.Novela homoerótica para mayores de edad.
 
Capítulo 64

Angels and Demons

Aziel se encontraba sentado al borde de la cama, con las piernas cruzadas, y el rostro apoyado en una mano, mirando la pared como si fuese la cosa más interesante de todo el cuarto, lo cual por su expresión, no era decir mucho. En realidad meditaba sobre la mejor manera de desarrollar sus poderes. Tampoco tenía deseos de pelearse con toda la clínica, aunque lo haría si era lo que se necesitaba. Dejó escapar un suspiro, bajando un poco la mirada y estirando las alas.

-Aziel…- el chico de cabello rojo abrió la puerta, dudando si estaría o no, porque por las mañanas era cuando solían hacer pruebas. Lo peor de todo, es que si llegaba alguien, iba a tener que esconderse -Quería verte…- lo miró desde la puerta pasando a la habitación y sonriéndole, revolviéndose el pelo un poco -Mi hermano me llevó, me quedé dormido.

- Es peligroso que te quedes dormido en otros cuartos – le dirigió la palabra el ángel/demonio, con gesto serio y sin siquiera cambiar de posición, aunque sonriéndole luego un poco. – Yo también quería verte.

Kan se sentó en la cama apoyando la cara en sus piernas y abrazándose a su cintura -Me da igual… mi hermano me protege. Yo quería quedarme contigo, si fuéramos normales no pasaría nada por eso…- escondió la cara en la camiseta, cerrando los ojos como si fuera a dormirse -¿Te aburres mucho?

- Si fuéramos normales.... Yo creo que somos normales –refutó el chico, pensando en que él no veía nada extraño en ninguno de los dos. Le acarició el cabello con los dedos, mirándolo. – Me aburro, bastante. Pero no me aburro cuando estoy contigo.

- No…- Kan lo miró sonriendo -¿sabes qué significa normal? Significa común, general, la mayoría, y no es común tener alas y tampoco ver en los muertos y quedarse dormido en todas partes, y creo que tampoco es normal que dos chicos se besen y todo eso…- desvió la mirada algo rojo -aunque aquí no hay mujeres.

- La mayoría....pero nunca he conocido a nadie igual a otro. Todos aquí son distintos entre sí. Eso es la mayoría, ¿no? – murmuró pensativo sin dejar de acariciarle el cabello. – Y tampoco he conocido ninguna mujer, pero....¿ya no quieres que nos besemos? A mí....a mí me gustó! – finalizó, bajando el rostro cohibido.

-No… claro que quiero que nos besemos… sólo digo que no es normal. Pero a mí me gustas tú, aunque conociese a chicas, ninguna iba gustarme más que tú, porque tú eres especial…- le pasó la mano por el pecho dejándola sobre su corazón -He visto a Shiryou… por los pasillos y está suelto- dijo de pronto con algo de temor.

- No te le acerques, es peligroso. – le respondió, como si no estuviese diciendo algo obvio, pero no sabía qué más hacer. Colocó su mano sobre la del chico apretándola y extendiendo ligeramente sus alas a su alrededor en un gesto inconsciente de protección. – Jaken sensei me preguntó si podría derrotarlo. Le dije que sí, aunque aún no sé cómo. – confesó de manera sincera, observándolo y luego alzando la vista hacia la puerta como si el demonio fuese a entrar por ella, pero sólo pensaba. – Pero lo haré, ¿sabes?

-Pero no hace falta que lo hagas, tal vez te haga daño si peleas con él de nuevo. Es más, seguro que te lo hace. Mi hermano me dijo que era un demonio, no puedes pelearte con un demonio y salir ileso, Aziel- Kan se apoyó en una mano para enderezarse, mirándolo -Y aún así, no podrías matarlo porque entonces él te mataría igual y sólo serías uno más para alimentar sus poderes…

Los ojos dorados recorrieron tranquilamente el rostro de Kan, meditando. – Yo también soy mitad demonio, Kan, lo sabes. – entrelazó las manos en su regazo, mirándolas. Ahora comprendía el significado de las palabras de Shiryou durante la pelea y lo que probablemente había estado a punto de pasar al final de la misma. Continuó hablando con voz sumamente serena, no quería asustarlo ni mucho menos. – Yo sí creo que es necesario que lo derrote. Creo que nos impedirá salir de aquí. Había pensado en hacer un trato con Shisou sensei. Pedirle que me preste algunos libros, que me ayude a comprender lo que soy y....hacerme más fuerte. No creo que se niegue, sobre todo si no protesto. No me han hecho pruebas desde esa noche... – murmuró casi como si hablara consigo mismo, para levantar luego la mirada, fijándola en el rostro de Kan. – ¿Me ayudarás, Kan? A...estudiar...y.....tu hermano parece saber mucho, acerca de todo esto. ¿Crees que pueda hablar con él?

