Capítulo
45
No es porno, es manga erótico
El rubio salió del baño con el pantalón del
chándal negro y sin camiseta mientras se frotaba el pelo
empapado con la toalla, miró la cara que tenían los
dos y lo próximos que estaban uno del otro, cómo Rei
lo sujetaba por los hombros y se quedó callado sin saber
que decir. Los miró fijamente, parecía como si los
hubiera pillado en medio de algo, no sabía el que, tal vez
solo hablaban pero se sintió incomodo. Sin mediar palabra
salió de la habitación hacia la cocina para beber
un vaso de agua fría, se lo trago completamente y se apartó
el flequillo que caía mojado sobre su rostro dejando escapar
la respiración por sus fosas nasales con una mueca.
Debía haberse quedado en su casa, al menos por el momento,
sacó un pitillo del bolsillo del chándal y se dio
cuenta de que se había dejado el encendedor en el otro pantalón,
lo apretó un poco con los dientes ¿no se suponía
que tener una relación seria era lo más cómodo
y tranquilo? No se sentía así, se apartó el
flequillo de nuevo cerrando los ojos y apoyándose en la encimera
aun con el pitillo mordido entre los labios.
Rei miró al rubio de reojo, mientras salía del cuarto
y luego volvió a mirar a Yoshi. No podía creer que
le estuviera proponiendo eso. – No, eso no va a pasar.
- ¿Por qué? - el chico intentó acercarse de
nuevo, casi desesperado, y Rei lo detuvo.
- Porque…no te quiero así, ¿entiendes? Yoshi,
quiero ser tu hermano, pero no puiedo ser Noboru, ¿entiendes?
Noboru está muerto. Y por más que lo quisieras, no
va a regresar a la vida. – sabía que estaba siendo
duro con él, pero era la única manera.
- No…tú eres….
- ¿Qué, Yoshi? ¿Una reencarnación? ¿Un
fantasma? ¿Qué soy? - lo interrumpió, observando
aquel rostro idéntico al de Shiori, reflejando dolor, sus
ojos nublados de lágrimas. Le acarició la mejilla.
– Soy Rei, Yoshi, Rei. Y tú no estás enamorado
de mí. Sólo estás confundido por mi aspecto.
Lo que tú deseas…. – le levantó el mentón
con la mano. – no puede ser.
El chico lo miró a los ojos, sintiendo dolor en el pecho.
Por supuesto que lo sabía, lo comprendía desde hace
tiempo. Hubiera sido un tonto de ver a Kamio y a Akira juntos y
no comprender lo que sucedía con su hermano y con Rei. Pero
hubiera preferido ignorarlo, así como se había negado
el hecho de que Noboru no regresaría, como había mantenido
su habitación perfectamente limpia, como si aún viviera
allí. Desvío la mirada de aquellos ojos negros. –
Noboru me odia, nunca me va a perdonar. Y ahora, tú también
me odias.
Rei lo abrazó contra sí. – Yo no te odio, Yoshi.
Y estoy bastante seguro de que tu hermano tampoco te odia. –
le acarició la cabeza, aunque preguntándose qué
sería lo que le tenía que perdonar Noboru a Yoshi,
pero no era el momento de hacer esas preguntas. – Sé
que te sientes sólo, pero no siempre va a ser así.
Las cosas van a mejorar, te lo prometo. – sentía que
aquellas palabras también iban dirigidas a sí mismo.
Yoshi levantó la mirada. – Entonces….¿no
me vas a echar por lo que acabo de hacer?
Rei le sonrió a pesar de que aún se sentía
tenso por toda la situación. – No, por supuesto que
no. Sigo siendo tu hermano, ¿eh? ¿Por qué….no
te vas a acostar un rato?
El chico asintió, ya más calmado, aunque sin abanodnar
aquella expresión grave, y se dirigió a la que ahora
era su habitación.
Rei salió hacia la cocina, y sin decir palabra, se sirvió
una vaso de agua fría él también, sentándose
a mirar al rubio.
El rubio lo miró moviendo el vaso en circulos y levanto
la cabeza -No tienes porque hacerlo...me refiero a decirme lo que
pasa…- le sonrió un poco moviendo el pitillo entre
los labios masticando el filtro.
- He hablado con Yoshi- le contestó, pasando por alto la
posibilidad que le ofrecía Kamio. – Acerca de…lo
de llamarme Noboru y su enamoramiento. Creo que comprendió
– lo miró a los ojos seriamente.
El rubio asintió con la cabeza mirando el vaso que giraba
en la mesa, ya se lo imaginaba, caía de cajón igual
que tambien imaginaba que era imposible que lo hubiese asimilado
tan rápidamente, se mordió un poco el labio inferior
aun sin mirarlo -Bueno…supongo que es difícil para
él…- lo miró un momento para bajar la mirada
de nuevo -Me dejé el encendedor en la habitación-
comentó como para hacer ver que no le preocupaba en absoluto.
- Genial, pues ve a buscarlo. – se cruzó de brazos
sobre la mesa, bastante molesto de que le prestara tan poca atención.
Tras que no le era fácil hablar de esas cosas.
