.Novela homoerótica para mayores de edad.
 
Capítulo 57

Picking Up the Goods


El moreno se pasó la mano por el flequillo morado que caía sobre sus ojos y dejó escapar un suspiro un tanto hastiado, mirando el reloj en su muñeca -¿Nos vamos ya?- le preguntó, tirado desde su cama mientras cambiaba de canales casi "por deporte" mirando entonces a Kei, que por no saber, no sabía ni en qué parte del piso estaba y mucho menos teniendo en cuenta que había dos pisos. Se levantó de la cama, lanzando el mando a su espalda y suspirando de nuevo como si aquello hubiera sido la gran molestia subiendo las escaleras hasta el segundo piso donde tenía el chico de cabello rojo su habitación. Abrió la puerta del cuarto con un pie -Kei… ¿vas a venir conmigo, no? Como siempre- dijo mirándolo de arriba a abajo.

El chico terminó de ponerse la ajustada camiseta, girándose para mirarlo y sonriendo. Se acercó, guindándosele del cuello. – Como si te fuera posible salir sin mí. Luego me andas extrañando....y yo me aburro.

-Seguro- sonrió el otro, palpándole las nalgas "comprobando que todo estuviese en su sitio" -Pues vamos de una vez a buscar a mi pet…- se pasó la mano por el pelo apartándoselo de la cara de nuevo y lamiéndole los labios a su amigo -Estoy caliente… y no me pasa muy a menudo… Me siento asexual…- dijo, con algo de pesadez -No sé qué me pasa… no me interesa nada… Bueno, me interesa mi tamagotchi…

- ¿Cómo que no sabes? A ti nunca te interesa nada. Y te la pasas aprovechándote de mí, corromperás mi inocencia...... – se rió, devolviéndole el favor de apretarle una nalga, como si nada. – Y ahora que ya no seré tu tamagotchi, ¿quién me alimentará?

-No lo sé, pero te cagarás encima… y después te volverás un tamagotchi malo- el moreno le pasó la mano por la entrepierna -Si te refieres a quién te alimentará esto… tranquilo yo sigo apreciándote… aunque tu novio no- se rió a mala leche -¿Por qué no le regalas unas flores?- dijo por joder aún más -Vamos… dijo dándole un leve empujoncito para que pasase delante -Y yo no me aprovecho de ti, veo lo que quieres en tu mirada… y te hago el favor de ofrecértelo gratuitamente, que ya es mucho decir…- lo rodeó por los hombros mientras bajaban las escaleras -No te vayas a aprovechar de él mientras estoy en alguna sesión… Oleré tu colonia de nena en su piel y después te arrancaré la tuya…- dijo pasándole el dedo por el cuello haciendo como si le cortase la yugular -En realidad, puedes hacer lo que te de la gana… pero me pagas una cuota de alquiler- aseguró después, dándole una cachetada en el culo, cerrando la puerta de la casa.

- Mira que jodes. ¿Yo, aprovecharme de alguien? Eso es imposible... Igual y lo hago, sólo por contradecirte.– se rió siguiéndolo, alborotándose el cabello. – Lástima que no nos lo vaya atraer Shai. Tenía ganas de verlo. Ne, voy a preguntarle a Tama donde vive, para ir a visitarlo, seguro que se alegra. - finalizó, sonriendo de medio lado.

-Seguro… se pondrá a dar brincos- sonrió el moreno encendiendo un cigarro y sonriendo mientras lo encendía en sus labios -¿Quién crees que sea ese Shai? Decía mis jefes. A lo mejor también es un chico de ellos, tal vez te lo venden- el moreno dejó escapar el humo de haber prendido el cigarro pasándose la mano por el pecho a través del chaleco abierto en lo que ya no se sabía si hablaba en serio o no -¿Por qué te entra la perra con ese tío si es de lo más normal… es más… incluso demasiado normal…

- Precisamente por eso.... – le sonrió a su amigo, ya acostumbrado a sus comentarios bizarros, aunque en realidad, no le hubiese molestado pagar un buen dinero por él. - ¿Te has fijado en los tíos que me buscan? Estoy harto de esos, todos son iguales. Y unos presumidos, para acabar de rematar. Si al menos fueran la mirad de buenos de lo que dicen que son.....

