| Capítulo 26
Useless
Shai se paró ante el edificio de nuevo y entró en
la recepción con el gatito de su mano -Quiero hablar con
el señor Shisou por favor.
Tan sólo minutos más tarde, Shisou abría la
puerta de la recepción, para saludarlo. – Shai-kun,
hubo algún inconveniente? – miró al gatito y
luego le sonrió al moreno.
-Unos cuantos ¿hablamos en privado o se lo digo aquí
en el medio del pasillo? Porque a mí me da igual pero…-
dijo haciendo una seña hacia los recepcionistas -ahí
creo que tienen la antena puesta- insinuó.
- Bien, sígueme entonces. – le dio la espalda echando
a andar, girándose tan sólo un momento para ordenar
a una de las recepcionistas. – Que no nos molesten –
y guió a los chicos hacia una sala privada en donde sabía
que nadie los interrumpiría.
El moreno se quedó de pie observándolo fijamente
–Bueno, la cosa es que Tama no se entera de nada, no le han
dicho a dónde iba y ni siquiera sabe lo que es un gay. Mucho
menos qué es lo que va a hacer cuando lo compren…
- ¿Oh? ¿De veras? – Shisou se sentó
apoyando la quijada en sus manos, sin dejar de mirar al chico. -
¿No te parece que lo que su dueño haga con él
es cuestión de ellos? – preguntó, aún
sonriendo, aunque bastante molesto de que lo cuestionase. Después
de todo, ¿qué más le daba al chico si sabía
o no sabía si igual le iban a pagar al final? Miró
al chico que parecía estar escondiéndose detrás
de Shai. Bueno, era natural que estuviese abrumado con todo aquello.
-Ya vale sí….O sea no, no me parece bien pero ¿qué
quieres que te diga? Así es la vida…. Pero él
no quiere y no deja de decirme que no quiere, que blabla, que aquí
están sus amigos y bla ¿y yo qué hago? Explíquele
usted al menos.
El moreno suspiró, pensando que aquello era innecesario.
El chico debía saber cómo manejar aquellas situaciones
si es que se dedicaba eso. – Tama... Tama? – lo miró,
llamando la atención del gatito de todas maneras, resignándose.
¿Estás causando problemas? A ver, ¿qué
quieres saber?
- No quiero que me vendan! ¿Por qué me venden? Pensé
que le agradaba.... – apenas sacó la cabeza de detrás
dl otro chico, para esconderse de nuevo. – Yo quiero quedarme
aquí con Shiryou y Jaki y Garou.....
- Tama, eso no es posible. – igual le sonrió, intentando
hablarle con suavidad. Era mejor manejarlo de aquella manera, aunque
no veía por qué no ser sincero hasta cierto punto.
Ya casi no era su problema. –Sí me agradas pero por
más mono que seas, no me agrada conservar cosas inútiles.
Y tú, Tama, no nos eres de ninguna utilidad. En todo este
tiempo no has hecho casi ningún progreso, y te he dado muchas
oportunidades. Jaken sensei opina lo mismo. En realidad fue su idea.
De esta manera, podrás sernos útil, y.....me parece
que también le serás mucho más útil
a la persona que te compre.
- Pero no quiero! – el chico por fin salió de detrás
de Shai, aún sujetándole la mano, con los ojos llorosos.
– Puedo esforzarme más. No soy inútil..... –
bajó la cola lastimado por aquellas palabras.
- Vamos, Tama, no es tan malo, ¿ne? Piensa en esto como
que.....conocerás a alguien nuevo con quien jugar. A lo mejor
y hasta te gusta, ¿no, Shai? – lo miró sonriéndole
sin afectarse para nada por la actitud del chico de cabello fucsia.
- Claro sí, eso es lo que yo le digo. Tendrás un
dueño y él te hará sólo caso a ti ¿no
quieres?- se acuclilló en el suelo para mirarlo aunque no
le soltaba la mano. Natural que no quisiese, vamos -A lo mejor te
agrada más que estar aquí…
- Mira, ya no tendrás que entrar en el tanque. No te gusta,
¿verdad? – añadió el doctor para ver
si lo convencía.
