Capítulo 10
Bonding
El rubio doctor se paseó por los pasillos llevando una libreta
en la mano y dirigiéndose al despacho del doctor Shisou.
Aunque era el único que entendía como parte del equipo
y al que dejaba salir del edificio, sin embargo parecía bastante
apegado a él. Siempre estaba enfrascado en su trabajo, confiaba
en él para que encontrase un remedio a su problema con la
exposición a la luz solar.
-Shisou-kun… - dijo llamando a la puerta y esperando unos
segundos antes de abrirla -¿estás ocupado?- preguntó
por formalidad.
- No, pase. Bueno.....trabajaba, pero nunca estoy ocupado para
usted, lo sabe. – le sonrió, levantándose del
escritorio, donde revisaba unos informes. No le gustaba mucho trabajar
con papeles, pero tampoco podía hacerlo todo él. -
¿Qué se le ofrece?
El rubio cerró la puerta a sus espaldas sonriéndole
-Siéntate, he venido a proponerte algo- dijo sentándose
frente a él y mirándolo a los ojos -A hablarte de
mi primer paciente, se llama Garou… ¿entiendes de qué
clase de criatura estamos hablando? ¿No es así?
- ¿Un hombre lobo? – se sentó, sonriendo e
indicándole la silla de enfrente para que se sentase también.
No se lo hubiese imaginado. Por alguna razón, pensaba que
su primer paciente habría sido un vampiro, pero eso no tenía
razón de ser lógica, claro. - ¿Qué quería
decirme?
-Me gustaría que lo vieras… está en un estado
tan deplorable…- dijo sin más cruzando los dedos -Me
alimento de él todos los días… Es lo más
conveniente puesto que se recupera cada noche completamente…
aunque comienza a aburrirme si soy sincero… - dijo como si
nada -De cualquier modo, he pensado que te gustaría verlo.
- ¿De...veras? Sería un honor. – Shisou lo
observó, con los ojos llenos de sorpresa, e internamente
emocionado por conocer al primer paciente, y sin preocuparse mucho
por los otros comentarios. Era como ver el inicio de todo.
-Muy bien…- el rubio sonrió levantándose y
rebuscando las llaves en el bolsillo de su bata blanca -Garou siempre
ha sido muy reservado… y últimamente no quiere comer-
sonrió dejando escapar una suave risa -ni siquiera pienso…
me pregunto si no debería mostrarle algo más suculento…
Shisou rió, poniéndose de pie. – Tal vez, si
piensa que eso arreglará el problema. Después de todo,
no podemos dejarlo morir ¿verdad? – salió de
detrás del escritorio sinceramente alegre por el día
que estaba teniendo.
-No… Él tiene un factor de curación muy interesante
del que quiero desvelar la formula… claro está…
sin heredar su disfunción- dijo refiriéndose a su
mutación en lobo -¿no te interesa? Un grado de curación
así…- lo acercó a él sujetándole
el cuello con la mano -te haría casi… perfecto mi querido
Shisou … Tú eres el mejor de todos… lo sabes
¿verdad?
El chico lo miraba como si estuviese hipnotizado, sentía
el corazón acelerado de pronto. – Si....si lo soy es
gracias a usted, Jaken sensei. Usted me hizo.....- intentó
desviar la mirada sin conseguirlo. Probablemente eras sus dotes
vampíricas las que le hacían sentir así. Eso,
y el hecho de que lo considerase de esa manera. No le importaba,
lo admiraba demasiado.
Jaken sonrió acariciándole el cuello sin apartar
la mirada de sus ojos -Pero aún tenemos que mejorar ciertas
cosas ambos ¿no es así?- preguntó retóricamente
el mayor llevándoselo de los hombros al exterior caminando
con él por los pasillos -Subiremos al piso más alto
del edificio… Está encadenado… porque es…
una auténtica bestia… - suspiró haciendo un
gesto con la mano y soltando por fin al moreno -Digamos que…
no oculta su naturaleza muy a menudo…
- Debe ser....realmente increíble. – sonrió,
pasándose la mano por el cabello, un poco avergonzado por
su comportamiento, e intentando ocultarlo. – Y ...¿por
qué en el piso más alto? ¿Hay alguna razón
en especial?
-Me dijo que quería que le diera la luz del sol- se rió
a carcajadas y lo miró alzando una ceja -así que lo
encadené delante de la vidriera… Ahí tiene la
luz del sol, de la luna y la que quiera durante todo el día-
se mofó echando un mechón de su cabello hacia atrás
-¿Querrás cerrar las cortinas antes de que yo entre?
