.Novela homoerótica para mayores de edad.
 
Capítulo 98
Everything is Beautiful and Nothing Hurts


-No te preocupes…no te va a doler…- el moreno sujetaba el brazo de Kamio deslizando una cuchilla por la fina piel del interior.

-Ah…sí duele…- protestó el rubio, tratando de apartar el brazo.

-No…no duele- Noboru le besó la herida acariciando la sangre con su lengua y Akira apretó las manos contra el tronco.

Rei miró a su alrededor nervioso tras el comentario de Akira. Pero no quería trepar el árbol, no deseaba volver a trepar un árbol en toda su vida. Alzó la mirada, viendo el estado de tensión del moreno. – Akira? ¿Qué ves? ¿Qué pasa? –aquello no le gustaba. Akira ya de por sí era creepy, hasta de niño. Pero el que algo lo pudiese poner tenso, era aún más preocupante.

El rubio le sujetó la mano, tomando el instrumento metálico -Ya basta, Noboru- dijo sujetándolo con fuerza y esgrimiéndolo como si se tratase de un puñal. Noboru sonrió, mirándolo. A pesar de ser más joven, era más fuerte que él y también más ágil; él sabía lo que pasaba después -Kamio!!- gritó, aunque más por ayudarlo, trataba de ayudarse a sí mismo. Pero en el interior no parecían hacerle caso. Se apartó el flequillo mojado de la cara a causa de la lluvia que caía de forma cada vez mas intensa -Kamio!

El moreno alzó la vista alarmado. -¿Kamio? – miró hacia la casa, pensando en entrar, pero se contuvo. Capaz y acababa hasta en otro mundo. – Akira! ¿Qué mierda pasa?!- pero como el moreno no le contestaba, ni caso le hacía, se decidió por subir el árbol para comprobar por sí mismo. En el desespero, su pie resbaló y casi cae, pero logró sostenerse nuevamente, aunque el corazón le galopaba en el pecho. Llegó hasta el moreno, observando hacia donde se dirigían sus ojos. Sus porpios ojos negros se abrieron de par en par, al ver la escena que se desarrollaba entre el pequeño rubio y Noboru. - ¿Qué……? Akira? –le preguntó, sin comprender nada.

Akira no lo miró, demasiado avergonzado porque alguien más viese aquello aunque tan solo eran niños, el pequeño rubio se lanzó contra Noboru clavándole la cuchilla en un brazo y Noboru se la quitó con un gesto de dolor y la esgrimió contra el rubio, la puerta se abrio a su espalda para dar paso a una chica -¿Qué haceis?- Noboru se giró y la chica le golpeó la cara.

-No!!- Akira se amarró a la rama resbalando y sujetándose de las manos tratando de no caerse y sin pedirle ayuda a Rei.

- Akira! – Rei extendió la mano, sujetando la muñeca del moreno, intentando halarlo hacia arriba, pero era muy pesado. No, no podía ser que le estuviese sucediendo de nuevo, precisamente lo que había temido. Y ahora tenía dos cosas por las que preocuparse. – Maldición, no puedo….. – haló de nuevo sin conseguirlo, y miró al mreno a los ojos, con un dolor en la mirada que en definitiva no le hubiese dedicado a Akira, en ninguna otra situación.

Akira trató de sujetarse como pudo a la rama pero no podía sus manos eran muy pequeñas y no tenía fuerza, se resbalaba en el tronco mojado -ayudame Rei- el moreno lo miro a los ojos tratando de subir con la fuerza de sus brazos -Kamio!!!!!!- grito desesperado sabiendo que el rubio estaba alli tan bien como sabía que ahora mismo estaria llorando frente al cadáver de una de sus amigas -Kamio!!!

El pequeño rubio seguía llorando sin cesar.

- Eso intento! – Rei volvió a halar con todas sus fuerzas. –Sube, Akira! Mierda…….Sube! – escuchaba el llanto de Kamio taladrándole los oídos, pero no podía hacer nada. No podía ayudarse ni a sí mismo. – Sube Akira, por favor – se acostó más sobre la rama, intentando deslizar su brazo para halar desde más abajo, y bajó un poco la cabeza, las lágrimas empezaron a recorrer su rostro, sintiéndose volver emocionalmente a su estado infantil., el nombre de su hermano escapando de sus labios. – Shiori….

El moreno apretó los ojos -Akira!!!!- griró desesperado -Akira!! Ayudanos!- pidió tratando de admitir que el que había alli dentro era el, que el habia sido el que asustado habia dejado que matasen a su hermana, el rubio se aparto del cadáver y abrio la ventana observándolos con los ojos totalmente empañados sin decir nada -Rei! Dile que nos ayude, Rei!- dijo gritándole y tratando de que asimilara que no era su hermano muerto.

