Capítulo 83
Special
- Asumo que te encontraste con Kei siempre. Eso, o asaltaste una
tienda de ropa...... – Hoshi le sonrió al chico, observando
la cantidad de bolsas que había llevado para el cuarto. Era
exagerado, pero Shai se veía feliz. El moreno se acercó
por detrás, abrazándolo para molestar. – Dime
qué pasó o te como.
Shai echó la cabeza hacia atrás cerrando los ojos
y apoyándola en su hombro para mostrarle su cuello -Cómeme…-
entreabrió los ojos, mirándolo de soslayo y separándolo
al verle la cara de bobo -¿Qué? No irías o
comerme ¿no?- se rió un poco tirándose en la
cama -Eso es porque le comenté que sólo tenía
una cazadora, pero no vayas a pensarte nada raro… es sólo
porque me quiere…- se sentó de golpe mirándolo
y apoyando los codos en las rodillas poniéndose más
serio -Le he preguntado si quiere ser mi novio.
- Shai! ¿De veras? ¿Qué te respondió?
– se sentó a su lado, observándolo interesado,
aunque un tanto receloso. No quería que jugaran con los sentimientos
del moreno. – Y por cierto, no voy a comerte, bobo. –
añadió por si acaso, empujándole la cabeza.
-Eh! No me des!- el moreno lo empujó del pecho acostándolo
en la cama y sentándose en sus piernas sólo por abusar,
chafándose encima después -Que sí… en
realidad, él me dijo que se lo pidiera… y yo lo hice,
porque lo quiero para mí sólo, me lo prometió…
No aproveches para meterme mano que te estoy vigilando- añadió
por joder.
- Tú crees que todo el mundo quiere meterte mano. –
bromeó, alborotándole el cabello como podía
en esa posición. - Él te lo pidió...¿confías
en él, Shai? ¿Crees que va a mantener su promesa?
El moreno se sentó a horcajadas en sus piernas, sintiendo
que era una postura un tanto gay, poniéndose rojo, mirando
abajo y terminando por tirarse a su lado -No, no confío en
él una mierda, la verdad… pero no sé si va a
mantener su promesa. Si quiere seguir conmigo mas le vale, porque
no se lo perdonaría ni una sola vez, no puedo… ¿piensas
lo mismo que yo?
El chico de cabello azul suspiró, girándose de medio
lado, para apoyarse en un brazo. – Bueno, Shai, normalmente
te diría que todos merecen una segunda oportunidad, pero
tal vez esta sea la suya, y sinceramente, yo no podría perdonar
que nadie te haga daño.
-No sé… no creo que se me pueda considerar una segunda
oportunidad… yo sólo seré parte de su vida,
no el núcleo… parece bastante concentrado en su trabajo…
y lo entiendo, le ha costado mucho llegar a donde está…
Si sólo no tuviera nada que ver con Baiken… - se pasó
la mano por el pelo girando la cabeza para mirarlo -pero tú
sabes como soy yo ¿verdad? Yo sí me voy a centrar
en él, de hecho solo pienso en él y en vosotros dos…
pero es diferente, vosotros sois mis hermanos… a él
apenas lo conozco y … ni siquiera sé que esperar de
él.
- Pero por mí no tienes que preocuparte, que estoy bien
y puedo cuidarme sólo. Más bien, yo te cuidaré
a ti para que no salgas lastimado. – le sonrió, tocándolo
con un dedo, poniéndose un tanto serio después. -
¿Estás seguro de que quieres estar con él?
No pareces creer en nada de lo que te dice, ni confías en
él.....Entonces, ¿por qué? No te estás
dejando manipular, ¿verdad?
-¿Manipular? ¿Y cómo?!- el moreno se levantó,
sentándose a la defensiva y sonriendo de medio lado -A mí
no me manipula nadie. Además, él no me está
manipulando, fui yo quien le dijo que saliera conmigo y fui yo quien
se cabreó porque se acostase con otros ¿vale?!- se
rascó el pecho nervioso frunciendo el ceño –Además,
¿de qué le sirvo yo? ¿Qué gana conmigo?
Puede tener a quien quiera.
- Ya, ya, tranquilo. – lo intentó calmar Hoshi, levantándose
también para sentarse. – Sólo lo dije, porque
no pareces querer estar con él, excepto cuando estás
con él. Y ten en cuenta que sin duda debe estar acostumbrado
a seducir y esas cosas, es parte de lo que hace, ¿no? –
se apoyó de nuevo en un brazo, inclinándose hacia
delante. – Shai, no te devalores tampoco. Que no seas famoso
o rico no es lo importante. ¿Que qué podría
ganar teniéndote a ti? Pues, a ti. No tienes ni idea de lo
especial que eres. ¿Por qué crees que Garou y yo te
protegemos tanto?
