| Capítulo 23
Doing Bussiness is fun!
- ¿De veras tengo que hacerlo ahora? Pero es muy tarde....
– el chico, ataviado sólo con su ropa interior, lo
miraba desde la banqueta mientras observaba cómo el doctor
colocaba todos esos cables raros alrededor de su cabeza y su torso.
- Tama, no protestes que ya sabes que no te lleva a nada. –
Shisou lo miró, un tanto harto de mantener esa conversación
cada vez que lo llevaba.
- Pero, ¿por qué? Y ¿por qué no puedo
llevar a Kotaro? – movió las piernas, un tanto triste,
a la vez que movía la cola.
- Ya sabes cuales son las reglas. Si tienes a Kotaro no te concentrarás.
- (“Y porque si no logras ningún progreso esta noche,
vas a encabezar mi lista “) añadió mentalmente,
pensando en lo que había discutido con Jaken sensei antes.
Tomó su brazo inyectándole con una jeringa –
Anda, apresúrate. Ya te estará esperando cuando salgas.
Tama se bajó del taburete, haciendo un gesto de desagrado,
y acariciándose donde lo había inyectado. No sabía
qué era eso, nunca antes lo habían inyectado para
entrar al tanque. Shisou abrió la puerta de la gran estructura
de metal y le hizo pasar adentro, sonriéndole desde la poca
luz que entraba por la abertura. – Tú sólo concéntrate,
y yo cuido de Kotaro, ¿vale?
Tama asintió, aunque con cara de estar a punto de lamentarse,
y Shisou cerró la puerta, y encendió los monitores
de afuera para observar sus reacciones. El chico sólo se
sentó en el suelo, en la más absoluta oscuridad abrazando
sus rodillas y hundiendo su rostro en ellas.
Jaken abrió la puerta golpeándola unos segundos antes
de entrar y pasando al interior de la sala observando los monitores
y la ficha con las evoluciones de Tama -No parece mejorar mucho…-
dijo entonces volviéndose para mirar a Shisou y dejando de
nuevo la hoja sobre la mesa y apoyando las manos en los hombros
del chico manteniéndose tras él -Debí avisarte
antes, pero deberíamos irnos y aprovechar la oscuridad de
la noche el máximo tiempo posible.
- Claro, tiene razón. Enseguida le acompaño. No es
necesario que me quede aquí todo el proceso. – le sonrió,
girándose, y alejándose un momento para avisar a uno
de los hombres que aún quedaban el laboratorio. – Necesito
que vigiles a Tama. Es una sesión especial. Quiero que esté
allí toda la noche.
- ¿Toda la noche? – el hombre lo miró algo
contrariado, pensando que era un tratamiento exagerado y que además,
él también quería dormir.
- ¿Tienes algún problema? – Shisou alzó
una ceja, un tanto amenazadoramente, y el hombre se apresuró
a negar.
- No, por supuesto que no Shisou sensei. No le despegaré
un ojo de encima.
- Muchas gracias. – el moreno le sonrió casi dulcemente,
cambiando de expresión con asombrosa facilidad. – No
tenía deseos de tener que pedírselo a otro. - ¿Nos
vamos, Jaken sensei. – se giró, mirando al rubio.
El rubio sonrió divertido ante la amenaza de su colega y
la rápida acatación de las órdenes del otro
doctor. Se subió los cuellos del abrigo negro mirando al
chico y sonriendo -Ser un simple humano es tan patético…
que hasta resulta desagradable a la vista…- sonrió
de nuevo abriendo la puerta y dejando salir al chico delante de
él.
-he estado informándome de unos cuantos lugares que deberíamos
visitar… Estoy seguro que si no encontramos buenos compradores,
al menos sí encontraremos un buen lugar donde conseguir buen
material… ¿Qué hay de Tama…? No parece
evolucionar mucho… - sonrió de nuevo ofreciéndole
el brazo al chico antes de salir a la calle.
