Capítulo
77
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Rei empezaba a sentir que había estado cayendo por siglos,
cuando al fin se estrelló contra un montón de almohadones,
que suavizaron su caída. Se sentó respirando agitado,
y mirando a su alrededor. Se encontraba en el centro de una habitación
redonda, también rodeada de espejos como la primera, sólo
que los espejos de esta, eran todos de distintos colores. Se puso
de pie, mirando hacia arriba, hacia el agujero por el que había
caído, y que parecía ser la única entrada a
ese lugar, y se colocó las manos alrededor de la boca, listo
para llamar el nombre del rubio. Pero justo cuando abrió
la boca para hacerlo, escuchó otra voz, llamando su propio
nombre. – Rei……- se giró, mirando a su
alrededor, sólo para ver aturdido como la imagen de su hermano
se dibujaba en cada uno de los espejos a su alrededor, mirándolo
con tristeza. – Shi……Shiori? – dio un paso
hacia adelante, con la mano extendida, y otra vez escuchó
la voz, llamándolo en un susurro. – Rei…. –
Súbitamente todos los espejos empezaron a girar a su alrededor,
cada vez más rápido, a una velocidad vertiginosa.
El moreno cayó de rodillas cubriéndose los oídos,
mientras cada uno de los reflejos elevaba su voz en un coro casi
insoportable, llamándolo, reclamándole. – Rei…..¿por
qué me soltaste?……..¿Por qué me
dejaste caer?….Rei……¿Ya no me quieres?……..Ven
conmigo, Rei……¿Por qué me soltaste? …….Rei,……Ven…….para
siempre, Rei………..Rei!……
- Silencio!!!!! – Rei gritó desesperado, cerrando los
ojos. Al instante, las voces se acallaron. Y entonces, no hubo nada.
Sólo oscuridad. Y silencio.
Akira tomó la mano de Yoshi y echó a caminar hacia
las cavernas que se veían ante ellos pues era el único
camino que veía posible. Le agradecía que confiase
en él de aquella manera y más aún después
de que le hubiese fallado una vez, eso no era muy normal, más
bien nada normal en su mundo ¿seria tal vez influencia de
haber estado en el otro mundo aquel comportamiento? No dijo nada,
se ajustó las gafas y entró en el interior.
Dentro, el suelo parecía brillar blanquecino por las estalactitas
que invadían todo, dando un brillo fantasmal a aquel agujero
negro. Apretó un poco la mano del moreno, escuchando pequeñas
gotas cayendo desde la parte superior entre la roca. Aquel silencio
era demasiado inquietante y de algún modo sentía que
no estaban solos -Tomemos aquel camino- dijo señalando el
tunel mas amplio, cualquiera de las otras salidas se veían
demasiado claustrofóbicas.
El rubio abrió los ojos y se levantó, sentándose
bruscamente entre las sábanas de lo que parecía ser
una cama de estilo colonial -¿Dónde estoy?- preguntó
al verse en aquella habitación cuando hacia apenas unos segundos
había estado cayendo tras Rei por aquel tunel.
Kamio…- se giró notando que las paredes estaban cubiertas
de espejos, incluso los techos y el suelo eran trozos de espejos
tallando diferentes formas. Buscó al chico con la mirada,
demasiado nervioso y desconcertado para levantarse de la cama -Estoy
aquí…- el moreno se acercó a el abrazándolo
y acariciándole el pelo sin dejar de sonreír. Kamio
se quedó observando aquella sonrisa a través del reflejo
de los espejos sin poder decir nada y sin corresponder a su abrazo.
Yoshi lo siguió sin atreverse a pronunciar palabra. El silencio
dentro de la cueva era tan sobrecogedor que no se atrevía
a producir sonido por miedo a interrumpirlo y hacer notar su presencia.
Después de algunos minutos de caminar en esa manera, escuchó
un sonido distinto detrás de rellos. Giró la cabeza
rápidamente, para encontrarse con nada. Siguió caminando
son comentarlo, pero tan sólo unos segundos después,
volvía a escuchar ese sonido, ahora más cerca. Se
pegó al moreno, susurrando tan bajito como podía.
