| Capítulo 38
Idle Hands are the Devil's Playground
Shai fue a buscar a Tama tal y como habían acordado y ya
llevaba un rato esperando sentado en uno de los bancos con las manos
cruzadas entre las piernas abiertas y la mirada perdida en el pavimento.
Bostezó ruidosamente echándose atrás y cruzando
los brazos tras la cabeza. Se estaba quedando dormido y eso que
había pasado haciendo eso mismo las seis horas de clase.
-Tama...- lo llamó en cuanto lo vio aparecer lanzándole
al Kotaro que llevaba en la mochila de clase.
- Shai!!!!!!!! – Tama lo saludó, saltando en el aire
para atrapar a Kotaro, abrazándolo contra sí y corriendo
para saltarle de igual manera a Shai encima.
El moreno lo cogió como pudo entre los brazos, bajando las
cejas, pensando en lo poco serio que se veía eso con la mercancía
saltando en sus brazos como si le estuviera haciendo un favor, pero
lo cierto es que él también tenía ganas de
verlo. Se había pasado todo el tiempo dibujando Tamas en
la libreta de clase -Buenas noches, señor Shisou, me llevo
a Tama, disculpe que no me detenga más pero nos están
esperando aquí cerca- dijo muy educadamente aunque en realidad,
era todo facha.
- Por mí, no te preocupes, Shai. Ya se ve que estarás
muy ocupado. Pórtate bien, Tama. – le sonrió,
despidiéndose con la mano, a lo que el gatito asintió
enérgicamente, sin soltarse de Shai.
- Ya me bañé! – proclamó como previniendo
y esperanzado de que como se había duchado dos veces en un
día, al día siguiente no lo obligase.
-Gracias, hasta mañana- dijo llevándose al gatito
de la mano y saliendo al exterior. Lo miró sonriendo de medio
lado a punto de burlarse -Aún así, mañana tienes
que ducharte Tamaaaaaa- canturreó jorobando y riéndose
levemente -Tenemos que ir a un lugar... hum... donde hay bebidas
y baila la gente, hay luces de colores, te gustará, ya verás-
aseguró pensando en que fijo que hasta le parecía
divertido -Allí conocerás a otras personas que están
interesadas en ti.
- Malo! – le sacó la lengua el gatito, abrazando a
Kotaro, molesto por tener que ducharse tanto, pero pasándosele
al instante al escuchar la descripción del lugar al que iban.
– ¿Luces de colores, y gente bailando? ¿Y voy
a vivir allí? – preguntó emocionado imaginándose
una especie de fantasía psicodélica con juegos y fiestas
eternas y dando pequeños saltitos.
.......................
Kei regresó de la pista de baile, secándose un poco
el sudor con el envés del brazo, y dejándose caer
en el sillón al lado de su amigo. Tomó un trago de
color azul de los tantos que se encontraban sobre la mesa frente
a ellos, sin reparar en si era el suyo o no, y bebiendo de él
acalorado. – Y ¿cuándo se supone que llegan?
Me estoy aburriendooooo....- se quejó ladeando la cabeza
con gesto lastimero, un mechón trenzado de cabello rojizo,
apenas rozándole el cuello, más largo que el resto
de su pelo. Bebió un poco más, suspirando. –
¿Crees que esto esté bien? Yo creo que nos estafan.
– se rió, bastante ebrio ya de por sí. Lo cierto
es que ya había visto esas subastas y criaturas antes, pero
estaba convencido de que algún tipo de trampa debía
haber. Eso no era posible, así que habían decidido
contactar a alguno de los vendedores por diversión, sólo
para ver qué pasaba. Y de paso, si era cierto, pues le parecía
bastante divertido tener un gatito así. Acostó la
cabeza en el hombro del otro chico, sonriendo, de broma. –
Anda, si te decepcionas, yo puedo ser tu gatito, ¿a que sí?
¿Qué no soy cute? ¿Meow? – se colocó
las manos sobre la cabeza imitando orejas, y riendo.
