| Capítulo 68
Days Before You Came
Baiken se levantó del sillón, guardándose el
móvil en el bolsillo trasero del pantalón, al tiempo
que se apoyaba en el sillón con una mano, empujando con su
lengua dentro de la boca de Tama y besando al gatito que estaba
más distraído en jugar con Kei. Se apartó,
dejando salir su lengua lentamente de la boca de Tama -Me voy…-
dijo mirando a Kei de soslayo y poniéndose la cazadora -He
llamado a un canguro para que os cuide…- sonrió, guiñándole
un ojo al pelirrojo -no me seas infiel…- le lanzó un
beso desde la puerta.
- ¿Yooooooooo? Incapaz – le guiñó un
ojo de vuelta, sonriendo y poniéndose de pie para interceptarlo
antes de que se fuera, susurrándole. – Eres el mejor....
– antes de besarlo con profundidad, regresando a su asiento,
con el gatito, que jugaba con su pelota, moviendo la cola.
Baiken sonrió, lamiéndose el labio inferior -Love
u- le guiñó un ojo antes de cerrar la puerta a su
espalda, encontrándose de frente con el moreno, que venía
ya con cara de pocos amigos y las manos en los bolsillos. Baiken
sacó un cigarro del bolsillo encendiéndolo y mirándolo
a los ojos extendiéndole el pago por sus servicios.
-Ábreme la puerta- el moreno lo miró, sacándole
el dinero de la mano, contándolo y guardándoselo -Y
no me intoxiques!
-Nah… ya he guardado las llaves… llama…- dijo
bajando las escaleras para subirse al deportivo.
-Tonto de nabo… culo cagado….- farfulló por
lo bajo llamando al timbre -Soy Shai!
Dentro de la casa, se escuchó un alboroto, mientras el gatito
saltaba alegremente hacia la puerta, abriéndola y casi tumbando
al moreno. – Shaiiii!!!!!!!!!! – le saltó encima,
seguido por el pelirrojo que hizo lo propio imitándolo, entre
los dos lanzando al chico al suelo, ambos riendo.
-Ah!! Dios, qué pesadilla!!! Sacaos de encima!! ¿Ya
lo volvisteis gay?- se levantó, cogiendo a Tama en brazos
sujetándole el rabo con la mano -¿Tú por qué
estás aquí?!- dijo señalándolo con el
rabo en la mano -¿Para qué estoy yo aquí si
ya estás tú ¿ah? Explícate.
- No seas malo con Kei, es mi amigo, Shai. Y además vive
aquí. Tú vienes a visitarme ¿no? – le
reclamó el gatito, moviendo el rabo entre sus dedos de forma
juguetona a pesar del regaño.
El pelirrojo dejó escapar una risita levantándose
y cerrando la puerta, para dirigirse al sillón nuevamente,
pensándoselo mejor y dirigiéndose al bar. –
Eso, y además, ¿no sabes que necesito supervisión
constante? Si no, me descarrío....¿Bebes algo?
-Ajá…- el moreno lo miró, sentándose
en el sofá, ya pasando de si había uno individual
o no, y dejando a Tama sobre él como medida protectora -No,
gracias, yo no bebo que se me sube muy rápido.
- El pelirrojo le pasó por detrás acariciándole
la mejilla con dos dedos, sonriendo de medio lado. – Y ¿es
que hay alguna otra manera de que se suba? – se rió,
tirándose a su lado y sacándose a Kotaro de detrás
de la espalda, entregándoselo al gatito.
-Se puede subir despacio y puede no subírsete!- dijo pasándose
la mano por la cara donde se la había tocado Kei –Además,
para… estoy cabreado contigo, joder!- lo miró a los
ojos totalmente serio -encima que te defiendo …- dijo aún
recordando el día anterior. Lo cierto es que le había
dado una sensación muy extraña, lo había estado
recordando el día entero.
- Oh? Pensabas en mí? – medio bromeó, aunque
estaba sorprendido la verdad. – Vale, supongo que debería
disculparme. Es que cuando Baiken se pone insoportable.......realmente
se pone insoportable. Y yo me cabreo y......- le sonrió como
si le contara un secreto, aunque era algo que todos el mundo sabía.
