| Capítulo 49
New car, caviar, four star daydream, Think I’ll buy me a
football team
Shisou salió de su habitación, para dirigirse al
despacho de Jaken sensei, pero algo se sentía extraño,
como si estuviese fuera de lugar. Era raro que se sintiera así.
Por otro lado, podía ser simplemente el hecho de andar vestido
con esas ropas casuales en la clínica. No era que se vistiese
muy formal, pero normalmente iba con la bata y la ropa negra era
un contraste. Pero era lo más simple, y no le gustaba complicarse
con esa clase de superficialidades. Tocó a la puerta luego
de haberse detenido para explicar a algunos guardias que iba a salir
y darles sus instrucciones.
El rubio se volvió subiéndose los cuellos del abrigo
negro y sacando cuidadosamente la melena rubia que cayó sobre
su espalda. Giró el pomo sonriendo al chico que sin duda
había venido a buscarlo para la concertada cita con los compradores
de Tama, o más valía que así fuese. Acababa
de beber y se sentía pleno, no le importaría perder
un poco de tiempo a cambio de un poco de diversión extra
-Querido…- el rubio sonrió cerrando la puerta a su
espalda y ofreciéndole su brazo para que caminara a su lado
-estás perfecto.
- Muchas gracias, Jaken sensei. Es....muy amable.- le contestó
el moreno aceptando el brazo que le ofrecía , y sonriendo.
Por su lado, Kei llegó a la discoteca un poco más
tarde de lo usual, buscando el sofá del fondo con la mirada,
antes de dirigirse hacia allá, y dejarse caer, colgándose
del cuello de su amigo. – Baiken! ¿Por qué no
me esperaste? Te dije que ya bajaba, demonios. ¿Qué
no podías esperar cinco minutos para venir a sentarte a hacer
nada? –se rió, echándose atrás, y acercándose
de nuevo. – Anda, dame un besito al menos. Que valga la pena.
-Ah… olvidaba que tu reloj va diferente al del resto de los
mortales… Al menos, así debe ser si desde las once
de la noche a las y treinta y siete, sólo han transcurrido
para ti cinco minutos- el chico de cabello violeta sonrió,
llevándose el vaso a los labios sujetando en la mano el cigarro
que acababa de sacarse de los labios y dejándolo en la mesa
entonces para tomar la mandíbula de Kei y besarlo, derramando
el alcohol en su boca. Se apartó, llevándose el cigarro
a los labios de nuevo -Bebe un poco que tienes la garganta seca…
- Eres el único que diría eso después de besarme,
engreído.... – se rió, tomando un trago de todas
maneras, y bebiendo de él, echando luego la cabeza hacia
atrás. – Ahhh.......mucho mejor.
El mayor se rió sujetando el cigarro entre los labios -Es
que hasta que no estás borracho no eres tú mismo…-
se burló, apartándose el cabello que le caía
sobre la cara y mirando a su amigo -¿Para qué crees
que nos ha llamado de nuevo? Espero que no me venga con ningún
cuento de que no me puede vender a Tama… me sentaría
muy mal…
- Sí, sí...muy mal. Y te deprimes y todo, ¿no?
– sonrió, mirándolo de reojo. – No sé,
a lo mejor no ha podido olvidarme y quería verme de nuevo.
Y no le bañas a hacer daño que le dañas lo
lindo y luego el que se sentirá mal seré yo...
-Seh… me cortaré las venas- dijo haciendo como si
realmente se las estuviera cortando pasándose un dedo por
ellas y riéndose de forma dejada –No, pero me enfadaría
mucho… se me ha encaprichado, es mono, hasta le he comprado
algo…- dijo mostrándole una pelotita brillante para
gatos con un cascabel dentro. La hizo girar entre dos dedos sonriendo
-En todo caso si te sientes mal, prometo invitarte a unos tragos
para que se te pase y si aún así no llega, veré
qué puedo hacer… pero no te prometo nada …
- Ya, pero es que tú ya eres malo conocido. Prefiero al
bueno por conocer – se rió a carcajadas, acostándose
en sus piernas, mirándolo. – Pero te acepto la oferta,
¿eh? Sí es cute el gatito. Ya sabía que te
ibas a encaprichar apenas lo ví. – le comentó,
alzando la mano para pegarle a la pelotita como si él fuera
un gato. – A lo mejor le hicieron una oferta mejor, ¿no
crees?
