Capítulo
43
Secretos
El rubio abrió la puerta de nuevo con unos bollos y el café
-toma- dijo apoyandolos en el pecho de Rei casi incrustándoselos.
Rei lo miró algo sorprendido. - ¿Y eso? Dijiste que
no me traerías nada…..-alzó una ceja sin querer
demostrar por completo que lo alegraba un poco.
-...Hum...¿eso dije? Debí olvidarlo por el camino-
le sonrió de medio lado -solo bromeaba, corto no iba a dejarte
sin desayunar solo porque seas frigido y un tanto irascible- le
lanzó un bollo a Yoshi -Toma, seguro que sabe mejor que esas
tostadas integrales de hospital.
-Gracias – el chico lo apañó en el aire, aunque
suponía que no debía comer eso, pero si ya se iba
a casa, no importaría.
- No soy frígido! Y tampoco irascible. Es tu culpa! –
Rei tomó uno de los bollos, mordiéndolo con saña.
El rubio sonrio asintiendo con la cabeza mientras bebia un sorbo
de cafe -No..tienes razón, eres un calentorro y es mi culpa...no
creas que me desagrada- mojó un poco el bollo en el café
-Más bien al contrario...oye...- trató de desviar
el tema antes de que le metiera una patada en la cabeza -¿Cuándo
podemos llevarnos a Yoshi? Y otra cosa...¿la ropa? No pensarás
sacarlo en bata ¿no?-
- Coño! La ropa! – el moreno se llevó una mano
a la cabeza. Se había olvidado completamente de eso. Miró
a Yoshi. –Pues…¿te importaría usar mi
ropa? ¿La que llevaba antes de ayer? Te puedes cambiar en
casa….¿no? Lo siento.
- No, está bien, no me molesta. – Yoshi le sonrió
asintiendo. No iba a poner obstáculos, si lo que deseaba
era salir de allí.
- Rei respiró algo más aliviado, y miró al
rubio. –Pues…yo creo que en cuanto le cambien los vendajes,
y se vista, podemos irnos.
El rubio se levantó con el café en la mano -Podeis
comeros lo demás que no tengo hambre yo...- bebió
un poco de cafe mirando por la ventana. No se podia creer que saliesen
de alli de una vez, se sentía encarcelado y eso que podia
salir cuando quisiera -Pero a Yoshi la ropa no le quedara ajustada
como a ti Rei...qué fallo.
- Idiota…no lo visto para complacerte a tí….
– lo miró molesto, sin poder evitar sentir algo de
celos, pero le había prometido a Kamio no volver a mencionar
aquello, así que no dijo nada.
-No...tú te desvistes para complacerme a mí...- el
rubio le sonrió, dejando el cafe en el marco de la ventana
y levantando las manos -No me lances nada o se caerá por
la ventana y agrederás a los viandantes.
Rei lo miró, cruzándose de brazos y sonriendo maliciosamente.
– Tienes la extraña idea de que me importan un pepino
los viandantes, Kamio…. –
El rubio se apartó de la ventana lentamente acabandose el
cafe y lanzandolo a la papelera -Pero es un delito lanzar cosas
desde la ventana...tú solo desayuna, peinate un poco que
parece que vienes de echar un polvo...- sonrió de medio lado,
sabía que se lo estaba buscando pero no podía evitarlo
–Lávate...y esas cosas para que parezca que eres un
niño responsible, no sea que venga el medico y no te deje
llevartelo por delincuente juvenil.
Rei también terminaba su desayuno, se levantó algo
molesto. No creía que le fueran a decir que no podía
llevárselo por estar espelucado, pero en cierta forma, a
lo mejor Kamio tenía razón. Se dirigió hacia
el baño. – Eres un idiota, y un paranoico. Y además,
sólo sabes pensar en una cosa – se detuvo ante el rubio
mostrándole un dedo en forma de advertencia. – Una
cosa, Kamio….. – y se metió al baño para
lavarse el rostro.
El rubio lo sigió metiendose con el en el baño a
ver que era la "una cosa" que tenia que decirle -¿Qué
cosa?- dijo apoyándose en la pared mientras lo observaba
mojarse la cara -Yo pienso en muchas cosas, otra es que las diga...-
dijo pasandole la toalla.
Rei se secó el rostro, aún con el cabello alborotado.
