.Novela homoerótica para mayores de edad.
 
Capítulo 65

Hell on Earth

Varias puertas de los pasillos comenzaron a abrirse, dejando salir a los pacientes, que comenzaron a correr por ellos sin detenerse hacia la puerta de salida del edificio. No parecía haber un motivo, simplemente gritaban y corrían por los pasillos hacia la salida. Varios caían al suelo pisoteados por los otros, al menos treinta, golpeándose unos contra los otros. Algunos heridos, otros simplemente corrían sin detenerse, mientras en su celda, Camadai se limitaba a hundir los dedos en el acolchado del suelo agujereándolo aburrido.

Shisou se levantó de su escritorio, apenas escuchó el escándalo afuera, y abrió la puerta, tan sólo para encontrarse con lo que parecía una mini estampida. - ¿Qué sucede aquí?! – le preguntó a uno de los guardias al otro lado del pasillo, que parecía paralizado, pero el hombre sólo lo miró estúpidamente, justo antes de ser empujado al piso por uno de los chicos en fuga. Shisou intentó concentrarse, tratando de detenerlos, pero era claro que no podía con tantos a la vez. Sólo algunos se detenían a mirarlo, antes de echar a correr de nuevo.

- Cierren las puertas! – le gritó a los que se encontraban fuera del alcance de los chicos, girándose para sujetar a uno de ellos por los hombros, mirándolo a los ojos. El chico se retorció gritando, intentando escabullirse. –Tengo que salir! Tengo que salir!!!

- No, todo está bien, regresa a tu habitación.... – intentó convencerlo, lográndolo por unos momentos y perdiéndolo luego al ser empujado por un grupo de chicos que pasaron desesperados. El chico que aún sostenía, alzó una mano, arañándole el rostro, para escaparse. De todos modos, no era importante detener sólo a uno y así, no podía hacer nada. Volvió a meterse en su despacho, cerrando la puerta, y tomando el comunicador para dar órdenes a los guardias, mientras sacaba un pañuelo de su bolsillo, para detener la sangre. No tenía idea de qué estaba pasando pero tenía sus sospechas. Aquello nunca había sucedido antes.

Mientras, en su habitación,. Aziel se separó bruscamente de Kan apretando los ojos y sujetando su cabeza. – No.... ¿por qué? Afuera.....hay mucho temor, pánico....No! Se siente......– de pronto sus ojos adquirieron una mirada vacía, aunque ligeramente agresiva. – Tengo...tengo que salir.....

Kan se incorporó en la cama sin comprender qué sucedía -No pasa nada, Aziel…- se levantó alarmado, sujetando el brazo del ángel y notando cómo la puerta se abría de un golpe, como empujada por el aire, observando pasar corriendo a varios internos por los pasillos empujándose y gritando -No! No salgas! - Camadai se levantó del suelo, sintiéndolo y abrió la puerta de su cuarto saliendo al pasillo y mirando desde el umbral hacia la habitación de Aziel.

- No.........tengo que salir, tengo que..... – los ojos dorados se dirigieron a Kan, serenos de nuevo por un momento, y llenos de furia en el otro. – No! – los cerró, sujetándolo de la mano y apartándolo con violencia, lanzándolo al suelo, antes de saltar de donde estaba, extendiendo ligeramente las alas, casi volando, para estampar a uno de los chicos que corría, contra la pared, sujetándolo por el cuello.

Kan se quedó sentado en el suelo, sin moverse de donde estaba y sin creerse lo que veía -No!!- se apretó contra sí mismo, notando cómo Kitazaki pujaba por salir de él, gritándole en su mente. No tenía ni idea de qué hacer. Salió corriendo por los pasillos en dirección contraria a los demás. Sintió cómo lo empujaban desesperados y cómo su cuerpo se golpeaba contra la pared, y siguió medio a gatas por el suelo, corriendo hasta el despacho de Shisou, golpeando la puerta y abriéndola un tanto cubierto de arañazos -Sensei… Aziel está descontrolado….