-Bueno, pues si es así, pagaré más y ya está…-
dijo jugando con uno de los mechones rojos que caían sobre
el rostro de Kei mientras le daba una calada al cigarro -¿Qué
pasa? ¿Tú también querías una pelotita?-
se burló, sonriendo de medio lado y mirándolo un momento
para después desviar la vista a la entrada -Mira… por
ahí viene tu príncipe azul… o mejor dicho rojo-
dijo con una sonrisa burlona pensando que el chico se pasaba el
rato de ese color.
-Vamos…- Shai tiraba de Tama llevándolo de la mano
algo nervioso porque el doctor Shisou fuese a acudir a la cita.
Ya hasta le daba miedo que le espantasen a los clientes, pero más
que no le creyesen.
- Ahhhh....Las luces! – exclamó el gatito embobado
de nuevo por todo aquel movimiento y con deseos de atrapar todo
lo que se movía. - ¿Voy a vivir aquí, Shai?
- No, gracias, prefiero dos pelotitas. – se rió el
pelirrojo, levantándose de pronto para ver hacia donde le
señalaba. Apenas estuvieron cerca, se puso de pie, acercándose
a Shai para abrazarlo sorpresivamente, de paso, apretándole
una nalga. – Shai! Te extrañé tanto.......
-No, baka!! Y tú, saca!! Ah!! No me metas mano!!- Shai lo
empujó como pudo, tratando de sacárselo de encima
-Que no empieces a violarme ya! Me dan pesadillas!! - el moreno
miró a Baiken como rogando que se lo sacase con la mirada.
- De todos modos, era un cliente y no podía gritarle tanto
como hubiese querido.
Baiken saludó con una mano sin moverse del sitio, más
bien divertido por la tortura -No seas bobo, hombre… déjate,
veras que te gusta…- se rió un poco recostándose
en el sofá demasiado vago para levantarse lo mas mínimo
-Tama … ven. Yo también te eché de menos…
- dijo poniendo tono lastimero mientras se sujetaba el cuello del
chaleco abriéndoselo un poco más.
- Ya empiezas......No me trates así, que me vas a dejar
el corazón destrozado y luego tendré que escribirte
poemas, y canciones y seguirte a tu casa..... – se rió,
halándolo de la mano, para que se sentara y ofreciéndole
un trago, mientras Tama se aproximaba cauteloso al chico de cabello
violeta.
- ¿De veras me extrañaste? ¿Vamos a jugar
de nuevo? – preguntó, moviendo la cola a la expectativa.
Shai lo miró rojo apartando el vaso -Que no! No me vas a
emborrachar de nuevo! Que después te aprovechas de mí
sexualmente y además que van a venir mis jefes y no quiero
que me vean hacer el idiota- protestó cogiendo el el vaso
y apoyándoselo en los labios a Kei para que se lo bebiera
él -Tú, bébetelo, que eres una esponja y no
te afecta, no tienes alcohol en la sangre, tienes sangre en el alcohol…
-De veras… si voy a comprarte, será porque te quiero
mucho ¿no?- Baiken se sacó el cigarro de los labios
y le mostró la pelotita apoyándola en su pecho y dejándola
rodar hacia abajo, el cascabel sonando en el interior hasta que
se detuvo entre sus rodillas.
- Ahhhh......- el gatito sonrió agrandando los ojos, y saltando
de inmediato para agarrarla. Miró hacia arriba con la pelotita
entre las manos, sonriendo. – Es como Jaken sensei dijo.
Ke se bebió el trago por completo, riendo luego. –
Si me lo das tú, cómo no voy a aceptar. Es como beber
néctar de los dioses.
Jaken sensei… ¿es tu dueño, Tama?- el moreno
le quitó la pelotita de las manos sólo para hacerla
girar en la suya para que brillase sujetando el cigarro entre los
labios -¿Te gusta? ¿Qué es lo que dijo él?-
preguntó interesado sin comprender.