Shisou tomó su brazo, sonriéndole, aunque un tanto
pensativo. – No, yo diría que no avanza nada. Por eso
le estoy haciendo esta prueba. A no ser que se produzca un milagro,
creo que deberíamos deshacernos de él. Aunque como
no sea de mascota, no sé para qué lo podrían
querer. – se rió ligeramente, al añadir lo último.
-… pero no deberías menospreciar la fuerza de la belleza…
querido- el rubio lo miró tan sólo unos segundos de
soslayo antes de dirigir su mirada de nuevo hacia el camino, con
la misma sonrisa trazada en sus labios -Por obtener la belleza propia
o disfrutar de la ajena se pueden cometer grandes errores…-
se detuvo un segundo parándose frente a él y deslizando
la mano por su rostro observándolo a los ojos fijamente y
agachándose sobre su cuello -Tú eres muy hermoso…
deberías saberlo…- apoyó los labios sobre su
cuello susurrándole -Podría matarte en este mismo
instante y me lo permitirías… Morirías en la
mayor de las dichas en mis brazos…- se apartó besando
suavemente su cuello, tan sólo un roce de sus labios contra
la fina piel y lo miró a los ojos -Ese es el poder de lo
hermoso…
Shisou permaneció mirándolo a los ojos como hipnotizado,
levemente sonrojado, con el corazón latiendo deprisa dentro
de su pecho. Era cierto, no hubiera alzado una mano para defenderse.
Y no era que no apreciase su vida, pero era....era Jaken sensei.
Y además le había dicho que era hermoso. Desvió
la mirada con todo el esfuerzo del que fue capaz, seguro de que
aunque fuese por él, aquella debilidad era una falla ante
sus ojos. – Pero...pero Tama es distinto. Él no es
capaz... – murmuró tratando de ocultar su nerviosismo.
El rubio sonrió tomando su mano y cogiéndola para
besarla con suavidad antes de enzarzar el brazo del chico de nuevo
en el suyo sonriendo y guardándose sus pensamientos mientras
atravesaban uno de los jardines céntricos dirigiéndose
a los suburbios -Si no es capaz… entonces será el primero
que encabezará este pequeño experimento ¿Qué
te parece?- preguntó entre divertido y tratando de averiguar
lo que pensaba al respecto -Creo que podríamos sacar mucho
dinero de un chico como él… La lascivia tampoco ha
de ser menosvalorada- sonrió ampliamente ajustándose
un poco más el cuello del abrigo.
- Sí...sí, supongo que para eso sí serviría.
Podemos decir que es...exótico. – sonrió, aunque
aún un tanto cohibido, pero no podía permanecer así
el resto de la noche.
-Desde luego… y muy inocente ¿no es así?- sonrió,
dejando escapar una ligera risa echando un mechón de cabello
hacia atrás -Eso solo lo revaloriza- aseguró, tratando
del chico como si ya no fuese más que una mercancía.
Alzó la vista para ver la luna alzada en la oscuridad de
la noche y la luz de las farolas y los letreros luminosos tiñendo
el suelo de colores resplandecientes en aquella penumbra de los
callejones. Desde luego, no era que pasasen desapercibidos en un
lugar como aquel en el que las prostitutas, los mendigos y el resto
de la "basura urbana" se acumulaba en un ir y venir de
voces. Para el rubio sólo eran eso, voces y colores que se
desplazaban de un lado a otro tirando sus vidas. Observó
disgustado el ambiente por encima de su hombro -La raza humana está
demacrada…
- Son patéticos... – asintió el chico metiendo
las manos en los bolsillos, a pesar de que él también
era humano, pero no se consideraba igual a esa basura. – No
sé por qué se quejan los que llevamos a la clínica.
