| Capítulo 16
Aprendiendo cosas nuevas
Shiryou ya esperaba en la misma mesa que el día anterior,
levantando a Jaki por las alas como si fuera una mosca que pataleaba
en el vacío meneándolo aburrido sobre el atún
que esperaba a Tama. Observo el arroz bajo su propia cabeza teledirigiendo
a Jaki hasta allí para verlo, no tenía hambre, nunca
la tenía y le extrañaba que ni Jaken ni esa "niñata"
de sensei le hubieran llevado hasta allí hoy. Fuese como
fuese debía admitir que se le había despertado con
una tremenda erección gracias a soñar por la noche
con el maldito sádico, aunque había olvidado su nombre
así que lo dejaría en niñata -Buff olía…
a sexo puro…- murmuró estremeciéndose y apoyando
la frente en su mano –Si fuera una tía…- Jaki
lo miró hinchando los carrillos y pateándole la mejilla.
Tama llegó, casi saltando con Kotaro de su mano, ya vestido
y bañado. Sonrió, saltando sobre el moreno para abrazarlo,
con la cola moviéndose tras de él, ya entrado en confianza.
– Shiryou!!!!
-Tama!!!- exageró el moreno poniendo no obstante cara de
inmutable cabreo -¿y tú por aquí?- se decidió
a vacilarlo - Si hubiera sabido que venías no me quedaba
en esta mesa con la peste que haces a pienso de gato…- frunció
la mejilla al notar una nueva patada de Jaki que pataleaba por llegar
al chico gato.
- Shiryou malo. – el chico lo miró entre ofendido
y lastimado, golpeándolo en la cabeza con su peluche. –
Pensé que me estabas esperando. Ayer dijiste que te agradaba.
–movió la cola impaciente, tomando su plato, porque
igual sí tenía hambre. – Pero si quieres me
voy, a Garou no le huelo a peste y juega conmigo.
-… si estoy aquí sentado en tu mesa frente a tu plato
de atún ¿no crees que sí te estábamos
esperando? - dejo caer a Jaki sobre el pelo del felino al fin y
este se abrazó a la oreja de Tama abrazándola -¿Quién
es ese Garou? ¿Tan pronto y ya me eres infiel?- preguntó
en tono igualmente serio aunque lo vacilaba de mala manera.
Tama se rió al sentir a Jaki en se oreja, moviéndola
ligeramente. – Pues ¿por qué me hablas tan feo?
Y no te soy infiel.... – le respondió confundido, sin
saber exactamente a qué se refería. Se sentó
en la mesa, empezando a comer, aún con la criatura en su
oreja. – Garou es mi nuevo amigo, lo conocí anoche.
Y también tiene orejas y cola, como yo, pero...es diferente.
Y más grande. Y se ve amenazador, pero luego no me comió
y jugamos. Y es muy lindo. – movió la cola contento,
recordando, aunque luego su rostro ensombreció un poco. –Pero
está muy sólo, y no lo dejan salir a comer acá.
Él también me habló del exterior. Y dijo que
cuando salga, me va a llevar con él. Y a ti, y a Jaki.
El moreno lo miró alentado por aquello que decía
-¿Hum? ¿Y dónde dices que está ese amigo
tuyo?- preguntó cogiéndolo sobre las piernas y apoyando
el mentón en su hombro -¿Cómo de amenazador?
¿Y cómo de grande?
- Está arriba en el último piso. – le contestó,
apoyándose más sobre la mesa, y alzando la cola en
el aire. – Y...es que dijo que me iba a comer y tiene unos
colmillos enormes..... – le mostró sus propios y pequeños
colmillos, exagerando la mueca, y luego parándose sobre la
silla alzando la mano. – Y es grande.....más grande
que yo. – aclaró como si aquello realmente ayudase
en algo. Luego se dejó caer de nuevo sobre la silla. - ¿Quieres
conocerlo? ¿Sí? Es que...quería pedirte un
favor, porque...Jaken senser dice que estaba jugando pero creo que
se golpeó con la puerta. ¿No puedes ir a ver cómo
está? – lo miró esperanzado, moviendo las orejitas.