Shai lo miró de soslayo -¿No puedes parar de decir
esas cosas? Que no te dejaré mi culo!
-No quiere tu… trasero… quiere tu … pene…
esa cosa que tienes entre las piernas y no reacciona- el chico de
cabello morado dejó salir una carcajada burlándose.
- Jaken sensei cuida de mí, igual que Shisou sensei.....
– respondió el gatito sin perder de vista la pelota,
ignorando un poco los gritos de Shai. Siempre estaba gritando y
no dejaba que jugaran con él. – Él dijo que
mi dueño me querría mucho y jugaría conmigo
y se dedicaría a mí.
- Apuesto a que yo podría hacerlo reaccionar...... –
le susurró Kei en el oído, dejándole sentir
su aliento y acariciándole la parte interior del muslo con
suavidad. – Tienes manos mágicas por cierto. No sabes
lo bien que me sentí.....como si estuvieras conmigo.... –
murmuró, refiriéndose a la mano con la que se había
despedido la última vez.
-¿Q…que qué?!!!! Calla!! No!!- se levantó,
metiéndose las manos en los bolsillos y carraspeando más
rojo imposible -No pienso volver a darte la mano, eres un puto pervertido!!
Y además…. Pederasta!- acusó, porque debía
de llevarle unos años -No lo harías reaccionar ni
en mil años y dos meses de abstinencia!
-Claro… ¿no quieres que te cuide?- preguntó,
acariciándole debajo del mentón - Uy pero tu amigo
es muy bruto… y chilla demasiado- el moreno le lanzó
la pelota a la cabeza dejando el brazo caer al suelo y esta rebotó
rodando a su mano de nuevo -Así mejor- dijo viendo que repentinamente
se callaba pese a que se le notaban las venas del cuello hinchadas
incluso desde el sillón .
- Es que Shai es muy gritón y se queja de todo y siempre
está regañando. Pero no le pegues, que es lindo! –
Tama saltó, intentando quitarle la pelota de nuevo, jugando
a pesar de las distracciones.
- Sí, es lindo! – exclamó Kei, imitando al
gatito. – Pero es muy malo conmigo, mira las cosas que me
dice. Me va a hacer llorar..... – fingió, pasándose
un dedo bajo los ojos con gesto dramático.
-Yo no digo nada! Si no me metieras mano todo el tiempo, no tendría
que decirte esas cosas- contestó, igual de serio e impaciente
porque llegasen los doctores -Voy a buscar a los doctores a la entrada…-
dijo por otro lado, deseando salir de allí.
El rubio miró a su alrededor buscando el lugar en el que
habían sido citados. Al parecer, uno de esos pubs de moda.
Observó el letrero luminoso sobre la puerta de entrada asegurándose
-Parece ser que es este ¿frecuentas este tipo de lugares,
Shisou? En tu tiempo libre… o al menos en el poco que te permites…-
sonrió, quitándole el abrigo al chico en la entrada
para después hacer lo mismo con el propio y dejarlo en el
ropero rodeándolo por los hombros.
- A veces....No es un mal lugar para perderse.... – sonrió
de vuelta el moreno, observando a su alrededor. – Ese que
viene ahí, ¿no es Shai?
-Sí, lo es… y también lo es para alimentarse,
está lleno de gente… joven y algunos - el rubio suspiró,
como aspirando el ambiente -algunos demasiado bebidos como para
resistirse lo mas mínimo…- sonrió abiertamente
notando como su piel sumamente blanca contrastaba con el oscuro
de su ropa y del establecimiento -Shai… querido….
-Senseis…- el moreno hizo una ligera reverencia -De nuevo
me disculpo por mi indisposición de esta mañana…
tienen que comprender… Vengan conmigo y les presentaré
a los clientes. Bueno, en realidad sólo es uno el que va
a aportar la cantidad…- dijo deseando que al menos él
se comportase medianamente.
- ¿Y dejaste a Tama sólo? No seas tan irresponsable,
niño. – Shisou sonrió, dándole un toquecito
en la cabeza. – Adelante, guíanos. Y la próxima
vez que estés enfermo, ven a verme, que por algo soy doctor.
– finalizó, riéndose internamente.