- ¿Cómo que qué cosa? Sabes muy bien de qué
cosa hablo. Y….. – lo miró, percatándose
de la situación. – Sal del baño! ¿Qué
te has creído? Este es un lugar privado! – lo fue empujando
hacia afuera de la puerta.
-No...esto es un lugar público ¿ves? Hospital publico-
dijo señalando lo que ponia bordado en la toalla -porque
si fuera priivado nos arruinabamos, ¿vas a mear? Porque si
no vas a mear, no creo que vea nada que me sorprenda...y aun asi
no me sorprenderia- igualmente se quedo apoyado de espaldas en el
marco de la puerta -¿Qué cosa? ¿En que pienso?
¿En ti? Qué creído...
- Será un hospital público, peor el baño siempre
es privado. Y lo que yo vaya o no a hacer, no te incumbe. Sal! –le
señaló hacia afuera. – Y no soy creído.
Yo dije “una cosa” ¿Acaso me ves cara de cosa?
Anda, fuera!!
Kamio suspiró entrando en el baño al contrario de
lo que le habian mandado y lo abrazó -No...tienes cara de
mala hostia- dijo besándolo lentamente, le apretó
las nalgas antes de salir -Saldré...porque sino tendrias
que mear en horizontal para no hacertelo por encima- dijo burlándose
-A lo mejor ese es el problema...- cerró la puerta sin darle
tiempo a quejarse y se asomo a la ventana encendiendo un pitillo
y haciendole una seña a Yoshi para que no dijera nada -Tu
hermano tiene unos prontos...
El chico lo miró completamente serio. – No deberías
hacer eso. Igual se dará cuenta.
El rubio se encogio de hombros como si no le importase -Qué
va...tú sólo no le digas y yo cuando salga lo lanzo
por la ventana- le guiñó un ojo -uno de vez en cuando
no me hará nada...
Yoshi se quedó mirándolo un rato. Era inútil,
sabía que Rei se daría cuenta. Pero Kamio era como
era. Aún Rei no salía del baño, cuando entró
otra enfermera. – Buenos días. ¿Cómo
estás hoy, Yoshi? Vengo a cambiarte los vendajes. Y ¿tu
hermano?
-Está en el baño….. –le contestó,
un tanto preocupado.
-Oh, no le importará que empecemos, ¿cierto? –la
chica le sonrió, empezando a sacarle la bata con sumo cuidado.
El rubio lanzó el pitillo por la ventana disimuladamente,
al menos la enfermera no parecia haber notado que estaba fumando,
se giró mirando a otro lado, no quería ver a Yoshi
desnudo de nuevo seguramente a Rei le cabrería soberanamente,
asomó la cabeza por la ventana -¿Cuando acabes con
eso? ¿Podemos llevarnoslo ya?
- Pues sí, sólo tendrían que firmar para darlo
de alta. – la chica continuó con su labor, de retirar
los vendajes viejos, para limpiarle las heridas. – Y ¿eso?
– preguntó, examinando la herida de su pezón.
- Eso…es que…me quité un vendaje que me apretaba,
y creo que me…..
- Ah, vaya. Pues muy mal. No hagas esas cosas Yoshi, o no sanarás
pronto. – la chica no recordaba haber visto aquella herida
antes, y no aprecía estar sanando a la vez que las demás,
pero seguramente se la había alstimado el chico al quitarse
el vendaje. Continuó limpiando, mientras que Yoshi suspiraba
aliviadod e que le hubiera creído.
Rei salió del baño, justo cuando la chica le estaba
colocando ya los vendajes limpios. Miró primero al rubio,
pero éste observaba por la ventana, y luego fue junto a su
hermano a sujetar su mano. - ¿Por qué no me llamaste?
– estaba acostumbrado a estar presente para eso todas las
mañanas. Pero el chico le sonrió.
- No, si ya casi no me duele. – en realidad, se imaginaba
que Rei sería más observador que la enfermera, ya
que estaba pendiente de él, así que por hoy, era mejor
que no hubiese estado.
El rubio a pesar de escuchar a Rei no se giró aún
aunque aquello de que Yoshi hubiese tratado de quitarse los vendajes
él mismo, no le parecía muy propio de él, pero
decidió no decir nada, al menos por el momento. Se giró
de soslayo para ver cómo Rei sujetaba la mano de su hermano
y ya acababan de vendarlo de nuevo. Se volvió apoyando la
espalda en el marco de la ventana -Rei tienes que ir a firmar algo
por ahí…
- Sí, supongo. ¿Qué tengo que firmar? –
le preguntó a la chica, que le sonrió.
