| Capítulo 50
Is this the Real World?
Baiken se llevó la mano al rostro mirando hacia la salida
y haciendo un gesto de incredulidad, mirando después a Kei
-Esa gente es muy rara…- dijo bebiendo un tanto contrariado
y mirando a Tama de soslayo.
El gatito ondeó la cola acuclillándose en el sofá,
y mirándolo de vuelta con curiosidad, mientras que el pelirrojo
colocó sus brazos alrededor del cuello de Shai abrazándolo.
– No sé si son raros...Lo que sé es que “mi
novio” me debe un beso.
-Piensas con la polla…. ¿Qué clase de lugar
era en el que vivías, Tama?- preguntó llamándolo
con un dedo para que se acercase, totalmente contrariado.
Shai lo miró rojo como un tomate levantándose -Me
voy… uuff qué tarde. Vámonos Tama!! Vamos!!-
dijo sacándoselo de encima.
- Oye! Yo aún quiero jugar! – protestó el gatito
pataleando.
Por su parte, kei se puso de pie bloqueándole el paso. –
Ah, no. Me prometiste un beso......¿Quieres hacerme llorar?
Shai? Amooooooor? – se le acercó, haciéndole
ojitos, y riendo luego.
-Buff….- el moreno le apoyó la mano en la cara para
no tener que verlo y se la giró, dándole un beso en
la mejilla -Ya está! Beso! Ahora nos vamos y ya juegas conmigo!-
dijo tirando de él a pesar de todo y viendo de soslayo al
mayor de pelo morado que no parecía más que estar
enfadado pensando a saber Dios qué cosas.
- Ehhhhhhhhhhhh! – saltó Tama, dejándose llevar,
tan sólo por la promesa de juego.
- Eh! Eso casi no fue un beso. Quiero uno en los labios! –
protestó el pelirrojo, sonriendo. – Vale, tendré
que utilizar mi imaginación de nuevo........- se dejó
caer al lado de Baiken, apoyándose ahora en su hombro. –
Y a ti, ¿qué te pasa?
- Ala, adiós, un placer conoceros, ya nos veremos algún
día… cuando las ranas crien pelo en los sobacos- murmuró
por lo bajo. Shai se fue con Tama colgando, atravesando los pasillos
entre la gente casi huyendo.
-Me han tocado los cojones… no sé qué se creen…
y no les da la gana de decirme de donde ha salido el crío…
De cualquier modo …- dijo sacándose el cigarro de los
labios y bebiendo -ese tío tiene poderes…
- Ahhhh....... ¿Crees que lo vuelva a ver? – sonrió
Kei, observando al moreno que se alejaba a gran velocidad, y luego
mirando a su amigo. - ¿Poderes? ¿De veras? –
se rió como si no le creyera, añadiendo luego. –
Sí, yo creo que los dos son raros, pero.....podría
ser el alcohol.....Y con lo encantador que puedes llegar a ser.....
-¿Quieres hacerme caso lo que te estoy diciendo, tío?!...-
le pasó la mano por el pecho apretándole un pezón
de forma un tanto salvaje -No fue el alcohol…
- Ah! – Kei se levantó de un salto, cubriéndose
el pezón con una mano, y sintiendo que se ponía sobrio
de una vez. - ¿Qué te pasa?!!! ¿Y yo qué
mierda de culpa tengo de tus líos con el tío ese?
Joder! ¿Qué coño pasó?
El otro no pudo evitar reírse dejando el vaso en la mesa
-No te enfades… es que se me hacía irresistible. Ven…
que me disculpo…- lo llamó, poniendo cara de pena -Ese
tío me hizo algo en el cerebro, te lo juro…
- Eh, baka, que no soy un gatito... – le protestó,
aunque dejándose caer a su lado de nuevo. - ¿Cómo
es eso de que te hizo algo en el cerebro? Te lo habrá reacomodado
pues.....
-Imbécil…- el moreno sonrió cogiéndolo
por los hombros y acariciándole el pecho con los dedos -No…
primero me hizo sentir mareado y después juro que sentí
cómo me abofeteaba, pero ya estaba en la puerta ¿Qué
crees? Tú también viste a ese tío rubio…
era luminoso y más que blanco, jodidamente translúcido…
- Eso sin mencionar que creo haber visto colmillos, pero....no sé,
que yo estaba intoxicado con que Shai dijera que era su novio...
– se rió, relajándose de nuevo. – Por
otra parte, Baiken, estás comprando un chico gato. ¿Crees
que eso nace en tu patio trasero o qué? Todo es jodidamente
extraño.
-Sí… eso es algo que yo también vi… pero
realmente pensé que podía ser un problema de ortodoncia…-
se burló el moreno riéndose y sujetando el cigarro
entre los dedos -Ya… Lo sé, pero dime ¿Cuántas
cosas raras de esas crees que halla?…. Ahora sabemos que existen…
y si ese crío que tanto morbo te da, también es una
cosa rara de esas ¿eh?
- Eso ni en broma, ¿eh? Que no quiero que me vaya a salir
con que tiene tentáculos o algo así.... – se
rió, aunque ligeramente preocupado en serio y sentándose
bien. – Y ¿eso qué? Es muy raro, pero.....¿qué
tiene que ver con nosotros? No me digas que quieres más,
aunque un perrito como Shai..... – se rió, imaginándolo
con orejitas y cola.
-No… no quiero más…sólo me planteaba
el hecho de la cantidad… de monstruitos que debe de haber
por aquí… a nuestro alrededor… sin contarte a
ti, claro está…- le pasó la mano por el pelo
sonriendo -¿Cuánto crees que tarde en hartarme de
él?
- ¿De Tama? No mucho si te conozco bien. Seguro que ahora
que sabes que hay más, luego querrás otro. Peeo no
lo vayas a dejar abandonado, ¿eh? Es cute la cosa. –
sonrió, apoyándose en el moreno de nuevo y bebiendo
un trago de una sola sentada. – Y no soy monstruito, caprichoso.
Pero seguro que valgo muuuucho.
-No sé… para algunas cosas, sí que se me ocurre
que puedes valer, sí… para lavarme la vajilla, hacerme
la colada….- se rió un poco entre dientes -como una
maruja… con un paño en la cabeza y un mandilón…
¿te gustaría eso? Y yo en zapatillas y albornoz…
sería como mi hogar, pero en gay….-se rió, abiertamente
-Claro que no lo abandonaré. Cuando me harte, lo venderé
de nuevo… No soy imbécil, sólo caprichoso…
- Eres imbécil, por andarme haciendo esas sugerencias indecorosas,
que yo hago lo que sea, menos limpiar. Y menos en mandilón.
– se rió, golpeándole el pecho con suavidad.
- ¿No te parece un crimen esconder esta figura?
-Por no limpiar, ni te duchas ¿no? Por mí, puedes
limpiar sin el mandilón y sin nada, que yo sí que
aprecio tu visualización… - el moreno le dio una última
calada al cigarro antes de apagarlo en el suelo, dejando colgar
la mano fuera del sofá y estirándose, apoyando la
cabeza en las piernas de Kei -Es un crimen, definitivo, deberías
desnudarte, pero antes, hazme caso y consuélame…
- Vale, vale.....te consuelo.... – se rió el pelirrojo,
pasándole una mano por el cabello y poniendo voz de fingida
calma interior. – A ver.....cuéntame tus inquietudes....
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