.Novela homoerótica para mayores de edad.
 
Capítulo 23

Doing Bussiness is fun!

- ¿De veras tengo que hacerlo ahora? Pero es muy tarde.... – el chico, ataviado sólo con su ropa interior, lo miraba desde la banqueta mientras observaba cómo el doctor colocaba todos esos cables raros alrededor de su cabeza y su torso.

- Tama, no protestes que ya sabes que no te lleva a nada. – Shisou lo miró, un tanto harto de mantener esa conversación cada vez que lo llevaba.

- Pero, ¿por qué? Y ¿por qué no puedo llevar a Kotaro? – movió las piernas, un tanto triste, a la vez que movía la cola.

- Ya sabes cuales son las reglas. Si tienes a Kotaro no te concentrarás. - (“Y porque si no logras ningún progreso esta noche, vas a encabezar mi lista “) añadió mentalmente, pensando en lo que había discutido con Jaken sensei antes. Tomó su brazo inyectándole con una jeringa – Anda, apresúrate. Ya te estará esperando cuando salgas.

Tama se bajó del taburete, haciendo un gesto de desagrado, y acariciándose donde lo había inyectado. No sabía qué era eso, nunca antes lo habían inyectado para entrar al tanque. Shisou abrió la puerta de la gran estructura de metal y le hizo pasar adentro, sonriéndole desde la poca luz que entraba por la abertura. – Tú sólo concéntrate, y yo cuido de Kotaro, ¿vale?

Tama asintió, aunque con cara de estar a punto de lamentarse, y Shisou cerró la puerta, y encendió los monitores de afuera para observar sus reacciones. El chico sólo se sentó en el suelo, en la más absoluta oscuridad abrazando sus rodillas y hundiendo su rostro en ellas.

Jaken abrió la puerta golpeándola unos segundos antes de entrar y pasando al interior de la sala observando los monitores y la ficha con las evoluciones de Tama -No parece mejorar mucho…- dijo entonces volviéndose para mirar a Shisou y dejando de nuevo la hoja sobre la mesa y apoyando las manos en los hombros del chico manteniéndose tras él -Debí avisarte antes, pero deberíamos irnos y aprovechar la oscuridad de la noche el máximo tiempo posible.

- Claro, tiene razón. Enseguida le acompaño. No es necesario que me quede aquí todo el proceso. – le sonrió, girándose, y alejándose un momento para avisar a uno de los hombres que aún quedaban el laboratorio. – Necesito que vigiles a Tama. Es una sesión especial. Quiero que esté allí toda la noche.

- ¿Toda la noche? – el hombre lo miró algo contrariado, pensando que era un tratamiento exagerado y que además, él también quería dormir.

- ¿Tienes algún problema? – Shisou alzó una ceja, un tanto amenazadoramente, y el hombre se apresuró a negar.

- No, por supuesto que no Shisou sensei. No le despegaré un ojo de encima.

- Muchas gracias. – el moreno le sonrió casi dulcemente, cambiando de expresión con asombrosa facilidad. – No tenía deseos de tener que pedírselo a otro. - ¿Nos vamos, Jaken sensei. – se giró, mirando al rubio.

El rubio sonrió divertido ante la amenaza de su colega y la rápida acatación de las órdenes del otro doctor. Se subió los cuellos del abrigo negro mirando al chico y sonriendo -Ser un simple humano es tan patético… que hasta resulta desagradable a la vista…- sonrió de nuevo abriendo la puerta y dejando salir al chico delante de él.

-he estado informándome de unos cuantos lugares que deberíamos visitar… Estoy seguro que si no encontramos buenos compradores, al menos sí encontraremos un buen lugar donde conseguir buen material… ¿Qué hay de Tama…? No parece evolucionar mucho… - sonrió de nuevo ofreciéndole el brazo al chico antes de salir a la calle.

Shisou tomó su brazo, sonriéndole, aunque un tanto pensativo. – No, yo diría que no avanza nada. Por eso le estoy haciendo esta prueba. A no ser que se produzca un milagro, creo que deberíamos deshacernos de él. Aunque como no sea de mascota, no sé para qué lo podrían querer. – se rió ligeramente, al añadir lo último.