-Eh… no, gracias…- Shai siguió caminando murmurando
-Antes prefiero morir de pura diarrea- señaló a donde
estaba Tama con su supuesto futuro dueño -Son esos dos. Bueno,
el que está con Tama es el cliente.
-Ya veo…- el rubio se paró frente a ellos -Buenas
noches- dijo sonriendo.
-Hola…- Baiken lo miró, imaginándose que debía
de ser el dueño y extendiéndole la mano sin levantarse
y con el cigarro colgando, murmuró -Baiken Shisido, encantado.
-Encantado… Jaken- dijo sin más el rubio sonriendo
a pesar de cuestionar la mala educación del joven.
-Jaken sensei! – exclamó Tama saltando a los brazos
del doctor. – Me regaló una pelotita! – le contó
emocionado.
- Hola, Tama.... – lo saludó Shisou, extendiendo la
mano luego a Baiken. – Mucho gusto, soy Shisou.
- Y yo soy Kei! – exclamó el chico de cabellos rojizos
sonriendo y volviendo a guindarse de Shai. – No te olvides
de mí, que me siento sólo. Tras que te vas y me dejas
así......
Shai suspiró armándose de paciencia y buscando la
mejor salida -Y este.. este es mi novio y lo tienen que disculpar
porque le sentó mal la bebida…- dijo poniéndose
rojo y carraspeando desviando la mirada después.
-Tama.. precioso… qué suerte has tenido- el rubio
sonrió de nuevo acariciándole el pelo y depositando
un beso en su nariz, sentándose después tras apartar
los pies de Baiken como si se tratasen de una colilla -Lo cierto
es que queríamos conocer a los futuros propietarios de Tama…
le tenemos mucho aprecio y no nos gustaría que cayera en
manos de cualquiera…
-Ya veo… y si cualquiera estuviese dispuesto a subir la cantidad…-
Baiken sonrió -todos tenemos un precio…
- Oh! Me ha reconocido! Es el día más feliz de mi
vida! – exclamó el pelirrojo sin soltarse. –
Anda, bésame, que creo que escucho ángeles. –
se rió, pegándosele más.
Shisou no pudo evitar reír viendo el espectáculo,
y sentándose luego en el sofá, enfrente de los otros
dos. – Baiken, ¿no es así? Lo cierto es que
Tama es muy...especial para nosotros. La persona que lo compre,
tiene que valorarlo mucho.... – sonrió, mirándolo.
Baiken le extendió la mano estrechándosela y mirándolo
a los ojos divertido por el "examen" -Pero yo creo que
debo de valorarlo, si voy a gastarme ese gran valor en él…
Claro que… es un capricho ¿y? ¿Cuál es
el problema? ¿Hay alguno?- sonrió, mordiéndose
un poco el labio inferior y dándole después una calada
al cigarro -A Tama le gusto… ¿no es verdad Tama?- preguntó,
llamándolo con un dedo para que se acercase desde las piernas
del rubio.
Pero Jaken lo retuvo, acariciándole la espalda -Es que a
Tama es difícil no gustarle.. es demasiado encantador.
Shai por su parte se sentó en el sofá, sujetando
a Kei de ambas manos para que no las moviera para meterle mano -Shhh.
Que es mi jefe, sólo disimulo así que no eches gloria
al viento, exagerado- repuso rojo y mirándolo de soslayo.
El gatito movió la cola contento, tanto de que lo acariciaran,
como de que se preocuparan tanto por él. Eso es que lo querían
mucho.
Por su parte, Kei se quedó mirando a Shai en silencio, sin
dejar de sonreír ni un momento.
Baiken suspiró entonces cediendo a la llamada del animalito
-Está bien ¿Qué es lo que quieren? Me canso
fácilmente…- aseguró, bostezando y llevándose
el vaso a los labios -¿Un adelanto? ¿Un aumento del
pago? Es igual… he dicho que lo quiero …
- Estamos un poco apresurados, ¿no es cierto? – sonrió
Shisou inclinándose hacia delante. – Tranquilo, sólo
queremos saber qué clase de persona va a comprar a Tama.
Somos....muy protectores.