Tama miró a Shisou desconfiado porque le hubiese mentido
y volvió a mirar a Shai, asintiendo e intentando controlar
las lágrimas. No lo creía, pero de todas maneras lo
iban a vender, ahora lo comprendía. Y no quería causarle
más problemas porque si no, no podría recuperar a
su hermano. - ¿Puedo comer con Shiryou hoy? – pidió
permiso sin alzar la mirada.
- Por supuesto. No veo por qué no. –accedió
el moreno. Después de todo, tal vez le sirviera si se esparcía
el rumor de que si no trabajabas te podían vender. Al menos
con algunos chicos, sí funcionaría.
-Vale… bueno, yo vendré a buscarlo de nuevo por la
noche y esta vez sí que lo llevaré si es que no monta
de nuevo el espectáculo, lo siento mucho- dijo mirando a
Shisou y haciendo una leve reverencia -por las molestias. Vengo
de nuevo a la misma hora a buscarlo… eh …. ¿han
pensado en vender a más aparte de a este?
- Pues no. No sé. Supongo que depende de cuanto consigas
por Tama – le sonrió, divertido ante la manera como
el chico buscaba el negocio.
Tama le haló del brazo a Shai de pronto, con cara de preocupación.
– Shai, Shai... – insistió para que lo mirase.
– Kotaro. Se quedó en tu casa. Tienes que cuidarlo
hasta que yo regrese.
-Sí claro…- el moreno le sonrió tirándole
después del rabo -No te preocupes, que cuando venga a buscarte,
te lo traigo. Casi ni te darás cuenta de que no vino…-
le revolvió el pelo algo apenado y después miró
a Shisou -Es que por ahí tengo una clienta que querría
comprar uno un poco más mayor, a poder ser un perro o un
lobo- dijo dando rodeos para asegurarse de si era verdad lo que
le había dicho Tama.
- No imaginaba que te hacían encargos, pero tiene sentido,
claro. – le sonrió ocultando sus verdaderos pensamientos.
Claro que estaba Garou pero Jaken sensei jamás lo vendería.
Y si fuese por él mismo, la verdad tampoco lo haría.
Era demasiado espectacular para deshacerse de algo así. –
Ya te dejaré saber si me topo con algún caso... –
le extendió la mano a Tama, que estaba demasiado preocupado
por sus propias cosas como para desmentir a ninguno de los dos.
– Vamos, será mejor que te cambies por ahora. No queremos
confundir a los demás, ¿cierto? A la noche, te puedes
volver a poner eso.
-Sí por favor, que se ponga esa ropa que canta un poco que
vaya en… pijama o lo que sea eso- dijo tendiéndole
una bolsa en la que llevaba la ropa blanca del gatito. De cualquier
modo, no pudo evitar pensar en si Tama no se habría confundido
al oír aquello de que se lo dejarían saber como si
nada, pero por otra parte no era como que ese tal Shisou pareciese
fiable -Un placer, por la noche vendré a buscarlo de nuevo
y ya lo llevaré a que lo ojeen. Les prometo que pronto tendrá
varios pujadores- aseguró antes de hacer una reverencia y
dirigirse de nuevo a la salida echando un vistazo a su alrededor.
- Eso espero – murmuró Shisou tomando al gatito de
la mano, que no parecía muy dispuesto a ir con él.
Tama se giró resistiéndose un momento para gritarle
a Shai. – Recuerda cuidar a Kotaro!
- Anda ya, seguro que sí se acuerda... – lo haló
el doctor sonriéndole. – ¿Ya te bañaste...?
Shai levantó una mano despidiéndose y dándole
a entender que se acordaría con ello o al menos, tratando
de hacerlo. Era baka, muy baka, pero también era cute y vivía
en ese sitio tan asqueroso con esa gente tan rara… Se preguntaba
si Hoshi y su hermano estaban allí y más aún,
cómo demonios iba a comprarlos a ambos…
|