.Novela homoerótica para mayores de edad.
 

Capítulo 46

Forbidden Games

Tama llegó al comedor dando brinquitos, con Kotaro guindando de su mano. Se le había olvidado dejárselo a Shai esta vez. Miró a su alrededor buscando a alguien conocido, moviendo la cola en el aire.

-Tama…- Shiryou, que estaba sentado en la misma mesa de siempre apoyado contra la pared, levantó una mano haciéndole una seña para que se acercase. No le habían dejado divertirse con él y tampoco le habían dado nada a cambio de "portarse bien", así que tendría que buscar la forma de divertirse de otro modo, estaba hastiado.

- Shiryou!!! – Tama prácticamente saltó hasta la mesa,d eteniéndose justo antes de saltarle encima. – No llevas venda! – exclamó sonriendo.

-No…- contestó el moreno sonriendo levemente y apoyando un codo sobre su pierna para mirarlo -¿Vienes de la calle de nuevo, Tama? ¿Qué has hecho?...- preguntó sentándose bien y haciéndole una seña para que fuera a sus piernas.

- Sí. – le contestó subiéndose melosamente a sus piernas, y mirándolo. – Fuimos a un lugar donde la gente baila y había luces de colores y música muy alta. Y jugaron conmigo y Shai tiene dolor de cabeza. – explicó emocionado. - ¿Ya estás mejor? Tus ojos son lindos! ¿Y Jaki? – preguntó, moviéndose de pronto en todas direcciones buscándolo.

-¿A qué jugaron? ¿Era divertido, Tama?- el moreno le pasó los dedos por la cara deslizándoselos hasta el cuello y arrastrándolos por sus clavículas mirándolo a los ojos como si conociese su cuerpo de memoria -Estoy bien… y no busques a Jaki, ahora está dentro de mí…

- Shiryou! No te lo tragaste de nuevo, ¿verdad? No seas malo con Jaki! – lo recriminó poniendo cara de enfado aunque sin que le durara mucho. – Perseguí una bolita de papel! – exclamó luego, divertido.

-No me lo tragué, nosotros somos uno… Para estar curado, tenía que unirme a él… Se ve muy emocionante perseguir bolitas de papel…- dijo serio como si realmente se lo pareciese -Mira…- sonrió, dejando salir un ala como las de Jaki de la espalda -¿Ves? Está aquí… ¿Quién es Shai?- preguntó, metiendo las manos por el interior de la camiseta y sujetándolo por la cintura.

- Ahhhhhhhhh! – exclamó el gatito abriendo más los ojos deleitado al ver el ala. – Shai es quien me va a vender. Es muy lindo y me dio flan! – contestó sin poder despegar los ojos del ala, e intentando lanzarse por encima de su hombro para agarrarla.

-Cuidado, no la toques que corta…- el moreno lo sujetó así a medias de saltar, haciendo desaparecer el ala e imitando las de Aziel - Ahora sí- concedió, subiéndolo a medias sobre su hombro sujetándolo con la mano entre las piernas totalmente consciente de lo que hacía -¿Es fuerte Shai?- preguntó, aunque estaba más pendiente ahora de lo que tenía entre manos.

- ¿Fuerte...? No sé, pero me carga y me le cuelgo encima... – respondió más pendiente del ala, agarrándola y quedándose así, contento moviendo las orejas.

El moreno lo miró de soslayo pensando que eso no se veía muy fuerte y sujetando la camiseta de Tama para levantarlo y dejarlo flotando en el aire sujeto con una mano mirándolo serio y balanceándolo sobre la mesa, sólo para posarlo encima -¿A cuanta gente conoces aquí que quiera salir?- preguntó decidido a vengarse de que Shisou no hubiera cumplido su palabra, desde luego sin desvelarse.

- Hummmm..... a ti, a Garou, a Kan, a Aziel....- comentó, contando con sus dedos y pensándolo mejor. – Shai también quiere sacar a un amigo suyo pero no sé si él quiera salir....

-¿Y quien es ese amigo suyo? ¿Lo conoces tú… Tama?- deslizó los dedos dentro de su camiseta una vez más acariciando su abdomen suavemente y subiendo la mano para rozar sus pezones actuando como si en realidad no estuviera haciendo nada -¿Sabes si Shisou sensei quiere a alguien?

