.Novela homoerótica para mayores de edad.
 
Capítulo 68

Days Before You Came


Baiken se levantó del sillón, guardándose el móvil en el bolsillo trasero del pantalón, al tiempo que se apoyaba en el sillón con una mano, empujando con su lengua dentro de la boca de Tama y besando al gatito que estaba más distraído en jugar con Kei. Se apartó, dejando salir su lengua lentamente de la boca de Tama -Me voy…- dijo mirando a Kei de soslayo y poniéndose la cazadora -He llamado a un canguro para que os cuide…- sonrió, guiñándole un ojo al pelirrojo -no me seas infiel…- le lanzó un beso desde la puerta.

- ¿Yooooooooo? Incapaz – le guiñó un ojo de vuelta, sonriendo y poniéndose de pie para interceptarlo antes de que se fuera, susurrándole. – Eres el mejor.... – antes de besarlo con profundidad, regresando a su asiento, con el gatito, que jugaba con su pelota, moviendo la cola.

Baiken sonrió, lamiéndose el labio inferior -Love u- le guiñó un ojo antes de cerrar la puerta a su espalda, encontrándose de frente con el moreno, que venía ya con cara de pocos amigos y las manos en los bolsillos. Baiken sacó un cigarro del bolsillo encendiéndolo y mirándolo a los ojos extendiéndole el pago por sus servicios.

-Ábreme la puerta- el moreno lo miró, sacándole el dinero de la mano, contándolo y guardándoselo -Y no me intoxiques!

-Nah… ya he guardado las llaves… llama…- dijo bajando las escaleras para subirse al deportivo.

-Tonto de nabo… culo cagado….- farfulló por lo bajo llamando al timbre -Soy Shai!

Dentro de la casa, se escuchó un alboroto, mientras el gatito saltaba alegremente hacia la puerta, abriéndola y casi tumbando al moreno. – Shaiiii!!!!!!!!!! – le saltó encima, seguido por el pelirrojo que hizo lo propio imitándolo, entre los dos lanzando al chico al suelo, ambos riendo.

-Ah!! Dios, qué pesadilla!!! Sacaos de encima!! ¿Ya lo volvisteis gay?- se levantó, cogiendo a Tama en brazos sujetándole el rabo con la mano -¿Tú por qué estás aquí?!- dijo señalándolo con el rabo en la mano -¿Para qué estoy yo aquí si ya estás tú ¿ah? Explícate.

- No seas malo con Kei, es mi amigo, Shai. Y además vive aquí. Tú vienes a visitarme ¿no? – le reclamó el gatito, moviendo el rabo entre sus dedos de forma juguetona a pesar del regaño.

El pelirrojo dejó escapar una risita levantándose y cerrando la puerta, para dirigirse al sillón nuevamente, pensándoselo mejor y dirigiéndose al bar. – Eso, y además, ¿no sabes que necesito supervisión constante? Si no, me descarrío....¿Bebes algo?

-Ajá…- el moreno lo miró, sentándose en el sofá, ya pasando de si había uno individual o no, y dejando a Tama sobre él como medida protectora -No, gracias, yo no bebo que se me sube muy rápido.

- El pelirrojo le pasó por detrás acariciándole la mejilla con dos dedos, sonriendo de medio lado. – Y ¿es que hay alguna otra manera de que se suba? – se rió, tirándose a su lado y sacándose a Kotaro de detrás de la espalda, entregándoselo al gatito.

-Se puede subir despacio y puede no subírsete!- dijo pasándose la mano por la cara donde se la había tocado Kei –Además, para… estoy cabreado contigo, joder!- lo miró a los ojos totalmente serio -encima que te defiendo …- dijo aún recordando el día anterior. Lo cierto es que le había dado una sensación muy extraña, lo había estado recordando el día entero.

