| Capítulo 84
Relatives
Shai bajó las escaleras y se sentó en el portal metiendo
los dedos entre los agujeritos en la rodilla de sus jeans. Al final
se había puesto una de las cazadoras que Kei le había
regalado y había guardado la blanca debajo de la almohada,
por el bizarro motivo de que Kei se la había puesto desnudo
y olía realmente bien, aunque le hacía sentirse un
tanto pervertido y sintió que le entraba calor en las mejillas.
Se metió un chicle en la boca nervioso masticándolo
y esperando a ver aparecer al pelirrojo para que lo acompañase
a la clínica.
El pelirrojo aceleró en la moto, ansioso por ver a Shai
de nuevo, aunque se preguntaba cómo tomaría las noticias,
rogando porque comprendiese. Después de todo, era su trabajo
como había dicho Baiken, ¿no? Sonrió al divisarlo,
aparcando la moto frente a él, y bajándose. –
No tenías que esperarme afuera, podría haber subido.
¿Tantas ganas tienes de verme?
-Ah… calla! ¿Qué hablas?! Lo que pasa es que
estoy impaciente por saber si puedo ver a mi hermano o no. Además
que discutí con Hoshi y no me apetecía quedarme más
arriba- lo cierto es que había sido una mezcla de las tres
cosas. Se levantó, acercándose y besándole
los labios suavemente. Era lo que hacían los novios ¿no?
¿No que tenía que ser una cosa normal? Carraspeó
un poco, apartándose y guardando las manos en los bolsillos,
rojo de nuevo -Vamos andando ¿sí?
- Está bien, así puedes abrazarme por el camino.
– le giñó un ojo abrazándolo él
mismo. – Mira, me puse una cazadora para que no te preocupes
por si paso frío. Aunque claro, prefiero que me calientes
tú.
-¿Por qué no paras? Eres un salido!- el moreno lo
miró alzando una ceja y abrazándolo él de todos
modos rodeándole los hombros y pegándolo a su cuerpo
besándole la mejilla -He guardado mi cazadora debajo de la
almohada para que huela a ti mientras duermo … - le dijo poniéndose
rojo y apretando un poco la mano sobre su hombro y mirando a los
lados por la calle. Estaba bastante vacío para ser tan pronto,
aunque aún así se veían a algunas personas
rondar entre las calles -A Hoshi no le parece muy buena idea esto.
- No puedo detenerme contigo, no pidas imposibles. Tras que me
tienes a dieta.... ¿Sabes lo que hice esta tarde cuando regresá
a casa, eh? ¿Quieres adivinar? – bromeó, apretándolo
más contra sí, aunque lo cierto es que sí se
había “relajado” y además, no podía
evitar estar emocionado acerca de que Shai tuviese ese gesto de
dormir con la cazadora bajo la almohada. - ¿Es por eso que
discutieron? Por...¿nosotros? – aventuró, asumiendo
que Shai se refería a que el moreno no estaba contento con
su relación.
-No quiero! Ya me lo imagino y no te tengo a dieta de nada, estamos
esperando a que sea el momento ¿vale? Si no, yo ya me habría
muerto de inanición ¿no?- Shai miró adelante
acelerando el paso, aún mas rojo ¿Que no podía
estarse dos segundos sin meterse con él y decir guarradas?
-Sí, porque le dije que eras mi novio y también por
lo de mi hermano… Me quiere proteger, así que no voy
a enfadarme por eso, aunque igual lo hago…- evaluó
después con una ceja alzada.
- Supongo que no se puede evitar. No he creado una reputación
muy confiable, después de todo. – sonrió el
pelirrojo, bajando la cabeza, y volviendo a mirarlo, más
sonriente. – Pero no importa, me conformo con que estés
conmigo. Y además, ahora voy a conocer a la familia completa,
¿ne? A decir verdad, me alegra que tengas gente que te cuide
de esa manera.