-Seh...una monada... kawaii total...- contestó sonriendo
de medio lado el chico de pelo corto y despeinado echando la cabeza
atrás y pasándose la mano desde la frente a la nuca
apartándose los mechones de cabello morado que caían
sobre su rostro. Sonrió, apurándose lo que quedaba
de bebida en el vaso de su amigo devolviéndoselo vacío
-Tú verás pero... te haré hacer tus cositas
en una caja de arena- se pasó la lengua por los labios dejando
escapar una risa burlona -te pondré un collar con un cascabel...
y después te cepillaré el pelo... ¿no se ve
una maravillosa idea?- se rió de nuevo suspirando y echándose
adelante cogiendo otro vaso en la mano y dejándose caer atrás
una vez más -Llega tres minutos tarde... eso de momento...
así que no empieces a quejarte... Si te aburres... haz calceta.
- No, gracias.....Mejor me entretienes tú – le quitó
el vaso riéndose y bebiendo de él. – Te lo cobro.
– se enderezó mirando hacia la gente que pasaba por
allí. - ¿Crees que sea de veras? ¿Qué
piensas hacer si no?
-Bueno, tampoco te digo que no... si me propones algo interesante...
menos lo de la arena, te dejaría hacérmelo todo...-
Baiken se rió mirando a su amigo y suspirando -¿Qué
crees que vaya a hacer? Le partiré la cara a ese enano estafador...
y si la mercancía es buena, le daré un repaso... Sea
como sea, será divertido- sonrió riéndose después
-... pero... seamos civilizados... no tiene porque ser un fraude
después de todo por más extraño que parezca...
Tú también eres extraño y mira... aquí
estás... - dijo haciendo un gesto con la mano con una sonrisa
marcada en sus labios.
Shai entró en el pub con el gato de la mano y suspiró
pensando en la pinta que debería de llevar con alguien así
a su lado. Le quitó la cazadora haciendo lo mismo con la
suya y dejándola en el perchero para entrar al fondo donde
habían quedado -Pórtate bien ¿me oyes? Haz
lo que te manden y contesta lo que te pregunten sin preguntar tú.
- Pero si no pregunto, ¿cómo voy a saber? Yo no me
voy a vivir con nadie que no me deje ver a mis amigos. – lo
contradijo el gatito empeñado. – Ah! Luces! –
exclamó, distrayéndose al instante.
- Baka.... – Kei lo empujó con una mano, aunque riendo.
– Seré una criatura exótica pero tampoco como
para que me pongan en subasta. Eh, mira. Sugiero que son esos. –
señaló a las dos figuras que se acercaban entre la
multitud y de las cuales, obviamente una era o aparentaba ser un
gato.
Shai suspiró llevándolo casi a rastras imaginando
que se trataba de los que los estaban señalando y acercándose
a ellos -¿Kei y Baiken?
-Humm... seh- el mayor sonrió llevándose el vaso
a los labios y mirando al chico que al parecer esperaba a que le
invitasen a sentarse
-Soy Shai y este es Tama- dijo adelantándolo y sujetándolo
de los hombros poniéndolo a su lado.
-Era de suponer... ¿no Kei? ¿O acaso hay más
gatos por aquí? Diría que no...- miró a los
lados para nada y después de nuevo al chico -No, más
bien no, es el único ¿y qué haces ahí
parado? Siéntate...
Kei se rió, bebiendo otro trago e inclinándose hacia
delante para examinarlo con la vista, aún no convencido.
– Kawaii.....! ¿De veras eres un gato? Y ¿ese
peluche? – empezó a hacer preguntas entretenido por
el momento. - ¿No beben? – les empujó algunos
tragos de los que estaban en la mesa, sin fijarse ni qué
eran.
Tama asintió moviendo las orejas, y más distraído
por la música y las luces que por los chicos que tenía
delante. – Este es Kotaro. Es mi amigo y también es
un gato.... – explicó, mostrándolo orgulloso
y sentándose por fin al lado de Shai, tocándolo en
el hombro. - Mira! – exclamó señalando uno de
los reflectores que se movían tiñendo el rostro de
la gente de colores.
-No, gracias... no bebemos, somos menores- Shai apartó las
bebidas de delante, no se le fuera a ocurrir a Tama echar mano de
una. De todos modos, para empezar, no le caían bien y para
seguir... no le caían bien -Esta es la cifra de salida- dijo
mostrando la acordada por el cliente anterior -Es muy alta...
