.Novela homoerótica para mayores de edad.
 
Capítulo 69

Notorious

Camadai se levantó entonces en la oscuridad de su celda. Habían de ser al menos más de las once si sus cuentas acerca de la hora a la que mandaban a los “blancos” a sus habitaciones no eran erróneas. Se apoyó una mano en la cara sintiendo el aura azulada de poder que salía de su propio cuerpo volviendo a este y cubriéndolo completamente al tiempo que su altura disminuía, a la vez que la complexión de sus músculos y facciones, tornándose más aniñadas. Entró en el cuarto de baño observando el cuerpo y el rostro de Shiryou reflejado en él. Así era mucho mejor para lo que iba a hacer, sus ojos azules se desviaron a la cinta de cuero negro que solía vendarlos y se la ató sobre la frente sólo como medida de autoprevención por si necesitaba ponerle control, tratando de arrancarse el grueso grillete
del cuello, pero se hacía daño y desistió. Tampoco era tan llamativo.

Salió a los pasillos buscando una ventana sin encontrarla y recordando donde había una. Abrió el despacho de Shisou entrando a través de él, estaba vacío. Corrió una de las ventanas saltando al exterior y extendió las extrañas alas aterrizando en el suelo acuclillado, haciéndolas desaparecer de nuevo, caminando en la noche y entre la gente, pero notaba las miradas, seguramente su vestimenta no era la más adecuada y tenía que ponerle remedio. Pero primero tenía que encontrarlos y sabia donde estaba… ese Kei “te quiero, te quiero” había visto como el otro se lo decía varias veces.

Atravesó las callejuelas infestadas de ruidos y luces. Las cosas habían cambiado poco desde su último letargo o más bien, nada. Sus ojos de aquel impresionante azul brillante buscaban entre la gente alguien adecuado. Pero así no podía responder totalmente de sus actos, Shiryou trataba de influir en ello. Pero necesitaba su aspecto, tan humano…

Yya voy! Que me estoy meando!- escuchó a su espalda y se volvió a ver a un chico moreno que orinaba entre dos contenedores muy desgraciadamente para él, escondido de la vista de los demás.

Se acercó a paso lento hasta pararse tras él sin decir absolutamente nada. El chico volvió la cabeza inmediatamente asustado al notar al chico tras él. Parecía de su misma edad pero había algo en sus ojos, amenazador -¿Qué quieres tío? No llevo pelas encima.

-Silencio… ¿vas a gritar?- preguntó, tapándole la boca con una mano -¿No vas a huir?- preguntó, con la voz oscura y partida de Shiryou al aterrado chico, que no sabía qué hacer para detenerse y que tampoco era capaz de moverse lo mas mínimo -¿No? Ahora me deseas, no sabes que sólo puedo provocar dolor…- deslizó la mano por su cadera sujetando su sexo y deslizando la mano por él, acariciándolo y mojándose levemente, notando cómo el chico temblaba de terror y excitación en sus manos, notando cómo su sexo se endurecía en su mano -¿Te gusta sentirte aterrado? Desnúdate…- le ordenó, soltándolo y empujándolo entre los dos contenedores. El chico cayó de rodillas y le obedeció, quitándose la ropa, rápida y sumisamente.

Shiryou empujó los dedos entre sus labios, separándolos -Límpiame…- dijo sin mirarlo siquiera, notando su lengua deslizarse por la piel. Se quitó la ropa poniéndose la camiseta negra sin mangas del chico, esperando a por sus pantalones. Se desvistió, poniéndose los del chico, de nuevo vestido de negro -Las botas también…- le ordenó, poniéndoselas él y dejando su ropa en el suelo -Vístete.

El confundido chico obedeció, sin poder resistirse -Entra- dijo abriendo uno de los contenedores y colándolo en su interior cerrándolo.

-Déjame salir!! Tío!! Déjame, haré lo que quieras… ¿Qué demonios es?... Ahhh!!!! Déjame salir!!!- dijo empezando a golpear las paredes del contenedor con sus gritos acallados por la tapa y sintiendo cómo en aquel reducido espacio, estaba todo totalmente plagado de serpientes notando cómo entraban en él, tapando su boca, penetrándolo y gimió de placer contrario al pavor que sentía, lo sentía… era su poder ¿Qué demonios era ese chico? El mismo diablo…

El moreno siguió avanzando hacia el interior del local como si nada hubiera sucedido pasando la mano de nuevo por el grillete en su cuello, pesaba un poco en aquel cuerpo. Estaba oscuro y había luces de colores y gente en todas partes, parecía que no iba a ser simple encontrarlos. Se apoyó en una de las paredes, guardándose las manos en los bolsillos y haciendo que sus ojos examinasen entre la gente hasta encontrarlo. Su mirada se centró entonces en el pelirrojo, en sus ojos, mirándolo con su impasible rictus serio, había tantas cosas que quería preguntarle. Tenía que aproximarse a él. Entrecerró un poco más los ojos al notar las pupilas verdes chocar con las suyas y avanzó entre la gente deteniéndose a mitad de camino notando cómo lo empujaba la multitud que pasaban o bailaban chocando contra él.

