Capítulo
44
Everything in its Right Place
Un tiempo después, Yoshi se encontraba listo para salir.
La ropa del moreno le quedaba un poco suelta, pero no demasiado.
– A ver…¿te ayudo? – le preguntó
rei colocando un brazo por su cintura para ayudarlo a bajarse de
la cama.
- No estoy tan mal, puedo caminar sólo, en serio. –
Yoshi le sonrió, aceptando la ayuda, aunque soltándose
en cuanto sus pies tocaron el suelo.
- Bien, entonces, vamos, que Kamio se debe estar desesperando. –
Rei abrió la puerta, para llamar al rubio. – Kamio,
ya……. ¿de nuevo? – observó con dececpción
lo que el rubio llevaba en los labios.
-Vale…nunca habia fumado tanto- suspiró apagando el
cigarrillo -Son ustedes dos que me estresan y este hospital también
me estresa asi que vamonos de aquí- dijo metiendose las manos
en los bolsillos -Yo aún tengo que pasarme por mi casa asi
que…os acompaño hasta la vuestra y alli os dejo, después
de un rato ya volvere que tengo que coger mis cosas- Miró
a Yoshi -¿Te duele cuando andas? Si no estas seguro de que
quieres irte…de todos modos mejor cojamos un taxi ¿no?
- No, quiero irme – el chico negó con la cabeza decidido.
- Sí, claro, si somos nosotros…- Rei refunfuñó
en voz baja refiriéndose a los comentarios de Kamio. De pronto
recordó una cosa. – Oh! Yoshi, ¿no quieres llevarte
las rosas? Si quieres….
- No. – el chico desvió la mirada. – Sólo
son flores…
- Sí, pero la chica que te las regaló, se decepcionará,
¿no? – el moreno lo miró algo extrañado.
Entendía que no quisiera las flores, pero le había
parecido tan enérgico en su negativa.
Yoshi continuó con la mirada baja, algo nervioso. –
No, no importa. Seguro que no le importa. Ya, vámonos, ¿quieres?
La parada de taxis estaba en la entrada misma del hospital y el
rubio abrio la puerta de atrás y se apartó para meterse
delante con el taxista.
Cuando salieron del coche el rubio se paso la mano por la frente
–Dios, qué tío más cargante…mira
que soltarme el royo todo el camino- aun asi el rubio le había
seguido la charla más que nada, para no dejarlo alli con
la palabra en la boca -Coño…- dijo caminando contrariado,
al menos los habia dejado justo delante del portal -¿Quieres
que suba o ya me voy a buscar mis cosas?- preguntó apoyándose
en la pared del portal.
- Como quieras – el moreno se encogió de hombros.
– La casa no se va a mover de lugar.
- le contestó sin dejar muy claro si se refería a
la suya o a la de Kamio.
-Hum…genial, como era de esperar una respuesta que solo tú
entiendes adornada, de tu hermosa simpatía…pues…me
iré a mi casa entonces y dentro de un rato vengo- le puso
la mano en la cabeza a Yoshi para revolverle el pelo mientras se
acercaba para en teoría besar a Rei aunque sin embargo le
mordió el cuello -Repelente…- dijo metiéndose
las manos en los bolsillos y volviendose para irse hacia su casa,
solo esperaba que no hubiera entrado nadie de nuevo, eso y que no
hubiera nadie dentro.
- Aprovechado… - le respondió Rei, acariciándose
en donde lo acababa de morder. Rodeó los hombros de Yoshi.
- Vamos adentro, ¿sí?
-Hum…- Kamio se quedo mirando la puerta de su casa como si
fuera la jaula de un león salvaje y metió la llave
en la cerradura, le daba reparo entrar es su propia casa, le preocupaba
que pudiese haber alguien en su interior, giró la llave con
suavidad y abrio la puerta, no parecia haber nadie, pero de todos
modos no queria confiarse.
Entró en todas las habitaciones -vaaale- no había
nadie y tampoco habían revuelto nada de nuevo, fue metiendo
la ropa en una bolsa de deportes junto con las cosas de aseo y se
tiró en la cama, queria ducharse pero a la vez no queria,
debia ser que habia visto Psicosis demasiadas veces porque después
de que entrasen en su casa le daba miedo ducharse -Ya lo haré
en casa de Rei…- dijo hablando consigo mismo.
Ambos chicos entraron en casa de Rei, Yoshi mirando admirado alrededor.
– Es…igual a la mía, pero…. – arrugó
un poco la frente – parece como abandonada.
- Vale, que están limpias las habitaciones que cuentan. –
le respondió el moreno girando los ojos exasperado y lo empujó
un poco hacia el cuarto de su hermano. – Anda, ese es tu cuarto.
Puedes cambiarte si quieres. Hay alguna ropa en los cajones. Luego…luego
veré cómo te consigo algo más nuevo. –
lo empujó de nuevo, con suavidad, y el chico entró
en la habitación, sonriendo un poco. Rei lo miró,
cruzado de brazos desde la puerta. – Me voy a dar una ducha,
¿vale?
