| Capítulo 27
Play Nice
Los hombres de seguridad sacaban a Shiryou de su habitación
acompañados por el doctor Jaken. El moreno meneó la
cabeza extrañado. Se había portado fatal, no esperaba
que lo llevasen al comedor. Se pasó las manos unidas por
los grilletes por el cuello, lo tenía dolorido de llevar
ese enorme collar metálico todo el día.
-Ya me encargo yo de llevarlo, disculpad- sonrió el rubio
de cabello largo que se llevaba a Shiryou de la cadena como si realmente
se tratase de un perrito faldero dejándolo en la puerta del
comedor –Pasa Shiryou, Tama está esperándote…
divertíos- sugirió acariciándole el pelo.
El moreno apartó la cabeza arisco, quedándose en
el medio de aquella oscuridad y sacó a Jaki de dentro de
su camiseta para que lo ayudase a encontrar al gatito. Se sentó
en la silla y miró a Tama mediante Jaki -¿También
has tenido un día jodido?- preguntó cansado y molido,
tenía la espalda echa trizas.
Shiryou!!!! – Tama saltó, abrazándose al moreno,
prácticamente sentándosele encima y acariciando su
rostro contra el del otro chico. – Te extrañé.....
-Ah… genial….- murmuró el moreno que por poco
se cae para atrás en el banco -¿Y eso por qué
si nos vimos hace nada?- suspiró igualmente sin hacerlo levantarse
de sus piernas -Cúrame que me duele- lanzó levantándose
la camiseta y mostrándole los cortes en el tórax y
en la espalda -Recién hechos. Va, que me duelen ducho…-
apresuró algo falto de batería.
-Pobre Shiryou....- lo consoló Tama agachándose para
lamerlo como señal de cariño, antes de poner sus manos
sobre los cortes haciendo lo que podía por curarlo y que
ya no le doliera.
El moreno frunció el ceño repentinamente controlándose
y esperando a que lo curase mientras Jaki se subía al pelo
de Tama y se agarraba a una de sus orejas acostándose al
lado de ella -OK no me lamas a no ser que vaya a ser la polla- el
moreno se rió y Jaki le siguió en su risa agarrándose
más a la oreja del gato.
-¿Por qué? ¿La tienes lastimada también?
– Tama lo miró auténticamente confundido, sin
detenerse en lo que hacía, y movió la oreja, jugando
con Jaki y sonriendo de vuelta, sin saber por qué se reían
si le dolía.
-¿Por qué, vas a curármela?- se rió
aún más sin poder evitarlo. Realmente era inevitable,
siempre se ponía hiperactivo tras las sesiones de Jaken.
Le inyectaba a saber qué mierdas que lo alteraban aún
más de lo que él era, para que perdiese el control
totalmente y se fundiesen irreversiblemente “Eso sería
una mierda” pensó para sus adentros esperando a que
lo curasen.
El chico lo miró aún más confundido sin saber
por qué se reía tanto y moviendo más sus orejas
ante el sonido, pero igual le gustaba verlo reído. Siempre
parecía de mal humor. – Si lo necesitas.... –
le sonrió, estirando un poco la cintura del pantalón
del moreno.
Shiryou se quedó por unos segundos out, sintiendo cómo
le estiraba la cintura del pantalón para sin duda tratar
de verle el susodicho aparato -Vale… OK… STOP…
¿estás mirándome la polla? No me jodas que
estás mirándome la polla ¿a que no?- dijo notando
que Jaki se reía sin parar.
- Pero ¿no quieres que te la cure? – el gatito alzó
sus ojos cada vez más confundido, aunque Jaki también
se reía así que no podía ser malo. - ¿Quieres
que lo haga sin mirarte? – en realidad no necesitaba verla,
pero así era más seguro.
El moreno sonrió ampliamente “Es sumamente tonto”
dijo al imp que procedió a sentarse cruzado de piernas mirando
a su dueño no muy contento con eso –Vale, pero tienes
que curármela con la lengua- dijo el moreno sin poder evitar
estallar en risas de nuevo. El imp se agarró a la oreja de
Tama tirando de ella y posándose delante de su cara antes,
negando con la cabeza antes de recibir un manotazo disolviéndose
-Venga, te metes bajo la mesa y lo haces…- animó el
moreno mientras el imp se recomponía.
- No seas malo con Jaki! – lo reprendió el gatito
moviendo un dedo delante de su cara, ahora más confundido
aún de por qué el imp no quería que lo curase.
– No curo con la lengua, eso lo hice por cariño. Pero
lo hago si te hace sentir mejor.