El rubio dio unos golpecitos con el pitillo en la mesa, era normal
que Rei se hubiera cabreado, parecia que no le estaba haciendo ni
caso aunque la verdad era muy diferente -Es que ya me lo habia imaginado
Rei…¿Qué quieres que te diga? ¿Cómo
me siento? Resultaría un tanto ridículo, créeme.
- Da igual, no tienes que hacer ni decirme nada. – el chico
no lo miró. Lo cierto era que hubiera querido algo de apoyo.
¿Por qué todos asumían que para él era
muy fácil?
-¿Qué le has dicho?...Es que no sé, me dices
las cosas a medias, me dices que le explicaste eso pero nada más…-
el rubio lo miro a pesar de que el moreno no lo miraba, parecía
que estuviese cabreado con él como si fuese su culpa el lío
mental de Yoshi. Estiró la mano en la que se apoyaba poniéndola
sobre la de Rei.
El moreno, por fin lo miró agradecido, y colocó su
propia mano sobre la de Kamio. – No sé…..sólo
le hice comprender que no soy Noboru, que no está realmente
enamorado de mí, ¿sabes? Espero…haberlo hecho
bien.
-Sí…claro, eres su hermano, él confiará
en lo que tú le digas- entrelazó los dedos con los
del moreno deslizándolos en una especie de juego -Puede que
no lo asimile de una vez y tengas que hablar más veces con
él…Sé que no es algo agradable para tí,
pero…tampoco lo será para él, ni para mí…-finalizó
mirándolo a los ojos para bajar la mirada de nuevo mientras
hacía papilla el pitillo en la mesa.
- Sí, pero tú no tienes que preocuparte, bobo. –
le sonrió un poco, contento de que lo comprendiera, aunque
algo cohibido. – De todos modos…parece que le agradas.
– le señaló, omitiendo completamente lo que
le había propuesto. Primero muerto que decirle eso a Kamio.
El rubio le hizo una mueca que se suponía era una sonrisa
-Menos mal, sino es capaz de cortarme los huevos porque aunque sea
tu hermano he de decir que es bien creepy…- recogió
la papilla de cigarro tirándola dentro de un plástico
que había en la mesa -De todos modos me preocupare igualmente…es
inevitable- desvió la mirada mientras se estiraba, lo mejor
era que conociera otros chicos de su edad pronto y se sacara a Rei
de la cabeza.
Se levantó soltándole la mano al moreno y abrazándolo
por la espalda -¿Y ahora que hace?
-Lo mandé a acostarse un rato. Creo que es lo mejor. –
no sólo lo decía por el chico. Él también
necesitaba estar alejado de él, por unas horas. Recostó
la cabeza hacia atrás.
-Sí…seguramente está cansado- dijo sin captar
el por qué decía Rei que era mejor, se inclinó
hacia delante besándole los labios -¿No ibas a ducharte?
Hazlo ahora si quieres, yo me esperaré en tu habitación.
- Y ¿para qué piensas esperarme? – lo regañó
más por costumbre, y sin muchas ganas. Se sentía demasiado
agobiado como para ponerse a luchar en esos momentos. – Sí,
tomaré una ducha. La necesito. – se dirigió
hacia el cuarto de baño.
El rubio lo cogio de la muñeca -Esperar para verte de nuevo
¿Qué sinó?- lo rodeó por los hombros
acompañándolo a la puerta del servicio -No hace falta
que estes las veinticuatro horas a la defensiva…- le besó
la frente y le paso la toalla que llevaba en los hombros -Estaré
en tu habitación ensuciando tu cama y leyendo tu pornografia.
- Tonto! Yo no leo pornografía. Es manga! Manga…erótico,
¿vale? Y no me lo desordenes! – se metió al
baño, tirando la puerta de un trancazo, con el rostro completamente
rojo.
Kamio se apartó un poco de la puerta echándose hacia
atrás para que no le volase la cara con el impulso y se rió
frotándose la nuca mientras se dirigía a la habitación
de Rei de nuevo. Cogió una camiseta de la bolsa y se la puso,
se apartó el pelo frente al espejo de la habitación
del moreno y le echó un vistazo a los tomos sonriendo -Humm…y
ahora se supone que erótico y hardcore es lo mismo…interesante-
dijo con una sonrisa maliciosa -Si esto es lo que te gusta…ya
lo aplicaremos a la práctica.
Rei abrió el grifo y dejó resbalar el agua tibia,
desde por encima de su cabeza. Sentía como si necesitara
cambiar de piel. Era extraño, con todo lo que les había
pasado, y allí estaban de regreso, como si hubiera sido un
sueño. A excepción de Yoshi, no había ningina
otra prueba, hasta el libro había desaparecido. Y si no lo
volvía a ver en su vida, pues mejor.
El rubio se levantó con un tomo en la mano y se apoyó
en la pared de la puerta del baño pasando las hojas y abriéndolo
por una zona concreta en la que un tío tenía atado
a otro las muñecas a la espalda y lo penetraba de una manera
un tanto bestial -¿Erotismo?- se preguntó riéndose
mientras esperaba a que Rei saliera para mostrarle.
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