-Es igual...- Baiken se rió apartándose el flequillo
que caía delante de su rostro hasta su mejilla y este cayó
de nuevo -Esto... no es nada- dijo viendo la cifra con pitorreo
-Levántate Tama y ven aquí que te veamos- dijo haciéndole
una seña con la mano mientras Shai se echaba adelante y se
levantaba también para ver qué hacían -Tú
no... tú siéntate...- sugirió el chico burlándose
de nuevo.
-Sí...- mal que le pesaba, el chico se sentó de nuevo
mirándolos.
- A lo mejor y es que también quiere venirse con nosotros.
– se rió Kei, extendiéndole una mano a Tama
para que se acercara.
El gatito se aproximó con cautela, moviendo la cola y quedando
finalmente en el medio de los dos chicos, exclamando de pronto.
– Si nos compran a los dos, podemos vivir juntos!
Shai se puso rojo avergonzado -Calla Tama! No digas bakeces!- suspiró
tirándole del rabo y finalmente cogiendo una de las bebidas
y bebiendo igualmente olvidándose que eran alcohólicas,
carraspeando inmediatamente al notar el alcohol y haciendo como
si nada.
-Eh... no lo maltrates chico... o te lo descontaré si me
lo vendes de saldo...- sonrió Baiken empujando a Tama con
el pie un poco para alejarlo -A ver agáchate...- dijo llamándolo
con un dedo.
Shai se giró a mirar a otro lado. El tío era un chulo
y el otro un pirado, le estaban poniendo malo.
El gatito le sacó la lengua a Shai por tirarle de la cola,
aún sin comprender por qué lo hacía. Y se agachó,
obedeciendo, a pesar de que se moría por preguntar si era
un juego.
Kei le pasó la mano por la cabeza, rozando las orejas, un
tanto asombrado. Pues no parecía un disfraz, y si lo era,
estaba muy bien hecho.
-¿Estas orejas son de verdad?- preguntó el moreno
señalando una desde el asiento y sonriendo ante lo baka del
crío -¿Seguro que no las tienes ahí pegadas?
Niño, como sea un tongo, prepárate...
-No es ningun tongo... podéis comprobarlo si queréis-
se levantó tirándole de las orejas a Tama y después
girándolo para mostrar como el rabo efectivamente le salía
de la piel y después le abrió la boca sacándole
la lengua un tanto áspera y demasiado larga para ser una
persona -Un gato...- finalizó la "entusiástica"
demostración amenizada por el alcohol sentándose de
nuevo y bebiéndose otro vaso más de aquel líquido
azul.
-Qué bruto es...- se rió Baiken mirando a su amigo
-¿Qué te parece?
- Malo! – Tama le sacó la lengua de nuevo, molesto
pero mareado además por tantas vueltas, y las luces no ayudaban
mucho.
Kei se levantó riéndose, aunque seguía algo
sorprendido porque el gato fuese real, pero con tanto alcohol, le
era más fácil asimilarlo. Se dejó caer al lado
de Shai, observándolo juguetonamente. – Pues a mí
me parece bastante cute. ¿Seguro que no te quieres venir
conmigo también? – se rió, pasándole
la punta de los dedos por el interior del muslo, subiendo.
-Ah! Seguro!- Shai lo miró rojo como un tomate y después
miró la mano en su muslo tapándose inmediatamente
la entrepierna con las dos manos derramándose lo que quedaba
en el vaso por la rodilla -Oh... mierda...- dijo abobado por el
alcohol mirando al vaso volcado en su mano y después a Kei
-Mira qué me has hecho hacer... eran los pantalones de ir
a clase... y aún no lleve la ropa a la lavandería...
-Oh... qué pena...- Baiken no pudo evitar estallar en carcajadas
echando la cabeza atrás -Qué cruel eres Kei... deja
al chico... que tiene que ir a la escuelita y le manchas el mandil...-
miró a Tama ofreciéndole el asiento que acababa de
dejar libre el chico de pelo rojo dando golpecitos con la mano -Conozcámonos...-
sugirió mientras lo miraba de soslayo acabándose la
copa.
- Pero no tenías que ponerte tan nervioso si sólo
estaba siendo amistoso. –se rió el chico, acercando
su rostro, examinando la cara sonrojada del otro. – A que
sí es cute, ¿ne, Baiken? ¿No nos vemos bien
juntos? – se acostó sobre el hombro de Shai como si
llevaran años de conocerse y agarrándole el muslo
una vez más. – Si quieres, te los lavo a mano.
