| Capítulo 54
Don't Give Up Without a Fight
Shisou se dirigió a la habitación de Aziel, para
conducirlo al jardín, aunque no había tenido tiempo
de avisarle. No estaba muy seguro de qué pasaría en
esa pelea, pero era mejor no cancelarla, no fuera a ser que a Shiryou
le diera por tener otra rabieta y llevase la pelea dentro de la
clínica igual. Claro, eso no se lo pensaba explicar al demonio.
Abrió la puerta, sorprendido de encontrar al chico de pie,
observándola a la expectativa. Se veía ansioso.
- Anoche.....hubo mucha muerte afuera. ¿Qué sucedió?
– preguntó inmediatamente, nervioso.
El moreno le sonrió comprendiendo. – Ah, ¿lo
sentiste? Nada que deba inquietarte. Ya está solucionado.
Aziel se detuvo unos minutos, mirándolo, un tanto inseguro
de preguntar lo que realmente lo importaba, pero decidiéndose
por fin. - ¿Kan...?
- No le pasó nada. A lo mejor ni se enteró, como
duerme ese chico.....Aparte de que aún sigue algo triste,
está muy bien – sonrió nuevamente, echándose
el flequillo hacia atrás y pasando aparentemente, a otro
tema. – Hoy tenemos una actividad diferente Aziel. Vas a pelear
con Shiryou.
- ¿Cómo? – el ángel/demonio movió
las alas, un tanto sorprendido por aquello. Nunca le habían
hecho pelear con nadie. Es más, las veces que había
ocurrido, más bien lo habían amonestado.
- ¿Te niegas, Aziel? – el doctor observó atentamente,
mientras el chico adoptaba una actitud aún más seria,
negando con la cabeza. – Ya, eso pensé. Sígueme.
– lo guió, saliendo de la habitación.
A su vez, el rubio abría la celda de Shiryou -Levántate-
dijo al moreno que estaba acostado en el suelo durmiendo. Desde
luego que estaba demasiado molesto por lo acontecido como para tan
siquiera plantearse una mediana charla con él -Sígueme…
aunque por lo que sé, ya sabes el camino
-Tal vez.. Puede que así sea…- el moreno se levantó
tras él, caminando, pegado al cuerpo del rubio -Has envejecido…
Claro, que ya no lo harás más ¿no es así?
… Ahora estás muerto… - susurró en su
oído riéndose suavemente después. El rubio
se volvió, sujetándolo del cuello y clavándole
los dedos bajo la mandíbula
- Sé cómo matarte… para siempre… no me
hagas demostrártelo…- lo soltó con un gesto
indignado y el moreno se pasó la mano por el cuello riéndose
de nuevo, aunque sin poder evitar sentir algo parecido … ¿al
temor? Imposible, no podía ser cierto, pero de nuevo lo lograba,
interesarlo -Lucharás con Aziel, no lo mates, no dejes que
te mate. Si veo que te va a matar, lo mataré yo mismo sólo
para estropearte los planes- dijo sonriendo de nuevo y mostrando
su marfílea dentadura.
Jaken se detuvo frente a otra puerta llamando primeramente -¿Kan?-
abrió lentamente al chico, que ya vestido y duchado, estaba
dormido de nuevo sobre las sábanas. Sonrió, pasándole
la mano por el rostro -Kan… querido, ven… Aziel quiere
mostrarte de lo que es capaz…
-¿Qué? ¿Aziel?- el moreno se levantó
apresuradamente acercándose al rubio y retrocediendo al ver
a Shiryou, más aún después de lo sucedido.
-¿Qué ocurre? Yo estoy aquí…- el rubio
lo tomó por los hombros manteniendo la sonrisa y caminando
hacia donde la lucha se libraría, mientras el diablo caminaba
tras sus pasos.
Aziel ya se encontraba dentro de la jaula, esperando, aunque aún
no comprendía qué motivo podían tener para
esa pelea. Pero era la primera vez que sus planes, no le molestaban.
Al contrario. Alzó la mirada, al ver salir al rubio, poniéndose
de pie, y quedándose algo helado al ver a Kan allí,
aunque se alegraba de que estuviera bien.
Shisou se acercó al grupo, saludando. – Buenos días.
Ya está listo todo. – le dirigió una mirada
al moreno. – Recuerda lo que hablamos anoche. Cumplo con lo
acordado, así que cumple tú también.
-Buenos días, querido- sonrió el rubio, observando
la amonestación un tanto reído.