- ¿Kan?! – Shisou alzó el rostro, ya cerrando el comunicador y bajando el pañuelo de su mejilla. - ¿Qué haces aquí? Deberías estar en tu habitación. – lo sujetó por los hombros, metiéndolo con rapidez y cerrando la puerta. - Aziel no es el único que está descontrolado. ¿Estás bien? – le preguntó observando los arañazos aunque tampoco se veía grave. – Escucha, lo mejor es que te quedes aquí y te encierres. Si quieres, en la segunda gaveta derecha de mi escritorio, hay alcohol y gasas. Voy a salir ahora. – le advirtió, dirigie´ndose a la puerta, ya que de todos modos, tenía pensado salir en esos momentos, sabiendo de sobra que a algunos chicos no los detendrían con dardos tranquilizadores.

-Estoy bien, pero no puedo quedarme aquí. Aziel… hará algo… si no lo detienen…- se quedó mirándolo desesperado, rogando que no lo detuviesen de algún modo violento.

Camadai avanzó por el pasillo y se apoyó en la pared observando la sangre que resbalaba de la cabeza del chico que Aziel acababa de estampar contra la pared y después a Aziel -Deberías matarlos a todos…

- Yo lo detendré. Tú quédate aquí, Kan. – le ordenó Shisou al chico, antes de salir de la oficina, lanzándose entre los chicos que se apartaban a su paso como si llevase una especie de armadura. No podía hacerlos regresar a todos a la normalidad, pero el chico podía apartar a los que se acercaban. Lo cierto es que le preocupaba Aziel. No tenía idea de su poder, y sin uso de razón, sería mucho peor.

- Debería......No....-la mano de Aziel se relajó, el chico resbalando por la pared, dejando un reguero de sangre tras de sí. Miró al demonio y luego a la multitud de nuevo, sus ojos retomando ese fulgor violento. – Sí....matarlos a todos y luego quemar el lugar. – se dio la vuelta, saltando sobre otro chico, a la vez que le clavaba una espada negra que acababa de materializar, en la espalda.

Camadai se rió, apoyándose la mano en la frente y tapándose los ojos para mirarlo de nuevo entre los gritos de los demás chicos que ahora trataban de correr aún más atemorizados del ángel/demonio que sostenía la espada en su mano, cubierto de la sangre que acababa de derramar -Más… - susurró el moreno -no pares… que todos desaparezcan… son humanos… sólo eso… mátalos…- Camadai se quedó parado y serio en la mitad de aquella desolación, entre los cadáveres de los que habían quedado atrás y los dos que Aziel había asesinado, sus ojos azules clavados en el doctor que avanzaba hacia allí contra la corriente humana. Incluso podían oírse los aullidos del lobo que trataba de salir desesperado golpeando la espalda contra la puerta blindada.

Aziel arremetió contra otro de los chicos precisamente en el momento en el que el doctor llegaba frente a ellos. El cadáver cayó a un lado, haciendo un sonido sordo, dejando al descubierto al chico alado, con el cabello empelotado de líquido viscoso y la sed de sangre en su mirada.

- Detente, Aziel – no bien hubo dichos estas palabras el moreno, cuando Aziel alzó la espada, lanzándose contra él, y deteniéndose en medio ataque, llevándose la mano a la cabeza, presa del dolor. Cayó al suelo, arrodillado, la espada cayendo al lado para luego desaparecer en un huracán de sombras, mientras el doctor examinaba la escena. Era und esastre, un completo desastre y sabía muy bien a quien culpar. Alzó los ojos mirando al demonio seriamente, aún sin aminorar la presión en el cerebro de Aziel, dejándolo sentir el dolor que le había causado a los otros y tal vez, un poco más.

De pronto, los sonidos se acentuaron para dar paso a un mayor histerismo de todos cuantos se habían visto afectados, menos el ángel/demonio. Camadai alzó la vista desde el cuerpo de Aziel a Shisou y se sacudió el pelo de la cara, inclinándola a un lado -Le duele mucho…- dijo hablando de Aziel.