-Está bien… si eso es lo que quieres… a mí me parece muy arriesgado… pero no lo sé…Te ayudaré en lo que pueda- le sonrió levemente, aunque preocupado -¿Quieres hablar con él ahora? Lo haré salir…- lo miró un momento, esperando a que le contestase para hacerlo o no.

- Espera..... – lo detuvo, colocando sus manos a los lados de su rostro, para acercarse, besándolo con suavidad en los labios, mirándolo luego a los ojos, casi sin separarse. – Te protegeré. – declaró, sin especificar si se refería a su hermano, o a Shiryou. Lo soltó, sentándose un poco más atrás. – Ya estoy listo.

El chico apareció sentado al fondo de la habitación y se levantó, provocando el chirrido del cuero negro de sus ropas -¿Qué quieres saber? ¿Sobre Shiryou? Si lo matas, mueres.

Aziel lo contempló serio, sin dejarse intimidar. - ¿Cómo es eso? Entonces......¿de qué otra forma podría vencerlo? ¿Lo sabes?

-Podría vencerlo yo…- sonrió, arrodillándose en el suelo y acariciando el pelo rojo de Kan -Por eso estoy aquí…tal vez…¿qué sucede si te mata un muerto y tú pasas al cuerpo de ese muerto? … Pero… no me apetece morirme de nuevo… y por otra parte, lo más seguro es que él matase a Kan durante la pelea… No hay forma de matarlo que yo conozca…

-No voy a arriesgar a Kan. – sentenció, por otro lado, acercándose para abrazarlo contra sí protectivamente. – Pero......es un demonio, debe tener alguna debilidad. Dices que has estado en el infierno. Debes haber visto muchos demonios. ¿No sabes algo acerca de su naturaleza? – bajó la mirada, observando el plácido rostro del chico que dormía entre sus brazos. – Parte de mí es ángel. Se supone que los ángeles pueden derrotar a los demonios, ¿no es así? ¿Lo sabes?

Kitazaki paseó sus ojos rojos por el rostro de Aziel pendiente de cómo habia apartado a su hermano de su lado y levantándose, ignorando el hecho por el momento -Sé mucho acerca de su naturaleza, sé que hay demonios de todos los tipos, al igual que ángeles y personas, no puedes juzgarlos a todos por la misma pauta… Camai es un demonio destructor, le gusta sembrar el terror, es celoso y terriblemente seductor, ya sea con su poder o con su físico, es el demonio de la lujuria al que obedecen más de setenta y dos legiones infernales. ¿Suficiente, Aziel? ¿O quieres saber más? ¿Cómo podría un simple ángel que ni siquiera es puro, vencer a un demonio de tan alta estirpe? - lo miró a los ojos fijamente -Morirás e irás al infierno. ¿Quieres verlo?

- No pienso morir. Y no soy un simple ángel. Soy mitad ángel, mitad demonio. Es suficiente para vencerlo, lo sé. – respondió orgulloso, siguiéndolo con la mirada, resentido de que le dijera esas cosas. – Dijiste que me ayudarías. Aún no estoy seguro de cuales son tus intenciones....

-Te ayudaré, cuando sepa cómo. Sólo soy un alma errante atada a un mortal… ¿Qué quieres que haga? Mi hermano es un viajante de sueños…y yo soy su conducto. No hay mucho poder en mí…- abrió las manos separándolas contra la pared y proyectando una extraña aura morada que daba paso a un agujero totalmente negro de donde provenían gritos, llantos, gemidos desesperados. El largo cabello del moreno se vio azotado, por el viento que provenía del interior -¿Escuchas eso?

- ¿Qué es? – preguntó el chico, sintiendo el viento a su alrededor y apretando más a Kan contra sí, como respuesta. – Dolor, sufrimiento.....lo escucho. Lo siento.... – apartó la mirada del agujero que parecía querer arrastrarlo dentro, para mirar al moreno.

