Capítulo
50
Con las Cuentas Claras
Kamio se bajó la camiseta viendo que era mucho más
discreto que ponerse a abrocharse el pantalón de nuevo. Respiró
profundamente apoyando la frente en la ventana y apretándose
contra la pared casi de forma inconsciente, bajó la cabeza
riendose por no cabrearse, tampoco tenía derecho.
Se volvió para mirar a Yoshi sin dejar de sonreir, apostaba
que lo había echo por tocar los cojones.
Yoshi lo observó de vuelta, sin llegar a comprender. ¿Que
no lo había interrumpido? Entonces, ¿por qué
se reía? ¿No estaba molesto?
-No, si no hacíamos nada. – Rei sonrió, obviamente
mintiendo, ilusamente pensando que podía engañar a
alguien. - ¿Cómo te sientes? ¿Necesitas algo?
Déjame limpiar eso. – le quitó el plato de las
manos a Yoshi, comenzando a fregarlo, más por ocultar su
nerviosismo que por otra cosa. Aún sentía el sexo
caliente contra sus pantalones.
Yoshi negó con la cabeza. –No, estoy bien. No tienes
que fingir…..Rei.- le costaba llamarlo por ese nombre. –
Sé lo que hacían, es normal. – apretó
los puños a los lados de su cuerpo. No podía evitar
sentirse celoso, aunque le parecía algo tonto de parte de
su hermano intentar ocultar el sexo como si de algún terrible
secreto se tratase. – Mejor los dejo….
El rubio fue junto a Rei y sujetó sus manos deteniendolo
-Sí Yoshi, estabamos tocándonos porque tu hermano
es mi novio y como tu has dicho es normal, pero ahora ya no hace
falta que te vayas, quédate o harás sentir mal a Rei-
le habló un tanto molesto pero más por el hecho de
que tratase con esa sequedad a Rei que porque hubiese entrado. No
era tan difícil de comprender que para Rei era dificil.
- Idiota! No digas esas cosas. Que sea normal, no significa que
las tengas que publicar! – el moreno lo miró cabreado,
y no sólo por lo que acababa de decir, sino porque le hablara
de esa forma a Yoshi, sobre todo sabiendo lo confundido que estaba
y lo vulnerable que era en esos momentos. – Además,
Yoshi no tiene la obligación de hacer nada por mí.
Pero el chico lo miró de soslayo, apartando luego la mirada.
– No, Kamio tiene razón. No quiero hacerte sentir mal.
-No…no tiene la obligación, pero todos hacemos cosas
aunque no nos gusten por las personas a las que queremos, de eso
trata querer a alguien, sino sería simple conveniencia- el
rubio se abrochó el pantalón ya sin ningún
reparo y cogió la cerveza que jamas había llegado
a acabarse bebiendo un trago largo sin dejar de mirar a Yoshi, intrigado
por saber por qué se comportaba de aquella manera tan extraña.
Sólo estaba seguro de que debía odiarlo.
Yoshi, también observaba al rubio intrigado. ¿Para
qué lo quería allí si era claro que le estorbaba?
Miró al moreno. Seguramente era porél. Seguramente
a eso se referían las palabras que acababa de pronunciar.
Se sentó a la mesa sin apartar la mirada.
- ¿Ya terminaron con el concurso de miraditas? Los dos parpadean.
– Rei interrumpió sus pensamientos algo cabreado de
la actitud de ambos.
-No jodas, Rei…yo no estoy jugando a nada- el rubio le sonrió
un poco aplastando la lata de forma desinteresada -Es que no es
normal que te estes encerrado todo el tiempo en la habitación
Yoshi ¿te encuentras mal? ¿Es porque no quieres estar
donde yo este? ¿Por qué es?- le preguntó con
toda la paciencia del mundo -Explícanos qué te pasa
porque sino…nadie va a entenderte por ciencia infusa.
- Kamio! No preguntes esas cosas…. – Rei lo reprendió,
hasta con deseos de tirarle algo por tener tan poco tacto, pero
se contuvo.
- No – Yoshi lo interrumpió. – No me molesta.
– A pesar de todo, le gustaba la manera en la que le hablaba
Kamio. Podía ser extraño, sí, pero al menos,
erea directo, no como la mayoría de las personas en ese mundo,
su hermano incluido. Lo miró con toda seriedad. – Me
duele. Me duele verlos juntos porque…..-miró al moreno
de reojo, volviendo a bajar la mirada. – porque no puedo deshacerme
de lo que siento. Y porque cuando están juntos, es como si
yo no existiera. No existo en este mundo y no debí venir.
El rubio se levantó -Si no le pregunto, no sé lo
que le pasa….- al fin y al cabo Yoshi era un crio, suspiró
pasándole la mano por el pelo y pegándolo contra su
abdomen -Eh Yoshi…tienes que darnos tiempo a nosotros tambien,
para adaptarnos ¿vale?- le acaricio un poco el cuello -Si
estás huyendo y encerrandote en esa habitación, tú
mismo te exilias de los demás, danos una oportunidad ¿vale?
Hablanos, no te limites a observar y pensar "estoy siendo ignorado"
conformarse es muy cómodo y quejarse tambien.