– Akira, creo que algo nos sigue….
Rei se destapó el rostro, temeroso y miró a su alrededor.
Pero igual no podía ver nada, y lo único que escuchaba,
era el sonido de su propia respiración nerviosa. Súbitamente,
todas las luces se encendieron nuevamente y se encontró cara
a cara con su hermano, que se encontraba de pie tan sólo
a unos centímetros de su cuerpo. Rei cayó hacia atrás
de la impresión, apenas logrando sostenerse con una mano,
para no quedar totalmente acostado. El chico dio un paso hacia adelante,
y se arrodilló frente a él, extendiendo una mano para
acariciar su mejilla. - ¿Qué sucede Rei? ¿Por
qué me huyes? ¿Ya no me quieres? – le sonrió
con dulzura.
- Shiori. – Rei sólo lo miraba a los ojos, sin atreverse
a hacer ningún movimiento. Aquello no podía ser real,
su hermano estaba muerto. Él mismo lo vio morir. Pero aquel
chico que lo acariciaba y le sonreía, era tan real y tan
tangible como su propio cuerpo. No pudo resisistirlo más
y lo tomó entre sus brazos, abrazándolo contra sí,
acariciando su cabello.
- Shhhhh……está bien, Rei. – escuchó
la voz del chico contra su oído. – No tienes que sufrir
más, yo no estoy molesto, ¿ves? –los brazos
del pelirojo rodearon su cuello, aferrándose. – Después
de todo has venido por mí, has venido a rescatarme. Y ya
nunca más estaremos separados. De ahora en adelante estaremos
juntos para siempre. – los brazos lo apretaron un poco más.
– Ya puedes descansar, Rei. – el chico apretó
su cuello con los brazos, cortándole la respiración
al moreno, que empezaba a ahogarse.
- Shiori?…..No… - no podía seguir hablando, sólo
intentaba zafarse de aquel abrazo. Ese no podía ser su hermano,
tenía una fuerza descomunal. Continuó luchando, intentando
separarse con sus propias manos. Una sonrisa maliciosa apareció
en el rostro del otro chico.
- Shhhh……Tranquilo, Rei….¿No es esto lo
que quieres? Para siempre….
-Yo he tenido la misma impresión según hemos entrado-
Akira se paró para mirar a su alrededor, pero no podría
ver nada, una sombra, un movimiento, nada, simplemente la roca húmeda
y brillante -Creo que estamos nerviosos, eso es todo- pero no estaba
seguro, no lo estaba para nada y mucho menos después de lo
ocurrido en aquella ciénaga. Lo único que tenía
era aquel cuchillo que había llevado por si necesitaba usarlo
contra Rei o Kamio. Lo sacó del bolsillo sujetándolo
con fuerza en su mano y tomó la de Yoshi corriendo hacía
el fondo del tunel -Deprisa, nos sigue, nos sigue algo!- dijo corriendo
y sintiendo claramente el movimiento repentino de algo tras ellos
y el sonido de los pasos rápidos tras ellos.
Kamio se separó del chico, tratando de alejarlo de él
y verle el rostro. No podía ser, no era cierto, aquel no
era Rei, el no era así. -¿Qué pasa? ¿Por
qué me rechazas? Te quiero…- el moreno se separó
unos centímetros para mirarlo a los ojos y besarlo, el rubio
se dejó besar tomándolo suavemente por la nuca
-No te rechazo…- estaba nervioso, ¿Cómo no iba
a ser Rei? -¿Dónde estamos? Rei…- el chico se
separó de él, sentado en la cama y se llevó
la mano a la cara ante un asombrado Kamio que no entendía
nada
El moreno sonrió abriendo los labios de manera macrabra,
Kamio retrocedió asustado en la cama levantándose
rápidamente y caminando sin darle la espalda hacia la puerta
de la habitación.