Baiken dejó escapar una carcajada -Uf… sí, tienes razón…son unos engreídos todos, como tú y como yo…pero ese chico apesta a virgen… En vez de gemir mientras folléis, te reirás…- se apartó el pelo de la cara mirándolo de soslayo -Sólo que tú y yo, sí somos lo buenos que certificamos- aseguró después dedicándole una sonrisa perfecta digna de anuncio de clínica dental -Vale, le preguntaré si lo venden y te pago la mitad. La otra mitad tú, de regalo de cumpleaños...Así no te amargará tanto envejecer…

- Así no podré esperar a que llegue mi cumpleaños. – exclamó, abrazándose de su cuello, sonriendo. – Y yo no envejezco, me añejo como los buenos vinos. Y tú estás más añejado que yo. Además, seguro que como es nuevo en eso, es más imaginativo. –comentó, refiriéndose a Shai y su virginidad. – El gato también es virgen. Eso....de seguro. Apuesto a que ni sabe qué es eso.

-Apuesto a que tu amorcito cree que quieres metérsela- sonrió el otro parándose de pronto -¿Por qué hemos venido caminando?... Estoy hasta el culo de andar…- dijo continuando después la andadura -Me dan ganas de no ir, sólo con no tener que llegar al edificio y volver… Y ya sé que es virgen, se le nota a leguas. Lo cierto es que estaba harto de falsos vírgenes. Este tiene certificado de garantía, me lo aseguró tu amorcito…- dijo como si nada dejando el cigarro colgar de sus labios -Al menos ya se ve a lo lejos…

- Vinimos andando, porque así puedes ver cómo se mueve mi culo y sabes que te gusta... – le sonrió adelantándose para comprobarlo y girando un poco la cabeza. – Además, si no haces ejercicio nunca, te pondrás gordo y te quedarás sin trabajo. Y pues, yo también quiero un virgen, Nunca he estado con uno. Debe verse precioso en la cama – continuó caminado con las manos entrelazadas tras de sí e imaginándose a Shai gimiendo con el rostro rojo. Lo cierto es que le divertía meterse con él.

-Ah… ¿crees que no me llega con el ejercicio que me manda hacer mi manager y el marica de mi preparador? Eso ya me deja mamado enough para el resto del mes… en serio… a ti seguro que te mandan dietas … y no pesas. Qué tedioso… - tiró el cigarro al suelo a medio fumar mirándole el culo después de todo -Yo creia que a los pasivos les gustaban con experiencia … ¿quieres decir que fingías mientras lo hacíamos?- bromeó sujetándolo del bolsillo del pantalón para ponerlo a su nivel.

- No he fingido en mi vida – sonrió mostrándole dos dedos cruzados y guiñando el ojo. – Sabes que contigo no. Que ¿crees que viviría contigo si fuera así? Pero tú no cuentas....- suspiró, mirando hacia arriba. – Es que....con tanta experiencia ya vale. Pero quisiera alguien que me considerase especial. Y para Shai lo sería, porque soy el primero y nunca sería capaz de olvidarme y me recordaría cuando se sintiera sólo y tal y tal......¿ves? - ladeó la cabeza riendo. – Soy muy romántico.

-Ya … ya, yo tampoco he fingido…- se rió el moreno bajando la cabeza y ocultándose con el flequillo -Es más… a veces, mientras follo, me pregunto ¿Cuándo acabamos? Por Dios, que se corra de una vez o me moriré del tedio… y encima tengo que mantener mi listón alto y aguantar… Tú no sufres eso… ¿con quien fue tu primera vez? ¿Lo recuerdas? Yo sólo sé que tenía dieciocho años y él tenía dieciocho…- soltó una carcajada -De hecho, me lo pasé bastante bien… aunque creo que lo dejé un tanto dolorido con los impulsos de la primera vez… no fui muy delicado…

- Pues a mí me fue fatal. El muy bruto no podía prestarme menos atención porque ya hubiera sido el colmo. Casi me tuve que pajera para correrme. Y para colmo, eyaculó antes de tiempo. – bajó la cabeza, claramente disgustado y se pasó la mano por el cabello. – Y así van muchos, que es lo peor, ¿eh? Deberían prohibirles follar.

-Jajaja sí, sacarán una pena de muerte por ser negados metiéndola… Qué desconsiderado eres… Abre una escuela y muéstrales el camino de la luz …- bromeó, aunque pensando que hasta no era mala idea como negocio. Eso, desde luego, pasando por una criba bien exhaustiva a los estudiantes -En fin…- llamó a la puerta de la clínica, esperando a que le abrieran, sintiéndose un tanto nervioso y de hecho, eso ya era de por sí, muy extraño.

Las puertas se abrieron, dejándolos pasar al amplio recibidor, una vez hubieron confirmado quienes eran.

Shisou recibió la llamada anunciándolos en su oficina. – Bien, escóltenlos a mi despacho – ordenó, previniendo que no fueran a desviarse y meterse en alguno de los otros pasillos. Así como eran, no le parecía del todo imposible.