El moreno cerró el puño haciendo que la puerta se sellase -El infierno, eso… es lo que significa ser un demonio, provocar ese dolor, el origen de esa ira y esa desesperación ¿eres tú un demonio, Aziel? ¿Puedes provocar todo ese dolor y jactarte?- lo miró a los ojos como examinándolo -Dolor sin motivo, por diversión…

Aziel bajó la mirada confuso y además, preocupado, negando con la cabeza. – No......pero es cierto que parte de mi naturaleza es la de un demonio. Sin embargo....- incluso cuando había deseado quemar aquel lugar, no había sido por diversión. Más bien, por odio, furia y.....liberación. Se abrazó al pelirrojo, acariciando su rostro con el suyo y cerrando los ojos. – Pero he deseado destruir. No sé supone que los ángeles deseen eso tampoco, ¿o sí? No sé...qué soy. – finalizó susurrando, confesándolo más bien a Kan que a su hermano.

-No lo sabes… averígualo…Ángeles y demonios son el mismo origen, creaciones de Dios. Unos obedecieron al "salvador", otros eligieron la "libertad" de seguir a Lucifer ¿quienes fueron tus padres? … ¿Qué clase de poderes podrías tener? Si tu nombre tiene un sentido, si fueras Aziel… su reencarnación… entonces quiere decir que hay un ser lleno de sed de venganza en ti. Respetaba a Dios, pero también lo contradecía y Aziel odiaba a los cobardes, como mi hermano… un cobarde.

- No me interesa. No me interesa ser nada si tengo que odiar a Kan. – alzó el rostro, mirándolo serio, decidido, mientras acariciaba el cabello rojo del chico. – Kan no es un cobarde, de todas maneras. Siente miedo, es natural, pero aún así está dispuesto a ayudarme, a romper las reglas. No lo comprendo. ¿Quieres a tu hermano o no?

-Lo quiero… pero es un cobarde…Uno al que tú sólo malcrías más y haces más cobarde aún…- el moreno lo miró a los ojos y después a su propio hermano -Todos lo tratáis tan bien… todos lo protegéis tanto… siempre… Y ahora, es un inútil…

- Tú mismo me pediste que lo protegiera. En todo caso, sería tu culpa ¿no? – le rebatió de manera serena, sosteniéndole la mirada como si quisiera evitar que mirase al pelirrojo. - ¿Por qué no habría de tratarlo bien? Kan no ha hecho nada malo, no merece sufrir.

-Te digo que lo protejas, porque lo quiero. Como es un inútil, sé que si no, acabará pasándole algo malo. Pero no es mi culpa, sino de quienes lo criaron… ¿no crees? De cualquier modo… ya es muy tarde para que deje de ser lo que es, débil y cobarde, siempre se apoya en los demás… no puede hacer nada por sí mismo.

- No lo creo. Creo que es bueno y eso lo hace vulnerable. Pero no me importa. Yo lo protegería aunque él fuese la persona más fuerte del mundo. – bajó la mirada de nuevo, sintiendo que estaba diciendo demasiado. – Creo que te equivocas.... – añadió en voz baja.

-Bien… el tiempo lo dirá- dijo cogiendo a Kan en brazos y arrebatándoselo a Aziel para apoyar la mano en su pecho y apretarlo contra la cama. El chico de cabello rojo se encogió por el dolor, sujetándose las rodillas y apretando las mandíbulas para después estirarse un poco más. Le había hecho daño. Adrede, pero no dijo nada. Sonrió a Aziel mirándolo, acostado en la cama y sintiéndose nuevamente somnoliento.

- ¿Estás bien? – se apoyó a su lado, apartando el cabello de su frente, observándolo. Le había parecido que le dolía.

-Sí, sólo tengo sueño…- mintió a medias abrazándolo por el cuello y acostándolo en la cama con él, sonriéndole -¿Te ha ayudado mi hermano, Aziel?- preguntó, acercándose a él y apoyando sus labios en la frente del ángel/demonio.

Aziel cerró los ojos, dejándose acariciar de aquella manera, sintiéndose tranquilo. – No lo sé, tal vez. Creo que estoy más confundido ahora......pero sé en qué dirección buscar. Kan, ¿siempre me vas a sonreír así?