El niño alzó el rostro, mirando a Akira y luego miró al rubio. - ¿Akira? - ¿por qué Akira llamaba Akira a Kamio? Miró al moreno de nuevo. No, no era Shiori, por supuesto que no. Pero igual estaba en aquella posición de tener que ayudarlo y no tener la suficiente fuerza. Volvió a mirar al rubio en la ventana. - ¿Kamio? Kamio, Akira, quien seas! Por favor….. – volvió a halar, alzando levemente al moreno, pero sin conseguir subirlo del todo.

-No…- Kamio los miró impasible en el marco de la ventana y cerró el cristal con las manos empapadas en sangre. Se sentó en el suelo rajándose el pecho una y otra vez en distintos sitios observando como bajaba la sangre.

Akira se amarró desesperado al tronco moviendo las piernas en el aire sin poder aguantarse y tratando de impulsarse hacia arriba -Rei, puedes conmigo, tienes 17 años y no eres ninguna niña ¿entiendes? Súbeme maldita sea- aquello no tenía sentido, era desesperado pero no se le ocurría nada más.

El moreno se había quedado mirando estupefacto al niño que se negaba a ayudarles. ¿Cómo era posible? Las palabras de Akira, lo hicieron volver a la realidad, casi sin darse cuenta. Miró al moreno, enfadado. – Hago lo que puedo, coño! Esto no es fácil! Sube!! – haló con más fuerza, echándose hacia atrás.

El moreno se amarró al arbol al fin subiendo a la rama –Sí que te costó dejar tu trauma a un lado – dijo, como si él no estuviera afectado. Se resbaló hasta el borde de la rama golpeando el cristal de la habitación sin conseguir abrirlo. Por fin recordó metiendo los dedos en la rendija y abriendo la ventana -Akira- dijo llamando al rubio que se volvió con la cuchilla en la mano mientras se hacía una raja en el cuello -ya basta…

- Cállate, no sabes nada de mí…. – Rei se secó los ojos con una mano, mientras bajaba por el tronco, con mucho cuidado. Le dolía el brazo, pero extrañamente, la herida de su hombro no estaba resentida. Se asomó por detrás de Akira, mirando asombrado al niño.No comprendía. ¿Acaso ese era Akira? ¿Por qué era rubio entonces? Suponía que debía dejar de buscar sentido en esos mundos.

Akira se acercó al rubio con sumo cuidado extendiendo la mano hacia él -Dame eso- dijo pidiendole la cuchilla pero el rubio le sonrió pasándosela por la lengua y cortándose con ella. Akira cerró los ojos tratando de tranquilizarse -Akira- llamó a Kamio de nuevo -dame eso…

-No…no duele, es agradable- dijo con los ojos negros observándolo fijamente. El moreno se echó un poco atrás impresionado por aquella mirada negra, ni siquiera el blanco de sus ojos tenia color alguno. Kamio miró a Rei y echo un paso atrás -Noboru…¿Por qué has vuelto? Ya la has matado- dijo muy serio esgrimiendo el arma -te odio…

Rei dio un paso atrás a su vez. No sabía si estaba asustando al rubio o si debía estar asustado él. Lo miró a los ojos, aunque sentía que se podía perder en esa negrura. – No soy Noboru, y no he matado a nadie. –era extraño, pero igual le dolía que ese extraño niño Kamio le dijese que lo odiaba. – Akira… - miró al moreno, sin saber qué debía hacer.

Akira lo miró sin saber qué hacer o decir –No sé…no me acuerdo- dijo refiriéndose a que no recordaba cómo se sentía en aquellos momentos o más bien no deseaba hacerlo -No sé…- Kamio adelantó unos pasos hacia ellos con el arma en la mano y se la lanzó a Akira, clavándosela en el brazo. El moreno apretó la mandíbula sacándola de su cuerpo y esgrimiéndola contra él, dispuesto a matarlo, ya fuera un niño, ya fuera él mismo o lo que fuera. El rubio, totalmente adulto y rajado por doquier, lo miraba con aquellos ojos negros. Akira observó su propia mano de adulto sosteniendo la cuchilla.

Rei permanecía observándolos, asustado, incapaz de creer lo que veían sus ojos. Por más que su mente supiera que no era lógico, que aquel no era Kamio, el verlo así, todo rajado y mirándolo de aquella manera, como si su propia alma se hubiese tornado negra. No lo soportó más, y se colocó entre ambos con los brazos extendidos, ya un chico de 17 años. – No! Deténganse! Akira, no puedes matar a Kamio…..

-No es Kamio!! Soy yo!- le gritó, sujetando la cuchilla en la mano.