-… pero no deberías menospreciar la fuerza de la belleza… querido- el rubio lo miró tan sólo unos segundos de soslayo antes de dirigir su mirada de nuevo hacia el camino, con la misma sonrisa trazada en sus labios -Por obtener la belleza propia o disfrutar de la ajena se pueden cometer grandes errores…- se detuvo un segundo parándose frente a él y deslizando la mano por su rostro observándolo a los ojos fijamente y agachándose sobre su cuello -Tú eres muy hermoso… deberías saberlo…- apoyó los labios sobre su cuello susurrándole -Podría matarte en este mismo instante y me lo permitirías… Morirías en la mayor de las dichas en mis brazos…- se apartó besando suavemente su cuello, tan sólo un roce de sus labios contra la fina piel y lo miró a los ojos -Ese es el poder de lo hermoso…

Shisou permaneció mirándolo a los ojos como hipnotizado, levemente sonrojado, con el corazón latiendo deprisa dentro de su pecho. Era cierto, no hubiera alzado una mano para defenderse. Y no era que no apreciase su vida, pero era....era Jaken sensei. Y además le había dicho que era hermoso. Desvió la mirada con todo el esfuerzo del que fue capaz, seguro de que aunque fuese por él, aquella debilidad era una falla ante sus ojos. – Pero...pero Tama es distinto. Él no es capaz... – murmuró tratando de ocultar su nerviosismo.

El rubio sonrió tomando su mano y cogiéndola para besarla con suavidad antes de enzarzar el brazo del chico de nuevo en el suyo sonriendo y guardándose sus pensamientos mientras atravesaban uno de los jardines céntricos dirigiéndose a los suburbios -Si no es capaz… entonces será el primero que encabezará este pequeño experimento ¿Qué te parece?- preguntó entre divertido y tratando de averiguar lo que pensaba al respecto -Creo que podríamos sacar mucho dinero de un chico como él… La lascivia tampoco ha de ser menosvalorada- sonrió ampliamente ajustándose un poco más el cuello del abrigo.

- Sí...sí, supongo que para eso sí serviría. Podemos decir que es...exótico. – sonrió, aunque aún un tanto cohibido, pero no podía permanecer así el resto de la noche.
-Desde luego… y muy inocente ¿no es así?- sonrió, dejando escapar una ligera risa echando un mechón de cabello hacia atrás -Eso solo lo revaloriza- aseguró, tratando del chico como si ya no fuese más que una mercancía.

Alzó la vista para ver la luna alzada en la oscuridad de la noche y la luz de las farolas y los letreros luminosos tiñendo el suelo de colores resplandecientes en aquella penumbra de los callejones. Desde luego, no era que pasasen desapercibidos en un lugar como aquel en el que las prostitutas, los mendigos y el resto de la "basura urbana" se acumulaba en un ir y venir de voces. Para el rubio sólo eran eso, voces y colores que se desplazaban de un lado a otro tirando sus vidas. Observó disgustado el ambiente por encima de su hombro -La raza humana está demacrada…

- Son patéticos... – asintió el chico metiendo las manos en los bolsillos, a pesar de que él también era humano, pero no se consideraba igual a esa basura. – No sé por qué se quejan los que llevamos a la clínica. Deberían agradecernos, ¿no? Tienen la oportunidad de ser algo mejor.... – lo miró pensativo. No era que lo hiciesen por ellos o por ningún motivo altruista. Pero él mismo era la prueba de lo que podía suceder si dejabas ir aquellas ideas moralistas y arcaicas.

-Alterar la naturaleza… jugar a Dioses…- el rubio se rió -Pueden acusarnos de eso si quieren… incluso culparnos de crear aberraciones, yo seguiré orgulloso de mis actos ¿Qué hubiera sido de ti?- planteó mirando a su alrededor -¿Terminar convertido en algo como esto?- levantó el rostro de un chico moreno y a su parecer un tanto andrajoso que estaba apoyado contra la pared observando el humo que salía del cigarro en su mano. Sus ojos claros se posaron en los ojos marrones del chico que lo observaba vacío de expresión.

Shisou hizo una mueca de asco apartando la mirada. No quería ni imaginarse una existencia así. Porque eso era lo que era, una existencia. A eso no se le podía llamar vida. – Realmente.......le estoy muy agradecido por haberme encontrado. Y por..... – una leve sonrisa avergonzada se dibujó en su rostro, aunque ahora miraba hacia el suelo. – aguantar mis estupideces.

