| Capítulo 15
A Strong Urge to Fly
Jaken abrió la puerta blindada que daba a un patio interior
del edificio, marcando un código en una placa digital, dejando
paso a los tres jóvenes que lo acompañaban. Se trataba
de un patio alto que daba hasta el último piso del edificio
totalmente cerrado por verjas. Kan apretó la mano de Aziel
con fuerza, era la primera vez que veía el cielo en persona
y que olía el exterior de aquella forma.
-Cuando quieras Aziel…- el rubio sonrió tomando la
mano del chico alado separándolo de Kan y mirándolo
a los ojos cruzándose después de brazos.
Aziel suspiró, mirando el cielo y agitando ligeramente sus
alas. Era como el de sus visiones, a excepción de las rejas.
Le dirigió una mirada a Kan, nervioso, y observó el
cielo de nuevo, agitando sus alas, sin conseguir nada al principio.
Había pensado que le sería más fácil
después de ver al ángel. Se lo veía tan grácil,
tan ligero. Pero los años sin intentarlo no habían
pasado en vano para Aziel. Apretó los puños decidido,
intentándolo una vez más, consiguiendo por fin elevarse
del suelo, aunque fuese un poco.
Kan sonrió emocionado acercándose y sintiendo cómo
su pelo se movía alborotado por la brisa que las alas del
ángel provocaban –Genial, Aziel!!- dijo con la cara
alzada hacia él -¿Verdad, sensei? ¿No es precioso?
Jaken sonrió -Desde luego que es precioso… inclina
más el cuerpo hacia delante, Aziel y abre más las
alas, completamente…- dijo mirando al chico de cabello celeste.
Aziel le dirigió su mirada al chico de nuevo, tan distraído
por sus palabras que casi se cae. Pero se mantuvo en el aire, e
hizo lo que le decía el doctor aunque un poco molesto porque
le dijese qué hacer. Que él supiera, el doctor Jaken
no tenía alas. De todas maneras, extendió sus alas
por completo, dirigiendo su mirada otra vez hacia el cielo, y concentrándose
en su deseo de ir hacia allá. Se elevó aún
más, pasando de su contrariedad porque el doctor tuviese
razón, a favor de su propia sensación de triunfo.
- Es increíble... – Shisou lo observaba completamente
interesado, a pesar de que no le veía utilidad a aquello,
vivendo el chico donde vivía. Pero no podía evitar
asombrarse ante lo imponente que se veía.
-Shisou… ¿estás pensando que es inútil
que sepa volar cuando vive en una jaula?- el rubio se plantó
repentinamente tras el joven doctor apoyando sus manos en los hombros
del chico e inclinando su cabeza hasta apoyar los labios en su cuello
-Pero… deberías replantearte un poco más el
factor "incentivo" ¿ves como disfruta volando?
Sufriría el doble de lo que disfruta, en el caso de que le
fuera prohibido…- separó los labios apoyando los marfíleos
colmillos sobre la piel del chico y deslizó la lengua por
ella suavemente retirándola y besándole la piel, sujetándole
el cuello con una mano y deslizando los dedos por él mientras
miraba ahora a Aziel elevarse -No te preocupes, yo te enseñaré
a valorar mejor los sentimientos humanos y cómo jugar con
ellos querido… todo a su tiempo- decretó apoyándolo
contra su pecho y viendo a aquel chico elevarse en el cielo como
su propio triunfo, un ángel y un demonio corpóreo
cruzados en el mismo ser, un semidemonio, más fuerte incluso
que un demonio puro.
Shisou entrecerró los ojos, sintiendo un escalofrío.
¿Cómo era posible que lo conociese tan bien? Parecía
que pudiese leer sus pensamientos en su rostro. No dijo nada, pero
sonrió satisfecho, siguiendo al ángel /demonio con
la mirada. Estaba seguro de que Jaken sensei lo comprendía.
Aziel se elevó aún más, deseando que aquellos
barrotes no estuviese allí. Descendió un poco, proyectando
su sombra sobre ellos, y pasando cerca de Kan, sólo para
revolverle más el cabello, dedicándole una sonrisa
momentánea, como si sólo estuviesen ellos dos allí,
volviendo luego a elevarse.
Kan le sonrió -Más alto, Aziel! Hasta que llegues
arriba- le animó observándolo encantado sin poder
evitar sentirse feliz y contagiado por su sonrisa.