Deberían agradecernos, ¿no? Tienen la oportunidad
de ser algo mejor.... – lo miró pensativo. No era que
lo hiciesen por ellos o por ningún motivo altruista. Pero
él mismo era la prueba de lo que podía suceder si
dejabas ir aquellas ideas moralistas y arcaicas.
-Alterar la naturaleza… jugar a Dioses…- el rubio se
rió -Pueden acusarnos de eso si quieren… incluso culparnos
de crear aberraciones, yo seguiré orgulloso de mis actos
¿Qué hubiera sido de ti?- planteó mirando a
su alrededor -¿Terminar convertido en algo como esto?- levantó
el rostro de un chico moreno y a su parecer un tanto andrajoso que
estaba apoyado contra la pared observando el humo que salía
del cigarro en su mano. Sus ojos claros se posaron en los ojos marrones
del chico que lo observaba vacío de expresión.
Shisou hizo una mueca de asco apartando la mirada. No quería
ni imaginarse una existencia así. Porque eso era lo que era,
una existencia. A eso no se le podía llamar vida. –
Realmente.......le estoy muy agradecido por haberme encontrado.
Y por..... – una leve sonrisa avergonzada se dibujó
en su rostro, aunque ahora miraba hacia el suelo. – aguantar
mis estupideces.
-Forma parte de la naturaleza humana el tener miedo… no tienes
que disculparte ahora que has alcanzado un nivel tan asombroso de
perfección y mejoría- soltó el rostro del moreno
que aún sujetaba, dejando que los dedos resbalasen por su
mentón y miró a Shisou de nuevo -Ahora ya no tienes
miedo ¿no es así? El poder nos hace fuertes y la fuerza
nos da poder… sólo hay que saber como usarlo correctamente-
aseguró continuando su camino sin detenerse más.
-Aquí es…- dijo abriendo la puerta para que el chico
pasara y entrando él después. Se trataba de un enorme
recinto vacío, como una casa a medio construir, un bajo desprovisto
de mesas o sillas pero sí con varias alturas de palcos desde
donde se podían observar abajo en el suelo sobre una tarima,
"la mercancía" -Parece que tiene bastante éxito..
a juzgar por el número de gente que se acumula…- dijo
mirando a su alrededor a los hombres y mujeres, jóvenes o
adultos que se apilaban contra los balcones mirando hacia abajo.
Shisou observó la escena con interés, analizando
los rostros avariciosos de la gente, mientras en la tarima se observaban
lo que al parecer eran simples humanos, aunque Shisou estaba seguro
de que no lo eran. Al menos, no el que estaba en una jaula. El moreno
dejó escapar una risita ante su propio pensamiento. Lo cierto
era que había oído hablar de esos lugares pero jamás
había visto uno, ni estaba seguro de que realmente existiesen.
– Esto es....muy interesante.
-Bajemos… puede que encontremos algo que nos pueda interesar…
De cualquier modo, veamos… quien podría ser un buen
comprador, es lo que nos interesa… después de todo-
dijo, a pesar de que sus ojos ya se movían entre los chicos
allí expuestos analizando la posibilidad de llevarse a alguno
aquella misma noche.
Uno de los chicos se movía entre la gente descendiendo en
aquel mismo momento tratando de colarse entre la gente, la cazadora
de plumas blanca lo hacían parecer como un punto de luz en
aquella oscuridad. Pasó empujando a Shisou con el hombro
sin reparar siquiera en ello y siguió descendiendo rápidamente
hacia la parte inferior.
Shisou se tropezó, cai cayendo sobre el rubio, pero logrando
mantener el equilibrio al final. Miró al chico, un tanto
molesto, una sonrisa un tanto siniestra apareciendo en su rostro
luego, y se concentró en sus ojos, poco a poco nublándole
la vista de manera que no pudiese ver por donde caminaba. Era un
ligero castigo, equiparable a su descortesía, sin ir más
lejos ya que no habían ido allí para eso.
