| Capítulo 75
The First Date
Hoshi seguía a Shai con la mirada, observándolo ir
y venir por la cocina, cruzado de brazos, sospechando un poco. –
Entonces......¿de veras haces toda esa comida para ti sólo?
-Sí… de veras ¿Qué es tanta?... Es que
así no tengo que cocinar mañana y sólo lo caliento…-
dijo cortando una zanahoria sobre la tabla y mirándolo rojo
-Ah!! Mi dedo!!! Me he cortado… coño, tu culpa!- dijo
a pesar de saber que no tenía culpa ninguna corriendo al
baño para ponerse una vendita.
- Yo no tengo la culpa, sólo preguntaba... – refutó,
de pronto oliendo la sangre y mordiéndose un labio, sintiendo
que la deseaba. Tenía que salir pronto, pero es que no le
creía. – Shai, compraste comida especialmente, y eso
que ya tenías en la nevera. ¿Por qué no me
dices la verdad?
Shai salió del baño vendándose con la izquierda
de malas maneras y hartándose, lanzándole la vendita
a la cabeza -Véndame tú! Que es tu culpa- dijo extendiéndole
el dedo corazón como si le echase un corte de manga -Alguien
vendrá a cenar, sí… - admitió, rojo como
un tomate.
Hoshi se agachó a recoger la vendita que había resbalado
hasta el suelo, tomando luego su dedo, mirándolo a los ojos.
– Es ese chico, verdad? El modelo. Y tú no quieres
que lo conozca..... – señaló serio, observando
de pronto la pequeña cortada, casi como si lo estuviese hipnotizando,
más serio por eso realmente que por lo que acababa de decir.
Shai movió el dedo escondiéndolo a su espalda y cogiendo
la vendita guardándosela en un bolsillo y enroscándose
un papel de cocina -No me comas … ¿querías comerme?-
le mostró el dedo de nuevo, riéndose -La cena de Hoshi…-
dijo vacilándolo un poco. Es que era in-asimilable -Sí,
es ese…- dijo serio mirándolo entonces y abandonando
la bakez -Pero no es nada que tú te pienses sólo vamos
a hablar.
- Calla, no es gracioso.... - - le pasó de largo molesto,
para ir a sentarse al sofá, aunque en realidad, estaba molesto
consigo mismo. – Igual quiero conocerlo, no tienes por qué
estarlo ocultando. Sabes que tampoco me voy a poner a castigarte
ni nada así.... – se curzó de brazos, mirándolo
de reojo a través del flequillo, y suavizando in poco el
tono. – Si quieres, te vendo. No te voy a morder ni nada.
En serio.
Shai lo miró suspirando y parándose frente a él
extendiendo el dedo y pasándole la gasa blanca -Era broma,
baka, puedes comerme si quieres, ¿donación?- sonrió,
moviendo un poco el dedo para que se lo vendara -Llega a las diez
y media, si lo quieres ver…tú sabrás …
faltan tres minutos sólo, pero tal vez llegue tarde.
- Más baka serás tú, sigue sin ser gracioso......
– lo amonestó aunque sonriendo, tomando el dedo para
vendárselo con cuidado, sin soltarle la mano luego. –
Y sí quiero conocerlo. Pero no te preocupes, que no voy a
arruinar tu cita, ni nada, ni pienso avergonzarte que no se me dan
bien los sermones de padre....
-Hoshi… lo que me preocupa es que él me avergüence
a mí delante de ti y no al revés…- el moreno
lo miró a los ojos y se sentó a su lado abrazándolo
-No pienso volver a sentirme avergonzado de ninguno de vosotros…
Tampoco tengo motivos y sí es gracioso…
- No te va a parecer gracioso cuando te muerda...- lo abrazó
de vuelta, haciéndole cosquillas de paso, y quedándose
luego abrazado, más tranquilo. – Me alegra que digas
eso. Y no te preocupes, seguro que algo bueno tiene si a ti te gusta...
El pelirrojo se detuvo frente al edificio, observándolo.
Pues no era ninguna mansión, pero tampoco estaba tan mal.