- Sí, por supuesto que le duele, y le seguirá doliendo hasta que se desmaye. ¿O crees que voy a dejar que lo sigas controlando? – Shisou se cruzó de brazos, sin inmutarse ante los cambios a su alrededor, ni ante el chico que ahora estaba acostado aún sosteniendo su cabeza y quejándose, casi gritando. Después de todo, estaba ante la fuente del problema, eso era claro. - ¿Qué estás haciendo Shiryou? No...Camadai.....-se corrigió, utilizando su verdadero nombre para variar.

-No he hecho nada…- de pronto los sonidos cesaron, para dar paso al desfallecimiento de todos y cuantos se habían alterado a excepción de Aziel, que seguía en el suelo. Kan salió al escucharlo, parándose en la distancia sin atreverse a acercarse más. Debía de haber supuesto que él estaría ahí… pero era Shisou sensei… también estaba. Él no dejaría que le pasase nada. Se acercó finalmente abrazándose a Aziel y cubriéndolo como si así pudiese evitar que le doliese. Tenía que haberse quedado con él, pero había tenido miedo…

Shisou observó al chico acercarse sin decirle nada. De todos modos, no había caso. Alzó la mirada de nuevo, prefiriendo continuar con su conversación. – No es gracioso. Entre la otra noche y hoy, han muerto demasiados, ese no fue el trato. Si sigues así, vas a acabar con el lugar. No veo en qué te pueda beneficiar eso. Ni a ti, ni a nadie. – concluyó, finalmente liberando a Aziel que apenas le dirigió una mirada ausente a Kan antes de caer desplomado entre sus brazos.

El chico de pelo rojo lo cogió en brazos apartándose de ellos y llevándoselo con él a la habitación, acostándolo en la cama y cubriéndolo con una sábana. Se metió en el baño lavándose la sangre de los arañazos en su cara, pero sangraban de nuevo. Empapó una toalla, tratando de limpiar la sangre en el cuerpo de Aziel casi de forma desesperada con las manos temblando.

-No he infringido ninguna norma, la norma era no les hagas daño y yo no los he tocado, se han dañado entre ellos, te advertí… y me estoy aburriendo, poco me importa si acabo con este lugar o no …

- Así que se acabaron las amabilidades, veo.....Tu problema es que te aburres demasiado rápido. –el moreno lo observó tranquilo, aunque en realidad estaba pensando en qué podía hacer. Esto se había salido de control de una forma catastrófica y no tenía idea de cómo detenerlos, pero si de algo estaba seguro era de que no iba a permitir que destruyeran la clínica así de fácil, que destruyera su hogar. - ¿Qué es lo que quieres realmente?

-No sé… dime… ¿Qué querrías tú en mi lugar? ¿Qué podría querer?... - se apoyó contra la pared con un hombro, dejando la cabeza contra ella -Dime… Shisou… sensei ¿Qué podría querer? Dijiste que te gustaba… ¿ya no te gusto?- preguntó serio mirándolo a los ojos, un tanto inexpresivo.

- Deja de jugar conmigo Shiryou. ¿Quién crees que soy? – apretó los brazos cruzados, enfadándose a pesar de su mejor juicio. - ¿Qué si me gustas? Sí, aún me gustas, cuando eres razonable. Pero hay ciertas cosas que no estoy dispuesto a tolerar, ¿entiendes?

-Aha…- el moreno lo miró a los ojos dibujando una sonrisa en sus labios, preguntándose qué pretendía hacer para evitar nada de lo que él desease hacer -No estaba jugando contigo, jugaba con ellos… mis preguntas eran sinceras… pero no las respondes… ¿es porque tampoco conoces las respuestas? Tendré que seguir buscándolas…

- Ya hemos hablado de esto y lo sabes. Poder. ¿No es eso lo que quieres? Aún más poder del que tienes. Y no hay un lugar en la Tierra, mejor que este para conseguirlo. Pero no si lo destruyes, si los matas a todos. ¿Te es suficiente eso? ¿Es una buena respuesta? – preguntó desafiante, sin dejarse intimidar. Sabía que no era lo más inteligente, pero tampoco soportaba que lo trataran de forma condescendiente.