-Vale, hazlo, me hará sentir muy bien- el moreno lo empujó
debajo de la mesa aplastándole la cabeza y deteniéndose
momentáneamente, pensando en si se notaría demasiado
que era un tío el que lo hacía y peor aún si
había mucha gente alrededor -No, aquí no ¿hay
mucha gente?- “Imp de mierda, ven aquí!!”
- Y ¿eso qué importa? ¿Te da vergüenza
que te hagan mimos? – Tama preguntó, emergiendo de
debajo de la mesa, por entre las piernas de Shiryou, apoyado en
sus muslos.
-Sí, eso justo…- señaló el moreno mintiendo
de mala manera y no muy amablemente -Así que mejor pensado
no, porque seguro que Jaken hace que me la corten o a saber qué…-
el moreno sin embargo apoyó la mano en la cabeza del gatito
acercándolo a su sexo y rozándose un poco -Dios debe
existir si existe alguien tan baka como tú…- señaló
riéndose y sintiendo cómo su cuerpo reaccionaba. El
imp se materializó de nuevo frente a la cara del gatito empujándolo
de la frente para atrás.
- ¿Eh? ¿Por qué no quieres que lo mime, ¿Jaki?
- lo miró extrañado, y se subió por el cuerpo
del moreno, sentándose de nuevo en sus piernas, abrazándose
a él y dándole un besito en la mejilla para luego
acariciarse con su rostro. – Está bien. De todos modos,
no tengo que hacerlo así. – sonrió, absorbiendo
más de su energía negativa, para hacerlo sentirse
mejor.
El moreno lo apretó más contra él cogiéndolo
de las nalgas y colocándolo sobre su sexo -Así está
mejor…- dijo volviendo al imp hacia cualquier otro lado para
tratar de pensar que Tama era una chica –Dios, hace siglos
que no veo una tía… Me follaría hasta a mi madre,
por Dios….- apretó las nalgas del gatito -Pero no funciona,
sé que eres un tío... y por si fuera poco, no con
un rabo, con dos rabos…
- ¿Dos? No, sólo uno, ¿ves? – se agarró
la cola sin comprenderlo, pasándosela por el rostro para
que la sintiera. – Y ¿por qué quieres que sea
una chica? Si curo igual.....
Shiryou sintió cómo le pasaba la cola por la cara
y se echo atrás -Porque las tías están buenas.
Los tíos son tíos, quiero ver una tía buena.
Una tía me llega y también follármela. Pero
como no puedo, me llegaría con follarme a tu doctor, pero
el hijo puta no va a dejarse ¿me entiendes? Claro que no,
eres más corto que los tirantes de un enano….
- Ya estás siendo malo de nuevo. Y no te entiendo nada...
– Tama se levantó, alejándose con gesto de refunfuño.
- Siempre lo soy ¿no?- el moreno lo vio sin inmutarse -¿Qué?
Tú no has visto ninguna mujer aquí… ¿sabes
por qué sólo somos hombres? Será que Jaken
sensei y Shisou quieren hacerse un harén de bichos raros…
- No sé, es como siempre ha sido. Y no soy un bicho raro
y no sé qué es un harén..... – se sentó,
moviendo la cola confundido, y apoyó la quijada en la mesa.
– No siempre eres malo, a mí me agradas. Y Jaki. Pero
no importa. ¿Podrías ser bueno conmigo hoy?
- ¿Qué me das si hago ese tremendísimo esfuerzo?-
preguntó jugando con él y viendo su rostro alicaído
-¿Qué te pasa? ¿Se te ha roto una uña?
¿Es porque no tienes el peluche zarrapastroso ese?- empujó
al imp sobre la mesa poniéndolo frente a él “Hazte
Kotaro” le indicó. El imp hizo lo que le decían
sólo porque le parecía buena idea sentándose
en la mesa frente a Tama y mirándolo.
- No es zarrapastroso! – protestó enseguida el gatito,
sonriéndole a Jaki agradecido y colocando un dedo sobre su
cabeza a manera de caricia. – Se quedó en la casa de
Shai.....Van a venderme, así que ya no tendrás que
hacer ningún esfuerzo. – murmuró triste y sin
reparar en que el moreno no sabría quien era Shai.
-¿Qué Shai? ¿Alguien de fuera? ¿Has
salido y no me lo dices?- el moreno se levantó de la mesa
agarrándolo de un brazo y alzándolo sobre la mesa
-Realmente eres imbécil! Y encima te pones triste…
Deberías alegrarte de que te vendan. Te irás de aquí
y podrás escaparte, estúpido!!