- Sólo ve a recepción y pide los papeles de alta de
Yoshi. Sólo das tu apellido y ya.
- Gracias. – Una vez, la enfermera se hubo ido, Rei miró
a Kamio. – Voy a firmar pues. Mientras más pronto,
mejor. ¿No te molesta quedarte sólo con él,
cierto?
-No, claro que no- el rubio se sentó en el borde de la cama
mirando a Yoshi -vete tranquilo y que te sea leve...seguro que adoras
el papeleo- aquello le venía genial, quería preguntarle
a Yoshi que era eso de que se habia levantado las vendas él
mismo.
- Vale, pues. Ya regreso. – le acarició la cabeza a
Yoshi. – Cuando venga te ayudo a vestirte. Bueno…….si
necesitas ayuda. Y luego, nos vamos. – salió por la
puerta, no sin antes lanzarle una mirada de advertencia a Kamio.
El rubio miró a Yoshi sin saber muy bien de que iba la cosa
-¿Por qué me mira asi? ¿Qué he hecho
ahora?- se rasco la nuca con el pulgar y lo miro fijamente -¿Qué
es eso de que te has quitado los vendajes tú mismo?...
- Sí…es que me apretaban y ustedes no estaban, así
que….. – Yoshi se encogió de hombros bastante
nervioso, e intentó cambiar de tema. – No sé
por qué te mira así. Ya sabes cómo es mi hermano…
El rubio lo miró echandose el flequillo a un lado -¿Te
crees que soy tan baka como Rei? A mí no me cambies de tema
como si nada ¿Qué pasa? ¿Tengo que mirarlo
yo mismo? ¿O le decimos a Rei que lo haga él?...-
lo miró sonriendo de medio lado.
- No, no le digas, se molestará…. – Yoshi desvió
la mirada. – Ya te dije, me apretaban, te estoy diciendo la
verdad. Y no cambiaba de tema, tú me preguntaste. –
estaba mintiendo más que en toda su vida, pero no veía
otra salida.
El rubio se sentó en el borde de la cama mirándolo
pero...tampoco sabía que podía ocultar ¿Masturbaciones
sadicas? Eso se veía demasiado loco -lo miró. -Entonces...-
dijo desabrochándole la camisa del hospital.
- No. – Yoshi protestó sin alzar la voz, pero con
tono firme, sujetándose la camisa. – Ya..ya me cambiaron
las vendas.
El rubio lo miró muy serio -No lo hago...porque me da pena
todo lo que te ha pasado, tú sabrás que carajo ganas
ocultándolo- se levantó de la cama -no hagas estupideces,
puedes confiar en nosotros ¿vale?
-Eso ya lo sé, no hago estupideces…. – el chico
bajó la mirada apenado. Quería decirle pero tenía
miedo. Akira le había dicho sin lugar a dudas, que mataría
a su hermano si hablaba. Pero no sabía si callando lo ayudaba,
o si daba igual.
El rubio se apartó encendiendo otro cigarrillo, dos de vez
en cuando tampoco lo iban a matar -Entonces ¿qué hacemos,
Yoshi? ¿Le digo a Rei lo que dijo la enfermera...?
- No tienes que decirle nada. Yo estoy bien…. – siguió
sin levantar la mirada, aferrándose a las sábanas
con las manos.
Rei empujó la puerta, sonriendo. – Bien, te vistes,
y nos vamos de aquí. ¿Qué dices?
Kamio alzo la mirada para ver los ojos negros de Rei y miró
despues a Yoshi apagando el pitillo en el alfeizar -Saldré
para que puedas vestirlo en la cama- dijo saliendo sin más,
algo molesto por no saber que coño estaba pasando.
- ¿Qué le sucede, eh? – Rei observó
al chico, que simplemente se encogió de hombros, no queriendo
delatarse, aunque Rei lo notó algo decaído. Miró
hacia la puerta, preguntándose si tendría que ver
con el rubio. Ya le preguntaría luego qué coño
había estado diciéndole. – A ver, alza los brazos.
Kamio se acercó a la ventana del pasillo y miró el
paquete sacando un cigarrillo nuevo y ya estaba fumando seguido
mas que en toda su vida -Mierda...a mí qué coño
me importa...- dijo riéndose, ni que fuera su hermano, si
no queria decirle qué cojones le pasaba, era su problema,
ya se lo diria a Rei si le daba la gana.
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