Yoshi se dio la vuelta, para observarlo. - ¿Tengo que cambiarme?
-Bueno…no, pero pienso que estarías más cómodo.
En cualquier caso, regreso enseguida. –se dio la vuelta, dejándolo
sólo, y preguntándose por qué no querría
cambiarse. Fue hacia su habitación, se sentía casi
como si se estuviera mudando o algo, después de tantos días
en el hospital. Tal vez debía esperar a que Kamio regresara
para bañarse. No era muy recomendable dejar a Yoshi completamente
sin cuidado, por más que estuvieran en casa. Se tiró
en la cama, disfrutando de su familiar comodidad, cuando notó
algo extraño. La mayor parte de su colección de mangas,
estaba desordenada y algunos hasta estaban tirados por el piso.
Su primera reacción fue enfurecerse. – Kamio…..
– pero se detuvo a media frase. No podía ser él,
había estado toda la noche en el hospital, y con él
mismo, encima, para acabar de corroborar. Además, no creía
que Kamio se fuese a escabullir, sólo para desordenarle la
habitación. Aquello lo intrigaba. ¿Se habría
metido algún animal? No parecía tener sentido. De
todos modos, se arrodilló en el suelo recogiendo sus libros
para colocarlos en donde debían de ir, cuidadosamente revisando
cada uno, para asegurarse de que no estuvieran maltratados.
El rubio se volvió de medio lado en la cama abriendo los
cajones de la mesilla y sacó una foto junto a Oshi y a Raiko.
La miró fijamente, el mulato sonreía de oreja a oreja
y los abrazaba a los dos levantandolos en el aire un poco -Sí…ahora
me levanta para pegarme…- dijo dejándola encima de
la mesilla.
Se levantó cogiendo la mochila de nuevo, tal vez debía
decirle a Raiko que Oshi estaba bien, la idea no dejaba de rondarle
la mente pero le preguntaria donde estaba y no podía decirle
aquella locura y por otro lado tampoco podía dejarla verlo.
Suspiró saliendo a la calle con aquellos pensamientos, lo
mejor era dejar las cosas como estaban por más cruel que
fuera aquello para su amiga.
Yoshi apareció en el marco de la puerta de su cuarto. –
Creí que te duchabas…. –
El moreno, miró hacia arriba, colocando los últimos
mangas en las repisas. – No, mejor espero a Kamio. Te cambiaste…..
El chico asintió, sentándose sobre su cama, y Rei
se le quedó mirando. Era extraño verlo ahora en su
casa y con esa ropa. Era casi como ver un fantasma con el cabello
teñido. – Tal vez deberías estar en cama.
El rubio empujó la puerta del edificio, estaba abierta,
la cerro a sus espaldas y subio corriendo por las escaleras mas
que nada porque estaba harto de estarse sentado en el hospital,
golpeó la puerta dos veces esperando a que le abrieran, se
preguntaba como estaría tomandose Rei el tener al doble de
su hermano en casa como si nunca hubiera desaparecido.
El chico lo miró desde la cama. – No, no quiero estar
acostado más.
- Está bien, pero no te esfuerzes. – el moreno le sonrió,
suponiendo que él también estaría aburrido
de haber pasado tantos días acostado. Tomó el retrato
que había encontrado el día anterior en la habitación
de Shiori, observando la imagen. De veras que eran idénticos.
No sabía cómo sentirse, simplemente era extraño.
- ¿Qué te sucede? ¿Estás bien? –
el chico lo observaba algo preocupado, así que Rei le sonrió.
- - No, nada. – en ese momento se escucharon los golpes en
la puerta. – Debe ser Kamio. Ya vengo…. – se dio
la vuelta, y sintió como Yoshi lo sujetaba por un brazo.
- Noboru…. – el moreno lo miró, negando lentamente
con la cabeza.
- Rei….. Tienes que dejar eso, Yoshi…. – lo soltó
con suavidad, y fue a abrirle la puerta al rubio. Ya tendría
que hablar más a fondo con Yoshi.
El rubio levanto la mano a modo de saludo -¿Qué tal?-
miro a su alrededor -¿no habias venido a limpiar? Pues tu
manera de hacerlo es muy curiosa…- dijo pasando el dedo por
donde habia dejado la marca la vez anterior y haciendo una cruz
-¿esperas que la mierda caiga por su propio peso o es que
los acaros son tus amigos?- le preguntó con socarronería
mientras se colocaba la mochila en el hombro.
- Bobo, si tanto te molesta, límpialo tú mismo. Ni
que fueras a dormir aquí afuera…. – le sonrió
de medio lado. –O ¿tal vez sí? – lo miró
un tanto más serio. - Por cierto….¿no viniste
a mi casa de nuevo a rebuscar entre mis mangas, verdad? –
le lanzó una mirada medio amenazadora, aunque no se creía
realmente que hubiese sido Kamio.