Después…- apoyó un dedo en el pecho del moreno
como para llamarle la atención sobre lo que decía
-tendrás que inmovilizarlo para que beba de él…
sería una molestia tener que visitarlo de nuevo más
tarde.
- Por supuesto, no será ningún problema. –
le sonrió nuevamente, caminando a su lado. – Déjemelo
a mí.
-Bien…- el rubio abrió la puerta metiendo previamente
el código y se apartó a un lado esperando a que el
chico entrase -Con cuidado, Shisou… No puede acercarse a la
puerta pero tendrás que pasar detrás de él…
¿entendido? No quiero que te dañe… o me enfadaré
demasiado…
- Tendré cuidado. – lo miró agradecido de que
se preocupase por él, entrando luego en la habitación,
divisando una figura acuclillada contra la pared. Se dirigió
hacia la ventan con cautelosamente, sin apartar y sin permitir que
su mente divagase, completamente atento a cualquier movimiento.
El moreno lo miró sin salir de la oscuridad de aquel rincón
siguiendo sus pasos con sus ojos amatista fijos en él, olía
a él… y sin duda era uno de sus hombres aunque nunca
antes lo había visto. Levantó un poco el labio mostrando
sus colmillos al ver que se acercaba, había acabado con las
cortinas durante la noche y estas estaban en el suelo mordidas y
destrozadas, sabía que si entraba la luz él no podría
entrar tan bien como sabía que cuando las reparasen el castigo
sería ejemplar. Pero al menos ganaría tal vez…
un día de tranquilidad.
Podía olerlo, el miedo y no lo había en él.
Sí, sabía que tenía cuidado, que lo estaba
vigilando pero no le tenía miedo, lo cual le hacía
suponer que era poderoso. Permaneció acuclillado esperando.
Shisou llegó hasta la ventana, consciente de que aunque
el otro no hubiese hecho ningún movimiento, estaba siendo
observado. Era natural. Hizo un movimiento para correr las cortinas,
y entonces notó que no había nada allí, sólo
un trozo de tela guindaba de una de las barras. El resto de la misma
estaba en el suelo, hecho trizas. Alzó la mirada, paseándola
por la figura un tanto enojado, aunque sonriendo ligeramente. –
Así que eres un chico travieso, ¿eh? Jaken sensei!
Ha destrozado las cortinas! – gritó desde donde se
encontraba, a pesar de que no solía levantar la voz así.
El moreno se alzó desnudo poniéndose de pie en la
oscuridad observándolo en estado de alerta cubierto de limo
y polvo. Entreabrió los labios, apretando las mandíbulas,
clavando sus ojos en él con el cabello húmedo y negro
cayendo sobre su rostro.
Jaken suspiró en el exterior como si se tratase de conseguir
la calma suficiente para calmar a un crío enfadado -Está
bien… que no se mueva, Shisou y ten cuidado… es bastante
violento… hay una puerta metálica a la derecha…
está golpeada ¿la ves?- preguntó molesto por
no poder entrar él directamente -Mételo ahí…
entraré desde otro lugar…pero ten cuidado… recuérdalo.
- Bien, no se preocupe. – miró al otro chico deseando
castigarlo, pero ya lo haría mejor Jaken sensei. Le sonrió
como si no hubiese notado la forma en la que lo miraba. –
Bueno, Garou, ya que vamos a hacer esto, me presentaré. Mi
nombre es Shisou, puedes llamarme Shisou sensei – se rió
como si estuviesen manteniendo una conversación muy normal,
y luego endureció un poco la mirada, aunque sin dejar de
sonreír. – Y ahora.... – se concentró
en el cerebro del otro lo más que pudo, tensando sus músculos
de manera que quedase totalmente inmovilizado, como si su cuerpo
no le respondiera. Sólo se acercó cuando lo vio caer
al suelo. – Ahora, vas a entrar allí, ¿o.k.?
El rubio giró las llaves en la puerta de la habitación
de al lado. Sólo era una habitación desocupada que
no usaban desde hacía años pero al menos tenía
las persianas cerradas. Cerró la puerta a su espalda esperando
a que Shisou se encargase de todo y llevase al moreno hasta allí
sin mayor problema. Se cruzó de brazos un tanto disgustado
por la pérdida de tiempo apartándose el cabello de
la cara.
Garou lo miró a los ojos levantándose del suelo y
caminando hasta donde pudo, mirando a la puerta sujetando la cadena
de su cuello con una mano y tirando de ella para sacudirla. Se había
pasado la noche entera tratando de arrancarla, tiró una vez
más arrancándola de la piedra y mirando al chico,
sujetó el pomo de la puerta abriéndolo. Naturalmente,
el rubio se había encargado de ello, entró arrastrando
las cadenas en su cuello y sus brazos por el suelo y de nuevo se
fue a una esquina de la habitación acuclillándose.