Tampoco es como si nunca hubiese estado en un sitio así,
ni que fuera realeza. Se rió, por sus propios pensamientos,
subiendo las escaleras y deteniéndose finalmente frente a
la puerta de Shai. Tocó con los nudillos, pasándose
luego la mano por el cabello acomodándolo.
-Sí… es agradable cuando quiere- Shai se levantó
casi de un salto al oír que llamaban y notó el corazón
golpeándole en el pecho nervioso -Es él…- se
pasó la mano por el pelo asegurándose que no llevaba
la camiseta llena de mierda de cocinar y se miró los pantalones
vaqueros comprobando que salvo algunos rotos, estaban perfectos
y miró a Hoshi ya rojo por adelantado antes de abrir la puerta
-Hola… pasa…- lo miró de refilón mirando
a otro lado -Estás… estás en tu casa…-
"Dios!! Respira…. OK, no pasa nada…" se tranquilizó
mentalmente.
- No lo creo, que en mi casa no estás tú. Y tú
estás.....guapo como siempre. – se rió el pelirrojo,
pasando y mostrándole una botella. – Traje vino –
anunció, observando el lugar. – En realidad no está
mal. Como lo describías sonaba a Apocalipsis. Esmás,
es...encantadora, como tú. Y tú debes ser.... –
continuó, al divisar al moreno.
-Hoshi – lo interrumpió, estrechándole la mano,
a la vez que lo examinaba con algo de desconfianza.
-Es mi mejor amigo…te hablé de él- Shai lo
cogió por los hombros al ver la cara que le ponía,
tampoco quería que se lo comiera. Bajó la cabeza,
sin poder evitar reírse –Hoshi, este es Kei.
- Sí, ya lo suponía. Mucho gusto. – el moreno
le sonrió, más que nada por tranquilizar a Shai. Todavía
no confiaba del todo, pero le había dicho que no le iba a
arruinar su cita. Además, le hacía algo de gracia
el ver a Shai así.
- Lo mismo digo. Ya, no me mires así, que no me lo voy a
comer, aunque quisiera.... –añadió, Kei riéndose
bajito, sin siquiera pensar en medirse. – Por cierto, me encanta
el cabello y... los ojos. ¿Son lentillas? ¿ Tienes
alguna foto de Shai cuando era bebé? – preguntó,
más que nada por joder con la última pregunta.
-No tiene!! Y además, no querrías verlas, son horribles
- Shai lo miró de soslayo completamente rojo -Y no va a comerte….-
se rió de nuevo -Lo siento… lo siento, no son lentillas,
son sus ojos así, que nosotros no ganamos para lentillas,
mira…- se fue para la cocina a meter las cosas en el horno
y se apoyó en la madera, mirando a Hoshi.
El moreno suspiró, sin que se le pasase por alto cómo
lo miraba, saliendo de su ensueño al escuchar la voz del
pelirrojo nuevamente. – Y entonces....¿desde cuando
se conocen? ¿No quieres un poco de vino? Seguro que Shai
no bebe nada..... – ofreció, sus ojos verdes, desviándose
hacia el chico en la cocina a la vez que sonreía un poco.
- No, gracias........Lo mejor será que me vaya, se me hacer
tarde- mintió un tanto incómodo, yendo a por su cazadora,
como siempre. – Mucho gusto, Kei – saludo con la mano,
aunque ligeramente serio, a modo de advertencia, y se metió
en la cocina. – Shai, ya me voy, regreso temprano. Diviértete
y cuídate. – le susurró finalmente, sin saber
qué más hacer. Ni estaba seguro de nada, ni estaba
acostumbrado a esas situaciones. Más bien, estaba acostumbrado
a cometer sus propias estupideces.
El moreno lo abrazó besándole la mejilla -Eh…
tranquilo, no pasa nada, tampoco es como que pueda hacerme nada
¿vale? Sé que si me encuentro mal, tú lo sabrás
de algún modo- lo miró a los ojos apartándose
y pensando en lo que iban a hacer. Sólo esperaba no encontrarse
en la clínica con Hoshi -Ten cuidado… y vuelve…-
dijo sin dejar de mirarlo a los ojos -Estaré esperándote
para domir…- le agarró un poco el brazo olvidándose
de que había alguien mas en la casa. Ahora sólo le
preocupaba que Hoshi no fuera a irse, como cada vez que se iba.
