| Capítulo 52
When I come Home, cold and tired
El chico de cabellos azules, se detuvo, cansado de tanto correr,
apoyándose en sus rodillas. Aún estaba asustado, aunque
no pensaba que lo fuera a perseguir hasta allá, pero tampoco
sabía. Ese tío estaba demente. Miró a su alrededor
sin saber a donde dirigirse, pero le parecía reconocer aquel
lugar. Era el lugar que le había mostrado Kan, casi le parecía
ver a Shai sentado allí, llorando. Solían reunirse
allí, ¿no era cierto? Entonces no debía hallarse
demasiado lejos. Siguió caminando, guiándose más
por su instinto que por sus recuerdos, alejándose cada vez
más de las vías principales, hasta que sus pasos le
llevaron frente a un edificio que le resultaba familiar. –
Shai... – susurró, entrando y subiendo las escaleras,
aún sintiéndose como en un sueño. Subió
las escaleras, entrando por un pasillo y deteniéndose por
fin ante una de las puertas, llamando. Esperó un largo rato
hasta que le abrieron, pero quien salió, no era Shai, sino
un tipo llegando a viejo y con cara de mal talante. – Malditos
críos! Les he dicho que no me molesten! ¿Qué
no sabes qué hora es? No son horas de hacer bromas! Como
me toques la puerta de nuevo, llamo a la policía. –
le tiró la puerta en la cara, aunque Hoshi aún podía
oírlo refunfuñar en voz alta.
Se pasó la mano por el cabello, confundido, golpeando en
la puerta de al lado.
Shai se volvió, con Tama colgando del cuello, mientras calentaba
leche paupérrimamente en una pota sobre la cocina de gas
-Tama… están llamando…- dijo pensando que dejarle
vigilando la pota era un peligro y mandarle abrir la puerta, mucho
peor, decidiendo finalmente que mejor se quemaba la leche en todo
caso -Va!!- gritó pensando que sería la casera o en
todo caso una de las abuelas de los otros pisos para que bajase
la inexistente música o les colocara las bombillas de la
lámpara del salón -Malditas las ganas…- farfulló
por lo bajo abriendo la puerta y quedándose parado ante quien
tenía frente a él, sin poder decir nada -¿Qué…?
Hoshi lo miró por unos instantes, sin decir nada tampoco,
y sin siquiera notar el gato que guindaba del chico, y que lo observaba
con curiosidad, moviendo la cola. – Shai.... – susurró,
abrazándose luego a él con fuerza, casi sin poder
creerlo y sin querer soltarse. No fuera a ser un sueño.
El moreno se metió para dentro en "estado de shock",
cerrando la puerta y corriendo todos los cerrojos que tenía
en la casa, no fueran a llevárselo de nuevo, porque al menos
para él, así había sido y se abrazó,
rojo, sin motivo alguno -¿Por qué estás ahí?-
le preguntó, no porque le importase el motivo sino porque
no podía creerse que lo hubieran dejado irse, por no hablar
de que estaba manchado de sangre y polvo -¿Estás bien?
¿Estás … tienes alguna herida?
- ¿Te van a vender también? – se unió
Tama al coro de preguntas, pensando que era lo más lógico.
- ¿Ven...der? - Hoshi lo miró confundido, por un
momento, imaginando luego quien era. –No, no. Estoy bien......
Shai, siento haberte dejado sólo. Se supone que te iba a
cuidar......Lo siento. –lo apretó contra sí
de nuevo, sintiéndose exhausto.
-¿Te has escapado? ¿Es eso? ¿Y mi hermano?
¿No se escapó mi hermano?- preguntó repentinamente,
haciéndose ilusiones -No… ¿verdad? Él
no se escapó…- de pronto se soltó, apartándose
bruscamente.
- Garou... – el chico se llevó la mano a la cabeza,
enterrando los dedos en el cabello. – tengo que regresa por
Garou. No... – alzó la vista mirándolo con aquellos
ojos poco naturales. – No es lo que piensas, no lo dejé....No
me escapé realmente. Más bien...me escaparon. Un tío
raro, mató a los guardias, y me lanzó fuera....Sé
que suena desquiciado, pero es la verdad.