- ....no tengo muy buen genio. Así que prefiero ignorar mis
cabreos que hablar de ellos. Además, me cabreó que
lo hiciera delante de ti, pero ya se disculpó. Y con creces....¿verdad,
Tama?- dejó escapar una risa un tanto sospechosa, antes de
mirarlo. - Y acerca de lo que hice......mis más sinceras
disculpas, mi caballero protector. –se arrodilló en
el suelo, de manera un tanto dramática, tomándole
una mano, y bajando la cabeza porque se estaba muriendo de la risa.
Mientras, el gatito se rió también, saltando sobre
Shai, como si no tuviera suficiente. – es cierto, Baiken se
disculpó con Kei y también jugó conmigo. Y
me acariciaron, y jugamos el juego ese que sólo se juega
con tu dueño y......Kotaro te extrañó! –
exclamó de pronto como si eso tuviera que ver, casi estrellándole
el peluche en el rostro.
Shai cogió al peluche con una mano, soltando la otra de
Kei y empujándole la cara -¿Qué? O sea…
no… - se quedó totalmente rojo sólo de imaginárselo
-los tres… ¡!- dijo mirando a Tama como tratando de
confirmárselo. Miró entonces a Kei. ¿Dónde
demonios lo había metido?
- Claro, porque los tres nos queremos. ¿Qué tiene
de malo, Shai? – el gatito movió la cola confundido
por la reacción del moreno.
- Ouch.... – Kei lo miró sentado en el piso acariciándose
el rostro, exagerando un poco. – Y te quejas de Baiken, son
iguales todos, ¿eh?
-Yo no te he hecho daño!! Imbécil!- el moreno se
levantó poco más que tirando a Tama al suelo. Más
bien, haciéndolo caerse en el sofá, y se sentó
de nuevo tapándose la cara. Estaba totalmente rojo, no se
suponía que saliesen así las cosas -y Tama, tú….-
se quedó sin saber qué decirle, revolviéndose
el pelo y bajando la cabeza.
- ¿Qué? ¿Qué hice? – Tama se
colocó a cuatro patas, sobresaltado, bajando la cabeza para
intentar mirarlo a pesar de que se cubría el rostro. - ¿Estás
enfadado, Shai? No sé qué hice.....
- Nada. – Kei se levantó del piso, un tanto cabreado
con la actitud del chico, ni que se hubiera acabado el mundo. –
No hiciste nada. A alguna gente les gusta juzgar a los demás.
Es todo.... – le revolvió el cabello, pasando de largo
a buscar otro trago y sirviéndolo sin mirar. – Es molesto,
incluso si se ven encantadores cuando se sonrojan.
-No es así!!- el moreno se levantó, mirándolo
a los ojos -No es tan simple! Él está aquí
por mi culpa, no actúes como si él hubiese decidido
eso, no entiende! Os habéis aprovechado, no me juzgues tú
a mí!! Y no me tomes por imbécil ¿es tan divertido
jugar con los sentimientos de la gente? ¿Lo es, Kei?- sonrió
de medio lado aunque en un gesto de furia mal contenida -Jugaste
conmigo, juegas con él… ¿Te gusta que jueguen
contigo, Kei? ¿Qué tal un poco de tu propia medicina?
- ¿Vas a jugar conmigo, Shai? Me encantaría ver eso.
– le respondió con una risita sarcástica, aunque
pensando que de hecho, sí le encantaría, y bebiendo
un poco de su trago. - ¿Nos aprovechamos? ¿Qué
es lo que no entiende? Es sólo sexo, no pasa nada. Si tanto
escándalo ibas a hacer, no lo hubieras vendido. No es como
que le hiciéramos daño, yo no haría algo así.
Y....déjame decirte una cosa. – sacudió la cabeza,
bebiendo otro trago, saboreándolo. – el problema contigo
es que de veras piensas que estoy jugando contigo, ¿no? Sí,
me divierte hacerte sonrojar, te ves lindo, no lo niego, pero no
lo hago sólo por jugar. De veras me gustas, ¿ te has
planteado esa posibilidad o piensas que tengo por misión
volver gays a todos los heteros?
- Pero...¿qué pasa? – volvió a insistir
por su lado el gatito que no comprendía nada de tanto alboroto
ni qué tenía de malo jugar con los demás.