Kan se quedó al lado del rubio que lo llevaba tras las verjas,
y se agarró a estas mirando a Aziel sin entender lo que iba
a suceder y deseando disculparse -¿Qué va a pasar
sensei? ¿Por qué están ahí?- preguntó,
mirándolo sin soltar los barrotes.
-Van a entrenar para ser más fuertes…No sucederá
nada… tranquilo, yo estoy aquí- dijo sonriendo levemente
-Shisou… permanece ahí por favor- le dijo al moreno
para que detuviese la lucha si era necesario.
-Aún no te he desobedecido nunca… ¿no es así?
No lo haré ahora… ya te he dicho que estoy a tus órdenes,
tanto si quieres.. como si no…- el moreno sonrió, aún
cubierto de sangre reseca y con la camisa hecha jirones, haciéndole
una reverencia y besándole la mano en tono arcaico para después
dirigir su mirada al chico de cabello celeste examinándolo
de arriba abajo.
- Eso no suena como alguien que esté a mis órdenes.
– sonrió el moreno, sin poder evitarlo. – Podrías
haberte bañado al menos..... Pueden empezar.
-No… ¿para qué, si voy a mancharme de nuevo
ahora?- el moreno avanzó hacia Aziel sin mostrarse como era,
sólo sus ojos brillaron azules mientras lo miraba serio y
concentrado en medir su poder. Seguramente allí encerrado,
no estaba desarrollado, pero era poderoso y mucho. Sonrió,
suavemente sin apartar la vista de él -Interesante…
-Aziel!- Kan lo llamó extendiendo la mano con el collar
que su hermano le había puesto de nuevo alrededor del cuello
–Aziel, toma!!
El rubio sonrió, apartándose el pelo de la cara con
un leve gesto y miró a Shisou. Definitivamente había
sido una gran idea llevarlo.
El chico lo miró confundido, sin saber si eso significaba
que ya no estaba enfadado, o si se lo devolvía porque ya
no lo quería. Igual, se acercó a las rejas, tomándolo
casi acariciando su mano y lo colocó alrededor de su propio
cuello, sin dejar de mirarlo.
Shisou le sonrió de vuelta al rubio, meneando la cabeza
ligeramente. Era de esperarse algo así.
-Perdóname…- le pidió, algo avergonzado estirando
la mano para deslizarla por las plumas del chico -No dejes que te
haga daño…- le pidió, sin comprender por qée
habían de luchar si se suponía que se gustaban ¿o
no? No entendía nada.
-A ver… estoy esperando… y me comienzo a aburrir…
y nadie ha dicho que no pueda atacarte por la espalda ¿no
es así? - dijo lanzándose sobre él, sin que
apenas se notase su recorrido gracias a la velocidad con la que
se había desplazado, sujetándole las alas y lanzándolo
hacia atrás por encima de su cuerpo contra los barrotes al
otro lado.
Kan se agarró a los barrotes, apretándolos, sin creerse
la clase de monstruo a la que estaba enfrentándose, mientras
el moreno siguió avanzando hacia el chico que estaba ahora
tirado en el suelo.
Aziel gruñó en el suelo, sorprendido por el ataque,
intentando ponerse de pie antes de que llegase a su lado. Pero apenas
si tuvo tiempo de reaccionar, antes de que se diera cuenta, ya tenía
al moreno enfrente, lanzándolo contra las rejas sin que pudiese
defenderse.
Shiryou dejó escapar una sonrisa entre sus labios sujetándolo
por el pelo y manteniéndolo contra las rejas, lo miró
a los ojos -Tanto orgullo… para esto… - se acercó
a él susurrándole en los labios -Si no te arranco
las alas, es porque no se me permite dañar los experimentos-
dejo escapar la sonrisa abriéndola en sus labios y deslizando
la lengua por ellos antes de abrir las alas a su espalda despliegándolas
en torno a ellos y sujetando una de las plumas con su mano -Shhh….-
dijo antes de alejarse y sujetarla entre dos dedos lanzándola
a la mano del chico que fue atravesada inmediatamente desapareciendo
sin dejar rastro alguno salvo la herida abierta -¿Duele?
Debe, sí…
Aziel sujetó su mano, jadeando un poco, y alzando el rostro,
para mirarlo con sus ojos dorados, llameantes de furia. - ¿Por
qué.....mejor....no me respondes......tú?! –
exclamó a la vez que hacía aparecer en su mano un
haz de luz brillante, dándole la forma de una espada y arremetiendo
contra el otro, consiguiendo clavarla en uno de sus brazos. - ¿Duele,
Shiryou? ..... – la retiró, saltando hacia atrás,
ahora manchada de sangre que parecía disolverse entre la
luz, junto con la sangre de su propia herida que resbalaba por su
mano, presionada por el esfuerzo.