-¿De qué hablas? ¿Que te han vuelto idiota
ahí dentro?- Shai lo miró de soslayo apagando la cocina
y sonriendo para volver a su lado -Es que se me quemaba la leche….-
lo miró, casi sin creérselo guardándose las
manos en los bolsillos sin poder reaccionar y sin atreverse a abrazarlo
de nuevo, haciéndolo finalmente -No, no vuelvas, no me dejes
sólo… lo sacaremos… pero no me dejes sólo
más…
- No...no puedo creer que no te recordara...- sonrió para
sí, aspirando el aroma de sus cabellos, intensificado ahora
por su naturaleza. Claro, no se atrevía a decirle a Shai
lo que era, lo asustaría. – No vuelvo a hacerlo....Pero...no
va a funcionar. Nuestro plan. No lo van a vender nunca, Shai. –
le explicó, separándolo por los hombros, para mirarlo
a los ojos. Se sentía exhausto a pesar de que acababa de
alimentarse. Habían sido demasiadas emociones por una noche.
– Lo ví hoy, le llevé comida. Se puso muy feliz,
¿sabes? – sonrió recordándolo, y sintiéndose
deseperado por haberlo dejado atrás.
- ¿Le diste comida? A mí no me dejaron. Jaken sensei
dijo que está enfermo y que no puede comer esas cosas...–
interrumpió Tama descolgándose del moreno por fin,
y un tanto preocupado por la leche, aunque también, demasiado
curioso como para moverse de allí.
- No es cierto! No está enfermo....Garou.... – suspiró,
cansado. – Mienten...Tama ¿verdad?
El gatito asintió escondiéndose un poco detrás
de Shai, algo asustado por el grito que le pegó el otro,
aunque analizando que si era amigo de Shai, era normal que gritara.
Shai suspiró, pasándose la mano por la nuca -Bueno…
tal vez haya algún modo… con el suficiente dinero…
tal vez lo vendan. Yo, yo voy a ganar muchísimo con Tama…
Ya sé que no está bien, pero de cualquier modo iban
a venderlo y si no lo vendía yo, lo haría otro y entonces
a saber qué clase de persona lo compraría. Al menos,
a este parece gustarle realmente… aunque es un imbécil…-
dijo aún azorado y sin saber cómo comportarse, vertiendo
leche en un tazón para Tama y echándole cacao preparándole
la comida sin saber por qué, casi de forma automática
como algún bizarro modo de distraer su mente -Bueno, pero
al menos ahora estoy seguro de que está vivo y está
bien, porque está bien ¿no? Con … con sus orejas
y todo … ¿no?
- Es lindo! – exclamó Tama, pendiente del tazón
ahora, moviendo la cola de un lado a otro.
- Sí......con sus orejas y todo...tan bonito como siempre....
– dejó escapar una ligera risa, sentándose en
el suelo, sin que se le ocurriese caminar hasta algún sillón,
sólo porque sí. – No lo venderán, Shai,
estás equivocado.... – suspiró, cerrando los
ojos, y abriéndolos de nuevo, intentado no pensar en todos
los cadáveres que había visto hacía un rato.
De pronto se sintió inquieto. Y ¿si ese psicópata
se había apoderado del lugar? Se sujetó la cabeza
con las manos. – Demonios.....
-¿Qué pasa?! No digas demonios y te tires en el suelo
y no expliques! ¿Demonios qué? Tú come!- se
acuclilló delante de Hoshi esperando una explicación
-¿Por qué demonios? ¿Tienes hambre? Te traigo
ropa, no puedes ir por ahí embadurnado de sangre asquerosa…-
dijo levantándose para ir a llevarle ropa que después
de todo, era del mismo Hoshi -Ah no… no te la traigo, tú
vienes y te cambias en la habitación….- se llevó
la mano a la cabeza apoyándose en la pared y dejándose
resbalar al suelo -Soy muy joven…estoy estresado…
Hoshi empezó a reír a pesar de sí mismo, a
pesar de la preocupación, mientras Tama se dedicaba a comer,
moviendo la cola nervioso por tanto ajetreo. – No puedes estar
sin reñir a alguien por más de dos minutos.....Creo...que
extrañaba eso. – pero aún así, prefirió
no explicarle nada. Sólo lo asustaría y no había
nada que pudiesen hacer, pero seguía viendo aquellos cuerpos,
toda esa sangre....Suspiró, poniéndose de pie, sintiéndose
desorientado. – Esto....te parecerá estúpido,
pero no recuerdo donde está mi ropa......
