| Capítulo 41
Hiding Backwards Inside of Me
Shisou se dirigió a la habitación de Aziel, tarareando
una melodía. Ya que estaba en camino al laboratorio, bien
podía revisar qué había sucedido. Tocó
la puerta, sonriendo, como si realmente fuera la casa del chico.
- ¿Puedo entrar? – y entrando a continuación
sin esperar respuesta por supuesto, para encontrarlo en la misma
posición en la que lo había dejado Shiryou.
- Aziel? ¿Cómo te fue con Shiryou? ¿Hicieron
amistad? – probó tentativamente, pero el chico permaneció
en silencio, mirando sus rodillas con fijeza. Se acercó cautelosamente,
levantándole el rostro con una mano. Aún en la oscuridad
podía notar que tenía los ojos enrojecidos. ¿Aziel,
llorando? No se lo podía creer. Pero ahora volvía
a tener esa mirada distante, perdida. Pero no era la misma. Sus
ojos se veían abatidos, sin rastro de orgullo, aunque el
mismo brilló en su mirada por unos segundos, cuando el chico
giró su rostro con brusquedad para que lo soltara.
Shisou se sentó en la cama sonriéndole. – Aziel...¿qué
pasa? ¿No me hablas? Ya sé que no te agrado, pero
tampoco tengo la culpa de lo que hagan o digan los demás...
– comentó a la ligera, notando algunas gotas de sangre
sobre las sábanas y preguntándose qué sería
lo que habría hecho Shiryou. Por parte de Aziel, seguro que
no se enteraba. Sonrió para sí, observándolo.
- Bueno, sólo venía a ver cómo te había
ido, pero ya veo que es inútil. -Se levantó de pronto
alejándose hacia la puerta y girándose reído,
como si se le acabase de ocurrir la idea, aunque ya la tenía
pensada. – Ya sé lo que te va a alegrar! ¿Qué
te parece si sales a volar mañana? ¿Te gustaría
eso? Puedo decirle a Kan que nos acompañe de nuevo, si quieres....
A la sola mención de su nombre, el ángel/demonio
apretó los puños, alzando la mirada de pronto. –
No.
- No ¿qué? ¿No quieres volar o no quieres
que le diga a Kan? – preguntó el moreno, fingiendo
confusión, y escudriñándolo cuidadosamente.
El chico de cabellos celestes bajó la mirada al suelo, intentando
aparentar desinterés, pero sin conseguir la gran cosa. –
No, a las dos cosas. No quiero ver a nadie. No quiero salir.
- ¿No quieres volar? Me sorprendes...¿Seguro? –
Shisou lo miró aún más interesado, pero el
chico se limitó a mirar sus rodillas de nuevo. Sin Kan no
tenía sentido continuar con nada de eso. Era mejor permanecer
allí, como siempre.
- Está bien – accedió el doctor por fin. –
Si eso quieres..... – se estaba sintiendo bastante satisfecho
con los resultados. Después de todo, tal vez la única
manera de controlar a Aziel era quebrantando su espíritu.
Así que si quería deprimirse, estaba dispuesto a concedérselo,
por un día. – Buenas noches, Aziel. Dulces sueños.
– le susurró, antes de salir trancando la puerta.
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