-Kamio…- el moreno yacía ahora desnudo sobre las sábanas
llamándolo, se quedó parado mirando sin comprender
y se frotó la cara volteándose para atravesar la puerta
y correr por los pasillos pintados con angeles dorados y negros,
solo podía escuchar la voz del chico gimiendo en su cabeza.
-Rei!! ¿Dónde cojones estas?
Yoshi aceleró el paso tanto como pudo, sujetándose
con fuerza de la mano de Akira, aunque mientras más corría,
más cerca podía sentir aquello. Era como si ganara
el doble de velocidad que ellos. Sintió un sonido, justo
a su espalda, y se giró vertiginosamente, sólo para
sentir un fuerte golpe en el rostro, que lo mandó a estrellarse
contra una de las paredes de roca de la cueva. Abrió los
ojos para ver lo que lo había golpeado, pero no había
nada. Ni siquiera un sonido, como si todo hubiese estado en su imaginación.-
Akira….. –miró al moreno, aterrorizado, sin atreverse
a moverse.
Rei escuchó la voz de Kamio, llamándolo, a pesar
de que empezaba a sumirse en la inconciensia. –Ka….mio….
–lo llamó con voz ahogada, luchando contra aquellos
brazos que lo apretaban cada vez más.
- Shhhhh…¿qué sucede, Rei? ¿No quieres
estar conmigo? No me abandondes de nuevo, quédate aquí….
– la voz del chico se escuchó triste,casi lastimera
contra su oído. Pero no, aquel no era su hermano, Shiori
no era así, jamás haría algo así. El
moreno sacó fuerzas de la nada, sólo para pronunciar.
- Tú no….eres……Shiori….. –
volvió a subir sus brazos empujando con más fuerza,
y pudo sentir cómo el chico se aferraba aún más,
de manera furiosa.
- Ríndete…….!
Akira estaba de espaldas a él, sin moverse como hipnotizado
por la visión de algo intangible. Echó un paso atrás
y miró a Yoshi -Yoshi…- de nuevo miró hacia
delante para observar una figura imponente que vestia con una capa
negra que se doblaba a sus pies arremolinándose alrededor
de ellos. Una enorme capucha le cubría la cabeza y su cara
cubierta por una grotesca máscara de kabuki blanca. De pronto,
escuchó una risa aniñada tras él. Se giró
para sentir como su espalda era lacerada, se cayó de rodillas,
más tras él ya no había nada. Se levantó
de nuevo, llevándose la mano a la espalda cortada atravesando
la camisa, corrió hacía el moreno poniendose delante
de él, dándole la espalda sin saber qué hacer
o dónde dirigirse -¿Lo has visto? ¿Lo has visto
Yoshi?- dijo girándose para verlo a los ojos, sumamente alterado.
Kamio aporreó las puertas abriéndolas de forma apresurada.
Los pomos dorados se enroscaban con formas góticas y antiguas
y el olor a polvo y a abandono se respiraba en el aire -Rei!- dijo
abriendo la oscuridad de todas y cada una de las habitaciones que
se extendían por todo el pasillo, pero no podía encontrarlo,
siempre era la misma, la misma cama con Rei desnudo sobre ella,
sudando y jadeando, se paró ante la puerta respirando dificultosamente.
-Ven conmigo…por favor…¿no vas a hacer lo que
te pido?- le preguntó con la voz implorante y rasgada por
el deseo.
- No….no he visto nada, Akira……. – Yoshi
se puso rápidamente de pie, pegándose a la espalda
del moreno, asustado. – Tengo miedo. ¿Qué vamos
a hacer? ¿Por qué está sucediendo esto? –
no parecía haber ninguna escapatoria.
- No! – Rei empujó con más fuerza, logrando
girar al chico para caer sobre él, aunque los brazos seguían
apretando su cuello, y escuchando su voz fúrica contra su
oído.
- ¿Qué sucede, Rei? ¿No quieres dejar de sufrir?
¿Es eso? ¿Por qué no quieres quedarte conmigo?
Es tu culpa! Tú me mataste!