- Shiryou! Me haces daño! – protestó el gatito
pataleando. – Eres malo! Yo quería estar contigo y
con Jaki y con Garou! No quiero que me separen de todos! –
lo miró sin poder contener las lágrimas, lastimado
además por sus gritos. – Malo! Tonto! Ya no te quiero!
Suéltame! – le lanzó un zarpazo arañándole
levemente la mejilla para escaparse, listo para correr.
-Me cago en tu vieja, enano de mierda- el moreno se levantó
de la silla corriendo detrás de él y limpiándose
la mejilla “Ven aquí que no veo, obedece ya o me uno!”
le ordenó al imp alzando la mano como si fuera a empezar
a contar. El imp cedió y corrió parándose en
la esquina de la sala delante del gato arrinconándolo -Me
has arañado mala mierda… ¿alguna vez te han
dado una hostia?- preguntó con rintintín.
- Tú me hacías daño... – el gatito lo
miró algo asustado, pero aún lastimado. – No
me sigas! Eres malo y no me quieres! Sólo Jaki puede seguirme....
- Ah… ¿Quién me lo impedirá? ¿Tú?-
el moreno levantó la pierna dándole con el playero
en la mejilla -Me dan ganas de aplastarte la cara con el pie…
El rubio se levantó por fin de una de las sillas acercándose
detrás del moreno y agarrándolo del cuello -Qué
desagradable escena, Shiryou… abusando de Tama… No me
gusta nada ese comportamiento…- dijo sin su agradable sonrisa
habitual. El moreno se quedó quieto al notar la mano fría
en su cuello y no dijo absolutamente nada -Lleváoslo junto
a Shisou y le decís que se ha comportado terriblemente con
Tama y casi nos lo estropea…
-Tama… cariño ven…- el rubio se agachó
un poco sonriéndole y tendiéndole la mano para que
se acercase moviendo los dedos para llamar mas su atención
-Ven pequeñín…
Tama no pudo evitar seguir el movimiento de su dedo, pero igual
se sentó en el piso, abrazándose las piernas y mirándolo
desconfiado. Ya no le creía a nadie en ese lugar. Nadie lo
quería excepto por Garou y Jaki, que nunca lo trataba feo.
Y le hacía falta Kotaro.
-¿Qué sucede Tama?- el rubio se agachó un
poco más, riéndose suavemente y cogiéndolo
en brazos quisiera que no. Para él, era como si levantase
una pluma -¿Quieres venir conmigo, pequeño? Sí,
ven, te daré algo bonito…- sonrió sujetándolo
por debajo de las nalgas y acariciándole la espalda con la
otra mano.
El gatito se dejó llevar sin protestar. Igual no era como
que tenía mucha opción. Se apoyó contra el
pecho del doctor, cerrando los ojos para no mirar a Shiryou.
-¿Qué pasa Tama, si tú siempre estás
muy contento?- el rubio sonrió. Desde luego, sabía
lo que había pasado. Por eso habiía llevado él
mismo a Shiryou al comedor, suponía que algo así sucedería
pero no iba a dejar que le estropeasen la mercancía, Tama
tenia que estar perfecto para el comprador. El rubio abrió
la puerta de su despacho cerrándola a su espalda y sentándose
en el sillón con el gatito sobre las piernas -Cuéntame
querido…- pidió hablándole suavemente y rascándole
el cuello suavemente
Tama lo miró lastimero. Estaba siendo bueno con él,
pero aún así no confiaba. De todas maneras, no podía
evitar contarle. ¿Qué más daba si necesitaba
consuelo? – Nadie me quiere......Ni Shisou sensei, ni usted.
Y ahora, Shiryou me gritó y me dijo cosas feas y......Y yo
quería estar con él y que fuera bueno conmigo. Y lo
arañé, y ahora no lo veré más.....
-¿Cómo dices eso? Yo te quiero mucho querido…-
el rubio le pasó la mano por la mejilla alzándole
un poco el rostro y cogiendo un caramelo del frasquito de cristal
que había sobre la mesa haciendo ruido con el papelito plateado
mientras lo abría y abriendo la palma de la mano ofreciéndoselo
-Te diré un secreto… - sonrió haciéndole
una seña con el dedo para que se acercase más -Shiryou
está enfermo… su imp y él tienen que unirse…
sino la personalidad del pobre Shiryou se separa… y se comporta
así de desagradable… Además… seguro que
mañana aún vuelves aquí de nuevo…- anunció
sonriendo y moviendo el caramelo en la palma de su mano.
- ¿Está enfermo? Pero Jaki es muy lindo....- bajó
el rostro de nuevo, preocupado aunque sus ojos seguían el
movimiento del caramelo. – Pero entonces no querrá
verme de todas maneras, estará molesto. – agarró
el caramelo de pronto, metiéndoselo a la boca, aunque un
poco rojo por no poder contenerse. - ¿De veras me quiere?