-Por así decirlo…- Shai alzó una ceja pensando
en su hermano -Veras… no es que me avergüence, pero es
mejor que sepas que mi hermano no sólo tiene orejas y cola…
Hum… además es bizarro… en muchos sentidos y
a lo mejor te lame- frunció un poco el ceño pensando
que seguro que lo hacía -pero mejor que no lo quites ….
Porque igual se enfada entonces… y te muerde….
- Ya, iba a decir que debe ser muy kawaii, pero no tanto si me
muerde....Lo de lamer, ya estoy acostumbrado – bromeó,
aunque nervioso, esperando que no fuera hermano sobreprotector y
se enfadase porque era novio de Shai.
Shai se paró delante de la puerta de la clínica,
y el rubio la abrió, dejándolo con la mano en el aire.
La apartó guardándosela en el bolsillo y sacándola
de nuevo para sujetar la de Kei, mirando a Jaken como si con ello
pudiese evitar que lo tocase.
-Buenas noches… os estaba esperando… pasad- el rubio
le tomó la otra mano al pelirrojo acariciándola con
suavidad y llevando el envés de sus dedos contra su propio
pecho -Kei… de nuevo estás resplandeciente- sonrió
al pelirrojo dejándolos pasar a ambos entonces y caminando
para reunirse con Shisou - Acompañadme por favor…-
abrio el despacho del moreno.
-Querido… ¿querrás pasarles el papel con la
suma a pagar por visitar a Garou? Siempre de noche y siempre a esta
hora durante todo este mes o bien, las mismas condiciones pero pagando
solo los días que decidas venir. En ese caso, la cantidad
será mayor… por las molestias…
Shisou sonrió, colocando el papel sobre el escritorio, en
dirección a ellos. Le reconfortaba saber que el rubio ya
era el mismo de siempre, y ni débil se veía. Tal como
había imaginado, no tenía que haberse preocupado.
Observó al pelirrojo que parecía estar irregularmente
cohibido, apretando la mano de Shai. - ¿Kei...? –lo
llamó para ver si reaccionaba.
- Ah? Ah...sí. – Kei sacudió la cabeza, intentando
despejarse el cerebro. Aún no comprendía qué
le pasaba con ese tío, de veras que ni siquiera era su tipo
y para colmo, no era su estilo turbarse así. – Ya dije
que el dinero no es obstáculo, pagaremos lo que sea- afirmó,
con más aplomo, imaginando que Shai preferiría el
segundo trato.
El moreno seguía mirando a Kei pasando de cabrearse un poco
molestamente celoso a sacarse esa sensación de encima al
escuchar su voz -Decide tú… - dijo mirando la suma
y pensando que apenas podría pagar un poco mas de la mitad
de ella y apretándole la mano acariciándosela agradecido.
Jaken se paró tras ellos mirando a Shisou -El dinero nunca
es problema para Kei, Shisou querido, qué agradable ¿no
crees?- sonrió apoyando las manos en los hombros de los dos
chicos y acariciando el cuello del pelirrojo –Entonces, si
ahora mismo se deciden, podrán ver a Garou esta misma noche
¿Qué me decís?
- Me parece fantástico. Se puede conseguir casi todo en
la vida de esa manera, ¿no? – le contestó el
moreno, acariciando la mano del rubio, un tanto burlón al
ver cómo el pelirrojo se turbaba de nuevo. En realidad, esa
clase de poder no le interesaba mucho, pero tampoco era tonto como
para negar que se podía sacar provecho de ello.
Kei tomó un respiro, intentando mostrarse firme a pesar
de su confusión y tomando el bolígrafo que se encontraba
al lado del contrato. – Bien, entonces.....tomaremos el segundo
trato. Lo vendremos a ver cuando decidamos. – se inclinó,
firmando. – ¿Debería hacerles un cheque ahora
o necesitan que pague en efectivo?
Un cheque será suficiente. De cualquier modo, tenemos modos
de asegurarnos del pago en caso de que este fuera fraudulento…-
el rubio sonrió ampliamente casi dejando escapar la risa
mientras miraba a los ojos azules de su colega confiando en él
completamente, en el caso de que hubiera algún tipo de problema
aunque lo cierto, no lo creía, además de que no seria
inteligente ya que pagarían por verlo cada vez que quisieran
-Shisou… ¿Querrás acompañarlos a la celda?