- Baka, yo siempre vuelvo, soy como un boomerang. A veces me toma
mi tiempo, pero igual regreso. – le sonrió tranquilizándolo,
y acariciándole el cabello, acercándolo para susurrarle.
– También voy a saber si te portas mal, así
que no hagas ninguna tontería. – le empujó ligeramente
la cabeza, apartándose, y alzando una mano para saludar de
nuevo al pelirrojo, exclamando antes de salir. – Lo quiero
intacto! Se rió, aunque iba en serio y cerró la puerta
tras de sí.
- Qué duro...con lo mucho que te quiero...... – protestó
Kei sin levantarse del sofá aún, aunque la única
razón por la que había permanecido callado hasta ese
momento es porque observaba a Shai interactuar con su amigo.
-Ya… eso es porque le hablé de ti- Shai lo miró,
inclinando una ceja y viéndolo de soslayo sintiéndose
un tanto observado y mirando dentro del horno –Bueno, mira…
es pasta ¿sabes?- sonrió, mirándolo -Ya va
a estar…- explicó, poniendo la mesa sin dejar de pensar
que había traído una botella de vino. Sólo
esperaba que no se emborrachase -Y vamos a comer en la cocina, que
seguro que es una novedad para ti… pero no quiero limpiar
el salón, así que…
- Le hablaste de mí....Con razón, pensará
que te quiero violar – sonrió, preguntándose
qué tanto le había dicho y acercándose por
atrás repentinamente. – Aunque eso demuestra que has
estado pensando en mí, estoy emocionado......
-Che!- Shai se volvió de frente a verlo y echándose
un poco para atrás, bien rojo -lejos de mi culo…- lo
miró, frunciendo el ceño y abriendo el horno de nuevo
-Ya está… y claro que pensé en ti. Tama es mi
amigo, no iba a dejarlo con cualquiera- se disculpó, sacando
la pasta y sirviendo en dos platos sin poder evitar sentirse nervioso
-Me corté mientras cocinaba… - dijo más bien
pensando en alto.
- Ohhhhh.......¿dónde? Deja que lo bese y te haga
sentir mejor. – sonrió, acariciándole el brazo,
y preguntándose si alguna vez iba a captar que era pasivo.
Aunque igual, así, era divertido. –Por cierto, Tama
se lo vendiste a Baiken, y según tú, él no
te agrada. Así que esa excusa no te vale.
-Ah!! Calla idiota, no es una excusa! Era el que más me
agradaba de todos a lo que se lo podía vender, viejas pervertidas,
hombres mayores…Baiken era el mejor y también estabas
tú. No es como que sea sólo suyo si tú también
vas a tirártelo ¿no?- lo miró, con una sonrisa
de medio lado y soltó su brazo de forma algo brusca, repentinamente
molesto.
- En realidad, no, sólo le di una mamada y eso.... –
lo observó, separándose un poco y pasándose
una mano por el cabello. – De todos modos, tienes razón,
estará bien con nosotros. ¿Aún sigues molesto
por lo mismo?
-Oh… eso lo arregla todo, una mamada sólo!- sintió
que se ponía terriblemente rojo y apoyó los platos
sobre la mesa, sentándose y tragando saliva al notar que
le venía la imagen a la mente y no acababa de desagradarle
precisamente. Se pasó una mano por la cara shokeado de sí
mismo -Vamos, ven que se enfriara… claro que sigo molesto.
- Pues no deberías, no veo cual es el problema. Ya te dije
que sólo es sexo. – se sentó a la mesa, un tanto
indeciso, y algo exacerbado con la regañina. – La verdad,
no sé si quieres que me quede a cenar después de todo.
-Sí que quiero…- lo miró revolviendo la comida
de una forma un tanto asquerosa -Es sólo que siempre me estás
cabreando… porque dices esas cosas… es sólo sexo…-
lo miro a los ojos -¿Alguna vez no es sólo sexo contigo?-
preguntó de pronto sonriendo sin saber por qué, era
de lo que menos tenía ganas.