-¿Qué?...- El moreno se paró tropezando contra
el hombre que tenía delante que obviament,e no dudo en apartarse
para dejarlo caer al suelo en el mismo momento. Se llevó
las manos a los ojos arrodillado en el suelo y sintiendo cómo
todo le temblaba, no veía bien y se estaba poniendo histérico.
Jaken se paró frente a él sonriendo y adivinando
el por qué del estado del chico, dejó escapar una
ligera risa levantándole la cara hacia él y examiáandolo
como si fuera un animalito -¿Qué sucede chico? ¿Estás
bien?- preguntó en su habitual y encantador tono como si
realmente le preocupase su estado –Mira, Shisou… este
chico no parece encontrarse muy bien- le tomó las manos para
ayudarlo a levantarse.
-No, no veo…- dijo con la voz temblando el moreno que apenas
si veía la figura pálida de cabello rubio frente a
él.
- Oh, ¿de veras? Veamos si podemos hacer algo.....–
el moreno se acercó, casi riéndose, moviendo una mano
delante de sus ojos como si estuviese examinándolo, aunque
más bien lo hacía en son de burla. – Hummmm.....¿será
que te estás quedando ciego? A ver si esto funciona. –
le tocó la frente con un dedo, liberando su mente a su vez,
y sonriéndole de manera al parecer muy amable. – Listo,
creo que está mejor, ¿no? – le sonrió
a Jaken sensei como pidiendo su opinión.
Jaken sonrió ofreciéndole de nuevo el brazo a Shisou
-Hay que mirar mejor por donde se camina, si tropiezas con la gente
puedes hacerte daño después…- siguió
adelante con la misma sonrisa en su rostro dirigiéndose entre
la gente hacia la parte inferior. Estaba demasiado atestado, el
olor y el calor de la muchedumbre le desagradaba.
-Eh! Señores!- el moreno corrió tras ellos empujando
a la gente de nuevo sin hacer mucho caso a la advertencia y sin
comprender lo que había sucedido muy bien. Tampoco tenía
mucha importancia cuando ya estaba solucionado, era la primera vez
que los veía allí y tenían aspecto de tener
dinero de sobra.
- ¿Qué sucede, chico? – Shisou se giró,
aún del brazo del rubio, mirándolo sorprendido de
que los siguiera. ¿Se había quedado impresionado o
algo así? Lo miró de arriba abajo pensando en que
no le molestaría jugar un poco más con él,
pero lo cierto es que no sabía si tenía tanta paciencia.
El rubio apenas se volvió de soslayo observándolo
y apartándose el mechón de cabello claro que había
caído sobre sus ojos.
-¿Es la primera vez que vienen?- preguntó entonces
deteniéndose y luchando entre la gente por aproximarse más
-Puedo guiarlos- aseguró empujando a uno de los chicos que
se acercaban con su mano y sacándolo del panorama visual.
Jaken sonrió divertido por lo oportunista del muchacho -¿A
sí? Muy bien… guíanos- dijo haciendo una seña
con un brazo para que pasase delante de ellos y los guiase tal y
como había dicho.
El joven moreno se adelantó tal como le sugerían
pasando ante ellos y haciendo una mueca de alivio en cuanto les
dio la espalda.
Shisou no pudo evitar reírse un poco, cubriéndose
la boca con la mano, le era imposible no ver la ironía del
asunto. – Eh, chico, pero fíjate bien por donde vas
¿sí?
Shai se limitó a asentir como si nada, enrojeciendo un poco
y sin mirarlos, manteniendo su disconforme expresión fija
en los palcos empujó una de las puertas de madera del piso
bajo, abriendo el palco que daba a los chicos que estaban en venta
sobre la tarima -¿Son ustedes compradores o vendedores?
El rubio sujetó pacientemente el abrigo de su colega quitándoselo
y haciendo lo propio con el suyo colgándolos ambos del borde
del palco -Digamos que ambas cosas…- sonrió mirando
al extraño y examinando su rostro interesado.