- No lo sé, no suelo ser así – de todas maneras,
no tenía a nadie con quien hablar en su mundo, y su forma
de ser no le parecía extraña a nadie allá.
Era de lo más normal. – Rei – el moreno, que
se haía quedado un poco sumido en sus pensamientos, levanto
la vista un tanto sorprendido ante la voz que demandaba su atención.
- ¿Resuerdas lo que hablamos antes?
- Sí…sí, claro. – le contestó algo
nervioso de que trajera eso a colación, y más, delante
de Kamio. - ¿Qué hay con eso?
- ¿Cómo estás seguro de que no intentas hacer
lo mismo? – el chico hablaba con perfecta calma, simplemente
como si se limitase a analizar los hechos. - ¿Cómo
sabes que no intentas reemplazar a tu hermano? Dejándome
quedar en su habitación, usar su ropa…Tal vez quieras
tratarme de la misma manera. – desvió la mirada hacia
el rubio. – Y Kamio, ¿ realmente te importa lo que
me pase? Ya me dijiste antes que sí, pero…¿qué
tan seguro estás de que no lo haces sólo porque quieres
que Rei sea feliz? También dijiste…. “ todos
hacemos cosas aunque no nos gusten, por las personas a las que queremos.”
- No… - el moreno negó con la cabeza, algo confundio
por todo aquel análisis. – Yo no quiero que seas nadie
más que Yoshi. Es cierto que al principio…tal vez….
– sabía muy bien que la razón principal por
la que había ayudado a Yoshi se debía a la culpabilidad
que sentía por la muerte de su hermano. Por eso aquellas
preguntas lo afectaban tanto. – No importa. – sacudió
la cabeza. – No estoy buscando un reemplazo, eso no es posible.
Así que deja de pensar tonterías.
El rubio se metió las manos en los bolsillos apoyándose
en la encimera de la cocina rascandose el cuello de manera distraida.
Se apartó el pelo de la cara -Claro que me importa, si no
me importase no estaría aquí preguntándote
que te pasa y mucho menos te habria abrazado. No creo que esto haga
especialmente feliz a Rei porque como ya viste me amonestó
por ello y respecto a lo otro…Efectivamente todos hacemos
cosas que no queremos, por las personas a las que amamos, pero yo
aún no he tenido oportunidad de hacer ninguna por Rei- le
sonrió francamente apartandose el pelo de la cara de nuevo
-¿Algo más?
- No…es todo – el chico le sonrió, aunque levemente
a Kamio, pero se sentía mucho mejor.
Rei le sacudió el cabello, sonriendo de medio lado. - ¿Ves?
No somos tan malos, ¿eh? – el chico le levantó
el rostro por el mentó, para mirar mejor esos ojos azules.
– Eres un bobo, Yoshi. No vuelvas a pensar esas cosas.
-Podías haberlo dicho antes, Yoshi- el rubio se sentó
en la mesa de la cocina, lo mas normal seria estar en el salon o
algo asi pero teniendo en cuenta que no estaba muy higienizado mejor
se quedaban alli -¿Quieres que hagamos algo hasta que sea
la hora de dormir? Te gusta dibujar ¿no? Podríamos
ir a buscar algunas cosas para que pudieses hacerlo aquí
¿Qué te parece? A no ser que Rei tenga- lo miró
aunque dudaba mucho -seguro que no y se gasta todo lo que no usa
en limpiahogar en mangas y frikadas.
- Ah! Cállate! – esta vez sí le tiró
el trapo con el que secaba los platos. Aunque era verdad. –
Sólo sabes criticar. Si tanto te molesta, limpia tú
mismo. . miró al otro chico. - ¿Te gustaría?
Lo de…dibujar, no limpiar, claro.
- Sí, me gustaría mucho. – Yoshi le sonrió
entusiasmado. La verda era que había sido una idea muy acertada
de Kamio. Se aburría mortalmente allí encerrado sin
tener nada que hacer.
-Bah, pues ponte un algo encima- dijo haciendo gala de su facilidad
de lenguaje -y bajamos aquí que al final de la calle hay
una papelería, ya que Rei me pago la comida yo te compro
lo que necesites, a estas alturas del mes Rei ya lo habra fundido
en "literatura"- sonrió de soslayo llendo a la
habitación de Rei a por un jersey -ire a abrigarme.
- A Rei no le dio tiempo de protestar, antes de que el rubio hubiese
salido de la habitación. Le dio un toquecito en la cabeza
a Yoshi, sonriéndole. – Anda, ya regreso, y nos vamos.
– se dirigió a su propia habitación, para buscar
su propia cazadora y otra más, y se acercó al rubio,
sonriendo. – eres un baka. Lo besó levemente en los
labios, y salió casi corriendo, para que no le dijera nada.
Le entregó una de las cazadoras a Yoshi para que se abrigase,
aunque le quedaría algo grande. – Toma, para que no
digas que quiero que seas otro. Usa la mía, ¿sí?
El rubio se quedó en la habitación con una ceja levantada
sin saber por qué le reñia y ahora resultaba que era
baka pero se merecia un beso, se rió un poco poniendose un
jersey de cuello alto y saliendo con ellos -bueno vamos- dijo cogiendo
a Rei por los hombros.
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