El rubio sujetó la cadena arrancada enroscándola en
su mano y obligándolo a acercarse aunque el otro trataba
de oponerse tan sólo con la fuerza de su cuello. Finalmente
lo atrajo hasta él observándolo -Estás sucio…
¿otra vez has estado revolcándote por el suelo como
las bestias?
Shisou entró detrás observando cómo lo manejaba
su superior. – Jaken sensei, no sea tan duro con él.
Después de todo, me dijo que era sólo un animal. No
puede evitar comportarse como lo que es. – sonrió,
hablando con calma, como si realmenteestuviese abogando por él,
aunque se percibía un dejo de sarcasmo en su voz.
El rubio se rió entre dientes divertido por lo que decía
su pupilo -Es cierto… cómo he podido olvidar considerarlo
de ese modo… Ya me han dicho los guardas que no has comido
nada de nuevo… ¿es que quieres morirte?- preguntó
como si no le faltasen motivos -Shisou y yo… hemos estado
pensando …- el rubio tomó una toalla blanca empapándola
en agua fría y frotándole la piel con ella, limpiándolo.
Bajó la mano por su abdomen acariciando su sexo con la toalla
fría. Garou de nuevo entreabrió los labios mostrándole
los colmillos a un doctor que no parecía importarle lo más
mínimo -que tal vez… necesites un plato más
suculento…
- Cierto. Si no comes te enfermarás. – A ver, Garou,
¿qué quieres comer, eh? ¿ Me lo dices, qué
quieres? – se rió, apoyando sus manos en sus rodillas,
como si le estuviese hablando a un perrito.
Jaken dejó escapar una sonrisa mientras frotaba la espalda
del moreno -¿Sabes Shisou…? Garou está enfadado
conmigo… y por eso no habla…- dijo echando la cara del
moreno hacia abajo para frotarle el cuello. Lo abrazó por
detrás rodeando su pecho y apoyando su cara contra la del
otro susurrando en su oído -pero a Garou le gusta la sangre
… ¿a que sí?
- ¿Enfadado? ¿Con Jaken sensei? Pero si es muy bueno...
– sonrió bromeando con el lobo, aunque suponía
que a él no le causaría mucha gracia. – Así
que sangre.....Imagino que se podría hacer algo respecto
a eso....
El lobo alzó la vista hacia él, clavando sus ojos
violetas en los suyos sin decir nada, aunque su propia sangre bullía
-… tal vez podríamos hacerle un regalo apropiado…
- explicó el rubio acariciando el pelo negro y echándolo
atrás despejándole la cara -… En el caso de
Garou… yo no fui a buscarlo, él vino a mí ¿verdad?
Como un animalito … lleno de sangre y desesperado… el
pobre… pierde el control fácilmente y quería
que lo curase… pero yo no lo veo enfermo… ¿no
es así? … Sólo necesita comer un poco más
… ven aquí Shisou, que Garou será bueno y no
hará nada…
Shisou lo miró un tanto nervioso, aún sonriendo,
aunque menos. Lo admiraba, lo admiraba muchísimo, pero también
sabía que él no era precisamente indispensable para
el doctor. Podía cansarse de él, buscar un reemplazo.
Como ese chico Kan, tal vez. Había dicho que era importante
para él ¿no? Empezaba a inquietarse y toda esa plática
de comida y de que luego se acercase no estaba ayudando. Sacudió
la cabeza, sonriendo y amonestándose a sí mismo. ¿Acaso
era un crío? Jaken sensei le había dicho que era el
mejor, y de todas maneras, podía defenderse. No era alguien
a quien fuese a vencer un lobo tan fácilmente.
Garou lo siguió con la mirada sintiendo su miedo pero tendría
que ser un estúpido para no temer a Jaken, no sabía
lo que tramaba y eso lo impacientaba terriblemente -Ven… quiero
que sientas porqué Garou me es tan apreciado … tal
vez la demostración te duela un poquito… pero sólo
serán unos segundos…- sonrió hablando con el
joven doctor aín sin dejar de acariciar el pelo del mayor.
Le inclinó el cuello a un lado de nuevo para beber de él
sin que los ojos violetas se despegasen de los del más joven.
-agh….- el moreno de nuevo apretó los dientes mostrando
los colmillos y gruñendo tratando de contenerse a aquella
sensación. El rubio miró a Shisou unos segundos antes
de despegar sus labios del lobo y deslizar la lengua por su herida
de la que aún manaba sangre mientras acariciaba su pelo quisiera
o no, tranquilizándolo.