-Eh… ¿quieres tomar algo conmigo?- una morena se colgó de su cuello susurrándole en la piel y sonriendo, notando que no le prestaban atención y siguiendo la vista del moreno que permanecía quieto mirando sólo a Kei –Vale, capto… eres maricón…- dijo largándose sin que el moreno se moviera lo mas mínimo.

Kei se quedó mirando de lejos cómo lo observaba el moreno, y le sonrió de medio lado, acercándose, de manera un tanto sinuosa y apoyándose en su hombro como si llevaran años de conocerse. - ¿Ves algo que te guste? – bromeó, riendo. – Te conozco, ¿no? A ver..¿dónde te he visto antes? .... – preguntó pensativo, mostrándole el trago que llevaba en la mano como preguntándole si quería beber un poco.

Shiryou apoyó la mano por encima de la del pelirrojo, llevándose el vaso a los labios y bebiendo de él, sin dejar de mirarlo a los ojos ¿lo recordaba? Seguramente le resultaba familiar, era natural, después de todo se trataba del cuerpo de su hijo -Es posible...- miró hacia abajo repasándolo con la mirada y volviendo a sus ojos de nuevo -¿y tu novio?- dijo refiriéndose a Baiken que estaba como si nada, tirado en uno de los sofás con Tama sobre él, hablando por el móvil.

- ¿Mi novio? ¿Te refieres a Baiken? – se rió ligeramente observándolo y pensando que incluso si fuera su novio, era capaz de no inmutarse con tal de no hacer esfuerzo. – No, Baiken no es mi novio, es mi mejor amigo.....¿Eres modelo? Podrías ¿sabes? – continuó, aún intentando recordar de donde lo conocía. – Ya sé! Te he visto en alguna sesión, ¿es eso?

-No…- el moreno sonrió, riéndose un poco, pensando en dónde se habían visto. Pero aunque se lo explicase, no le creería. Como mucho, se pondría histérico y ya no podría preguntarle nada. O al menos, eso solía pasar -No nos conocemos… pero podemos hacerlo. ¿Te gustaría eso?- le pasó el envés de la mano por la mejilla, subiendo los dedos a sus labios sujetándole el inferior con suavidad y soltándoselo -¿De qué me serviría ser modelo? No me hace falta dinero…tengo lo que quiero. ¿Podemos hablar?

- ¿Hablar? Sí, cómo no......- le sonrió, seguro de saber a qué se refería con eso y acercándose para acariciar sus labios con los suyos. Se separó, tomándolo de la mano y halándolo hacia un rincón más apartado. – Ven pues, vamos a hablar....- se rió alegremente.

Camadai lo siguió sentándose en el sofá y tirando al suelo a uno de los chicos que parecía haberse quedado dormido en él y apoyándose en las piernas con los brazos -Kei…- se echó atrás en el respaldo, mirando al pelirrojo -¿Qué sucedería si te hiciese unas cuantas preguntas poco habituales? ¿Las contestarías?

- Pues no te caracterizas por tu caballerosidad... – se rió observando al chico en el suelo que obviamente estaba más ebrio que la ebriedad, porque apenas si protestó. Se dejó caer al lado del moreno cruzando las piernas y observándolo. – Y ya veo que sí me conoces, así que.....o eres un fan o has preguntado por aquí.... – sonrió enumerando con los dedos. – Pues a ver........depende de las preguntas, diría yo. No me gusta comprometerme a nada de antemano, pero......suena interesante.

-¿Un fan?- el moreno lo miró, riéndose -No…digamos que te he visto una vez con … tu mejor amigo… y con Tama…- sonrió de medio lado -Son preguntas que nadie quiere responderme… o bien no me responden como desearía. Baiken te quiere ¿Por qué? ¿Por qué querer a alguien?- lo miró a los ojos esperando a que se riera como cuando solía formular aquella pregunta aunque no lo comprendía.