-No, pero eso puedo conseguirlo cuando quiera… ¿y Jaken?- dijo volviéndose de espaldas a él y caminando por los pasillos, arrastrando la mano por la pared y dejando una marca brillante por donde la arrastraba -Tal vez él lo sepa…Además, eso sólo me divierte un rato…- dijo hablando para sí mismo -un rato… después me aburro de nuevo…

- Basta! – Shisou lo siguió, colocándose frente a él, entre cabreado y agobiado, sintiéndose como un inútil por primera en mucho tiempo. No podía permitir que llegara a Jaken sensei y mucho menos a esas horas en las que descansaba. – Maldición, Shiryou! ¿Qué quieres? ¿Qué más puedes querer? No tengo ni una maldita idea. -

-Yo tampoco… esa es la cuestión… ¿Qué quiero? ¿Qué quiero? ¿Qué puedo desear?- se volvió, mirándolo a los ojos sin apartar la mano de la pared -No quiero nada… lo tengo todo, ahora te quiero a ti- dijo parándose frente a él repentinamente - Y no te tengo, pero tampoco quiero tenerte, porque cuando te tenga, después me aburrirás…- lo miró, carente de expresión sujetándole las muñecas y apoyándolo contra la pared, cerrándolo con su cuerpo y presionando su sexo contra el cuerpo del moreno -Pero tú no me haces caso…

- Y ¿cómo......cómo quieres que te haga caso si me dices eso? Te aburrirás si me tienes.... – lo miró a los ojos, aún alterado. De veras no sabía manejar esta situación, había sido un estúpido desde un principio, pero aún así, intentaba pensar en una manera. - ¿Qué tal si......hacemos otra cosa? Puedo...puedo usar mis poderes, ¿sería eso suficiente para ti?

-No lo sé… ¿Cómo podría saberlo? Tendrás que probar- pegó al chico de pelo negro aún más contra la pared, apoyando los labios contra los suyos y mirándolo a los ojos- ¿Te sientes confundido? ¿Estás enfadado?- le mordió el inferior ligeramente, rozándolo con la lengua e internándola en su propia boca de nuevo. Se quitó la camiseta, tirándola al suelo del pasillo y lo miró a los ojos, unos segundos antes de recordar la pregunta que había estado haciéndose todo aquel tiempo antes de caer en el letargo de nuevo -¿Cómo se hace? ¿Para que alguien te quiera? ¿Sabes tú eso, sensei? ¿Por qué querer a alguien? ¿Cómo se ama? Jaken ha de saberlo…pero él me mintió y yo lo estaba creyendo… ¿me mientes tú?- sujetó su cuello con la mano mirándolo a los ojos -¿Estás jugando conmigo?

- ¿No lo sabes? ¿Tantos años de existencia y no sabes si te miento? – le preguntó, sin apartar la mirada, más por el enfado que por otra cosa, para responderle luego. – No te he mentido, ni estoy jugando contigo más de lo que tú juegas conmigo, ¿no es así? Pero no me he valido de tecnicismos para mermar nuestro trato como lo has hecho tú. ¿No debería estar enojado? ¿No lo estarías tú? – subió una mano para colocarla sobre la que sujetaba ahora su cuello, dejando escapar un suspiro, e intentando calmarse. Ya sabía que el alterarse no le traería nada bueno. Volvió a mirarlo, un poco más controlado. - ¿Eso es lo que quieres? ¿Amar? ¿Saber por qué se ama? No lo sé.....No sé cómo haces para que alguien te quiera. Sólo...se da. Haces todo lo que puedas por esa persona, eres bueno, amable, considerado y esperas que algún día...esa persona te mire a ti. Y tal vez no suceda. Pero aún así le amas porque es alguien especial, porque te hace sentir bien, porque te aprecia por quien eres o......no sé. No se supone que busques un beneficio o que haya alguna razón específica para querer a alguien. – bajó la cabeza, un tanto cansado. –No soy un tratado filosófico, y no tengo todas las respuestas, tú deberías saberlo mejor que yo.