- Pues.....es distinto con Baiken. No es amor, claro, pero al menos
sé que se preocupa por mí (“además de
que es realmente bueno....”) –añadió,
mentalmente, cuidándose de no decir algo así frente
a Shai, claro. – Y, supongo que si lo hiciese con alguien
de quien estuviera enamorado, sería distinto. Pero eso no
ha pasado aún. Y ahora, ¿por qué sonríes?
– lo miró, genuinamente intrigado.
-No lo sé….- bajó la cabeza resoplando un poco
sin dejar de sonreír -Supongo que a veces me siento estúpido
de más y hasta me río de mí mismo… Lo
siento, no lo entiendo- lo miró a los ojos bebiendo un poco
de agua -¿Realmente necesitas tanto hacerlo como para acostarte
con cualquiera que te guste? Soy virgen y aún no me he muerto…
- No necesito hacerlo, es sólo divertido. ¿Para qué
voy a desaprovechar? De todos modos, no me voy a volver virgen de
nuevo, si me detengo ahora. Ni quiero, la verdad. – se rió,
comiendo un poco y mirándolo a los ojos. – Pero no
quiere morirte virgen ¿o sí?
-¿Tú por quien me tomas?! No soy un cura, tengo pelis
porno, revistas, me la meneo ¿Qué crees?! ¿Que
soy frígido? No lo soy, pero yo quiero esperar y hacerlo
con alguien a quien ame de verdad, no con cualquiera. Si voy a hacerlo
con cualquiera, prefiero hacerme una paja, acabo antes y seguro
que siento lo mismo- dijo con un rasgo de furia en los ojos.
- Yo no he dicho que lo hagas con cualquiera, no me tragues. A
mí me encanta que seas así. – se apoyó
en una mano, sonriéndole. – No me gustarías
tanto si fueras como todos los demás.
-No tiene sentido…- se pasó la mano por la frente
sin entender por qué sonreía y por qué le decía
eso. Debería de molestarle que fuera así, era como
decirle que era imposible –Mira, yo harto rápido, tengo
una personalidad horrible y pocos amigos. Te has encaprichado eso
es todo, pero lo siento, yo no soy de usar y tirar- se levantó
a dejar el plato en el fregadero sólo porque con el cabreo,
se lo había acabado a la velocidad de la luz y empezó
a limpiarlo como si le fuera la vida en ello.
- Y ¿quién dijo que yo quiero tirarte? - el chico
se rió, observando el empeño con que lavaba el plato,
y suspirando. – Tal vez tengas razón. Tal vez sólo
es un capricho.... – murmuró, pensado en que a lo mejor
sí que era imposible, y se la iban a pasar el resto de sus
vidas luchando. Pero igual no podía evitar que le gustara,
no había manera.
-Pues genial… era de imaginar ¿no?- lo miró
de soslayo sonriendo de nuevo de medio lado. -Pero yo no quiero
ser un capricho ¿ves?- se secó las manos con un trapo
de cocina abriendo la nevera y cogiendo una lata de Pepsi bebiéndosela
casi sin respirar y aplastándola, para tirarla al cubo de
la basura cabreado de nuevo.
- ¿Por qué no? No es como que te afecte en nada de
todas maneras. Más bien, te conviene, ¿no? –
lo miró aún sonriendo, aunque también estaba
empezando a cabrearse y ni sabía por qué.
-¿Eres idiota?- Shai lo miró a los ojos sin creérselo
y encima se estaba poniendo chulo para variar -Yo… pienso
en ti demasiado, te miro demasiado- se pasó la mano por el
pelo dándole unos golpecitos a la nevera con las yemas de
los dedos y dándole la espalda -Y cuando me tocas, me parece
que me quemas… Tú no sabes como me siento, para ti
es un juego, pero yo no quiero jugar… saquemos a mi hermano
y acabemos la partida.