El moreno se dejó acompañar por aquel tipo que los llevaba por los pasillos y su mirada se cruzó con la de un tipo moreno de ojos azules que lo miró a los ojos apoyado en la pared. Le echó una mirada de arriba a abajo preguntándose si le pasaba algo y mirando a Kei, viendo que ahora los ojos del moreno se dirigían a él -Creo que hiciste un amigo- bromeó sonriendo y siguiendo al hombre, apartando por fin la mirada de Shiryou que se levantó de la pared lentamente. Se preguntaba quienes eran esos humanos corrientes, que para más "INRI" venían del exterior y les permitían entrar.

- Yo siempre hago amigos. Soy muy simpático. – le susurró a Baiken, el pelirrojo, girándose luego por curiosidad, y enviándole un beso con la mano al moreno, al notar que no estaba nada mal.

- No hagan contacto con los internos. – sentenció el seguridad que los guiaba, de paso bastante nervioso por haberse encontrado con Shiryou.

Kei lo miró, algo sorprendido guindándose de Baiken y sonriendo. – Uy, qué militar. ¿Así mandará en la cama?

-Ah… qué tío más muermo. Pues dígale al interno que no nos siga y menos, si va a mirar a mi churry asó…- dijo mintiendo al respecto de su churry, que de suyo no tenía nada, y haciéndose el sufrido -Si no saben mantener a sus internos en orden, encima no llames la atención a Kei… Lo que hay que aguantar…

Shiryou se paró en la pared frente a ellos esperando y viendo que entrarían en la oficina de Shisou. Ahora estaba aún más interesado si cabe -Kei…- dijo repitiendo en bajo el nombre que había oído pronunciar al moreno.

- Ya, no pidas imposibles..... – se rió el chico abrazándose más como si realmente fuesen novios, mirando al guardia de soslayo, preguntándose si serían que lo ponían nervioso los gays o qué.

El hombre se limitó a contestar. – Es por su propia seguridad. – antes de golpear en la puerta del despacho, haciéndose a un lado, al ver que el moreno abría la puerta.

Baiken miró a los ojos del moreno directamente en cuanto la puerta se abrió, pero alguien más miraba fijamente al doctor. Shiryou permaneció apoyado en la pared clavando su mirada en la de Shisou como si de esa manera fuera a averiguar lo que estaba pasando y preguntándose si eran ellos los que iban a llevarse a Tama. Le sonrió al doctor de forma tan poco expresiva, que nadie hubiera dicho que lo hacía.

-Buenas…- dijo Baiken por fin, esperando a que los hiciesen pasar o algo.

- Buenas. Pasen, los estaba esperando. – respondió por fin cortésmente Shisou, luego de apartar su mirada de la de Shiryou, habiéndose distraído por unos momentos. Se hizo a un lado, dándoles paso. No veía por qué ser grosero por más que le desagradasen. Sólo eran negocios, después de todo.

Kei entró, paseando su mirada por el lugar y dejándose caer en uno de los sillones, de forma un tanto descuidada. – Así que aquí fabrican a los gatitos....Y ¿no tendrán uno activo para mí? – se rió, bromeando descaradamente.

- Siéntese por favor. – le indicó el moreno a Baiken, haciendo lo mismo tras su escritorio y pasando de la broma del chico.

El moreno se sentó, cruzando las piernas y apoyando la cara contra su mano, esperando a ver si es que les iban a soltar un rollo de última hora sobre el cuidado de animales o algo extraño como corto período de duración o que necesitaba alkalinas para funcionar -Lo dice en serio… ¿ese chico que siempre nos traía a Tama, también es vuestro? A Kei le gustaría comprarlo- añadió de pronto antes de que le comentasen o no "la cuestién de las pilas y el manual de uso".

- ¿Shai? – el moreno alzó la vista sorprendido, riéndose ahora sí, y pasándose una mano por la frente. – No, por Dios. Es sólo el intermediario, es todo.

- ¿Oh? Lástima.......estoy de malas..... – se quejó Kei, aunque no había esperado que fuese distinto.

- Vaya… tendrás que probar a ver si se prostituye…- aventuró Baiken sin dejar muy claro si bromeaba o no -Bueno… supongo que puedo pagar con un cheque ¿no es así? No crea que voy a llevar esa cantidad en el bolsillo…- dijo sacando el talonario -Puede llamar a mi banco y preguntar si tengo fondos ahora mismo, le atienden las 24 horas…- dijo apoyándose en el respaldo y mirándolo, esperando para ver si lo cubría o no. De hecho, no le había apetecido ir a retirar la cantidad a la entidad, mejor que fueran ellos que para eso cobraban -Y… ¿hay algo más que tenga que saber sobre Tama? ¿Si le doy de comer más tarde de las doce se vuelve un gremlyn o algo así?- preguntó muy serio.