- No…es cierto…..Tú no eres Shiori…..Shi….ori…..nunca
diría….. -apenas podía hablar, forcejeando por
mantener un poco separados aquellos brazos que intentaban arrancarle
la vida.
- ¿Nunca diría qué? ¿Cómo puedes
estar seguro? ¿Acaso fui un santo? ¿No es cierto que
peleaste conmigo el día anterior a mi muerte? ¿Cómo
sé que no me dejaste caer a propósito?
- No es cierto…..Los hermanos pelean…. Yo…. ahhh….
– echó la cabeza hacia atrás, su respiración
cortándose de nuevo, ante un nuevo apretón. Volvió
a abrir los ojos, sólo para ver el rostro de su hermano que
lo miraba de manera dulce y triste de nuevo.
- Te quiero, Rei. No te culpo. Sólo quiero que te quedes
conmigo. ¿Por qué me rechazas? Te ofrezco algo hermoso.
Ya deja de sufrir. – los brazos se aferraron aún más,
y el chico sonrió. –Mira este lugar, ¿no es
maravilloso? Podemos construir nuestro propio mundo aquí.
Sólo ríndete……
El moreno, no pudo evitar sentir un vacío en el corazón.
¿Por qué tenía que ser aquel rostro? Casi se
sentía tentado, como si todo empezara a desaparecer. Casi
se convencía. Tal vez sí era su hermano después
de todo, tal vez, él pudiera hacerlo entrar en razón.
Pero justo entonces, algo en los ojos del chico, un cierto brillo
malicioso, lo devolvió a la realidad. Claro que ese no era
su hermano, má claro no podía estar. Hizo acopio de
todas sus fuerzas, empujándolo con tal ahínco que
cayó sentado hacia atrás.
- Tú no eres Shiori! – le gritó, jadeando un
poco, y tocándose el cuello, que ahora se veía marcado
de rojo eirritado. Le sonrió cínicamente, aún
asustado, pero sintiéndose liberado a la vez e impulsado
por la adrenalina. – ¿Te parece maravilloso este lugar?
A Shiori….no le gustaban los espejos.
-No sé Yoshi, de verás que no lo sé…-
se apoyó en la roca y abrazó al chico, sentándose
en el suelo con él entre sus piernas -Estoy agotado, demasiado
agotado de repente- se llevó las manos a la cara tratando
de despertarse -Vete y busca a Rei porque yo…no puedo ir y
no puedes quedarte conmigo…- sintió como poco a poco
se le cerraban los ojos, sumiéndose en el sueño de
forma inexplicable.
El rubio entró en la habitación sin poder evitar
mirar al chico entre las sábanas -¿Dónde esta
Rei?- le preguntó respirando entrecortadamente, demasiado
cansado y angustiado en aquella búsqueda desesperante -¿Qué
demonios es esto? ¿Dónde estamos?
El chico se levantó, arrodillándose la cama y agarrándose
al cuello de Kamio, rozándose contra su cuerpo -Yo soy Rei…estás
conmigo ¿no es suficiente? ¿No querías esto?
Ahora te deseo, te amo- deslizó la lengua por sus labios
mientras el rubio acariciaba su cintura por fin tocándolo,
el moreno sonrió apretando su cuerpo contra él.
-No…- el rubio se apartó para mirar al chico, pero
era Rei, era igual a el, tenía que serlo -Rei…¿me
quieres?
-Claro que te quiero…- el rubio lo apartó de él
echándose hacia atrás. Puede que aquello fuera sumamente
extraño, pero Rei jamás le hubiera puesto las cosas
así. Miró los espejos en todas partes buscando otra
salida, aquella puerta lo llevaba una y otra vez a los mismo lugares
-No te alejes de mí…no me abandones como él…-
el rubio luchó por no prestar atención a aquellas
súplicas y tomo una silla golpeándola contra las paredes,
los cristales comenzaron a romperse desvelando una entrada entre
ellos, corrió hacia su interior sin escuchar el llanto del
moreno y golpeó la puerta que cerraba la salida al otro lado,
otro espejo…
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