| Capítulo 77
Well Trained
El sonido de la moto perturbó el antes tranquilo silencio
nocturno de aquella calle que no había vuelto a tener demasiada
calma desde que los famosos modelos se mudasen allí. El pelirrojo
aparcó dentro del estacionamiento, bajando del vehículo,
con una más que alegre sonrisa en el rostro. Entró
en la cada, tirando la puerta tras de sí, sin preocuparse
demasiado por el ruido. – Ya llegué, cariño!!!!
– exclamó, sonriendo, tirando las llaves sobre una
mesita y pasando directamente hacia el bar sin siquiera quitarse
la cazadora.
-Qué cara de felicidad…- Baiken lo miró, tirado
en el sofá, con el pitillo colgando de los labios tirando
de un lazo con el que jugaba con Tama como si fuera un animalito
-¿Es que sucedió algo?- preguntó extrañado.
La verdad es que no podía creerse que aquel chico hubiese
aceptado nada con Kei.
- Me-be-só! - exclamó como si hubiera que explicarlo
muy lento, bebiendo un poco de su trago y dejándose caer
al lado de Baiken, sonriendo, apoyándose en su hombro, observando
a Tama, que detuvo un momento los zarpasos que le daba al lazo,
para mirarlo.
- Eso es de Shai! – señaló, refiriéndose
a la cazadora.
- Cierto.... Él me la prestó. Mejor me la quito,
antes de que la ensucie. – se acordó el chico, dejando
el trago a un lado, para quitarse la prenda.
Baiken lo miró de soslayo sacándose el cigarro de
los labios -¿Ah sí? ¿ Y cómo conseguiste
eso? ¿Chantaje?- se pasó la mano apartándose
el cabello morado de la cara y apoyándose en el pecho de
Kei rodeándolo con un brazo y besándole el cuello.
- Qué poca fe me tienes......Que sepas que no hice nada
parecido. – se quejó, acariciándole la cabeza
contra su cuello. – Él mismo admitió que le
gustaba. – murmuró aún con esa sonrisa en los
labios. – Oh! Y Tama, te envía saludos. Dice que te
cuides......Y a ti, que te pudras.... – se rió, tocándole
la nuca a Baiken con un dedo.
El gatito se arrodilló en el sofá, mirándolo
un poco desencantado. – Pero si ibas a verlo, ¿por
qué no me llevaste? Yo quería jugar...... Y ¿por
qué quiere que Baiken se pudra?
- No sé, porque ¿lo quiere mucho? – se rió
Kei, dejando aún más confundido al gatito. –
No te llevo, porque esta era una visita para que jugara sólo
conmigo. Ya vendrá a visitarte de nuevo y jugará contigo
también, ¿vale?
-Humm… qué amable, la próxima vez le digo la
dirección equivocada…- dijo realmente planteándoselo.
No contaba con eso de que pudiese llegar a gustarle Kei seriamente,
eso complicaba las cosas, aunque podía arreglarlas o al menos
intentarlo. Apagó el cigarro en el cenicero a su espalda,
apoyando el brazo en el reposabrazos del sofá, lamiendo los
labios de Kei y besándolo reteniéndolo contra el sofá.
- Mmmmmm..... – el pelirrojo se dejó besar sin más
opción, apartándolo ligeramente luego, para mirarlo
a los ojos. – Espera...no estés celoso, Baiken, sabes
que eres importante para mí. Pero este chico...realmente
me gusta, ¿sabes? – le sonrió, sintiéndose
un poco cursi.
Baiken sonrió de medio lado mirándolo a los ojos
-¿Por qué dices que estoy celoso? ¿Eh? Sólo
te estoy besando ¿no es lo normal?- lo besó una vez
más, rompiendo el beso para sentarse a su lado apoyando los
pies sobre la mesita y quitándole el vaso bebiendo de él
-No sé que le ves…pero si quieres iluminarme…-
dijo encendiendo un nuevo cigarro y haciéndole una seña
a Tama para que se acercase.
- Shai es lindo! – exclamó Tama como si de un slogan
se tratase,a cercándose a cuatro patas con la cola en el
aire, como un gatito de verdad, y arrecostándose ne el regazo
de Baiken, sonriendo.
- Sí....eso y..... – Kei se rió, observando
al moreno. – No era por el beso, era por la amenaza, baka.