El moreno lo miró desencajado, negando con la cabeza y sonriendo
después -No pasa nada! Tú no hiciste nada, Tama…-
miró a Kei frunciendo el ceño -Me la he planteado,
incluso me había planteado que tal vez me podrías
llegar a gustar a pesar de ser un tío. Me pasé toda
la noche rayándome con que me apartaras de ese modo, me molestó
y me sentí dolido. Pensé que tal vez había
un motivo, pero no!… Desde luego que no! Tú y yo no
tenemos nada que ver ¿entiendes? Así que olvidado!
No sé por qué te gusto, pero yo no vivo en tu mundo
¿comprendes? Lo más lejos que he ido con una tía,
han sido morreos y tampoco iría más allá con
nadie, porque al contrario que tú, yo sólo haría
eso con alguien a quien amase de verdad! Y… y no me digas
que yo lo vendí como si lo hubiera hecho por dinero! Yo quiero
comprar a mi hermano… y tú… tú también
me estás juzgando a mí!
El pelirrojo dejó escapar un suspiro, haciendo una mueca
un tanto irónica, mirándolo de soslayo. – Nunca
dije que lo que hicieras estuvo mal, sólo que haces demasiado
escándalo. Y no sé cual es el lío con tu hermano,
no lo conozco, y no soy psíquico, por más especial
que parezca. – le sonrió terminándose el trago
y dejando el vaso sobre la mesa, sin dejar de mirarlo ni un solo
momento ahora. – Si me gustas es precisamente por eso, porque
no vives en mi mundo, porque tienes esas....ideas. Me preguntaste
que si me gustaba que jugaran conmigo....No, no me gusta, pero igual
lo hacen, todos los que se acercan. Todos quieren algod e mí,
porque soy famoso, porque soy rico, o porque soy lindo. –
se rió, tocándole la nariz y dándose la vuelta.
– Así que yo también juego con ellos, ¿qué
tiene de malo? Incluso Baiken juega conmigo. Claro......que eso
es diferente. – se sirvió otro trago aún y se
fue a sentar al lado de Tama, sabiendo que se estaba pasandod e
tragos, aún más de lo usual pero le importaba muy
poco. Apoyó la cabeza del gatito sobre sus piernas acariciándolo,
tranquilizándolo. – Está bien para ti tener
esos ideales, es encantador, pero en cuanto a mí....Te voy
a contar una bonita historia, Shai. ¿Sabes lo que era antes
de ser modelo? ¿Quieres adivinar? ¿No? Si puedes decir
prostituto, ganas el premio..... – se rió alzando el
vaso como brindando. – Así fui “descubierto”.
¿Ahora quieres adivinar lo que tuve que hacer para obtener
mi primera portada? Tuve que mamarle la polla a un ejecutivo viejo
verde..... ¿qué tal te va gustando la historia, eh?
– se rió al ver la cara del chico, bebiendo un poco
más, sin dejar de acariciar al gatito. – Claro, nada
de eso lo saben los tabloides, no es como que uso mi verdadero apellido.
De todas formas.....no me arrepiento de lo que he hecho para llegar
hasta aquí, ni siento vergüenza por lo que soy. Ahora
estoy en la cima. Y ahora ellos se arrodillan ante mí, ante
el chico que tenía que arrodillarse frente a ellos por dinero.
¿No te parece irónico? – apoyó la cabeza
en el respaldo riéndose. – Puedes decir lo que quieras,
Shai, pero no puedes culparme por querer divertirme, ni tampoco
puedes exigirme que viva con tus ideales. Y estúpidamente,
es por eso que me gustas. Supongo que siempre se quiere lo que no
se puede tener, ¿ne? – finalizó, incorporándose
aún acariciando la gatito que parecía estar quedándose
dormido con ese cuento tan largo. – Ahora, te he dado suficiente
material como para que grites como por tres días seguidos.
Así que....puedes empezar.......- se miró el reloj
como cronometrando y movió un dedo, dándole la señal.-
Ahora. – se dejó caer de nuevo, riendo.
-¿Quieres parar ya?!- el moreno le arrebató el vaso
sujetándolo en su mano bastante alterado. No sabía
ni por qué pero no dejaba de escuchar sus propios latidos
-Pero Tama no te ha utilizado, él no haría eso jamás
y yo tampoco, no puedes ir por ahí jugando con cualquiera
solo porque lo hayan hecho contigo… Así, sólo
conseguirás que te siga pasando lo mismo, y no! No me gusta
nada esa historia, es asqueroso- lo miró apretando el vaso,
le temblaba el cuerpo de lo cabreado que estaba y aún no
acababa de comprender por qué.