- Oh? Pensabas en mí? – medio bromeó, aunque estaba sorprendido la verdad. – Vale, supongo que debería disculparme. Es que cuando Baiken se pone insoportable.......realmente se pone insoportable. Y yo me cabreo y......- le sonrió como si le contara un secreto, aunque era algo que todos el mundo sabía. - ....no tengo muy buen genio. Así que prefiero ignorar mis cabreos que hablar de ellos. Además, me cabreó que lo hiciera delante de ti, pero ya se disculpó. Y con creces....¿verdad, Tama?- dejó escapar una risa un tanto sospechosa, antes de mirarlo. - Y acerca de lo que hice......mis más sinceras disculpas, mi caballero protector. –se arrodilló en el suelo, de manera un tanto dramática, tomándole una mano, y bajando la cabeza porque se estaba muriendo de la risa.

Mientras, el gatito se rió también, saltando sobre Shai, como si no tuviera suficiente. – es cierto, Baiken se disculpó con Kei y también jugó conmigo. Y me acariciaron, y jugamos el juego ese que sólo se juega con tu dueño y......Kotaro te extrañó! – exclamó de pronto como si eso tuviera que ver, casi estrellándole el peluche en el rostro.

Shai cogió al peluche con una mano, soltando la otra de Kei y empujándole la cara -¿Qué? O sea… no… - se quedó totalmente rojo sólo de imaginárselo -los tres… ¡!- dijo mirando a Tama como tratando de confirmárselo. Miró entonces a Kei. ¿Dónde demonios lo había metido?

- Claro, porque los tres nos queremos. ¿Qué tiene de malo, Shai? – el gatito movió la cola confundido por la reacción del moreno.

- Ouch.... – Kei lo miró sentado en el piso acariciándose el rostro, exagerando un poco. – Y te quejas de Baiken, son iguales todos, ¿eh?

-Yo no te he hecho daño!! Imbécil!- el moreno se levantó poco más que tirando a Tama al suelo. Más bien, haciéndolo caerse en el sofá, y se sentó de nuevo tapándose la cara. Estaba totalmente rojo, no se suponía que saliesen así las cosas -y Tama, tú….- se quedó sin saber qué decirle, revolviéndose el pelo y bajando la cabeza.

- ¿Qué? ¿Qué hice? – Tama se colocó a cuatro patas, sobresaltado, bajando la cabeza para intentar mirarlo a pesar de que se cubría el rostro. - ¿Estás enfadado, Shai? No sé qué hice.....

- Nada. – Kei se levantó del piso, un tanto cabreado con la actitud del chico, ni que se hubiera acabado el mundo. – No hiciste nada. A alguna gente les gusta juzgar a los demás. Es todo.... – le revolvió el cabello, pasando de largo a buscar otro trago y sirviéndolo sin mirar. – Es molesto, incluso si se ven encantadores cuando se sonrojan.

-No es así!!- el moreno se levantó, mirándolo a los ojos -No es tan simple! Él está aquí por mi culpa, no actúes como si él hubiese decidido eso, no entiende! Os habéis aprovechado, no me juzgues tú a mí!! Y no me tomes por imbécil ¿es tan divertido jugar con los sentimientos de la gente? ¿Lo es, Kei?- sonrió de medio lado aunque en un gesto de furia mal contenida -Jugaste conmigo, juegas con él… ¿Te gusta que jueguen contigo, Kei? ¿Qué tal un poco de tu propia medicina?

- ¿Vas a jugar conmigo, Shai? Me encantaría ver eso. – le respondió con una risita sarcástica, aunque pensando que de hecho, sí le encantaría, y bebiendo un poco de su trago. - ¿Nos aprovechamos? ¿Qué es lo que no entiende? Es sólo sexo, no pasa nada. Si tanto escándalo ibas a hacer, no lo hubieras vendido. No es como que le hiciéramos daño, yo no haría algo así. Y....déjame decirte una cosa. – sacudió la cabeza, bebiendo otro trago, saboreándolo. – el problema contigo es que de veras piensas que estoy jugando contigo, ¿no? Sí, me divierte hacerte sonrojar, te ves lindo, no lo niego, pero no lo hago sólo por jugar. De veras me gustas, ¿ te has planteado esa posibilidad o piensas que tengo por misión volver gays a todos los heteros?

- Pero...¿qué pasa? – volvió a insistir por su lado el gatito que no comprendía nada de tanto alboroto ni qué tenía de malo jugar con los demás.