La de darle la dirección equivocada? – se puso de rodillas,
abrazándose a su cuello, y quitándole el vaso nuevamente.
– Ya te ilumino....Además de que como bien dijo Tama,
es lindo...- continuó riéndose un poco. – es....no
lo sé, es especial. Tiene todas estas ilusiones acerca del
amor. Ya sabes, la clase de cosas que te gustaría creer pero
que sabes que no son posibles. Sólo que él las cree
de verdad. Y no quiere nada de mí. Bueno..no como los demás,
ya sabes. No me besó porque fuese famoso o porque quiera
llevarme a la cama. Ni siquiera sabía quien era, ¿puedes
creerlo? – exclamó, sacudiendo la cabeza un tanto incrédulo.
– No,...le gusto yo. No el chico de las portadas, sino, yo.
Y cuando me besó..... bueno, eso. – sonrió,
bebiendo un poco más, seguro de que empezaba a hablar como
un idiota y Baiken no tardaría en meterse con él.
-¿Qué? ¿Sonaron campanas y trompetas?- se
burló el mayor jugando con la cola de Tama y deslizándola
dentro de su mano mirando al pelirrojo de soslayo -Debía
de vivir en una cueva para no saber quien eres ¿que no ve
la tele?- dijo encendiéndola y cambiando un canal tras otro
hasta ver un anuncio de colonia donde el pelirrojo salía
a su lado acostado en la arena y volteándose. Tiró
el mando en el sofá, mirándolo como diciéndole
que estaban en todas partes -Y bien… ¿sabes qué
pasará si sales con él? ¿No?- Baiken miró
a Tama en su regazo acariciando su sexo sobre la ropa.
- Ah, calla..... Claro que no. – le respondió, refiriéndose
a lo de las trompetas. – Es sólo que no se sintió
como si me estuviera dando algo que....le da a cualquiera. Fue diferente
– (“celestial, es lo que fue”) finalizó
en su mente lo que, claro, jamás le iba a decir a Baiken.
Lo miró un tanto más serio, pasando del gatito que
gemía suavemente, más bien ronroneando y moviendo
la cola sobre el regazo del moreno. – Ya lo sé....¿tú
crees que le moleste? Tal vez no sea tan malo.... – aventuró
con algo de esperanza, aunque dudaba que Shai fuera del tipo que
ama la exposición pública.
-Seguro… si es tan puro y tan espiritual ¿Qué
crees? ¿Qué le agrade?- se rió un poco cínicamente
expulsando el humo entre los labios y mirando a la tele y quitándole
los pantalones al gatito acariciando sus nalgas y su sexo de nuevo
-Pero yo no hablo sólo de eso… hablo de que vives con
un hombre…- miró a Tama, jugando con sus testículos.
- Ah... – el gatito gimió, de una manera algo escandalosa,
moviendo la cola de un lado a otro con rapidez, aferrándose
a las piernas de Baiken, entrecerrando los ojos.
Kei suspiró, pasándose la mano por el cabello, y
dejándose caer contra el respaldo, mirando al techo. –
Él también vive con un hombre. – se rió,
aunque sin mucho espíritu, sabiendo que no era lo mismo.
– No lo sé, no sé qué voy a hacer. Tal
vez pueda hacerlo comprender......- giró el rostro, sabiendo
que era un imposible. - ¿Crees que siempre sea así,
Baiken?
-Ya veo que no…- el moreno deslizó la mano por el abdomen
del gatito sujetándole la cabeza y besándolo, mientras
deslizaba un dedo por su ano con suavidad, dejándolo de nuevo
sobre sus piernas -No va a comprenderlo Kei, tú lo sabes
tan bien como yo, pero ya has hecho tu elección ¿verdad?-
preguntó con una voz un tono de voz un tanto malicioso aunque
en realidad era rencor.
- No digas esas cosas. No he elegido nada, idiota....Sabes que
eres importante para mí, ¿por qué tienes que
ponerte así de insoportable? - exclamó, alterándose
un poco, aunque no estaba seguro de si estaba enfadado con Baiken
o con la situación. Se puso de pie, tomando la cazadora con
una mano. – Me voy a mi habitación. Creo que voy a
dormir un poco para variar. – declaró, rodeando el
sofá, y alejándose hacia las escaleras, ocasionando
que Tama se sentara alzando las orejas, sin comprender qué
acababa de suceder.