Tama mientras, se sentó sin comprender nada, mirando al
moreno. – Conozcámonos. – repitió con
gesto grave, preguntando luego. - ¿Sabes jugar?
-Os veis... sí... monísimos- Baiken sonrió,
pasándose la lengua por el filo de los dientes y mirando
a Tama después -¿Eh?- preguntó como si no lo
hubiera oído -¿A qué quieres jugar?- se inclinó
en la mesa cogiendo un paquete de tabaco y encendiendo un cigarro
en sus labios. Apretó la caja vacía haciendo una bolita
y lanzándola al final del sillón.
-No!- Shai lo miró a la cara muy serio cogiendo otro vaso
-No me gustan los tíos!- se bebió un cuarto del vaso
mirando al chico de soslayo y después su mano señalándola
-...Esa mano... ¿por qué la pones ahí?- preguntó
muy serio -¿Esto tiene alcochol?- preguntó de pronto
levantando el vaso de bebida azul. No se veía como que lo
tuviera, sin embargo los de color amarillento que les habían
ofrecido sí.
- ...eto..... – Tama lo miró intentando contenerse,
observando la bolita, y luego el humo que salía del cigarro,
y luego la bolita de nuevo. Finalmente saltó hacia donde
había rodado, cayéndole encima, agazapado, con la
cola ondeando en el aire.
- Pero si me ofrecí a lavarte los pantalones, estaba practicando....
– se rió el chico de cabellos rojos, restregando la
mano por el muslo de Shai y retirándola finalmente, echándose
atrás riendo. - ¿Qué no tienes sentido del
humor? – tomó el trago en la mano, bebiendo de él
y lo miró lamiéndose los labios. – No lo sé.
Ya se me olvidó. ¿No te arriesgas?
Baiken dejó escapar una carcajada sujetando el cigarro entre
los dientes y mirándole las nalgas descaradamente -Taaaaamaaaa...-
dijo medio en canturreo llamándolo para que se acercara y
moviendo en su mano una pluma que acababa de sacar del adorno de
su bebida. Era demasiado vago como para moverse a meterle mano.
-¿Qué te crees? ¿Que no puedo tomarme una
copa o dos o tres o las que me dé la gana?- Shai se apuró
el contenido del vaso de un trago sintiendo el alcohol como si le
golpeasen y sólo por ser tan capaz como el chico que tenía
enfrente -Es sólo que no quiero...- se pasó la mano
por la cara apartándose el pelo de la frente -¿Os
gusta Tama? Es muy cute... y es baka... lo malo es que suelta pelos...-
dijo animándose a conversar por el alcohol.
- Tú también sueltas pelos! – contraatacó
Tama girándose para ver la pluma y moviendo la cola, claramente
con la intención de atacarla.
- Pues para no querer......sí que quieres – se rió
Kei luego de observar cómo el chico se bebía el trago.
– Sí que es cute, la verdad. Seguro que a Baiken no
le importaría limpiar uno que otro pelo. – sonrió,
viéndole la cara a su amigo y pasándole otro vaso
al moreno que tenía al lado, como si se lo hubiera pedido.
-Yo no suelto pelos!!- Shai le arrebató el vaso de la mano
al pelirrojo bebiendo esta vez solo de cuarto en cuarto de vaso
–Sí, es muy cute... por eso os recomiendo que lo compréis...
Lo compráis a la segunda cifra... tampoco es tanto... y mira
tiene colita, dos colitas, las he visto...- comenzó a desvariar
apoyéndose en el hombro de Kei -Dos...- repitió mostrándole
dos dedos.
-Qué triste... se ha emborrachado con tres copas...- sonrió,
subiendo la pluma hasta su hombro y meneándola al tiempo
que se echaba atrás recostándose en el sofá
-Ven a buscaaarla Tama-chan...- canturreó de nuevo sujetando
el cigarro entre los labios y mirando entonces a Kei -Tienes que
emborrachar a los hombres para poder ligártelos...- dijo
riéndose entre dientes y expulsando el humo.
- Eh! Eso no es cierto. Que me puedo ligar a cualquiera. –
le lanzó una servilleta embolillada, con cara de ofendido.
– Verdad que sí, Shai? No me encuentras guapo? ¿Puedo
ver tu colita? – se acercó mirándolo a los ojos
de forma dulzona.