-Si Jaki quiere hacerlo… entonces sí puedo…-
dijo como si él mismo no pudiera ordenar al imp -pero antes…
tendrás que darme tú la comida porque él es
un inútil y yo me canso con esto- dijo apoyando las manos
sobre la mesa con los grilletes resonando metálicos sobre
la madera -Ven más cerca… a mi lado…- le animó
con una sonrisa repentina. Sí, cada vez se daba más
cuenta de que Tama era una buena "amistad/utilidad".
- Bueno, pero no insultes así a Jaki, que también
es mi amigo, ¿eh? – el chico tomó los cubiertos,
llevando el tenedor a la boca del moreno. – Abre....
-Amigo inútil- aclaró el moreno aprovechándose
con todo el rostro del mundo de que le daban de comer. Se subió
un poco sobre la mesa cogiendo al imp del cabello de Tama poniéndolo
en su hombro para poder ver al chico "Vamos, ve a buscar a
ese Garou y ve si merece la pena" animó al ser de luz
que renegado revoloteó de nuevo por los pasillos.
-Ya va a buscar a Garou…- explico sin poder verlo ahora -¿Tu
doctor es Shisou?
- Sí- asintió, llevándole la comida a la boca
de nuevo. – Abre.... Y ¿ves? Jaki no es inútil.
–añadió, necio.
-Para algunas cosas sí…- espetó pensando en
tipos de desahogo que no estaba dispuesto a llevarle a cabo. Hoy
tenía un mal día y todo por culpa del maldito Shisou,
pero al menos había recordado su nombre y casi espontáneamente
-¿Y te trata bien? ¿Es bueno contigo, Tama?
- Ajá, él me cuida y me rasca detrás de las
orejas. Eso me gusta. – aclaró sonriendo, añadiendo
un poco más serio. – Garou dice que me llevó
con él para que me comiera, pero yo no lo creo porque luego
me preguntó si me había divertido.
-Humm…- el moreno se pasó la mano por el mentón
dubitativo -Pues conmigo no es nada cariñoso… y no
sé por qué- dijo escéptico y con una traza
de sonrisa en sus labios -¿Y te divertiste con Garou?- preguntó
de pronto mucho más interesado en lo que el imp veía,
atravesando las habitaciones revoloteando a la altura del techo
de todas ellas atravesando techos y suelos para llevar a la planta
alta.
- Eso es porque te portas mal. Lo sé porque vas vestido
de negro. – lo miró sonriendo y preguntándose
qué tan mal se portaba, si con él era agradable, a
pesar de que a veces le decía cosas feas. – Sí,
me divertí mucho con Garou, porque a él también
le gusta jugar. Al principio me asusté mucho porque me dijo
que me iba a comer y me quitó a Kotaro, pero luego nos divertimos
y me abrazó para dormir. ¿Alguna vez has dormido abrazado
a alguien? Se siente bien.
-Sí, claro que he abrazado, besado, lamido y follado…-
se quedó con la mano apoyada en su mentón sin más,
pensando en la burrada que acababa de decir con el mismo tono repelente
-¿Quieres que te enseñe?- preguntó sonriendo
de pronto -Es muy divertido…- insinuó bromeando con
él y moviendo la pierna bajo la mesa hasta tocar con su pie
entre las de Tama, acariciando su sexo.
- Ah! – Tama pegó un salto del susto, golpeándose
la rodilla con la mesa, no sólo por lo repentino del contacto,
sino también porque lo acababa de recorrer un escalofrío.
– Cuando me acaricias allí, se siente extraño.
– lo miró, confundido, moviendo la cola nerviosamente
y aún sin comprender exactamente al moreno. Él también
había abrazado, besado y lamido, pero ni idea de lo que era
follar. - ¿Qué me vas a enseñar? – preguntó
curioso.
Shiryou se rió al escuchar su reacción apoyando la
cabeza en su mano. Desde luego que era idiota, pero lo que no pensaba
hacer por más desesperado que estuviese era follarse a un
gato. Eso jamás, un gato es un gato, si no le llegaba con
que en ese centro sólo hubiesen hombres, encima un gato,
ni de coña… El único que cumplía los
requisitos era el doctor Shisou, ese sí estaba realmente
en condiciones de ser "fertilizado" -Ven… te enseñaré
a besar distinto a como sabes- intuyó, sólo porque
ni sabía qué sensación era excitarse, que debía
hablar de besos mucho más puros.
