse nervioso y en lo primero que
pensó sin poder evitarlo, era en que se había acostado
con otro -¿Qué?- preguntó, sin apartar la mirada.
- No...no es nada malo, no me mires así. – le hizo
un gesto con la mano, notando la mirada asesina que le ponía
y poniéndose más nervioso. – Es que Baiken y
yo....verás, hay un contrato que hemos estado deseando desde
hace meses. En realidad, es muy bueno. Nos van a pagar muy bien
y seguro me ayuda en mi carrera y era algo difícil de conseguir,
pero.....nos han dado el sí! ¿Ves? No era nada tan
horrible.....- le comentó, aún demorando el decirle
lo otro para ver si se tranquilizaba un poco primero.
-Hum… ya… y lo malo es que es con Baiken ¿no?
¿Qué pasa? ¿Que vais a posar desnudos o algo?-
el moreno tragó saliva sintiéndose celoso casi de
forma un tanto enfermiza y rascándose entre los pectorales.
- Pues.......probablemente sí, pero.... – el chico
contestó sin mirarlo directamente y por supuesto, omitiendo
el detalle de que ese probablemente era más bien un definitivamente.
- .....la cosa es que la sesión es en Okinawa, así
que tendré que irme por tres días. No es mucho, ¿verdad?
Así descansas un poco y no tienes sobredosis de Kei.
Shai se quedó mirándolo como si le hubieran tirado
un jarro de agua fría encima -¿Qué te vas tres
días con él? ¿Y qué esperas de mí?-
el moreno lo miró a los ojos frunciendo el ceño enfadado
-¿Qué crees que te diga? - negó con la cabeza
apartando la mirada -Eres la hostia…
- Para eso me pagan... – murmuró, sin poder contenerse,
suspirando luego. – Es sólo trabajo, Shai. No es como
si nos fuéramos de vacaciones. ¿Por qué no
puedes confiar aunque sea un poquito en mí?
-Porque no puedo! No me fío ¿quieres que te diga
que sí? Que te sonría y te diga suerte!- sonrió,
negando con la cabeza -Lo siento pero no puedo! Soy así de
sincero y te digo que no quiero que vayas tanto como te digo que
entiendo que lo hagas, Kei! ¿Qué quieres? Vives con
él, ahora te vas con él y posareis desnudos, por favor!
Dime por qué debería de estar tranquilo porque vayas
a irte fuera con tu… amante! O lo que sea.
- Ya no lo es, hoy se lo dije. Aún así, estaba contento
por mí, ¿sabes? – se metió las manos
en los bolsillos, apartando la mirada, dolido. – No, supongo
que no deberías creerme. ¿Qué valor tiene mi
palabra? ¿Qué te lo prometa, y te diga que te quiero?
Sabía que no comprenderías.
-Pues no!- el moreno lo miró a los ojos apretando las mandíbulas
-Me da igual lo que ese tío haya dicho ¿Por qué
tengo yo que creerlo? No lo soporto!- el moreno bajó la cabeza
pasándose la mano por el pelo y echando la cabeza atrás
cerrando los ojos -Mira… haz lo que quieras, que es lo que
ibas a hacer de todos modos… - le cogió la mandíbula
haciendo que lo mirase a los ojos -Si te acuestas con él,
espero que me lo digas porque como me entere por otros medios olvídate
de que vuelva a dirigirte la palabra, Kei ¿me oyes?- lo soltó
aún mirándolo.
Kei le sonrió de medio lado, sarcástico sin poder
evitarlo. – No te preocupes. Tendrás la exclusiva,
garantizado. – bajó el rostro de nuevo, casi murmurando.
– Baiken es parte de mi vida. No va a desaparecer sólo
porque a ti no te agrade.
-Bien… pues a mí no va a gustarme sólo porque
sea parte de tu vida, Kei!- el moreno lo miró serio, aunque
él había sido el que había tomado a Kei así,
ya sabía cómo era y lo que llevaba con él.
Se pasó la mano por la frente, sólo era uno de los
problemas que ya se había esperado y ya lo estaba pasando
fatal a parte de hacerlo fatal -No quiero discutir más…
se acabo esta conversación ¿vale? ¿Cuándo
te vas?
- En dos días. Da igual – le respondió, sin
mirarlo, sintiéndose terrible, y además bastante molesto
porque acabase la conversación sólo porque a él
no le agradaba.
-Dos días… vaya mierda…- murmuró, mirándolo
y sin saber por qué, sin tocarlo a pesar de que quería
aproximarse a él pero no quería ceder y mucho menos
porque sabia que se iba a poner enfermo los tres malditos días
hasta que estuviera de vuelta, pero sólo verle la cara le
estaba poniendo malo -… Kei… voy a pasarlo fatal, ya
te lo digo de entrada, no voy a dejar de pensar en si me estás
engañando pero … cada vez que lo haga, pensaré
que no. No tengo derecho a gritarte así, lo siento…
- le tocó la mano con un dedo, esperando su respuesta.
- No importa, es natural. – le respondió aún
sin poder mirarlo. Tampoco estaba acostumbrado a que algo así
lo afectase tanto. – No te culpo por no confiar en mí.
¿Por qué habrías de hacerlo? Es sólo
que, desearía que lo hicieras, pero.....alzó la mirada
por fin, sonriéndole un poco. - ...ya sé que estoy
soñando.
-No…- el moreno le cogió la mano y abrazándolo
después -Perdóname… yo… no quiero perderte,
Kei…- apoyó la frente contra la del pelirrojo -Soy
un crío… lo siento… eso también va en
el lote… ¿sabes? Quisiera que me besaras y me dijeras
otra vez que me quieres…
- No pasa nada. El problema es que me gustas así. Me gustas
exactamente como eres y no cambiaría ni un cabello de tu
cabeza, Shai. – le separó el rostro del suyo, con las
manos, mirándolo a los ojos. – Te quiero. – le
susurró, antes de besarlo.
Shai se dejó besar abrazándolo con fuerza y sintiendo
que se le encogía algo en el pecho arrastrando los labios
después por su mejilla y su cuello agachándose un
poco, besándole el pecho y oliendo el aroma de su piel -Antes
de que te vayas quiero dormir contigo… la noche antes - lo
miró a los ojos de nuevo, notando que le resbalaba el flequillo
delante de los ojos -sólo dormir…
- Como quieras, pero te advierto que duermo desnudo. – le
sonrió, bromeando porque sentía que si no, se iba
a poner a llorar y eso no era posible. – Vaaaaaaale, sólo
dormir. Será como dormir en el cielo. – añadió,
un poco más serio.
- Pero no duermas desnudo…- el moreno lo miró, sonriendo
levemente, besándolo poco a poco, internándose en
su boca y mirándolo a los ojos, separándose y besándolo
de nuevo, metiendo los dedos entre su pelo y echándole un
poco la cabeza hacia atrás lamiéndole el cuello y
bajándosela de nuevo para besarlo una vez más -Vamos…
- ¿Tenemos que irnos? – sonrió, refiriéndose
a que no deseaba que dejara de besarlo, pero siguiéndolo
de igual manera. – Te quiero. – repitió, susurrando,
más como si se tratase de una plegaria que de una afirmación.
Shai lo cogió con el brazo, rodeándolo y pegándolo
a él, sonriendo sin poder evitarlo -Ah pues… no sabía….-
le besó la mejilla burlándose -A veces te ves cute…
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