-Está bien…- el moreno no pareció muy sorprendido
por aquello y señaló a los chicos que estaban en el
centro -Ellos comienzan con un precio superior, todos ellos están
aquí por primera vez- los miró a ambos haciendo notar
que sabía de qué iba el tema. Es más, cada
día iba a ese local, había más pero no vendían
lo que estaba buscando -Los del área exterior ya han pertenecido
a otros dueños… y los de las jaulas son peligrosos…
por un motivo u otro…- los miró tratando de averiguar
si sabían de lo que les estaba hablando.
- Muy interesante. Es una suerte que nos hayamos topado contigo,
¿no? – Shisou le sonrió, apoyando los codos
en el palco para mirar hacia abajo. Era sorprendente la cantidad
de gente que había. No se hubiera imaginado que tantas personas
supieran sobre aquello.
-Supongo que sí… aunque eso lo tendrán que
juzgar ustedes…- dijo el moreno que se apoyaba con un codo
en el palco y dejaba la mejilla aplastada sobre su mano mirando
al inferior. Una vez, como cada noche, había ido y una vez
más no había ni rastro de él, pero sabía
que no estaba muerto, simplemente no podía estarlo. No importaba,
seguiría consiguiendo el dinero para cuando llegase el momento
comprarlo. Todo era más difícil ahora que Hoshi también
habéa desaparecido "Estúpido enano…me has
dejado a mí todo el trabajo duro" refunfuñó
mentalmente, siempre hacía estupideces y ahora hacía
ya más de seis meses que no volvía. Suspiró
mirando a Shisou, parecían los dos muy finos, desde luego
no eran de allí, como la mayoría de los traficantes.
-¿Qué cifras pueden alcanzar los chicos…. Especiales?-
preguntó de pronto el rubio que permanecía atrás
con un brazo cruzado y el otro codo apoyado en este acariciando
su propio mentón con los dedos.
-Depende del chico y de los compradores que hayan venido…
millones- lo cual sólo le recordaba que tal y como iba sólo
podría comprar como mucho una oreja de cada uno.
Shisou alzó una ceja, más interesado. - ¿De
veras? Y ¿qué tal si el chico en cuestión fuese...algo
más que especial? Tal vez...¿único? –
miró hacia abajo nuevamente, estudiando la mercancía.
- ¿Qué tan especiales son los chicos que pasan por
aquí? ¿Puedes decirnos?
-Hummm…- el moreno lo miró mascándose el labio
inferior pensativo y finalmente arreglando la explicación
señalando hacia el fondo del piso y a la izquierda -Si miras
un rato ahí…- dijo sin dejar de señalar.
El rubio se acercó algo más interesado en saber qué
era lo que podía haber dentro de aquel tanque de agua hasta
que finalmente observó el cuerpo femenino de una sirena,
alzando una ceja interesado aunque no lo suficiente.
Shai se apoyó de nuevo con ambas manos en el palco -Claro
que ella no está en venta, la consiguió el dueño
de este lugar y desde ese momento… se le ocurrió "la
gran idea"…- comentó un tanto disconforme con
ponerle ese título -Si quisiera venderla, ya estaría
más que podrido de dinero…- comentó mas para
su propio coleto.
El rubio apoyó ambas manos en los hombros de Shisou pegándose
a su espalda y acercándose para susurrarle -Creo que ambos
sabemos quien es el adecuado ¿no es así?
El moreno asintió sonriendo, observando a la sirena. Tal
parecía que allí era más valorado lo extraño
que lo útil. Y de eso, Tama tenía mucho. Además,
no veía a ninguno como él por allí. Probablemente
les parecería adorable, irresistible, lo que fuera. No les
faltarían fondos.