- Oh, eso. Enséñame. – se inclinó hacia
delante, alegre de aprender algo nuevo y de que no fuese nada extraño
que no fuera a comprender. Por las expresiones que usaba, nunca
sabía lo que le iba a decir.
El moreno se subió un poco más en la mesa levantando
ambas manos con los grilletes buscando la cara de Tama y acercándose
un poco más al encontrarla. Lamió sus labios suavemente,
sin verlo era mejor, hasta podía pensar que era una tía
maciza y todo. Le mordió un labio levemente dejándose
llevar por la fantasía de que era una chica y empujó
con la lengua entre sus labios entrando en su boca y lamiendo su
lengua "Coño… está áspera…"
frunció el ceño. No… estaba besando a un gato,
se apartó con una vena hinchada en la frente dejándolo
allí sobre la mesa.
Tama lo miró, tocándose los labios, pasándose
los dedos por la lengua luego analizando las sensaciones. Le había
gustado. Se sentía cálido, agradable, aunque se preguntaba
por qué Shiryou tenía aquella cara de amargura. Se
le acercó, pasándole la lengua por los labios, intentando
devolverle el cariño, y sonriendo.
-Ecucha…- Shiryou le puso la mano delante de la cara aplastándosela
y echádolo hacia atrás -Jaki acaba de llegar junto
a Garou y dice que está bien…- aunque en realidad lo
que a él le importaba es que sí parecía fuerte
y mucho, un hombre lobo -Dentro de poco ya podremos montar un circo…
- ¿De qué estás hablando? – el chico
lo miró curioso, sin comprender el último comentario.
Le parecía que a veces hablaba sin sentido y de cosas extrañas,
pero igual le interesaba. Además lo hacía feliz que
Garou estuviese bien. Movió la cola, asomándose desde
detrás de su mano, y tomando la misma entre las suyas.
-De nada…- el moreno dejó escapar un suspiro agotado
-no hablo de nada que puedas entender con tu cerebro- terminó
por rematar -¿Entonces dices que si soy bueno, Shisou me
tratará bien?- preguntó después aun con su
idea en la cabeza.
Tama lo miró, preguntándose a qué se refería
con que no podía entenderlo con su cerebro. Sonaba feo, pero
por otra parte a lo mejor era algo que había que entender
con otra cosa, pero....eso tampoco tenía sentido. Sacudió
la cabeza como si despertase de su ensueño, y asintió
enérgicamente, moviendo la cola tras de sí. –
Claro, porque ya no tendrá que reñirte.
-Humm….- el moreno seguía observando mareado cómo
el imp bajaba de nuevo por los entresuelos. Se estaba comenzando
a marear con las imágenes pasando tan rápidamente
-Aziel- dijo mirando al gatito y meneando un poco su mano por ver
si pensaba soltársela algún día o no -¿Lo
conoces?
- Aziel? – Tama retribuyó meneando más su mano
de lado a lado, jugando a la vez que sonreía. – No,
no lo recuerdo, así que...no.
-¿Vas a parar con mi mano? ¿O me la desenrosco de
forma definitiva y te la regalo?- preguntó el moreno sin
entender realmente qué demonios estaba haciendo con ella
ya que no la veía para nada -Jaki dice que el lobo le dijo
Aziel, sólo eso y que después se le quedó mirando
pero que él se fue porque daba miedo.
- Sólo estoy jugando, no seas malo. – protestó
Tama soltándole la mano y mostrándole la lengua, más
que nada, porque sabía que no podía verlo. Se le quitó
de enfrente, sentándose de nuevo en la silla a su lado. –
No sé qué quiso decir. Le preguntaré cuando
lo vea. – sonrió el chico, ladeando la cabeza.
-¿Lo verás de nuevo?- preguntó, notando que
se sentaba a su lado y buscándolo con las manos, cogiéndolo
en sus brazos. Debía ser una habilidad suya como gato, pero
se hacía irresistible cogerlo en las piernas -Si lo ves,
pregúntale cómo pretende salir y dile que yo quiero
ayudarlo a que salgamos.
- Sí... – le contestó, contento de que lo tomase
en brazos de nuevo, y adhiriéndose a su cuello, acariciando
su mejilla con la barbilla del moreno. – Anoche quería
romper el vidrio, pero no pudo. Y me lo mostró, el exterior.