-Forma parte de la naturaleza humana el tener miedo… no tienes que disculparte ahora que has alcanzado un nivel tan asombroso de perfección y mejoría- soltó el rostro del moreno que aún sujetaba, dejando que los dedos resbalasen por su mentón y miró a Shisou de nuevo -Ahora ya no tienes miedo ¿no es así? El poder nos hace fuertes y la fuerza nos da poder… sólo hay que saber como usarlo correctamente- aseguró continuando su camino sin detenerse más.

-Aquí es…- dijo abriendo la puerta para que el chico pasara y entrando él después. Se trataba de un enorme recinto vacío, como una casa a medio construir, un bajo desprovisto de mesas o sillas pero sí con varias alturas de palcos desde donde se podían observar abajo en el suelo sobre una tarima, "la mercancía" -Parece que tiene bastante éxito.. a juzgar por el número de gente que se acumula…- dijo mirando a su alrededor a los hombres y mujeres, jóvenes o adultos que se apilaban contra los balcones mirando hacia abajo.

Shisou observó la escena con interés, analizando los rostros avariciosos de la gente, mientras en la tarima se observaban lo que al parecer eran simples humanos, aunque Shisou estaba seguro de que no lo eran. Al menos, no el que estaba en una jaula. El moreno dejó escapar una risita ante su propio pensamiento. Lo cierto era que había oído hablar de esos lugares pero jamás había visto uno, ni estaba seguro de que realmente existiesen. – Esto es....muy interesante.

-Bajemos… puede que encontremos algo que nos pueda interesar… De cualquier modo, veamos… quien podría ser un buen comprador, es lo que nos interesa… después de todo- dijo, a pesar de que sus ojos ya se movían entre los chicos allí expuestos analizando la posibilidad de llevarse a alguno aquella misma noche.

Uno de los chicos se movía entre la gente descendiendo en aquel mismo momento tratando de colarse entre la gente, la cazadora de plumas blanca lo hacían parecer como un punto de luz en aquella oscuridad. Pasó empujando a Shisou con el hombro sin reparar siquiera en ello y siguió descendiendo rápidamente hacia la parte inferior.

Shisou se tropezó, cai cayendo sobre el rubio, pero logrando mantener el equilibrio al final. Miró al chico, un tanto molesto, una sonrisa un tanto siniestra apareciendo en su rostro luego, y se concentró en sus ojos, poco a poco nublándole la vista de manera que no pudiese ver por donde caminaba. Era un ligero castigo, equiparable a su descortesía, sin ir más lejos ya que no habían ido allí para eso.

-¿Qué?...- El moreno se paró tropezando contra el hombre que tenía delante que obviament,e no dudo en apartarse para dejarlo caer al suelo en el mismo momento. Se llevó las manos a los ojos arrodillado en el suelo y sintiendo cómo todo le temblaba, no veía bien y se estaba poniendo histérico.

Jaken se paró frente a él sonriendo y adivinando el por qué del estado del chico, dejó escapar una ligera risa levantándole la cara hacia él y examiáandolo como si fuera un animalito -¿Qué sucede chico? ¿Estás bien?- preguntó en su habitual y encantador tono como si realmente le preocupase su estado –Mira, Shisou… este chico no parece encontrarse muy bien- le tomó las manos para ayudarlo a levantarse.

-No, no veo…- dijo con la voz temblando el moreno que apenas si veía la figura pálida de cabello rubio frente a él.

- Oh, ¿de veras? Veamos si podemos hacer algo.....– el moreno se acercó, casi riéndose, moviendo una mano delante de sus ojos como si estuviese examinándolo, aunque más bien lo hacía en son de burla. – Hummmm.....¿será que te estás quedando ciego? A ver si esto funciona. – le tocó la frente con un dedo, liberando su mente a su vez, y sonriéndole de manera al parecer muy amable. – Listo, creo que está mejor, ¿no? – le sonrió a Jaken sensei como pidiendo su opinión.

Jaken sonrió ofreciéndole de nuevo el brazo a Shisou -Hay que mirar mejor por donde se camina, si tropiezas con la gente puedes hacerte daño después…- siguió adelante con la misma sonrisa en su rostro dirigiéndose entre la gente hacia la parte inferior. Estaba demasiado atestado, el olor y el calor de la muchedumbre le desagradaba.