- Gracias, eso haré. – le sonrió, tomando el talonario para llamar a recepción y más bien pedir que lo revisarán y le avisasen. Cerró el teléfono esperando y entrelazando los dedos sobre la mesa. – No, con Tama lo que ven es lo que obtienen. Lo único problemático acerca de él, es que detesta los baños, así que tendrán que obligarlo o no lo hará nunca.

-Qué horror…- Baiken lo miró sin poder evitar que le diera la risa –Bueno, supongo que es lógico tratándose de un gato, sí… pero de todos modos, lo haré bañarse todos los días, mal que le pese… y … ¿está aquí? Porque yo os he entregado mi talón y ya está en sus manos y sin embargo yo, ni siquiera estoy viendo mi posesión…

- La paciencia nunca mató a nadie... – le contestó el joven doctor, de manera seria. – Apenas me llamen de recepción y me digan que su cheque es legítimo, lo mandaré llamar.

-Ajá… pero lo normal sería que yo estuviese extendiendo ese cheque con Tama en mi presencia- contestó el moreno no obstante, con una sonrisa, cruzando las manos sobre sus piernas -La cuestión, es que ambas partes deberían de tener los mismos privilegios o en todo caso, yo superiores ya que soy el cliente… Por supuesto, quiero una certificación médica de que no está enfermo…- sonrió después aún de forma más amplia retirándose el flequillo que de nuevo cubrió su rostro.

- Te aseguro que Tama está perfectamente saludable. Esto es una clínica después de todo, no vamos a vencer a alguien enfermo.... – le respondió, obviamente molesto con sus maneras, antes de contestar el teléfono que ya sonaba. – Ajá....sí, ya comprendo. Dpé la orden para que traigan a Tama. ¿Ya comió, verdad? Perfecto.... – los miró de nuevo, aún serio. – Ya viene en camino. No hay por qué desesperar.... ¿Adonde va? – preguntó de pronto, alzando sus ojos hacia Kei que ya estaba en la puerta.

- Me aburro.......Iba a pasear por allí.

- Siéntese. No está en su casa, y le aconsejo que por su propia seguridad, no intente desobedecerme. – lo reprendió, aunque de igual manera, sabía que el guardia de afuera lo detendría. No podía permitirse más incidentes como el de la noche anterior, por insignificantes que pudieran ser.

El chico se dejó caer de nuevo en el sillón con aire de fastidio. – Ni que estuviera en la oficina del director...- protestó.

Baiken se volvió de soslayo mirando a su amigo -Es que es un poco hiperactivo …- se disculpó por él aunque en realidad le importaba una mierda lo que pensara el sensei en cuestión -Que sea una clínica, no me asegura que esté sano, sólo que está en una clínica… Pero en fin… lo llevaré a mi médico y si está enfermo, se lo notificaré… no lo dude- contestó aún así necio, pasándose la mano por el pelo. De hecho, él también estaba ya más que harto de esperarse. Tanto royo para un cheque y un gato, si lo hubiera sabido se lo pensaba dos veces.

- Bien, esperaré sentado entonces. – le contestó Shisou de la misma manera, bastante harto de tenerlos allí. No soportaba esa arrogancia en unos simples humanos comunes y corrientes. Pero siempre eran así, después de todo.

Tama no se encontraba en su habitación. En vez de eso, había salido a dar un paseo y ahora buscaba la habitación de Kan, deseando entregarle lo que le habían encomendado. Se encontró con el chico en los pasillos, casi saltándole encima y dándole el papel arrugado que había sido una carta y ahora era una pelotita que habría que planchar antes de poder leer. – Kan! Hoshi me dio esto, para que se lo entregues a Garou, dice. Pero....shhhhhh.... – le sonrió, moviendo la cola juguetonamente y colocando un dedo sobre sus labios en lo que aún consideraba parte del juego. - ...yo no lo he visto....Y tú tampoco sabes nada.

Kan lo miró, cogiendo la pelotita de papel, imaginando que en algún momento, no había tenido ese deplorable aspecto, pero lo cierto es que así pasaba más desapercibida y todo. Sonrió, sujetándolo por la cintura para que no se cayera y dejándolo en el suelo de nuevo -Está bien, Tama, no diré nada- dijo poniéndose el dedo delante de los labios y guardándose el papel en el bolsillo, como si nada, recordando entonces y sujetándolo por la manga de la camisa -¿Dices que Hoshi te lo dio? ¿Está bien?- preguntó, porque se había enterado de lo sucedido la noche anterior en la clínica. Lo había soñado y lo había visto, lo ocurrido.

- Está bien, está con Shai. – sonrió asintiendo y añadiendo enseguida. – Pero no lo he visto, y Shai ni lo conoce... – movió la cola sonriendo.

