| Capítulo 53
One for the Action, The Other for the Consequence
-Huele a sangre…- Jaken abrió la puerta del hospital
y sus ojos se fijaron en el hombre que amarrado a la puerta, fue
apartado por el metal al abrirla, su cuerpo cubierto de sangre y
balbuceando entre quejidos.
-El diablo…el… el diablo…
- ¿Qué...? – Shisou entró tras el rubio
observando aquella masacre, sin poder creerle a sus ojos. Se agachó
junto al hombre, sosteniéndole el rostro, intentando mantenerlo
consciente. - ¿Quién hizo esto? ¿Qué
sucedió?
-No…no lo sé… el vampiro… se ha escapado…-
dijo señalando la puerta como si no fuera de suponer por
dónde había huido.
-¿Kogatsu? ¿hacer esto?- el rubio miró a Shisou
preguntándose qué clase de seguridad le había
puesto al chico y avanzando por los pasillos sólo para ver
más cadáveres de los vigilantes.
- Eso no es posible, Kogatsu no haría algo así. –
susurró, seguro de que alguien lo había ayudado y
preguntándose qué demonios habían estado haciendo
los demás guardias. Se fue a poner de pie para seguir a Jaken,
deteniéndose un momento para colocar la mano sobre la cabeza
del guardia concentrándose. No podía hacer nada por
él realmente, iba a morir apenas lo soltarán de esa
puerta. Pero era uno de los que había crecido allí
y además, leal. Le parecía una lástima perderlo
así. – Lo siento, Kenichi, pero creo que esta es una
muerte mucho mejor de la que te deparaba el destino. – se
concentró por unos segundos, hasta que el hombre se fue calmando
y poco a poco dejó de respirar pacíficamente. Inmediatamente,
corrió hacia la habitación de Kogatsu, detrás
de Jaken, buscando a alguien que pudiese explicarle pero todos parecían
estar muertos.
-No… - el rubio siguió caminando, observando los cadáveres
en el suelo hasta la habitación del único que creía
podía haber hecho semejante cosa. Abrió la puerta,
pero estaba vacía completamente aunque en el interior había
uno de los chicos que vestían de blanco, con las ropas desgarradas
y cubierto de sangre. Se acercó acuclillándose a su
lado y levantándole la cabeza con una mano -¿Dónde
esta quien te ha hecho esto?- el chico lo miró a los ojos
sin contestar apretando con las fuerza que le restaban, la bata
del doctor y aflojando después la mano cayendo lacio sobre
sus manos.
Shisou llegó al pasillo que llevaba a la habitación
del vampiro, pero aquella explicación cada vez lo convencía
menos. Los cadáveres no provenían de allí,
aunque la cerradura sí estaba rota. Entró de todas
maneras, dirigiéndose a su habitación, observando
la cama vacía. Todo era un desastre, aunque empezaba a tener
una idea de lo que había sucedido. – ......¿conque
el diablo, no?... – apretó las manos con furia.
El rubio se levantó del acolchado suelo mirando a su alrededor
a pesar de que la habitación estaba vacía por completo.
Ellos mismos habían liberado de nuevo a Camadai por el ansia
de conocer su naturaleza, pero se preguntaba cómo iban a
contenerlo de nuevo y mucho más aún, se preguntaba
dónde estaba en ese mismo momento. No le cabía duda
alguna de que matarle era una idea que no se le iba a olvidar fácilmente
y mucho menos, teniendo en cuenta la sádica diversión
que el moreno encontraría en ello. Salió de la habitación,
dejando la puerta abierta a sus espaldas mirando a ambos lados del
pasillo, atisbando en la oscuridad con la misma claridad que si
fuera un espacio iluminado -Camadai… ¿Dónde
estás?- preguntó sonriendo entonces -¿Estás
escondido? ¿Tienes miedo, Camadai?
Shisou salió bastante furioso, dirigiendo sus pasos a la
de Shiryou. Era cierto que tenían muchos seres poderosos
allí, pero hasta ahora, no habían tenido tantos problemas
con ellos, y dudaba mucho que alguno de ellos fuese a hacer algo
de tal magnitud. Tenía la idea de detenerse en la habitación
de Aziel, no fuera a ser que se le hubiese ocurrido adelantar la
pelea, pero de pronto recordó lo que le había dicho
el chico. Y ¿si había hecho todo eso por vengarse
de Jaken sensei? Se apresuró para llegar a la habitación
del chico, aunque dudaba que estuviese allí, ya se fijaría
en Aziel luego. Y claro, como era de esperar, el rastro de cadáveres
parecía proceder de allí.
