Capítulo 22
Midnight Visitors
Aziel se levantó de la cama impaciente. Se había
vuelto a vestir, y paseó de un lado a otro impaciente por
que llegase Kan. En realidad, no habían quedado con que iría
esa noche, pero esperaba que sí. Además quería
hablarle del otro chico, preguntarle qué opinaba, tal vez
incluso sabía quien era. No iba a lanzarse así como
así con él. Con esa personalidad, era capaz de llevarlos
a la muerte en vez de sacarlos de allí. No le extrañaría.
SE acercó a la puerta como si pudiese abrirla y volvió
a caminar hacia la cama.
El chico de pelo rojo se quedó parado en la puerta algo
atemorizado al oír los pasos en el interior en el momento
justo en el que había apoyado la mano sobre el panel numérico.
Apretó un poco las mandíbulas tratando de juntar las
fuerzas y abrir la puerta de Aziel ¿Y si cuando la abría
estaba alguno de los doctores esperando dentro para reñirlos
por el día anterior? Se coló tan sólo un poquito
en el interior observando aliviado que sólo su amigo estaba
allí -Aziel…- susurró desde el marco blanco
-vamos…- sonrió entre nervioso y divertido por la escapada
aunque tenía miedo.
- Kan – el chico alado se giró sin reprimir la sonrisa
que asomó a sus labios, al verlo. Se aproximó a la
puerta siguiéndolo hacia fuera, con cuidado de cerrarla tras
de sí. - ¿Seguro que no quieres quedarte en tu habitación?
-Bueno… no, tengo miedo… pero quiero ir contigo- buscó
la mano de Aziel con la suya sujetándola con fuerza y tirando
de ella caminando en silencio por la oscuridad de los pasillos en
los que sólo se oía el arrastrar de las zapatillas
por el azulejo blanco -A veces… Jaken sensei sale en la noche…
al exterior y a veces Shisou sensei sale del laboratorio a altas
horas de la noche- señaló el laboratorio al fondo
-Es esa puerta…- explicó atemorizado de que los descubriesen.
- No te preocupes – le susurró de vuelta vigilando
la puerta y apretando su mano con la suya. – Incluso si nos
descubren, diré que fue mi idea, que te obligué. –
siguió caminando a su lado, sin dejar de mirar la puerta
hasta que estuvieron lejos. - ¿Conoces un tipo...que lleva
los ojos vendados y anda por ahí con una criatura?
-No, si nos descubren, diremos que ambos nos escapamos. No es justo
que tú te lleves las culpas…- sujetó la mano
de Aziel tirando de él repentinamente y echando a correr
por los pasillos hasta las escaleras. Se quedó en el interior
sonriendo y comenzando a subirlas -Así me daba menos miedo
que ver la puerta ahí al fondo todo el tiempo- explicó
sin dejar de sonreírse mientras miraba a Aziel esperando
que no le riñera por su imprudencia -Si te refieres a Shiryou
… el doctor no me deja verlo porque es malo. Además
a mi hermano no le gusta.
- Es lo que creerán de todas maneras, y le prometía
a tu hermano que te cuidaría. – desvió un tatno
la mirada, para que no se diera cuenta de que en realidad no lo
hacía por su hermano. – No sé si me refiero
a Shiryou, no me dijo su nombre, pero vino a verme alguien anoche,
con un...imp – añadió, recordando la palabra
– Fue muy desagradable, pero por otro lado, es gracioso que
a tu hermano no le agrade.
-¿Por qué es gracioso que no le agrade?- Kan lo miró
sonriendo sin comprender muy bien qué podía tener
aquello de simpático si cuando Kitazaki se enfadaba no hacía
ninguna gracia -Yo quería ver a su imp y por eso quería
visitarlo- explicó subiendo las escaleras cuidadosamente
para no hacer ruido -¿Sabes qué es un imp?- preguntó
de pronto porque a él se lo había explicado Kitazaki.
- Pues es gracioso porque ambos quieren la misma cosa, salir de
aquí. – le sonrió ligeramente dejándose
guiar por el chico. – No, no sé lo que es un imp, ¿lo
sabes tú? Pero deben tener muy buen carácter para
aguantarse a un tipo así. Le podría decir que te visitara
pero.....es un pedante y un grosero. No creo que te agradaría.