-Eh! Señores!- el moreno corrió tras ellos empujando a la gente de nuevo sin hacer mucho caso a la advertencia y sin comprender lo que había sucedido muy bien. Tampoco tenía mucha importancia cuando ya estaba solucionado, era la primera vez que los veía allí y tenían aspecto de tener dinero de sobra.

- ¿Qué sucede, chico? – Shisou se giró, aún del brazo del rubio, mirándolo sorprendido de que los siguiera. ¿Se había quedado impresionado o algo así? Lo miró de arriba abajo pensando en que no le molestaría jugar un poco más con él, pero lo cierto es que no sabía si tenía tanta paciencia.

El rubio apenas se volvió de soslayo observándolo y apartándose el mechón de cabello claro que había caído sobre sus ojos.

-¿Es la primera vez que vienen?- preguntó entonces deteniéndose y luchando entre la gente por aproximarse más -Puedo guiarlos- aseguró empujando a uno de los chicos que se acercaban con su mano y sacándolo del panorama visual.

Jaken sonrió divertido por lo oportunista del muchacho -¿A sí? Muy bien… guíanos- dijo haciendo una seña con un brazo para que pasase delante de ellos y los guiase tal y como había dicho.

El joven moreno se adelantó tal como le sugerían pasando ante ellos y haciendo una mueca de alivio en cuanto les dio la espalda.

Shisou no pudo evitar reírse un poco, cubriéndose la boca con la mano, le era imposible no ver la ironía del asunto. – Eh, chico, pero fíjate bien por donde vas ¿sí?

Shai se limitó a asentir como si nada, enrojeciendo un poco y sin mirarlos, manteniendo su disconforme expresión fija en los palcos empujó una de las puertas de madera del piso bajo, abriendo el palco que daba a los chicos que estaban en venta sobre la tarima -¿Son ustedes compradores o vendedores?

El rubio sujetó pacientemente el abrigo de su colega quitándoselo y haciendo lo propio con el suyo colgándolos ambos del borde del palco -Digamos que ambas cosas…- sonrió mirando al extraño y examinando su rostro interesado.

-Está bien…- el moreno no pareció muy sorprendido por aquello y señaló a los chicos que estaban en el centro -Ellos comienzan con un precio superior, todos ellos están aquí por primera vez- los miró a ambos haciendo notar que sabía de qué iba el tema. Es más, cada día iba a ese local, había más pero no vendían lo que estaba buscando -Los del área exterior ya han pertenecido a otros dueños… y los de las jaulas son peligrosos… por un motivo u otro…- los miró tratando de averiguar si sabían de lo que les estaba hablando.

- Muy interesante. Es una suerte que nos hayamos topado contigo, ¿no? – Shisou le sonrió, apoyando los codos en el palco para mirar hacia abajo. Era sorprendente la cantidad de gente que había. No se hubiera imaginado que tantas personas supieran sobre aquello.

-Supongo que sí… aunque eso lo tendrán que juzgar ustedes…- dijo el moreno que se apoyaba con un codo en el palco y dejaba la mejilla aplastada sobre su mano mirando al inferior. Una vez, como cada noche, había ido y una vez más no había ni rastro de él, pero sabía que no estaba muerto, simplemente no podía estarlo. No importaba, seguiría consiguiendo el dinero para cuando llegase el momento comprarlo. Todo era más difícil ahora que Hoshi también habéa desaparecido "Estúpido enano…me has dejado a mí todo el trabajo duro" refunfuñó mentalmente, siempre hacía estupideces y ahora hacía ya más de seis meses que no volvía. Suspiró mirando a Shisou, parecían los dos muy finos, desde luego no eran de allí, como la mayoría de los traficantes.

-¿Qué cifras pueden alcanzar los chicos…. Especiales?- preguntó de pronto el rubio que permanecía atrás con un brazo cruzado y el otro codo apoyado en este acariciando su propio mentón con los dedos.

-Depende del chico y de los compradores que hayan venido… millones- lo cual sólo le recordaba que tal y como iba sólo podría comprar como mucho una oreja de cada uno.

Shisou alzó una ceja, más interesado. - ¿De veras? Y ¿qué tal si el chico en cuestión fuese...algo más que especial? Tal vez...¿único? – miró hacia abajo nuevamente, estudiando la mercancía. - ¿Qué tan especiales son los chicos que pasan por aquí? ¿Puedes decirnos?

