Capítulo 61
Killer Instincts
Hoshi caminaba por las calles con las manos metidas en los bolsillos
de la cazadora pensando en cómo solucionar aquello. Tenía
hambre, no podía permanecer más tiempo en la casa
sin comer o de seguro mordía a Shai, así que había
aprovechado que el chico no estaba para escaparse apenas cayó
la noche, dejándole una nota para que se fuera a asustar.
Igual lo preocupaba que fuera a seguirlo con lo necio que era, así
que intentaba alejarse lo más posible de su edificio, pero
seguía perdiéndose a cada rato sin poder conservar
su memoria estable.
Hacía tiempo que Jaken paseaba bajo la luz de las farolas
de aquel jardín, adoraba el frescor que se podía respirar
por la noche, el silencio en la oscuridad de las calles, los sonidos
de la naturaleza amplificados de aquel increíble modo, los
sonidos de los corazones del modo que tan sólo un ser de
su naturaleza podría captar. De igual modo, podía
sentirlo a él, tenía hambre, seguramente no tardaría
mucho en desesperarse.
Deslizó la mano enguantada en cuero blanco por el borde del
puente de madera pasando bajo los largos ramajes de los sauces y
sintiendo incluso cómo algunas hojas resbalaban sueltas por
su largo chaquetón negro hasta caer al suelo. Alzó
la mano desde el puente mirando a Hoshi entre la gente que deambulaba,
sus ojos sólo lo miraban a él, podía verlo
perdido "Mírame..." lo llamó sin pronunciar
palabra extendiendo una mano hacia él desde la lejanía,
sabiendo que lo vería.
Hoshi se apartó el cabello de la frente, nervioso. De pronto
se sentía observado, vigilado pero seguro eran los nervios.
Aún no se atrevía a atacar a nadie. Aunque se repetía
a sí mismo una y otra vez que no tenía que matarles,
sabía que no eran como Garou. No podrían apartarlo
y tal vez él no pudiese detenerse. Súbitamente sintió
la necesidad de girarse, alzando la vista, como si alguien le estuviese
llamando. Y entonces lo vio, inclusive a esa distancia, estaba claro
para él quien era. Agrandó los ojos asustado, pero
no podía dejar de mirarlo. Era como si estuviese hipnotizado.
El rubio avanzó sin dejar de mirarlo y le sonrió
suavemente, sintiendo cómo una brisa levantaba la arena del
jardín y cómo las largas ramas lacias se movían
tras él "Ven…" siguió caminando entre
la gente y las calles sin detenerse, casi como si por magia o extraña
coincidencia, la gente se detuviese o acelerase para no hacerlo
desviarse de su camino. Se detuvo, extendiendo la mano hacia él
una vez más "Ven… yo te ayudaré" sus
ojos siguieron clavados en los azules de Hoshi mientras la gente
pasaba delante de ellos ajenos a lo que sucedía entre los
dos inmortales.
El chico negó con la cabeza, haciendo un esfuerzo por recuperarse
aunque seguía con la mirada fija en la del otro. –
No..... – logró murmurar, sintiendo su propio aliento
gélido entre sus labios y echando a correr tan rápido
como podía, sin fijarse a donde iba.
El rubio sonrió aún más ampliamente observándolo
correr por las calles como si fuera una persona común y corriente
"No… detente, no voy a hacerte daño, no voy a
encerrarte de nuevo”- atravesó una calle más
apareciéndose frente a él de nuevo y una vez más,
extendiendo su mano hacia él –Ven, querido… estás
cansado… hambriento…
Hoshi se detuvo en seco, casi cayendo hacia atrás por la
sorpresa, y retrocediendo dos pasos. No podía dejar de escucharlo
y lo estaba desesperando. – No! No te creo.....no pienso regresar!
– le gritó, apretando los puños, pensando en
Shai de pronto. No podía desaparecer así de nuevo,
dejarlo sólo. – Aléjate..... – deseó
más que le ordenó, dándose la vuelta y echando
a correr de nuevo.
Jaken negó con la cabeza parándose a su espalda en
cuestión de segundos y abrazándolo por el pecho, rodeándolo
completamente con sus brazos, abarcando los del chico -No voy a
llevarte de nuevo…- susurró agachando el rostro apenas
un poco -Quiero ayudarte, ven conmigo… ven…- dijo volviéndolo
delicadamente de frente a él y deslizando la mano por su
brazo hasta sujetar su mano -Acompáñame…
El moreno lo siguió, no muy seguro de por qué lo
hacía. En realidad aún deseaba huir pero era como
si no pudiese resistirse. Tal vez era el hambre, no lo sabía.