-Tama se distrajo momentáneamente por la servilleta que
cayó sobre el moreno, sin saber a qué atender. Igual,
se preparó nuevamente para saltar, murmurando. – Shai
no tiene colita, no es gato. Y miente, sólo tengo una....
– finalmente sucumbió a la tentación, saltando
sobre Baiken, para quitarle la pluma.
-No! Yo no tengo colita...- se tapó de nuevo el paquete
como si le fuera la vida en ello -Tengo un rabazo!!- se empezó
a reír de pronto llevándose una mano al estómago
-y sí... eres guapo, pero yo también ¿quién
es más guapo? Vamos a ligarnos a una tía y le preguntamos...El
que gane, se la tira, soy virgen... necesito un polvo...
-Ey... te he atrapado- Baiken lo rodeó con un brazo mordiendo
el cigarro para levantarlo un poco y evitar que fuera a quemarse
-A mis brazos... ¿ves la diferencia? Observa y aprende...-
se rió por lo absurdo de la comparación y miró
a Tama -A ver saca esa lengua de gato que yo la vea...- pidió
sacándose el cigarro de los labios y sujetándolo entre
dos dedos apartando la mano de Tama.
- Haberlo dicho. Pues dejo que ganes ya, y me tiras a mí,
¿eh? Te aseguro que soy mejor que cualquier tía, y
además..... – se enderezó un poco sobre él,
casi recostándolo. - ....ahora tengo ganas de ver tu rabazo.
Así ganamos los dos. – se rió.
El gatito pataleó entre los brazos de Baiken riendo, entusiasmado
por el juego, moviendo la cola rápidamente tras de sí.
Sacó la lengua tanto como pudo, obedeciendo tal y como Shai
le había dicho antes de entrar.
-Esto es acoso...- Shai se escurrió por el sofá retrocediendo
-No! A mí me gustan las tetas! Tú no tienes tetas,
tienes polla... y las pollas son para mear, y si pudiera me pondría
unos guantes antes de tocar mi polla. No me vas a mariconear...ooooolvídalo-
se rió mirándolo rojo –Qué verguenza...
que no! ¿No queréis comprar al gatito?- preguntó
de nuevo tratando de sacarse la dificultad de encima, nunca mejor
dicho.
Baiken sonrió de medio lado sin soltarlo -Huuuum qué
larga...- dijo sujetándola entre las yemas de los dedos con
los que sujetaba el cigarro y guiñándole un ojo al
gatito antes de deslizar la yema del dedo por ella -Es verdad...
no es muy suave, no...- se metió el cigarro de nuevo en la
boca con la otra mano y empujó dos dedos en la boca de Tama
rozándolos con la humedad de su lengua -¿Quieres tocar
tú la mía?- se rió suavemente apartando los
dedos de su boca y lamiéndolos. Definitivamente, tenía
que ser suyo. Le divertía.
- Sí! – contestó el gatito moviendo la cola
divertido. Al menos este sí jugaba. - ¿Por qué
muerdes eso? ¿Es comida? –preguntó de pronto,
extrañado de que le saliera tanto humo al cigarro.
- Lástima.....Ahora me quedo caliente....Pero yo creo que
sólo es que tienes vergüenza, ¿a que sí?
– se rió el pelirrojo sentándose hacia atrás,
y mirando a los otros dos. – Yo creo que a Baiken le interesa
bastante, sí. Y es cute.....a lo mejor hasta podemos jugar
los tres....¿Seguro que no te animas? – le sonrió
de medio lado abriendo ligeramente las piernas.
-Seguro que no...- Shai se tapó los ojos con el antebrazo
sonriendo y apartando la vista de su entrepierna más rojo
aún -Escucha... los chicos están en este mundo con
una polla para insertarla en una vagina, no pienso dejarte mi culo
¿me oyes? Mi culo es para cagar- se rió de nuevo tirándose
en el sofá y destapándose la cara para mirar a Tama
-Nah... es un cigarro... es una droga ¿quieres probarlo?-
dijo sacándoselo de los labios sonriendo y ofreciéndoselo
mirando después a Kei -Me lo compro seguro...- dijo pensando
en la cifra de nuevo y sonriendo.
-Eso es lo que quería oír! Y no fumes Tama!- Shai
se incorporó de nuevo agarrándose al brazo de Kei
para levantarse -Gracias, un placer- dijo extendiéndole la
mano para estrechársela.