El moreno lo miró desencajado, negando con la cabeza y sonriendo después -No pasa nada! Tú no hiciste nada, Tama…- miró a Kei frunciendo el ceño -Me la he planteado, incluso me había planteado que tal vez me podrías llegar a gustar a pesar de ser un tío. Me pasé toda la noche rayándome con que me apartaras de ese modo, me molestó y me sentí dolido. Pensé que tal vez había un motivo, pero no!… Desde luego que no! Tú y yo no tenemos nada que ver ¿entiendes? Así que olvidado! No sé por qué te gusto, pero yo no vivo en tu mundo ¿comprendes? Lo más lejos que he ido con una tía, han sido morreos y tampoco iría más allá con nadie, porque al contrario que tú, yo sólo haría eso con alguien a quien amase de verdad! Y… y no me digas que yo lo vendí como si lo hubiera hecho por dinero! Yo quiero comprar a mi hermano… y tú… tú también me estás juzgando a mí!

El pelirrojo dejó escapar un suspiro, haciendo una mueca un tanto irónica, mirándolo de soslayo. – Nunca dije que lo que hicieras estuvo mal, sólo que haces demasiado escándalo. Y no sé cual es el lío con tu hermano, no lo conozco, y no soy psíquico, por más especial que parezca. – le sonrió terminándose el trago y dejando el vaso sobre la mesa, sin dejar de mirarlo ni un solo momento ahora. – Si me gustas es precisamente por eso, porque no vives en mi mundo, porque tienes esas....ideas. Me preguntaste que si me gustaba que jugaran conmigo....No, no me gusta, pero igual lo hacen, todos los que se acercan. Todos quieren algod e mí, porque soy famoso, porque soy rico, o porque soy lindo. – se rió, tocándole la nariz y dándose la vuelta. – Así que yo también juego con ellos, ¿qué tiene de malo? Incluso Baiken juega conmigo. Claro......que eso es diferente. – se sirvió otro trago aún y se fue a sentar al lado de Tama, sabiendo que se estaba pasandod e tragos, aún más de lo usual pero le importaba muy poco. Apoyó la cabeza del gatito sobre sus piernas acariciándolo, tranquilizándolo. – Está bien para ti tener esos ideales, es encantador, pero en cuanto a mí....Te voy a contar una bonita historia, Shai. ¿Sabes lo que era antes de ser modelo? ¿Quieres adivinar? ¿No? Si puedes decir prostituto, ganas el premio..... – se rió alzando el vaso como brindando. – Así fui “descubierto”. ¿Ahora quieres adivinar lo que tuve que hacer para obtener mi primera portada? Tuve que mamarle la polla a un ejecutivo viejo verde..... ¿qué tal te va gustando la historia, eh? – se rió al ver la cara del chico, bebiendo un poco más, sin dejar de acariciar al gatito. – Claro, nada de eso lo saben los tabloides, no es como que uso mi verdadero apellido. De todas formas.....no me arrepiento de lo que he hecho para llegar hasta aquí, ni siento vergüenza por lo que soy. Ahora estoy en la cima. Y ahora ellos se arrodillan ante mí, ante el chico que tenía que arrodillarse frente a ellos por dinero. ¿No te parece irónico? – apoyó la cabeza en el respaldo riéndose. – Puedes decir lo que quieras, Shai, pero no puedes culparme por querer divertirme, ni tampoco puedes exigirme que viva con tus ideales. Y estúpidamente, es por eso que me gustas. Supongo que siempre se quiere lo que no se puede tener, ¿ne? – finalizó, incorporándose aún acariciando la gatito que parecía estar quedándose dormido con ese cuento tan largo. – Ahora, te he dado suficiente material como para que grites como por tres días seguidos. Así que....puedes empezar.......- se miró el reloj como cronometrando y movió un dedo, dándole la señal.- Ahora. – se dejó caer de nuevo, riendo.

-¿Quieres parar ya?!- el moreno le arrebató el vaso sujetándolo en su mano bastante alterado. No sabía ni por qué pero no dejaba de escuchar sus propios latidos -Pero Tama no te ha utilizado, él no haría eso jamás y yo tampoco, no puedes ir por ahí jugando con cualquiera solo porque lo hayan hecho contigo… Así, sólo conseguirás que te siga pasando lo mismo, y no! No me gusta nada esa historia, es asqueroso- lo miró apretando el vaso, le temblaba el cuerpo de lo cabreado que estaba y aún no acababa de comprender por qué.