Kei alzó una ceja, con una sonrisa incrédula en los labios. - ¿De veras quieres hablar? – le parecía muy extraño, pero además......que lo hubiese visto con Baiken no era ninguna sorpresa, incluso podía haberlo hecho en cualquier tabloide, pero el que conociera a Tama sí que era extraño. - ¿Acaso también te dedicas a vender animalitos? O....¿serás de la clínica? – preguntó de nuevo, pensando en que se le parecía a alguien allí, pero no recordaba exactamente. Tal vez incluso era uno de los guardias. De igual manera, se inclinó hacia delante, observándolo divertido. – Bien, veamos, Baiken me quiere porque soy muuuuuuy especial. ¿No te lo parezco? – se rió, dejando caer los brazos entre sus piernas, el cabello resbalando por su mejilla. – Pues, si quieres saber, Baiken y yo nos conocemos de hace mucho. No hay nadie en el mundo que me conozca mejor que él, y nadie que lo conozca mejor a él que yo. Supongo que a través del tiempo, se desarrolla una especie de ....familiaridad, tal vez. Y siempre necesitas a alguien que te comprenda y sepa lo que necesitas. ¿No crees que sería muy solitario el mundo si absolutamente nadie te quisiera? Por no decir aburrido..... – le hizo una seña a un camarero para que les llevara unos tragos. Con tanto tiempo que pasaba allí, ya no tenía ni que decir lo que quería.

-Te vi en la clínica…y escuché tu nombre, aunque tú a mí no me viste…- confesó a medias finalmente, porque al fin y al cabo no parecía ser de los que salían corriendo, hasta le estaba resultando interesante. Incluso le había contestado algo interesante -Sería más interesante si alguien me quisiera … sí, me aburro continuamente… ¿me querrías tú? ¿Te gusto?- lo miró a los ojos, inexpresivo y metió los dedos entre su flequillo dejándolo caer de nuevo sobre la piel morena del chico -Me gustas…eres interesante.

- Por supuesto que lo soy o no querrías hablar conmigo tanto, ¿ne? – se rió el pelirrojo apoyando la cabeza de lado en una de sus manos. – Y tú también lo eres. Extraño como el demonio, pero.....la mayoría de la gente que conozco es muy extraña. Y definitivo, no hablo con gente que no me gusta, a menos que no me quede remedio. Es una pérdida de tiempo. Si te querría......eso sólo lo puede decir el tiempo.

-Como el demonio…- el moreno se rió, mirándolo -Tal vez soy un demonio ¿y si lo fuera?- preguntó de pronto observando que les traían bebidas y cogiendo los vasos con aquel líquido azul con una mano, pasándole uno al pelirrojo y sujetando el otro entre dos dedos -El tiempo pasa muy despacio…

-......No cuando te diviertes. - completó el chico, riendo y bebiendo un poco de su vaso. – Y si fueras un demonio....entonces yo tendría una anécdota muy interesante que contar. – se dejó caer sobre el respaldo, riendo aún.

-Ya veo…- el moreno se levantó con el vaso en la mano arrodillándose en el sillón a horcajadas sobre Kei. Se bebió el vaso de un tirón, mirándolo a los ojos y abriendo la mano para mostrarle una mariposa como la que había entregado a Tama. El insecto abrió y cerró las alas y el moreno cerró la mano aplastándola y abriéndola de nuevo, para dejar caer el polvillo azul -¿Ya te acuerdas de mí? ¿O aún no?

- Pero qué...?! – el pelirrojo se arrastró ligeramente hacia atrás y miró su bebida como si esta fuera la culpable, dirigiendo su mirada de nuevo hacia el moreno. – Ah! Tú eres ese tío de la clínica, ¿verdad? El amigo de Tama, pero...... – lo miró, recordando – te ves distinto.

-Sí- el moreno se apoyó en la esquina del asiento, dejando colgar una pierna por fuera y moviendo el vaso vacío en su mano -Podría verme igual que antes… pero este no es el mejor escenario…- aclaró, mirándolo a los ojos -¿Cómo te gusto más?

- ¿Puedes....cambiar cómo te ves? – se rió incrédulo, pero lo suficientemente ebrio como para aceptar eso. Después de todo, tenían un chico gato viviendo en la casa. – Oh, por favor, no vayas a cambiar por mí..... – bromeó, aún riendo.
-No iba a hacerlo… sólo tenía curiosidad y no puedo cambiar como me veo, sólo esas dos formas, mi forma real y mi continente- lo miró sonriendo y sabiendo que no estaba entendiendo nada y estaba borracho -¿No me crees cuando te digo que soy un demonio? Eres gracioso…- sonrió de medio lado.