-Bueno… tratándose de t,i no tanto…- se burló
el moreno riéndose sólo por jorobar y porque le hubiera
reprobado su comportamiento -¿Cómo quieres que me
ponga si soy el único normal? Mira a Tama… míralo!
Tiene rabo y es baka hasta la médula… y se me acuesta
encima y me deja sin respiración! A más de dejarme
con gay aspecto…- dijo haciéndole una seña para
que entrase en la habitación con él y abriendo uno
de los cajones -Ahí la tienes…- dijo sentándose
en la cama -pero mejor te duchas primero… ¿no?
Hoshi observó su ropa, sintiéndose extrañamente
conmovido por ese detalle. Tal vez era el sólo hecho de estar
allí. Miró a Shai sonriendo, para que no se le notara.
De todos modos, se veía bastante distraído en quejarse.
– Creo que sí tomaré una ducha, aunque más
me apetece acostarme, pero.....- se rió, apartándose
el cabello, y tomando algo de ropa, antes de dirigirse al baño,
que extrañamente, sí recordaba. – A mí
me parece lindo el gatito. No sé qué tienes contra
los rabos y las orejas. Serías más lindo si tuvieras
unas.
-Sí, es lindo…y plasta, y peludo… y sumamente
baka… y es difícil ser serio vendiendo algo tan baka…¿me
has visto cara de ponerme a hacer cosplay?!- se levantó rojo
y cogiendo toallas limpias lanzándoselas –Coge, no
uses las otras que están de Tama y más que lavarte,
te empelusas…- dijo inventando palabras sin ningún
reparo -A Tama también lo voy a comprar. Cuando el chulo
de mierda ese se harte de él, lo compro yo ¿a que
sí, Tama?- preguntó de pronto más por saber
qué demonios andaba haciendo.
Se escuchó un estruendo en la cocina, seguido del cual,
el gatito apareció brincando en el cuarto, guindándose
del cuello de Shai nuevamente. – Sí, cómprame!!!
Pero...¿no me quiere mi dueño? ¿Por qué
se va a hartar? Dijiste que ibas a jugar conmigo!
Hoshi rió, imaginándose lo que venía y tomando
la toalla entre las manos. - ¿Ves que sí es lindo?
Y no creo que nadie sea más baka que tú. – abrió
la puerta pensativo. No quería decirlo enfrente del gatito,
pero no creía que pudiera comprarlo luego. Todos esos planes
habían sido bastante ingenuos, ahora que veía las
cosas con claridad. Y no tenía idea de cómo iba a
sacar a Garou de allí, ni de qué hacer a continuación.
-¿Qué… ha … sido… ese ruido, TAMA?!
¿Qué has hecho?! A ver la que has liado!! Tú,
dúchate!- dijo a Hoshi aunque sólo se lo decía
para que no se preocupara y lo hiciera. Parecía un comandante.
Cogió a Tama de la mano para ir a ver y se paró en
el pasillo -Hoshi… no tardes…
- Salgo enseguida! – avisó desde la puerta, cerrándola
tras de sí, y abriendo la ducha. Se quitó la ropa,
metiéndose en ella, y quedándose parado allí
simplemente, por un tiempo, dejando que el agua lo mojara.
- Es que.....tu nevera está dañada! Mira, se cayeron
las cosas..... – intentó excusarse el gatito, como
si él no tuviese nada que ver con eso, moviendo la cola con
rapidez.
-Mientes!! Recógelo todo!!- dijo señalando el estropicio
y llevándose las manos a la cara -Malo!! ¿Ahora qué?
Habrá que tirar comida!!- dijo riñéndole como
si de veras fuera un gato y cogiendo las cosas para tirarlas, salvando
lo que podía -Ahora siéntate y estate quietecito o
yo que sé, juega con algo pero no molestes…- dijo con
el ceño fruncido sin poder evitar sonreír después,
pensando que Hoshi había vuelto y limpiando el suelo con
un paño. Si Hoshi había conseguido escapar, Garou
tenía que poder con más motivo, porque era más
fuerte…
Tama permaneció, balanceando las piernas y de paso la cola,
un tanto cabizbajo por el regaño, murmurando. – Pero
es que tenía hambre aún......y no has jugado conmigo.