Kei lo miró, bastante sorprendido de que le dijera esas
cosas de pronto. Se levantó, caminando hacia él, hasta
que estuvo justo enfrente, mirándolo a los ojos, serio por
una vez. – Estás absolutamente equivocado. Si sólo
es un juego para mí, si lo hago con quien sea que me guste,
entonces respóndeme esto. ¿Por qué no te besé
cuando tuve la oportunidad? Ahí te lo dejo de adivinanza,
junto con la botella de vino. – se alejó de nuevo,
sonriéndole ya cuando casi llegaba a la puerta. - ¿No
íbamos a buscar a tu hermano?
-Sí…- Shai lo miró sorprendido y sintiendo
que había sido un cabrón, cogiendo la cazadora para
ponérsela de forma apresurada y abrazándolo por la
espalda contra él. -Lo siento… no te comprendo, no
trataba de juzgarte… yo…
- Está bien – Kei bajó la cabeza, sujetando
sus manos y acariciándolas, aunque sin poder evitar sonreír.
– No te culpo por juzgarme. Sólo quería que
supieras que no eres un capricho, ni una diversión pasajera.
Pero eso no te obliga a gustar de mí.
-¿Para qué dices que sí entonces? No te entiendo
nunca…- suspiró de nuevo aún sin soltarlo, sintiendo
sus manos sobre las suyas y agarrándolas, mientras tragaba
saliva y mirándolo desde arriba pensando en si debía
besarlo o no -¿No has traído nada de abrigo?- se soltó
rojo y un tanto excitado.
- No, nunca lo hago. – se giró, sonriendo para mirarlo
a los ojos. – Son una incomodidad, siempre los estoy dejando
en todos lados.
-Pero es de noche!… Hará frío…cae de
cajón- el moreno se quitó la cazadora extendiéndola
-Pon!- dijo sacudiéndola un poco y esperando -Va… yo
me pondré una sudadera…
- ¿No te congelarás tú? Vale....- accedió,
metiendo los brazos, sintiendo aún su calor dentro de la
tela. – Este es el mejor servicio de valet del mundo. Y si
te da frío, yo te abrazo.
-No… yo me pongo una sudadera…- dijo corriendo a su
habitación para coger una, poniéndosela y saliendo,
mientras trataba de organizarse un poco el cabello. De cualquier
modo, igual tenía calor con la vergüenza y la maldita
excitación que ni sabía a qué venía
la mitad de las veces. "Odio ser adolescente…" pensó
para sus adentros, caminando hasta él y cerrando la puerta
con llave -De todos modos, tengo calor…- dijo sintiendo extraño
ver su cazadora en otra persona.
- Bueno, no es de sorprender. Con tanto sonrojo, debes llevar fuego
bajo la piel. – le murmuró seductoramente el pelirrojo,
riendo interiormente, echando a andar a su lado.
-Sí es por eso, digo… no!- suspiró de nuevo
caminando a su lado y guardándose las manos en los bolsillos
-Si de todos modos nos dicen que no … no pasa nada, ya pensaré
otro modo…- dijo mirándolo de soslayo y observando
su rostro. Se veía distinto a las fotos, como si fuera más
pequeño. Se rascó el lóbulo de la oreja mirándolo
aún e inclinando un poco la cabeza -¿Cuántos
años tienes?
- 19. Y no nos van a decir que no. Si nos dicen que no, es que
se están haciendo los difíciles. Sólo hay que
seguir tratando.
-Con ese modo de pensar… no me extraña…- lo
miró sonriendo y apartando la mirada al escuchar su nombre.
Alzó la mano para saludar a uno de sus compañeros
de clase mirando a Kei de soslayo y preguntándose si habría
notado que le había dejado la cazadora, sin poder evitar
sentirse avergonzado, pero no dijo nada. Siempre estaba igual y
al final pasaba lo que pasaba -Abur…- dijo, empujando un poco
al pelirrojo para cruzar la calle y alejarse cuanto antes del radio
de miradas del chico que acababa de reunirse con otras personas
más de su clase -Joder… vamos o acabarán por
venir a preguntar- lo cogió del brazo echando a correr con
él hacia la clínica.