- No estoy utilizando a Tama, está mejor aquí que en muchos otros lados. De todos modos, se lo vendiste a Baiken, ¿no? ¿Qué pensaste que pasaría? ¿Cuál es la diferencia? Tama está feliz, el que tiene el problema eres tú. – le sonrió, aún acariciando al gatito, sintiéndose un poco extraño de que le hubiera quitado el vaso. - ¿Ves? No te gusta mi biografía......ahora no podré ganar el Oscar....

-No lo sé… pensé… que si alguien pagaba todo eso por él, era porque realmente lo querría, yo lo compraría… Bueno… eso sólo era lo que quería pensar, sólo para sacarlo de allí. No tenía más opciones, sino tendría que vendérselo a saber a quien…vosotros no le hacéis daño pero…Y no tiene gracia… claro que no me gusta…- se dejó caer en el otro sillón, sujetando el vaso entre sus piernas abiertas mirando el contenido y moviéndolo en su interior -Yo no quiero estar haciendo esto…- se pasó una mano por el pelo rascándose la nuca -sólo quiero sacar a mi hermano de ahí…

- Pero a mí sí me agrada Tama, es muy cute. Y no veo nada de malo en lo que hacemos, si todos estamos contentos..... ¿cierto? – le susurró al gatito que se acurrucó más, moviendo la cola, entregado a su repentino sueño. Kei alzó la vista observando al chico de nuevo, sonriendo ligeramente. –No se pone mejor porque lo remuevas......anda, bebe, que así ya está bueno. Y......dejando a mi “asquerosa” persona a un lado, ¿cuál es el asunto de tu hermano? ¿Provienes de una familia de animalitos? Cuuuuuute.

-No voy a beber- Shai apoyó el vaso en la mesa, mirándolo de soslayo -Y tú no eres asqueroso…No tergiverses lo que digo como te da la gana y mucho menos de ese modo, suena a que te autocompadeces … Aunque sí fue asqueroso lo que hiciste y tú también lo ves así- lo miró de frente pasándose la mano por la cara –No sé qué es el sitio donde estaba Tama… pero desde luego no es una tienda de mascotas… es un centro de investigación. Mi hermano esta ahí dentro y no provengo de nada, soy adoptado.
- Ni me autocompadezco, ni me averguenzo, así que tú no interpretes lo que te da la gana. Y aún puedes ser mi animalito, si quieres te adopto también – se rió, deseando de pronto ir por otro trago y planteándose si hacerlo o no. – Y dime.....¿qué pasa con tu hermano? ¿Está enfermo o algo?

-No está enfermo, es un lobo! Joder! Qué insoportable eres ¿quieres quitarte esa actitud de encima? Te portas como si fueses superior y lo tuvieses todo controlado, pero no controlas ni tus propios actos! Yo no voy a ser el animalito de nadie ¿entiendes? Tengo más orgullo que todo eso…- apartó la mirada, mesándose el pelo de nuevo. Parecía que Baiken le había pagado por torturar su cerebro más que por cuidar de Tama.

- Lo siento, es actitud 100 % Kei. No se quita ni con la muerte. – se pasó la mano por el cabello riendo. - ¿Qué querías que pensara? Está en una clínica ¿no? Así que tu hermano es lobo...¿de veras? – lo miró pasándosele por la cabeza mil bromas y absteniéndose por una vez, no fuera a ser que le lanzara algo a la cabeza. – Y ¿si lo compro para ti? – le sugirió, como si fuera lo más fácil del mundo.

Shai levantó la cara, mirándolo -¿Sí?- preguntó sonriendo y borrando la sonrisa inmediatamente -No, no, no ¿Por qué ibas a hacer tú algo así? No, si estás pensando en hacer algo como a Tama… es imposible, olvídate… Mi hermano no es como Tama… seguramente te mataría.

- ¿Cómo que por qué haría yo algo así? Porque eres encantador, por eso. Y porque puedo..... Mal pensado....– apartó al gatito, dejándolo con suavidad a un lado, y poniéndose de pie para acercarse. – Y mira, ni siquiera te pido recompensa. Claro que....lo haría sólo por un beso.