Sin embargo alguien más observaba aquellas pruebas, Garou,
aún en el aspecto de un enorme lobo negro con varias marcas
blancas en el pelo llevaba toda la mañana observando cómo
montaban aquellas rejas que llegaban al último piso donde
él estaba, preguntándose de qué se trataba
y ahora por fin su curiosidad, o más bien su necesidad de
entretenerse con algo se habían visto satisfechas al observar
sus ojos amatista a aquel chico alado elevarse, aunque apenas podía
aún observarlo a la distancia que alcanzaba en el vuelo.
Igualmente su cola se agitaba nerviosa ante aquel extraño
ser.
El chico volvió a remontar el vuelo, mucho más fluido
ahora, como si poco a poco fuese recordando alguna habilidad hace
tiempo olvidada. Batió de nuevo sus enormes alas negras,
alentado por las palabras de Kan, y sonriendo para sí mismo.
Continuó volando hasta llegar arriba y permaneció
allí dando vueltas, deseando llegar aún más
alto.
Garou se acercó más a los cristales observando e
inclinando la cabeza como si aquello le fuese a hacer ver más
claramente, al tiempo que dirigía sus orejas hacia allí
interesado. Se golpeó contra los cristales y finalmente se
sentó en el suelo impaciente aullando lo más profundamente
que podía, llamándolo, fuera lo que fuera aquel ser.
Aziel se distrajo al escuchar el aullido, olvidándose por
un momento de mover sus alas, y descendiendo a consecuencia. Enseguida
se llamó la atención mentalmente, elevándose
de nuevo. Aún le era difícil hacerlo sin concentrarse.
Se dirigió hacia donde lo había escuchado, deteniéndose
en el aire para observar al lobo que se veía a través
de los cristales.
Los ojos violeta de Garou se posaron en los suyos deteniendo los
aullidos y pegándose al cristal empañándolo
con su respiración y observándolo de nuevo atento.
Golpeó el cristal una vez más, como si al romperlo
él también pudiese echar a volar y no caer al vacío.
Se quedó parado unos instantes agachándose en el
suelo y temblando,antes de que ahora, un más tranquilo, Garou
se levantase como humano lentamente pegándose desnudo al
cristal "ayuda" dijo simplemente moviendo los labios a
sabiendas de que no oiría su voz desde allí, a sabiendas
de que no le ayudaría.
Aziel se quedó como hipnotizado observándolo sin
comprender aquel cambio, descendiendo y elevándose una y
otra vez por su distracción. Observó cómo se
movían sus labios, intentaba decirle algo, pero no lo comprendía,
no podía leerlos, probablemente porque su mente ya se hallaba
bastante confundida de por sí. Así que se grabó
su movimiento en la memoria, para intentar descifrarlo. Cerró
los ojos, recordando no dejar de volar, y aquella tenue luz envolvió
al chico de los ojos violeta. No sabía por qué lo
hacía, simple curiosidad tal vez. De todas maneras, no podía
hacer nada, sólo sentir la vida en él. Pero también
sentía que estaba sufriendo, estaba lastimado. Abrió
los ojos de nuevo, descendiendo de la ventana y volviendo a elevarse,
algo mareado. Era demasiado esfuerzo. “Aziel” pronunció
con sus labios para que supiese su nombre si acaso podía
leerlos, y se giró para descender de nuevo, lanzándole
una última mirada por encima de su hombro.
-Aziel, es nombre de ángel…- dijo el lobo en voz profunda
sentándose en el suelo con la pared contra el cristal paseando
sus ojos amatista por su propio cuerpo ¿Qué demonios
había sido eso? ¿Realmente era un ángel? -Aziel-
repitió una vez más, si volvií a ver a Tama
le preguntaría si lo conocía.
Jaken aplaudió al ver al chico bajar -Muy bien Aziel, lo
has hecho muy bien, pero vamos, ahora ya se ha acabado por hoy.
Además estás cansado por andar haciendo cosas que
no debes mientras vuelas ¿no es así?- preguntó
sonriendo y mirando al ángel.
Kan lo miró sin comprender abrazándose al semidemonio
efusivamente -Ha sido precioso Aziel, eres precioso- se apartó
un poco cogiéndole las manos -Vendré siempre que pueda
a verte volar ¿quieres?
- S...sí. – le contestó, cohibido por aquel
abrazo, y deseando realmente que el chico se quedase aún
más con él. Le dirigió una mirada de reojo
al rubio, y luego a Shisou, notando cómo sonreía.
Sin duda, tampoco se la había pasado por alto lo que había
estado haciendo.
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