-Él soy yo y quiere destrozar la vida de Noboru, eso es lo que quiere, con todo lo que ello implica…- dijo entonces el rubio sonriendo y pasándose la mano por el pecho, empapándola en sangre y llevándosela a la boca, lamiéndose los dedos de forma lasciva.

- Akira…… - el chico se volteó, mirando al rubio asombrado, y luego al moreno. – Akira, ¿es por eso….? ¿Yoshi? –negó con la cabeza lentamente, no queriendo creerlo, aunque estaba más claro que el agua.

Akira lo miró a los ojos -¿Vas a creerte lo que te diga eso? No es Kamio, sólo es…una creación de este mundo, Rei- el moreno trató de mirarlo sosegado y se ajustó las gafas totalmente serio.

El rubio avanzó abrazando a Rei -No le creas…él me ha condenado aquí, él deseó que a mí me sucediese esto en la fuente y por eso estoy aquí ahora…encerrado en este mundo.

Rei se quedó quieto, con aquellos brazos alrededor de él, sin saber en qué creer. Estaba claro que no debía hacerle caso a lo que proviniera de ese mundo, pero no todo lo que sucedía allí era mentira. Aquello era capaz de leerles la mente, era capaz de saber lo que pensaban, lo que sentían, sus recuerdos más íntimos. Volvió a negar con la cabeza. – Pero tú lo djiste, dijiste que deseabas a Yoshi desde que estaba con Noboru. Es por eso…..¿por eso te empeñas tanto en tenerlo, en que sea tuyo, aunque no lo quieras?

Akira lo miró a los ojos cruzando los brazos delante de él -Puede que en un principio lo desease por ello, para quedarme con todo lo que fue de él ¿y?- el moreno se pasó la mano por el pecho -Da igual, es mío y lo quiero- entrecerró los ojos sorprendido por sus propias palabras -Es mío ¿entiendes?

- Lo dijiste! –el moreno lo señaló, separándose un poco del otro, dándole la espalda totalmente de manera descuidada. – Dijiste que lo quieres! Te escuché! –

-Cállate ya- el moreno lo apartó aplastándolo contra su pecho atrayendolo a el rapidamente para sacarlo de los brazos del rubio y clavándole la cuchilla entre los ojos, sin dejarle a Rei ver aquello. El rubio se llevó las manos a la cabeza cayendo al suelo de rodillas.

-Rei!- dijo gritando y sujetando las piernas del moreno.

- No! ¿Por qué hiciste eso? – Rei se debatió bajo el brazo de Akira, intentando soltarse. No podía evitarlo, era la voz de Kamio y lo estaba llamando. Y ¿qué tal si realmente estaba allí? O tal vez era otra versión de otro mundo. De todas maneras, no quería que muriese. – Suéltame! – le gritó a Akira, golpeándole el pecho.

El moreno no lo soltó sujetándolo con toda la fuerza que podía, pero el morenito se revolvía sin parar -Para quieto! No es él, él está fuera. -El rubio sonrió, sacándose el cuchillo de entre los ojos y clavándolo en la pierna de Rei.

- Ahhhhhhh! – Rei gritó echando la cabeza hacia atrás por el dolor. – Maldición…. – giró el rostro furioso hacia el suplantador de Kamio, y lo pateó con todas sus fuerzas, aunque aquello sólo hizo que le doliese más la pierna. – Odio este mundo!

El rubio se deshizo en aquel agua negra como si jamás hubiese estado alli y como si su unico proposito hubiera sido engañar a Rei. Akira le palmeo la cara a Rei -Te pasa por imbécil...- dijo agachándose y sacándole la cuchilla de la pierna, cortándole el trozo de pantalón y atándoselo alrdedor, para detener la hemorragia -Larguémonos de aquí.

- Cállate, tú entraste a consolarlo… - le refutó, mirando aquellas aguas negras resentido. Echó a caminar con lentitud, aunque le dolía la pierna.

-Entré a consolarme a mí mismo, no a él, imbécil, creía que igual ayudándome a mí mismo, salía de esta mierda. Sino por mí, ahí podía quedarse...- el moreno bajó las escaleras al lado de Rei, sujetándole la mano de nuevo -Al menos por la noche, mis padres no estaban nunca ... - bajó las escaleras en la oscuridad y sintió que no había nada, bajo sus pies demasiado tarde, perdiéndose ambos en la oscuridad de nuevo.

Rei lanzó un gritito al golpearse la pierna nuevamente, y miró a su alrededor para ver a donde habían caído. Un escalofrío lo recorrió por entero, aquello parecía un escenario de película de terror antigua. Era de noche, había luna llena, y para colmo, estaban en el medio de un cementerio enorme. – Genial……

 
 

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