Puedes dejarlos con él, desde luego bajo su propia responsabilidad…
como acabáis de firmar- el rubio sonrió, retirando
el papel con las condiciones tras que el pelirrojo lo hubiese firmado.
Shai se levantó con urgencia llevando a Kei de su mano -Vamos…
De todos modos no nos haría nada.
El rubio sonrió mirando a Shisou. Lo cierto es que sí
era bastante imposible que lo hiciera y más teniendo en cuenta
que estaba encadenado.
- Vamos – asintió el pelirrojo, aunque aún
nervioso y más por tantas advertencias, pero Shai se veía
emocionado de ver a su hermano y eso le compensaba cualquier cosa.
- Esperen. Aún no pagas, Kei. ¿En qué estás
pensando? – Shisou se levantó de detrás del
escritorio colocándose frente a los chicos. – Además,
no pueden ir sólos, ya escucharon a Jaken sensei. No queremos
que se pierdan, eso no sería nada bueno..... – dejó
escapar una risita, cruzándose de brazos, esperando.
El pelirrojo sacó su chequera, contrariado de haber olvidado
algo así, entre tanta turbación y nerviosismo. Se
inclinó sobre el escritorio, firmando y entregándoselo
al moreno, no sin antes dirigir una mirada nerviosa al rubio, que
no se le pasó por alto a Shisou.
El moreno sonrió, divertido y se guardó el cheque
en un bolsillo. Ya lo verificaría después. –
Bien, síganme entonces. – abrió la puerta guiándolos.
Jaken salió finalmente de la sala, rodeando a Shisou por
la cintura y caminando a su lado, aunque no lo había pensado,
pero algo le había impulsado a hacerlo. Se detuvo frente
a la puerta, tecleando el dígito de apertura y abriendo la
oscura sala -Podeis pasar…- dijo sonriendo y viendo al lobo
arrinconado en una esquina durmiendo y abriendo uno de sus ojos
amatista inmediatamente, acuclillándose entre las cortinas
rojas, con los ojos brillando en la oscuridad.
Shai sintió que le temblaba todo, emocionado, sin ser capaz
de entrar y finalmente dando un paso al interior.
-Hay una llave de la luz en el fondo de la habitación…
y si no ha vuelto a destrozar los cables, seguramente ha de funcionar-
dijo sin más como última advertencia, cerrando la
puerta tras ellos y sonriendo al moreno, metiendo una clave nueva
de seguridad por si alguno la había memorizado -Querido…
te invito a un café mientras esperamos…- dijo llevándose
a Shisou con él hacia la cafetería.
Garou se quedó en el fondo de la habitación y se
apoyó a cuatro patas, causando el sonido de las cadenas arrastrándose
por la piedra y gruñendo ligeramente advirtiéndolos
de que no se acercaran, sin reconocer a su hermano por el momento.
Kei dio un paso atrás, apretando la mano del moreno, al
escuchar aquel gruñido y el arrastrado de la cadena, y divisar
a la figura que se movía que se movía hacia ellos,
maldiciendo al “inteligente” que había puesto
el interruptor de luz al fondo de la habitación. –
Shai.....¿estas...seguro de que ese es tu hermano? –
susurró, preocupado de que les hubiesen tendido una trampa.
Shai sonrió nervioso apretándole la mano -Sí…
pero él no se ha dado cuenta aún… Hace años…-
se mordió un poco el labio, notando que se le humedecían
los ojos -No tienes que acercarte si no …
-Shai…- el mayor se acuclilló de nuevo en el fondo
de la habitación, al oír la voz de su hermano y reconociendo
su olor, agitándose contra las cadenas tratando de reventarlas,
comprendiendo ahora por qué lo habían sujetado de
ese modo hoy. El moreno gruñó, tirando de nuevo, logrando
partir tan sólo la del cuello y tosiendo, por el golpe de
la correa contra la garganta, tratando de soltarse el tobillo sin
conseguirlo.