Jaken se volvió al sentir los pasos de Shisou en el pasillo
y lo observó en la oscuridad -No está en su cuarto…
- dijo entrando de nuevo y cogiendo al chico inconsciente para salir
de nuevo -Me ocuparé de este chico, encuéntralo. Es
tu responsabilidad ahora- dijo mirándolo serio y esbozando
después una sonrisa al pasar por su lado acariciándole
la mejilla -Sé que lo solucionarás…
- Gracias....Jaken sensei y perdóneme, todo esto es mi culpa.
– le respondió, pensando en que no podía decepcionarlo
y también en que no tenía idea de cómo lo iba
a controlar. – Tenga cuidado, por favor. – le previno,
pensativo. Al menos, Tama no había estado allí o ya
se imaginaba lo que sería del gatito a esas alturas, y por
ende, de su negocio.
Por su parte, Camadai se encontraba en el lugar en donde el duelo
se llevaría a cabo sujetándose con las manos a los
barrotes de hierro y respirando el aire del exterior con una sonrisa
dibujada en el rostro. Tenía cortadas en la piel y la ropa
hecha andrajos en algunas zonas. En aquel lugar, incluso algo tan
nimio para él como una violación, podía ser
algo realmente divertido. Nadie allí era un simple humano.
Se giró, apoyando la espalda contra los barrotes y sujetándose
a ellos con las manos de nuevo.
- Shiryou! – el moreno recorría los pasillos buscándolo,
pero no había ni rastro de él. Era imposible buscarlo
así por todos lados. Las facilidades eran enormes. Había
reunido a los pocos guardias que no habían sido lastimados,
más que nada porque se encontraban en otra ala del edificio.
Ya les daría su reprimenda por no haber acudido, pero por
ahora, eran todo lo que tenía. Necesitaba que lo ayudaran
a buscar y que hicieran conteo de quienes estaban bien y quienes
no. Finalmente, luego de caminar por todos lados llamándolo
y no recibir respuesta, se resignó a salir al jardín,
aunque sin mucha esperanza, pensando que a lo mejor también
se había ido, sólo para encontrarlo allí, como
tomando un receso.
-Sensei…- el moreno lo miró, apretando más
los dedos en los barrotes -¿Has venido a verme? Pero…
no vienes sólo, vienes con más gente… Qué
desagradable, diles que se vayan…
- Pero, yo creí que encantaban las grandes cantidades de
gente, Shiryou. Lo digo por la escenita dentro. Son bastantes, ¿no?
– apretó los puños, luchando por contenerse,
pero sin poder ocultar su enojo. - ¿Por qué demonios
hiciste eso? Teníamos un trato!
-Y yo lo cumplí… no lo maté… sólo
lo violé… ¿Qué no era ese el trato? Se
resistió y por eso … tuve que hacerle un poco de daño,
pero nada irreversible ¿o no?- se balanceó en los
barrotes mirándolo a los ojos y sonriendo -Fue porque tú
no me diste lo que yo quería…
Shisou sonrió sarcásticamente, aún intentando
controlarse. – Pues para alguien que tiene millones de años
de existir, sí que sabes hacer berrinches. ¿Te refieres
al chico en tu habitación, no? ¿O hay algo más
que debería saber? Y ¿qué hay de todos los
guardias que mataste? ¿Y Kogatsu? ¿Crees que es gracioso?
– apretó los puños nuevamente, sin dejar de
observarlo. – Y de esta manera, esperas que confíe
en ti. ¿Se supone que debo premiar este comportamiento?
-No sé… ¿Qué se supone? Y claro que
me refiero a él … ¿a quien sino? Creo que me
lo follaré de nuevo …- el moreno dobló las barras
con las manos como distrayéndose –No sé quien
es Kogatsu… pero a los guardias… te dije que si me tocaban,
los mataría… y eso hice, así que no rompí
mi trato… Tú debiste informarles de que no me tocaran…
querían hacerme daño… ¿Qué querías
que hiciera yo?
- Kogatsu es el chico al que ayudaste a escapar, el vampiro, ¿lo
recuerdas, al menos? ¿Por qué hiciste algo así?
¿Sabes la suerte que tuve de encontrarlo? ¿Todo el
trabajo que había hecho en él? Ahora tendré
que perder tiempo y recursos para recuperarlo. Todo por tu berrinche.
– se echó a reír, no viendo otra salida que
esa o darle rienda suelta a su furis, y eso sí que no iba
a resultar en nada bueno. – Cielos! Pobrecito Shiryou, querían
hacerte daño. Casi suenas como un pobre niño indefenso.