-No… no es una cuestión de prisa, más bien
de poder… y como puedo pagarlo, y se me ha antojado, digo
que lo quiero y que pagaré lo que sea por él, pero
lo quiero mañana como muy tarde…- aseguró el
chico de pronto incorporándose en el asiento -o si no...
buscaré a otro…
-Muy bien, pues entonces el precio aumentará en un diez
por ciento- contestó el rubio valiéndose de la propia
estupidez que veía en el defecto o bien virtud del otro.
-Bien… mañana iré a buscar a Tama con el dinero…
por la noche una vez más…- Baiken sonrió llevándose
el cigarro a los labios -Hablando se entiende la gente…
- Pero ¿por qué ibas a buscar a otro, si me quieres
a mí? ¿Qué no me quieres de veras? –
preguntó el gatito confundido mirando a Baiken.
- Por supuesto que te quiere, ¿no es así? Era por
si tú no querías. – se apresuró a intervenir
Shisou para salvar la situación, sonriendo, desviando un
tanto la mirada para observar cómo Kei continuaba mirando
a Shai, como si no hubiera nadie más allí.
El pelirrojo continuó sonriendo en silencio, mientras su
mano se deslizaba por la espalda del chico para llegar a una de
sus nalgas, de manera traviesa.
Shai pegó un medio salto en el asiento echándose atrás
tratando de no alterarse y poniéndose mucho más rojo
al tiempo que se echaba atrás para aplastarle la mano con
toda la mala intención del mundo, sin poder evitar sonreír
mirándolo -Para… que como me vean verás ¿ves?
Están mirando…. Nos miran,… tate quieto…
Baiken suspiró, cansado, apagando el cigarro en el suelo
con la mano y mirando a Tama -Tú sabes que te quiero ¿no
es así, Tama? ¿No dijiste que era tal y como Jaken
sensei había dicho? Que te voy a querer sólo a ti…-
sonrió de medio lado mientras se colocaba un nuevo cigarro
entre los labios -pero ahora me estoy celando porque no me haces
compañía….- mintió, mientras dejaba salir
el humo entre los labios.
-Bien… entonces mañana mismo Shisou se encargará
de contar el dinero y entrega
entregarte a Tama…Así, querido- dijo mirando al moreno
-si algo sale mal, la diversión será toda tuya…
- Shh...shhh... – susurró el pelirrojo, riendo bajito.
– Ouch.....tate quieto tú, entonces, si eres mi novio....es
normal. Anda, bésame, Shai, que aún no te vas y ya
te extraño.... – le sonrió, acercando su rostro.
Shisou le devolvió la sonrisa a Jaken sensei, de manera
cálida. – Muchas gracias, será todo un honor.
¿Le puedo ir a hacer compañía, Jaken sensei?
– le preguntó Tama, mirando al rubio a los ojos, sin
comprender nada, pero a él también le gustaba divertirse.
A lo mejor y jugaban algún juego al día siguiente.
- No! Noo…- repitió, susurrando y viendo que al final
arruinaría todo. Ya encima que no los creían, él
tenía que hacer esa clase de cosas para dar aún aspecto
de menos digno de confianza. Apretó las mandíbulas
mirándolo de soslayo completamente rojo -Si te paras quieto
hasta que se vayan, te doy un beso antes de irme… pero sin
lengua!
-Querido… por supuesto que sí le harás compañía…
Mañana ya serás propiedad del señor Shisido
y con ello, te dejaré que pases todo el día con las
personas que más te apetezca. - sonrió abiertamente
mostrando su marfílea dentadura, mientras acariciaba al chico
rodeando su rostro como si se tratase de un cachorrillo.
Tama rió, ronroneando un poco, y ladeando la cabeza al sentir
las caricias. – Gracias, Jaken sensei.
Shisou sonrió tranquilo, por su parte No le parecía
que estuviese mintiendo y por otro lado, siempre era agradable ver
la forma en la que se manejaba Jaken sensei con los demás.
Sus ojos recorrieron el lugar, estudiando a la gente y prestando
un mínimo de atención a los chicos que tenía
al lado, decidiendo que le parecían bastante entretenidos.
Le sonrió más abiertamente a Shai, observando cómo
luchaba con “su novio”.