Kan se rió un poco de lo que decía sobre Shiryou
-De veras… si el doctor Jaken dice que es malo, yo no quiero
conocerlo- explicó a pesar de todo -Mi hermano me dijo que
un imp era un demonio inferior, un espíritu maligno o algo
así que se une a un humano de por vida. Cuando ambos se unen
entonces se hacen muy poderosos, por eso Shiryou lleva esa venda.
Si se unen, no ve nada… y entonces ser poderoso o no…
no le serviría… o eso imagino yo…
- Maligno.....Más maligno me pareció su dueño.
– murmuró meditando, la criatura no le había
parecido maligna para nada. Pero tal vez, si él iba a ir
al infierno, su visión de las cosas podía no ser muy
imparcial. – Dime....¿crees todo lo que Jaken sensei
te dice? – preguntó de pronto, observándolo.
-A mí me pareció muy gracioso- dijo sonriendo a pesar
de todo -Pero a Shiryou no lo conozco, de cualquier modo no todos
los demonios deberían ser malos por naturaleza ni todos los
ángeles buenos, pero en todo caso tú serías
el balance perfecto- sonrió apretando su mano y pensando
en su deducción -Sí… le creo ¿Por qué
no? Nunca me ha mentido, aunque a veces no me contesta.
El chico ocultó el rostro tras su flequillo sonrojándose
un poco ante sus palabras y dando gracias de que no fuera de día
y de que además, siempre podía caminar unos pasos
atrás de él. – Y....¿cómo sabes
que no te ha mentido? ¿Tienes alguna manera de comprobarlo?
Tu hermano me dijo algo acerca de él. – aventuró
para ver si sabía.
-Mi hermano dice muchas cosas… ¿Cómo sabes
que no es él quien te ha mentido?- lo miró sonriendo
a pesar de lo que le decía -Puede equivocarse, tampoco es
perfecto- sabía perfectamente a donde quería llegar
Aziel, pero no estaba muy dispuesto a ceder en el tema, eso no era
cierto.
- Shiryou me lo confirmó. No, más bien, su imp. Sin
que yo le dijera nada. – se apresuró a señalar
para que no le pudiese rebatir aquello. – Me mostró
lo que le hace a Garou.
-Eso es diferente, a mí también me hacen pruebas
y algunas duelen, pero eso no quiere decir que las haga para hacernos
daño, es para ayudarnos- El chico de pelo rojo se paró
en la puerta donde las escaleras se acababan caminando por el pasillo
hasta una de las últimas habitaciones y abriendo la clave
-Tengo miedo… ¿entras tú primero?
- No son pruebas, Kan, se alimenta de él. – lo miró
de reojo, aunque luego suspiró, no queriendo asustarlo más.
– Vale, manténte detrás de mí. Y no tengas
miedo, no te hará daño. – abrió la puerta,
asomándose al interior de la oscura habitación., susurrando.
– ¿Garou?
Kan se quedó atrás aunque eso de que se alimentaba
de él sólo lo había dejado más intranquilo
aún y se pegó a la espalda de Aziel apoyando la mano
en una de sus alas.
El moreno alzó la cabeza del suelo cubierto aún por
los trozos de cortina tensándose y gruñendo en un
primer instante aunque sin levantarse de donde estaba acostado.
Sus ojos amatista se desviaron a Aziel observándolo y tranquilizándose
inmediatamente limitándose a observarlos sin comprender muy
bien qué hacían allí, pero algo le decía
que no habían venido sólo para ayudarlo, era demasiado
extraño… no se fiaba.
El chico se aventuró a dar un paso más al ver que
ya no les gruñía, aunque con cuidado de no destapar
a Kan. – Soy Aziel, ¿me recuerdas? Me viste volando
ayer. Quería conocerte.
Garou movió la oreja, sabía quien era, se acordaba
-¿Os envía Jaken?- preguntó levantándose
por fin, sólo para acuclillarse más atrás junto
a la ventana. Kan giró la vista al ver que estaba totalmente
desnudo preguntándose por qué lo tendrían allí
encerrado en esas condiciones. Se veía bastante horrible,
aunque tal vez era malo aunque no lo pareciese.
Aziel negó con la cabeza. – Venimos por cuenta propia.
Si se entera, probablemente nos castiguen. – lo observó,
preguntándose si no tenía frío, así
como estaba desnudo, y en el último piso. – No tengo
interés en hacerte daño, así que no nos ataques,
¿de acuerdo?