- Ouch! Pero ni siquiera un beso? Me estás matando.....–
sonrió Kei sujetándole la mano y llevándosela
a los labios, besándola suavemente y dejándolo sentir
su lengua “accidentalmente”. – El placer fue mío
– se rió soltándolo por fin y dejándose
caer hacia atrás.
El gatito se quedó mirando el cigarro curioso y luego miró
a Shai aunque parecía entretenido y no le hacía caso.
– Pero si no fumo, sólo pruebo el cigarro.....Y no,
tengo que preguntar algo. ¿Me dejan visitar a mis amigos
o que me visiten? Si no, no me venden. – se cruzó de
brazos obstinado, como tomando el control de la situación.
Shai se quedó con la mano extendida mirándolo aún
más rojo de lo que el alcohol le había otorgado -No
te aproveches de mi inocencia!- dijo de pronto guardándose
la mano en el bolsillo como un rayo y dándole la espalda
-y no le hagas caso a Tama... dice bakeces- dijo al moreno esperando
y inclinando la cabeza hacia abajo "me duermoooo" penso
con una sonrisa baka en los labios.
-Uy, qué genio...- dijo divertido Baiken llevandose el cigarro
a los labios en una última calada y apagándolo después
en el cenicero -Puedes visitar a quien quieras... mientras vuelvas-
entreabrió los labios dándose toquecitos en los dientes
con la lengua e irguiéndose un poco apoyando el brazo en
el respaldo del sofá y con el otro rodeando la espalda del
gato mirándolo -¿Qué me dices? ¿Te gustaría
quedarte conmigo?
- Hummm......no lo sé. Hasta ahora sí, porque juegas
y me dejas visitar a mis amigos. – respondió el gatito
pensativo, moviendo una oreja. – Pero esta noche, me regreso
con Shai.
Kei se rió divertido acostándose boca abajo sobre
el sofá, apoyando la barbilla en una mano.
Baiken dejó escapar una carcajada -Sí, claro- contestó
divertido sonriendo de medio lado -Aún tendremos que esperar
para vernos de nuevo... qué lástima- levantó
la mano en la que sujetaba el cigarro acariciándole la oreja
que acababa de mover y agachándose un poco para lamer el
cascabel que llevaba en el cuello con la punta de la lengua arrastrándola
por su cuello hasta su mentón -¿Ves? La mía
es más suave...- dijo aún manteniendo la sonrisa.
Shai sonrió levantando la cabeza y haciendo su papel de
comercial como podía -Vale... Vámonos, Tama, que aquí
me violan...- dijo cogiéndolo de la mano y tirando de él.
El moreno alargó la mano a la mesa extendiéndole la
tarjeta y señalándole la primera cantidad. -¿La
primera?- preguntó el moreno, de pronto soltando al gato
para coger el papel y guardárselo.
-Seh... me he encaprichado...- dijo el moreno como toda explicación
de sus actos.
-Tama saltó para quedar al lado de Shai, pasando del trato
y más confundido por su comentario anterior. - ¿Te
violan? Pues no te acaricies con cualquiera. Por eso pasa, ¿no?
Hueles raro... – aseveró olfateándolo, no acostumbrado
al alcohol.
Kei se rió, aún más, sin abandonar su posición.
– Eh, hasta ahora no me violo a nadie, soy inofensivo....
– comentó, alzándose un poco más y señalando
luego a Baiken. – Y ese.....es el tío más caprichoso
que vas a conocer en tu vida. Pero debo decir que en esta instancia,
lo comprendo. – finalizó, acostándose boca arriba
para mirar a Shai de nuevo.
-Pues tú hueles a pienso de gato!! Yo huelo muy bien! A
AXE que es mi desodorante!! Los hombres no usamos colonia!! ¿Qué,
quieres que me ponga una o qué?- lo acusó, apuntándolo
con un dedo -Y yo no me acaricio con nadie, nadie me acarició
a mí- dijo de pronto señalando a Kei que lo miraba
desde el sofá y retirando la cara aún más rojo
-Nos vamos! Tenéis mi teléfono, me llamáis
para una confirmación en tres días y ... si queréis
verlo de nuevo también- suspiró con pocas ganas de
decir eso último, pero teniendo en cuenta que pujaban por
la primera cifra, consentiría lo que fuera. Tendría
millones, sería rico... aunque no iba a poder gastarse nada.