- No estoy utilizando a Tama, está mejor aquí que
en muchos otros lados. De todos modos, se lo vendiste a Baiken,
¿no? ¿Qué pensaste que pasaría? ¿Cuál
es la diferencia? Tama está feliz, el que tiene el problema
eres tú. – le sonrió, aún acariciando
al gatito, sintiéndose un poco extraño de que le hubiera
quitado el vaso. - ¿Ves? No te gusta mi biografía......ahora
no podré ganar el Oscar....
-No lo sé… pensé… que si alguien pagaba
todo eso por él, era porque realmente lo querría,
yo lo compraría… Bueno… eso sólo era lo
que quería pensar, sólo para sacarlo de allí.
No tenía más opciones, sino tendría que vendérselo
a saber a quien…vosotros no le hacéis daño pero…Y
no tiene gracia… claro que no me gusta…- se dejó
caer en el otro sillón, sujetando el vaso entre sus piernas
abiertas mirando el contenido y moviéndolo en su interior
-Yo no quiero estar haciendo esto…- se pasó una mano
por el pelo rascándose la nuca -sólo quiero sacar
a mi hermano de ahí…
- Pero a mí sí me agrada Tama, es muy cute. Y no
veo nada de malo en lo que hacemos, si todos estamos contentos.....
¿cierto? – le susurró al gatito que se acurrucó
más, moviendo la cola, entregado a su repentino sueño.
Kei alzó la vista observando al chico de nuevo, sonriendo
ligeramente. –No se pone mejor porque lo remuevas......anda,
bebe, que así ya está bueno. Y......dejando a mi “asquerosa”
persona a un lado, ¿cuál es el asunto de tu hermano?
¿Provienes de una familia de animalitos? Cuuuuuute.
-No voy a beber- Shai apoyó el vaso en la mesa, mirándolo
de soslayo -Y tú no eres asqueroso…No tergiverses lo
que digo como te da la gana y mucho menos de ese modo, suena a que
te autocompadeces … Aunque sí fue asqueroso lo que
hiciste y tú también lo ves así- lo miró
de frente pasándose la mano por la cara –No sé
qué es el sitio donde estaba Tama… pero desde luego
no es una tienda de mascotas… es un centro de investigación.
Mi hermano esta ahí dentro y no provengo de nada, soy adoptado.
- Ni me autocompadezco, ni me averguenzo, así que tú
no interpretes lo que te da la gana. Y aún puedes ser mi
animalito, si quieres te adopto también – se rió,
deseando de pronto ir por otro trago y planteándose si hacerlo
o no. – Y dime.....¿qué pasa con tu hermano?
¿Está enfermo o algo?
-No está enfermo, es un lobo! Joder! Qué insoportable
eres ¿quieres quitarte esa actitud de encima? Te portas como
si fueses superior y lo tuvieses todo controlado, pero no controlas
ni tus propios actos! Yo no voy a ser el animalito de nadie ¿entiendes?
Tengo más orgullo que todo eso…- apartó la mirada,
mesándose el pelo de nuevo. Parecía que Baiken le
había pagado por torturar su cerebro más que por cuidar
de Tama.
- Lo siento, es actitud 100 % Kei. No se quita ni con la muerte.
– se pasó la mano por el cabello riendo. - ¿Qué
querías que pensara? Está en una clínica ¿no?
Así que tu hermano es lobo...¿de veras? – lo
miró pasándosele por la cabeza mil bromas y absteniéndose
por una vez, no fuera a ser que le lanzara algo a la cabeza. –
Y ¿si lo compro para ti? – le sugirió, como
si fuera lo más fácil del mundo.
Shai levantó la cara, mirándolo -¿Sí?-
preguntó sonriendo y borrando la sonrisa inmediatamente -No,
no, no ¿Por qué ibas a hacer tú algo así?
No, si estás pensando en hacer algo como a Tama… es
imposible, olvídate… Mi hermano no es como Tama…
seguramente te mataría.
- ¿Cómo que por qué haría yo algo así?
Porque eres encantador, por eso. Y porque puedo..... Mal pensado....–
apartó al gatito, dejándolo con suavidad a un lado,
y poniéndose de pie para acercarse. – Y mira, ni siquiera
te pido recompensa. Claro que....lo haría sólo por
un beso.
