Capítulo
78
The Darkness Inside Me
- No! Akira! Akira, despierta…. – Yoshi lo sacudió
deseperado, intentando hacer que volviera a abrir los ojos. Puso
su oído sobre su pecho, pero podía escuchar su corazón
latiendo. Sólo estaba dormido. – Akira…. –
miró a su alrededor, como buscando una solución a
aquello, pero sólo vio roca y aquel silencio de nuevo. Sentía
frío. Sin saber qué hacer, se recostó en la
roca, colocando la cabeza del moreno sobre sus piernas, de lado.
No importaba lo que le hubiera dicho, no iba a abandonarlo, no iba
a dejarlo sólo allí de nuevo como había sucedido
la vez anterior. No era justo. Akira había cuidado de él
hasta el moemnto, y ahora le tocaba hacerlo a él, aunque
no tenía idea de qué hacer. Apartó los jirones
de tela de la camisa, para observar las heridas en la espalda del
moreno. Se veían bastante profundas, pero había algo
más. Tenían los bordes negros, y aquella negrura,
parecía empezar a extenderse hacia el restod el cuerpo, poco
a poco.
Rei se puso de pie tan rápido como pudo. Tenía que
encontrar alguna salida de aquella habitación. No tenía
idea de qué era lo que se encontraba frente a él,
tomando la forma de su hermano, ni por qué quería
matarlo, pero no era para tomar a la ligera. En realidad, había
sido un golpe de suerte, que se hubiese podido liberar.
- ¿A dónde vas, Rei? No puedes escapar. Vas a estar
aquí para siempre. No hay forma de salir. – el chico
dio un paso hacia el moreno, que retrocedió de igual manera.
– Rei, escúchame, no puedes escapar. Intento darte
algo hermoso. Tú redención. ¿No prefieres rendirte?
¿No es mejor quedarte con tu hermano? – su rostro cambió
por aquella expresión dulce de nuevo, y su voz se hizo más
suave. – Rei, quédate conmigo. Te quiero, Rei. –
le sonrió.
- Basta! No eres mi hermano! Aléjate de mí! –
el moreno retrocedió nuevamente. Aquelklo lo lastimaba, pero
no iba a ceder de nuevo. Sólo era una ilusión.
La cara del pelirrojo, se distorsionó en una expresión
de furia ilimitada. – Eres un necio! Pudo haber sido de otra
manera. Te ofrecí la paz, pero la rechazaste. Sólo
me dejas una salida. – el chico se lanzó contra Rei,
dando un salto para nada humano, y aferrándose a su garganta
con una mano, apretando, mientras con la otra, le rasgaba la piel
del pecho de un zarpazo.
Akira se movió un poco, respirando costosamente y apretó
los dientes sintiendo un extraño frío recorrerle la
piel. Entreabrió un poco los ojos, sintiendo un cosquilleo
por toda la piel, se sentó rápidamente con el gesto
angustiado golpeándose la piel y arrancándose la camisa
respirando entrecortadamente -Tengo algo…tengo algo en la
piel - se atravesó la piel del pecho superficialmente, dejando
salir un líquido negro y oleoso y miró angustiado
a Yoshi temblando y sujetando aun el cuchillo.
El rubio se tapó los oídos angustiado por el incesante
llanto de aquel chico sobre las sábanas, podía verlo
desde el final del pasillo, las luces de aquel pasillo comenzaron
a encenderse en orden y rápidamente hasta donde él
estaba, se pego al cristal con la pared -Mierda…¿Qué
coño es esto?- los espejos del techo y las paredes empezaron
a despegarse y caer al suelo. El rubio se levantó rápidamente
golpeando el cristal que cerraba la salida con el hombro, pero no
conseguía romperlo. Se echó atrás, dándole
una patada y partiéndolo al tiempo, que uno de los cristales
atravesaba su hombro -agghh ¡! - se coló al interior
de la siguiente habitación llevándose la mano al hombro
y arrancándose el cristal para lanzarlo al suelo.
Giro a su alrededor viendose de nuevo rodeado de paredes de espejo
y Rei…Rei estaba al otro lado y Yoshi…no, tenía
que ser Shiori, su pelo era diferente, estaba atacandolo -Rei!!!-
golpeó los espejos tratando de atravesarlos pero realmente
no sabía si aquello era una vision o real.
- Déjame hacerlo… - Yoshi se aproximó nervioso,
sin saber si aquello iba a funcionar., pero era lo único
que se le ocurría. Sujetó el cuchillo con mano temblorors,
quitándoselo al moreno que se resistió sólo
por unos segundos. – Disculpa… - apenas lo cortó
en una de las heridas de la espalda, que empezaban a cerrarse, y
presionó sus labios contra la misma succionando aquel líquido,
sólo para escupirlo después, teniendo mucho cuidado
de no tragar ni una gota. Sabía asqueroso, pero no tenía
otra salida. Era eso o sentarse a ver cómo se apoderaba de
Akira. Estaba seguro de que aquello era lo que lo había hecho
dormirse.