- Bien, eres un demonio, ¿por qué no? – le contestó encogiéndose de hombros. – Así que...¿qué haces aquí? ¿Ya te dieron de alta? Conste que no te puedo dar mi alma, estoy trabajando en ver cómo me canonizan. – continuó, sin poder dejar de reír.

-He salido volando por la ventana…- dijo el moreno sonriendo y alimentando la "broma" aunque en realidad decía la verdad, pero le divertía ver cómo no le creía -Pero después volveré porque comenzaré a aburrirme. Pero no quiero almas, no soy el diablo de ningún cuento…soy de otro tipo…

- Eso de que te aburrirás.......será cuando me dejes, que conmigo, es imposible. – se mordió el labio inferior, reído, mirándolo a los ojos y pasándole un dedo por el contorno del rostro. – Y.....¿qué quieres entonces?

- No lo sé… ¿Qué puedes ofrecerme?- el moreno lo miró a los ojos bajando un poco la cabeza y lamiéndole el dedo sin dejar de mirarlo -¿Qué quieres tú? Yo no sé lo que quiero…

- Lo que yo quiero.....es un secreto. – sonrió, pensando en Shai en realidad por un momento y riendo ligeramente. – Pero ahora.....quiero divertirme. ¿Qué puedo ofrecerte? El cielo.....¿estarías interesado en el cielo? Tal vez yo sea un ángel.....- se acercó a su rostro, sonriendo burlonamente – aunque so fuera tú, tendría mis dudas.

-A mí no me lo pareces…aunque tienes cara de ángel… - le apoyó las manos en la cintura atrayéndolo sobre él y apoyando los labios en su cuello, lamiéndolo con suavidad, apenas rozándolo con la lengua y subió por su mandíbula hasta sus labios acariciando los suyos con los del pelirrojo y rozando sus nalgas con ambas manos apretándolas para acercarlo más a él -¿Por eso me has traído aquí? ¿Me deseas?

- Pues....me preguntaste qué podía ofrecerte. También puedo ofrecerte ir a mi casa a jugar videojuegos pero... – le sonrió cruzando sus manos detrás de su cuello, jugando un poco con el grillete, distraído. -......no creo que estés interesado. Y no niego que seas muy atractivo, así que dime, ¿cómo sería? ¿Hacer el amor con un demonio?

-Depende de lo que le parezcas al demonio, puede ser simplemente placer o placer y dolor… pero en tu caso sólo sería placer…- dijo pensando en el chico que había dejado en el contenedor de basuras y deslizando las manos por su cintura levantándole la camiseta y mirando su pecho -¿Quieres hacerlo aquí?

- Bien, porque no soy un gran fan del dolor........- le advirtió, aunque riendo luego.- Aquí.....¿Por qué no aquí? Es un tanto...arriesgado. – murmuró, más bien pensando en los tabloides. Por otro lado, un escándalo siempre subía las ventas y por el lado más obvio, le importaba muy poco. – Nada que no haya hecho antes. – le sonrió, pasándole la lengua desde el labio inferior hacia el superior.

-Pero no conmigo… y puede que llame un poco la atención…- sonrió de medio lado siguiendo los movimientos de su lengua y quitándole la camiseta y deslizando las yemas de los dedos por su cuerpo. Acarició uno de sus pezones, pasándose el dedo por la lengua después y humedeciéndolo, mirándolo fijamente mientras se acercaba y acariciaba uno de sus pezones con la lengua recorriendo después su pecho con fuerza.

- Si.....si no querías llamar la atención, no te hubieras acercado a mí..... – sonrió, deslizando sus manos alrededor de su espalda, y mordiéndose el labio, respirando con más fuerza, a la vez que sentía un corrientazo de placer recorrerle el cuerpo, a través de sus pezones endurecidos.

-A mí no me preocupan esas menudencias…- el moreno lo miró a los ojos unos segundos, sujetándolo después con una mano tras la espalda y haciéndolo curvarse hacia atrás acariciándole el pecho con la otra mano -¿Quieres sentirte como un ángel, Kei?...- lo miró divertido, era interesante realmente, le pasó las manos por la espalda bajándolas hasta su cintura y haciendo que se desplegasen unas enormes alas brillantes en la espalda del pelirrojo. Se rió, echándose atrás contra el respaldo, divertido por las miradas a su alrededor.