El moreno tragó saliva rascándose el cuello -¿Un…un beso? ¿Sólo eso?- de pronto comenzó a notar cómo le sobraba la cazadora y sentía que tenía la cara totalmente roja.

- Sólo eso.... Un beso para tu novio.... – le sonrió de medio lado, al ver la cara roja del chico, acercándose más aunque no se había referido a que lo besara en ese momento. Pero así, era irresistible meterse con él.

-…vale… un beso…- Shai se levantó del sofá, parándose frente a él y tragando saliva nervioso, mirando a Tama, asegurándose de que dormía y a Kei de nuevo. Apoyó las manos en sus hombros pegándose un poco más y separando los labios apenas un poco sobre los suyos respirando con fuerza -No… no puedo así… yo…- cerró los ojos sintiendo que le ardía la piel "sólo es un beso, gilipollas!!!!!" se gritó mentalmente, mirándolo a los ojos de nuevo y deslizando la lengua entre sus labios apretando el hombro del pelirrojo. Tal vez era la situación… debía de ser eso, pero se sentía afiebrado de lo excitado que estaba por un beso.

Kei se acercó más, rodeándolo por la cintura, sintiendo su aliento agitado contra sus labios, y sonriendo aún más, con el nerviosismo del chico. Era extraño, pero de pronto, no podía aprovecharse de él, por más que lo deseara. Lo miró a los ojos, tan sólo quedaba un milímetro de aire entre ambos, y le susurró con aquella enigmática sonrisa. – Ne, Shai, ¿es tu primer beso? ¿No quieres besar a alguien a quien ames? – deslizó una mano, apretándole una nalga y plantándole un beso ligero en la mejilla, para alejarse, riendo un poco. – Necesito un trago.....

Shai lo miró, aún más rojo, pero encima de eso, totalmente desconcertado porque se apartase así y por esa sonrisa. ¿Qué, le hacía gracia meterse así con él? -No es mi primer beso! No tiene gracia! No te burles de mí… no tiene gracia!- lo sujetó del brazo deteniéndolo -y ya deja eso, has bebido suficiente.

- Shhh.......vas a despertar a Tama. – el pelirrojo le sonrió, llevándose un dedo a los labios. – Gracias por cuidarme, pero yo creo que sé cuando es suficiente. Nunca. – se volvió de todas maneras, mirándolo a los ojos. –No me burlaba de ti, te veías tan nervioso.....¿Seguro que no es tu primer beso? No quería destruir lo que me gusta de ti. – le pasó dos dedos por la mejilla jugueteando. – Lo que no quiere decir que no lo siga intentando, pero prefiero que me lo quieras dar tú. Lo sé, lo sé, hasta yo me sorprendo. –añadió alzando las manos en el aire como estupefacto.

El moreno se quedó mirándolo, lo cierto es que no entendía muy bien a Kei. Era una persona demasiado complicada o tal vez demasiado adulta para hacerlo, comparado con él… que siempre lo habían protegido y se echaba a llorar cuando estaba solo -¿Cómo que no te burlas? Me has tocado el culo, no me has dejado besarte y me has tocado el culo… y no es mi primer beso, he besado a chicas…- apartó la cara cobijándose con el flequillo -A dos…- concretó después, sintiendo que debía haber puesto un poco de fantasía a su realidad. -¿Vas a seguir bebiendo?

- No, voy a parar, sólo por ti – lo señaló, riendo y acercándose de nuevo. - ¿Quieres besarme, Shai? ¿Es por eso que estás enfadado? ¿Por qué no lo hice? Si quieres hacerlo ahora, no te detendré.... – cerró los ojos, entreabriendo los labios y por supuesto, sin mencionar nada acerca de lo de tocarle el culo.

Los ojos de Shai se quedaron clavados en los labios de Kei y después se desviaron a uno de los cojines deseando estampárselo en la cabeza por meterse con él de ese modo. Lo cierto es que ahora quería besarlo, no sabía si por necedad o porque realmente lo deseaba. Pero le temblaban las manos, pasó las yemas de los dedos por los labios del pelirrojo, sintiéndose un tanto torpe -Si te beso es porque también te estoy utilizando ¿verdad?