-Para, para, que ya voy yo…- el moreno se fue hasta el fondo
de la habitación, parándose ante su hermano, que ahora
estaba tirado en el suelo a cuatro patas aún tratando de
librar su tobillo. Se arrodilló, abrazándolo y llorando
contra su cuello al verlo en ese estado cubriéndolo con las
cortinas -Lo siento… lo siento….
Kei se metió las manos en los bolsillos, sintiéndose
como una tercera rueda súbitamente, pero lo cierto es que
se sentía feliz de haber ayudado. Lno quería ni imaginarse
lo que debía de ser no poder ver a alguien tan querido en
años. Y las condiciones en las que estaba.....Incluso sin
encender la luz podía ver que eran inhumanas. Bueno, no era
completamente humano, pero aún así, él ni siquiera
trataría a un animal así. Se asomó por la ventana,
sin saber qué hacer, intentando darles privacidad.
-AH!! Joder!! Bestia! ¿Qué eres, un perro o qué?-
el moreno se llevó la mano al cuello apartándose de
su hermano y pegándole un puñetazo en el pecho sin
que el lobo diera muestras de inmutarse -No muerdas! Rencoroso!-
Shai sonrió, con la cara empapada y Garou lo empujó
del pecho contra el suelo y se subió a cuatro patas sobre
él, lamiéndole la cara -Vale, vale, ya sé!!
No me babees! Mira, quiero presentarte a alguien, si no fuera por
él no estaba aquí- lo apartó como pudo, riéndose
y mirando abajo -Tápate!!! Joder!! Estás en bolas!!
-¿Y qué?!- el moreno lo miró a los ojos, apoyando
la nariz contra la suya como amenazándolo y sin taparse,
mirando de soslayo a Kei sin apartarse y aún moviendo la
cola a los lados emocionado. Alzando las orejas atento a él.
El pelirrojo los miró a punto de reírse, de veras
que eran un espectáculo ambos, aunque nunca había
visto a Shai tan feliz, ni siquiera con él. Ahora, claro,
que se preguntaba si era así de violento cuando estaba feliz,
¿cómo sería cuando se enfadase de verdad? Igual,
no podía resistir el meterse con él. – No, no,
Shai, si él quiere estar desnudo, déjalo. Todos somos
libres, ¿no? – se rió, ligeramente, acercándose
para mirar al lobo a la cara. –Mucho gusto, soy Kei.
-De eso nada! Que eres un salido!- Shai lo miró de soslayo,
cogiendo la cortina y cubriéndole a su hermano hasta la cintura.
Garou se volvió para mirarlo, lamiéndole la cara en
respuesta y haciendo que Shai se pusiera como un tomate al verlo
-No hagas eso!!- dijo saliendo de debajo de él como pudo
y tirándole de una oreja -Es mi novio!- dijo sentándose
a su lado y plantándole la mano delante de la cara para apartársela
a un lado y recibiendo un mordisco en ella -Ah! Suelta! Caníbal!
Gaoru lo soltó cuando Shai le soltó la oreja, lamiendo
de nuevo a Kei casi por joder y apoyando la cabeza en sus piernas
mirándolo algo desconfiado aún, aunque moviendo la
cola -A mí eso me da igual- dijo como todo argumento.
-Lo sabía!! Sácate! Sácate!! Cuando tengas
novia, novio o caniche, verás!!
El pelirrojo rió, sin poder contenerse más, limpiándose
el rostro con una mano. – Ahora ya sé de donde saca
Shai lo adorable. – exclamó, riéndose aún
más y preguntándose cómo demonios su vida había
dado esos giros de pronto.
Shai se acostó al lado de su hermano en el suelo abrazándolo
y escondiendo la cara en su pecho sujetándole la cola bajo
las cortinas -Te quiero…- dijo en bajo jugando con el pelo
de la esponjosa cola.