Un hombre se acercó al gatito, llamándolo, contento de haberlo encontrado por fin. –Tama, Shisou sensei desea verte. Ya han venido a buscarte.

- Oh! Bueno......ya me tengo que ir, Kan. Pero vendré a visitarte! – exclamó abrazándolo y corriendo hacia el hombre, que se apartó un poco previniendo.

-Adiós, Tama y cuídate…y recuerda lo que te expliqué…- dijo hablando en un tono de voz normal que era lo máximo que la alzaba de su habitual tono adormilado. Abrió el papel estirándolo y doblándolo de nuevo, no fuera a ser que acabase tirándolo al polvo.

Mientras tanto Baiken esperaba en la sala y giro la cabeza bostezando y mirando a Kei -Mañana tengo una sesión a las seis de la mañana… para que la luz sea más… blablabla … Dios… me vana tener que poner maquillaje hasta en el culo, como no me acueste pronto…- dijo comenzando a hablar de lo suyo para no morirse del aburrimiento mientras esperaban -¿Y tú? ¿Estarás ocupado? No quiero dejarlo sólo en casa.

- No, no tengo sesión hasta el atardecer, que me veo más bonito así.... – se rió, pensando en lo bueno que era dormir hasta tarde, mientras Shisou los miraba deseando reventarles las cabezas. Lo estaban agobiando con tanta superficialidad.

Tama dirigió una mirada a Shiryou, sin saber si saludarlo o no, un tanto triste, deseando que no estuviese enfermo, pero sin poder evitar mover la cola un poco, esperando a que abrieran la puerta del despacho.

-Tama… ya te vas…- Shiryou lo miró desde la pared levántandose de ella y pasándole la mano por la cabeza, aunque en realidad miraba al guarda de seguridad preguntándose qué pasaría -¿No me das un beso de despedida?

-Bueno… estaba pensando en que si algún día se queda sólo, podemos llamar a ese chico para que lo cuide. Seguro que por verlo cede, parece que se tenían aprecio ¿no te gustaría tenerlo en casa?- se rió tapándose la boca con la mano.

- Pero para eso, mejor lo llamamos cuando yo esté, que no me sirve del otro modo.... – le guiño un ojo, sonriendo.

Tama miró a Shiryou un tanto confundido. – Pero...me dijeron que no jugara contigo porque me puedes hacer daño, porque estás enfermo....... Está bien, un beso, pero....no en la boca porque luego dicen que te aprovechas de mí.

-Ya… baka… sólo que a él le diremos que no estás… Deberías de tener un poco más de malicia… Se nota que eres pasivo- se burló, de una forma un tanto bizarra.

-¿Quién dice eso?- Shiryou lo miró a los ojos pasándole los dedos por las orejas -Yo soy tu amigo antes que nadie ¿no? No me aprovecho, si tú también quieres besarme ¿no quieres, Tama?

- No sé.....Lo dicen Shai y Kan y.....otra gente.... – murmuró intentando seguir el juego de no hablar de Hoshi. – Pero estás enfermo y luego me harás daño. Dicen que mataste gente....

- Ya.......tengo bastante malicia para durarme toda la vida, ¿sabes? ¿Te lo demuestro? ‘¿Ejh ¿Eh? – se rió el pelirrojo, casi acostado en el sillón ya.

Shisou se levantó, impaciente de tanto esperar y escuchar estupideces. Le había hecho gracia ver cómo se metían con Shai la noche anterior, pero tampoco le apetecía escuchar el recuento detallado. Abrió la puerta, asomándose, y llamando enérgico. – Tama, ¿qué haces allá? Te estamos esperando. Ya despídete y ven. – señaló, al ver que estaba con Shiryou y además el guardia cagado con los nervios. Todos estaban así, no le servían de nada.

Shiryou se agachó para besar los labios de Tama de igual modo, dirigiendo su mirada al moreno que adivinaba debía ser quien pensaba comprarlo -Yo nunca te haría daño… No sé por qué tienes que creer a otros antes que a mí…- dijo irguiéndose ahora que ya sabía definitivamente a qué habían venido -Toma…- dijo entregándole una mariposa de energía dentro de la mano sin dejarle que viera lo que era -Supongo que ya no nos veremos más entonces…No pierdas este regalo… es muy importante …- se volvió de espaldas marchándose por el pasillo y arrastrando la mano por la pared con una sonrisa en los labios. Así sabía a dónde iría, era divertido controlarlo todo.

-¿Y, eso que ha sido?- preguntó Baiken levantándose para mirar a Shisou directamente -curioso modo de despedirse. Un tanto afectivo de más ¿no?