-No lo haré si no lo hacéis…- los siguió
con la mirada abriendo las cortinas y observando el enrejado que
formaba la "jaula" en la que dejaban volar a Aziel -¿Eres
un ángel?- preguntó mirándolo entonces y notando
que se fijaban en que estaba desnudo, se cubrió con la tela
roja -¿Conocéis a un chico que se llama Tama?
- Parte de mí lo es. Mi otra mitad es demonio. – entró
un poco más en la habitación, sin dejar de observarlo
y respondiendo a su otra pregunta. – Tama....no lo conozco,
pero...alguien me habló de él. Es el chico gato, ¿verdad?
– comentó, aunque utilizando el verbo “hablar”
muy a la ligera.
-Sí, es un gato…- Garou se rascó el brazo mordiéndose
ligeramente sin dejar de mirarlos bajo el cabello que se despeinaba
en su rostro. Aún no estaba acostumbrado a volver a hablar
de nuevo y le hacía sentirse extraño pero estaba preocupado
por Tama -Puedes salir de ahí detrás, no voy a comerte…
Kan se apartó un poco más a un lado no obstante sin
soltar la mano de Aziel -Garou… ¿es cierto que Jaken
sensei … bueno… no sé
-Es un vampiro- dijo el moreno sin más volteándose
a mirar por la ventana.
- ¿Me crees ahora? – Aziel le preguntó, no
con mala intención. Más bien, queriendo ver si el
chico tenía tal poder de negación. - ¿Estás
herido? ¿Te encuentras bien? – se arrodilló
en el suelo, mirándolo con curiosidad.
-Bueno… no sé…- Kan se acercó un poco
más, observando cómo Aziel se arrodillaba en el suelo
y pensando que no era buena idea que se acercase tanto. Ademas de
tener un aspecto bastante atemorizante, estaba bastante lleno de
polvo y tenía una cicatriz en la cara que no le hacía
parecer muy pacífico y además había pienso
en el suelo. ¿Comía pienso?
El lobo se volvió a mirar a Aziel y dejó de observar
por la ventana -Me encuentro mal como todos aquí…-
dijo mirándolo a los ojos -pero no estoy muy herido…
por la noche me recupero… Lo que quiero es volver al exterior…
Tú puedes volar, creía que eras un ángel…
Deberías escaparte aunque supongo que no has tenido oportunidad…-
se acercó un poco más pegando la nariz a la cara de
Aziel y oliéndolo. Kan no pudo evitar alarmarse inmediatamente
soportando los impulsos de coger a Aziel y salir de allí.
-He dicho que no te asustes- el moreno miró a Kan de soslayo
echándose atrás de nuevo pegándose a la pared
refugiado en la oscuridad -Tengo hambre pero no voy a mataros, Además
no podría contra él… ni siquiera tiene lógica
que tengas ese temor…
- Está bien, Kan. No va a atacarnos, ¿ves? –
le haló un poco de la mano, para que se acercase, y volvió
a mirar al lobo, recorriendo luego la habitación con sus
ojos dorados, mientras hablaba. – Hasta ayer no había
podido volar nunca. Creo que se lo debo a Kan. Y no me parece que
estés como todos. Me parece que estás mucho peor que
la mayoría. – murmuró casi para sí mismo
al observar el estado deplorable del lugar, por no hablar de su
ocupante. - Yo también quiero irme de aquí. –
finalizó, fijando sus ojos en al lobo una vez más.
-Pero creo que esa posibilidad no existe… No al menos para
mí- el lobo dirigió su mirada de nuevo al exterior
levantándose con un murmullo de telas al moverse -Le prometí
a Tama que lo sacaría de aquí… y también
a un amigo suyo…- dijo, aunque no sabía de quién
se trataba. Sacudió la cabeza apartándose el pelo
de la cara.
Kan no podía dejar de mirar el rabo negro y blanco bajo
la tela roja, era realmente extraño -¿Eso es el mar?-
preguntó de pronto pegándose al cristal y observando
a lo lejos.
-Sí, eso es- contestó sin más el lobo mirando
al mismo lugar -¿los dos soys de aquí dentro?