- No lo sé, Shai. ¿Lo haces? – sonrió, sin abrir los ojos, sintiendo la caricia y pensando que era una lástima que él no fuera un animalito, porque tenía ganas de mover la cola en esos instantes. – Como sea, ya te dije que no me molestaría ser utilizado por ti.

-Pero yo no quiero … yo sacaré a mi hermano por mis propios medios…- apartó la mano apretándose las yemas de los dedos -No voy a besarte, porque no es lo que haría… no voy a utilizarte- bajó la cabeza sintiéndose estúpido por arruinar esa oportunidad de sacarlo y apoyó las manos en los hombros del pelirrojo, acariciando sus brazos y abrazándolo por encima de ellos -Me…me voy. Ya es hora…- se soltó, preguntándose qué demonios hacía.

- Aún puedo ayudarte, si quieres. Después de todo, sí te besé la mejilla.... – sonrió, bajando la cabeza y observando donde el moreno lo había acariciado, sacudiéndola incrédulo. – Y ahora no podré lavarme ni los brazos. Me desmayaré! – se rió, dejándose caer en el sofá y despertando al gatito, que alzó la cabeza confundido, para escuchar cómo el otro le susurraba. – Eh, Tama, se quiere ir, y aún no juega contigo. No lo dejes.

- Ah?!! – Tama alzó la cabeza, poniendo las orejas de punta inmediatamente y casi saltando sobre el moreno. – Shai!!! No te vayas!!!!!

-Lo has hecho adrede para despertarlo!!- el moreno señaló a Kei acusatoriamente agarrándole después una oreja a Tama, porque se hacía irresistible y cogiéndolo en brazos -Ya me tengo que ir, no seas plasta. Hoshi está sólo en casa…¿te duchas todos los días?- preguntó de pronto, dejándolo en el sofá de nuevo y cerrándose la cazadora blanca hasta arriba.

- Sí, pero sigue sin gustarme. – asintió el gatito, con gesto de desagrado como cada vez que pensaba en el baño, y alzando la cola en el aire. Tomó su peluche mostrándoselo para que lo besara. – Despídete de Kotaro también! ¿Vienes a verme mañana? Cuando esté despierto!!! –le reclamó, como si no hubiese sido él quien se había quedado dormido.

Kei abrazó al gatito, pegándosele, como si ambos le suplicasen a Shai juntos. – Siiii....veeeeeeeen.......te haré comida y todo. Anda, veeeeeeeen..... – continuó, aguantándose la risa.

-No, no soporto a Baiken- dijo justo cuando el chico de cabello morado abría la puerta y sonrió, alzando una ceja y aplaudiendo.

-Qué oportuno… no me soporta- se pasó por detrás del asiento, rodeando a Tama y a Kei con los brazos y besándole la mejilla a cada uno a modo de saludo -¿Y eso por qué?

-Porque eres un depravado, por eso!!- el moreno se volvió para irse, volviendo atrás para darle un beso a Cotarro, mirando a Baiken para que no se le ocurriese decir nada al respecto. – Adiós.

- No adiós, hasta luego. – le sonrió Kei, guiñándole un ojo y alzando una mano para acariciar la mejilla de Baiken sin soltar al gatito, que alzó la mano a modo de despedida, abrazando a Kotaro con la otra contento.

-Sí, sí, eso… hasta luego- abrió la puerta mirando a Kei y después su mano acariciando a Baiken y le sonrió de medio lado, sin separar los labio,s negando con la cabeza y sin saber ni él mismo muy bien qué quería decir con aquello. Cerró la puerta a su espalda corriendo por las calles, aún se sentía estúpidamente alterado.

Baiken saltó por encima del respaldo, sentándose entre ambos -¿Quién me va a querer?- preguntó acariciando la mejilla de Kei y mordiéndole la punta de la oreja a Tama.
El gatito rió, moviendo la oreja como para escapar, saltándole encima luego. – Yo!!!!

- Y yo! – exclamó el pelirrojo de broma, abrazándolo y dejando caer su cabeza en su hombro, observando la puerta luego, con una sonrisa en los labios.

 
 

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