-Ven… quiero que pruebes su sangre- dijo sonriendo y mirándolo
preguntándose si lo haría, si su deseo de ser perfeccionado
podía llegar a sus expectativas.
Shisou despegó los ojos de los del lobo, para fijarlos en
el doctor. Por supuesto, lo había llevado hasta allí,
¿no? No iba a matarlo después de todo, estaba pensando
puras tonterías. Asintió acercándose aunque
cautelosamente. Era algo extraño aquello de probar sangre,
pero Jaken sensei lo había convertido en lo que era. No se
iba a resistir a nada que le sugiriese.
-Ven querido… no tienes nada que temer…- el rubio rodeó
la mandíbula de Garou con una mano levantándole el
cuello para que se acercase sin que el otro pudiera moverse -Tranquilo…
no te hará daño, sabe que estoy enfadado y ya no quiere
enfadarme más ¿a que no, Garou?- dijo a sabiendas
de que no obtendría respuesta. Sonrió -Si aún
tienes miedo, puedo encontrar otro modo tal vez más sencillo
para ti…- explicó, a pesar de todo cortándole
el pecho al moreno desde su espalda para que probase su sangre.
Garou trató de sacudirse un poco gruñendo sin conseguir
nada ante la fuerza del rubio.
El chico se acercó aún nervioso, pero dispuesto a
confiar. Se agachó frente al lobo, mirándolo a los
ojos, alerta, y procedió a lamer muy lentamente a lo largo
de la herida. Cerró los ojos, pensando que no era tan desagradable.
En realidad....era bastante placentero. Abrió los ojos, mirando
hacia arriba, aún lamiendo.
La mano del rubio soltó el cuello de Garou deslizándola
por su hombro complacido y notando como la sangre circulaba acelerada
por su cuerpo. El lobo clavó su mirada en el moreno respirando
con fuerza mientras su herida se cerraba -Hmm… qué
mono… se ha excitado… de veras es como un animalito
- el rubio dejó escapar su risa soltándolo al fin
y enroscando la cadena de su cuello en una de las tuberías
-Te dejaré aquí atadito… pero prometo traerte
un regalo…- dijo dándole una última caricia
en el pelo de la que el lobo se apartó acuclillándose
de nuevo en la esquina de la habitación -No te acomodes mucho,
te pasarán a la otra habitación dentro de un rato.
Shisou se irguió, dando algunos pasos hacia atrás.
–Yo...también debo irme. Tengo trabajo, pero fue muy.....agradable
conocerte, Garou. – le sonrió, limpiándose los
labios con el revés de la mano, alejándose.
Jaken se dirigió hacia la puerta dejando que el joven saliese
delante de él y cerrándola a su espalda -Ven…
ahora te mostraré por qué es tan maravilloso…-
dijo rodeándolo por los hombros y deteniéndose frente
a uno de los cristales de las ventanas en la que ambos se veían
tenuemente reflejados -Tan sólo un mínimo de dolor…
y tan sólo por unos segundos…- se disculpó susurrándole
aunque en realidad no le fuera necesario. Se posó tras él
desabrochando los primeros botones de su bata y bajando un poco
el cuello de su camiseta para hacerle un pequeño corte en
el cuello sin que se manchara -Observa…- dijo depositando
un suave beso en su mejilla.
El moreno observó cómo el corte se iba cerrando en
tan sólo unos segundos ante sus asombrados ojos. Se pasó
la mano por el cuello, limpiando la poca sangre que allí
había, para revelar la piel en perfecto estado. – Es....asombroso.
El rubio sonrió tomándolo por los hombros y volteándolo
hacia él –Lo sé… necesito averiguar el
modo de conseguir ese factor de curación totalmente…
pero hasta ahora siempre heredan las propiedades de Garou…
y es tan molesto que tengo que eliminarlos…- se inclinó
sobre él lamiendo el rastro de sangre de su cuello y besando
la fina piel mientras le abrochaba de nuevo la bata. Le apoyó
ambas manos en el pecho apartándolo un poco de él
-No sigas jugando, porque no sé cuanto tiempo podría
durar el efecto en ti … ¿de acuerdo?
- Sí, claro. Gracias, Jaken sensei, por...compartir esto
conmigo. – le sonrió levemente, genuinamente agradecido.
-Muy bien- le contestó el rubio deslizando la mano por su
pelo suavemente -Ahora vete a trabajar y busca a alguien adecuado
para Garou, yo voy a enseñarle por qué no deben romperse
las cortinas…- dijo sonriendo y volteándose sin esperar
más.
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