Es muy bonito. Estaba lleno de luces, y algunas se movían.
Y me dijo que se llaman autos.
El moreno se quedó meditando en lo que acababa de decirle.
Era bueno saber que se veía la ciudad desde allí,
pero no les servía de nada estando en el último piso.
Observó a Tama mediante el imp que acababa de llegar y se
había sentado en frente de ellos con los brazos cruzados
y al parecer no muy conforme con que de nuevo estuviesen tan pegados
"Ah calla! Es inevitable… no lo puedo evitar" dijo
acerca de coger a Tama en las piernas "¿Te jode?"
dijo de pronto dibujando una sonrisa y apretando más al gato
contra él besándole el cuello levemente para después
dejarse llevar lamiéndoselo y besándoselo con más
ímpetu "¿Jode esto? Vamos, me has visto hacerlo
miles de veces"
El imp se agarró de su camiseta tratando de tirar de él
y apartarlo como fuera mientras el moreno se reía de él
de mala manera.
Tama se rió, contento de que le dieran cariño, y
se revolvió un poco, al notar a Jaki con ellos, sonriéndole
y tomándolo entre sus manos con delicadeza. - ¿Qué
sucede, Jaki? ¿También quieres mimos? – le dio
un besito a la criatura, y lo alzó, colocándolo al
nivel del rostro de Shiryou. – Anda, bésalo tú
también, ¿ne?
Shiryou se vio a sí mismo serio y después abriendo
una gran sonrisa cogió al imp metiéndoselo en la boca
y masticándolo convenientemente para mostrarle después
la lengua llena de polvos azulados a Tama -Listo, ahora me iré.
- Eso no fue agradable, Shiryou. ¿Por qué tienes
que ser así? – Tama se cruzó de brazos, negándose
a bajar de sus piernas. – Quiero ver a Jaki.
-Pues tendrás que esperarte a que lo cague, así que
o te bajas de encima o me levanto y te tiro al suelo- el moreno
se rascó una oreja como si nada, esperando.
- No te creo. Estás mintiendo. – el gatito se pegó
a su cuello, previniendo que no lo tumbara. – Si te vas así,
no podrás ver por donde caminas.
El moreno abrió la boca dejando salir al babeado y regerenado
imp entre sus labios finalmente escupiéndolo y recibiendo
toda suerte de patadas y puñetazos mientras seguía
rascándose la oreja sin más -¿Ya me puedo ir?
¿No va a venir Shisou a buscarte y a quererme a mí
también de paso?- preguntó, dejando escapar una extraña
sonrisa.
- ¿Por qué? ¿Vas a ir a las pruebas conmigo?
– preguntó, inocentemente, mientras tomaba a Jaki,
pasa secarlo con una servilleta sonriéndole.
-Sí, sí, por eso…- contestó el moreno
sin mucho más que inventar y sabiendo que tampoco era necesario
con aquella criatura tan sumamente baka. Se levantó para
que se cayera al suelo, desprendiéndose de él.
Tama levantó los brazos, dejando que la criaturita volase,
y levantándose inmediatamente del suelo, señalando
al moreno. – Eres muy malo Shiryou. Ya sé por qué
vistes de negro. Porque tiras a la gente al suelo.
-Sí… es por eso- decretó el chico poniéndose
al imp quisiera que no en el hombro para poder ver -Ahora ya veo,
así que me voy Tama, pregúntale eso a Garou y…
no te olvides haz el favor…- dijo como si pidiera un imposible
-si eres bueno, te daré otro beso.
- No me voy a olvidar, pero.... – se rascó la oreja,
mirándolo un tanto desconfiado. – después del
beso, no me tires al suelo. – seguía sin comprender
por qué era bueno por momentos, y malo por otros, pero prefería
prevenir.
-Sí, sí, sí, tú tranquilo, después
del beso hacemos lo que tú quieras. Ahora sé bueno
y cómete tu atún- dijo como si hablase con un gato
realmente. Ocultó al imp y dirigió la cara hacia Tama
-¿Me vas a acompañar a la salida o qué? Que
no veo…
El chico miró su atún y luego a Shiryou, sin saber
qué hacer, decidiéndose no mucho después. –
Claro! – saltó contento sujetándolo por la mano
y llevándolo de igual manera que el día anterior.
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