-Hummm…- el moreno lo miró mascándose el labio inferior pensativo y finalmente arreglando la explicación señalando hacia el fondo del piso y a la izquierda -Si miras un rato ahí…- dijo sin dejar de señalar.

El rubio se acercó algo más interesado en saber qué era lo que podía haber dentro de aquel tanque de agua hasta que finalmente observó el cuerpo femenino de una sirena, alzando una ceja interesado aunque no lo suficiente.

Shai se apoyó de nuevo con ambas manos en el palco -Claro que ella no está en venta, la consiguió el dueño de este lugar y desde ese momento… se le ocurrió "la gran idea"…- comentó un tanto disconforme con ponerle ese título -Si quisiera venderla, ya estaría más que podrido de dinero…- comentó mas para su propio coleto.

El rubio apoyó ambas manos en los hombros de Shisou pegándose a su espalda y acercándose para susurrarle -Creo que ambos sabemos quien es el adecuado ¿no es así?

El moreno asintió sonriendo, observando a la sirena. Tal parecía que allí era más valorado lo extraño que lo útil. Y de eso, Tama tenía mucho. Además, no veía a ninguno como él por allí. Probablemente les parecería adorable, irresistible, lo que fuera. No les faltarían fondos.

-Entonces ¿Qué? ¿Estarían interesados en vender algo? Podría encontrarles un comprador y sólo me quedaría con un dieciocho por ciento de la venta- explicó volteándose de cara al rubio que se veía el mayor de ambos –Sino, también pueden pagarle el veinticinco por ciento al dueño…- los miró expectante y sus ojos azules se clavaron entonces en los de Shisou como si esperase la aprobación de alguno de ambos.

-Es interesante…- el rubio lo miró cruzándose de brazos y sin decir si aceptaba o no la propuesta -pero explícate…

-Bien…- se rascó la cara con un dedo, algo rojo por tanta expectación, sintiendo ambas miradas sobre él -Ustedes me proporcionan a un chico y yo lo llevo directamente a los pujadores sin exponerlo aquí- dijo señalando abajo -Es como una especie de mercado negro del mercado negro… De ese modo, también el comprador obtiene el poder de revenderlo sin que se sepa que ya ha tenido un dueño anterior, eso les hace pagar más, se cansan pronto…

- Pues a mí me parece muy buena idea, ¿no le parece? – miró al rubio, esperando, ya que él tenía la última palabra. Pero le parecía que aceptaría. De esa manera, también tendrían más control sobre la venta. No le sería fácil al chico engañarlos si lo que buscaba era eso.

-Suena bien…- el rubio se ajustó las gafas mirando de nuevo a los chicos que estaban en el fondo -Y dime … ¿Cómo venderás nuestra mercancía?- preguntó de pronto mucho más que interesado, aunque aún así, divertido por lo emprendedor del chico.

-Bueno, ustedes me dan siete días de prueba, me dejáis al chico y yo lo llevo a presentarlo a mis contactos, es simple- el moreno los miró serio. Era importante que aunque fuera joven se fiaran de él, siempre era difícil la primera vez.

- ¿De veras? – Shisou le sonrió, un tanto burlonamente. – Y ¿qué te hace pensar que vamos a confiar tanto en un desconocido como para dejarle nuestra mercancía de esa manera? Así de fácil, puedes desaparecer con ella, ¿no?

-Podría… aunque no sería muy inteligente por mi parte claro…y no me gusta hacer cosas estúpidas. Puedo venderles muy bien su chico y ganar mi 15 por ciento. De nuevo ustedes me traerán más o incluso me recomendarán a otras personas y seguiré ganando, o bien puedo huir con el dinero y decir adiós al negocio… Eso, contando con que consiguiera huir… demasiado estúpido ¿no?- se metió las manos en los bolsillos del amplio pantalón esperando la nueva reacción.

-Pero chico… la estupidez de la gente es asombrosa…- el rubio lo miró a los ojos un tanto perdido en sus palabras -Cada noche vendrás a buscarlo y cada mañana lo traerás de nuevo durante siete días. No te daría tiempo a salir de la ciudad ¿no es así?- el mayor le pasó la mano por la frente a Shisou apartando el cabello de su rostro y haciendo que apoyase la cabeza en su pecho -A Shisou le encantaría divertirse contigo si me disgustas y a mí me encanta consentirlo…

El moreno sonrió sin apartar la mirada de los ojos del chico. – No está alardeando ¿sabes? Realmente lo haría. No creo que te gustase perder la vista de veras o quizás....- se mordió el labio inferior como si el sólo pensarlo le hiciese querer hacerlo y luego le sonrió casi inocentemente. – Pero eso no va a pasar, ¿no es cierto?