El moreno tragó saliva rascándose el cuello -¿Un…un
beso? ¿Sólo eso?- de pronto comenzó a notar
cómo le sobraba la cazadora y sentía que tenía
la cara totalmente roja.
- Sólo eso.... Un beso para tu novio.... – le sonrió
de medio lado, al ver la cara roja del chico, acercándose
más aunque no se había referido a que lo besara en
ese momento. Pero así, era irresistible meterse con él.
-…vale… un beso…- Shai se levantó del
sofá, parándose frente a él y tragando saliva
nervioso, mirando a Tama, asegurándose de que dormía
y a Kei de nuevo. Apoyó las manos en sus hombros pegándose
un poco más y separando los labios apenas un poco sobre los
suyos respirando con fuerza -No… no puedo así…
yo…- cerró los ojos sintiendo que le ardía la
piel "sólo es un beso, gilipollas!!!!!" se gritó
mentalmente, mirándolo a los ojos de nuevo y deslizando la
lengua entre sus labios apretando el hombro del pelirrojo. Tal vez
era la situación… debía de ser eso, pero se
sentía afiebrado de lo excitado que estaba por un beso.
Kei se acercó más, rodeándolo por la cintura,
sintiendo su aliento agitado contra sus labios, y sonriendo aún
más, con el nerviosismo del chico. Era extraño, pero
de pronto, no podía aprovecharse de él, por más
que lo deseara. Lo miró a los ojos, tan sólo quedaba
un milímetro de aire entre ambos, y le susurró con
aquella enigmática sonrisa. – Ne, Shai, ¿es
tu primer beso? ¿No quieres besar a alguien a quien ames?
– deslizó una mano, apretándole una nalga y
plantándole un beso ligero en la mejilla, para alejarse,
riendo un poco. – Necesito un trago.....
Shai lo miró, aún más rojo, pero encima de
eso, totalmente desconcertado porque se apartase así y por
esa sonrisa. ¿Qué, le hacía gracia meterse
así con él? -No es mi primer beso! No tiene gracia!
No te burles de mí… no tiene gracia!- lo sujetó
del brazo deteniéndolo -y ya deja eso, has bebido suficiente.
- Shhh.......vas a despertar a Tama. – el pelirrojo le sonrió,
llevándose un dedo a los labios. – Gracias por cuidarme,
pero yo creo que sé cuando es suficiente. Nunca. –
se volvió de todas maneras, mirándolo a los ojos.
–No me burlaba de ti, te veías tan nervioso.....¿Seguro
que no es tu primer beso? No quería destruir lo que me gusta
de ti. – le pasó dos dedos por la mejilla jugueteando.
– Lo que no quiere decir que no lo siga intentando, pero prefiero
que me lo quieras dar tú. Lo sé, lo sé, hasta
yo me sorprendo. –añadió alzando las manos en
el aire como estupefacto.
El moreno se quedó mirándolo, lo cierto es que no
entendía muy bien a Kei. Era una persona demasiado complicada
o tal vez demasiado adulta para hacerlo, comparado con él…
que siempre lo habían protegido y se echaba a llorar cuando
estaba solo -¿Cómo que no te burlas? Me has tocado
el culo, no me has dejado besarte y me has tocado el culo…
y no es mi primer beso, he besado a chicas…- apartó
la cara cobijándose con el flequillo -A dos…- concretó
después, sintiendo que debía haber puesto un poco
de fantasía a su realidad. -¿Vas a seguir bebiendo?
- No, voy a parar, sólo por ti – lo señaló,
riendo y acercándose de nuevo. - ¿Quieres besarme,
Shai? ¿Es por eso que estás enfadado? ¿Por
qué no lo hice? Si quieres hacerlo ahora, no te detendré....
– cerró los ojos, entreabriendo los labios y por supuesto,
sin mencionar nada acerca de lo de tocarle el culo.
Los ojos de Shai se quedaron clavados en los labios de Kei y después
se desviaron a uno de los cojines deseando estampárselo en
la cabeza por meterse con él de ese modo. Lo cierto es que
ahora quería besarlo, no sabía si por necedad o porque
realmente lo deseaba. Pero le temblaban las manos, pasó las
yemas de los dedos por los labios del pelirrojo, sintiéndose
un tanto torpe -Si te beso es porque también te estoy utilizando
¿verdad?
