| Capítulo 66
Uncontrollable
El rubio se despertó entre las sábanas azules, y
se dejó resbalar por ellas, cubriendo su cuerpo desnudo y
sintiendo el olor de la sangre en el exterior. De nuevo muerte…
y de nuevo el autor habría de ser el mismo. Se cerró
los botones de la camisa blanca y se colocó la bata por encima,
atravesando los pasillos ahora impolutos, aunque él seguía
sintiendo aquel particular aroma. Leyó en su carpeta el horario
del joven doctor y subió los escalones hacía el piso
superior donde el moreno realizaba pruebas a varios sujetos -Shisou…-
se detuvo a su espalda observando las notas por encima de su hombro
-¿Qué ha sucedido esta vez?
El moreno se giró, con cara de cansancio, haciendo una seña
a sus ayudantes para que continuasen sin él, y dando la espalda
a los tres chicos que permanecían sentados en el piso, aparentemente
quietos, rodeados de monitores. – Jaken sensei. – le
sonrió sin mucho ánimo, no estaba por concentrarse
mucho hoy. – Es Shiryou, Camadai. Hizo que varios de los chicos
se descontrolaran, Aziel incluido. Varios murieron........
Jaken se quitó las gafas limpiándolas cuidadosamente
sin saber muy bien que podía hacer con él por el momento
-¿Crees que quiere que Aziel se descontrole? Tal vez que
alcance su poder absoluto y entonces lo mate… para arrebatárselo…
No lo sé… no es fácil de comprender… Camadai…-
se las puso de nuevo mirando sus ojos azules.
- Yo tampoco lo sé. Lo cierto es que es muy probable, de
esa manera, no sólo alcanzaría su poder más
rápido, si no que no tendría raciocinio para frenarse.
Claro, él dice que lo hizo porque se aburría, pero......no
sé si me miente. Esto es un desastre. – se pasó
la mano por el negro cabello, obvia y desacostumbradamente estresado.
-Tranquilo…no te agobies con esto- el rubio le sonrió,
pasándole las manos por el pelo y sujetando la del chico
con la suya -Recuerda que debes permanecer tranquilo para pensar
claramente, actuar de cualquier otro modo es un error… Él
te ha escogido como su nuevo amo, utilízalo…
- Pero.....no sé cómo controlarlo. No me obedece,
está claro....- sonrió ligeramente avergonzado y sintiéndose
de muy poca utilidad. – es mi culpa, he cometido un error
y ahora....podría destruirlo todo.
-No es así… debes aprender a controlarlo, Shisou,
puedes hacerlo. Eres fuerte y por eso él te ha elegido por
encima de cualquier otro, pero ahora está enfadado porque
no lo has tenido en cuenta, es como un niño… Necesita
que lo necesites y sin embargo, siempre busca a alguien fuerte para
servirle, alguien que no dependa de él fácilmente…-
el rubio le acarició el cuello, mirándolo de igual
modo y sonriéndole -Trata de ver las cosas desde su punto…
una eternidad en la que siempre ha tenido lo que deseaba excepto
una cosa… tan simple como sentirse necesitado…
- ¿De veras cree eso? ¿Qué yo pueda.....?
¿De veras piensa que eso es lo que quiere? – lo miró
a los ojos, cerrándolos un poco y dejándose acariciar,
olvidando donde estaba por el momento. – No lo sé,
haré lo más que pueda, como siempre. Espero no decepcionarlo.
– finalizó, mirándolo nuevamente.
-Tú jamás podrías decepcionarme, Shisou, querido…-
el rubio le sonrió, aún sujetando su mano y presionándola
levemente en el interior de la suya -Kogatsu volverá…
o vendrá a mí… tranquilo… las cosas siempre
salen bien tarde o temprano… Sólo hay que tener paciencia-
posó los dedos sobre sus propios labios apoyándolos
después en los del moreno -¿Por qué no descansas?…
Meditas un modo de controlarlo y vuelves con tu trabajo…
- No lo sé, tal vez debería, pero...... – les
sonrió agradecido por los ánimos, aunque sabiendo
que para él no era tan fácil. Jamás tendría
la paciencia de Jaken sensei y le faltaba mucho por aprender. -
....no sé si deba dejar mi trabajo. Si no sigo con las pruebas,
podría hacerles ver que estamos fuera de control, ¿no?
No puedo dejar que los demás piensen que un paciente nos
controla, por más fuerte que sea....podría darles
la idea equivocada.
-Desde luego y por ello…- el rubio desvió la mirada
a los auxiliares que monitoreaban a los chicos -Ocupaos de esto,
es trabajo rutinario. Necesito a Shisou para cosas más importantes...
¿Sabréis hacerlo solos no?
-Sí…- contestó uno de ellos, mientras el otro
lo observaba dudoso.
-Pues es hora de que aprendáis…- el rubio les sonrió,
sujetando a Shisou por la cintura -Hacedlo- sentenció sin
más, abriendo la puerta.
El moreno se dejó guiar, sonriendo levemente de nuevo. –
Gracias, Jaken sensei. Siempre se está ocupando de mí....aún
ahora. Le doy muchas dificultades, ¿ne?
-Desde luego que no… tú me eres imprescindible, ya
lo sabes, querido- el rubio dirigió sus ojos dorados a los
del chico, besándole los labios con suavidad -Iré
a ver a Aziel… seguro que ya se ha tranquilizado y lo mismo
has de hacer tú… encuentra el modo… tienes tiempo.
Haz que esté en tus manos, no sirvas a tu sirviente, debes
mostrarle que no tienes miedo a ordenarle.
- Eso haré. Si usted cree en mí...no me queda más
remedio que creer. – le sonrió, apartándose
el cabello de la frente un tanto distraídamente ante sus
ojos. – Iré a descansar, tenga cuidado con Aziel. Ya
estará tranquilo, pero aún así, tiene sus arranques.
Aunque estoy seguro de que usted sabrá manejarlo.
El rubio le sonrió, deslizando las yemas de los dedos por
sus labios y volviéndose para irse por el pasillo en busca
de Aziel.
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