- Tama está muy......apegado a Shiryou. Es otro de nuestros pacientes. - fue todo lo que respondió el moreno, suavizando enormemente la verdad y extendiéndole la mano a Tama que se había quedado como embobado, viendo la mariposa en su mano y que se apresuró a seguirlo apenas se dio cuenta.

- ¿Eh? ¿Y ese qué hace? No le vi orejitas ni nada.... – comentó Kei interesado, sólo para recibir una respuesta fría del médico.

- Él no está a la venta.

- Lo quiere para él, Kei… que no coges las indirectas…- el moreno suspiró al fin, al ver que Tama llegaba -¿Y bien? ¿Ya nos podemos ir con Tama o qué? Tengo que dormir en algún momento de la noche…- protestó casi por vicio, ya que solía acostarse tarde pero al menos no se pasaba la noche en una clínica, sino tirado en la cama o en el sofá de su casa o de un pub, y ninguna de esas cosas incluía al agradable doctor en el paquete.

- Ya, pero a él le gustó mi culo..... – se rió el pelirrojo bromeando.

-Shisou suspiró, pasando de los comentarios soeces. No importaba de todas maneras, pronto estarían fuera de allí. – Bien, por mí no se detengan. Ya está todo arreglado, pueden irse. ¿De mí no te despides, Tama? – le sonrió al gatito, que lo abrazó, con cuiado de no soltar la mariposa, ni a Kotaro, a quien sostenía en la otra.

- Vendré a visitarlo! Y Kotaro también! - sonrió, alegre de nuevo, moviendo la cola.

-A todos les gusta tu culo, Kei…- confirmó el moreno palmeándoselo y cogiendo a Tama por los hombros para llevárselo. De hecho, se veía un tanto bizarro andar con alguien así por la calle, pero de todos modos ya tenia fama de excéntrico. El hecho de que su nuevo "novio" fuera por la calle "haciendo cosplay", sólo lo hacía un poco más. -Adiós- dijo de todos modos, antes de irse mirándolo con el mismo aprecio que notaba en los ojos azules del doctor y acompañando al guarda de seguridad que los llevaba a la salida. De hecho, no tenía ni idea de por dónde habían venido, todo le parecía lo mismo allí dentro.

-Tama, querido ¿ya te vas?- sonrió el rubio que levantó la mirada de los folios que examinaba en la entrada del edificio y acarició el pelo del gatito, rascándole bajo la mandíbula -Recuerda ser bueno y obedecer a tu dueño como si se tratase de nosotros ¿está bien? ¿Serás bueno, Tama?

- Sí! – exclamó asintiendo enérgicamente y disfrutando de las caricias, sonreído. – También vendré a visitarlo, Jaken sensei.

Mientras, Kei lo miraba atento, intentando ver si sonreía para ver si de veras tenía colmillos o si se los había imaginado.

El rubio miró a Kei devolviéndole la mirada y prodigándole una sonrisa, tomándole la mano y besándosela -Un placer hacer negocios con ustedes - dijo después extendiéndola hacia Baiken que se la estrechó.

-Lo mismo digo, aunque no de su subordinado- se acordó de anunciar con una sonrisa en los labios de vuelta y abriendo la puerta -Vámonos… buenas noches- dijo dejando primero que pasaran ellos y una vez fuera, suspirando -Joder… qué pesadez y qué tío tan desagradable ese Shisou, que para mí, se cree el rey del mambo- miró la mariposa en la mano de Tama que revoloteó, posándose en su oreja y aleteando -Qué cosa más rara…- dijo acercándose para verla mejor.

Kei lo miró de medio lado, inusualmente callado y un tanto sonrojado por el gesto del rubio. Preguntándose ¿por qué demonios se sonrojaba, si ni siquiera era su tipo? Debía ser por que lo hubiese cachado mirando....

Tama se volteó, sonriendo. – Me lo regaló Shiryou! Es lindo, ¿verdad? Shiryou no es malo.....

-No lo sé, yo no lo conozco. A mí, no me pareció malo, sólo me tocó las pelotas… y con eso ya me llega ¿Que no sabes que sélo puedes besarme a mí? Kei, tienes que enseñarle, que no sabe… eh… ¿Qué te pasa? No sabía que te iban los mayores… ¿no que querías uno virgen e inocente y ahora estás todo pinocho porque te besa un hombre?- se burló, sacando un cigarro de la cajetilla y encendiéndolo con aire distraído suspirando un tanto –Dios, debimos traer el coche… qué coñazo…

- Ya, cállate. No estoy pinocho, es sólo que....Bah, déjame en paz. – protestó el pelirrojo, un tanto molesto de que se metiera con él y sonriéndole ligeramente al gatito. – No le hagas caso, es un cascarrabias. Que sólo fue un beso de despedida, ¿no? Pero ys no lo vas a hacer más.