Y dijiste que lo harías....
Hoshi terminó de lavarse, retregando toda la sangre de su
piel, con fuerza, aunque las imágenes seguían viniendo
a él. Lo peor es que aún podía oler la sangre,
casi deseándola. Era nauseabundo. Se rió ligeramente,
más por la presión de todo aquello. Algunas lágrimas
resbalaron por sus mejillas, confundiéndose con el agua,
y se restregó estas también como si se tratase de
sucio. – Por favor, que Garou esté bien. Y Kan. –
añadió, rogando sin saber a qué o a quien,
acordándose del chico que lo había ayudado. Que al
menos no fuera a salir de su habitación, porque ese sí
que no parecía saber defenderse. Apagó la regadera,
saliendo. No podía demorarse mucho o Shai se preocuparía.
-Estaríamos jugando, si no hubieses tirado la comida y no
estuviese limpiando ahora- mintió de mala manera suspirando
después y lanzándole la pelota que Baiken le había
regalado, la verdad es que había sido un detalle. Teniendo
en cuenta lo bizarro del chico, era un buen regalo. Fue a la habitación
en media carrerita cambiando las sábanas, no es que se tratara
de un invitado pero igual quería que todo estuviera bien
y aún no conseguía acabar de familiarizarse con él
de nuevo. Es más, lo veía un tanto extraño,
no sabia en qué sentido. Una vez cambiadas, se quedó
en la puerta del baño, esperando sin saber por qué
y pensando que empezaba parecerse demasiado a Ryosuke.
Tama saltó contento tras la pelota, golpeándola y
volviendo a perseguirla cada vez que se alejaba de sus manos, entretenido
y haciendo sonar el cascabel por todo el piso.
Hoshi, por su parte, abrió la puerta ya vestido con una
camiseta sin mangas y los pantalones holgados que solía usar
para dormir, aún secándose el cabello, sonriendo un
poco al ver a Shai, aunque no se lo esperaba. – Baka, no tenías
que esperarme en la puerta. Tampoco me voy a perder del baño
a la habitación.
-Ah… no…calla!- lo miró con el rostro rojo rascándose
la nuca, largándose a la habitación -Lo que pasa es
que te estaba esperando- se explicó, como si no pudiera hacerlo
sin quedarse parado delante de la puerta -Tama a la cama!- le gritó
mientras se sentaba él, para quitarse los pantalones y acostarse
con la ropa interior y la camiseta -Vas a dormir conmigo ¿no?
- Claro, como siempre, ¿no? ¿Quieres que te abrace...?
– preguntó esperando el griterío ya, pero lo
cierto era que él también lo necesitaba.
Tama pasó casi volando a su lado saltando sobre la cama,
arrastrando a Kotaro consigo. – Yo quiero que Shai me abrace!
– exclamó metiéndose bajo las sábanas
y prácticamente atacándolo a caricias.
-Vale, vale, vale!!! Para!- Shai lo abrazó, riéndose
-Pero sólo porque es el último día…-
protestó después inevitablemente abrazándolo
de frente a él y sujetándole la cola dentro de la
mano. Se iba hacer muy extraño, no tenerlo cada noche en
casa y eso que tan sólo habían sido unos pocos días
con él. Se echó para atrás, sin decir nada,
hasta tocar con el cuerpo de Hoshi, para que lo abrazase sin decir
nada -Estás frío…- dijo de pronto al notarlo
en la proximidad y con ropa tan fina.
Tama se abrazó a él, espachurrando al peluche entre
ambos, contento y moviendo ligeramente la cola en la mano de Shai,
murmurando casi a punto de dormirse. – Vendré a visitarte...Te
quiero, Shai, eres lindo.....
- Lo siento....Debe ser porque acabo de ducharme...- se explicó
el moreno, que no había podido evitar sonreír al escuchar
al gatito y ver la manera en la que lo trataba Shai. Por otra parte,
no había tomado en cuenta cómo se sentiría
su cuerpo. Garou no le había dicho nada y ni se le había
pasado por la cabeza. Pero no se atrevía a decirle la verdad
a Shai. Al menos, no por esa noche.
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