| Capítulo 39
Shai Thing
Shai entró en la casa medio colgando de Tama y avanzó
por todo el pasillo hasta la cama, directamente tirándose
de morros contra las sábanas -Estoy borracho...- se rió,
aplastándose la cabeza con las manos -Si Ryosuke me viera,
me daría una buena tunda...
- Hueles raro y estás raro....- señaló el
gatito, subiéndose a la cama con él. – Y Garou
me dijo que te dijera que dejes de hacer estupideces.
-Oh... pues haberlo dicho antes ¿no crees?- se rió
girándose y poniéndose de frente de nuevo -Ahora ya
hice otra ¿ves? Y que se llama Ryosuke!!! Ajj da igual- se
volvió de espaldas y de nuevo aplastó la cara con
las sábanas -¿Cual te gusta más, este o el
otro? ¿Viste a mi hermano?!! ¿Le dijiste que lo quiero?-
se rodó por las mantas de nuevo de frente para mirarlo -Ugg...
creo que voy a vomitar...
Tama ladeó la cabeza confundido ante tantas preguntas. –
Sí, le dije, y lo abrazé de todos modos. Y me abrazó
de vuelta! – contó emocionado. – Pero se enfadó
mucho cundo le conté que me ibas a vender y entonces me dijo
que hueles mal, y que te averguenzas y que siempre estás
regañando.... Y me dijo que lo podía llamar Garou
si quería y si me gritas, le voy a decir que te rebautice
“Cosa” . Ah! – sonrió de pronto, orgullosos
de haberse acordado. – Y también me dijo que Hoshi
está allá. Pero que dejes de hacer estupideces y te
mantengas alejado, pero...si haces eso, ¿cómo me vas
a buscar? – se sentó del todo, confundido. –
Y quiero un dueño que juegue! ¿El otro juega? Si estás
malito, quédate conmigo, allá te curan.
Shai lo miró, abriendo y cerrando los ojos varias veces
con pesadez -Vale... mañana me lo repites- bajó la
cabeza de nuevo -Y no me llames cosa!!- gritó con la cara
hundida en las sábanas. De todos modos, ya sabía que
le iba a reñir por hacer esas cosas. Ahora tenía que
sacarlos a ambos, a Hoshi y a él, y si se creía que
no iba a hacerlo, estaba muy confundido. Se puso a patalear la cama
y cogió un cojín con la mano tirándoselo a
Tama a la cabeza sin mirar -Duerme fuera- dijo sin levantar la cabeza.
- Malo! – Tama tomó el cojín entre sus brazos,
sin colgar a Kotaro que seguía guindando de su mano desde
que salieran de la clínica. Se dirigió hacia la puerta
con la cola caída, y caminando rápido, hasta salir
de la habitación. De pronto, se asomó por la puerta
de nuevo, gritando. – Cosa!
El moreno levantó la cabeza y se arrastró por la
cama caminando hasta la puerta y frotándose la cara con el
brazo, sólo para ver a Tama sentado en el suelo con las orejas
y el rabo caídos -Veeen- le llamó, pasándose
la mano de nuevo por la cara y todo lloroso.
El gatito lo miró, apretando a Kotaro contra su pecho, y
se levantó de un salto, corriendo hacia él. –
Ya no te llamo Cosa! No llores....... – lo abrazó,c
asi tumbándolo y contento de no tener que dormir sólo.
-No lloro por eso, baka!- dijo apartándose como pudo y metiéndose
en la cama con ropa y todo y colándose bajo las sábanas
tapándose la cabeza -Y no lloro! Sólo me lloran los
ojos!- gritó igualmente, pero lo cierto es que el alcohol
le había ayudado a que le entrase la depresión post
euforia -Quiero que venga mi hermano... no quiero estar sólo,
estoy harto!!- dijo pasando del trauma al cabreo en cuestión
de segundos.
Tama se quedó parado sujetando al gatito de peluche y sin
saber si podía acercarse o no, porque Shai se veía
enfadado pero también triste. Se fue acercando con cuidado,
la cola parada en el aire, casi inmóvil y de pronto le cayó
encima abrazándolo. – Yo me quiero quedar contigo!
Y Garou también quiere salir! Y está planeando escaparse,
¿sabes? Yo ayudé a dibujar los planos! – exclamó,
moviendo la cola de nuevo, orgulloso.
-Tama, te dejo que duermas encima- dijo, más bien porque
quería cariño, aunque hablando en tono permisivo y
cool. De todos modos, ahora sólo pensaba en el dolor de cabeza
que tendría a la mañana.
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