-Entonces ¿Qué? ¿Estarían interesados
en vender algo? Podría encontrarles un comprador y sólo
me quedaría con un dieciocho por ciento de la venta- explicó
volteándose de cara al rubio que se veía el mayor
de ambos –Sino, también pueden pagarle el veinticinco
por ciento al dueño…- los miró expectante y
sus ojos azules se clavaron entonces en los de Shisou como si esperase
la aprobación de alguno de ambos.
-Es interesante…- el rubio lo miró cruzándose
de brazos y sin decir si aceptaba o no la propuesta -pero explícate…
-Bien…- se rascó la cara con un dedo, algo rojo por
tanta expectación, sintiendo ambas miradas sobre él
-Ustedes me proporcionan a un chico y yo lo llevo directamente a
los pujadores sin exponerlo aquí- dijo señalando abajo
-Es como una especie de mercado negro del mercado negro… De
ese modo, también el comprador obtiene el poder de revenderlo
sin que se sepa que ya ha tenido un dueño anterior, eso les
hace pagar más, se cansan pronto…
- Pues a mí me parece muy buena idea, ¿no le parece?
– miró al rubio, esperando, ya que él tenía
la última palabra. Pero le parecía que aceptaría.
De esa manera, también tendrían más control
sobre la venta. No le sería fácil al chico engañarlos
si lo que buscaba era eso.
-Suena bien…- el rubio se ajustó las gafas mirando
de nuevo a los chicos que estaban en el fondo -Y dime … ¿Cómo
venderás nuestra mercancía?- preguntó de pronto
mucho más que interesado, aunque aún así, divertido
por lo emprendedor del chico.
-Bueno, ustedes me dan siete días de prueba, me dejáis
al chico y yo lo llevo a presentarlo a mis contactos, es simple-
el moreno los miró serio. Era importante que aunque fuera
joven se fiaran de él, siempre era difícil la primera
vez.
- ¿De veras? – Shisou le sonrió, un tanto burlonamente.
– Y ¿qué te hace pensar que vamos a confiar
tanto en un desconocido como para dejarle nuestra mercancía
de esa manera? Así de fácil, puedes desaparecer con
ella, ¿no?
-Podría… aunque no sería muy inteligente por
mi parte claro…y no me gusta hacer cosas estúpidas.
Puedo venderles muy bien su chico y ganar mi 15 por ciento. De nuevo
ustedes me traerán más o incluso me recomendarán
a otras personas y seguiré ganando, o bien puedo huir con
el dinero y decir adiós al negocio… Eso, contando con
que consiguiera huir… demasiado estúpido ¿no?-
se metió las manos en los bolsillos del amplio pantalón
esperando la nueva reacción.
-Pero chico… la estupidez de la gente es asombrosa…-
el rubio lo miró a los ojos un tanto perdido en sus palabras
-Cada noche vendrás a buscarlo y cada mañana lo traerás
de nuevo durante siete días. No te daría tiempo a
salir de la ciudad ¿no es así?- el mayor le pasó
la mano por la frente a Shisou apartando el cabello de su rostro
y haciendo que apoyase la cabeza en su pecho -A Shisou le encantaría
divertirse contigo si me disgustas y a mí me encanta consentirlo…
El moreno sonrió sin apartar la mirada de los ojos del chico.
– No está alardeando ¿sabes? Realmente lo haría.
No creo que te gustase perder la vista de veras o quizás....-
se mordió el labio inferior como si el sólo pensarlo
le hiciese querer hacerlo y luego le sonrió casi inocentemente.
– Pero eso no va a pasar, ¿no es cierto?
Shai lo miró a ambos pensando que era en lo más feo
que se metía desde … toda su vida. Estaba seguro de
que si su hermano lo viera en esos momentos, le daría una
buena tunda ¿Ese chico había sido quien le había
privado de la visión en aquellos momentos? -¿Tú
también estas en venta?- preguntó mirando después
al rubio y dando por hecho que tal vez era un chico suyo.