- Kan no, pero no recuerda mucho. Vino de pequeño. –
le contestó el ángeld e manera distraída, más
interesado en ver el mar. Quería saber si era tan asombroso
como el había dicho Kan. Se levantó, asomándose
a la ventana, sin poder contener su asombro, y pegándose
al chico de cabellos rojos. Todo lo que veía le parecía
increíble. Aquello a lo que Kan se refería como “el
mar”, se veía lejos y sólo podía notar
lo que estaba alumbrado en esa oscuridad. Pero era cierto, era una
extensión de agua mucho más grande de lo que pudiese
caber en un recipiente. Se preguntó si podría verlo
mientras volaba. La ocasión anterior había estado
muy concentrado en su vuelo y en el azul del cielo como para notar
nada más. – No tengo ventanas. – miró
al lobo como explicándose, y luego se giró completamente
aunque reticente a dejar de mirar. – Conozco a alguien más
que quiere salir de aquí. Él también conoce
a Tama. Fue quien me dijo su nombre.
-Shiryu… y Jaki…- Garou lo miró de soslayo igualmente
reticente a dejar de contemplar la escena que cada día y
cada noche observaba sin aburrirse de su visión, sólo
anhelándola cada vez más -Tama me dijo que querían
irse y que si me lo llevaba a él, tenia que llevármelos
también, pero yo no me fío de nadie … y Tama
es muy inocente- miró al ángel de nuevo.
- De veras tiene que ser muy inocente para que le agrade ese tipo.
Yo tampoco me fío, pero quiero salir de aquí. Y quiero...
– miró a Kan, observando cómo aún miraba
al exterior. – Hice una promesa. – murmuró serio.
Kan los miró a ambos preocupado. No quería decirlo,
pero a él le daba demasiado miedo aquello, no podía
dejar de pensar que si finalmente se escapaban, él se echaría
atrás.
-Yo también hice una promesa…- dijo el lobo mirándolo
entonces y apartando su rostro preocupado. Una promesa muy importante,
a la persona más importante que tenía, la culpa había
sido suya por rendirse y acudir a Jaken -Y sé que me están
esperando ahí fuera- dijo después bajando las orejas
levemente apretando las mandíbulas entre enfadado y demasiado
decepcionado consigo mismo -Deberíais volver, si os descubren…
- Bien, pero regresaremos. Y luego...buscaremos la manera de salir.
– dio un paso atrás sujetando a Kan de la mano nuevamente.
– Creo que si todos nos unimos, les será más
difícil detenernos. Al menos alguno debería lograrlo.
– le dirigió una mirada rápida de reojo al pelirrojo.
Kan lo miró nervioso y después miró al lobo
-Shisou sensei puede matarnos a todos juntos si quiere… es
imposible…- sonrió levemente en un gesto preocupado
-No podremos conseguirlo…
-Shisou …- el lobo pensó en el chico que había
visto con Jaken recientemente. De hecho, se le veía bastante
orgulloso de él al doctor -No importa, un hombre es un hombre
al igual que nosotros también puede morir… Jaken es
un monstruo…
- Además contamos con tu hermano. – añadió
Aziel, sin estar seguro de que eso fuera una buena idea. Así
mismo, podía hacerle daño a Kan con esas filosofías
que tenía. – De todos modos, es peor no intentarlo.
¿Qué tal si lo logramos?
-¿Qué tal si no?- Kan lo miró haciendo la
misma mueca de preocupación -Garou, hay aquí alguien
que conoces, ha muerto también… pero está vivo
como Jaken sensei- tragó saliva, hacia rato que lo había
visionado y aún no se atrevía a decírselo al
moreno temiendo su reacción.
Garou lo miró completamente tenso -¿Quién?-
preguntó alterado pensando en primer lugar en su hermano.
Sí, aquel estúpido seguramente estaría buscándolo
y haciendo cosas descabelladas por encontrarlo.
-No lo sé…- se acercó más a Aziel pegándose
a él -Sólo sé lo que he visto… lo conoces…
Aziel le apretó la mano para tranquilizarlo. – Kan
tiene visiones. Puede ver a través de los muertos.
-Entiendo…- dijo, aunque en realidad no muy bien. No parecía
algo fácil de comprender si no eras tú mismo quien
lo sufrías -¿Y ese chico es un lobo como yo?- preguntó,
aunque un tanto egoístamente rogando que no fuese su hermano.
-No, es un vampiro… no recuerdo… pero tenía
una estrella …
-Entiendo…- el moreno se pasó las manos por el pelo
aplastándose las orejas y comprendiendo inmediatamente de
quien se trataba, ahora era doblemente peor. Ahora sí que
estaba seguro de que su hermano estaría haciendo estupideces.
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