Shai lo miró a ambos pensando que era en lo más feo que se metía desde … toda su vida. Estaba seguro de que si su hermano lo viera en esos momentos, le daría una buena tunda ¿Ese chico había sido quien le había privado de la visión en aquellos momentos? -¿Tú también estas en venta?- preguntó mirando después al rubio y dando por hecho que tal vez era un chico suyo.

El rubio se rió dejando escapar una carcajada sincera -Cree que eres una criaturita… - una sonrisa se dibujó en sus labios mientras miraba los ojos azules del joven -Por supuesto que no- aseguró sin dejar de mirarlo.

-Está bien, ¿Dónde y cuando paso a recoger al chico?- los miró de nuevo atento, aunque y sin poder evitarlo, "creepeado" al máximo.

Shisou meneó la cabeza, sonriendo con incredulidad, aunque de veras le daban ganas de dejarlo ciego. Sacó una tarjeta de la clínica, entregándosela. - ¿Conoces este lugar? Puedes dirigirte allí mañana, por la parte de atrás. Y....- retiró la tarjeta antes de que el chico la pudiese tomar, a manera de advertencia. – sé discreto – le sonrió, ahora sí, entregándole la tarjeta.

El joven se quedó mirándolo a los ojos tentado de jugar a que se la cogía y que no, como él le había hecho, pero se abstuvo al sentir la colleja mental de su hermano aterrizando en su cuello -Siempre lo soy- aseguró mirando la dirección y rompiendo la tarjeta después como muestra -¿Me lo vais a dar atado? Si es peligroso no iré sólo- advirtió, no fuera a ser.

-Realmente … sí, es realmente peligroso- el rubio sonrió, mirándolo a los ojos sólo para después reírse al ver el rostro de preocupación del moreno -No hará falta nada de eso. Tama es un chico muy bueno… ¿no es así querido?- preguntó al chico que lo acompañaba.

- Demasiado, tal vez. – se rió el moreno, divertido por la idea de que alguien encontrase a Tama peligroso. – Pero no lo dejes fuera de tu vista. Es un tanto hiperactivo.

-No, no lo perderé de vista… Es demasiado caro para algo así ¿no? y… - carraspeó un poco rascándose la cara de nuevo -Está… es decir… los clientes querrán saber si está…

El rubio sonrió mirándolo divertido por su nerviosismo y separando los labios para dejar ver su marfílea dentadura al observar cómo sus mejillas se coloreaban. Demasiado divertido para ser verdad… -¿sí?- preguntó como si no supiera a lo que se refería.

- Si necesitas saberlo, sí. Ya tiene todas sus vacunas. – se rió nuevamente Shisou, jugando con el chico, esperando a ver cómo reaccionaba.

Shai los miró a ambos pensando si es que eran tontos o es que le estaban tomando el pelo de mala manera y optando por que debía ser la segunda, aún así le daba vergüenza preguntar -¿Pero es virgen o no? La verdad, por favor… No tengo ganas de perder prestigio como vendedor…

El rubio lo miró sonriéndole -Que yo sepa…

- Pero qué poco sentido del humor.... – comentó el moreno, sonriendo aún. – Sí, niño, es virgen. Estoy bastante seguro de ello.

-Vale, mejor…- dijo pasando por alto si aquello tenía gracia o no, aunque en su rostro ya se apreciaba que al menos a él no se la hacía -Mañana llegare a las… diez de la noche, que es cuando salgo de mi otro empleo- aunque correctamente era la hora a la que le apetecía dejar de comer comida basura y hacer algo por el mundo. Le tendió la mano a ambos -Shai- dijo lo que obviamente era un apodo y no un nombre.

El rubio le tendió la mano apretándosela ligeramente sin dejar de sonreírle. Lo cierto es que el chico trataba de ser tan maduro que le divertía infinitamente.

- Shisou – le estrechó la mano, sin preocuparse de decirle su nombre. Daba igual, por alguien tendría que preguntar. – No nos hagas esperar, ¿eh?

-No, no pienso- el moreno levantó la mano separando las puertas tras ellos y levantando la mano para despedirse después informalmente.

 
 

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