– No...¿ A dónde vamos? ... – preguntó
tirando de su mano, aún intentando rebelarse aunque más
débilmente.
El rubio se volvió para mirarlo a los ojos, rodeando sus
hombros con el brazo y llevándolo entre las calles -¿Puedes
sentirlos?- se detuvo entre la marea de gente colocándose
a su espalda y cubriéndole los ojos con una mano, mientras
con la otra lo rodeaba suavemente por el pecho -Escúchalos…
siéntelos… ¿puedes sentir el aroma de su piel?
A quien deseas…
Definitivamente podía sentirlos, llenos de vida, energía,
casi como si lo estuviesen llamando con eso. Dejó escapar
su aliento tembloroso. Aún se resistía, pero para
eso había salido, ¿no? No podía morirse de
hambre, y sin embargo...no lo quería de esta manera, no con
él. Nada bueno podía salir de eso. – No.....¿qué
quieres? ¿Para qué haces esto...? – preguntó,
colocando sus manos sobre la que cubría sus ojos.
-Quiero ayudarte…- dijo sin retirar su mano -porque sé
cómo te sientes mejor que nadie. Sé que no deseas
matar y que tienes hambre, que estás desesperado, has huido
de tus amigos… de cualquier persona a la que aprecias porque
temes lastimarlos, incluso acabar con sus efímeras vidas…-
deslizó la mano por sus párpados hasta su mejilla
acariciando sus labios con las yemas de los dedos -Crees que esto
es como una maldición…y lo es… - dijo con cierto
dolor en su voz -pero también es un maravilloso don…
un don que salvó tu muerte…
- ¿Pero cómo...? - se dio la vuelta para mirarlo
a los ojos, aún sin creerse que comprendiera todo aquello.
No era posible, no podía creerle, pero su voz...sonaba sincera.
Negó con la cabeza, desesperado. – No puedo, no puedo
matar a nadie pero nunca me puedo detener....
-Pero sí puedes… y debes…- el rubio observó
entre la gente, la multitud que pasaba frente a ellos sin detenerse.
Entonces lo vió, el indicado, sus pupilas claras se detuvieron
en el joven que caminaba ajeno a todo, con la cabeza un tanto baja
y los brazos cargados con papeles, seguramente un universitario
-Tráelo, llámalo…haz que venga a ti. Yo estaré
contigo, a tu lado… para todo lo que necesites…
Hoshi miró al rubio, inseguro y luego miró al chico,
deseándolo. Lo cierto es que tenía demasiada hambre
para seguir resistiendo. Observó cómo el joven levantaba
el rostro, mirándolo tan atento, como si lo hubiese llamado
por su nombre. Se acercó a los dos extraños un tanto
confundido, fijando su atención en el chico de cabellos azules.
- Dijiste.....algo? – le preguntó, hipnotizado por
sus ojos azul profundo, por aquellos destellos plateados tan intensos,
tan extraños.
Hoshi negó con la cabeza extendiendo una mano para tomarlo
por la parte de atrás de la nuca, acercándose a su
cuello, tan hipnotizado por el aroma de su sangre, como el chico
lo estaba por sus ojos. – Por favor... – susurró
sobre su piel, como pidiéndole su permiso, aunque en realidad
era más una plegaria para ayudarle a contenerse, mordiéndolo
luego y cerrando los ojos al sentir la sangre caliente llenar su
boca y resbalar por su garganta, como si nada más existiese.
Sintió las manos del chico aferrarse a su cazadora, pero
sin resistirse realmente. Lo apretó más contra sí,
necesitado.
El rubio sonrió tras él alzando la vista para observar
la luna alzada en el cielo, la oscuridad de las nubes que cubrían
las pocas estrellas que con la polución podían ser
observadas en la ciudad, escuchando los latidos del humano. Los
rodeó a ambos con los brazos, a espaldas de Hoshi -Escúchalo…siéntelo…cómo
lentamente van disminuyendo…Ahora, es el momento, debes dejarlo
ir…
Hoshi escuchó las palabras del rubio, reacio, aún
deseaba más. Apretó al chico contra sí, e hizo
un esfuerzo, alejándolo, separándose. Tenía
los ojos cerrados y se veía débil, pero no estaba
muerto. Se preguntaba si sabría lo que había pasado.