- Ah? – el gatito lo miró confundido más por la sensación que por la pregunta. – Shisou sensei....me quiere! Y a ti, y a los demás, por eso nos cuida....Y Jaken sensei también, porque me lo dijo! – movió la cola inquieto. – Se siente raro.....Lo vi! A Hoshi, tiene el cabello azul...más o menos.... – comentó sin especificar de qué hablaba y dando por sentado que era perfectamente entendible.

-No, pero a ti no quiero matarte… - Shiryou lo miró de soslayo cogiendo un trozo de pescado crudo de la comida de Tama y alzándolo sobre sus labios distrayéndolo con otras cosas mientras friccionaba su pezón entre los dedos -¿Así que tiene el cabello azul y se llama Hoshi? Pero no lo vamos a ayudar a salir porque si no, Shisou sensei se enfadaría… ¿verdad o me confundo?- preguntó sinceramente -¿Qué sucede cuando Shisou sensei de enfada? Duele….

- ¿Matarme? – lo miró genuinamente confundido y sonrió luego. – Estás jugando!!! – alzó el rostro, abriendo los labios para atrapar el pescado, aunque ronroneando un poquito. Luego que se hubo tragado el pescado, lo miró, nuevamente confundido. – No sé, Shisou sensei no se enfada mucho conmigo. A veces lo desespero, pero no me duele... – movió las orejas con curiosidad, sin saber por qué decía eso.

-Pero a mí sí me provocó dolor cuando estaba separado- lo recogió de la mesa con ambas manos subiéndolo a sus piernas de nuevo cogiéndolo a horcajadas -y me mintió, me dijo que si era bueno me concedería algo y después no lo hizo, no me dejó estar contigo…- lo miró a los ojos sujetando sus piernas y separándolas, acariciándolas con fuerza -Si te vas, ya no nos veremos apenas…

- Pero si estoy contigo.....- lo miró apoyando sus manos en sus hombros, sin comprender. – Y yo vendré a visitarte. Y si no, le pediré a Jaken sensei que te deje ir a verme. Cuando yo estaba enfermito, Shisou sensei me llevaba al tanque y no me gustaba, pero era para que me pusiera mejor. Y ya me curé! – dio un saltito sobre sus piernas, olvidando un poco cual era el propósito de su anécdota en un principio.

El moreno sonrió repentinamente deslizando la cola dentro de su mano acariciándola y enroscándola en ella -¿Qué sucede si haces algo malo en el comedor?- preguntó de pronto mirando de soslayo a los guardas de seguridad y subiendo las manos hasta las nalgas de Tama acariciándolas, pegándolo más a él.

- No lo sé, te castigan supongo. No hagas nada malo, Shiryou. – le advirtió mirándolo serio.

-Me aburro…- dijo mirándolo a los ojos de nuevo atento al motivo de regaño -Te llevaré conmigo- dijo levantándose con él en brazos para llevárselo a su habitación a pesar de que sabia que no estaba bien y observando de soslayo al hombre que lo retenía en la puerta.

-¿Dónde crees que vas?

-A mi cuarto, no me toques…- advirtió apoyando la mano en la cabeza del guarda de seguridad.
- Pues si no quieres que te toque, no deberías tocarlo tú tampoco. ¿Qué estás haciendo, Shiryou? – le sonrió Shisou, que había sido llamado por adelantado desde que uno de los guardias le avisara del comportamiento sospechoso del chico.

-¿Y si él me tocó primero?- el moreno lo miró a los ojos apoyando la mejilla contra la de Tama -Me llevo a Tama a mi cuarto- dijo como toda explicación soltando al hombre y empujándolo con una mano de forma que este cayó al suelo de espaldas.

- Ya te dije que no puedes hacer eso. ¿Qué estás pensando, Shiryou? – se cruzó de brazos tapándole la salida, y sonriéndole al gatito que no entendía nada.

-¿Qué estoy pensando?¿Puedes saberlo?- preguntó el moreno mirándolo con sus ojos azules clavados en los suyos y esbozando repentinamente una sonrisa avanzando un paso -¿Por qué no puedo?- dijo buscando que lo dijera frente a Tama.

Shisou le sostuvo la mirada, un tanto contrariado con su actitud, pero no tenía por qué esperar otra cosa, claro. – Porque Tama es muy especial. Y lo que tú quieres hacer con él es algo que sólo su nuevo dueño tiene derecho de hacer, ¿ne, Tama? Shiryou quiere jugar contigo, pero la persona que te compre se va a poner muy triste si no es el primero en jugar ese juego contigo. Tú no quieres poner a nadie triste ¿verdad? – le sonrió de nuevo al gatito, que negó con la cabeza.