Tama sonrió, asintiendo. Lo tenían confundido la verdad. – Jaken sensei dijo que debía obedecerlo como a él. Yo me porto bien... – aseguró convencido, aunque no entendía. Por un lado, le decían que obedeciera, y por el otro, que no se debía besar a nadie a menos que estuvieras enamorado. Incluso Shai le decía las dos cosas a la vez.

-¿Qué es lo que comes, Tama? ¿De todo? - preguntó muy serio, preguntándose si le habían dicho la verdad, con todo, sobre el gatito -Ahora te enseñaremos la casa, puedes estar donde quieras, pero si vas a entrar en el dormitorio de Kei tienes que llamar, no como yo- dijo dibujando entonces una sonrisa en sus labios sujetando el cigarro entre ellos -Tú dormirás conmigo, por supuesto - dijo acercándolo por los hombros y besándole la mejilla -Y mañana te quedarás sólo en casa con Kei… así que le pides a él la comida, tú no cojas nada que hay cosas muy raras en esa cocina… No sea que te comas una mascarilla antiarrugas- dijo muy serio entonces, aunque no había nada así en su cocina pero sí unas cuantas cosas con alcohol y otras cuantas que podían darte úlcera de estómago inmediata.

- Está bien, Yo como atún, y pescado y Shai me daba leche con cacao y flan! – exclamó entusiasmado como indicando que lo gustaba mucho. - ¿Qué es una mascarilla antiarrugas?

- Una cosa que ni tú ni yo necesitamos. – le sonrió Kei, guiñándole un ojo a Baiken. – Da igual, tú sólo ponte cómodo, que Baiken se encargará de lo que necesites.

- Eh… eso suena cansado… mejor mandaré a alguien que se ocupe… y tienes que ducharte todos los días- dijo entonces mirándolo y dejando caer el brazo con el pitillo -¿Bien? ¿O te va a dar una crisis?

- ¿Todos los días? Pero no me gusta! ¿Por qué todos insisten? El agua es desagradable! – protestó el gatito cruzándose de brazos, a ver si lograba que su nuevo dueño sí se lo permitiese.

Kei suspiró, pasándose la mano por el cabello. Ya se imaginaba quien se iba atener que ocupar de las cosas cuando a Baiken le daba ella pereza y tampoco le apetecía. Claro, de pronto se le ocurría que si la cosa se hacía muy tediosa, podían contratar a Shai como niñero. Así lo tendría más tiempo cerca. Sonrió, imaginando.

-No es desagradable, es agradable y oler bien es agradable… ¿es que te lavas a lametazos como los gatos o qué?- lo miró, inclinando una ceja y sujetando el cigarro entre los labios de nuevo -Si vas a hacer eso, me avisas…- no pudo evitar sonreír un tanto, levantando la mirada al cielo y después bajándola al reloj en su muñeca. Aún le daba tiempo a domir unas cuantas horas pero lamentablemente tendría que conocer mejor a Tama otro día y eso sí que le daba lástima.

-Bueno, es aquí- dijo frente a la valla del jardín, abriéndola para entrar al duplex y caminando por el dibujo de piedras sobre el jardín que llevaba a la casa, abriendo la puerta y dejándolos pasar delante –Bueno, esto es el recibidor … esto la cocina- dijo mostrándole -el salón, el jardín sigue por aquí…- dijo, mostrándole a través de una galería. - Y este es el dormitorio…el de Kei está arriba con un montón más de habitaciones que no te interesan…

- Es enorme.....La de Shai es chiquita, siempre lo puedo encontrar.... – dijo el gatito, mirándolo todo entusiasmado. – Y ¿Por qué no me interesan las habitaciones de arriba? Sí me interesan..... – lo contradijo, decididamente interesado.

Baiken suspiró dejando caer los hombros -Ah… no, no te interesan o al menos no hasta mañana Ahora tengo que dormir ¿te has duchado hoy? Porque si no, te duchas antes de acostarte y no me mientas por que lo sabré…- dijo mirándolo a los ojos aunque de hecho, no, no lo sabría –Además, si eres bueno y te duchas todos los días sin protestar, cuando estés sólo, llamaremos a Shai para que te cuide…El chantajeo nunca está de más- dijo después mirando a Kei.

- Sí!!!! – Tama saltó emocionado, asintiendo. – Ya me duché.....Me obligan a hacerlo en la clínica.

- Eso! – exclamó de paso, el pelirrojo, imitándolo y celebrando el chantajeo que le conveía a él. – Y a lo mejor, hasta convencemos a Shai de que se duche con nosotros, ¿ne? – sonrió al gatito, asintiendo y haciéndolo asentir de nuevo, por imitación.

