.Novela homoerótica para mayores de edad.
 


Capítulo 8

Las Mentiras Hacen Daño

Tama, se revolvió bajo las sábanas, sus orejas moviéndose atentas al sonido de la cerradura al abrirse. Se sentó inmediatamente, apoyando los brazos y el rostro en el borde del colchón, con una manta a modo de capucha sobre su cabeza.

- ¿Otra vez te caíste de la cama, Tama-chan? – Shisou le sonrió amigablemente, mientras acercaba una silla a la cama, para sentarse frente a la misma.

El chico asintió un poco avergonzado, saltando luego sobre el colchón, antes de lanzarse a los brazos del joven doctor. – Shisou sensei!

- Tranquilo, Tama, tranquilo. – el moreno le acarició el cabello, deslizando sus manos hasta sus hombros para separarlo de sí y dejarlo sentado en la cama nuevamente, alargando un brazo para rescatar a Kotaro de debajo de una almohada. – Ahora, Tama. Te voy a hacer una pregunta y quiero que me respondas con la verdad. Lo harás ¿ verdad? Porque eres un buen chico. – le sonrió, entregándole el peluche, y asintiendo lentamente, como indicándole cual era la respuesta correcta.

Tama asintió también sonriendo e imitando al doctor, a la vez que apretaba a Kotaro contra su pecho.

- Quiero que me hables acerca de la visita que tuviste anoche. – los profundos ojos azules de Shisou examinaron el rostro del chico a medida que iba tornándose de alegre a una expresión más insegura. Su cola se movió nerviosamente tras de él. – Tama, ¿no quieres que Kotaro se ponga triste ¿verdad?

- ¿Eh? – el chico alzó sus ojos por un momento, mirando luego al peluche que sostenía entre sus brazos, nervioso.

- Tama-chan, tienes que decir la verdad. Las mentiras me hacen daño. Tú no quieres hacerme daño, ¿verdad? – el chico gato observaba sumamente asombrado cómo el peluche súbitamente se movía entre sus manos, hablándole. Nunca había hecho eso antes. Se preguntó si no sería Jaki. Pero no podía ser, porque Shiryu no quería que hablara sobre él.

- Pero prometí..... – balbuceó, olvidando momentáneamente que el doctor estuviera allí, frente a él, y sintiéndose mareado.

- ¿No me quieres, Tama-chan? – la voz salió casi lastimera, mientras una leve sonrisa se dibujaba en el rostro del joven doctor, al notar la mirada de angustia en el chico.

- Pero......reñirán a Shiryu y ya no querrá jugar conmigo!!!! – exclamó Tama súbitamente, desesperado. – Pero no quiero hacerte daño.... – apretó el peluche contra su mejilla cerrando los ojos.

- Tranquilo, Tama.....- Shisou se puso de pie, acariciando la mejilla del chico, y haciéndolo mirar su rostro. - Nada malo le va a pasar a Kotaro si dices la verdad. Ya sé que fue Shiryu quien vino a visitarte. Ahora quiero que me digas lo que hablaron.

- Pero....dijo que lo castigarían. Por haber salido de su habitación. – desvió la mirada, observando al gatito negro que ahora estaba tan inmóvil y silencioso como siempre, y lo acarició contra su pecho. - ¿Lo harán?

- Eso no depende de mí. No es mi paciente. Pero, sabes que Jaken sensei nunca haría nada a menos que fuese absolutamente necesario, ¿verdad? – volvió a levantarle el rostro, y esperó a que el chico asintiera antes de continuar. – Bien, eso es. Ahora dime....

- Shiryu.....me dijo que no nació aquí. Que nació en el exterior, y que lo trajeron hace dos años. Y me dijo que no lo comprendería, y no lo comprendo, porque ¿cómo se puede ser de otro lugar que no sea aquí? – su cola se movió una vez más, enredándose por encima de sus piernas, como si aquello lo ayudara a pensar. – Y tiene un imp que se llama Jaki, y es muy bonito, aunque me asustó al principio. – se sonrió, moviendo la cola nuevamente de lado a lado, aunque no sabía qué era un imp, pero igual le hacía gracia. – Y tiene algo tapándole los ojos. Shiryu, no Jaki. ¿Por qué se tapa los ojos?

- Tú no te preocupes por esas cosas. –Shisou le sonrió rascándole detrás de las orejas, observando cómo el chico se encogía, y se le pegaba sonriendo. De veras que era como tener una mascota amaestrada más que un paciente. Se distraía con trucos tan simples que casi ni tenía que hacer nada. – Muy buen chico, Tama. Así me gusta. – se separó, volviendo a poner la silla en su lugar, aunque no había necesidad.

- Shisou sensei..... – la voz del chico hizo que se girase de nuevo, para mirarlo. - ¿Hoy tendré que entrar en el tanque de nuevo? – una vez más se veía serio, apretando a Kotaro contra sí.

- No lo sé aún, Tama. Ya te avisaré luego, aunque lo más probable es que te deje descansar por hoy. No sirve que te quedes allí si no tienes energías. –le sonrió, viendo como nuevamente el rostro del chico se iluminaba, ensombreciéndose cómicamente de nuevo, ante las siguientes palabras del doctor. – Anda, date un baño, ¿sí?

Tama igual asintió, aunque no le hacía mucha gracia, pero sabía que tenía que hacerlo, y de todas maneras no le gustaba oler mal.

 
 

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