-¿Quién dijo que yo quiero amar? Yo ya he amado… aunque tal vez no lo hiciera de la forma correcta. Esperé y esperé, hice todo lo que estaba en mi mano para que me amase y no lo hizo… me cansé de esperar… esta noche me iré… Y mientes cuando dices que te agrado, sólo te agrada mi poder- sonrió, dándole la espalda y caminando a su habitación -Eso no es que alguien te agrade…nunca tienes las respuestas…

- Tienes razón, no tengo las respuestas y sí, me atrae tu poder. Es natural, ¿no? Lo sabías desde un principio. – se enderezó completamente, acomodándose la ropa y hablando mucho más calmadamente. – Pero te equivocas si piensas que no me agradas, o al menos, lo hacías. Si te ayudé o como quieras llamarlo, fue porque me parecía un reto, claro. Pero también porque ví algo en ti, algo.....- se pasó la mano por el cabello, preguntándose para qué le decía esas cosas. A Jaken sensei no le gustaría, pero probablemente era mejor si se iba. Las cosas volverían a estar en paz. - Está bien si no quieres creerme, de todos modos, es claro que me equivoqué. Con todos tus años de existencia, Camadai, no eres más que un niño caprichoso que hace perretas si no obtiene lo que quiere. – sonrió, dándole la espalda ahora él, y echando a caminar. – En cualquier caso, tengo mucho trabajo que hacer ahora.

-Con todos mis años de existencia, el primogénito de Adan y Lilith… Al igual que tú, causa dolor si no obtiene lo que quiere, si no hacen lo que ordena. ¿Sufrías mucho, Shisou-kun? ¿Te hacían mucho daño? ¿Estabas muy sólo? ¿Cuándo detuviste tu CAOS?- permaneció de espaldas a él apoyando la mano en la pared -No paraste hasta que encontraste un motivo para hacerlo…

El moreno se detuvo, apretando los puños y girando ligeramente la cara. No le agradaba tener que hablar de su pasado, ni exponerse así. Eso ya estaba acabado. – No es lo mismo, lo sabes. No podía controlarlo entonces. Y si me detuve, fue porque alguien me ayudó. Me tomó tiempo comprenderlo realmente, pero lo hice y de todos modos, no te incumbe. Si te vas a ir, no tengo por qué seguir respondiendo a tus preguntas. Como dije, tengo trabajo.

-Me iré esta noche, pero volveré en la mañana, sigo siendo tu servidor -el moreno lo miró de soslayo sin poder evitar sonreír al retirar la mirada, todos tenían un punto débil -Dijiste que responderías mis preguntas…

Shisou se giró completamente con una sonrisa escéptica en los labios. - ¿De veras? ¿Mi servidor? Pues no lo parece, haces lo que te dé la gana, quiera yo, o no. Si ese es el trato ahora, entonces tal vez conteste a tus preguntas. A ver si tengo ganas yo. – se giró de nuevo, echando a caminar por entre los chicos desmayados, alejándose. Debían haber muchos si aún no recogían a estos.

Camadai se volvió, para verlo caminar entre los chicos en el suelo un tanto confundido. Ya le había dicho que si no le daba algo que hacer, haría lo que le diera la gana, no sabía de qué se sorprendía o por qué le reprochaba. De todos modos, él siempre le había contestado sólo a lo que le daba la gana. Sonrió, pasando por encima de la gente y metiéndose en su habitación. Al menos, se había divertido por un buen rato.

 
 

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