- Vale, soy tu secreto. ¿O es que te averguenzas porque
he posado desnudo? – se rió el chico, siendo halado
del brazo. – Bueno, llegamos. Hora de insistir.
-No, no es eso… es que no quiero que… bueno, no quiero
que vengan y te vean y empiecen a preguntarme cosas y me dejen en
ridículo delante de ti… y esa mierda…bueno entremos…-
el moreno llamó a la puerta esperando a que le abriesen y
mirando a Kei -No me averguenzo de ti… ¿Cómo
podría?
- No importa, no te estreses. De todos modos, tampoco podrían
dejarte en ridículo. Para mí, todo lo que haces es
adorable. – le sonrió, bromeando, aunque medio en serio.
– Es tarde, ¿no? ¿Seguro que atienden de noche?
- Seguro, porque yo siempre venía por la noche a buscar
a Tama- el moreno esperó a que les abriesen la puerta -Hola,
soy Shai … queríamos hablar con el doctor Jaken o con
el doctor Shisou… Shisou-sensei!!- dijo llamando al moreno
al verlo pasar a lo lejos y sintiendo que le temblaban las manos
apretando los puños.
El moreno alzó la vista, sorprendido, acercándose
inmediatamente. No se explicaba qué podía estar haciendo
allí. – Shai-kun y...Kei – saludó, con
mucho menos ánimo al segundo. – No hay ningún
problema con Tama, ¿cierto?
-Y estoy querido…- el rubio cerró la puerta a sus
espaldas pasando la mano por debajo del cuello alzado de su abrigo
negro apartándose el cabello dorado de su pálida piel
-Kei… ¿a qué se debe este placer?- el rubio
se desabrochó el abrigo tomando la mano del pelirrojo y besándola
suavemente -Tan hermoso como siempre… no, más que nunca…-
dijo aún sin soltársela mirándolo a los ojos
y sonriéndole, mientras Shai fruncía el ceño
y la boca a un tiempo ¿Qué clase de trato habría
hecho con Hoshi ese tipo?
-¿Y qué? ¿Pueden atendernos?- preguntó
un tanto molesto e incómodo por estarlo.
- Shai, ¿qué clase de modales son esos? No es manera
de pedir una cita. – Shisou lo amonestó, aunque sonriendo
ligeramente. – Bien, ¿cuál es la situación?-
preguntó, imaginando que tal vez Tama se había enfermado
y no sabrían atenderlo.
- Mu...muchas gracias... – Kei miró al rubio a los
ojos, incapaz de apartar la mirada, sintiéndose un tanto
extraño, mientras un leve rubor cubría sus mejillas.
– No, es que.....quiero otra mascota. – exclamó
de pronto, como para disipar el ambiente, aunque seguía sintiéndose
turbado y eso era extraño en él.
Shai miró aún así a Kei de soslayo. ¿Por
qué estaba actuando asi? Hizo una mueca con los labios guardándose
las manos en los bolsillos, lo cierto es que le cabreaba -Lo siento…
es que estoy un poco alterado hoy- se disculpó, sabiendo
que se ganaba mucho más con una disculpa que con una queja
-Pero podríamos hablar en privado ¿verdad? Es que
aquí en el pasillo no me hace…- protestó de
nuevo, mirando a Jaken entonces.
-Por supuesto, podemos…- el rubio le sonrió, mirándolo
a los ojos y ofreciéndole su brazo al pelirrojo y sujetando
la mano que se agarraba a él con la suya suavemente -Vayamos
a mi despacho… Ahora mismo iba hacia allí… Shisou,
acompáñanos por favor…- el rubio le dedicó
una mirada a su colega como diciéndole que estuviese atento
a lo que iba a suceder, se temía algo desde luego tras hablar
con Hoshi -¿Así que estás interesado en tener
tu propia compañía? Y dime, querido…- el rubio
lo miró sin dejar de caminar y abriendo la puerta, dejándolos
pasar delante de él -¿Es que has visto a alguien que
te ha resultado interesante?