- ¿Eh? ¿Cómo hiciste eso? – el pelirrojo lo miró realmente sorprendido y preguntándose si no se habría quedado dormido y estaría soñando. Por otro lado, sería un sueño muy agradable. Se inclinó sobre el moreno, observándolo seductoramente. – Así que...¿cómo me veo? ¿Te gusto como ángel? Tú eres......impresionante. – se inclinó aún más, besándolo profundamente.

-Ya te he dicho que soy un demonio…- Shiryou lo besó, acariciando su lengua contra la del chico y apartándose para lamerla y observar cómo se entremezclaban. Sujetó la del chico entre los dientes, arrastrándolos por ella hasta apartarse -Te ves perfecto… mejor que los ángeles de verdad…- dijo pensando en Aziel y sonriendo de medio lado. Metió las manos entre su pantalón sujetando sus nalgas y acariciando su entrada suavemente introduciendo después dos dedos en su cuerpo empujándolo hacia arriba y pegándolo a su boca de nuevo sonriendo en sus labios -Me gustas mucho… - entreabrió los labios moviéndose dentro de él.

El pelirrojo gimió contra sus labios, entremezclando ahora el aliento cálido de ambos y subió la mirada deseosa hasta los ojos azules del otro. – Tú....no te quedas atrás..... – le sonrió, inclinándose para lamer su cuello, introduciendo una mano bajo la negra camiseta, acariciando su espalda, y moviéndose arriba y abajo sobre sus dedos, con suavidad.

Shiryou sonrió, bajándole la cremallera del pantalón y acercándolo, para lamer su sexo sobre la ropa interior, arrastrando sus dientes por él y empapando la tela. Le besó las caderas apartando la tela con los dientes y bajándola para descubrir su sexo y mover su otra mano sobre él -Te están mirando… ¿no te importa?- se rió levemente, notando el calor del sexo en el interior de su mano.

- Cuando la gente deje de mirarme......se acabó mi carrera. –se rió, con el rostro sonrojado por la excitación. De todos modos, aún no estaba seguro de si era un sueño, y en todo caso, estaban en una esquina apartada. Los que los miraban no iban a ir a delatarlos, menos si tenían espectáculo gratis. Y por otro lado.......era un poco excitante que los estuvieran mirando. Dejó escapar un suave gemido sind ejar de moverse, e inclinando la cabeza para mirarlo directamente a los ojos. – Y ahora mismo.....mmm.....estoy más interesado en otras cosas.

-Bien…si no te importa- el moreno sonrió, lamiéndole los labios y empujando la lengua entre sus dientes levantándose con él en brazos sin dejar de penetrarlo con sus dedos y dejando resbalar los pantalones por sus piernas, desnudándolo -Ahora sí estás precioso…- le lamió el cuello, apretándolo contra él y moviéndolo para que su sexo se rozase contra el del chico a través del pantalón -¿Ya me quieres un poco?- preguntó sonriendo por su broma.

- Yo....ah......te amo! – se rió, sintiendo cómo su sexo empezaba a endurecerse, acalorado, abrazándose a él, aún más y consciente de los ojos que los miraban, sonriendo y preguntándose si le estarían calentando la noche a alguien. – No eres...nada tímido, ¿eh? – separó su rostro un poco, sólo para introducir su lengua de nuevo, en la boca del moreno, cerrando los ojos, gimiendo con suavidad.

-No, no lo creo… no me importa mucho, pero a ti tampoco parece importarte y eso es interesante…- el moreno lo dejó sobre el sillón, agachándose en el suelo y separándole las piernas -No hay nada en ti que no sea precioso ¿eh?...incluso aquí…- se inclinó sobre para lamer su ano con fuerza moviendo la lengua dentro de él mientras se desabrochaba los botones del pantalón consciente de las miradas y los comentarios. Sonrió, divertido por causar aquel caos, podía sentir las miradas excitadas sobre ellos a pesar de escuchar las criticas "pátetico…" pensó, levantándolo un poco para acceder mejor a su interior.

- Ahh.... – el pelirrojo gimió con más fuerza, sintiendo la calidez de la lengua, acariciándolo ávidamente por dentro y se llevó una mano al rostro, mientras la otra bajaba para acariciar su propio sexo pulsante. Giró el rostro a un lado, sin dejar de gemir, observando a una chica que lo miraba al parecer horrorizada, y le lanzó un beso, gimiendo con fuerza ante una lamida algo más profunda por parte de Shiryou, y volviendo a mirarlo, riendo.