Yo no quiero que me vendan....
-cClaro que te quiero querido ¿alguna vez te he mentido?
Claro que no…- el rubio le levantó un poco el mentón
besándole los labios suavemente -Jaki es muy lindo, pero
Jaki es parte de Shiryou y si están separados… Shiryou
nunca se comportará bien…- explicó acariciándole
el pelo -Verás cómo te gusta tener una casa para ti…
Ahora lo ves horrible porque todas las cosas nuevas dan miedo, Tama
… pero cuando tengas dueño te llevará a muchos
lugares y te comprará muchos caprichos y te querrá
mucho querido ¿no te gustaría eso? No te estamos vendiendo,
simplemente ya estás curado y debes volver al exterior así
que te buscamos un hogar… y claro está… para
tener a alguien tan especial como tú y tan apreciado por
mí exigimos algo a cambio…- le sonrió mirándolo
a los ojos y quitándose las gafas dejándolas.
- ¿De veras? Shisou sensei dijo que yo era inútil
para ustedes y que sería más útil para quien
me comprara.... – no se había sentido bien, pero por
otro lado, tampoco lo había tratado mal ni había sido
malo con él, y eso lo tenía confundido. Miró
al doctor a los ojos, sintiendo de pronto que le parecía
sincero. – Y ¿si mi dueño no me trata bien o
no quiere jugar? ¿No puedo venir a visitar a mis amigos?
-Shisou…- el rubio se puso serio un segundo para seguidamente
sonreírle de nuevo cogiéndole la cara con ambas manos
suavemente, para que lo mirase a los ojos -Lo que Shisou quería
decir es que comparado con la falta que le haces a quien te comprará,
para nosotros eres inútil ¿comprendes eso, querido?
Esa persona que te va a comprar está muy sola y tú
la harás feliz. Estoy seguro de que te concederá todos
los caprichos, jugar contigo incluido- sonrió de medio lado
con sus últimas palabras –Tranquilo, seguro que podrás
visitarlos. Yo te concederé eso y seguro que también
tu nuevo dueño…
El rubio sonrió alzándole la cara con ambas manos
y acercándolo a él para besarlo primero superficial
y después profundamente. Se separó sin dejar de sonreírle
pasándole una cinta de raso rojo por el cuello y colgando
un cascabel negro en ella anudándola -Te ves encantador…
Tama le dio un manotazo, haciéndolo sonar, riendo con el
tintineo, y volviéndolo a hacer de nuevo. De veras que se
sentía mucho mejor. Y más si le decían que
podía visitar a sus amigos. – Es muy lindo. Gracias,
Jaken sensei. – se abrazó a su cuello sonriendo.
El rubio le devolvió el abrazo acariciándole el pelo
-Después mandaré a alguien a llevarte a ver a Garou
¿quieres, Tama?- sonrió de medio lado pensando en
qué efecto tendría eso en el lobo. Y viendo a Tama
tan mono…. ¿seguiría resistiéndose a
comérselo? Se moría de la curiosidad, aunque no permitiría
que se lo comiera, era muy caro, eso seguro.
- Sí quiero! – exclamó casi saltando sobre
las piernas del médico. - ¿Puedo llevarle comida?
¿A Garou también lo va a vender? – preguntó,
más que nada pensando en Shai y en eso de que luego los compraba
a ambos.
-Quien sabe… tal vez… pero no mientras sea malo. Tú
eres muy bueno querido, él ya tiene su comida en la celda,
si come otra cosa se pone malito y aunque él quiera, no podemos
dejarle ¿comprendes?- le paso el envés de la mano
por el cuello –Corre, vete a jugar… ya irán a
buscarte…- hizo una seña para que se levantase de sus
piernas -Pero antes de irte…- el rubio se apartó un
poco el cabello sonriendo y deslizando los labios por el cuello
del chico sintiendo la sangre circular rápidamente por sus
venas –Recuerda, nunca dejes de ser bueno o ya no te querré
y me enfadaré mucho.
Se separó haciéndole de nuevo una seña para
que saliese -Diviértete querido.
- Sí, gracias! – sonrió queriendo abrazar a
Kotaro contra sí y sintiéndose raro por no tenerlo.
Igual, salió del despacho, saltando de una pierna a la otra,
contento, haciendo sonar el cascabel inadvertidamente.
El rubio cruzó los dedos de las manos manteniendo la sonrisa
y siguiéndolo con la mirada. Ya tendría que hablar
con Shisou, un fallo, nimio, pero innecesario.
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