Rei cayó al suelo, lanzando un grito de dolor, ahogado por
la mano que se apoderaba de su cuello. Intentó detener otro
ataque con su propio brazo, y las uñas se enterraron en él,
unas gotas de sangre cayeron sobre su rostro. Era demasiado fuerte,
estaba consciente de que no podía ganar, pero al menos no
iba a hacérselo fácil. En esos momentos, escuchó
la voz de Kamio llamándolo, aunque apagada. –Ka…mio….-
sus labios se movieron pronunciando su nombre con dificultad, pero
aquello le dio fuerzas. Levantó una rodilla, golpeando al
otro en el pecho, y sacándoselo de encima. Rei se puso de
pie, mirando alrededor, buscando. – Kamio!!!!!! Estoy aquí!
– sintió cómo el chico saltaba nuevamente, ahora
sobre su espalda, lanzándolo al suelo de nuevo.
Akira apretó un poco los dientes soportando aquel dolor
¿Qué demonios era lo que estaba pasando alli? ¿Y
qué demonios era lo que había visto? La primera vez
no le había costado apenas atravesar aquel monumento, pero
esta vez todo estaba resultando completamente diferente, totalmente
extraño y macabro. Azó la vista a su alrededor observando
como las sombras se cernían sobre ellos tomando formas de
animales de ojos vacíos -Yoshi…¿ves eso? ¿lo
oyes?- dijo llevándose la mano a los oídos tentado
de tapárselos para dejar de oír aquellos gruñidos,
gritos, sonidos desconocidos. Le parecía estar volviéndose
loco. Cerró los ojos, para abrirlos de nuevo observando a
través de los cristales de sus gafas, nada…no había
nada…
-Rei!!- El rubio golpeó los cristales partiendolos con lo
único que podía, a patadas, aquella era la voz del
moreno. Sintió el corazón en la boca, tenía
que ir con él, tenía que estar con él, le había
dicho que no iba a dejarlo -Rei!!- grito más que nada para
que el chico no dejara de oírlo, cogió en su mano
un trozo de espejo de los que se habían partido y lo cargó
en la mano, al fin consiguió partir el espejo que daba al
nuevo pasadizo, pero alli no estaba Rei como habia deseado. Metió
uno de sus pies en la oscuridad tratando de palpar el suelo y cayó
hacia el fondo, a gran altura para aterrizar por fin sobre un suelo
mullido, entreabrió los ojos algo atontado por el golpe -Rei!!-
se trató de levantar como pudo para sujetar al chico que
tenía sobre el golpeándole la cara y haciéndolo
caer contra la pared. Buscó el espejo afilado con la mirada,
no lo veía…
Yoshi escupió lo que tenía en la boca, empezaba a
sentirse mareado. – Akira, no….no te muevas…….déjame
terminar….ya casi termino…… - señaló,
intetando convencerse a sí mismo. Por supuesto que lo había
escuchado, pero era mejor no pensar en eso. Sentía que no
podría continuar si se entregaba a su pánico, y el
sabor pútrido de el negro líquido le aturdía
los sentidos.Abosrbió un poco más, escupiéndolo
nuevamente con asco, y se dejó caer contra la piedra, - Ya…terminé…..-
jadeó con dificultad, cerrando los ojos por un momento.
Rei se puso de pie nuevamente, corriendo junto al rubio. –Kamio!!!
Estás bien……- notó la forma en la que
miraba a su alrededor y siguió su mirada, encontrando el
vidrio a alguna distancia de ambos. Corrió hacia allá,
mientras la figura que aparentaba ser su hermano, reía cínicamente.
- ¿Eso es lo que querías? Está bien, entonces,
te complaceré. – su forma cambió para asemejarse
al rubio ahora y abrió los brazos invitándolo. –
Rei, ven conmigo. Te quiero. Yo te protegeré. – El
moreno lo miró con furia. Sabía que ya no intentaba
convencerlo. Era imposible, teniendo al verdadero Kamio junto a
él. Sólo se burlaba. No lo pensó más,
tomó el troxo de espejo, lanzándose contra el chico
y tumbándolo al suelo, quedando sentado a horcajadas sobre
él. Alzó ambas manos con el vidrio listo para apuñalarlo.
Pero entonces, la figura cambió, tomando la forma de su hermano
nuevamente, y mirándolo con los ojos llenos de tristeza y
de miedo. – Rei, te quiero….¿Por qué haces
esto? ¿Por qué no me quieres?¿¿Por qué
quieres matarme de nuevo? – al moreno le temblaron las manos,
deteniéndose. Aún cuando sabía que era sólo
una ilusión, no podía con aquello.
