.Novela homoerótica para mayores de edad.
 
Capítulo 95
Memento Mori

Akira sonrió sujetando a Rei de la mano -Cuestión de seguridad- dijo con toda la seriedad del mundo -no los mires y punto- dijo a pesar de que al andar se escuchó cómo estallaban bajo sus zapatos desparrámandose -Tampoco los escuches- dijo sonriendo de nuevo, creo que estamos en casa acostados en la cama…en el baño o lo que sea, lo que está claro es que no estamos de repente en una habitación, debe ser producto de nuestra imaginación.

- Aghhhhh….es asqueroso… - protestó el moreno, sin protestar porque le agarrase la mano. Por mucho que le disgustase andar agarrado de Akira, era mejor que estar sólo. Pero le resultaba imposible no escuchar el sonido de los ojos, al pisarlos. – No estés tan seguro de donde estamos. Antes…….yo estuve en nuestro mundo, en mi mundo. No, pensé que lo estaba, pero….. ¿Qué tal si todo eso fue una ilusión y esta es la realidad? – pero no era posible. Ambos estaban heridos. – No, ¿esta es una ilusión? Mierda! – sacudió la cabeza desesperado. -¿Cómo puede alcanzarnos sin estar allí?

-Aja…- el moreno se subió un poco las gafas, acercándose a la pared -Mira…esto parece una cristalera…- dijo limpiando con una mano los cristales para dejar que entrase luz, miró a través de ellos -Es de dia como fuera…hum- sujetó a Rei por la cintura, empujándolo contra la pared y pegándose contra él. Le empujó los hombros obligándolo a agacharse -Cállate…- dijo escuchando, como los ojos provocaban de nuevo aquel sonido viscoso de que los estaban pisando.

- Maldición, ¿por qué…..? – el moreno fue a protestar, moviéndose contra él, para que lo soltara, pero entonces escuchó lo mismo que escuchaba Akira. Se quedó totalmente quieto, conteniendo incluso su aliento, rogando porque no los vieran. Aunque lógicamente, estando en aquel mundo, era natural que ya supiesen de su presencia.

Akira entrecerró los ojos para ver lo que se acercaba, incrédulo y volteó a Rei tapándole la boca imaginando que se horrorizaría al igual que él ante tal escena. Una mujer con cola de pescado se arrastraba por el suelo clavando sus uñas en la piedra y tomando los ojos tratando de meterlos en sus cuencas vacías.

-Están muertos todos…- dijo con voz anciana y lastimera -están ciegos…no sirven…

Rei giró un tanto la cabeza, para poder ver qué era lo que sucedía. Casi pega un grito cuando vio a aquella mujer. Era una suerte que Akira le hubiese tapado la boca. Miró desesperado, buscando una salida. Si tenía cola de pescado, no podría correr muy rápido, ¿no? Y menos si no los veía. Pero si estaba equivocado, no quería ni pensar en lo que precisamente estaba pensando.

Akira se echó atrás apoyando la mano en el viscoso suelo levantándola asqueado de nuevo y arrastró a Rei de la mano con él, acuclillados por el suelo. De pronto, la mujer de cabellos verdosos alzó la cara olisqueando y abrió la boca de dientes grisáceos

-Huele…huele…- dijo riéndose un poco y avanzando arrastrándose con las manos hacia ellos a toda la velocidad que podía.

Akira se levantó corriendo con Rei de la mano y tratando de no resbalar en aquel suelo.

Rei sintió que le sujetaba de la pierna, y pateó desesperadamente por soltarse, dejando escapar finalmente el grito que había estado aguantando. Escuchó la voz de la mujer nuevamente, protestando.
-Estás vivo, préstame tus ojos, necesito ver…. – lo sujetó con más fuerza y el moreno pateó de nuevo, sorprendidod e la velocidad que podía alcanzar con aquella cola. Empujó a Akira desesperado, tumbándolo hacia afuera de la habitación.

Akira se volteó poniéndolo bajo él -Lo prefiero de este modo- dijo totalmente serio a pesar de que bromeaba, no había forma de quitarle tensión a aquello, tiró de la mano de Rei, corriendo con él -Otro pasillo…cómo no- dijo mirando hacia los lados viendo las puertas que se abrían a su paso a cada lado del pasillo dando paso a la nada, a la oscuridad -Esto es nuestra imaginación, no puede ser…pensemos…- dijo deteniéndose un momento en mitad de los pasillos. Todas las puertas se cerraron al unísono en aquel mismo momento provocando un gran estruendo.

- ¿Cómo va a ser nuestra imaginación? ¿Qué? ¿estamos teniendo un suño colectivo? Eso no es posible…. – se cruzo de brazos, entre enojado y asustado. – Pero no entiendo…..¿por qué aún estamos aquí? No, ¿por qué estás tú aquí? – de pronto, sentía que el pasillo se hacía más estrecho. – Ni siquiera sé donde estamos realmente…..

- Ni yo … eso da igual…sólo tenemos que saber cómo salir y te digo que esto es nuestro subsconsciente, tú también estuviste alucinando cuando te desmayaste ¿no es así? Al igual que yo …Rei, tus hombros…- dijo tocándole uno, y notando que la cicatriz por donde aquella espada negra le había atravesado se había tornado negra.

- ¿Qué? ¿Qué sucede? – se tocó el hombro preocupado, y miró hacia donde señalaba el moreno, alzando la vista de nuevo. –Mierda…….mira tu pierna. – le sugirió, para comprobar que él no era el único.

Akira se desabrochó el pantalón para mirarse el muslo -¿Qué mierda es esto?- dijo abrochandoselo de nuevo rápidamente para notar que los pasillos se estrechaban, tomó la mano de Rei de nuevo metiéndose a ciegas en una de las puertas, antes de que no pudiesen hacer ninguna otra cosa -Cuando estaba con Yoshi en una de las cavernas…explicó corriendo con el chico de la mano a traves de la hierba ya sin extrañarse de nada -Me hirieron y comenzó a oscurecerseme la piel, me dormía y Yoshi tuvo que succionarla para sacármela…pero no me parece lo mismo- se paró ante un laberinto de piedra y mirto que se alzaba ante ellos -Genial…

- Pero...no me siento adormecido…. – le contestó, fijándose en el laberinto y un poco asqueado ante la idea de que a Akira se le fuese a ocurrir succionarle la piel. - ¿Sabes? Una vez leí que si sigues un lado de las paredes del laberinto, encuentras la salida, pero no recuerdo si era la derecha o la izquierda. -

Akira le sonrió de medio lado -humm…genial así no nos sirve de mucho, pero de todos modos ya que este mundo es una mierda ¿Cuál deberíamos tomar la diestra…o la siniestra? Vayamos por la izquierda…- dijo tomando aquel camino y observando el suelo de piedra, giraron una esquina hasta llegar a una puerta de madera. El moreno la empujó sin conseguir nada, fijándose que la placa estaba inscrita -Parece que pone algo…está…están espejadas las letras…eso es…

- Genial…..Y no critiques mis ideas, si no tienes una mejor. – le miró de medio lado, disgustado. – Y ahora cómo sabremos….?- Miró a su alrededor, buscando alguna superficie reflejante, y cómo no, encontró un espejo redondo, apoyado contra una pared. Lo tomó reflejando la puerta, para poder leer las letras, pronunciándolas en voz alta. – “Memento mori….”


 
 

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