El moreno lo miró a los ojos sonriendo sin poder evitarlo alzándose y apoyando la rodilla entre las piernas del pelirrojo presionando sus testículos, comenzando a sentirse demasiado excitado como para controlarse. Cerró los ojos un momento, abriéndolos aún más brillantes y separando los labios para dejar escapar la respiración, desplegando aquellas cortantes alas en su espalda. Se inclinó, deslizando la lengua por el ano del pelirrojo, lamiendo sus testículos y recorriendo su sexo con ella hasta llegar a su boca de nuevo -Camadai- dijo, diciéndole su nombre.

- Camadai.....-susurró el pelirrojo, con los ojos entreabiertos, nublados por el deseo, pasando una mano por la mejilla del moreno, y luego pasando su otra mano por encima del sexo del mismo, con una leve sonrisa en los labios. –Encantado......

-Desde luego que sí…- el moreno lo volteó en el sofá, poniéndolo de rodillas y tomó sus manos, apoyándoselas contra la pared, con las propias encima, apoyando su sexo contra la entrada del chico e internándose apenas un poco en su cuerpo. Deslizó las manos a lo largo de sus brazos acariciando su espalda y pasándolas por las resplandecientes alas. Sujetó las piernas del chico, separándolas más e internándose en su cuerpo lentamente, comenzando a acariciar su sexo. Se inclinó sobre él, arrastrando la lengua por su espalda y respirando agitado en su piel.

Kei gimió aún más fuerte, echando la cabeza hacia atrás, casi apretando sus manos contra la pared, intoxicado por el placer, el alcohol y la música. Bajó la cabeza de nuevo, respirando agitado, el sudor recorriendo su cuerpo, mientras sentía las embestidas del moreno una y otra vez y su mano sobre su sexo, haciéndolo endurecer completamente.

El moreno pasó la mano que tenía libre por el abdomen del pelirrojo, echándolo hacia atrás y apretando su pecho para pegarlo al suyo lamiendo y succionando su cuello, deslizando la lengua por su nuca y mordiendo suavemente el lóbulo del pelirrojo. Sonrió levemente, pasando la mano por debajo de sus piernas y cogiéndolo en brazos, para sentarse en el sillón, arrodillando al pelirrojo a horcajadas, de espaldas sobre él, sin dejar de penetrarlo, moviéndolo sobre su cuerpo y olvidando su sexo por unos momentos, para buscar sus labios e internar los dedos en su boca -Déjalos que te vean… déjalos que sientan tu placer…- arrastró los dedos por su lengua, retomando su sexo de nuevo con la otra mano -estás empapado…

- Dentro de mí......estoy teniendo.....ahh...la impresión de que ...tú también! – exclamó casi sin respiración, sonriendo y arqueándose un poco hacia atrás, también moviéndose por su propia cuenta sobre el moreno, y haciendo que su sexo sobresaliese un poco, haciendo mejor espectáculo para los curiosos.

-No lo dudes…- el moreno apretó más las mandíbulas, sintiendo las contraciones del cuerpo del pelirrojo y cómo su interior pujaba porque lo penetrase aún más profundamente. Le pasó las manos por el pecho acariciando sus pezones y apretándolos entre los dedos, apartó la mirada de Kei observando las miradas a su alrededor, preguntándose por qué los humanos eran tan estúpidos de negar su propio deseo, de observar actuando al contrario de lo que deseaban -Hacía tiempo que nadie me excitaba tanto, Kei…- el moreno sonrió hablando con sinceridad, aunque sabía que haría crecer su ego. Claro, que eso no le parecía un defecto.

- Es que......te prometí el cielo..... – sonrió el chico halagado, como era de esperar y sintiendo que su cuerpo empezaba ya a temblar con la próxima llegada del orgasmo. – Hmmmm......aún...no... – se rió, necio, aunque sabiendo que igual no aguantaría mucho más, su cuerpo entregado a las sensaciones, tembló un poco ante el contacto con sus pezones, inclinándose, su sexo pujando.

-¿Ya…?- el moreno se quejó a medias aunque divertido, rodeándolo completamente con un brazo, haciéndolo moverse con más violencia sobre él y sujetando su sexo con la otra mano moviendo su mano en él y apretándolo, cuando notó la sangre recorrerlo y sus testículos endurecidos, apretando los dientes y dejando salir su respiración entre ellos, liberando entonces el sexo de Kei.