El rubio se rió dejando escapar una carcajada sincera -Cree
que eres una criaturita… - una sonrisa se dibujó en
sus labios mientras miraba los ojos azules del joven -Por supuesto
que no- aseguró sin dejar de mirarlo.
-Está bien, ¿Dónde y cuando paso a recoger
al chico?- los miró de nuevo atento, aunque y sin poder evitarlo,
"creepeado" al máximo.
Shisou meneó la cabeza, sonriendo con incredulidad, aunque
de veras le daban ganas de dejarlo ciego. Sacó una tarjeta
de la clínica, entregándosela. - ¿Conoces este
lugar? Puedes dirigirte allí mañana, por la parte
de atrás. Y....- retiró la tarjeta antes de que el
chico la pudiese tomar, a manera de advertencia. – sé
discreto – le sonrió, ahora sí, entregándole
la tarjeta.
El joven se quedó mirándolo a los ojos tentado de
jugar a que se la cogía y que no, como él le había
hecho, pero se abstuvo al sentir la colleja mental de su hermano
aterrizando en su cuello -Siempre lo soy- aseguró mirando
la dirección y rompiendo la tarjeta después como muestra
-¿Me lo vais a dar atado? Si es peligroso no iré sólo-
advirtió, no fuera a ser.
-Realmente … sí, es realmente peligroso- el rubio
sonrió, mirándolo a los ojos sólo para después
reírse al ver el rostro de preocupación del moreno
-No hará falta nada de eso. Tama es un chico muy bueno…
¿no es así querido?- preguntó al chico que
lo acompañaba.
- Demasiado, tal vez. – se rió el moreno, divertido
por la idea de que alguien encontrase a Tama peligroso. –
Pero no lo dejes fuera de tu vista. Es un tanto hiperactivo.
-No, no lo perderé de vista… Es demasiado caro para
algo así ¿no? y… - carraspeó un poco
rascándose la cara de nuevo -Está… es decir…
los clientes querrán saber si está…
El rubio sonrió mirándolo divertido por su nerviosismo
y separando los labios para dejar ver su marfílea dentadura
al observar cómo sus mejillas se coloreaban. Demasiado divertido
para ser verdad… -¿sí?- preguntó como
si no supiera a lo que se refería.
- Si necesitas saberlo, sí. Ya tiene todas sus vacunas.
– se rió nuevamente Shisou, jugando con el chico, esperando
a ver cómo reaccionaba.
Shai los miró a ambos pensando si es que eran tontos o es
que le estaban tomando el pelo de mala manera y optando por que
debía ser la segunda, aún así le daba vergüenza
preguntar -¿Pero es virgen o no? La verdad, por favor…
No tengo ganas de perder prestigio como vendedor…
El rubio lo miró sonriéndole -Que yo sepa…
- Pero qué poco sentido del humor.... – comentó
el moreno, sonriendo aún. – Sí, niño,
es virgen. Estoy bastante seguro de ello.
-Vale, mejor…- dijo pasando por alto si aquello tenía
gracia o no, aunque en su rostro ya se apreciaba que al menos a
él no se la hacía -Mañana llegare a las…
diez de la noche, que es cuando salgo de mi otro empleo- aunque
correctamente era la hora a la que le apetecía dejar de comer
comida basura y hacer algo por el mundo. Le tendió la mano
a ambos -Shai- dijo lo que obviamente era un apodo y no un nombre.
El rubio le tendió la mano apretándosela ligeramente
sin dejar de sonreírle. Lo cierto es que el chico trataba
de ser tan maduro que le divertía infinitamente.
- Shisou – le estrechó la mano, sin preocuparse de
decirle su nombre. Daba igual, por alguien tendría que preguntar.
– No nos hagas esperar, ¿eh?
-No, no pienso- el moreno levantó la mano separando las
puertas tras ellos y levantando la mano para despedirse después
informalmente.
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