- No, pero sí quiero jugar con Shiryou.....

- Puedes hacerlo, pero no en su habitación, y no a ese juego. ¿Entiendes, Shiryou? – volvió a fijar su mirada en el moreno. Además, Shiryou está siendo un mal chico y está portándose mal.

El moreno lo miró a los ojos serio sin poder evitar soltar una carcajada por el modo de resolverlo del moreno -Shisou sensei… ¿Qué sucede si falto a una promesa?- preguntó desde luego con segundas intenciones.

- Pues Tama no confiará más en ti ¿ no es así? – sonrió utilizando al gatito como una especie de escudo para añadir luego más serio. – Te dije que tuvieras paciencia. Jamás prometí resultados inmediatos.

-No… pero sin embargo yo te los di de forma inmediata… tal vez el asunto es que te falta capacidad… - dejó bajar a Tama de sus brazos apoyando la espalda del gatito contra su pecho y deslizando la mano bajo su camiseta para acariciar de nuevo sus pezones -O tal vez es que a mí me falta paciencia…- deslizó la otra mano dentro de la ropa interior de Tama acariciando su sexo sin dejar de mirar al sensei -¿Qué crees que sea?

El gatito gimió, sin enterarse de cual era el problema, pero lo distraía más lo que estaba sintiendo. – Me...siento raro, Shiryou....

- Shiryou, deja eso. Yo no te pedí resultados inmediatos, esa fue tu decisión. – le riñó el doctor, empezando a perder la paciencia. Era como tratar con una niño malcriado de veras. Se concentró un poco, ocasionándole al moreno un dolor de cabeza que iba en aumento, y extendió su mano hacia el gatito. – Tama, ven conmigo.

-Me estás haciendo daño…- el moreno lo miró a los ojos aún sujetando a Tama contra él, aunque dejando de acariciarlo para atender a lo que le interesaba en aquel momento -¿Quieres que te haga daño yo a ti… sensei? ¿Quieres que me enfade? ¿Estás enfadado?- preguntó, interesado verdaderamente -¿O es que vas a matarme? Mátame…- lo invitó sin desclavar su mirada.

- Sabes muy bien que eso no va a pasar. – le sonrió, reduciendo el dolor. No era mala idea ser precavido, aunque tampoco se iba a dejar amedrentar. Eso sólo le daba más control a Shiryou. – Y no estoy enfadado, sólo molesto con tu actitud. Para serte sincero, pensaba darte tu adelanto hoy, como dije ayer, pero...ahora ya no puedo. Te dije que la confianza se ganaba y estás demostrando todo lo contrario Shiryou. “Las cosas buenas llegan a aquellos que esperan” – recitó, alzando un dedo frente a su rostro, sin dejar de sonreír. – Sé buen chico y suelta a Tama, y podremos hablar de esto de manera civilizada, y en privado.

- Tú dijiste que yo te agradaba…yo soy esto…- el moreno lo miró no obstante serio aunque interiormente se encontraba divertido por el "juego" -¿No querrás aburrirte de mí? Yo no soy bueno …- levantó la mano para agarrarlo del cuello con firmeza aunque sin dañarlo, mientras con la otra sujetaba el rostro de Tama levantándolo y entraba en sus labios besándolo profundamente mientras miraba a Shisou de soslayo. Se separó, dejando escapar la respiración en los labios del gatito -Soy todo tuyo…- dijo deslizando la mano por el cuello de Shisou y mirándolo, mientras soltaba a Tama -Hablemos en privado…

- No se supone que hagas eso! Kan me lo dijo! Estás siendo malo! – se quejó Tama, recordando lo que le había contado sobre los besos, y además, ya estaba nervioso por tanta tensión. Fue a meterle una patada a Shiryou, olvidándose de que estaba “malito”. Shisou lo detuvo, sujetándolo por el hombro, evitando un incidente mayor.

- No seas así, Tama. Recuerda que Shiryou está enfermo....y a veces se porta mal. Anda, ve a jugar a tu habitación, ¿sí?

El gatito se fue reticente, apretando a Kotaro contra sí. ¿Qué no se suponía que Shiryou se iba a curar cuando le quitasen la venda? No comprendía nada.


 
 

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