El semen del pelirrojo terminó de derramarse de una manera bastante explosiva, asegurando definitivamente, que nadie se iba a sentar en el asiento de al lado al menos por esa noche. Jadeó, aún agitado, riendo y apretando los músculos de sus nalgas, con todo el cabello revuelto alrededor del rostro.

-Ahhh…- el moreno se echó atrás en el sofá, moviéndose ahora más lentamente, notando cómo el semen entraba en el chico y se derramaba por sus piernas, haciéndolo apretar todos los músculos de su cuerpo. Lo cogió por el pecho volcándolo sobre él y respirando agitado por el placer, lamiendo sus labios y echando la cabeza sobre el respaldo. Sonrió ante lo bizarro del chico que acababa de conocer, pero ahora acaparaba gran parte de su interés -Te ries…

Kei le respondió con otra risita, acostado allí, sobre el moreno, tan tranquilo como si estuviera en su propia casa. – Por supuesto, el sexo siempre me pone de buen humor. Pero ahora, tengo hambre... – se rió de nuevo, girándose ligeramente, sintiéndose un poco pegajoso entre las piernas, pero igual, le parecía agradable.

-Come…- el moreno le pasó la mano por entre las piernas, tapando su sexo y apretándolo un poco -¿No te vistes?- preguntó, curioso a más no poder, por comprender su extraño comportamiento.

- Joder, qué buena respuesta.....- se rió, girándose de medio lado, temblando un poco aún ante el repentino contacto, y sonriéndole luego. - ¿Cuál es la prisa? Más espectáculo del que dimos, no van a ver ya.

-Yo no quiero que te vistas…- el moreno lo miró a los ojos, alzando una ceja totalmente serio -No te pareces a los demás…

- Pues......ser único es mi pan de cada día, así que gracias.... – le alzó una ceja igualmente en respuesta. – Tú tampoco, ¿eh?

-Natural…- el moreno le sonrió levemente alzándolo un poco más sobre su cuerpo y acariciando la humedad de su entrada, sonriendo más abiertamente -Siempre haces esto ¿con cualquiera que te guste?

- Claro, ¿por qué no? Sería desaprovechar, ¿no crees? – lo miró, sonriendo también, apoyándose sobre sus manos, para mirarlo mejor.

-Tal vez… yo también lo hago, a no ser que me parezcan patéticos, a pesar de que físicamente me atraigan…- "entonces los mato" pensó, sonriendo de medio lado sin separar los labios e introduciendo los dedos ligeramente en él más como una distracción que si realmente estuviera pensando en lo que hacía.

- Hmm..... el moreno dejó escapar un gemido muy suave, mirándolo luego de nuevo. – Oye..que me vas a gastar. – se rió, dejando caer la cabeza sobre su pecho. – Creo que mejor me visto. Baiken debe estarse preguntando donde diablos estoy.

El moreno se rió, estallando después en una carcajada -Sí… vístete… no te gastes…- sus ojos, sin embargo estaban observando los azules de Baiken, al que hace tiempo había visto al final de la barra, con el gatito dormido en sus brazos.

El chico de cabello morado dejó escapar el humo entre los labios sonriendo al extraño de vuelta, y sin fiarse lo más mínimo. Para empezar, no le gustaba y para seguir, era hilarante lo que había presenciado.

Kei se puso de pie, volviendo a ponerse la ropa, con toda la calma del mundo, y tomando el trago que había dejado a un lado hacía siglos, bebiendo de él y haciendo una mueca. – Ya se derritió el hielo.

Shiryou se levantó, haciendo lo propio y pasando al lado de Baiken para salir soplándole el cabello. El moreno se rascó la cara apartándoselo, demasiado perezoso como para tan siquiera moverse a verlo marchar. Miró a Kei, llamándolo con una mano para que se acercara.

El pelirrojo se acercó sonriendo y guindándosele del cuello, besándole la mejilla, a la vez que colocaba el vaso sobre la barra. – Pídeme otro, ¿sí? Dios, tengo hambre...... – murmuró, como si no hubiese pasado absolutamente nada fuera de lo común.

-No te tires a ese tío…- Baiken lo sujetó de la mandíbula para que lo mirase -¿Me oyes? ¿Es que no veías lo que pasaba? ¿Estás loco?

- ¿Qué te sucede? Yo me tiro a quien quiera...- se apartó, ligeramente enfadado, pero sonriendo luego. - ¿No será que estás celoso, de pronto?