-Oh si!! Me has descubierto, vine aquí a rebuscar en tus
mangas y ademas como nos amamos hasta la muerte me hiciste una copia
de las llaves de tu piso y me la regalaste en una cajita decorada…Rei…-
sacudio la cabeza a los lados haciendo caso omiso a la amenaza de
dormir ahí fuera -¿Cómo pretendes que entre
en tu casa desde ayer? Estuve contigo todo el tiempo ¿o no
lo recuerdas?
El chico se cruzó de brazos, pensativo. – Sí,
ya sé, puedes dejar de refunfuñar. Sólo quería
estar seguro….
Yoshi, mientras, tomaba la foto que su hermano había dejado
en el cuarto, examinándola. Aquel chico era…era como
ver una foto propia, excepto por el color de cabello y ojos. Su
mirada se centró en el moreno, y pasó un dedo por
el rostro. El mismo, lucía una sonrisa, muy ditinta de la
expresión de mala hostia que parecía llevar permanente.
– Rei… - aún le era difícil asimilarlo.
¿Cómo podía ser otra persona? ¿Cómo
podía no quererlo? Pero Kamio y Akira también eran
iguales, pero distintos. Todo seguía pareciéndole
confuso.
-Pues si solo querias estar seguro no me pongas esa cara de acusador-
el rubio paso como si nada al interior y dejo la bolsa en la habitación
de Rei -Si tenías los mangas descolocados sera porque olvidaste
colocarlos bien- saludó a Yoshi levantando la mano y se giro
para ver tambien la foto que sujetaba el menor, la verdad es que
sí que eran iguales, incluso se parecian mucho más
que Akira y él.
- Claro que no! Yo nunca los dejo así- el moreno lo siguió
protestando. Recordaba muy bien, haberlos dejado ordenados el día
anterior. - ¿Qué haces viendo eso? Te vas a marear
– le quitó la foto de la mano a Yoshi como bromeando
para disimular su incomodidad. El chico sólo los miró
completamente serio y como perdido en sus propios pensamientos.
El rubio lo miro, sintiendo como se habia incomodado por aquello,
pero era normal después de todo era algo personal y conociendo
a Rei era fácilmente molestable -¿te importa que me
duche en tu casa? En la mia me daba miedo que me hicieran lo de
psicosis- sonrió de medio lado.
- Haz lo que quieras, pero no me lo dejes cochino que luego voy
yo. – le señaló el baño.
-Vamos juntos y ahorramos agua- Kamio le sonrió rozandole
el menton con un dedo para levantarle la cara -no tardare nada y
tampoco lo dejare sucio que no soy un cerdo me duche hace muy poco…-
se quedo mirando a Rei y después se aparto dejando la bolsa
sobre una silla mientras cogia ropa limpia -¿Así que
tenias los tomos descolocados? ¿Alguna cosa más?
- No sólo eso – lo miró, llevándose
una mano a la cabeza e ignorando completamente su sugerencia de
bañarse juntos. –Vale, dúchate ya.
Yoshi alzó la cabeza, pensativo. Aquello probablemente era
obra de Akira. Habría ido buscando el libro. Pero…..¿significaba
eso que no había peligro? Le había dado la llave,
y él había entrado, y se habría dado cuenta
de que el libro no estaba allí. Tal vez sí cumpliera
su palabra después de todo.
-Humm…sí, disculpa que se me ocurriera preocuparme
por tí- el rubio lo miró de soslayo, bajando una una
ceja en actitud molesta -voy a ducharme entonces…- se metió
en el baño desapareciendo de su vista -ah si…- abrio
la puerta de nuevo -no me ignores cuando te hablo de ahorrar agua-
la cerró de nuevo riendose y empezando a desvestirse.
- Bobo! – el moreno miró la puerta, exasperado. Luego
se sentó al lado de Yoshi, algo apenado por la forma en la
que lo había tratado antes. Siento haberte arrebatado la
foto así…. – se la volvió a mostrar algo
nervioso. El chico la miró con suma seriedad.
- ¿Es tu hermano?
- Sí- Rei sonrió con dulzura observando la foto, y
levantó la mirada inmediatamente, pensando en no lastimar
los sentimientos de Yoshi. –Pero ahora, tú también.
Súbitamente, Yoshi se puso en cuclillas, acercándose
y colocando sus labios sobre los del sorprendido moreno, que no
pudo menos que quedarse congelado por unos segundos. Lo sujetó
por los hombros separándolo de sí, justo cuando sintió
su lengua tocándolo. – Yoshi! ¿Qué haces?
- ¿Por qué no me quieres? – el chico lo miraba
con ojos suplicantes.
- Yoshi......yo te quiero, pero no de esa manera, ¿vale?
– no sabía ni cómo reaccionar.
- Es....es por Kamio, ¿verdad? No me importa. A mí
me agrada Kamio. – bajó un tanto la mirada. –
No importa...que te guste él más que yo. Podemos estar
juntos los tres. Si es lo que quieres.....
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