- Pues....sí, no.....Es decir, no, no he visto a nadie,
pero..... – el pelirrojo lo miró, aún nervioso,
y confundido por no poder explicarse lógicamente la causa
de su nerviosismo. Seguro que Baiken se hubiera metido con él
si lo hubiera visto. – Es sólo que he escuchado rumores
y.....estoy interesado en un lobo, eso.
Shisou entró, algo divertido por la actitud del chico. De
veras se comportaba muy diferente a cuando lo habían ido
a ver a él, pero era de esperar. Alzó una ceja al
escuchar la petición del chico, girando un poco el rostro
para observar al rubio y sentándose luego en uno de los cómodos
sillones. – Interesante....me parece que hace poco, tú
también me preguntabas por uno, ¿no, Shai? –
sus ojos azules recorrieron el rostro del chico, estudiándolo.
-Sí…- el moreno lo miró, como pidiendo permiso
antes de sentarse en uno de los sillones y observando a ver qué
hacía Kei o si iba a decir algo más. El rubio lo llevó
de la cintura para que se sentase y se sentó a su lado quitándose
las gafas y cruzando las piernas mientras las limpiaba y miraba
a Shisou sonriendo.
-Un lobo… pero nosotros no tenemos ningún lobo, Kei…Shai…
¿de donde habéis sacado esa idea? Incluso si lo tuviéramos…
entonces estaría aislado porque sería peligroso, no
como Tama…
-No!....No, yo sé que sí lo tenéis…-
el moreno lo miró un tanto alterado y rojo por haber alzado
la voz. No podía descubrir que Hoshi estaba con él,
no sabía si Shisou lo sabía o si Jaken le había
permitido contárselo.
- ¿Nos llamas mentirosos, Shai? – El moreno lo miró
con los ojos azules fríos como el acero, imperturbable por
sus gritos, al parecer. - ¿Por qué habríamos
de mentirte? Y ¿de donde sacas que tenemos un lobo? Yo no
recuerdo haberte dicho nunca nada así.
- Yo....- Kei interrumpió, sintiendo que estaba actuando
como un estúpido cuando había ido allí con
toda la confianza del mundo. – Yo le pedí que me averiguara.
Es que..me gustan mucho los lobos. Y es por eso que lo quiero...
para protección y porque....me agradan los animales fieros.
No me importa que sea peligroso.
-Humm…Shisou querido, creo que es imposible ocultárselo.
Alguien parece haberles hablado de él…- el rubio sonrió,
colocándose las gafas de nuevo -Tal vez Tama… o tal
vez… otra persona ¿ne?- el rubio sonrió aún
más ampliamente mirándolos a ambos -Pero Garou no
está en venta. Es más, es muy peligroso, un asesino…
-No es un asesino!!- el moreno se levantó, mirando a Jaken
y apretando los puños dentro de la cazadora -Él…
él es mi hermano, mi padre, él es todo para mí!!
No podéis quitármelo…
- Siéntate, Shai. – Shisou lo miró, completamente
serio, al dar la orden, sin siquiera moverse de su asiento. –
No permito que vengas aquí a gritar y a hacer demandas. Si
Garou está aquí, será por alguna razón
y si Jaken sensei dice que es un asesino, entonces lo es. Si las
cosas fueran tan fáciles, bastaría con decir “soy
inocente” para salir de prisión.
Kei se puso de pie inmediatamente, rompiendo el trance en el que
parecía estar, para ir al lado de Shai y rodearlo con un
brazo. – Da igual, ¿cuanto quieren por él? Estoy
dispuesto a pagar lo que sea....Seguro que no van a rechazar una
oferta así, ¿verdad?
Shai lo miró sorprendido por que lo apoyase de esa manera
y mucho más delante de esa gente.
-Sentaos … no hay por qué alterarse. Tomad asiento
y tranquilizaos, siempre hay un modo de arreglar las cosas de forma
civilizada. Reitero que Garou no está a la venta, hay mucha
diferencia entre vender a un animalito a una bestia- el rubio sonrió,
mirando a Shai entrecerrando un poco los ojos -Lo único que
puedo ofreceros es visitarlo… claro está, esas molestias
tendrán un precio… y sólo si Shisou está
también de acuerdo…- dijo mirando entonces a los ojos
a su colega.