-Oh sí… es eso… porque desde luego, no será por las alas que le salían de la espalda… por el brillo de sus ojos… o mejor, por las que te salían a ti…Nah… es porque estoy celoso…- sonrió, dándole otra calada al cigarro y mirándolo de soslayo -No, yo no me pongo celoso…

- ¿Eso? ¿De veras pasó? – preguntó mirándolo perplejo, parpadeando. – Creí que era el alcohol, que alucinaba, yo qué sé. Joder..... – se rió sorprendido apoyándose en la barra. – Y yo que creía que nos miraban por lo sexy que soy. Igual, fue....muy satisfactorio. Se pasó la mano por el pecho, estirándose y mirando a Baiken de soslayo. – Y tú te follas un gato.

-No, aún no me lo follo, que si no, lo aburro- Baiken se rió sin poder evitarlo y se puso serio, dándole un codazo -Eh… no me jodas cuando trato de ser tu papaíto… Te digo que ese tío no es normal, es a saber que… no lo flipaste … y la gente cree que como tú eres modelo, era una actuación nueva… tsk… qué memos…

- Ahora me van a llegar las ofertas.... – se rió el pelirrojo. A pesar de todo, sabía que Baiken se preocupaba por él. – No lo sé, me dijo que es un demonio. Es el tío de la clínica, el amigo de Tama. Eso dijo, pero se ve distinto, ¿no? Pues creo que al final, sí tengo una anécdota interesante.....

-¿Que no puedes tomarte nada en serio ¿eh?- el moreno lo miró a los ojos, bebiendo un trago y removiendo el hielo en el vaso vacío -Ese tío parece peligroso… y definitivamente como unos diez años más joven que el de la clínica, no me creo una mierda…

- ¿Te crees que tenga alas, pero no te crees que pueda cambiar de apariencia? – le sonrió, acariciándole el cabello. – Bueno, ya, sólo fue un polvo. Un polvo espectacular pero un polvo al fin y al cabo. No nos vamos a casar ni nada.... No lo vuelvo a hacer, ¿vale? – se acercó como pidiéndole un beso de reconciliación, a pesar de que no peleaban realmente.

Baiken alzó una ceja como pensándoselo y dibujó una sonrisa en sus labios, besándole la frente -Cuando te laves la cara, hablamos…- se rió descaradamente palmeándole la cara -Ya sabes… yo sólo trago flujos de pasivos…hum… qué asqueroso suena, pero no lo es- sonrió, fumando y mirándolo después de soslayo mucho más serio -Kei… no lo hagas más con ese tío…en serio.

- Ni que se la hubiera mamado.... – se rió el pelirrojo, enseriándose igual para tranquilizarlo. – Ya, ya, ya te dije que no, ¿vale? Que sólo fue un polvo. De todos modos, sabes que él no es el que me interesa.

-Lo sé, lo dije por joder y … no, el que te interesa soy yo- el moreno sonrió, a pesar de que sabía a quien se refería y le pasó la mano por el pelo, pegándolo a su pecho -pero le gustas…sólo que como es atrofiado…¿Sabes porque le caigo tan mal? Está celoso… estoy seguro.

- Sí, ya sabes que tú eres el número uno - le contestó medio en broma, respondiendo luego. - Pero...sí es muy probable. Casi se muere cuando Tama le dijo lo que hicimos anoche....- se rió un poco abrazándose con un solo brazo para no perturbar al gatito, que movía la cola ligeramente, totalmente enfrascado en lo que fuera que estuviese soñando. – No lo sé, es muy tímido, de veras, casi dolorosamente. Y como tú eres tan delicado......

-¿Qué? ¿Ahora yo soy un problema?- el moreno lo miró de soslayo -Será que tú no eres delicado, no me culpes a mí de tus fracasos matrimoniales … Yo sólo soy… como siempre. ¿Ahora te molesta?

- Por supuesto que no... – el pelirrojo le acarició la mandíbula, calmándolo. – No te pongas así, sabes que te quiero como eres. Incluso soy capaz de perdonarte cualquier cosa. ¿No que no te ponías celoso? Sólo decía...... Bah! – sacudió la cabeza, poniéndose de puntas y besándole la mejilla. – No importa, no me prestes atención, ¿sí? Pase lo que pase, y esté con quien esté, tú siempre vas a ser mi Baiken. – le guiñó un ojo, abrazándolo de nuevo.

-Ah… calla- el moreno lo miró de soslayo mientras le daba otra calada al cigarro y le levantó la cara para besarlo -No son celos….

 
 

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