-Sí…mucho- el moreno se rió divertido por fin,
extendiendo la mano para hacer exactamente lo mismo que Aziel, extendiendo
una espada en ella y sujetándola con fuerza aunque sentía
su otro brazo algo dormido y cómo la sangre bajaba empapando
las mangas. El moreno las sujetó con una mano partiéndolas
y se abalanzó sobre él de nuevo con la intención
de segarle un brazo, no pasaba nada… no era un ala y tampoco
le hacían falta dos…
El chico reaccionó a tiempo, utilizando sus alas, para saltar
de manera que quedase a espaldas de él, la espada de Shiryou,
enterrándose entre las barras, y demorándolo un poco.
Aziel giró nuevamente, tan sólo un poco antes que
el otro, blandiendo su propia espada y haciéndole un trazo
a través del pecho.
No estaba acostumbrado a reaccionar de esa manera, pero la verdad
es que no la estaba pasando tan mal. Saltó hacia atrás
rápidamente, la espada convirtiéndose en un haz de
sombras ahora y estirándose para enroscarse alrededor del
cuello de Shiryou antes de que pudiese reaccionar. Lo acercó
un poco, para mirarlo a los ojos, cuidándose de estar fuera
del alcance de su espada, hablándole con tranquilidad.- ¿Qué
sucede ahora, Shiryou....? ¿Tanto orgullo...para esto? –
sonrió ligeramente, devolviéndole sus palabras, y
poniéndose más serio luego. – Te dije que no
lo olvidaría. – el haz de sombras se alargó,
estrellando al moreno de espaldas contra las barras y desapareciendo
luego.
El moreno se llevó la mano a la cara, echando la cabeza
atrás sin poder dejar de reírse -¿De qué
orgullo me hablas? ¿Es que no sabes que no me dejan dañarte?
¿Quién te ha dicho que yo estoy haciendo lo suficiente
por defenderme? Rata…- se rió de nuevo quitándose
lo que quedaba de la camisa -Mira…- dijo curando sus heridas
y riéndose de nuevo para abrirlas una vez más -Sigue…
sigue…- le animó.
Aziel apretó los dientes, la furia llenándolo de
nuevo ante aquel ataque a su propio orgullo. La espada volvió
a formarse en sus manos, esta vez una mezcla fluctuante de luz y
oscuridad, algo descontrolada, mientras el chico cargó hacia
delante, su mente concentrada sólo en la pelea, profiriendo
un grito y atravesando el hombro del moreno.
-¿Por qué sigues clavándome esa ridícula
espada…?- dijo avanzando hacia él y cruzando su espada
con la del ángel/demonio entre sonidos del extraño
choque entre energías, haciéndolo retroceder -Cortándome….
Clavándomela en un hombro… si lo que deseas es matarme?-
sonrió más abiertamente sintiendo el pelo sobre sus
ojos -¿Es que esa parte de ángel miserable que tienes
en ti no te deja hacerlo? ¿No te deja matarme? ¿O
tal es que te gustó demasiado, lo bien que lo pasamos juntos?-
se rió de nuevo de forma casi enfermiza.
Aziel respiró con fuerza, cada vez más furioso. –
Cállate...... – murmuró entre dientes, sólo
para repetir gritando. – Cállate! - a la vez que la
espada cambiaba su forma, transformándose en una llamarada
oscura y envolviendo a Shiryou en ella, como una especie de torbellino
súbito.
El moreno estirólas manos absorbiendo aquella energí
oscura en su propio cuerpo -Estúpido, estúpido, estúpido,
sólo eres un niño…. ¿Cómo?- preguntó
mientras avanzaba hacia él de nuevo lanzándose sobre
él y tirándolo al suelo mientras sujetaba su cuello
-¿Se te ocurre atacar a un diablo con su propia energía?-
acabó la pregunta clavando con sus brillantes alas las negras
de Aziel en la mismísima arena y mirándolo a los ojos
sin sujetar su cuello apuntándolo con la espada -Muerto…el
juego se ha acabado Aziel…
Kan se sujetó a las barras desesperándose -Aziel!!
Aziel!! Jaken sensei!! Va a matarlo!- le dijo sujetándolo
del brazo y sacudiéndoselo.
-No… querido, tranquilízate… sólo están
jugando… - lo cierto es que jamás había visto
a Aziel tan poderoso, la idea había sido brillante.