-Porque soy vuestro hermano, por eso…- el moreno se levantó,
quitándose la camiseta de football y tirándola al
suelo buscando ropa limpia -Yo no soy especial, soy normal, no tengo
nada de especial…- dijo buscando entre la ropa y sacando por
fin una sudadera negra y unos vaqueros -Hasta mi ropa es normal,
soy normal- se reiteró, alzando una ceja -Voy a clase, saco
buenas notas, hago deporte y salgo con mis amigos ¿acaso
no es eso lo que hace todo el mundo? No hay nada en mí de
especial- dijo un tanto exasperado sin saber por qué -Quiero
estar con él, pero no soy imbécil. Sé qué
cosas tiene mal y cuales bien… si no le doy la oportunidad,
me la estaré negando a mí mismo también. Es
todo, voy a ducharme…
- No, no es todo. – contrarrestó el otro chico, poniéndose
de pie, para impedirle el paso y colocando las manos en sus hombros.
– Si de verdad quieres estar con él, no me importa.
Ya te dije que no soy tu padre ni nada así y aunque lo fuera,
no me interpondría en tu camino, quiero que seas feliz. Pero
el que no me entrometa, no significa que no te vaya a aconsejar
o a asegurarme de que sepas lo que estás haciendo, incluso
admitiendo que el equivocado puedo ser yo. Pero no me vengas con
eso de que no eres especial. – lo soltó, girándose
y regresando a la cama, acostándose de espaldas a él.
– No tiene nada que ver con lo que haces, si no con cómo
eres. No te menosprecies, me cabrea.
Shai se quedó parado con las mejillas como tomates y se
llevó la mano al pelo frotándoselo y volviendo atrás
hacia la cama. Apoyó una rodilla en el colchón, besándole
la mejilla -Lo siento…- se dejó caer a su lado abrazándolo
y sintiéndose infantil, escondiendo la cara en su pecho -Tengo
miedo…
- Todos tenemos miedo, Shai. Es natural, es algo nuevo.... –
lo abrazó de vuelta, acariciándole el cabello, sin
aclarar exactamente a qué se refería. – De veras
espero que las cosas funcionen. Y realmente deseo que este chico
te quiera y te sepa valorar. Pero siempre puedes recurrir a mí,
no volveré a dejarte sólo.
-Más te vale o patearé tu culo blanco y frío
por todos los cementerios donde puedas estar durmiendo…- dijo
sólo para meterse con él, con una sonrisa en los labios,
imaginando que se refería a que para él era nuevo
ser como era ahora -Eh… hay algo que te estoy ocultando pero
si me lo prohíbes….
- Baka! Que no pienso dormir en ningún cementerio! –
le recalcó, agarrándolo más fuerte y remeciéndolo
un poco en represalia. – Y ¿para qué me ocultas
cosas? Ya sabes que no te voy a prohibir nada......
-Voy a ir a ver a mi hermano- dijo mirándolo a los ojos
y frunciendo el ceño muy decidido -Sólo faltan saber
las condiciones, pero voy a ir a verlo. Si se puede, esta misma
noche.
- ¿Cómo? ¿Qué estás haciendo?
– Hoshi lo sacudió un poco por los hombros, como si
así pudiese borrar lo que acababa de decir. – ¿Qué
clase de trato hiciste? ¿Cómo es que te dejan verlo?
Esos tipos son peligrosos, Shai, no quiero que te pase nada.
Shai se apartó un poco bruscamente levantándose y
dándole la espalda -Kei me va a ayudar, vamos a pagarles
porque me dejen visitarlo, eso es todo, ni más ni menos…
No he hecho ningún trato extraño… pero lo habría
hecho de ser necesario- dijo mirándolo de soslayo y cogiendo
sus cosas -Tengo que ducharme… Kei vendrá a buscarme
por la noche…
El vampiro bajó la mirada, sintiéndose aludido. Era
cierto que él sí estaba cometiendo estupideces, pero
una de las razones era precisamente esa, el que Shai no tuviese
que cometerlas. – Ya sé que no puedo detenerte, Shai,
pero si algo te sucede.... – apretó un puño
sobre sus rodillas, alzando la mirada de nuevo, hablando con más
determinación ahora. – Si algo malo te sucede, te aseguro
que ni Garou ni yo vamos a quedarnos de brazos cruzados. Y luego
de que terminemos con ellos, vamos a ir a por ti a patearte el trasero
de aquí a la luna.
-OK… OK… eso me lo repites cuando me haya metido en
líos aunque sólo sea una vez ¿sí? Porque
hasta ahora, nunca lo he hecho… deja que me inaugure al menos…-
el moreno se encerró en el baño tirando la ropa sobre
el bidé con cara de mala hostia y sonriendo. Al fin y al
cabo, le gustaba que lo cuidase aunque anduviese riñéndolo.
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