– Va a estar bien....¿verdad? – preguntó,
aún algo extasiado con el sabor de la sangre.
Jaken cogió al chico en brazos -Va a estar bien… estará
perfecto, como si hubiese sido un sueño…pero no debes
abandonarlos ni matarlos. Ellos te obsequian su vida y tú
debes respetarlos por ello. Saben que están ofreciéndose
a alguien superior, te desean… desean sentir tu poder…-
lo dejó, apoyado en uno de los bancos -Ahora duerme…
mañana estará perfectamente.
Hoshi se limpió los labios con el envés de la mano,
mirándolo sorprendido ante sus palabras. No le había
parecido así en la clínica. - ¿Está
bien, que lo dejemos aquí? - miró al chico, absurdamente
preocupándose de que le fueran a robar o alguna otra cosa.
Pero su verdadera preocupación era otra, aunque no podía
centrarse en ella de momento.
-Lo que no está bien querido… es que hagas cosas como
esa- dijo refiriéndose a su mano, tomándola y deslizando
la lengua por su piel lamiendo la sangre del chico y mirando a aquellos
ojos tan intensos -Toma…- dijo separándose y entregándole
un pañuelo carmesí -No eres una alimaña…
ni un depredador… eres un ser superior, poderoso…- dijo
tomándolo por los hombros de nuevo y caminando a su lado
-Puedes sentirlo… todo lo que ellos sienten… todo lo
que ellos piensan… cuanto estás unido a ellos, sois
una misma persona. Aprende a sentir su placer… su miedo…
El moreno alzó la vista, reaccionando de pronto ante esa
última palabra, centrándose en lo que realmente le
preocupaba. Se separó bruscamente de Jaken, girando para
mirarlo. - ¿Por qué hace esto realmente? ¿Qué
quiere? Dice que me comprende, tantas palabras sobre poder.....superioridad....que
debemos respetar a aquellos de los que bebemos? No era así
en la clínica. Jamás le importó....nada de
eso, ¿no es cierto? ¿Y ahora....? – apretó
los puños, recordando las condiciones en las que estaba Garou,
la manera en la que había bebido de él, sintiéndose
avergonzado.
-Jamás he maltratado a nadie…Garou... es un asesino…¿no
lo sabes? Quienes están de ese modo, en esa clínica…asesinos…
- susurró mirándolo a los ojos -No hay necesidad de
alterarse, ni de alzar la voz…ya te he dicho que quiero ayudarte
- Garou.......sólo hace lo que está en su naturaleza,
como usted. ¿Jamás ha matado a nadie? – lo miró
a los ojos accediendo a bajar un poco la voz, aunque no demasiado.
– Y lo tiene muerto de hambre además....humillado.......Y
¿qué me dice de ese tipo? El que me sacó de
la clínica. ¿Eso no es un asesino? Porque no lo ví
muy débil que digamos.....
-No… jamás- dijo aún clavando su mirada en
él, absolutamente serio ahora -Shiryou… si te hizo
daño, lo siento… Lo aparté de las calles, donde
mataba libremente. Es un asesino, sí, pero yo sólo
no puedo contra él… estamos buscando el modo …
al igual que buscamos el modo de curarme a mí… y a
ti… - se volvió de espaldas a él susurrando
-Si me necesitas…sólo tienes que llamarme…- dijo
comenzando a caminar entre la gente.
Hoshi se quedó allí parado, observándolo alejarse
y se metió las manos en los bolsillos dela cazadora, aún
apretando el pañuelo inconscientemente entre sus dedos. –
Maldición..... – murmuró confundido, no comprendía
nada. Garou era un asesino....no, sí había matado
gente, pero no era como que iba por allí matando lo que se
encontraba. Claro, que eso tampoco sonaba muy bien. Pero siempre
lo había aceptado así, por su naturaleza. Se llevó
la mano a la frente, intentando despejarse la mente. Daba igual,
Garou era Garou y nada de eso justificaba lo que pasaba en ese lugar.....
Empezó a caminar, dirigiéndose de vuelta al piso de
Shai, con la cabeza gacha, sin prestar mucha atención a la
gente ahora.
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