-A lo mejor porque soy así de insoportable ¿no crees?
Duerme bien- el moreno sonrió de medio lado, tirando del
lazo del cuello de Tama acercándolo a él -Tú
también piensas eso, ¿verdad?- preguntó, mordiéndole
una oreja.
Kei se paró, para mirarlo desde el pie de la escalera, negando
con la cabeza. – Baka.... – murmuró, antes de
continuar su camino hacia arriba, pasando de todo.
El gatito negó con la cabeza, echándose hacia atrás,
tratando de liberar su oreja. – No sé por qué
siempre pelean. Aquí afuera, todo el mundo se enfada....
– respondió, refiriéndose por supuesto, al mundo
fuera de la clínica.
-Imbécil- dio en toda contestación Baiken dirigiéndose
entonces a Tama -¿Tú crees?- el moreno le soltó
la oreja lamiéndola y notando los pelitos negros contra su
lengua -Te afeitaré las orejas…- dijo para asustarlo
sin ninguna intención, desde luego -Vámonos a la cama,
estoy de mala hostia.
- No.... – el gatito se encogió, preocupado, tapándose
las orejas con las manos y rodeando sus pies con la cola. –
No quiero, que me afeitas las orejas! Malo!
-Ah… no voy a hacerlo, era una broma- se quedó mirándolo
porque le hacía gracia su aspecto y se agachó en el
suelo apoyando la mano con el cigarro en el hombro de Tama y lamiendo
el sexo del gatito entre sus piernas levantándose después
y besándolo profundamente -¿Cómo eres tan baka?
¿Lo haces para ponerme cachondo?
- No sé qué es cachondo... – lo miró
llevándose las manos a la boca, confundido y algo sonrojado
por el reciente placer, moviendo las orejas de nuevo, ya libres
de la amenaza. – No estoy haciendo nada. – añadió,
moviendo la cola.
- Ahh… de veras que te tienen bien enseñado ¿verdad?-
el moreno lo cogió en brazos llevándoselo a la habitación
y acostándolo en la cama, desvistiéndose y mirándolo,
acostándose a su lado -Cachondo es caliente- dijo decidiendo
seguirle el juego a medias y sonriendo de medio lado internando
un dedo entre sus nalgas -¿Con cuantos más has hecho
esto? Dime…
- Ah... – el gatito se retorció, moviendo las orejas,
con el rostro levemente enrojecido observándolo. - ¿Eso?
Con...con nadie. Sólo contigo...
El moreno se rió un poco apoyando el codo en la almohada
-Ah… qué bien… y supongo que me quieres mucho
¿verdad?- apartó el dedo de su interior sujetándole
la cola y metiéndola entre sus piernas halando de ella un
poco y pasando la mano por ella, colándola entre sus nalgas.
- Sí....te quiero, juegas conmigo..... ahh.... –el
gatito se movió un poco más, agitando la cola e intentando
liberarla, aunque sólo causándose más sensaciones
extrañas para él. - ¿Tú me quieres...Baiken?
-Aja… claro que te quiero… eres mi gatito… siempre
quise tener un gato negro- se pasó la punta de la cola por
los labios haciéndose cosquillas con ella y mordiéndola
un poco. Lo miró a los ojos sonriendo de medio lado -Admito
que lo haces muy bien… me pregunto como eres en realidad …
Al menos mientras seas mío, tendrás que seguir jugando
a este juego … Si alguna vez te veo tontear con otra persona
que no sea Kei, te cortaré los huevos- le pasó la
mano por los testículos sujetándolos con suavidad
y sonriendo, dejándose caer en la almohada.
- Ah! – el gatito reaccionó, dando un salto y escondiéndose
tras el colchón, mirándolo con apenas los ojos y las
orejas asomando tras este. – Pero si a mí me gusta
jugar.... No seas malo! – protestó, sin comprender
a qué se refería con eso de tontear, y moviendo las
orejas y la cola, ya liberada y algo húmeda por la saliva
del moreno, tras de sí. – Y soy gato, así soy...¿Por
qué no me crees? – se tocó una oreja para ver
si parecía falsa.
