| Capítulo 11
Light as a Feather
- Vamos, Aziel. Puedes hacerlo mejor. O ¿es que ya no quieres
volar? – Shisou se inclinó sobre el micrófono,
detrás del vidrio y desvió su mirada hacia los monitores
que registraban cualquier detalle en los signos vitales del chico,
así como en sus ondas cerebrales. Le hizo una señal
al hombre que se encontraba sentado a su lado, y este tocó
una tecla en el ordenador, provocando un ligero cambio en la pantalla.
Aziel, apretó los dientes, al sentir la señal que
le indicaba que estaba fallando. No llegaba a ser realmente dolorosa,
sólo increíblemente molesta. Y más, después
de un tiempo de llevarlas recibiendo. Se irguió, haciendo
un esfuerzo, así rodeado de sensores como estaba, en aquella
cabina completamente blanca, esterilizada. Extendió sus alas
incrementando su energía, su cuerpo brillando violentamente
por unos segundos, y alargó un brazo lentamente, como si
le costase trabajo. Un torbellino que parecía estar hecho
de sombras, lo recorrió hasta concentrarse en la palma de
su mano, donde permaneció, formando una llama, por momentos
oscura, y por momentos luminosa.
Permaneció así, respirando con dificultad, el sudor
perlando su frente. Se sentía terriblemente cansado, le resultaba
difícil mantener su poder a ese nivel, ambas naturalezas
luchando a la vez dentro de su cuerpo sin llegar a ninguna resolución.
Una aguja adherida a un tubo salía de una vena en el brazo
que permanecía inmóvil, tomando muestras de sangre
cada 5 minutos. No sabía cuanto tiempo llevaba así,
pero le parecía demasiado.
Shisou lo observó, apoyando su mano en el cristal, que se
había convertido en una necesidad a medida que el chico había
ido aumentando su poder. Era impresionante. Lo estaba haciendo de
maravilla esta vez, y lo mejor de todo era que no se estaba quejando,
ni le había ocasionado ningún tipo de problemas. La
idea de Jaken sensei parecía estar funcionando a la perfección.
Sonrió para sí, complacido, y observó una vez
más los monitores. Ya estaba llegando a su límite,
no parecía poder aguantar mucho más, pero aún
no estaba seguro de haber conseguido todo lo que necesitaba y dados
los acontecimientos del día, se sentía optimista.
Tal vez incluso pudiese lograr más si lo empujaba un poco.
Volvió a acercarse al micrófono, llamando su atención.
- Aziel, lo estás haciendo terrible. ¿Crees que te
traje a pasear? Concéntrate! – le mintió para
presionarlo, y le hizo una seña a su ayudante de que aumentase
la señal.
Los ojos dorados del ángel/demonio lo miraron llenos de
ira, pero estaba demasiado agotado hasta para eso. Intentó
pensar en el ángel de las visiones, como le había
sugerido Kan, pero más que en el ángel, el rostro
del chico se perfilaba en su mente, con aquella sonrisa incomprensible
para él. Hizo un último esfuerzo, cayendo al suelo
sin energías, varias plumas desprendiéndose de sus
negras alas. Escuchó las órdenes de llevarlo a su
habitación, los pasos que venían por él. La
puerta se abrió, y antes de que fuese demasiado tarde, alargó
la mano para atrapar algunas de las plumas en su mano, apretándolas
contra su pecho.
|