Akira se volvió para mirar a Yoshi. Se pasó la mano
por la espalda, sintiendo la piel adormecida e insensible -Yoshi…-
lo tomó en brazos apoyándolo contra su pecho y empezó
a caminar de nuevo. Una vez más, las sombras se levantaron,
rodeándolos oscuras. Parecían formarse y cambiar a
medida que se acercaban, un lobo oscuro y enorme salió de
entre ellos con los ojos huecos. Cerró los ojos y siguió
caminando.
-No podeis pasar…- Akira siguió con los ojos cerrados
y apretó la cara del chico contra su cuello para que no mirase.
-No escuches…vamos a salir de aquí como te prometí,
iremos a nuestro mundo y ahh!!!...- sintió como algo le cortaba
el muslo, causándole un dolor terriblemente agudo y apoyó
la cara contra el cuello de Yoshi sin dejar de caminar -Te cuidaré
porque eres mío, no dejaré que nada te pase- echó
a correr cargándolo en sus brazos y sientiendo el dolor de
las manos que ahora trataban de sujetarlo. Abrió los ojos
aturdido, pero todo seguía siendo negro. Apretó con
más fuerza aún al chico entre sus brazos notando como
trataban de arrebatárselo -Basta!!!
El rubio miró horrorizado aquello -No es tu hermano Rei!
Mátalo, no es un humano, no es nada!!- se acercó rápidamente
a ellos, pasando el brazo por encima de Rei sujetando sus manos
y clavando el cortante espejo en el pecho del chico una y otra vez
-Basta!!!
- Akira….. – Yoshi se sujetó al moreno, aferrándose
a él, a la vez que sentía aquellas manos invisibles
halándolo, intentando separarlos. Algo lo haló por
el cabello, haciendo que echara la cabeza hacia atrás, a
la vez que gritaba. – No!! Akira! – estaba seguro de
que a no ser que salieran de aquel tunel pronto, no sobrevivirían.
El chico gritó bajo ellos de manera desesperada, una de
sus manos, sujetando a Rei por la garganta nuevamente con fuerza,
mirándolo a los ojos de manera terrible. – Te odio!
– escupiendo las palabras como si fueran veneno.
- Kamio! – el moreno gritó confundido, a la vez que
la última puñalada se enterraba en el pecho del chico.
Su cuerpo se tornó frío súbitamente, endureciéndose,
volviéndose de cristal. Rei respiró con fuerza sin
comprender bien lo que acababa de pasar. Pero antes de que pudiese
reaccionar del todo, aquella especie de estatuilla de Shiori que
se encontraba bajo ellos, estalló en mil pedazos, soltando
un grito sobrehumano. El moreno cayó hacia atrás,
cubriéndose el rostro, y tumbando a Kamio.
Akira pasó la mano por el cabello del chico liberándolo
y cogiéndolo contra su cuerpo -No voy a soltarte! No voy
a soltarte!- insistió amarrándolo y utilizando la
otra mano en la que sujetaba el cuchillo, cortando sin ningun sentido
a su alrededor y notando como atravesaba la carne de aquellas manos,
los huesos y tendones, haciéndolos caer al suelo con un ruido
sordo y morboso. Un grito ensordecedor lo llenó todo, haciéndolo
agacharse con el chico entre sus brazos, tratando de taparlo con
su cuerpo para que no escuchase aquel estridente sonido. De pronto
las manos habían dejado de tocarlos -¿Dónde
estamos?
El rubio lo sujetó con las manos, tumbándolo en el
suelo bajo él -Lo siento…lo siento- le dijo sin parar
y sin poder creerse que acabase de matar a alguien y mucho menos
que hubiese obligado a Rei a hacerlo, a matar a su hermano una vez
más. Sintió cómo el suelo se movía girando
sobre sí mismo y sonaba una extraña música
metálica como si se tratase de una caja de música.
Yoshi abrió los ojos poco a poco, separando su cara del
pecho de Akira, para mirar a su alrededor. Ya no estaban en aquel
pasadizo escalofriante. Lo que veía ante sí era un
hermoso bosque extenso y frondoso, aunque era imposible que aquello
existiese dentro del monumento. No tenía idea de cómo
podía ser aquello. Una suave brisa pasó acariciando
sus cabellos, y Yoshi dejó escapar un suspiro, más
tranquilo ahora. – Akira……mira hacia allá.
– señaló de repente, notando una puerta que
se erguía un poco al fondo, sin ningún sentido. No
había paredes , ni marco, ni otra habitación al parecer.
Sólo aquella puerta en el medio de los árboles.
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