Dejó caer la cabeza un tanto menos animado y más aún
dormido.
-¿Yo, caprichoso? Por Dios... qué mentiroso...- Baiken
se apartó el flequillo de la cara mirando a su amigo, sonriendo
y tragándose uno de los hielos de su copa y sujetándolo
entre los dientes antes de lanzárselo al paquete -Creo que
tú también tienes el mismo problema.
- Pues Garou dijo que olías mal! Y además, no hueles
como siempre y dijiste que no me ibas a gritar! – el gatito
le sacó la lengua molesto y le dio un colazo de pronto. –
Y si nos vamos, ¿por qué te duermes aquí?
- Ey! – Kei se enderezó rápidamente cubriéndose
el área aunque un poco tarde. – Yo no soy caprichoso.
Soy enamoradizo que no es lo mismo. Y Shai me está rompiendo
el corazón... – sonrió, guindándosele
del brazo, sin ponerse de pie.
-Tú no tienes de eso... sólo polla...- se rió
el moreno apoyando la mano en su propio pecho.
-Auch... no me pegues, bruto y tú no me ...- se sacudió
señalándolo -No me acoses sessualmente!- dijo pronunciando
como dios le dio a entender -Sólo me quieres por mi cuerpo,
eres un mentiroso! Pues yo no estoy a la venta! Y mi hermano podría
matarte si me violeas el culo! El que huele mal es él!!-
dijo de pronto mirando a Tama y recordando -Nos vamos!- dijo gritando
igualmente rojo como un tomate y extendiendo la mano hacia el mayor.
-Uf... la próxima vez vente con un valium tomado de tu casa...-
dijo tapándose un oído y dándole la mano por
compromiso, Shai se volvió a ver al otro chico pasando de
extenderle la mano a cogérsela el y estrechársela
evitando más "violaciones" -Ha sido un placer.....
me duele el cerebro así que nos vamos.
- Gritas mucho! Por eso te duele el cerebro. Y además.....nos
vamos....Hasta luego. – Tama sonrió, confundiéndose
en media frase porque igual no entendía mucho de lo que estaba
diciendo Shai. Si por lo general no entendía la mitad de
las cosas que decía, esa noche no entendía ni un cuarto.
- Ah! Me ha tocado! Y por iniciativa propia! – Kei se sentó
de golpe, agarrándose la mano y mirándosela como si
fuera asombrosa. – No me la volveré a lavar. Es más,
la uso para.......- se empezó a reír a carcajadas
y se dejó caer hacia el respaldo del sofá, aún
sonriendo y señalando a Baiken. – Y te olvidaste de
mi culo. Tengo bonito culo, ¿a qué sí? –
se cubrió el rostro, echándose a reír de nuevo.
Baiken estalló en carcajadas apoyando los brazos en el respaldo
del sofé y llevándose el cigarro a los labios sujetándolo
entre los dientes y estirando la pierna para colarla entre las de
Shai y apoyar el pie entre las piernas de su amigo.
-Ah! No hagáis guarrerías gay entre mis piernas y
tú!! No uses mi mano para pajearte!!- Shai lo miró
señalándolo y notando lo que había dicho enrojeciendo
-Me voy!- dijo decidido arrasando con medio local mientras se llevaba
a Tama de la mano.
-Ups...- el chico de pelo lila lo miró sin apartar el pie
sonriendo -Te lo he espantado... lo sieeeento.
- ¿No se ve lindo sonrojado? - Kei se rió, pasándose
la mano por el cabello, sin cambiar de posición a la vez
que dejaba escapar un suspiro algo sospechoso. - ¿Por qué
no me consigo un chico así? Todos son unos brutos.... empezando
contigo, quita hentai! – le apartó el pie, por fin,
sonriendo y tomando otro trago. – Para ahogar las penas- lo
levantó en el aire como brindando, antes de bebérselo
por completo.
El mayor se rió suavemente haciendo botar su pecho y cruzando
las piernas -¿Es que tiene otro estado?- preguntó
refiriéndose al sonrojo de Shai -No lo consigues... sencillamente...
porque esa clase de chicos o son heteros... o ya los han cogido-
se rió con el pitillo entre los dientes -Es sencillo.
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