El pelirrojo le sonrió a Shai, retirando la mano. –
Vale, sin lengua, pero es una promesa. Estoy tan emocionado....
– le susurró de vuelta, separándose un poco
para tomar un trago y bebérselo de un solo golpe.
-Estás tan emocionado, que si sigues bebiendo, ni te enteras
si te beso yo o un perro- murmuró para el cuello de su camisa
mirando a Shisou -¿Hay algún problema? ¿Algo
que yo debería saber? ¿Quieres decirme algo?
Baiken suspiró levantándose por fin y saliendo de
su letargo en vista de que se le acababa de antojar otra cosa -Mira
que eres bruto … sensei… ¿no quiere tomar algo
conmigo?- preguntó guardándose las manos en el pantalón
de cuero negro observándolo de pie frente a él y sonriéndole
mientras sujetaba el cigarro en los labios -Antes de que se vayan…
- Nada, sólo pensaba que hacían una bonita pareja....
– se rió, tapándose un poco la boca, mientras
el pelirrojo se inclinaba un poco en su asiento.
- ¿Verdad que sí? ¿Ves, Shai? Somos el uno
para el otro. – sonrió, jugueteando con su vaso. –
No soy un bruto! Estoy enamorado, patán! – le contestó
a Baiken.
El moreno alzó la mirada, ante quien le ofrecía el
trago, sonriendo ligeramente. – Estaría encantado.....
-¿Te puedo tratar de tú, verdad? Ven conmigo- le
pidió, sacándose el cigarro de los labios y borrando
la sonrisa para dirigirse a la barra con él, sólo
para volverse a medio camino -Lo de bruto iba por Shai … pero
ahora ya demuestras que tú también…- sonrió
de medio lado apartándose el pelo y apoyándose en
la barra llamando a la camarera.
- Que no..... – Kei se rió, apoyando la cabeza en
el hombro de Shai. - ¿No me defiendes?
Shisou se apoyó en la barra, sonriéndole. –
Puedes tratarme de tú, si quieres. Con un brandy es suficiente.
– lo observó, pasándose la mano por el cabello.
– No deberías fumar, ¿sabes? No es que me interese,
la verdad. Pero soy doctor. Si no lo digo, me quitan la licencia.
– se rió, sin dejar de observarlo.
-No!- dijo mientras observaba cómo Jaken acariciaba a Tama
como si realmente se tratase de una mascota -Y si me acosas, no
hay beso! Eres un julai! Me haces darle un beso a un tío…
chantajista estafador,….- le fue acusando por lo bajo.
-Ya…- el moreno sonrió con el pitillo sujeto entre
los dientes -pero son de vainilla … aunque de todos modos
tienen nicotina… Huelen bien…- se apoyó la uña
del pulgar entre los dientes mirando al espejo frente a él
y ordenando a la camarera sin tan siquiera mirarla -Y son light-
golpeó la cajetilla sobre la barra hablando como si realmente
no estuviera haciéndolo y se giró para mirar al moreno
-¿De dónde sale? ¿Qué es? ¿Genéticamente
creado… o es su naturaleza? Nunca he tenido un vecino como
él…- dijo riéndose un poco y bajando la cabeza
mientras cogía el vaso del doctor ofreciéndoselo.
- Eh........yo no te chantajeo. Fuiste tú el que me ofreció
el beso. Yo, me limito a ser feliz. – le sonrió el
pelirrojo sin quitarse de su hombro, observando al rubio con el
gato también, y pensando que era una escena muy extraña.
Si no lo hubiera sabido mejor, hubiera pensado que el alcohol lo
hacía ver cosas.
- Tantas preguntas...... – Shisou lo miró, aceptando
el vaso, sin dejar de sonreír. - ¿Qué sucede?
¿Dudas de su calidad?
-Lo voy a comprar de por vida … - el chico lo miró,
con un gesto de superioridad -… es normal, no que dude, sino
que me asegure de su calidad- se sentó en una de las banquetas
fumando, y miró a Shisou mientras expulsaba el humo apoyado
en la barra -¿Qué sucede? ¿No puedes contestarme
esas dudas acerca de él?