El moreno se levantó apartándose y sacando sus alas
mojadas en sangre sacudiéndolas para que cayesen las plumas
que había cortado a Aziel -Has perdido…
Aziel cerró los ojos brevemente, aguantando el dolor, para
retomar fuerzas, y ponerse de pie, jadeando. Estaba más allá
de furioso. Se abalanzó contra el moreno, formando su espada
de nuevo, aunque más débil, en su mano y clavándola
por la espalda sin mucha precisión, lanzándolo al
suelo y cayendo sobre él.
Shisou se acercó a asegurarse. No fuera a ser que lo matase.
Estaba impresionado con Aziel, pero no lo estaría con que
Shiryou se posesionara de esos poderes.
-Qué sucio… atacándome por la espalda…la
pelea había acabado- el moreno se levantó, apoyándose
en sus manos y estirando los brazos para atravesarse totalmente
con el filo, levantándose después y sacándola
de su cuerpo para tirarla al suelo, aunque en esta ocasión
sí que tuvo que cerrar la herida por completo y lo miró
cubierto de sangre y tierra con un rasgo de furia en sus ojos, sujetando
su espada de nuevo y llevándosela al pecho ocultando a medias
su rostro con el filo y estirando las alas mientras su cuerpo se
cubría de una extraña armadura negra -Aún no
puedes dominar tus poderes, no son más que los de un preescolar
y he dicho que basta ¿pretendes matarme? Aún no, así
no me sirves de nada!- dijo clavando la espada en el suelo al tiempo
que el cielo comenzaba a ennegrecerse y diminutas agujas brillantes
caían sobre ellos atravesándoles la piel. Jaken alzó
la vista al cielo observando las extrañas figuras que comenzaban
a formarse en las nubes.
-Detenlo!! Detenlo ya!!- le ordenó a Shisou, corriendo para
rodear la verja y llegar a la puerta.
Aziel se agachó en el suelo, cubriéndose con las
alas y resoplando ante las punzadas. – Te odio..... –
murmuró, aunque algo confundido por todo aquello.
- Shiryou, detente! – le gritó Shisou inmediatamente,
a manera de advertencia, concentrándose luego en causarle
el mayor dolor que pudiese alchico en su cabeza, expandiéndose
por su cuerpo, intentando desconcentrarlo de lo que fuera que estaba
haciendo.
El moreno se giró a mirarlo, avanzando hacia él sólo
para postrar la rodilla frente a él sujetando la espada que
aún llevaba en la mano clavándola en el suelo y de
nuevo recuperando la apariencia al tiempo que el cielo volvía
a iluminarse -Con el detente era suficiente- dijo sin embargo en
un tono no muy cordial. Se irguió de nuevo haciendo desaparecer
la espada en su mano y colocándose al lado del doctor mirando
al ángel/demonio -Es suficiente entonces.
Kan se quedó agarrado a la puerta junto al rubio -Shisou
sensei… ¿puedo verlo? Le duele…
- No lo pareció.....- le respondió Shisou al moreno,
bastante seguro de que no hubiera sido suficiente y mirando a Kan
luego. - ¿No te da miedo que te pueda atacar? No creo que
sea buena idea..... – murmuró, observando al chico
que se había dejado caer al suelo, cansado y luego cruzando
miradas con Jaken sensei, esperando su opinión. – Tal
vez sea mejor que dejes que lo atiendan primero......
-No me va a atacar!- Kan miró a Aziel en el suelo demasiado
apurado por que le abriesen -Si lo van a atender, quiero acompañarlo…
no me va a hacer daño…- miró al rubio buscando
que le dejase entrar con él.
-Está bien…- dijo el rubio entrando y parándose
junto a Aziel -Aziel ¿puedes andar por tu propio pie?- Preguntó
consciente de lo orgulloso del chico, pero Kan se agachó
cogiéndolo en brazos él mismo sin importarle demasiado
eso de las cuestiones de orgullo.
-Kan..... – el chico lo miró, a pesar de todo, sonriendo
levemente. Si hubiese sido cualquier otro, no se hubiese dejado
llevar, pero no podía ser agresivo con Kan. – estoy
bien......susurró para tranquilizarlo, apoyando la cabeza
en su pecho, no pensando demasiado bien por el momento.
El chico le sonrió de vuelta, aunque no pudo evitar morderse
el labio al ver la cantidad de sangre que había en la arena
y que cubría el cuerpo del chico -No fue justo…- dijo
para devolverle el orgullo y porque realmente lo pensaba -Él
es un monstruo…- dijo pasando al lado del moreno y mirándolo
asustado cuidándose de que Jaken pasara antes que él
por su lado.
|