-No… ¿Qué cosas le dices? Tú sólo te duchas conmigo o con Kei como mucho, pero con ningún otro… No te voy a poder dejar sólo con él…- el moreno le pellizcó el culo a mala leche cogiendo a Tama por los hombros de nuevo -Bueno… vamos a dormir… desgraciadamente- Baiken se acercó a Kei dándole un beso en los labios y sonriendo contra ellos -Para que no te celes ¿ne?- dijo riéndose después levemente y dándole una cachetada en el culo -Hasta mañana.

- Hasta mañana, arruina planes.... – protestó el chico, aunque sonriendo, haciendo un gesto y empezando a subir las escaleras. – Hasta mañana, Tama. Que duermas bien.

- Hasta mañana! – Tama casi le gritó por la emoción de lo nuevo. En realidad no quería dormir, quería explorar la casa, pero ni modo.

Baiken se pasó la mano por el pelo apartándoselo de la cara y apagó el cigarro en el cenicero de la mesilla descalzándose y levantando las sábanas de un lado para acostarse. Maldecía el día en que había aceptado esa sesión, ahora no le apetecía nada ir -Ven Tama…- dijo llamándolo mientras se quitaba el chaleco y lo dejaba sobre una silla -¿Quién te regaló ese peluche?- preguntó pensando aún en si tendría padres o es que lo habían creado así.

- Shisou sensei. – contestó, saltando sobre la cama, y acostándose de lado. – Kotaro es mi amigo y nunca me deja sólo. Bueno, se lo presté a Shai unas noches, pero es porque lo necesitaba.

-Me parece bien…- contestó el moreno sonriendo y pensando que realmente no se parecía a nadie que hubiese conocido -No te me acuestes vestido…- dijo como pidiéndole, le tendió la mano para que se incorporase y le quitó la camiseta blanca besándole el pecho -Ah… si tuviera tiempo…- protestó, cómo no, de nuevo, quitándole también los pantalones –Bueno, por hoy podemos dejarlo así…- concedió, haciendo lo propio y metiéndose dentro de la cama llamándolo con una mano para que se acercase bajo las sabanas.

Tama meneó la cola, saltando nuevamente y haciéndose un ovillo inmediato bajo las sábanas, sonriendo.

-Muy lejos… - corrigió el chico de pelo violeta atrayéndolo hacia él y pasándole la mano por el pelo acariciándole las orejas y mirándolo. Lo cierto es que era muy bonito, había hecho bien en comprarlo. Parecía que le iba a divertir una buena temporada, comenzaba a retarse a sí mismo a ver cuanto tiempo tardaba en hartarse. Después, ya hablaría con Shai para venderlo de nuevo, no creía que fuese a ser problema ninguno -Mañana compraremos ropas… que parece que vas en pijama…- se pasó el brazo por encima de la cabeza sin poder conciliar el sueño y finalmente encendiendo otro cigarro pensativo. Miró a Tama de soslayo mientras fumaba -No se fuma en la cama- le dijo muy serio como si el gato fuera a hacerlo.

El gatito lo miró, moviendo las orejas atento y curioso, ovillándose más, allí mismo donde estaba, y luego sentándose. - ¿Por qué lo haces, entonces?- preguntó sin poder aguantarse más.

-Porque no me quedaré dormido con él encendido, por eso… - aseguró, viendo cómo rebotaba en el colchón, y sintiendo que le entraba la risa. Le pasó la mano por el pecho hasta las piernas deslizándola entre ellas -Tama… métete en la cama que así no puedo dormir…- dijo viendo que comenzaban a levantársele los "ánimos".

- Pero no puedes dormir hasta que apagues eso......-observó, aún obedeciendo y metiéndose de cabeza bajo las sábanas, para luego emerger apenas, con el cabello todo alborotado.

-Está bien, lo apago…- dijo haciéndolo y volviéndose de medio lado para abrazarlo y de paso, acariciarle las nalgas -Si cuando me vaya no quieres estar solo y te despiertas, puedes subir con Kei… pero no te desnudes delante de nadie… no beses a nadie y … sobre todo no salgas del jardín como mucho ¿entendido?

-Entendido – contestó, sonriendo y abrazándose a él, con los ojos cerrados

 
 

Tambien puedes dejar tus comentarios y opiniones en la sección de este fic en el foro, solo tienes que presionar en Hansa.

foro yaoi
yaoi shop, yaoi t-shirts, uke t-shirts, wings on  the back

yaoi angel angel and devil yaoi yaoi catboy yaoi lovers gay    
   
angel and devil yaoi
chibi neko yaoi
yaoi catboy
yaoi catboy