- Por supuesto que puedo. Sólo que no me gusta ser cuestionado.
– se sentó observándolo un poco más serio.
Le chocaba aquel gesto de superioridad en su rostro. Mucho más
viniendo de un humano común. – Ya has accedido a comprarlo,
tenemos un contrato de palabra. Has comprobado que Tama es auténtico.
¿Para qué necesitas saber lo demás? ¿No
confías en nosotros? ..... – le sonrió, bebiendo
un poco.
-No confío ni en mi madre… aún me pregunto
si mi padre era el que se sienta a beber cerveza tras que vuelve
del trabajo… Ah...mira… compro a Tama porque se me ha
encaprichado… y lo compraré de todos modos independientemente
de su origen… sólo quiero saber, sobre MI pertenencia.
- Si te digo la verdad, no me parece mal el que preguntes. –
le respondió el moreno, bebiendo un poco del trago, observando
el lugar nuevamente. – Lo que me molesta es tu manera de preguntar.
Podrías ser un poco más...amable, ¿no crees?
-Ah sí… podría… pero no me apetece nada…
también podría llevarlo al doctor a que me dijeran…
pero ¿para qué, si tengo uno aquí?- le sonrió
con un gesto que no indicaba cordialidad en absoluto -Yo no te gusto
y tú no me gustas… acabemos con esta conversación…
- Tienes razón. Tal vez sí deberíamos acabar
esta conversación..... – lo miró, sin inmutarse,
concentrándose en hacerlo sentir mareado, distorsionando
su vista de manera que todo el lugar le diese vueltas, sólo
para detenerse abruptamente después, poniéndose en
pie. – Creo que es hora de que regrese a casa.... Tú
también deberías, no te ves muy bien.- Le sonrió,
pasándole de largo.
-Eh!- el chico de pelo violeta sacudió la cabeza como tratando
de sacarse la sensación de encima y lo sujetó por
un brazo volteándolo -Primero me dices eso… independientemente
de cómo me encuentre…- dijo sintiendo que por algún
motivo, aquello no había sido normal, más bien que
aquel moreno tenía mucho que ver -Tengo derecho a saberlo.
- Tal vez te lo diga.......mañana. Si preguntas de manera
correcta. – lo miró de arriba abajo, sacudiendo el
brazo para que lo soltase.
El otro no pudo evitar sonreír levantando las manos -Eh…
que no sabía que si te tocaba te ponías así…
Ya veo, ya…- dijo pasando a su espalda y golpeándole
una nalga antes de sentarse de nuevo -Y bien … señores
¿ya están contentos?
-Podría estarlo más… sin duda- el rubio lo
miró y después a Shisou sin pasar desapercibido que
estaba un tanto alterado, aunque no conocía el motivo. Se
había dedicado a estudiar el comportamiento de Shai.
Shisou se sentó, mirando al chico, bastante molesto por
su irrespeto, aunque no deseaba causar una escena delante de Jaken
sensei y menos arruinar el trato.
-Vámonos, querido…- el rubio dejó bajar al
gatito de sus piernas tomando la mano del moreno y cruzándola
en su brazos -Buenas noches…- dijo antes de salir con esa
corta despedida que expresaba su poco aprecio y miró a su
colega mientras caminaban hacia la salida -Parece que realmente
pagaran… a pesar de que sinceramente… me desagradan
de una terrible manera…
- A mí también. Ese...Baiken, se cree tan superior......No
tiene modales... – contestó, de pronto sintiendo que
se le subía la rabia y enviándole una bofetada psíquica
antes de salir por completo. Miró al rubio, sonriendo, ligeramente
avergonzado. – Lo siento, no pude resistirlo. A veces.....me
es muy difícil controlarme.
Jaken no pudo evitar sonreír dejando después escapar
una risa suave -No te disculpes querido… pero tampoco te dejes
llevar… Está muy mal y no ganas nada… ¿Qué
importancia tiene…- dijo al tiempo que lo ayudaba a ponerse
el abrigo y vistiéndose él también con el suyo
-…aguantar las impertinencias de una persona un día,
a cambio de obtener lo que deseas?- le sonrió, tomándolo
de los hombros -No tiene absolutamente ninguna.
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