– les hizo una seña a los guardias, como diciéndoles
que se alejasen. No podía arriesgarse a perder más
personal. - ¿Cómo esperas ahora que te deje pelear
con Aziel? ¿Cómo sé que no te va a dar una
de tus rabietas y lo vas a matar, eh?
El moreno no pudo evitar reírse tapandose la la cara con
la mano y bajando la cabeza. La alzó de nuevo, retirando
la mano a su cuello -¿No te gustan las sorpresas sensei?
A mí me encantan… la incertidumbre de no saber lo que
ocurrirá… me excita…- le dio la espalda sin importarle
en absoluto. Podía hacerle el mismo daño, lo mirase
o no -Yo no lo ayudé… ¿De dónde sacas
una idea tan absolutamente estúpida? ¿Para qué
iba yo a ayudarlo? Me mordió… casi me mata… una
lástima, no lo hizo… pero .. inevitablemente hizo salir
mi verdadero ser… se asustó mucho y salio corriendo…
- Y supongo que te mordió por iniciativa propia, ¿no?
Ese chico.....prácticamente hay que matarlo de hambre para
que muerda a alguien. Casi hay que obligarlo, por más sed
que tenga. ¿Me vas a decir que te atacó así
por así? – se cruzó de brazos sin dejar de vigilarlo.
– Y no, no me gustan las sorpresas cuando se trata de mis
pacientes más importantes. Ya es suficiente con haber perdido
a Kogatsu.
-No… me mordió porque lo seduje…- el moreno
lo miró de soslayo sin volverse aún de espaldas al
doctor -Quería saber qué se sentía… nunca
lo había sentido… y fue realmente agradable…
Creo que por eso … elegí a ese chico… Se parecía
un poco…
Shisou suspiró, pasándose la mano por el cabello,
y cruzándose de brazos luego. – Entonces.....satisface
mi curiosidad. ¿Por qué no él, eh? ¿Por
qué buscar alguien que se le pareciese? No creo que sea tan
rápido ni tan fuerte como para escapar de ti, por más
asustado que estuviese.
-Se había bebido mi sangre…- el moreno sonrió
de medio lado apartando entonces la mirada del moreno -y salió
corriendo… No me apetecía ir tras él…
Demasiada molestia por un polvo que a lo mejor y hasta era malo…-
su pecho se sacudió un poco con la risa -Humm… ¿para
qué queríais un vampiro?- sonrió aún
más ampliamente porque sabía desde un principio para
qué.
- Creo que sabes para qué. Y no creo que no lo ayudases
a escapar. La verdad....... – le sonrió, un tanto más
calmado en su exterior. - ....me parece extraño de alguien
tan caprichoso como tú, decir eso. De todos modos, no me
siento obligado a darte explicaciones sobre algo que no tiene que
ver contigo.
El moreno se rió, aún más, mirándolo
a los ojos y acercándose a él -Me aburro, voy a dormir…
- dijo pasando a su lado para irse a su habitación.
- Siempre te aburres tan convenientemente....... – sonrió
el moreno sin voltearse. – Piensa en esto. Si los matas a
todos...ya no habrá nadie con quien divertirse. Y si no te
comportas, no obtendrás lo que quieres.
Shiryou se detuvo volviéndose de medio lado para mirarlo.
-Me aburro cuando te pregunto y no me quieres contestar …
y no me gusta pedir las cosas varias veces… les pierdo el
interés… Todo debe de ir en su medida… Piensa
en esto… no he matado a nadie interesante… y tampoco
he faltado a mi promesa… no faltes tú a las tuyas-
se acercó para besarle el cuello -Cada vez me gustas más…-
siguiendo después su camino hacia la habitación.
Shisou se giró, algo molesto aún, pero más
tranquilo. Aunque aún no sabía cómo iba a hacer
para controlar esas rabietas cada vez que no le dieran lo que deseaba.
Tampoco pensaba dejarse chantajear. Observó como los hombres
se apartaban de la puerta atemorizados, para dejar pasar al moreno,
y lo miraban luego a él, un tanto sorprendidos. -¿Qué
tanto miran? ¿Quieren ser despedidos? Vayan a revisar a los
chicos ya limpiar este desorden. – los amonestó, de
manera un tanto inusual en él. De igual manera, se apresuraron
a cumplir sus órdenes, entendiendo que por “despedidos”
nos e refería precisamente a un cheque de compensación
y un viaje a la oficina de empleos. Shisou se pasó la mano
por el cabello, dirigiéndose a su propia habitación,
exhausto.
|