- No lo sé, Shai. ¿Lo haces? – sonrió,
sin abrir los ojos, sintiendo la caricia y pensando que era una
lástima que él no fuera un animalito, porque tenía
ganas de mover la cola en esos instantes. – Como sea, ya te
dije que no me molestaría ser utilizado por ti.
-Pero yo no quiero … yo sacaré a mi hermano por mis
propios medios…- apartó la mano apretándose
las yemas de los dedos -No voy a besarte, porque no es lo que haría…
no voy a utilizarte- bajó la cabeza sintiéndose estúpido
por arruinar esa oportunidad de sacarlo y apoyó las manos
en los hombros del pelirrojo, acariciando sus brazos y abrazándolo
por encima de ellos -Me…me voy. Ya es hora…- se soltó,
preguntándose qué demonios hacía.
- Aún puedo ayudarte, si quieres. Después de todo,
sí te besé la mejilla.... – sonrió, bajando
la cabeza y observando donde el moreno lo había acariciado,
sacudiéndola incrédulo. – Y ahora no podré
lavarme ni los brazos. Me desmayaré! – se rió,
dejándose caer en el sofá y despertando al gatito,
que alzó la cabeza confundido, para escuchar cómo
el otro le susurraba. – Eh, Tama, se quiere ir, y aún
no juega contigo. No lo dejes.
- Ah?!! – Tama alzó la cabeza, poniendo las orejas
de punta inmediatamente y casi saltando sobre el moreno. –
Shai!!! No te vayas!!!!!
-Lo has hecho adrede para despertarlo!!- el moreno señaló
a Kei acusatoriamente agarrándole después una oreja
a Tama, porque se hacía irresistible y cogiéndolo
en brazos -Ya me tengo que ir, no seas plasta. Hoshi está
sólo en casa…¿te duchas todos los días?-
preguntó de pronto, dejándolo en el sofá de
nuevo y cerrándose la cazadora blanca hasta arriba.
- Sí, pero sigue sin gustarme. – asintió el
gatito, con gesto de desagrado como cada vez que pensaba en el baño,
y alzando la cola en el aire. Tomó su peluche mostrándoselo
para que lo besara. – Despídete de Kotaro también!
¿Vienes a verme mañana? Cuando esté despierto!!!
–le reclamó, como si no hubiese sido él quien
se había quedado dormido.
Kei abrazó al gatito, pegándosele, como si ambos
le suplicasen a Shai juntos. – Siiii....veeeeeeeen.......te
haré comida y todo. Anda, veeeeeeeen..... – continuó,
aguantándose la risa.
-No, no soporto a Baiken- dijo justo cuando el chico de cabello
morado abría la puerta y sonrió, alzando una ceja
y aplaudiendo.
-Qué oportuno… no me soporta- se pasó por detrás
del asiento, rodeando a Tama y a Kei con los brazos y besándole
la mejilla a cada uno a modo de saludo -¿Y eso por qué?
-Porque eres un depravado, por eso!!- el moreno se volvió
para irse, volviendo atrás para darle un beso a Cotarro,
mirando a Baiken para que no se le ocurriese decir nada al respecto.
– Adiós.
- No adiós, hasta luego. – le sonrió Kei, guiñándole
un ojo y alzando una mano para acariciar la mejilla de Baiken sin
soltar al gatito, que alzó la mano a modo de despedida, abrazando
a Kotaro con la otra contento.
-Sí, sí, eso… hasta luego- abrió la
puerta mirando a Kei y después su mano acariciando a Baiken
y le sonrió de medio lado, sin separar los labio,s negando
con la cabeza y sin saber ni él mismo muy bien qué
quería decir con aquello. Cerró la puerta a su espalda
corriendo por las calles, aún se sentía estúpidamente
alterado.
Baiken saltó por encima del respaldo, sentándose
entre ambos -¿Quién me va a querer?- preguntó
acariciando la mejilla de Kei y mordiéndole la punta de la
oreja a Tama.
El gatito rió, moviendo la oreja como para escapar, saltándole
encima luego. – Yo!!!!
- Y yo! – exclamó el pelirrojo de broma, abrazándolo
y dejando caer su cabeza en su hombro, observando la puerta luego,
con una sonrisa en los labios.
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