-Sí… ¿Por qué no iba a hacerlo?- deslizó los dedos por su pelo acariciándole después la mejilla -No tienes que hacer nada que no quieras, aunque mi hermano te lo diga… - dijo aventurando, sin tener ni idea de qué era lo que pasaba.

- Eso ya lo sé. Y tu hermano se equivoca, en muchas cosas. – sentenció serio, dándolo por hecho, así era mejor. – Pero quiero salir de aquí, y quiero protegerte, y quiero demostrarle que está equivocado. Y tampoco.......puedo dejarme vencer. – finalizó, refiriéndose ya a su propio orgullo.

-Pero podrías simplemente dejarlo pasar … ¿Por qué tienes que pelearte con él? No vas a ganar nada con matar a alguien. Esa persona sufre, aunque sea una persona mala… también sufre…nadie es completamente malo… nadie…

- ¿De veras crees eso, Kan? ¿Qué Shiryou no es completamente malo? Es un demonio..... – aclaró serio, mirándolo a los ojos. – No voy a matarlo de todas maneras. Tu hermano me dijo que no debo. Y en eso, le creo. Pero tengo que detenerlo, por mí mismo y porque...creo que se interpondrá en nuestro camino.

-Pero a lo mejor no lo hace, Tama lo quiere… algo bueno debe de ver en él ¿no? - Kan se apartó un poco para mirarlo a los ojos -Los demonios son ángeles, mi hermano me lo explicó…Podría… podría ser un ángel de nuevo ¿no?

Aziel sonrió ligeramente, incrédulo. – No lo creo, no creo que funcione así. No creo que él lo deseé. Más bien, al contrario..... – se señaló a sí mismo, poniéndose serio de nuevo. - ¿Qué dices de mí, Kan? ¿Crees que podría...? Es decir, si soy mitad ángel y mitad demonio, ¿crees que podría convertirme en uno o lo otro? Y......¿y si él tomase mi cuerpo? - Añadió luego bajando la mirada. - ¿Lo cambiaría eso o simplemente se convertiría todo en demonio?

-No sé…- Kan lo miró, sintiéndose un tanto mal de pronto -¿Estás… enfadado? Yo no sé nada de esas cosas, para mi tú eres Aziel, me quieres, eres bueno, no tienes nada de demonio. Tú dices que eres mitad demonio, y yo también lo he visto … pero tal vez era un demonio bueno… yo… no sé nada…

- No estoy enfadado. – alzó la vista sorprendido de que pensara eso, él se sentía muy tranquilo aunque confundido, eso sí. Le acarició la mejilla para asegurarlo. - ¿Un demonio bueno? ¿Tú crees que eso es posible? Aquella vez.......cuando me mostraste tu visión, dijiste que el demonio parecía proteger al ángel...... se silenció de pronto pensativo, para añadir segundos después. – Tu hermano no lo cree posible. Dice que los demonios provocan sufrimiento, que les divierte. Me mostró el infierno.....

-Pero si tú eres un demonio, entonces eres un demonio bueno, a mí me de igual!- espetó de pronto, agarrándole la camiseta -La gente no es buena o mala por naturaleza, la gente se hace buena o mala. No hay excusas para ser malo y no hay malvados por naturaleza, y nadie puede decir que alguien es completamente malvado si no lo conoce perfectamente… Incluso la persona más mala puede amar… y eso es bueno… ¿no?- preguntó pensando que había hablado demasiado y escondiendo la cara en el pecho de Aziel.

El ángel/demonio lo rodeó con los brazos, besándole la cabeza con ternura, y abrazándolo contra sí. De veras que le parecía que Kan era más ángel que él mismo. – No lo sé, Kan, pero deseo que tengas razón. Te quiero....- susurró besándolo de nuevo.

-Yo también te quiero…- el moreno levantó la cara del pecho del chico alado, rodeándolo con los brazos y acariciando el nacimiento de sus alas, separando los labios de Aziel con los suyos, mirándolo rojo y respirando contra ellos, con los labios temblorosos, sujetando el inferior entre los suyos y lamiendo después el superior del chico internándose en su boca y abrazándose más.

Aziel cerró los ojos, entregándose al beso y de paso para no tener que mirarlo, que ya sentía el rubor creciendo en sus propias mejillas.

 
 

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