Kei los observó a ambos, sintiéndose bastante nervioso.
No sabía por qué, pero esa manera de hablar le estaba
poniendo los pelos de punta. Aún así, permaneció
callado esperando. No era exactamente lo que querían pero
algo era algo.
- No lo sé.....Tal vez no sea conveniente, ¿está
seguro de eso, Jaken sensei? – el moreno lo miró, un
tanto intrigado. Claro que confiaba en él, pero no estaba
seguro de a qué se refería, y en todo caso, incluso
si accedía, tampoco deseaba hacérselos parecer tan
fácil.
-No, no es conveniente… - el rubio sonrió y dejó
escapar una leve risa entre sus labios -Pero claro está,
ese dinero nos vendría muy bien en nuestras investigaciones,
claro que tampoco lo necesitamos… Sólo sería
un extra…- dijo en parte mintiendo por supuesto, con una perfecta
sonrisa sosegada en sus labios.
Shai apartó el brazo del pelirrojo bastante nervioso y alterado,
cogiéndole la mano y sentándose, arrastrándolo
con él y agarrándola también con la otra, pensando
qué era lo que debía decir -Quiero verlo ¿Cuánto
tengo que pagar? Una cifra, la conseguiré, aunque sea verlo
una sola vez- dijo tajante. Tenía que verlo, saber cómo
y dónde estaba. Tal vez tramar una forma de sacarlo de allí.
-Bien… lo pensaremos. Shisou y yo tenemos que hablarlo antes
de tomar una decisión… tendrás que esperar…-
sonrió, mirando al chico que le devolvió la mirada
serio apretando la mano de Kei entre las suyas.
- En realidad, no me parece justo pagar por verlo una sola vez.
Queremos tener derechos de visita y el dinero no es ningún
inconveniente. Lo que Baiken pagó por Tama no es nada, así
que no se corten por eso. – enunció Kei, tomando las
riendas. No quería arruinarle las cosas a Shai, pero le parecía
que estaba actuando demasiado desesperado y así, podían
aprovecharse fácilmente de él.
- Bien, creo que mi colega lo ha dicho todo. Tenemos que pensarlo.
Garou es.....muy valioso y muy peligroso. No es algo que podamos
decidir a la ligera. En fin, creo que todo está muy claro,
¿no?
-Sí, muy claro… mucho- Shai se levantó repentinamente,
estrechándole la mano a Shisou y haciendo lo mismo con Jaken
-Un placer…- sonrió de medio lado, sólo porque
estaba nervioso -¿Cuándo tendrán una respuesta?
-No lo sé… mañana… pasado … o más
adelante… Nos pondremos en contacto- el rubio se levantó,
ofreciéndole la mano a Kei y tomándola para que se
levantase -Os acompañaré a la puerta -Y Kei…
querido, tú que eres más razonable… tranquilízalo…-
le "pidió" amablemente, mirando entonces atrás
para ver al moreno y sonreírle.
Shisou le devolvió la sonrisa, meneando la cabeza, como
para decir que era increíble. Lo cierto es que Shai no tenía
ningún tacto y si lo que intentaba era ser sutil, pues fallaba
miserablemente.
- Claro...muchas gracias. – el pelirrojo le sonrió,
sin soltar a Shai, sintiéndose confundido una vez más
por aquella mirada, además de que no confiaba para nada en
esos tíos. Todo lo que tenía que ver con esa clínica
le parecía siniestro. – Vamos, Shai.
-Un placer, como siempre… buenas noches…- el rubio
cerró la puerta y le dirigió una mirada a Shisou -Interesante
¿no es así?
Shai no dijo nada y se limitó a salir mirando de nuevo a
Jaken hasta que la puerta se cerró a su espalda. Miró
su mano sujetando la de Kei y la soltó, azorado -Gracias
por ayudarme… con verlo me llega…
- Yo diría que mucho, sí. Garou es un chico muy popular
últimamente, ¿no? – Shisou le contestó
pensativo, observando la puerta.
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