Baiken lo miró riéndose -Oh… no… no hagas
eso… ¿Por qué tienes que ser tan mono? Ya sé
que eres un gato… eso ya lo veo… No me refiero a eso
y tú lo sabes, me refiero a personalmente, me pregunto si
eres una putita salida eh… Has tenido suerte de que yo te
comprase- se pasó la mano por el pelo y se volteó,
cogiendo un cigarro de la mesilla y encendiéndolo en sus
labios apoyando la espalda en el respaldo -Puedes jugar pero no
beses a nadie y no dejes que nadie te toque. Me da igual si tú
tocas a quien sea, pero como alguien toque algo que no sean tus
brazos o tu cara- chasqueó los dedos como queriendo decirle
lo que haría con sus testículos -Vamos, ven aquí.
Sólo sé bueno y nada te pasará…- dijo
llamándolo con una mano, demasiado vago para moverse a buscarlo.
- Pero.....- Tama movió la cola de nuevo lentamente de un
lado a otro, sin saber qué hacer. ¿Por qué
la gente de afuera, hablaba de cosas que no comprendía como
si todo el mundo tuviera que saberlas? Y tampoco comprendía
por qué Baiken lo amenazaba asíd e repente. Tal vez
y era un poco como Shiryou, pero entonces, ¿no debía
ir a la clínica a que lo curasen? – No sé qué
es una putita...pero yo salí de la clínica. –
se acercó, tentativamente, moviendo la cola aún. –
Pero tú me conoces personalmente, no entiendo...Yo siempre
soy así y Shiryou me gritaba y Shai me llama baka y....¿cuándo
puedo visitar a mis amigos? ¿Me llevas? – preguntó
de pronto, distrayéndose y acostándose a su lado,
hecho una bolita.
-Una putita… Tama… es alguien que se acuesta con cualquiera-
el moreno estiró el brazo volteándolo hecho una bolita.
Apagó el cigarro en la mesilla -Pero yo no te grito ¿verdad?
¿es que te trato mal, Tama? ¿No te doy todo lo que
quieres?- el moreno lo miró jugando de nuevo con su cola
-Hoy no, tal vez mañana vayas a verlos, ahora es tarde…
- Está bien, no decía hoy.....Y no, no me gritas
ni me tratas mal. Es porque me quieres, ¿verdad? –
preguntó alzando la vista, sin desenroscarse, y moviendo
la cola contra su mano de manera juguetona. – Y tal vez sí
sea una putita. Me gusta que me abrazen para dormir.
-Verdad- contestó reído. En esas ocasiones, le parecía
que realmente se estaba pasando con él y sí era realmente
tan baka e inocente pero … su trabajo era hacérselo
creer ¿no? -Una putita es alguien que se acuesta… para
follar con cualquiera ¿lo entiendes ahora?- preguntó
al oído del gatito abrazándolo entonces.
- Ah, sí. Follar es el juego ese que sólo debes jugar
con tu dueño, ¿no? – preguntó, más
bien por la forma en que escuchaba a los demás llamarlo,
y moviendo la cola contento de que lo abrazara, de pronto alargando
un brazo para tomar a Kotaro de debajo de una almohada, y abrazarlo
a su vez contra sí, sonriendo.
-Ese… juego, sí- Baiken lo observó, abrazando
al gatito de peluche pensando en si realmente no se estaba pasando
con él. Por esa noche, iba a hacerse el estúpido y
pensar que no se merecía ese trato. Suspiró, pasándose
la mano por el pelo y apartándoselo de la cara cogiéndole
el mentón y besándolo con suavidad -Te quiero, Tama…-
le dijo rascándole detrás de la oreja y mirándolo
serio –Vamos, abrázame a mí también,
tú eres mi Kotaro.
- No, yo soy tu Tama....- le respondió el gatito riendo
y bajando la cabeza disfrutando las caricias. – Vale! –
saltó un poco, abrazándolo con Kotaro guindando de
una mano y moviendo la cola contento. – Yo también
te quiero, Baiken.
-Está bien, está bien- Baiken lo abrazó cogiéndolo
encima y apagando la luz, observando los ojos del gatito brillar
en la oscuridad -Duérmete, que te veo…- no pudo evitar
reírse a pesar del cabreo que tenía encima acariciándole
la espalda.
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