-Yo también te quiero- se incorporó, sujetando a
Shai entre los brazos, para ayudarle a ocultar que lloraba de nuevo
porque sabía que le avergonzada -Todo le averguenza…-
dijo mirando al pelirrojo examinándolo y preguntándose
cómo es que era un hombre, aunque a él no le parecía
relevante, pero creía que a Shai sí -y siempre se
enfada conmigo cuando me desnudo y también cuando se me levanta
y me decía gay y ahora…
-Calla!!- Shai le tapó la boca con ambas manos, haciendo
que Garou se apartara molesto moviendo las orejas -Te digo…-
se limpió la cara como pudo, mirando a Kei -que Kei es mi
novio y ya está… no lo analices, sólo asimílalo,
a Hoshi no le gusta.
-¿Por qué?- Garou miró a Kei un tanto molesto.
Si a Hoshi no le gustaba, seguramente a él tampoco -¿Por
qué Kei?- dijo alzando las orejas y mirándolo atento,
golpeando el suelo con la cola inquieto.
- ¿Para qué le dices eso? Ahora estará prejuiciado.
– Kei se apoyó en una mano, observándolos. Lo
cierto es que hubiese querido que lo juzgase por sí mismo,
sin saber nada más, pero tal vez eso no fuera justo tampoco.
Al menos, esperaba que no lo fuera a morder, aunque viéndolo
con Shai se le había pasado el susto. – A Hoshi no
le agrado, porque no tengo una reputación muy confiable.
Soy modelo, estoy acostumbrado a coquetear y a sostener relaciones
frívolas. Eso es, que me he acostado con más personas
de las que puedo recordar. Ah, y solía ser prostituto. Creo
que eso es todo.... – finalizó su biografía
en resumen, como intentando recordar si se dejaba algo por fuera.
– No, no soy nada bueno para Shai, y yo tampoco me querría
cerca de él si fuera su amigo o su hermano, pero..... ya
le prometí dejar de hacer todas esas cosas. Bueno, lo de
modelo no, que es mi carrera, pero lo demás sí, porque
realmente lo quiero, me vuelve loco. Me encanta cómo se averguenza
y se sonroja ante todo. Incluso me gusta que me grite, así
que debo estar enamorado porque masoquista nunca he sido.
-¿Y lo malo?- Garou lo siguió mirando, inclinando
la cabeza a un lado esperando y observándolo fijamente mordiéndose
el brazo repentinamente, porque le picaba.
-¿Que eso no te llega? No todos somos como tú!- Shai
se pasó la mano por el pelo sonriendo finalmente. Al menos,
no lo tenia a él en contra de aquella relación y se
levantó para abrazar a Kei -Lo siento… pero tenía
que decirle y de todos modos, sabía que no iba a enfadarse
por esas cosas- le agarró la mano, besándole la mejilla.
-Yo tampoco me acuerdo de todas las personas con las que haya follado,
sólo de algunas- el lobo lo miró a los ojos dejándose
el brazo por fin -A mí me gustas, acaríciame- se acostó
de nuevo, con la cabeza en sus piernas. Para él, sólo
era alguien más para acariciarlo, o al menos parecía.
- Ya lo sé, no te disculpes. Viniendo de ti, puedes hasta
insultarme si quieres, y más si me vas a besar luego. –
le sonrió el pelirrojo, besándole la mano de vuelta
a Shai. De todos modos, sabía que no era buena idea ocultar
las cosas, aunque no es que hiciera lo que se debía en la
mayoría de los casos. Se sentó en el suelo, pasándole
la mano al lobo por el cabello, contestándole a él
ahora. – A mí también me gustas. Sobre todo,
porque gustas de mí. – se rió, dirigiendo la
mirada hacia el hermano menor. - ¿Ves, Shai? Él sí
comprende.
-Él no comprende nada…- el moreno los miró
a ambos, sintiéndose repentinamente celoso y abrazando el
pecho de Kei por la espalda, besándole el cuello y mirando
a su hermano sonriendo y notando los ojos violeta del lobo en los
suyos -Abusas…
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